Capítulo 6: Sexta libreta.
7 de Junio
He vuelto a releer todo lo que escribí ayer, y la verdad, solo por mi escritura se puede ver que estaba en estado de shock. Hubo tantos problemas, tantas preocupaciones y tantas cosas esa noche… Estaba tan anonadada con todo lo que había sucedido que creo no le di la importancia que tuvo a lo que pasó después. No lo asimilé en su momento, y ahora que lo estoy pensando y analizando de forma más fría me doy cuenta de que lo saqué de sus casillas a propósito. Lo pillé en un momento que no era el más adecuado, o tal vez si lo era, pero me arriesgué bastante y ahora no sé qué va a pasar. Mi sinceridad y mi impaciencia, que me han vuelto a jugar una mala pasada. ¡Si es que no aprendo, no hay manera…! Además, espero por mi bien que el señor Sesshomaru haya considerado aquella discusión tan poco transcendente que no la haya dado importancia a lo que hablamos y se haya olvidado de ello, si acaso creo que sigue aun muy enfadado conmigo, aunque no lo he visto ni he hablado con él desde entonces.
Pero antes que nada, debo continuar por donde lo dejé. Así que voy a ponerme a ello, hay mucho que explicar…
Cuando Shippo me confesó que la pelea entre Kohaku y el señor Sesshomaru tuvo que ver conmigo, me quedé francamente sorprendida, y le pedí que lo contara todo, con pelos y señales, sin dejarse ningún detalle sin contar. Shippo entonces se sentó a mi lado, carraspeó y, algo nervioso, comenzó a explicar lo que vio.
…...
"- Pues veras, antes de que acabara la fiesta, decidí salir un poco a tomar el aire, porque los vapores del sake y el calor me estaban mareando, además, escuchar a Yoshi cantando tan mal me daba dolor de cabeza."
Shippo sonrió levemente, recordando la escena. Después volvió a ponerse serio y continuó.
"- Salí a dar un paseo fuera del pueblo y cuando me disponía a volver, vi a lo lejos como de la entrada principal salió alguien que me resultó familiar, me di cuenta que era Kohaku y corrí contento para poder alcanzarle. Ya tenía la mano alzada e iba a llamarle en alto para que me viera, cuando noté también el olor de Sesshomaru, lo que me hizo cambiar de idea para evitar que me localizara. En fin, ya sabes lo que pienso de tu protector...."- Comentó Shippo con una mueca algo enfurruñada y los brazos cruzados, como si se estuviera justificando. Descruzó los brazos y continuó. - "Tuve suerte de que la brisa iba en mi dirección y que Sesshomaru no pudo detectarme por mi olor, porque si no a lo mejor no estaría aquí contándote todo esto..."
- Shippo, el señor Sesshomaru no es tan malo como pensáis, os dejáis llevar mucho por vuestros prejuicios.- Interrumpí. Me sabía muy mal que mis amigos pudieran juzgarle de aquella manera, cuando apenas le conocían. Vi como Shippo hizo un gesto en su cara como si no le convenciera del todo mi explicación a modo de respuesta.
- Bien, ¿Y qué más?- Pregunté apurándole para que se centrara de nuevo en la explicación.
- Ah, sí, que me desconcentro, perdona- dijo Shippo disculpándose, después de darse un leve golpe en la cabeza con su nudillo izquierdo, y después continuó, centrándose de nuevo en el relato.
"Pues bien. Cuando llegué a una distancia prudencial de forma que pudiera verlos de perfil, vi que Sesshomaru estaba de espaldas, observando algo que yo no lograba ver, y detrás de él se quedó Kohaku, al que se le veía muy nervioso. Reconozco que me picó la curiosidad, así que me quedé agazapado, a la espera de ver que iban a decirse esos dos. Sesshomaru, sin girarse, empezó a hablar dándole la espalda a Kohaku.
- ¿Qué quieres?- Preguntó bruscamente Sesshomaru.
Vi como Kohaku se puso aun más nervioso, y se dispuso a contestar.
- Quiero hablar con usted. De hombre a hombre.
Entonces Sesshomaru hizo una mueca, como una sonrisa de medio lado. La verdad es que entendí por qué lo hizo. Nosotros no somos hombres, somos demonios, en particular, Sesshomaru un demonio perro y yo un débil demonio zorro". - Indicó Shippo, divagando en sus pensamientos para después menear la cabeza vigorosamente como forma de quitar esos pensamientos de su mente. –"Pero bueno, esa no era la cuestión. De pronto Sesshomaru contestó con un tono muy arrogante y despectivo.
- No te equivoques Kohaku. Para mí solo sigues siendo aquel niño insignificante y llorón al que todo el mundo tenía que salvarle el pellejo. Así que ni te atrevas a compararme ni contigo ni con tu apestosa raza.
- Kohaku apretó los puños mientras hizo un gesto de querer replicarle, pero después cambió aquel gesto por uno de contención.
- ¿Y bien?- Volvió a preguntar Sesshomaru con un tono indiferente. Kohaku continuó.
- Esto… quisiera hacerle una petición.
Sesshomaru se quedó callado, como esperando que Kohaku continuara, cosa que hizo después de respirar hondo, supongo que para tranquilizarse.
- Yo… quisiera pedirle permiso… para que me concediera la mano de Rin.
Sesshomaru sonrió de medio lado e hizo un gesto leve, como si se burlara interiormente de aquella petición.
- ¿Y qué te hace pensar que yo te voy a conceder la mano de mi protegida?- Preguntó con un leve tono entre inquisitivo y burlesco.
- Porque sé que usted quiere lo mejor para ella, al igual que yo. Ella merece un hogar tranquilo, una vida estable al lado de los de su raza, de los humanos. Alguien que la quiera, que la valore y la respete como se merece, que la haga feliz y que pueda darle un hogar y una familia. Y yo puedo ofrecerle todo eso, su lugar está aquí, con los suyos.- Respondió Kohaku, algo implorante pero si perder la dignidad.- Yo la amo más que nada en este mundo, y mi deseo por encima de todo es hacerla feliz.
Sesshomaru se quedó callado un par de segundos, y de pronto resolvió de forma brusca e imperturbable.
- Ni lo sueñes.
Vi como Kohaku puso una mueca de gran exclamación.
- ¿¡QUE…!- Exclamó aun sin salir de su asombro.- ¿P-P-Pero por qué no?
- ¿Acaso le has preguntado a Rin que piensa al respecto?
- Yo… esperaba su respuesta para comentárselo.- Respondió Kohaku algo dubitativo.
Sesshomaru negó levemente la cabeza. Después habló completamente tranquilo, como si estuviera muy seguro de lo que iba a decir.
- Conozco muy bien a mi protegida, más incluso que tú. Si correspondiera a tus sentimientos no habría dudado ni un segundo en quedarse en este pueblo cuando yo la fui a buscar, sin embargo hizo todo lo contrario. Además, me lo habría dicho.
- Pero eso es porque… ella es así. Le gusta mucho viajar y correr aventuras, pero cuando se canse de todo eso y quiera estabilidad, yo podré proporcionársela.- Replicó algo impaciente Kohahu, sabiendo que estaba perdiendo la batalla.
De pronto, Sesshomaru dijo algo que sentenció la discusión, y por eso creo que pasó lo que pasó.
- Eso demuestra que no la conoces de nada.- De pronto, Sesshomaru se giró, quedándose enfrente de Kohaku, después le dijo con desdén.- Además, ni siquiera eres digno de cortejarla.
Sesshomaru le echó tal mirada de desprecio que Kohaku se puso lívido.
- ¿Qué quiere decir?- masculló entre dientes
- Por lo visto has tenido el gran atrevimiento de querer tomarme por estúpido. ¿Acaso pensaste por un segundo que yo te daría ese permiso, sabiendo que no eres más que un ser insignificante y cobarde, alguien que se escudaba en su hermana mayor para enfrentarse a la vida? ¿Te crees que he olvidado tu intento de matar a Rin ordenado por Naraku?
Aquello fue un golpe bajo que Kohaku notó de lleno, vista la expresión de su cara, Intentó replicar a aquella acusación, pero Sesshomaru continuó sin dejarle hablar.
- Esa Rin que tanto subestimas, con seis años, sin armas y sin ningún entrenamiento era veinte veces más valiente de lo que tú serás jamás. Y desde luego, nunca permitiría que Rin fuera cortejada por alguien tan débil de cuerpo y mente. Definitivamente, no le llegas ni a la suela del pie. - Volvió a girarse, dándole de nuevo la espalda para decirle en un tono enfadado.- Y ahora largo, antes de que pierda la paciencia y te despedace hasta que no queden ni los huesos de ti.
Estaba claro que para Sesshomaru aquella conversación había acabado, pero para Kohaku no. El pobre estaba lívido, temblando como una hoja y con un rictus de cólera contenida en su rostro. La verdad es que me dio pena, no solo tenía la negativa a su sueño, sino que Sesshomaru le había humillado de tal forma que le había herido su orgullo. Pero Kohaku no estaba dispuesto a claudicar.
- No, esto no ha acabado aun.- Masculló Kohaku bastante enfadado.- Ya he aguantado tus tonterías, ahora me vas a escuchar, te guste o no, de una vez por todas, aunque me mates por ello.
Sesshomaru no dijo nada ante aquel tuteo tan falto de respeto, pero pude verle otra mueca burlona que no me gustó nada. Decidí quedarme ya no por curiosidad, sino porque no sabía si Kohaku iba a salir vivo de esta y pensé, tonto de mí, que a lo mejor podría ayudarle.
- Hum, No me digas que ahora quieres hacerte el mártir… Muy típico de ti.- Su tono era bastante sarcástico.
Kohaku obvió ese comentario y continuó hablando.
- Eres un maldito desgraciado Sesshomaru. No sabes lo que es el querer a alguien hasta el punto de sacrificarte por él, y jamás lo sabrás.- Dijo con un tono alto y colérico.- Eres tan egoísta que ni siquiera piensas en la felicidad de Rin ni en su seguridad. Preferirías mil veces que muriera despedazada en manos de cualquier demonio a que se quedara en este pueblo.
- Rin eligió voluntariamente seguir a mi lado, nadie la obligó a seguirme.- Respondió Sesshomaru indiferente.
- A veces me olvido de que trato con un demonio insensible.- Pensó Kohaku en alto para sí mismo.- ¿Es que no lo ves?, No se trata de lo que ella quiera, sino de lo que le conviene. Aquí estará bien, protegida por los suyos. ¿¡Es que acaso no te preocupas por ella!
- Parece que no te estás percatando de un "pequeño" detalle.- Indicó Sesshomaru con el mismo tono indiferente de antes.- Si tiene que morir despedazada por un demonio pasará igual, independientemente de donde se encuentre. Fuisteis vosotros los que le enseñasteis a ser una exterminadora, así que tú, tu hermana y el imbécil de Inuyasha la habéis puesto en el punto de mira.
