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A Primera Vista

Lily caminaba malhumorada, de pronto detuvo sus pasos y se quedó observando con curiosidad los estantes de la librería. Entró en Flourish y Blotts, tras hojear algunos libros se dio la vuelta para buscar a su progenitor o en su defecto los revueltos y negros cabellos de Nick. Pero sus ojos verdes se maravillaron cuando vio a un chico alto, delgado y rubio. Que tenía la mirada clavada en un libro, el cual leía con atención. Sin fijarse y siendo un tanto torpe caminó hacia atrás y chocó con una pila de libros, precipitándose sin poder evitarlo al suelo. El rubio regresó a verla, sus ojos grises la embelesaron más.

Estás bien?-preguntó, tendiéndole la mano.

Eh?, Ah claro. No me fijé, debo tener cuidado con estos libros.-titubeó, muy roja y abochornada.

Es cierto, podrías haberte hecho daño.-observó, pero él también parecía nervioso. Esos ojos de una extraña mezcla entre verde y marrón lo habían deslumbrado.

Gracias...-dijo viéndole insinuante, dándole a entender que quería agradecerle llamándolo por su nombre.

Ah, Diego... Ma… Soy Diego.-titubeó, entendiendo el mensaje. Iba a decirle su apellido pero no lo creyó muy conveniente, al fin y al cabo a él hasta le incomodaba de cierta manera ser reconocido por el mismo.

Lily... –exhaló con un hilito de voz. No era que no quisiera decirle su apellido, o quizás en el fondo sí quería ocultárselo. Sin embargo eran las palabras las que se habían rehusado a salir.

Mucho gusto.-sonrió más nervioso. -Es tan guapo...-suspiró ella para su interior, correspondiendo con una sonrisita igual de nerviosa que la del chico.

Es Hermosa...-pensaba él. Lo curioso era no habían deshecho el saludo de mano.

Vas a ir Hogwarts?-preguntó soltándola, sus pálidas mejillas adquirieron de inmediato un rubor, al darse cuenta del hecho anterior.

Sí.-respondió en susurro, ella también se había sonrojado.

Qué bien!.-exclamó con un torpe tartamudeo. Era la primera vez que se sentía así delante de una chica. –Vamos Diego, qué pasa?-recriminó la vocecita en su cabeza. Tiene ojos preciosos... ¡Ella es preciosa!.-respondía, sorprendiéndose él mismo. En la cabeza de Lily pasaba algo similar. –Ni con Sean te ponías así.-comentó con asombro divertido, su vocecita interior. –Esos ojos son tan misteriosos, es guapísimo!. Y sobre todo, él es tan lindo.-se dijo Lily, sin dejar de mirarlo -Vaya, es una gran opinión de alguien que acabas de conocer hace dos minutos.-soltó sarcástica, la voz de sus pensamientos. Lily y Diego iban a decirse algo que rompiese un poco ese intercambio de miradas que los ponía tan nerviosos y ruborizados.

Ya comprast...-dijo Diego, intentando preguntarle si había comprado sus libros.

Vas a primer...-al mismo tiempo ella quiso saber si también iba a cursar primer año. Pero ninguno pudo terminar la pregunta pues fueron interrumpidos por un chico de cabellos revoltosos y ojos marrón.

¡Aquí estabas micifuz!. Le dije a papá que no se preocupara, no tenía tanta suerte como para que te perdieras.-ambos jóvenes lo regresaron a ver, Diego algo desconcertado y Lily con una mirada fulminante.

Nos vemos en el andén 9 y ¾ -exclamó el ojigris, quien se alejó pues desde el exterior, a través de la ventana. Una pequeña de cabello lacio y castaño oscuro, largo hasta los hombros. Ojos azul zafiro y piel muy blanca, le hacía señas para que fuera.

Así será.-atinó a responder la ojiverde, él le sonrió rápidamente y lo vio salir de Flourish y Blotts. Lilytzy se había quedado un tanto enajenada con esa sonrisa.

Mira, veo que ya andabas con un galán. Caray, pobre de Sean... Apenas se fue hace tres días y ya lo cambiaste. Él sí que tuvo suerte de poderse alejar de ti.-comentó James, sacándola de su distracción.

Metido!, cuándo por fin será el día que no me arruines el momento.-la castaña regresó a verlo asesinamente y apretó los labios con acidez. Entonces se dirigía a la salida a zancadas.

¡El día que algún valiente te lleve lejos de aquí será el mejor de los míos!.-exclamó con una sonrisa burlona, alcanzándola -No he hablado con ese chico y que me perdone, pero por ahora es el único que veo a la vista como mi futuro héroe si te lleva con él.-añadió sonriendo ampliamente, caminando a su lado.

¡Idiota!.-la ojiverde apretó el paso para dejarlo atrás. Cuando había alcanzado la puerta de la librería quien venía entrando era su papá.

Cielo.-dijo haciéndole una caricia- Brill, aquí estabas. Me diste un gran susto jovencita, pensé que te habías perdido.-decía llevándola de regreso al interior del local. Lily hizo una mueca de trágame tierra, y James sonreía radiantemente burlón.

No veo el porqué de tu preocupación, tengo mejor sentido de orientación que Nick.-repuso. El ojimiel frunció el entrecejo dejando de sonreír.

Compraremos tus libros.-decía su padre antes de que su hijo respondiera a la intencional agresión de Lily.

Esa misma tarde festejaron en el restaurante favorito de Lily, su cumple número once y el 33 de Harry. Su papá le compró una lechuza blanca como la nieve y ojos ámbar, curiosamente se parecía a Hedwig. La ojiverde la bautizó con el nombre de Aioria.

Sorpresivamente cuando llegaban a su casa en la sala había una canasta con un gran moño rosa pastel, donde en su interior dormía el kneazle del cual la castaña se enamoró en el callejón diagon. Y con una nota de felicitación de parte de la familia Weasley Lovegood.