Capítulo 7

Antes de…

Al día siguiente en casa de Shun.

El pelinegro decidió llevar al chico Ace a caminar por el bosque para que tomara aire puro y enseñarle que no debía temer, su mascota Pei los acompaña.

"¿Quieres llevarlo?" Shun le entrega la correa.

El chico Ace sostiene la correa y siente la fuerza del perro arrastrándolo: "¡Ah…! Más despacio."

Shun lo mira desde atrás con una sonrisa.

Caminaron entre los árboles y plantas siendo guiados por el perro.

Los llevó justo al lugar donde lo había encontrado por primera vez.

El chico miró las escaleras con gran interés y señaló: "¿A dónde llevan?"

"Hasta la cima de la montaña."

"¿Has subido alguna vez?"

"No realmente, ¿Te gustaría intentarlo?"

"Um…" el chico asiente mirando las escaleras.

"Bueno, primero debes ponerte más fuerte. Es un largo camino hasta arriba."

"Sí maestro."

"Aquí fue donde te encontré, ¿Recuerdas algo?"

"No… solo sentía mucho frío, y luego desperté en su habitación."

Shun asintió, tomó una rama del suelo "Juguemos Pei, mira" arroja la rama lejos y el perro corre detrás para buscarla, luego regresa con ella sosteniéndola con sus dientes y la entrega a Shun dejándosela en sus pies. "Inténtalo."

El chico Ace arroja la rama, pero no fue muy lejos y el perro solo tuvo que girarse, dar unos pasitos y tomarla en su boca.

"Jaja" Shun ríe suavemente "¿Ves? Debes ser más fuerte y arrojarla lejos, solo así podrás acompañarme a subir la montaña"

Ace vuelve a asentir, vuelve a intentarlo una y otra vez.

Luego se colocan a jugar a las escondidas, Pei debía encontrarlos con su olfato. Los dos corrieron y se escondieron hasta el atardecer.

"Ah… jaja" El chico Ace reía suavemente mientras el perro se le subía encima lamiendo su rostro.

Shun se sentía cansado pero satisfecho, le gustaba ver la sonrisa en ese rostro y le tranquilizaba al mismo tiempo.

Más tarde vuelven a casa y toman un reposo antes de ir a limpiarse, ambos estaban sudados y llenos de manchas de tierra.

"Vamos, bañaremos a Pei también" Shun toma la mano del chico y la correa del perro, yendo hacia el baño principal.

El baño era bastante grande, con una tina de madera al estilo japonés pero más moderno.

Primero lavaron al perro, ambos terminan con sus ropas mojadas y llenos de jabón.

"Maestro Shun, huelo a perro." El chico comienza a quitarse la ropa sin ninguna vergüenza.

Shun seca a su perro, y lo deja salir, más tarde lo cepillaría correctamente.

"Oh… ¿Quieres entrar a la tina?" Shun evita mirarlo directamente, el cuerpo de ese chico tenía algunas cicatrices viejas y solo lo había notado después de limpiarlo la primera vez, pero no le dio mucha importancia en ese momento.

"¡Sí!" El chico Ace se mete a la tina que aún estaba sin agua.

Shun se acerca abriendo la llave para que se llenara, antes de querer salir…

"¿No vas a entrar Maestro? Hay mucho espacio." Pregunta el chico.

"¿Quieres que te acompañe a bañar?"

"Sí, sí"

"Bueno, si eso te hace feliz, está bien…" Shun nunca antes había compartido baño con alguien más, ni siquiera con su madre o su abuelo cuando estaba pequeño. Ciertamente le daba un poco de vergüenza aunque ya no fuera un chiquillo, sino joven adulto de 20 años que no debería sentir pudor de estar desnudo frente a un chico de solo 14 años que es tan inocente.

Se quitó su ropa despacio.

El chico Ace lo mira fijamente y dice: "Maestro Shun, eres muy hermoso." Menciona justo con esa palabra, y observa cuando suelta su cabello. Se lo había dejado crecer como cuando estaba más joven.

"¿Si?" Shun entra rápidamente a la tina, sentándose frente al chico.

"Sí, mi cuerpo es tan delgado y lleno de marcas, no es lindo." El chico Ace mira sus brazos sintiéndose decaído, porque solo recordaba escenas de cuando recibía esos castigos.

"No digas eso. Es lindo para mí." Shun intenta levantarle el ánimo.

"¿De verdad?" El chico Ace se acerca, acerca su mano tomando entre sus dedos el cabello negro de Shun: "Es muy oscuro, y suave."

"¿Te gusta?" Shun no aparta su mirada del rostro de este chico, hacía expresiones curiosas como las de un niño que apenas explora el mundo.

"Um, sí." El chico Ace desliza su mano sobre su hombro tocando suavemente: "Tu piel es suave también."

Al parecer… no le da vergüenza nada. Piensa Shun sintiéndose incómodo con esa mano que seguía tocando su piel. Aquel toque inocente lo hacía estremecer y trataba de actuar normal.

"Maestro, es muy hermoso. ¿Puedo ser cómo tú?" El chico Ace levantó su mirada, mirando a la cara de Shun esperando su respuesta.

Shun se fija en sus ojos, eran claros y grandes, sus pestañas largas húmedas y la piel bajo sus ojos estaba oscurecida. Aquellas ojeras le indicaban que este chico había pasado por algo muy terrible en el pasado, sintió un poco de lástima pero lucía lindo de cierta manera.

Su rostro es el de Ace, pero un poco más inocente y decaído. Aunque hoy le dio sonreír aun había marcas de dolor en su rostro y ojos.

Shun no dijo nada, estaba concentrado en sus ojos y acercó su mano a la mejilla del chico acariciándola suavemente, quería cambiar esa expresión.

"Maestro." El chico Ace susurra, ruborizándose de repente.

Shun se da cuenta y vuelve en sí, era la primera vez que veía tal expresión y quería volver a verla más seguido, pero debía regresar a su compostura.

"Hm, lo siento. Tengo un poco de sueño." Shun suspira profundamente.

El chico Ace asiente, se apresuran a limpiarse.

Después del baño, Shun fue a preparar la cena y Ace se ocupó de cepillar al perro, comieron y luego se fueron a dormir.

Shun no pudo dormir, su mente estaba llena de imágenes de todo lo que hicieron en el día, sus rutinas habían cambiado desde que llegó aquel chico, y cada vez que iba a dormir se sentía ansioso.

Quiero ir a ver cómo está, quiero verlo dormir.

Se levanta de la cama y va hasta la habitación de huéspedes, en silencio se sienta del otro lado de la cama mirando la cara del chico.

Una sonrisa aparece en sus labios, su pecho ardía con solo verlo así que se acuesta a su lado aun mirándolo en la oscuridad.

"Uh… maestro Shun" El chico Ace susurra, abriendo un poco sus ojos y luego los cierra, se acerca al cuerpo del pelinegro estirando su mano para agarrar la tela de su pijama.

Shun deslizó su mano por encima y lo abrazó, colocándose cómodo dispuesto a dormir.

Quería hacerlo hace mucho, su pecho aún se sentía caliente pero en paz, finalmente pudo cerrar sus ojos y dormir profundamente.

xx