Por un momento, Kohaku no supo que responder, porque realmente Sesshomaru tenía razón. Este se giró para encarase a Kohaku y continuó, esta vez con un dejo de furia contenida.
- Así que dejo aquí a Rin, confiando que en este pueblo estará segura y protegida, considerando que era lo mejor para ella y que el idiota de Inuyasha cumpliría por una vez con su deber; y cuando vengo a buscarla me encuentro que la habéis puesto en primera línea para que la maten los mismos demonios de los que la intentaba proteger. ¿Y ahora me vienes con esas? ¿Crees que voy a permitir que se quede un solo segundo más de lo mínimamente imprescindible?- Dijo aquello como si fuera un mensaje subliminal hacia Inuyasha y los demás, para después sentenciar.- Olvídalo, ya cometí un error que no pienso volver a repetir.
Kohaku se quedó quieto, analizando la contestación de Seshomaru, o tal vez algo que yo no lograba entender. De pronto, hizo una mueca, como percatándose de algo.
- Ah, claro, como he podido ser tan estúpido.- Kohaku negó levemente con la cabeza y sonrió, para pasar después a una risa baja que demostraba su desesperación.- No me he dado cuenta de que al GRAN " señor Sesshomaru" no le gusta que otros le toquen sus "pertenencias". ¿A que no me equivoco?
Sesshomaru siguió callado, como obviando aquel comentario despectivo. Pero Kohaku siguió.
- Porque en realidad Rin no es una persona que pueda tomar decisiones por sí misma. Ella cree que las toma por decisión propia, pero en realidad esas decisiones están manipuladas de forma que tome las que te interesan a ti. Tú nunca la dejarás marchar, no dejarás que elija verdaderamente por sí misma su destino. Ni siquiera dejarás que se case y forme una familia por su cuenta porque entonces no te necesitará y se marchará de tu lado para siempre. Rechazarás a todo aquel que se acerque a Rin con la excusa de no ser lo suficientemente bueno para ella, y Rin te creerá ciegamente porque te tiene en un pedestal, así es como manipulas la situación.
Entonces vi como Sesshomaru, aunque era casi imperceptible, puso una cara que me intranquilizó, como si estuviera perdiendo la paciencia. Su mirada tenía un brillo de furia, como si quisiera fulminarlo, pero siguió sin decir nada. Kohahu sin embargo, seguía provocándole e iba subiendo cada vez más el tono.
- Eres un maldito cabrón Sesshomaru, un malcriado y un hipócrita. Y si, te lo digo en la cara, ahora ya me da igual. Tanto despreciar a los humanos, a considerarnos "basura" y a tratarnos como insectos, mirándonos por encima del hombro y mira lo que tú estás haciendo. Tanto que despreciaste a tu hermano Inuyasha por llevar esa sangre humana que tanto odias, y resulta que, con la excusa de que es de tu propiedad, no quieres desprenderte de una simple e insignificante humana. O mejor dicho, no PUEDES desprenderte de ella ¿Sabes por qué?
El rictus de Sesshomaru se agudizó y entonces ya me asusté. Kohaku estaba tocando un terreno muy peligroso y en su ofuscación no se había percatado de ello. Si no paraba, Sesshomaru perdería los estribos y le mataría sin pensarlo dos veces.
- ¿Quieres saber la respuesta Sesshomaru? Porque la necesitas. No tengo claro con qué motivos ni porqué, pero la necesitas y es algo innegable. Te estás engañando a ti mismo y de paso a todos los demás, incluso a Rin, pero a mí ya no me engañas más. Os observé este mediodía cuando Rin fue a preguntarte cuando volveríais al castillo, y vi como la mirabas, incluso cuando ella volvió al pueblo y no te veía. Tal vez la necesitas porque tu protegida ya no es tan protegida para ti, ya no es la niña desvalida y huérfana a la que protegiste y cuidaste hace años. Ha crecido y se ha vuelto una mujer muy guapa y con muchas cualidades. Tanto, que estoy especulando que "a lo mejor" tu interés en ella es algo más que un cariño fraternal entre protector y protegida. Pero como eres tan egoísta, soberbio e hipócrita serás incapaz de reconocértelo a ti mismo y a ella porque afirmarte algo así te debilita y humilla como Youkai…
Entonces fue cuando Sesshomaru perdió los estribos y haciendo un movimiento muy rápido, sacó el látigo de energía, rodeó con la punta a Kohaku por el cuello y lo lanzó por los aires. El movimiento fue tan fuerte que se estampó contra un árbol situado muchos metros atrás, haciendo un ruido muy fuerte, aunque no llegó a derribarlo. Debido al golpe, el cuerpo de Kohaku rebotó fuertemente en el tronco y cayó al suelo, quedando aturdido. Como estaba aun atontado por el golpe, no vio como Sesshomaru se dirigía directo hacia él, a paso decidido y hecho una furia. ¡En serio Rin! Estaba enfadadísimo, casi echaba humo por las orejas. No dudó un segundo en agarrarlo por el cuello con una sola mano, levantarlo como si no pesara nada, y después lo estampó de nuevo contra el tronco, tan fuerte que el cuerpo de Kohaku volvió a rebotar en el tronco. Entonces Kohaku empezó a gritar y a patalear diciendo que lo soltara. Si el gesto de Sesshomaru era de alguien enfadado, no te digo como era la mirada que tenía, parecía que quería destriparle por completo. Entonces oí como le decía a Kohaku que iba a acabar con él de una buena vez y que lo iba a descuartizar como a una vaca. Kohaku agrandó los ojos desmesuradamente, porque sabía que lo decía en serio, y empezó a gritar pidiendo auxilio y que lo soltara, pataleando como un loco y con las manos intentando zafarse de la de Sesshomaru.
Cuando yo vi lo del látigo me quedé completamente petrificado porque no sabía qué hacer. Y cuando reaccioné ya me iba a poner a pedir auxilio a gritos, pero hubo la suerte de que había un soldado de guardia que los había observado en el momento en el que Kohaku empezó a levantar la voz, y cuando vio la agresión dio el aviso. Y entonces fue cuando ya llegasteis todos y yo decidí marcharme para evitar meterme en líos".
…...
Cuando Shippo acabó, dio un suspiro para recuperar un poco el aliento, cosa que debería haber hecho y que me hubiera ido muy bien a mí, porque yo también me había quedado sin él. A medida que Shippo iba contando su versión, yo me iba quedado cada vez más perpleja, sin poder dar crédito con todo lo que explicaba. Simplemente no les reconocía a los dos, ni al señor Sesshomaru ni a Kohaku, era como si me hablara de dos personas completamente distintas. Estaba tan petrificada que no movía un solo músculo, y reaccioné cuando Shippo movió las manos de un lado a otro enfrente de mi cara mientras me llamaba para sacarme de mi ensimismamiento y me miraba entre curioso y preocupado.
- ¿Eh?... Oh, Shippo, perdona. No te preocupes, ya he vuelto.
Shippo volvió a mirarme preocupado y preguntó que pensaba al respecto.
- Pues la verdad, no sé qué decir. Me has dejado completamente anonadada con todo lo que me has dicho.
- Ya, por eso he estado dudando en decírtelo, no sabía cómo te lo ibas a tomar. Por cierto, esto que quede entre tú y yo. Que no se entere nadie, y mucho menos Inuyasha, que con lo bruto que es seguro que me pega…
- Tranquilo Shippo, tu secreto está a salvo conmigo.- Sonreí y me incliné para darle un beso en la mejilla como agradecimiento a esa información tan valiosa.- Muchas gracias por todo lo que me has dicho, te estoy muy agradecida.
Shippo al principio se quedó petrificado, ya que no se lo esperaba. Después se puso completamente colorado, se encogió de hombros, puso una cara de extrema timidez y soltó una risilla nerviosa, algo que en conjunto me pareció muy tierno. A veces los demás le tratan como a un niño pequeño, pero se olvidan de que Shippo está empezando la adolescencia con todo lo que conlleva.
- Bien, pues ya te dejo en paz- Dijo Shippo después de recuperarse un poco de su ataque de timidez y se levantó del escalón.- Me voy a dormir que es muy tarde. Que tengas una buena noche.- Dijo a modo de despedida.
Le respondí a su saludo y cuando se hubo ido me encogí doblando las rodillas, me incliné y las rodeé con mis brazos, para reflexionar y analizar todo lo que me había dicho el kitsune. Parecía mentira que algo tan importante con respecto a mí me tuviera que enterar por una tercera persona, y no por los implicados.
Principalmente estaba perpleja porque, según la versión de Shippo, aquella discusión no era entre mi protector y mi mejor amigo por el bienestar de alguien que les importaba, siendo ellos dos de las personas más importantes para mí. Era algo tan primitivo y primario que se reducía a dos machos peleándose por una hembra puesta como trofeo, que en este caso era yo. Con la diferencia de que había una gran desventaja de uno respecto al otro. Uno era un macho alfa, más viejo, mas fuerte y más poderoso, que acababa de vencer y dominar sin ningún esfuerzo a un macho más joven que intentaba quitarle algo que él creía suyo. El otro era consciente de su desventaja, pero utilizó la provocación como un arma y le salió fatal el intento.
Me acordé de un comentario que hizo Sakura hace mucho tiempo. Este era que le encantaría que dos hombres se pelearan por ella, porque le parecía algo increíblemente romántico. Entonces me pareció un comentario estúpido y egoísta, porque que dos personas se mataran entre sí para reafirmar su ego solo lo podía decir una persona como ella. Ahora no solo lo reafirmo, sino que encima me parece patético.
De todos modos, había algo que se me hacía muy extraño, y era la reacción del señor Sesshomaru. De Kohaku era algo que se podía esperar, porque estaba en desventaja, se desesperó, se vio acorralado y aquella fue su forma de defenderse, aunque no era justificable. Pero el señor Sesshomaru no se altera casi nunca, al menos que le den donde más le duele. Así le pasó cuando se enfrentó a Shishinki.
Analicé una y otra vez la información que me había dado Shippo, pero no lograba descubrir porqué al señor Sesshomaru le había afectado tanto las palabras de Kohaku. Tal vez se refería a lo de ese "supuesto" interés, pero era tan claro y tan evidente que era una provocación por parte de Kohaku que lo descarté en seguida. Posiblemente se refería a esa supuesta humillación, o el engañarse a sí mismo, pero eso no era un motivo para que se pusiera así. Al señor Sesshomaru no le importa nada lo que digan los demás con respecto a su vida, seguía sin encontrarle ningún sentido.
Me levanté y empecé a dar vueltas, de la misma forma que mi cabeza también lo hacía. Entonces tuve dos tipos de sentimientos, frustración y enfado. Frustración por Kohaku, por no haber podido ayudarle. Si hubiera estado allí le hubiera parado como sea, llevándomelo hacia el pueblo, hacerlo callar…. No sé, cualquier cosa. La verdad había que reconocerla, en parte se lo había buscado por ir a provocar al señor Sesshomaru. Pero el enfado lo tenía principalmente con el señor Sesshomaru, porque él podía haber controlado la situación y no lo hizo. Él es mucho más fuerte que Kohaku, lo conoce, sabe como es, es mayor que él y tiene más experiencia de la vida como para saber llevar una situación como esta. Y no se podía justificar de ninguna manera lo que había hecho con el pobre Kohaku. Por muy dura y fuerte que fuera la provocación, no era motivo para intentar matarlo.
