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Capítulo 6

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En el trayecto de regreso a la ciudad, la pareja está demasiado callada, esperando la respuesta del moreno que va conduciendo.

- ¿Entonces qué opinas? -La rubia lo mira desde atrás observando su nuca, puede notar incluso con la distancia como sus hombros se han puesto tensos.

-Supongo que mi hermosa cuñada tuvo un accidente de camino a casa de mis padres, y es por eso que se ha vuelto tonta.

-Gracias. -Sonríe el otro moreno de oreja a oreja, sentando en el asiento del copiloto, se medio voltea y le sonríe de lado a su mujer, Serena entrecierra los ojos ofendida.

-Es una buena idea, ¿Por qué no podéis verlo? - La rubia les gruñe a los dos, y se cruza de brazos completamente enfadada.

-Cariño, la única que no lo ve claro eres tú, si ahora mismo te dejamos, aunque sea cinco minutos sola en un parque, ese animal simplemente te tomara y hará contigo lo que quiera.

-Pues vaya descripción, casi, casi parece lo que tú hermano hace cada día conmigo.

-No me compares con ese bastardo Serena. -El moreno le lanza una mirada cargada de enfado, Serena enseguida se arrepiente de haberlo dicho.

-Lo siento. -Murmura, agachando la mirada.

-No importa, yo tampoco he sido un tachado de virtudes contigo, parece ser que cada vez que hablo digo algo malo. Yo también lo siento mucho amor.

-Este no es un buen lugar para eso, lo mejor será llegar a casa, hablar tranquilamente de lo que podemos hacer para atraparlo y en base a eso hacer un plan. Al fin de cuentas hay algo cierto en su plan.

- ¿Tú también te has vuelto idiota? -Medio chilla Darien.

- ¿Piensas que soy idiota? - La rubia enarca una ceja.

-Yo no he dicho eso.

-Has dicho y cito literalmente: También te has vuelto idiota, lo que significa que piensas que la primera persona que dijo el plan lo es, y esa vendría a ser yo. -Serena resopla.

-Simplemente voy a cerrar la boca. - El moreno mira hacia la autopista.

-Uhu.

-A lo que iba, es que es cierto que ella no puede estar toda la vida encerrada Darien, no podemos permitir que ese tipo le destruya así la vida, a ella, a ti Dar, ninguno de los dos va a ser feliz así, y al final va a ser cierto lo que dice, ella se convertirá en un cisne encarcelado.

- ¿Y entonces que hacemos? -Jack la mira a través del retrovisor.

-No te preocupes tanto, deja que nosotros nos encarguemos, aunque no lo parezca mis chicos están avanzando, puede que de a poco, pero lo hacen. Solo necesitas ser un poco paciente.

-Ya he sido demasiado paciente Jack, me estoy cansando de esto. -Lo mira entre enfadada y resignada.

-Lo sabemos, pero no puedes simplemente echar a correr ahora, lo único que conseguirías es que esto termine mal.

-Bien. -Gruñe cruzándose de brazos.

- ¡Eso es, buena chica! -Le sonríe de oreja a oreja, la rubia se sonrosa ligeramente al ver esa radiante sonrisa, tan parecida, pero a la vez tan diferente del hombre que ama.

Encuentra curioso darse cuenta de que incluso aunque el rostro sea exactamente igual, no es capaz de sentir el mismo deseo, anhelo y necesidad que siente por el otro moreno, el cual, tiene los ojos entrecerrados al notar las miraditas que se están lanzando por el espejo.

-Me gustaría que tú mantuvieras la mirada en frente, y tú cielo. -Cambia ligeramente su tono de voz. - Que mantengas la mirada, exclusivamente en mí.

-Los celos son una cosa muy fea, hermanito.

-Mantén tu atención en la carretera. -Le gruñe a su hermano, Serena suspira desde atrás y murmura suavemente contra la ventana, observando el paisaje cubierto de nieve.

-Ciertamente no me molestaría en tener unos gemelos.

- ¿Qué crees que estoy haciendo? -Se medio voltea y lo mira.

- ¡Joder Jack, la puta mirada en la carretera!

- ¿Por qué te pones tan agresivo? -El moreno regresa su atención hacia el frente.

-Porque mi mujer está detrás, y si no te importa tú vida, pues bien, pero no arriesgas la suya.

