Antes que nada, ni Digimon, ni sus maravillosos personajes ni su impresionante historia me pertenecen.

Espero que la disfrutéis leyendo tanto como yo disfruto escribiendo. Todo merece la pena si os gusta. Acepto cualquier comentario, valoración y crítica siempre que sea constructiva y con buena intención.

Estaré encantada de leeros y responderos.

Esta historia no sigue exactamente la misma historia que Tri, aún así espero que le deis una oportunidad.

Nos vemos y nos leemos :)

Disfrutad del nuevo capítulo. Como siempre disculpad la tardanza, es lo que tiene tener responsabilidades. Prometo subir pronto el siguiente.

¡Besazos para todos!

-Capítulo 6-

Joe

Se despertó de golpe, completamente desorientado. La habitación en la que se encontraba estaba a oscuras. Algo le saltó encima de golpe, asustando a Joe.

-¡No me mates!- dijo gritando.

-Soy yo, Gomamon. Perdona Joe, no quería asustarte.

-No me des esos sustos, haz el favor.- dijo mientras intentaba acostumbrar sus ojos a la oscuridad.

La puerta de la habitación se abrió. Matt entró y encendió la luz, llevaba un vaso de agua y una aspirina en la mano. Tenía buen aspecto.

-Toma, creo que lo necesitas.- le dijo mientras le acercaba el vaso.

-Gracias. ¿Qué hora es?

-Son las cuatro y cuarto.- dijo Yamato mientras se sentaba en los pies de la cama.- Has dormido mucho.

-¡Mis padres van a matarme!

-Tranquilo Joe. He hablado con ellos. Les he dicho que comías aquí y que luego les dirías algo.

Joe suspiró aliviado.

-¿Vienes a la reunión, no?

-¿Qué reunión?- preguntó Joe confuso.

-Habíamos quedado para organizar la visita al Digimundo, distribuir tareas y esas cosas.- dijo Matt rodando los ojos.

-Lo había olvidado.- respondió mientras se frotaba la cabeza.- Claro, iré.

-Bien. Pues cámbiate, hemos quedado a las cinco.- se levantó de la cama y lo miró de arriba a abajo con una sonrisa divertida.- Puedes ponerte algo mío, tienes vómito en la camiseta.

Joe se miró la camiseta con repulsión, estaba muy sucia. Se avergonzó un poco de la imagen que debía estar dando en ese momento.

-Gracias por todo.

-No tienes que darme las gracias. Somos amigos.

-Sí, lo siento.

Yamato se marchó para que pudiera cambiarse tranquilamente. Observó el armario de su amigo, de principio a fin. No era capaz de encontrar nada similar a su estilo habitual. Finalmente se decantó por un jersey azul que le venía algo grande porqué era más delgado que Matt, de todas maneras le serviría.

-¡Qué raro estás!- le dijo Gomamon.

-Ya. Pero no pienso llevar la misma ropa que anoche.

Salieron al comedor. La luz le molestaba a los ojos y le dolía bastante la cabeza. Matt estaba leyendo un libro en el sillón de al lado de la ventana.

Joe entró al baño para hacer sus necesidad y lavarse la cara. Estaba horrible.

"No pienso beber nunca más".

-Joe, ¿estás listo?

-Sí, podemos irnos.

Salieron de casa de Yamato y emprendieron el camino hacia la casa de Mimi, lugar en el que se iba a celebrar la reunión. Matt estaba sumido en sus pensamientos, pero Joe no podía estar callado mucho rato.

-Oye. Se que no quieres que te lo diga, pero gracias por lo de anoche. Podrías haberte quedado en la fiesta con Sora y Tai, pero decidiste llevarme a casa.- necesitaba disculparse por lo de anoche, se quitó un peso de encima.

Matt le miró a los ojos.

-Es algo que habríamos hecho todos. No hagas que me arrepienta y deja de disculparte.

Joe asintió avergonzado. ¿Por qué le daba la sensación de que estaba enfadado?

Kari

Su hermano estaba de muy buen humor y era algo que se notaba. Por la mañana se había levantado temprano y se había ido a correr, cualquiera hubiera dicho que la noche anterior estaba de fiesta. Cuando volvió intentó preparar el desayuno a Kari y a sus padres.

Con intentar quería decir quemar la comida y dejar la cocina hecha un desastre.

Se encontraban a unos minutos de casa de Mimi y Tai no había dejado de silbar en todo el camino.

Kari no pudo contenerse más.