"Además ¿Quién se creen que son para tratarme como si yo fuera un trofeo en disputa?"
Ese pensamiento fue la gota que colmó el vaso. Hubiera querido reunirlos a los dos y decirles cuatro cosas bien dichas, pero Kohaku estaba aún enfermo y ya había hablado con él, así que me dirigí muy resuelta a buscar al señor Sesshomaru, ahora si tenía la excusa que estaba buscando para hablar con él. Salí del pueblo, segura de que nadie me necesitaría y caminé dispuesta a encontrarle.
Mientras le buscaba, mi cabeza iba llenándose cada vez más de ideas, no sabía de dónde venían, pero ahí estaban para enredar aun más el embrollo que tenía carcomiéndome la mente. Sin proponérmelo, acabé llegando al lago, y mi sorpresa fue que estaba allí de pié, mirando algo que solo él podía ver, pensativo y con los brazos cruzados. Primero me alegré por haberlo encontrado tan pronto, luego me reafirmé en mi intención de decirle lo que pensaba echarle en cara lo que le había hecho a Kohaku. Sabía que no me haría ni caso, pero sentía que mi obligación era decirle que lo que había hecho estaba mal. Con Kohaku también tenía una conversación parecida, pero de momento estaba pospuesta hasta que se recuperara del todo.
Iba más que decidida a hablar con él, cuando algo me hizo parar en seco. Al acercarme un poco, me percaté que su expresión no era pensativa. Era una expresión tan seria que me puso en alerta, haciéndome recapacitar si era el momento adecuado para hablar con él. Si mi intuición no me fallaba, la expresión que mostraba era el de alguien muy concentrado y al mismo tiempo malhumorado. Una lucecita dentro de mi mente sugirió que lo dejara estar para otro momento, porque tenía pinta de estar de muy mal humor y no sabía cómo reaccionaría.
Mientras estaba dudando en ir a hablar con él o no, el señor Sesshomaru dijo de pronto.
- ¿Desde cuándo me tienes tanto miedo que no te atreves a acercarte a mí?
Aquella pregunta hizo que diera un salto del susto, saliera de mi ensimismamiento y haciéndome reaccionar. Ahora ya sabía que estaba allí y no había vuelta atrás, así que, haciendo acopio de valor, me acerqué a él.
- Yo no le tengo miedo señor Sesshomaru, nunca se lo he tenido.- Respondí mientras me acercaba y me ponía a su lado, viéndolo de perfil.
- No es esa la actitud que me demuestras.- Comentó sin dirigirme una sola mirada.
Definitivamente estaba de muy mal humor, su tono de voz le delataba. Debía decir las palabras con sumo cuidado para evitar contrariarle más.
- Señor Sesshomaru, desearía hablar con usted, si no es molestia.
El señor Sesshomaru no movió ni un párpado, lo cual es, generalmente, su forma de decir que me escucha. Respiré hondo y me dispuse a preguntarle.
- ¿Por qué atacó de esa forma a Kohaku?
El señor Sesshomaru tardó un poco en contestar.
- No es asunto tuyo.
" ¡Muy bien!, otro igual." Pensé frustrada para mis adentros. "¿Pero cómo pueden ser tan cabezotas estos dos? ¿Qué tienen dentro de la cabeza, serrín?"
Decidí que si yo también perdía los nervios ya no habría nada que hacer, así que me centré de nuevo y seguí con lo que me había propuesto.
- Señor Sesshomaru, ¿Cómo puede decirme que no es asunto mío? Kohaku es alguien muy importante mí y forma parte de mi vida. El hecho de que lo haya atacado precisamente usted hace que sea muy doloroso para mí, simplemente no puedo entender que hizo Kohaku para que se pusiera de esa manera.
El señor Sesshomaru se quedó un rato sin decir nada y casi sin moverse.
- Ese mocoso malnacido e insignificante me ha faltado el respeto.- Respondió tranquilo, pero capté como lo dijo con un tono levemente disgustado.- Ya tienes tu respuesta, es mejor que te vayas.
Me di cuenta de que quería quitarme de en medio, como si le estuviera incordiando. Pero yo no tenía mi respuesta aún.
- Disculpe por ser tan entrometida.- Repliqué con un tono de curiosidad.- Pero yo no considero el hecho de que le pidiera mi mano como "una falta de respeto".
Observé como el señor Sesshomaru hizo una muy leve mueca de medio lado.
- ¡Hum!, ya veo que el kitsune le ha faltado tiempo para ponerte al corriente de todo.
Aquella respuesta me paralizó. Shippo debía saber lo antes posible que el señor Sesshomaru era consciente en todo momento de que él estaba allí, podía tener un serio problema.
- Eso es lo de menos, además, no ha sido Shippo. – Respondí algo preocupada intentando encubrir a Shippo para que no tuviera problemas con el señor Sesshomaru, pero de pronto él me miró de reojo y pude captar que no creía lo que le decía. Decidí aparcar de momento esa preocupación para centrarme en lo que había venido a hacer, ya hablaría con Shippo sobre esto más tarde.- Disculpe de nuevo, pero no ha contestado a mi duda.
El señor Sesshomaru volvió a quedarse sin decir nada, me miró de reojo y de pronto preguntó algo que me dejó petrificada.
- Rin, contéstame a una pregunta. ¿Qué harías si Kohaku te pidiera en matrimonio?
- Yo… - Bajé la mirada y respondí algo triste.- Kohaku ya lo ha hecho, después de que usted se fuera.
- ¿Y bien?- Volvió a preguntar indiferente.
- Le he rechazado.
- Por qué.
- Porque… me di cuenta de que no estaba enamorada de él.- Volví a responderle con vergüenza. Se me hacía muy incomodo hablar con él de mis sentimientos, amén de una situación que solo nos incumbía a Kohaku y a mí.
El señor Sesshomaru volvió a quedarse callado por un rato y volvió a mirar a lo lejos de nuevo.
- Eso me demuestra que hice lo correcto.
Aquella respuesta hizo que levantara la mirada completamente perpleja. ¿Me estaba diciendo que, por mi bien, todo era justificable?
- No, no hizo lo correcto.- Protesté.- Al contrario, lo que hizo está mal. No todo vale en esta vida, no se puede matar a la gente solo porque dicen cosas que molestan. Además, esa es mi decisión y solo me concierne a mí y a la persona afectada, que en este caso es Kohaku. Y ni siquiera usted tiene derecho a meterse en ello.
Vi como el señor Sesshomaru me miró nuevamente con el rabillo del ojo como dándome la atención por aquella salida de tono, para después volver a mirar a un punto indeterminado.
- Tú eres mi protegida, Rin, y todo, absolutamente todo lo que te ocurra en esta vida me incumbe. Yo decidiré que es lo mejor para ti.
- ¿Qué?- Contesté sin salir de mi asombro.- Perdone, pero ya no soy la niña que usted protegió hace años, puedo tomar por mí misma las decisiones que afectan a mi vida sin tener que pedir su opinión. Y aunque me equivocase, tengo derecho a hacerlo.
- Tú no tienes derecho a nada.- Indicó en un tono bajo pero irritado.- Mientras estés a mi lado harás lo que yo te diga.
"¿Y si… realmente no me quiere dejar marchar?, pero no lo entiendo ¿Porqué no querría hacerlo?".
Por un momento pensé que Kohaku tal vez tenía razón Lo que me había dejado perpleja no era si yo quería separarme de su lado o no, porque por mí no lo haría nunca, sino el hecho que él no aceptara que yo pudiera elegir mi destino sin contar con él.
- Señor Sesshomaru.- Dije después de quedarme un rato sin decir nada, intentando buscar las palabras adecuadas.- ¿Por qué se comporta así? ¿Por qué no acepta que yo pueda tener mi propia opinión?
- ¿Deseas ser libre Rin?- Preguntó el señor Sesshomaru después de quedarse unos segundos reflexionando.- ¿Deseas acaso separarte de mi lado como ya hiciste una vez?
- ¿Eh?... No, no es eso, yo…- Dudé, sorprendida por lo que me había preguntado.- Solo que no entiendo que quiere de mí.
Vi como el señor Sesshomaru, aunque imperceptible, se puso tenso. Decidí continuar, ahora ya había dicho la frase que me había rondado durante mucho tiempo y que ahora cobraba una enorme fuerza. Simplemente dejé que brotaran todas las ideas raras que habían ido surgiendo en mi mente durante tanto tiempo.
- Señor Sesshomaru, desde que estoy con usted me he preguntado porque me salvó la vida cuando me atacaron los lobos, siendo solo una simple e insignificante humana. El señor Jaken me dijo que fue para probar su arma y lo dejé estar, pero luego usted permitió que lo acompañara. Luego supe de su desprecio a los humanos y a veces me preguntaba a mí misma porque hacía una excepción conmigo, pero era una niña que no comprendía ciertas cosas y esperé a hacerme adulta para que usted mismo me lo explicara. Pero ahora que lo soy, su comportamiento conmigo me deja completamente trastocada. No entiendo porqué quiso que le acompañara a perseguir a Jaaku, sabiendo que era peligroso. Cuando estaba siendo manipulada por Jaaku pudo matarme y no lo hizo, me llevó de nuevo al castillo y ordenó que me cuidaran; pero cuando fui a buscarle y le encontré, me trató como si le molestara. Luego me salvó de Jaaku cuando estaba a punto de matarme y después me ignoró por completo. Simplemente no entiendo porque un día me trata bien y el otro me trata igual que una cucaracha.
El señor Sesshomaru siguió igual de impertérrito, y eso me animó a continuar.
- Ahora mismo estoy hecha un lio con respecto a usted, y por eso huí de su lado, porque estaba muy confundida con su comportamiento. No sé si a día de hoy soy para usted solo una cosa, alguien que le molesta, un ser de su propiedad, su protegida, una amiga… Lo que quiero saber es que soy yo para usted.
- Por que deseas saberlo.- Me preguntó inquisitivo.
- Para poder elegir por mí misma que quiero hacer con mi vida. Yo… solo deseo saber a qué atenerme con usted.
- ¿Tanto te importa mi opinión para poder dominar tu vida?
- ¡Si!..eh… si, por supuesto que me importa. -Contesté intentando aplacar mi entusiasmo.- Porque usted es alguien importantísimo para mí, es una parte primordial en mi vida. En eso consiste las relaciones, en formar parte de la vida de los demás y compartir sus vivencias. Porque los actos que hagamos afectan de forma indirecta a los demás.
El señor Sesshomaru seguía callado, como intentando averiguar a donde quería llegar.