- ¿Es más importante su vida que la mía? -Jack finge que se ofende de sobremanera.

-Sí, a veces sí.

-Me lastimas Dar, nosotros crecimos juntos, hicimos muchas cosas juntos, como cuando le dijimos a aquella señora que iba por el camino correcto, cuando sabíamos perfectamente que no era cierto. -Abre su boca indignado, aun jugando con el terco y cabeza dura de su hermano.

-A mí no me metas en tus maldades Jack.

- ¿Mis maldades?

-Sí, las tuyas. -Darien voltea su rostro.

-Fue a ti a quien pregunto hacia dónde ir, y quien le indico qué camino seguir.

-Eso no es cierto.

-Lo es.

-No te recuerdo contradiciéndome.

- ¿Entonces es culpa mía por no decir nada?

- ¡Exacto!

-Ahh…-Exclama en un grito medio ahogado. - Serena, mi hermano es una mala persona, hará cualquier cosa para retenerte, no permitas que te encierre en su burbuja personal.

- ¿Que mierda dices? -Le grita el moreno.

-Dijiste que era mi culpa que esa señora se perdiera por no contradecirte, pues bien, estoy aconsejando a mi cuñada, para que en el futuro no se me culpe también de esto.

- ¡Ella no me va a dejar!

-Hasta donde sé, su plan es exactamente ese.

-Sobre mi cadáver Serena me va a dejar.

-Madre mía. -Suspira la rubia, poniendo los ojos en blanco. - Y este es el hombre que hace dos horas, me prometió que me dejaría hacer lo que yo quisiera. ¿Ves como no puedes cambiar?

- ¿Bien, no puedo cambiar, contenta? Te necesito en mi cama, en mi casa, en mi vida, ¿Qué quieres que haga si no puedo cambiar? -La mira a los ojos, haciéndola sentir ligeramente incomoda por la presencia del otro moreno.

-Nuestras intimidades, las discutimos en privado Chiba. -Le dice entre dientes.

-Bien. -Le responde de igual forma.

-Esto es hermoso. -Murmura el gemelo que está conduciendo.

-Como la vida misma.

Unas horas después, ya instalados otra vez en casa, ambos morenos se relajan en el sofá mientras beben unas cervezas, la rubia en cambio ha ido a ducharse, se siente pesada por el viaje, mientras el agua caliente cae sobre su cuerpo siente como los músculos de la espalda comienzan a relajarse, no puede quitarse de la cabeza su plan, puede que tenga algunas pequeñas fugas, pero está segura que, si lo perfecciona un poco más, sería perfecto para deshacerse de ese bastardo.

-Sí tan solo ellos se dieran cuenta, podrían ayudarme. -Cierra los ojos y deja que el agua caiga sobre su rostro, quiere dejar de pensar en tantas cosas. -Aún necesito terminar mi tesis, ya queda tan poco para poder ser alguien.

El agua continúa cayendo sobre ella sin prisa, la rubia se pierde entre sus pensamientos una vez más. Fuera en el salón los dos hermanos miran el partido sin prestarle mucha atención.

-Necesito que alguien más la vigile.

- ¿Quieres que le ponga otro guardaespaldas? -Jack lo mira un segundo sin entender lo que su hermano les está solicitando.

-Sí, pero de este no tiene que saber nada.

- ¿Quieres que la vigile sin su consentimiento? -Su hermano asiente como única respuesta. - No quiero hacerle eso a mi cuñada, no es justo para ella, su privacidad.

-Su privacidad nos ha llevado a esto. -Lo corta antes de que pueda continuar. - Jack por favor, sabes tan bien como yo, que está sana y salva en casa de puro milagro, esto no volverá a repetirse. Ese tipo podría haber aprovechado esta oportunidad y tenerla ahora secuestrada, y solo Dios sabe lo que yo hubiera terminado haciendo, si eso hubiera pasado.

-Darien, no creo que haya que llevarlo hasta ese extremo.

-Pienso llevarlo, hasta donde crea conveniente Jack, te lo estoy pidiendo a ti, porque confío en tus hombres, pero si no quieres ayudarme, siempre puedo buscar ayuda fuera.

-Eres tan terco, por esa terquedad te golpeaba de pequeño. -Le sonríe de lado.