-¿Qué te pasa, hermano?

-Nada. ¿Qué tiene que pasarme? Hace un día maravilloso, han empezado las vacaciones y vamos a volver al Digimundo.- dijo con una enorme sonrisa.

Aunque Kari sabía que eran motivos suficientes para que su hermano estuviera de tan buen humor, intuyó que no era lo único.

"No va a contármelo."

-Claro, tienes razón.- dijo intentando disimular.- ¿Cómo terminó la fiesta anoche? Volviste muy tarde.

-Bien. Al final nos quedamos Sora y yo. Jugamos un partido, el cual perdí, luego la acompañé a casa y nos quedamos allí un rato.- se puso ligeramente rojo.- Tomando un té.- añadió.

Kari sonrió con suficiencia. Se hermano no iba a darle más información, pero ella tampoco la necesitaba.

Sabía que entre Sora y Tai había ocurrido algo. Su sonrisa se ensanchó, ahora ella compartía el buen humor de su hermano.

Mimi

Su salón era grande, pero con todos allí metidos realmente se quedaba pequeño. Se habían sentado todos en la mesa y merendaron todos juntos. Le encantaba hacer de anfitriona y atender a sus invitados de la mejor manera posible.

En general todos tenían buena cara, aunque aún estaban algo mareados. Miró a Joe detenidamente, sin duda era el que peor aspecto tenía.

Estuvieron hablando un rato sobre cómo y cuándo habían terminado la noche anterior. Le sorprendió descubrir que Sora y Tai finalmente se quedaron solos. Quiso hacerle mil preguntas a Sora, pero sabía que no era ni el momento ni el lugar. Ambos amigos dieron pocos detalles acerca de lo que hicieron y estaban algo tensos, cosa que hizo sospechar a Mimi. Miró a Sora, quien apartó la vista avergonzada. Eso era aún más sospechoso.

También apreció como a Yamato esa situación no le había hecho ninguna gracia, puesto que miraba con enfado un punto fijo en la pared.

Se puso de pie y sacó su libreta organizadora rosa. Cogió su bolígrafo de purpurina, también rosa, y se aclaró la garganta. Todos guardaron silencio y la miraron con atención. Los digimon comían y bebían en la mesa pequeña de el salón.

-Espero que hayáis disfrutado de la merienda. Ahora que tenemos los estómagos llenos debemos hablar de nuestra próxima visita al Digimundo.

-Vamos el lunes,¿no?- todos asintieron.- ¿A qué hora y dónde quedamos?

-Podemos quedar en la escuela y abrir el portal allí. El profesor Nishijima dijo que él podría abrirnos la puerta. - comentó Koushiro.

- ¿Quedamos a las 9:30? Creo que cuanto antes vayamos mejor.-dijo Joe.

Todos asintieron conformes.

-Esta vez debemos ir preparados.- señaló Kari.- Con ropa y calzado adecuado, comida, bebida y medicamentos.

-Si cada uno llevamos una mochila, podemos llevar de todo.- dijo Yamato.

-Yo puedo llevar botiquín y comida.- contestó Joe.

-Creo que lo mejor es que cada uno lleve en su mochila un saco de dormir, algo de ropa para cambiarnos y comida. Luego que alguno lleve en su mochila los utensilios de comida. En un principio seremos ocho y cuando Meiko venga nueve. Creo que llevaremos cosas suficientes.- dijo Mimi.

Todos la miraban sorprendidos.

-¡Genial, Mimi!- dijo Tai.- Has pensado en todo.

-Me ofendéis.- dijo molesta.- Creo que eso es todo.

Todos asintieron con convicción. Empezaron a hablar de todo lo que harían durante la visita al Digimundo. Lo principal era encontrar al resto de niños elegidos, de los cuales aún no sabían nada y descubrir el motivo por el que Ken había recaído en la oscuridad.

Ese era un tema que preocupaba mucho a Mimi. Todos tenían ganas de volver a vivir las aventuras que tuvieron la primera vez que fueron al mundo digital.

Pero habían crecido, serían otros los peligros a los que deberían enfrentarse y no sabían que se encontrarían allí.

Yamato

Volvió a pensar en Gabumon. Los digimon se habían negado a meterse en el ordenador de nuevo, querían pasar todo el tiempo posible con sus amigos. Sin embargo todos creyeron que lo más adecuado era que se quedaran todos juntos para que pudieran descansar.

-No te preocupes.- le había dicho Matt abrazándolo.- Nos veremos el lunes.