- ¿Sabe? He llegado a pensar que le molestaba, que no quería tenerme a su lado, y si eso es así, yo le dejaré en paz y no volverá a saber nada de mí. Pero para poder tomar la decisión adecuada debo saber que piensa sobre nuestra relación.
Entonces noté como mi corazón empezó a palpitar rápidamente y mi cuerpo se llenó de nerviosismo, como cuando uno se pone en alerta ante el peligro. Aquella conversación había degenerado en algo que yo no había sido capaz de prever, y sentía como si mi vida dependiera de lo que él me dijera ahora. Tal vez aquella era la respuesta que estaba esperando.
- Yo soy tu protector. Con eso te basta.
Eso fue lo que me contestó después de mirarme, pero un atisbo, algo en su mirada… me dijo otra cosa, aunque era claro que no pensaba decírmelo. Negué con la cabeza, sintiendo que la ansiedad comenzaba a invadirme.
- Un protector sabe cuáles son sus atribuciones y cuando debe dejarlas de lado, cosa que usted no ha hecho.- Me mordí levemente el labio inferior, en parte para descargar la ansiedad que iba a más, y en parte también porque podía tomárselo como una impertinencia.
El señor Sesshomaru volvió a mirar un sitio indefinido y siguió callado, como si no tuviera nada que decirme y aquella conversación se hubiera acabado. Empecé de nuevo a sentir frustración, porque veía que no iba a llegar a ninguna parte, pero no me iba a rendir tan fácilmente. Sabía que no me estaba diciendo la verdad, no tenía pruebas pero lo intuía. Aun no sabía porque, pero era evidente que para el señor Sesshomaru aquella conversación era incomoda, aunque a simple vista no lo demostrara.
- Por favor, sé que me está ocultando algo. -Le supliqué.- Usted no tiene ni idea de lo que me ha costado decir todo esto, no me deje con la duda.
Seguía serio, con los brazos cruzados, en la misma posición y sin mover una pestaña.
- Eso es algo que no te incumbe.
- Por favor, no me haga esto.- Sentía que mi ansiedad subía vertiginosamente.- Usted sabe que si me incumbe, se trata de mi persona.
Pero él seguía sin dar su brazo a torcer.
- Dígame. Porque no me incumbe.
- Te estás comportando como una niña malcriada.- Respondió con tono acusatorio.
- Eso no me quita a mí razón. Por favor, dígamelo.
No había forma de que lo dijera, y yo sentía que estaba a punto de explotar.
- Por favor…
Al cabo de un rato respondió a mi suplica, como si hubiera estado reflexionando.
- No puedo decírtelo.
- Por que.
Pero no dijo nada.
- Porque no puede decírmelo…
Silencio como respuesta. Ya no pude soportarlo más.
- ¡Dígame porqué!
- Porque no lo sé…
Aquella respuesta la siseó con un tono bajo pero muy enfadado, mientras giró su cara mara mirarme. Su mirada me decía muchas cosas, pero ninguna buena. Era como si me preguntara muy enfadado si ya estaba satisfecha con lo que había conseguido, y como si me dijera que me iba a arrepentir de haberle hecho confesar algo así.
Sin embargo, su contestación me había dejado tan perpleja que me habría caído de rodillas de la impresión si no fuera porque estaba enfrente de él. En aquel instante hubiera deseado tener cerca cualquier cosa para poder apoyarme, pero no tenía nada a mano, y tuve que utilizar mi fuerza de voluntad para poder sostenerme. Tragué saliva para poder centrar de nuevo mis pensamientos, porque en aquel momento mi cerebro iba a toda velocidad, intentando asimilar aquella frase desde todos los ángulos sin poder conseguirlo. Tenía que salir de allí, lo necesitaba. Así que, antes de volver al pueblo, solo de pude decir a modo de despedida que recordara que yo era solo una humana y que mi tiempo era limitado. Ahora que lo pienso de forma más detenida, volví a faltarle al respeto indicándole que era lo que tenía que hacer, pero fue algo inconsciente, sin proponérmelo. Solo quería salir de allí y fue lo primero coherente que se me pasó por la cabeza.
Mientras volvía a casa de la anciana Kaede, sentía que estaba noqueada, mi cerebro le dio tantas vueltas a la respuesta que al final se bloqueó y ya no pude pensar en nada más que en volver a la cama a dormir. En realidad no era por lo que me había dicho, era por lo que significaba realmente, ahora me doy cuenta, solo que en aquel instante, al no esperarme esa respuesta, no pude asumirla adecuadamente. Pero cuando llegué a casa de la anciana y me dispuse a dormir, no pude hacerlo. Cogí un bolígrafo, el diario y aprovechando que había una buena iluminación, me puse a escribir, esperando que el sueño llegara por sí solo.
Me arrepiento tanto de haber tenido esa conversación… Si pudiera la borraría por completo de mi vida. Ha sido una enorme equivocación ir a hablar con él, aunque me pareciera lo más lógico en aquel momento. Espero que el señor Sesshomaru no me tenga rencor ni me odie por ello, aunque creo que va a ser muy difícil. Nadie pone contra las cuerdas al Daiyoukai más poderoso de la zona Oeste, y menos una insignificante humana.
Creo que esto me va a costar caro.
8 de Julio
Aun no acabo de hacerme a la idea de la contestación del señor Sesshomaru de hace dos días, bueno, de hecho casi pareció que fue una confesión, porque se lo saqué a la fuerza a base de insistir. Y ahora que lo pienso, mi comportamiento dejó bastante que desear. Fui altanera e irrespetuosa, pero al menos sé que el señor Sesshomaru no está enfadado conmigo ni me guarda rencor, y eso me consuela.
Esta mañana salí un momento a pasear y cuál fue mi sorpresa al encontrarme con el señor Inuyasha sentado frente a la entrada del pueblo. Estaba cruzado de piernas, rodeando con sus brazos cruzados abrazando a "colmillo de hierro", una posición muy típica de él. Me acerqué contenta a saludarle, cuando me percaté de que estaba gruñendo.
- Señor Inuyasha… ¿Se encuentra bien?- Pregunté algo cohibida mientras me inclinaba a su lado.
El señor Inuyasha no me hizo ni caso, seguía gruñendo como si nada. Era como si estuviera ofuscado por algo y no prestara atención al resto del mundo.
- ¿Señor Inuyasha?- Volví a preguntar, esta vez algo más preocupada.
De pronto dio un salto y se puso de pié, tan bruscamente que a mí me dio un susto tremendo y caí al suelo de la impresión. Escuché como gritaba muy claramente "¡Ese maldito desgraciado!" mientras apretaba los puños con gesto enfadado y al mismo tiempo decidido.
- Señor Inuyasha ¿Pero se puede saber que le ocurre?- Pregunté sorprendida por su reacción tan imprevista.
- ¿Eh?... Ah, hola Rin, no te había oído.- Respondió de forma vaga mientras me miró de reojo, pero noté como un dejo de malhumor en su respuesta.
"Ya, pero si podría haberme olido" pensé mientras me levantaba del suelo. Decidí que iba a obviar ese comportamiento, un mal día lo puede tener cualquiera.
- Perdón por mi intromisión, solo quería saludarle.- Me disculpé sinceramente.- Por cierto ¿Por qué está tan enfadado?
En mala hora se lo recordé, porque volvió a ofuscarse de nuevo y a soltar toda clase de improperios y descalificaciones a cierto demonio que conocíamos muy bien.
- ¡¿Qué porqué estoy enfadado? PUES POR QUIEN VA A SER SI NO…¡POR EL IMBECIL DE TU PROTECTOR! ¡ESTUPIDO EGOLATRA…! ¿PERO QUIEN SE CREE QUE ES PARA VENIR A INTENTAR MATAR A KOHAKU, Y FALTARNOS EL RESPETO? Si es que ya lo decía yo, parecía que había cambiado, pero no… ¡SIGUE SIENDO EL MISMO ARROGANTE ENGREIDO DE SIEMPRE, NO VA A CAMBIAR EN LA VIDA…!
Y así continuó un rato, completamente ofuscado mientras hacía aspavientos que demostraban un monumental enfado que se había generado él solito con sus pensamientos irracionales. Yo no dejaba de mirarlo sorprendida y, viendo que ya no atendía a nada ni a nadie, decidí que me iría discretamente para dejarlo tranquilo. Cuando me disponía a hacerlo, surgió una voz grave y segura de sí misma de entre los árboles.
- ¿Ya has acabado, Inuyasha?
Aquella pregunta vino acompañada por la presencia del señor Sesshomaru, dirigiéndose tranquilamente hacía nosotros. Como si hubiera ejercido un efecto inmediato y mágico, el señor Inuyasha recuperó la compostura para mirarlo con los ojos entrecerrados.
- ¿Qué vienes a hacer aquí? ¿Acaso no tuviste suficiente con la otra noche que aun quieres más pleitos?- Preguntó fingiendo indiferencia el señor Inuyasha, pero pude ver como puso discretamente su mano derecha en la empuñadura de "colmillo de hierro" por si tuviera que sacarla.
Pero contra todo pronóstico, el señor Sesshomaru ignoró por completo al señor Inuyasha, cosa que le dejó pasmado porque pensaba que quería pelear con él. El señor Sesshomaru se dirigió a mí.
- Rin, mañana nos vamos. Prepáralo todo, incluido a Ah-un.
- ¿Eh?... Sí, señor Sesshomaru.
Acto seguido, se giró y se fue tan tranquilamente como vino, haciendo reaccionar nuevamente al señor Inuyasha para gritarle que era un maleducado, que no podía ignorarlo ni faltarle el respeto de esa forma, entre otras cosas. Por entonces yo ni prestaba atención de lo que decía el señor Inuyasha, solo podía pensar en la expresión del señor Sesshomaru al dirigirse a mí. Su entonación era neutra, su mirada tranquila, no había nada en sus gestos que denotara enfado o rencor hacia mí. Sentí un enorme alivio, era como si me dijera que no estaba enfadado conmigo, y el hecho de que me buscara para indicarme que volvíamos al castillo significaba que aun seguía contando conmigo. No pude evitar sonreír, en parte por alivio y en parte por alegría.
- ¡Eh!, ¿Se puede saber porque sonríes como una boba?- Preguntó bruscamente el señor Inuyasha, cruzado de brazos y mirándome con el rabillo del ojo.
- No se preocupe señor Inuyasha, son cosas mías.- Respondí contenta mientas meneaba la cabeza levemente para que no le diera vueltas innecesarias al tema.
Entonces el señor Inuyasha dio media vuelta y volvió al pueblo, gruñendo nuevamente mientras musitaba lo raras que éramos las mujeres. Espero que haya encontrado pronto a Kagome, hoy tenía un humor de perros, nunca mejor dicho, y Kagome es la única que puede calmarle a base de cuatro golpes con sus "siéntate". Después de eso, el señor Inuyasha queda manso como un corderito y vuelve a ser tratable.