-Mi terquedad me ha llevado hasta donde estoy hoy en día, no me arrepiento de nada hermano.

-Lo sé, sé que estas orgulloso de todo lo que tienes, de tenerla a ella, a nosotros tú familia. También puedo comprender perfectamente que no quieras perderla, pero hay que comenzar a poner un límite hermano, a veces me das un poco de miedo.

-Cuando tengas a alguien a quien ames como yo la amo a ella, cuando tengas a alguien a quien tengas la necesidad de proteger por encima de todo, cuando puedas comprender y entender lo que yo siento por esta mujer, podrás darte cuenta de que no estoy exagerando en lo más mínimo. Ella es todo para mi Jack, y sí el día de mañana decide dejarme, yo me volveré loco, jamás le haría daño si es su decisión, pero ten por seguro que tú, te quedarás sin un hermano.

-Darien no digas gilipolleces, por frases como esta es que mi cuñada está asustada de ti.

- ¿Ella me tiene miedo? -Abre sus ojos impactado.

-Bueno tanto como miedo, miedo no. Pero tengo la sensación de que a veces la haces preocupar, sé que quieres que se mantenga a tu lado, pero diciendo esas cosas solo consigues presionarla, no se sí te lo has planteado, que a lo mejor ella continua a tu lado simplemente porque no la dejas marchar. Siempre la estas acaparando para todo, creo sino me equivoco, que ya ni siquiera queda con sus amigos, lo único que hace es ir a la universidad, ir a su psiquiatra y luego siempre está metida en casa.

-Es el lugar más seguro para ella ahora mismo.

-Y un cuerno, no dudes de la capacidad de mis chicos para poder protegerla en cualquier situación, Darien te recuerdo, que no hace mucho, ella era una joven libre sin ningún tipo de preocupación, y tú simplemente llegaste a acelerarle la vida. Ahora haces que se plantee tener niños, boda, formar una familia ya, cuando ella quiere ir a otro ritmo, déjala que ella también pueda llevar la voz cantante de vez en cuando Darien, únete a sus planes, mira lo que a ella le gusta, su grupo favorito de música, sus series, trata de formar parte de su vida en esas cosas cotidianas, porque si no al final cuando esto termine, vas a perderla.

-Hablas, como si hubieras perdido a alguien importante Jack. -Lo mira intensamente, su hermano se encoge de hombros.

-No la amaba, no como ella a mí por lo menos, me volvía loco en la cama, era una amante exquisita, pero no supe darme cuenta de que ella esperaba más de mí, más que solo sexo. Cuando ella decidió que yo no podía cubrir todas sus necesidades, simplemente se marchó hermano, me dejo una carta explicando porque me abandonaba, porque yo no era suficiente para ella.

-Ella simplemente no era para ti Jack. -Su hermano mayor se ríe irónicamente.

-Yo también pensé eso, pero últimamente cuando veo a tu Serena, me acuerdo de ella, cuando me sonreía cálidamente, o cuando me preparaba algo para comer, y yo ni siquiera lo agradecía correctamente, me pensaba que soportar sus berrinches infantiles era lo que tenía que hacer para conseguir meterme entre sus piernas. Cuando eso no era así, ella se entregaba a mí porque me amaba, no porque yo fuera tolerante.

- ¿La extrañas tanto?

-A veces sí, a veces incluso sueño con ella.

- ¿Con quién sueñas? -Ambos se sobresaltan ante la voz de la rubia. - ¿Qué pasa?

- ¿Cuánto tiempo llevas allí? -Pregunta Jack azorado.

-Acabo de llegar…- Lo mira con los ojos bien abiertos de la impresión. - ¿Estas sonrojado?

- ¡Claro que no, no seas absurda cuñadita!

- ¡Oh Dios! ¡Estas sonrojado! -Sonríe de oreja a oreja. - ¿Por quién?

-No es asunto tuyo. -La mira fingiendo enfado.

-Vamos Jack dime de quien estás enamorado. - Se acerca al sofá y se pone de su lado comenzando a molestarlo, picándole con el dedo en el pecho. - Dime, dime, dime…

-Que niña más molesta. -La coge de los brazos y con la fuerza mínima le hace una llave, haciendo caer encima de su hermano. - A ver si controlas un poco a tu mujer.