Estaba acompañando a Sora a su casa, ambos caminaban en silencio. El seguía molesto con la situación que suponía que había sucedido en la fiesta.

Sin duda el buen humor de Tai había sido un indicio de que algo había ocurrido, pero cuando Sora miró con vergüenza hacia otro lado Matt intuyó que entre ellos había pasado algo.

Seguía sintiendo algo por Sora, era prácticamente imposible no hacerlo. Era consciente de que tampoco podía presionarla, era ella quien debía aclarar sus sentimientos.

-¿Lo pasaste bien anoche?.

-¿Eh?- preguntó ella sorprendida.- Sí. Bueno, me hubiera gustado que pudiéramos pasar la noche todos juntos. Pero igual lo pasé bien.

"No va a contarme nada.", pensó.

-¿Pasó algo entre Tai y tú?

"Idiota."

No le gustó abordar el tema sin ningún tapujo. Sora se detuvo unos instantes y le miró. Unos segundos después reanudó sus pasos.

Yamato pensó que no iba a responder.

"¿Cómo iba a hacerlo? He sido muy directo.

-Sí.- dijo finalmente.- Nos besamos.

Dolió. Aunque fuera algo que se imaginaba dolió mucho que Sora confirmara sus sospechas.

-¿Te gusta?- preguntó temiendo la respuesta.

Ella le miró y un ligero rubor coloreó sus mejillas.

-Me gustáis. Ambos.

Le sorprendió aquella respuesta. Sabía que Tai y Sora tenían algo diferente y especial por lo que él se había sentido celoso en alguna ocasión. Ahora todo era más complicado, Sora quería a sus dos mejores amigos.

Asintió, asimilando toda la información. Formaban un curioso triángulo amoroso. Los tres eran los mejores amigos, lo que complicaba bastante la situación.

-A nosotros también nos gustas. Los dos sentimos algo por ti, pero eres tu la que debe elegir. No voy a presionarte ni a meterte prisa.

-Gracias Matt. La verdad es que es algo muy complicado.

-Me lo imagino. No debe ser fácil sentir algo por tus dos mejores amigos y tener que elegir. De todas maneras tarde o temprano te darás cuenta de que por uno de los dos sientes algo más.

Casi sin darse cuenta, habían llegado al portal de Sora. Se pararon frente a la puerta.

-Tengo miedo de elegir. Sería tan sencillo que no sintiera nada por ninguno de los dos.- dijo con tristeza.

-Sora. Estoy seguro de que elijas a quien elijas tanto Tai como yo seguiremos siendo tus amigos. No ganaremos tu corazón, pero no estamos dispuestos a perder tu amistad.- respondió con sinceridad.

Sora se acercó y lo abrazó con fuerza, cosa que hizo que se le acelerara el pulso. Que no fuera a presionar a Sora no quería decir que no fuera a jugar todas sus cartas. Y esa era una ocasión perfecta.

La apartó con suavidad y cogió la cabeza de Sora entre sus manos. Pegó sus labios a los de ella, en un gesto delicado y lleno de cariño. Notó la sorpresa de su amiga ante aquel acto, pero ella no se apartó. Abrazó a Matt con más fuerza.

El beso se volvió más intenso, cálido. Sus lenguas exploraban la boca del otro. A Matt aquello le estaba excitando y por la manera en la que respiraba Sora, parecía que a ella también.

El móvil de Sora empezó a sonar, rompiendo la magia de aquel momento.

-Perdona, es mi madre.- dijo mientras descolgaba.- Hola mamá. Bien. Sí, no te preocupes. Prepararé algo para cenar. Hasta luego.

Le miró avergonzada.

-No debería haberte besado. No debería haber besado a ninguno de los dos. Os hará daño.

-Tai no es tonto. Anoche vio una oportunidad y la aprovechó. Y hoy lo he hecho yo. Ambos te gustamos, es normal que aceptes nuestros besos.

-Sí. Después de todo no sois tan distintos. Ambos sabéis cuando aprovechar el momento.- dijo con una sonrisa.

Matt le devolvió la sonrisa. Se acercó a ella y depositó un suave beso en sus labios.

-Nos vemos el lunes Sora.

-Termina de pasar un buen fin de semana.

-Es difícil mejorarlo después de esto.

Sora enrojeció de nuevo y cerró la puerta con cuidado. Matt se quedó allí de pie, con el corazón acelerado y una sonrisa en su rostro.