9 de Julio
Tengo una mala noticia, y es que tengo que quedarme unos días aquí para recuperarme del todo de la herida. Ya sospechaba que algo no iba bien, pero el diagnostico ha sido peor de lo que esperaba. Yo pensaba que, con unos consejos de la anciana Kaede y unas cuantas hierbas que me prestara para llevar al castillo y terminar de curarme del todo se arreglaría el problema, pero visto como está en realidad, me han recomendado que me quede aquí para evitar complicaciones. ¡Ah! Maldita herida… ya sabía que me daría muchos problemas, y todo por no poder curarla como es debido. Espero que aquí podamos atajar de una buena vez y no tenga que preocuparme más por ella por todo lo que me limita.
Esta mañana me levanté aun más temprano de lo normal, pero me encontraba mal, casi diría que tenía fiebre. Me vestí y cuando me dirigía a salir de la cabaña topé accidentalmente con la anciana Kaede.
- ¡Ah! Buenos días Rin. .- Saludó la venerable anciana sonriente.- Te has levantado muy temprano.
Buenos días, venerable Kaede.- Respondí a su saludo inclinando la cabeza. Al hacer este gesto me dio un mareo y tuve que sujetarme a la pared para evitar caerme. Vi como la anciana soltó su cesta de hierbas y su bastón inconscientemente e intentó sujetarme.
- ¡Por todos los dioses! ¿Te encuentras bien? Estas blanca como un fantasma….- Inquirió preocupada la anciana.
- No se preocupe… estoy bien.- La tranquilice recuperando la compostura, pero seguía encontrándome mal.
La anciana entonces me agarró por la cintura con un brazo, y con el otro agarró mi brazo y lo puso sobre sus hombros, a modo de apoyo, y me condujo al futón. Aquello me hizo sentir culpable, una persona tan anciana no debería cargar a una persona joven, que encima debía pesar lo suyo. Me ayudó a recostarme y después me tocó la frente.
- Vaya, tienes fiebre…,- Dijo bajito, como si pensara para ella misma. – Voy a buscar unas hierbas medicinales para bajarte la fiebre y ya verás como en seguida estarás como nueva.
La anciana cogió un cubo de agua que estaba en un rincón y, calzándose sus sandalias y su bastón, salió apresuradamente de la estancia. Al cabo de un rato volvió con un buen manojo de hierbas y el cubo cargado de agua. Después de acomodarse llenó una cazuela con el agua y las hierbas, encendió la fogata y puso la cazuela para hacer una infusión. Luego se acercó para ver si me encontraba mejor.
- Si, ya estoy un poco mejor.- Respondí de forma sincera a su amable pregunta
Me había levantado temprano porque esperaba que, antes de irme, podría hablar con ella con respecto a la herida que tenía en el abdomen; más que nada para que me aconsejara como curarla bien, porque no terminaba de curarse y me estaba empezando a preocupar. Pero viendo que los acontecimientos se habían adelantado solos, decidí comentárselo en ese momento.
- Anciana Kaede. Quisiera que le echara un vistazo a una herida que tengo.
La anciana asintió con la cabeza y me dispuse a abrir el uniforme de exterminadora y quitarme las vendas para que la examinara. Al ver la herida, la anciana Kaede puso mala cara.
- Esta herida está muy infectada, ahora entiendo lo de la fiebre.-Resolvió la anciana mientras tocaba la herida y la observaba con más detalle.
Al notar el contacto de la mano de la anciana con la herida, me produjo un latigazo que hizo que no pudiera evitar una mueca de dolor en mi rostro, aunque no articulé un solo sonido. Me incorporé un poco, apoyándome en los codos para observar mejor y ratifiqué lo que me decía la anciana. La herida tenía muy mal aspecto, todo el contorno estaba inflamado y enrojecido, en algunas zonas tenía algo de pus y estaba bastante morado, además, olía mal y era raro, la última vez que me hice las curas no tenía tan mal aspecto.
- Esta herido está muy mal curada, si no hacemos algo rápido va a ir a peor.- Me regañó la anciana.- ¿Es que acaso no te curaste bien la herida?
- Si lo hice, la limpié casi todos los días excepto cuando he estado aquí. Pero estando en el bosque no tengo las herramientas adecuadas para limpiarla bien… además, tuvimos muchos problemas como para pensar en algo que yo creía tan pueril.
Esta última frase la dije bajito, como si hablara para mí misma más que para la anciana. Vi como me observaba detenidamente.
- Esta herida es antigua, ya debería haberse curado sola. Además, veo que se ha reabierto, por eso se ha infectado de nuevo.- Volvió a decir la anciana Kaede mientras volvía a examinar de nuevo la herida. De pronto volvió a poner muy mala cara.- Y ha sido producida por una espada maligna, no hay duda.
La última frase que nombró hizo que me pusiera de nuevo blanca, era evidente que en estos asuntos era poco probable engañarla, y de hecho me miró fijamente esperando una explicación. Empecé a pensar rápido para ver que excusa se me ocurría, y la encontré. Era una mezcla de todo lo que nos había pasado al señor Sesshomaru y a mí, pero si hacía una historia convincente no podría atar cabos y saber la autentica verdad.
- Es que hace tiempo nos encontramos con un demonio muy peligroso que portaba una espada muy poderosa, y en la lucha me rasgó con ella. Como íbamos persiguiéndole dejé un poco de lado el cuidado de la herida y supongo que por eso está así…
La anciana negó levemente con la cabeza, mientras cerraba los ojos. Después me respondió pensando en alto lo siguiente.
- De todos modos, los dos sois unos irresponsables, tú por no cuidarte, y Sesshomaru por no enviarte de nuevo al castillo o aquí para curarte esta herida. -Acto seguido, se levantó y se dispuso a irse.
- Anciana Kaede, ¿A dónde va?- Le interrogue preocupada.
- A decirle cuatro cosas bien dichas a ese demonio arrogante.- Respondió, muy seria pero con un tono cansado, mientras se calzaba de nuevo sus sandalias y agarraba su bastón.- Su obligación era haberte traído aquí para que te curáramos o haberte dejado en el castillo para que te recuperaras, en vez de eso te permitió ir a por ese demonio. Ha arriesgado tu salud, y debe saberlo.
- ¡No!, no lo haga anciana Kaede- Exclamé- Él no tiene la culpa, fui yo la que asumí el riesgo de seguir adelante…
Mientras decía eso hice un ademán de levantarme, pero lo hice de forma muy brusca y volví a sentir aquel latigazo, esta vez tan fuerte que me paralizó y me quedé sentada en el futón con una mueca de dolor. La anciana, al ver lo que había hecho, cambió de planes. Se descalzó de nuevo y volvió a ayudarme a recostarme de nuevo, cosa que le agradecí. Mientras me ayudaba, vi como su mirada me decía que era una inconsciente y una irresponsable. La verdad es que tiene mucha razón.
- Ay, niña, sigues siendo igual de alocada que cuando te fuiste de aquí.- Me regañó resignadamente dando énfasis a lo que pensaba y me transmitía con su mirada.
Cuando ya estaba completamente acostada, volvió a observarme y pronto pregunto con un tono serio, como si sospechara de algo.
- ¿Sesshomaru tiene algo que ver con esta herida?
Aquella pregunta me agarró completamente por sorpresa, y supongo que se notó, pero decidí actuar rápido para que no sospechara.
- No, no tiene nada que ver.
Desgraciadamente para mí, algo tuve que hacer que indicaba lo contrario, tal vez mi mirada o alguna expresión que hice, porque la anciana Kaede hizo una expresión en su cara que demostraba que no se creía mi respuesta. Luego hizo un gesto como si quisiera olvidarse del asunto.
- Bueno, no hablemos más del tema. –Resolvió para cambiar una conversación que se estaba tornando algo violenta para mí, eso me alivió en parte.- Kagome ahora no está, ha tenido que salir esta mañana hacia su mundo para cumplir con su trabajo, pero en tres o cuatro días volverá y entre las dos terminaremos de curarte la herida. Mientras te iré poniendo un ungüento de bayas medicinales para ir limpiando la herida de la energía tóxica.
Aquello no me gustó nada, estaba dando por sentado que debía quedarme unos cuantos días en el pueblo para terminar de curarme, y sabía que el señor Sesshomaru no aguantaría tanto tiempo aquí. De hecho, él estaba dispuesto a irse hoy mismo.
- ¿Qué quiere decir con eso?- Pregunte, esperando que la respuesta que me diera no fuera la que estaba imaginando.
- Que debes quedarte unos días aquí, hasta que te recuperes del todo.- Contestó, confirmando mis peores temores.- Rin, no sé qué clase de medicinas podáis tener en el castillo, pero lo que sí está claro es que esta herida no se puede curar de forma normal, y dudo bastante que en el castillo tengáis la medicina adecuada para ello.
En el fondo sabía que la anciana tenía razón, aquí había unas hierbas y medicinas que no estaban en el castillo, eso sin contar que, con Kagome y la anciana Kaede, estaba en las mejores manos. Y tal y como estaba el estado de la herida, era imprescindible que me quedara en el pueblo, para evitar futuras complicaciones. Pero incluso dentro de toda la lógica y razonamiento, por mucha razón que tuviera la anciana y que yo misma reconocía que era la mejor opción, sentía en lo más hondo de mi corazón que no quería quedarme, no quería separarme del señor Sesshomaru de ninguna de las maneras. Ahora no, precisamente en el momento en el que empezábamos a estar bien y ya no había tanta tirantez entre nosotros… Instintivamente me rebelé, pero tuve un atisbo de razón y decidí que era lo mejor para mi salud. Bastantes locuras había hecho ya, como para encima jugármela en algo tan serio como una herida infectada que podría traer muchas complicaciones si no atajaba el problema como era debido.
- Anciana Kaede, ¿Cómo vamos a explicárselo al señor Sesshomaru para que no se enfade?
- No te preocupes, déjamelo a mí. Tú solo asegúrate de recuperarte lo más pronto posible, todo lo demás puede esperar. ¿De acuerdo?
Sabía que la anciana Kaede me estaba intentando consolar, porque debió ver la mueca de decepción que puse. He de reconocer que algo me ayudó, pero no mucho. Aun así, le agradecí el gesto con una sonrisa y asintiendo con la cabeza, a fin de cuentas ella solo quiere mi bien.
Cuando el té de hierbas estuvo listo, me dio un poco en una taza para que lo bebiera, y me dijo que iba a preparar el ungüento de bayas para empezar a aplicármelo hoy mismo. Cuando salió, tomé el té y volví a acostarme un rato para dormir un poco y que el efecto del té surtiera efecto lo más pronto posible.
Al despertar, me encontraba muchísimo mejor, el té era claro que había dado resultado y me encontraba perfectamente. Contenta por lo bien que me encontraba, me levanté sin brusquedades, evitando que así la herida fuera afectada. Me vendé de nuevo la herida, me vestí y salí a buscar a la anciana Kaede, algo más animada. Si tenía ya preparado el ungüento de bayas, podría ponérmelo ya mismo y mi recuperación estaría más cerca.