-Amor, dime de quien está enamorado Jack, sí me lo dices esta noche haré algo muy especial para ti. -Le sonríe haciendo saber la recompensa que obtendrá.

-Te lo diría cielo, pero de verdad no sé quién es. -Su mujer sentada en sus piernas, hace un adorable puchero.

- ¡Aguafiestas! -Se levanta completamente indignada. - Voy a hacer la cena, os apetece comer algo en especial.

-Lo que hagas está bien para mi amor. - Darien le sonríe cálidamente.

-Yo si puede ser, quisiera algo de carne.

- ¡Ok! -Hace la señal con la mano, y se dirige a la cocina.

-Sin lugar a dudas ella te ama Dar, creo que debe de ser así, pero le han hecho tanto daño que no sabe cómo actuar.

-Espero que sí, cuando estamos juntos puedo verlo en sus ojos, cuando hace algo malo, como lo que hizo ahora de fugarse de casa, ella sabe que ha obrado mal, y lo sé por la forma en la que me mira, sin embargo, no hace nada más, no busca mi perdón, y eso me lastima más de lo que quiero admitir.

-Eres tan cavernícola Darien, quieres que ella te suplique por tú perdón, cuando ella no es así, es igual de terca que tú.

-Pero si yo hago algo mal, no tengo ningún problema en ponerme de rodillas de ser necesario, ella ni siquiera se lo plantea, no creo que pueda hacerlo tampoco, de niña la obligaban a pedir perdón de rodillas por cosas que no hacía, así que al final para ella, hacer un acto como ese debe de significar la humillación absoluta.

-Sí ya sabes porque no puede hacerlo. ¿Por qué se lo continúas exigiendo? –Lo mira sin poder entender del todo la situación. - No te comprendo Dar, ella tiene un pasado difícil, ya lo sabes, porque continúas presionándola.

-Porque nunca ha estallado, porque con su madre nunca profirió un grito, posiblemente cada vez que era maltratada se quedaba con la boca cerrada, aceptándolo, pensando que se lo merecía, cuando eso no es así, y me vuelvo loco, pensando que ella debía de estar convencida de que se lo merecía. Jack, a veces quiero matar a esa gente, no puedo comprender como le pudieron hacer tanto daño a alguien tan dulce y cariñosa.

- ¿Dulce y cariñosa? Creía que te estabas quejando de eso precisamente.

-Ella se muestra así cuando estamos en la cama, por lo general es una gatita sumisa, pero fuera de la habitación parece una tigresa que va saltarme a la yugular si hago algo mal.

-Mi cuñada es preciosa, es toda una Doris Day.

- ¿Estás diciendo que yo soy el multimillonario que la acosa, hasta que consigue tenerla?

- ¿No es así? –Alza una ceja de incredulidad.

-Así no será como yo se lo contare a nuestros hijos, les diré que su madre me sedujo por mi dinero y al final cayo rendida de amor por mí.

- ¡Ja! –Escuchan desde atrás, la rubia tiene los brazos cruzados y en la mano derecha lleva una cuchara de madera, la cual mueve rítmicamente. - Eso no se lo creerá nadie Chiba.

- ¿Por qué no? Nuestros hijos pueden ser así de incrédulos. –Le sonríe jactándose, mostrándole el hoyuelo de su mejilla, lo cual provoca que el corazón de la rubia se derrita un poco.

-Lo único que me preocupa de esa frase, es el uso del plural para hablar de niños, ¿Por qué crees que serán varios Darien? A lo mejor, yo solo quiero uno.

- ¡Mentira! Dijiste que querías tener gemelos, mi cuñadita es un poco mentirosa.

- ¡Doble Ja! No es como si yo fuera Dios y pudiera cambiar la genética de las personas a mi antojo, te recuerdo que las probabilidades son del 50%, y si a la primera no se consiguen dos, me daré por vencida, no pienso llenar la casa de niños solo porque sí.

-Vamos, estoy seguro que te verás aún más hermosa embarazada amor, estarás increíblemente esplendida. –Le sonríe de nuevo, con esa sonrisa tan suya, tan llena de amor y pasión.

-Deja la intensidad Chiba, me pones nerviosa. –Dice mientras se aleja de ellos, casi parece que está corriendo.

-Evidentemente solo tienes que decirle unas cuantas palabras de amor para que salga huyendo, debes de ser el diablo para ella.

-Ya estoy acostumbrado a eso, aunque cuando estoy dentro de ella por mucho que lo intenta no se puede apartar. –Su hermano suelta una carcajada.

-No, me ya me imagino que no. – Continúa riendo, de pronto se pone serio. - Sabes que eso podría interpretarse como violación, ¿no?

-Es posible, y no descarto el hecho de que ella a veces puede verlo de esa forma. –Entrecierra los ojos mirando al vacío. - Aunque nunca le he hecho daño mientras le hago el amor, soy duro en más ocasiones de las que debería, pero ella no parece estar herida, puede que un poco adolorida, pero no herida.

-Deja de torturar a mi cuñada, y bájale un poco a la intensidad, es muy pequeña, no sé cómo consigues follártela sin hacerle daño.

-No es como si la atara y la flagelara.

-Dios, ni siquiera se te ocurra hacerle eso, podría entonces realmente huir.

-No pienso hacerlo, no soy de esos. –Simplemente se encoge de hombros y le quita importancia.

-Por cierto, mamá y papá me han preguntado si van a casarse pronto. –Le mira unos segundos y regresa la mirada rápidamente al televisor. - Evidentemente les dije que no se pongan como tú y que se tranquilicen un poco, que aún es demasiado pronto.

-Si por mi fuera, la boda ya se estaría planificando. –Gruñe ligeramente irritado.

-Y nadie lo duda hermanito, supongo que la pregunta venia para averiguar cuál es la seriedad de tu relación con ella.

- ¿Qué les dijiste? –Darien alza una ceja en su dirección.

-Que eso debían de preguntártelo a ti directamente, pero que lo más seguro era que si todo marchaba bien, al final habría una boda que celebrar.

-No sabía que ellos tuvieran dudas con respecto a lo que siento por Serena.

-Ni yo tampoco, con lo pesado que eres con este asunto en concreto, ellos parecen haberle cogido mucho afecto, no es que yo no la quiera en la familia, pero a veces pienso que podrías no haberte complicado tanto la vida.

-Ella no me complica la vida, no vuelvas a decir eso nunca más Jack. –Su voz tranquila y baja deja en claro sus emociones, su gemelo se voltea y lo observa detenidamente.

-Supongo que a esto se refiere la canción de Michael Bolton. Debes de estar completamente loco por ella Dar.

-Ya lo sabes, ella es mi vida, si la ofendes a ella, me insultas a mí, así que como tú hermano te pido que te ahorres tus comentarios.

-Vale. –Ambos se quedan mirando un rato, con las miradas enfrentadas y la formalidad flotando en el ambiente. – Que sepas, que yo aprecio en exceso a Serena, y espero, sinceramente confío que no te rompa el corazón.

-Yo también deseo con el alma que no lo haga. –Suspira ligeramente.

-Deberíamos dejar de hablar de esto con ella en la casa, podría escuchar algo.

-Está escuchando música, cuando escucha a ese grupo suyo simplemente pierde la noción de lo que pasa a su alrededor.

- ¿Le gusta algún grupo famosillo?

-Supongo que sí, es de corea. Yo que sé, lo único que tengo claro es que es la única cosa que tiene en el móvil. –Pone los ojos en blanco.

-Eso parecen ser celos, ¿Estas celoso de unos niños? - Se burla de él, su hermano en respuesta le gruñe.

-Parece una cría cuando se pone a mirarlos, se pone a babear frente al ordenador como una niña de quince años.

Su hermano que lo mira se ríe a carcajadas al darse cuenta de que, si su cuñada actuaba como una cría por un grupo, su hermano actuaba como un adolescente celoso en consecuencia de los actos de su novia.

-Y tú no te quedas atrás, en cualquier momento le prohibirás que los vea.

-Si pudiera lo haría, pero una vez me chillo y amenazó con dejarme si no la dejaba tranquila.

-Te tienen bien cogido de los huevos hermano, vaya tela. –Mueve la cabeza de un lado para otro, negando hasta el punto que tenían pillado a su hermano, un hombre que durante años no se había dejado mangonear por alguien.

-A mí no me hace ninguna maldita gracia. –Le responde.