Fui directa al almacén de las medicinas, pensando que podría estar allí buscando todos los ingredientes o preparando ya la poción, pero cuando entré, para mi sorpresa, encontré solo a dos alumnas de la anciana preparando pociones. En cuanto oyeron el movimiento de la cortina al apartarla para entrar, las dos pararon de trabajar y me preguntaron que deseaba con una mirada interrogante.
- Ehm… Hola... Creo que no os conozco.- Saludé un poco sorprendida, era claro que no conocía a aquellas niñas.- ¿La anciana Kaede está por aquí?
- No.- Respondió la alumna más mayor con un tono cordial.- Antes estaba aquí con nosotras, pero dijo que tenía que salir un momento y que ahora volvería. Si quiere esperar, no creo que tarde mucho.
- No, no hace falta, iré a buscarla personalmente.- Contesté a la muchacha y le sonreí a modo de agradecimiento por su atención.- ¿Podrías decirme a donde ha ido?
- Si, dijo que tenía que hablar con el demonio que está a las afueras del pueblo, seguro que la encuentras allí.
Aquella respuesta me sorprendió mucho y en parte me alarmó, aunque era algo a esperar. Si el señor Sesshomaru deseaba irse era lógico que la anciana le informara lo antes posible sobre mi estado y convalecencia, pero aun así me pareció muy pronto.
- ¡Oh!, muchas gracias por la información.
Las saludé y me dispuse a irme, no antes de que las dos chicas me despidieran con un gesto muy formal. Se notaba que estaban muy bien educadas.
Salí algo impetuosamente del almacén y me dirigí a paso rápido en dirección a la entrada del pueblo, con la intención de alcanzar a la anciana. Estaba un poco intranquila por ella, no porque no pudiera defenderse, estaba claro, sino porque pensé que sería algo que lo haríamos juntas. Si el señor Sesshomaru nos veía a las dos explicándole lo que sucedía y me veía convencida de la decisión tomada, tal vez comprendería mejor las razones de mi estancia. Sin embargo, con lo enfadado que estaba con el señor Inuyasha y los demás, si ahora la anciana iba allí y le explicaba eso sola, podría malinterpretar la sincera preocupación de la anciana y generar otro conflicto, y era lo último que nos faltaba. Sin embargo, en el camino, me acordé de la pregunta que me hizo la anciana Kaede.
"¿Sesshomaru tiene algo que ver con esta herida?"
Y ahí si me alarmé de veras, porque sabía que el señor Sesshomaru no toleraría un comentario que podría interpretar como una impertinencia y menos de una humana, aunque se lo hiciera una mujer anciana. Decidí correr, preocupada por el transcurso de los acontecimientos y esperando llegar a tiempo.
Al llegar a la entrada no los encontré y seguí adelante para localizarlos, no tardé mucho en hacerlo. Escuché una voz familiar y, al llegar, encontré a la anciana Kaede hablando con el señor Sesshomaru. Él estaba callado, escuchando lo que le decía la venerable anciana, aunque no podía ver la expresión de su cara, porque estaba de espaldas hacia mí. En el primer momento me lamenté de haber llegado tarde, pero al observar mejor el ambiente, me alivió bastante ver que, aunque había algo de tensión, no era la que esperaba y eso me relajó. Decidí quedarme a una distancia prudencial, para no molestarles y también para que no me vieran, así que me acurruqué en unos setos y no hice ningún ruido. No niego que me hubiera encantado saber que hablaban de mí, pero acercarme más hubiera sido un riesgo y me hubieran pillado. La verdad, prefiero no saber de que hablaban antes de quedar en evidencia delante de ellos como una chismosa y haberme muerto de la vergüenza por mi atrevimiento.
Prácticamente acabaron de terminar la conversación en cuanto yo llegué, y vi como la anciana Kaede hizo ademán de volver al pueblo y reanudar sus quehaceres. La seguí con la mirada un rato desde mi escondite mientras se iba y me disponía a seguirla sigilosamente para interceptarla sin que se diera cuenta de que la había seguido, cuando escuché una voz detrás de mí.
- Rin, sal de ahí.
La sangre se me evaporó por completo en cuanto me sentí descubierta, y en un segundo caí en la cuenta de que me había olvidado de su olfato, ni siquiera pensé en ello. Sabía que no podía quedarme ahí por siempre, así que en cuanto mi cuerpo empezó a reaccionar, me levanté apresuradamente de los setos y salí, atusándome nerviosamente el uniforme de las hojas que se habían pegado al levantarme.
- E-E- esto…yo…- Estaba nerviosa, avergonzadísima y colorada como un pimiento porque me había pillado, a saber qué pensaría el señor Sesshomaru de mí en ese momento.- No-no quería molestarles. Acabo de llegar ahora mismo, solo buscaba a la anciana Kaede.
El señor Sesshomaru no dijo nada, pero me dirigió una mirada dándome a entender que ya lo sabía. No sé si aquello me alivió o aun me preocupó más. Y caí en la cuenta de que volvíamos a estar solos.
- Yo-yo creo que me voy. No le molesto más.- Dije a modo de despedida, mientras hacía gestos nerviosos que enfatizaban mi comentario y mi pensamiento de querer salir de ahí. En realidad era lo que deseaba, me encontraba en una situación muy incómoda.
- ¿Es cierto lo que me ha indicado la anciana?
Eso me lo dijo justo cuando ya estaba preparada para irme, y al preguntarme paré en seco y me giré.
- Si, es tal y como se lo ha explicado.- Respondí un poco triste.- La anciana Kaede cree que si vuelvo al castillo el estado de la herida empeorará. Además, este es el mejor sitio para que me cure del todo.
El señor Sesshomaru puso un semblante de reflexión y al cabo de un rato contestó.
- Bien, entonces quédate aquí. Ah-un también se quedará contigo y cuando te recuperes del todo volveréis al castillo inmediatamente.
Asentí con la mirada. De pronto, el señor Sesshomaru se giró y empezó a caminar, entonces caí en la cuenta de que el señor Sesshomaru marchaba hoy para volver al castillo, que era el momento de su partida, y no sabía cuándo volvería a verle, dependiendo del estado real de la herida. Unos días, tal vez unas semanas, incluso si se complicara mucho, puede que unos meses…
"Sin mi".
Aquella realidad me puso tan triste que busqué una escusa para que no se fuera. Le llamé cohibida y se paró, girándose para observarme. Entonces se me ocurrió pedirle perdón por la forma en cómo le contesté en la conversación del lago, hasta yo misma reconocía que mi tono fue algo altanero e irrespetuoso.
- Yo… solo quería pedirle disculpas por aquella conversación tan bochornosa que tuvimos. No era mi intención faltarle el respeto de esa forma, fue algo precipitado. Yo…no… quería sacarle de sus casillas a propósito, ni forzarle a nada. Reconozco que tengo muchos defectos, pero solo le pido perdón por mi comportamiento.
El señor Sesshomaru me miró fijamente, haciendo que tuviera un escalofrío en toda la espalda. Aquella no era una mirada normal en él, era… no sé, algo raro, como si me examinara detenidamente o quisiera introducirse en mi pensamiento. Y entonces dijo algo con un tono algo pensativo de me ha destrozado todos los esquemas, tanto que ahora no paro de darle vueltas una y otra vez.
- Rin, tú y yo tenemos una conversación pendiente. Cuando vuelvas, creo que podré darte la respuesta que buscas.
Aquello sí que me asombró mucho porque él nunca da la razón a nadie, pero no le he dado la importancia que realmente tiene hasta hace poco, no mucho antes de empezar a escribir en el diario. Pero en aquel momento solo le di importancia al hecho de que se iba, y aquella situación hizo que sintiera como se me atragantaba la garganta y tuviera ganas de llorar, pero me controlé. Uno puede llegar a controlar sus actos y sus reflejos, pero no los sentimientos que guarda en el corazón.
Nos quedamos quietos, mirándonos sin saber que responder. Sabía que cada uno debía seguir con su camino, él a su castillo y yo al pueblo para recuperarme, pero por mi parte no era capaz de moverme en dirección al pueblo. En el fondo no quería hacerlo, sentía que cada paso que daba para estar más lejos del señor Sesshomaru me dolía, y un pensamiento surgió en mi mente.
"No quiero que se vaya".
El señor Sesshomaru tampoco tomaba la iniciativa de irse, así que hice caso a mis impulsos, y me acerqué a él, quedándonos bastante cerca el uno del otro. Su mirada era serena, algo triste tal vez, como si quisiera decirme muchas cosas y no pudiera, o no supiera hacerlo, o al menos eso creo. Bajé la mirada, algo avergonzada, mientras con los dedos agarré una de las puntas del cinturón que sujeta su armadura y comencé a juguetear con ella para calmar mi desasosiego. Volví a levantar la mirada y tragué saliva.
- Yo… señor Sesshomaru…
No pude aguantarme más. Rodeé su cintura con mis brazos y apoyé mi cabeza de costado en su torso. El señor Sesshomaru no hizo ningún gesto, pero tampoco me separó de él. Quería decirle tantas cosas… que no se fuera, que se quedara conmigo, que le echaba de menos, incluso cuando aun no se había ido… Pero no era capaz de decirlas, mi abrazo fue mi gesto para demostrarle todo lo que sentía en aquel momento.
Aun con la armadura puesta pude sentir su contacto, el latido de su corazón, algo amortiguado por la armadura y su respiración. Me sentía tan tranquila… aquello era un bálsamo para mí. Después de tantos disgustos, peleas y malentendidos aquel abrazo significaba muchísimo para mí, porque sentía que me curaba el alma. Se estaba tan bien que no deseaba separarme, pero tenía que hacerlo, no podía estar así eternamente reteniéndole, así que me separé y volví a mirarle a los ojos.
- Que tenga un buen viaje.- Le despedí de la forma más sincera mientras le miraba a los ojos y le sonreí.
El señor Sesshomaru estaba quieto, sin hacer un solo gesto. Solo me miraba, casi sin pestañear, pero noté algo, un atisbo de intensidad que hizo que se me pusiera la piel de gallina y me diera pálpitos en el corazón. En aquel momento me pareció increíblemente guapo, tanto que me quedé completamente embobada, como si quisiera memorizar su rostro hasta el más mínimo detalle, y tuve unas enormes ganas de besar sus labios. Pero antes de que cediera una vez más a mis impulsos y me arrepintiera el resto de mi vida por confesarle todo lo que siento con aquel beso, el señor Sesshomaru reaccionó y recuperó la compostura, alejándose un poco de mí. Se giró y se marchó, sin decirme adiós, aunque creo que aquella fue su forma de decírmelo.
Mientras lo veía alejarse sentí algo de pena, pero el abrazo que le di había hecho en mí un efecto mágico. Ya no pensaba en un "adiós", sino en un "hasta pronto", lo cual me hacía sentir algo más optimista. Sabía que le echaría de menos, pero ya no me angustiaba como antes.