-Y aún así, aquí estamos, es hermoso lo que tenéis Dar, no lo arruines. -Lo mira, da un trago a su cerveza y regresa la mirada al televisor. - Mañana mismo, a primera hora habrá otro resguardando al cisne, no te preocupes por eso, ella ni siquiera lo notará.

-Perfecto, la quiero siempre a la vista Jack, quiero saber qué es lo que hace a cada minuto del día. -Da un gran trago a su cerveza. - Si ese maldito cree que puede tenerla bajo control, es porque no se hace ni una puta idea de quién soy yo.

-No, no se imagina quienes somos.

Dentro de la cocina al ritmo de la canción, la rubia mueve las caderas rítmicamente sin perder el son mientras corta las verduras.

-Lo siento, lo siento. Yo no tengo prisa, vamos lento. Lo siento, lo siento. Let's take our time. Si te beso hoy, mañana me voy. Loca por ti no estoy. Jigeum neol ango Momento
Si no es así, lo siento.

La música es cortada de pronto al sonar el móvil, la rubia se detiene al mirar de quien es la llamada y sonríe de oreja a oreja, con una mano coge el aparato y responde la llamada.

-Hola Minako, hace tiempo que no sé nada de ti, ¿Cómo van las cosas? . -Pregunta mientras mueve el contenido de la sartén.

-Hola Tsukino, ¿Estas ocupada?

-No, solo estoy cocinando.

-Ahh, los quehaceres de la casa. -Se ríe de la broma privada. - Estoy bien, ya sabes ocupada con la empresa, diseñando como loca, pronto se viene el verano y mi madre me ha pedido que haga el diseño de esta temporada.

-Eso es increíble Mina, me alegro mucho por ti, en serio. -Sonríe feliz por ella.

-Gracias, en realidad estoy llamando porque me gustaría quedar contigo si es posible.

- ¿Va todo bien? -Entrecierra sus ojos, y siente una extraña sensación que llena su cuerpo.

-Sí, supongo que sí, o al menos eso espero, lo que tengo que contarte prefiero hacerlo en persona.

- ¿Estás bien? . -Se preocupa de pronto, a lo mejor algo malo le ha pasado a ella o al grupo.

-Todos estamos bien, no es nada malo creo, pero necesito consultarlo contigo primero.

-Me estas asustando Mina. -Se lleva la mano al pecho inconscientemente.

-Es de preocuparse, si tiene que ver con el hecho de que siempre estés desaparecida.

- ¿Ha pasado algo?

-No realmente, es solo, que a veces soy demasiado observadora y he notado algo muy raro. Sé que tienes un pasado complicado, y que algo malo está pasando ahora, algo lo suficiente peligroso para que tú macizo moreno te sobreproteja tanto, y creo que he visto algo sospechoso, pero necesito decírtelo en persona.

-Está bien, ¿Cuándo puedes quedar? . -Pregunta con el corazón latiéndole con fuerza contra el pecho.

-Mañana mismo si es posible, puede que no sea nada al final, pero me gustaría que lo supieras.

-Vale. -Susurra.

- ¿Puedes quedar en algún sitio donde no estén esos hombres que te siguen a todas partes?

-Es casi imposible deshacerse de ellos, aunque ya lo logré una vez.

- ¿En serio? . -Se escucha la risa que suelta de pronto. - Madre mía, me hubiera gustado ver sus caras cuando se dieron cuenta, ¡Oh Dios! Y la cara de tu chico, tendría que haber sido un poema.

-Sí bueno, estoy bastante segura que mucha gracia no les ha hecho, posiblemente mañana no me quieran quitar los ojos de encima, ni siquiera para ir al baño.

-No es de extrañar, hagámoslo entonces público, no tienen por qué desconfiar más de ti, solamente necesitamos que no nos puedan oír.

- ¿La cafetería grande?

-No, demasiada gente. Mejor en el césped que está detrás del edifico tres, le diremos que estén lejos, a tu alcance, pero no podrán escuchar nada.

-Perfecto, hasta mañana Mina. -Sonríe un poco.

-Hasta mañana Serena, trata de descansar, aunque con ese macizo en tu cama, lo dudo.

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Nota de Autora:

Es "posible" que haya perdido un poco el hilo de la historia, ha pasado demasiado tiempo, soy consciente de ello, pero espero poder entablar rápidamente el curso de la historia, el final si eso ya esta decidido.

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