En el momento en el que le perdí de vista me dirigí de nuevo al pueblo, pensando en cómo me hacía sentir cuando estaba cerca de él, cuando me miraba de esa forma. Era como si mi voluntad desapareciera y no tuviera control de mi misma. Aun no lo entendía, pero cada vez que sucedía era algo irreal, como mágico. Te das cuenta de que el amor es una trampa maravillosa, pero una trampa al fin y al cabo, porque te debilita ante la persona amada y te vuelve vulnerable, pero es un riesgo que uno está dispuesto a asumir.
En el pueblo encontré en seguida a la anciana, ya con el ungüento preparado y dispuesta a ponérmelo. Hay que decir que ese ungüento tiene una textura asquerosa, huele fatal, y cuando me lo puso sentí como traspasaba y me quemaba la herida; era algo muy doloroso, pero aguantaré lo que haga falta, cada vez queda menos para que vuelva otra vez al castillo.
El problema ahora es la frase que me dijo antes de que nos despidiéramos, que es la que no me deja tranquila. Al principio no le di mucha importancia, y como nos estábamos despidiendo no la analicé como es debido, pero ahora, así en frio… Tengo la sensación de que en aquella discusión removí un matorral innecesariamente y no sé qué serpiente voy a sacar*. Le presioné en un momento en el que él estaba muy alterado, hasta el punto de sacarlo de sus casillas, solo para que me dijera que era yo realmente para él. Es cierto que me arrepentí más tarde, pero el daño ya está hecho. Pensaba que el señor Sesshomaru no le daría la mayor importancia a lo que nos dijimos en esa conversación se olvidaría de eso, a fin de cuentas fueron nuestros nervios los que hablaron, pero por lo visto estaba equivocada. Ha tomado mi petición al pie de la letra y ahora va a definir nuestra situación de una vez por todas. Cuando lo analizo fríamente, me doy cuenta de que esta puede ser mi gran esperanza o mi gran decepción, y eso significará mi estancia en el castillo o no en un futuro. Si me dice que solo soy una protegida para él, que será lo más seguro, sé que por él mismo no me dirá nada, pero si algún día decide tomar esposa puede complicar mucho las cosas. Cuando descubrí mis sentimientos hacia él, pensé que me conformaría con cualquier cosa con tal de estar a su lado, pero ahora, con todo lo que ha pasado, ya no lo tengo tan claro. No sé si podría soportar que se comprometiera con alguien para que sea su esposa y madre de sus hijos, verlos todos los días como hacen su vida de casados. Creo que sería demasiado doloroso para mí, y eso sin contar la incomodidad de él y su esposa respecto conmigo, sería una situación muy difícil y yo tendría todas las de perder.
Pensar por un segundo en la posibilidad de convertir a cualquiera que no sea un youkay en su esposa sería un insulto, humillante e impensable para él, es algo completamente descartado. Para eso tendría que obviar su repulsión hacia los humanos u otras mezclas, y eso si lo veo muy complicado. El desea por encima de todo una esposa Youkai de raza pura, a poder ser de su propia raza, para engendrar hijos Inu youkais igual que él. Está claro que lo que tiene por mí es un cariño de protector, nada más. Es mi mente la que me está jugando una mala pasada, deseo tanto que suceda que me hace ver cosas que no son, seguro que es eso. Entre eso y las acusaciones que le hizo Kohaku me han llenado la cabeza de sueños imposibles.
"Pero ¿Y si tu sueño se cumple? A veces los sueños se hacen realidad…"
Sea lo que sea, me he puesto en una situación muy difícil, y me inquieta. Me inquieta mucho porque me duele el saber que a lo mejor la situación entre el señor Sesshomaru y yo puede deteriorarse indefinidamente, y todo por no quedarme quietecita y no saber controlar mi curiosidad cuando fue necesario.
¡Basta, se acabó! No quiero analizarlo más, si sigo así me volveré loca. Cuantas más vueltas le doy al tema, más me intranquiliza con lo que me pueda esperar cuando llegue al castillo. Ahora tengo que concentrarme en mi curación y ya veremos que sucede en cuanto llegue el momento.
23 de Julio
Ya han pasado tres semanas desde que el señor Sesshomaru volvió al castillo sin nosotros. La herida está curando lentamente, pero va por buen camino. Ahora tiene muchísimo mejor aspecto, ya no tiene pus, ni huele mal, ni tiene esa pinta tan horrorosa que tenía cuando se la enseñé a la anciana Kaede por primera vez. Ya se puede ver la piel rosada en la herida, y según Kagome es buena señal, la infección ha remitido y se está recuperando, lo que significa que lo peor ya ha pasado.
Tuve fiebre la primera semana de estancia, y entre las curas de Kagome y el ungüento de bayas de la anciana Kaede lo he pasado mal, pero tengo que reconocer que ese ungüento es milagroso. La anciana me lo ponía, y a pesar de lo que dolía, al cabo de un rato, donde estaba situada la herida el ungüento se ponía negro. Eso es debido, según la anciana, a que el ungüento absorbe el veneno producido por el efecto mágico de la espada que hay en la herida y la va limpiando poco a poco. La verdad es que se ven los resultados, al tercer día de ponérmelo la herida empezó a curar mucho mejor.
Kagome decidió coserme la herida para evitar que se abriera de nuevo, eso sin contar lo mucho que duele cuando la limpia a fondo, pero me aguanto porque sé que es por mi bien y debo tener paciencia.
- Kagome, ¿Quedará cicatriz?- Pregunté un día a Kagome mientras me realizaba la cura.
- Bueno… es probable. La herida ha tocado la hipodermis, y cuando eso sucede quedan marcas permanentes.- Respondió, haciendo que mi rostro tuviera una mueca de alarma.- Pero tienes dos ventajas, Una es que eres joven y tu piel posee mucho colágeno, y la otra es que la cicatriz será muy reciente y manejable. Antes de marcharte te traeré una crema especial para que te aclare la cicatriz y verás como dentro de un tiempo notas el resultado.
Aquello me tranquilizó. No es que sea muy coqueta ni mucho menos, pero es una herida grande y la cicatriz se va a ver a simple vista. Y la verdad, prefiero que no esté por los malos recuerdos que me trae.
El que se ha amoldado a las mil maravillas a la vida aquí es Ah-un. Se ha convertido en la novedad del pueblo, y los niños van a darle de comer y beber para después montarlo y jugar con él. Y claro, Ah-un está encantado con tantas atenciones. Además se lleva muy bien con Kirara y no ha habido problemas de celos por ninguna de las dos partes.
Yo sin embargo me aburro sin poder hacer nada útil, si no fuera porque Kagome me ha vuelto a traer libros estaría de lo más aburrida. Pedí volver a dar clases mientras me recuperaba, pero la anciana Kaede ya puso sobre aviso al señor Miroku y la señora Sango y me desaconsejaron que lo hiciera. Así que no hago más que leer, pasear, curar la herida, escribir en el diario y ver como un exterminador muy joven ha tomado mi puesto para dar clases a los pequeños. La verdad es que tengo que reconocer que lo hace muy bien, le pone mucho interés y los niños le quieren mucho. Además, estoy con todos mis amigos, y la tranquilidad de estar aquí me está haciendo bien psicológicamente, es como si estuviera de vacaciones.
Sin embargo, no he vuelto a hablar con Kohaku. Le he visto un par de veces de lejos, pero Kohaku no me ha visto, o puede que no me ha querido ver a propósito. En parte me duele, pero también le entiendo. Está muy dolido con mi rechazo y seguramente necesita curarse sus heridas solo, el verme ya le debe afectar bastante, así que hablarme de nuevo le va a costar. De hecho me lo confirmó la señora Sango un día, mientas observaba la clase de los niños pequeños. Se acercó al tronco donde estaba sentada y se sentó a mi lado, para preguntarme después como me encontraba y como iba mi evolución con la herida.
- Muy bien señora Sango, cada vez va mejor.
- Me alegro mucho.- Respondió sonriente.
Nos quedamos un rato mirando la clase, un poco incomodas las dos, porque sabíamos de lo que íbamos a hablar.
- Ehm… Señora Sango… ¿Cómo se encuentra Kohaku?
- Bueno… no está en su mejor momento. La verdad es que está anímicamente muy tocado, pero saldrá adelante, no te preocupes.
- Ya… supongo que el hecho de que yo esté aquí no mejora mucho la situación.
- Lo está notando Rin, no te voy a engañar. Pero mira, hay que mirar el lado positivo. No ha muerto, no se ha quedado lisiado ni deformado de por vida, aun es muy joven, tiene muchas cualidades y tiene locas de amor a todas las chicas solteras del pueblo. Se le acabará pasando.
Volvimos a quedar un rato en silencio, un poco más aliviadas, aunque se me ocurrió hacerle otra pregunta que para mí era importante.
- Señora Sango, yo… Quisiera saber qué piensa usted al respecto. ¿No me guarda rencor por haber rechazado a su hermano?
- Quien, ¿Yo?- Preguntó la señora Sango mientras se giró a mirarme y sonrió.- Que va, no podría hacerlo. Eso es asunto vuestro y yo no debo interferir.
- Sí, pero le hubiera hecho ilusión que Kohaku y yo nos comprometiéramos…
- No te lo voy a negar.- Suspiró.- Yo siempre pensé que tú eras la compañera perfecta para él y que le harías muy feliz. Pero a veces pasa que dos personas no están predestinadas a estar juntas, por mucho que los demás lo queramos.
Volvimos a quedarnos en silencio, y la señora Sango volvió a hablar.
- Kohaku me explicó la conversación que tuvisteis la noche de la pelea.
Aquella confesión me dio un escalofrío en la espalda, y no pude evitar ponerme algo tensa. Esperé a que siguiera explicando.
- Créeme, hiciste lo correcto. Aquel era el momento adecuado para dejar las cosas claras, he hiciste bien en explicarle tus verdaderos sentimientos. Rin, yo solo quiero vuestra felicidad, pero sobretodo quiero la felicidad de mi hermano, espero que lo comprendas.
Asentí con la mirada.
- Lo que hiciste no me molesta, todo lo contrario. Sin embargo, lo que no te hubiera perdonado es que le hubieras engañado. Para mí es mucho más grave que te hubieras casado con él sin amarlo, porque no solo es un gran error, es hacerle creer algo que no existe. Con niños aun hubiera sido mucho más complicado, y eso si me hubiera dolido de verdad.
Volví a asentir con la mirada sonriente, sintiéndome muy aliviada porque la señora Sango había entendido mi decisión y no me lo echaba en cara.
- Y el señor Miroku ¿Qué piensa sobre este tema?
- Ah… ese Miroku… -Dijo pensativa bajando la mirada, como si se acordara de algo.- El dijo que era algo que se veía venir. Me lo avisó muchas veces, pero no quise hacerle caso. Me argumentaba que tú no tenías la mente en Kohaku, sino en otra persona…- La mirada que me regaló no daba lugar a dudas de lo que quería decir. Eso hizo que me pusiera muy colorada y volví a mirar la clase, porque me sentía un poco avergonzada.
Sentí como me abrazó por los hombros y me atrajo un poco, es la forma de ella de demostrar cariño, y me frotó levemente el hombro con la palma de su mano. De pronto, sin dejar de mirar la clase me dijo muy pensativa, como si estuviera preocupada.
- Rin, espero que sepas lo que haces.
No pude contestar a su comentario, porque yo tampoco sabía muy bien si lo que estaba haciendo era lo correcto, de hecho no sabía que iba a suceder conmigo en cuanto volviera al castillo. Así que mi vida ahora es una incógnita.
31 de Julio.
¡Ya estamos en casa! ¡POR FIN! Que ganas tenía de llegar.
Acabamos de llegar hace muy poco y solo me ha dado tiempo a saludar al señor Jaken y a algunos criados que están por allí en el momento en el que Ah-un y yo aterrizábamos en uno de los patios traseros del castillo.
Por cierto, el señor Jaken es todo un caso, nunca cambiará. Antes de aterrizar vi desde el aire que el señor Jaken estaba hablando con unos criados y al notar nuestro movimiento al aterrizar se giró con ese aire molesto que hace cuando alguien le interrumpe. Le llamé alegremente, contenta por verle de nuevo y su reacción fue quedarse muy quieto y sorprendido, como si hubiera visto una visión. Hasta musitó un "¿Rin?", como no dando crédito a lo que veía. Pero solo fue un momento, cuando me reconoció se puso muy contento y salió a recibirme, pero luego debió de cambiar de opinión, porque cuando ya estaba enfrente de mí cambió el semblante alegre por uno gruñón. Aquello me extrañó, me incliné un poco para hablar con él y preguntarle que le pasaba. Entonces explotó y empezó a echarme una regañina como hacía años que no me echaban ninguna, todos los que estábamos ahí nos quedamos sorprendidos. No paraba de gritar que le había dado un susto de muerte, que donde había estado, que porqué no les había avisado de que estaba bien… todo eso mientras brincaba y saltaba enfurecido. También recordó que lo había puesto en un aprieto porque si el señor Sesshomaru hubiera vuelto y no me hubiera visto en el castillo, lo hubiera matado sin miramientos.
Yo no paraba de mirarle con cara de sorpresa, porque al principio me alegré muchísimo de verle, y al ver que se puso contento aun me alegró más, Pero ese cambio repentino de "Doctor Jekyl" a "Mr. Hyde" me dejó un poco descompuesta, aunque sé muy bien que esa es su forma de ser. Pero en fin, él es así, y aun cuando me regañe siempre me alegraré de verle.
De pronto vi como Naoko aparecía de la nada, con paso firme, poniendo los ojos en blanco y con una expresión en el rosto como si rogara un poco de paciencia. Se dirigía al señor Jaken y arrodillándose detrás de él intentó calmarle, aunque noté un cierto tono de guasa.
- Venga hombre, señor Jaken, no se ponga así.- Le tranquilizó de forma condescendiente mientras le daba palmaditas en la espalda.- Usted ya es muy mayor, no tiene edad para agarrarse esos berrinches….
Aquello al señor Jaken le sentó fatal. Puso una mueca de enorme disgusto mientras se puso colorado y volvió a explotar.
- ¡NO SOY TAN VIEJO, Y QUE YO SEPA TU ERES MAS VIEJA QUE YO!- Exclamó con las cuencas desorbitadas y el orgullo herido.
Pero Naoko obvio aquella explosión de carácter, se levantó y mientras seguía "tranquilizándole", lo hizo girar disimuladamente empujándole levemente por la espalda con la mano que antes le daba palmaditas, para dirigirse después a la entrada del edificio, donde se lo encasquetó a una criada muy jovencita que estaba allí de espectadora. El señor Jaken aun seguía berreando mientras que la pobre muchacha se armaba de paciencia y se lo llevaba al edificio. Luego vi como Naoko suspiraba aliviada y se dirigió a mí con un semblante muy contento.
- ¡Oh, señorita Rin!- Exclamó contenta mientras me agarraba de las manos.- Nos alegramos tanto de que haya vuelto sana y salva…
- Yo también me alegro de veros, de verdad- Respondí agradecida por el recibimiento.
Sabía que los criados no iban a lanzarse en tromba a saludarme, el señor Sesshomaru es muy firme con estas cosas, pero sé que, por ser el ama de llaves del castillo, Naoko hace de portavoz de todos ellos en todo momento, así que es como si todos los criados se alegraran de verme, y de hecho era así. Todos los semblantes que vi eran de alegría, y por primera vez sentí que aquella también era mi casa.
Naoko y yo nos dirigimos a la entrada, mientras que con el rabillo del ojo vi como Renji transportaba a Ah-un a los establos, y otro criado cogía mi saco para llevarlo a la habitación. Aproveché para preguntarle si lo que había dicho el señor Jaken era cierto.
- Por supuesto, el señor Jaken ha estado muy nervioso porque no sabía qué hacer.- Explico algo divertida.- Ha estado tan histérico que cuando se enteró de que venía el señor Sesshomaru de nuevo al castillo quiso huir, pero no se lo permitimos. Así que se escondió en lo más recóndito del castillo para evitar toparse con él. De hecho solo salió cuando un criado le dijo que el señor Sesshomaru la había encontrado a usted y que la había dejado en el pueblo donde estaba antes para recuperarse de la herida. ¡En serio, nos ha vuelto locos a todos! Y más de uno ha confesado que deseaba su regreso solo para dejar de escuchar sus enfurruñamientos y lamentos.
Las dos no pudimos evitarlo y nos reímos a carcajadas. Solo imaginar al señor Jaken en toda aquella situación, escondido en un rincón y rezando para no encontrarse con el señor Sesshomaru era algo de lo más gracioso. Sabiendo sobretodo que a estas alturas eso no va a suceder jamás.
Cuando terminamos de reír y nos recuperamos un poco, le pregunté por el señor Sesshomaru, porque me extrañó que no estuviera aquí.
- El señor Sesshomaru no está. De hecho, hace mucho que no viene al castillo.
- ¿Cómo dice?- Pregunté sorprendida parándome en seco.
- Si, en realidad estuvo apenas un día desde que llegó. El señor Sesshomaru hizo acto de presencia y nos informó de lo que había pasado, de Jaaku y de usted junto con Ah-un. Después se fue a sus aposentos, se bañó, se cambió de ropa y volvió a salir prácticamente sin avisar. Y eso sentó muy mal a la cocinera, porque quería hacer una buena cena para celebrar la muerte de esa bestia.
- Vaya…- Musité un poco decepcionada mientras volvimos a caminar en dirección a mis aposentos.
- Señorita Rin, la noto algo triste.- Indicó dándome a entender que sabía cómo me sentía.
- Un poco.- Reconocí mientras sonreía levemente de desilusión.- Esperaba encontrarlo aquí, hace bastante que no le veo. Y me habría hecho mucha ilusión que me hubiera recibido.
Vi como Naoko me obsequió con una sonrisa sincera.
- No se preocupe, ya sabe usted como es el señor Sesshomaru. En cualquier momento volverá, siempre lo hace. Y creo que cuando se entere de que ha llegado al castillo vendrá en seguida a verla.
- Gracias Naoko- Le agradecí sinceramente, ya con un tono más alegre. Hice un gesto con la cabeza para intentar olvidar la desilusión- ¿Pero sabe qué?, que lo importante es que ya estoy aquí sana y salva. Ya tendré tiempo de ver al señor Sesshomaru.
Naoko afirmó con la cabeza, dándome a entender que le complacía la actitud que tomaba. Lo que decía era verdad, en cualquier momento volvería. Solo tenía que esperar y armarme con un poco más de paciencia.
Llegamos a mis aposentos y Naoko se despidió ceremoniosamente, el cual yo respondí con un saludo igual. Al entrar en mi habitación, el saco con mis pertenencias ya estaba allí. Reconozco que, a pesar de lo que le dije a Naoko para no preocuparla, en el fondo sigo estando un poco decepcionada, pero también contenta por estar aquí de nuevo. Y aunque me cueste reconocerlo, también aliviada. Ahora que estoy en el castillo me estoy dando cuenta que "esa conversación pendiente" cada vez está más cerca, y no sé si estoy preparada para afrontarlo. Tengo unas ganas locas de verle y al mismo tiempo no quiero hacerlo porque me da miedo…. ¡Ah, por todos los dioses… ESTO ES UN LIO…! ¿Habrá en este mundo alguien más contradictorio que yo?
En fin, no voy a pensar en cosas que aun no han sucedido. Lo importante es que ya he llegado al castillo y estoy con gente que aprecio mucho. En cuanto acabe de escribir me daré un buen baño, me cambiaré de ropa y terminaré de guardar todas mis pertenencias.
Pero…. ¡Se me está ocurriendo una idea! Si se entera el señor Sesshomaru de esto seguramente se enfadaría, pero no está, así que no tiene porqué enterarse. Antes Naoko ha comentado que la cocinera se quedó sin hacer una buena cena, y se me está ocurriendo que podría ayudarla para hacer una cena espectacular e invitar al señor Jaken, a Naoko, Renji, los chicos y a los criados de la casa principal para celebrar que he vuelto y que Jaaku murió. Aun es pronto y dará tiempo a prepararlo todo, el comedor es enorme y cabremos todos sin problemas ¡SI, es una buena idea!
¡Me voy corriendo a terminar lo que tengo que hacer y me pongo manos a la obra!, me quedan aún muchas cosas que hacer…
6 de Agosto.
Anteayer alguien entró en mi habitación. Lo sé, estoy segura, sé que no me lo imagine.
Aquella noche entraba poca luz en la habitación, ya que no era luna llena. Estaba durmiendo cuando me desperté sobresaltada por un ruido, y vi como una sombra se movía por la pared. Era muy tenue, pero se veía lo suficiente para percatarme de ello. Al principio pensé que eran imaginaciones mías o un efecto de luz, o tal vez producto de mi adormecimiento, pero entonces noté que había ALGUIEN en mi habitación, noté su presencia. Cuando vi aquello me quedé petrificada sin saber qué hacer, estaba desarmada, casi a oscuras, y no sabía que intenciones podía tener aquel ser. Lamenté por un momento no tener las dagas cerca de mí, ya que las tenía guardadas en el armario y estaba situado a una distancia lo suficientemente importante para que ese ser se percatara de mi movimiento.
Aun así me arriesgué. En cuanto se pasó un poco el susto y pude pensar con la cabeza más fría me levanté del futón lo más sigilosamente que pude, y pegada a la pared, me dirigí al armario para sacar algo con que defenderme. Noté como aquel ser ME MIRABA, no podía verlo con mis ojos, pero la sensación fue muy fuerte. Ni me atacaba ni huía, solo estaba ahí, quieto, vigilando mis movimientos. Llegué al armario y palpando localicé el pomo y lo abrí muy lentamente, lo suficiente para poder meter mi mano. Seguí palpando y localice a una de mis dagas, decidí jugármela. Pero en el momento que sacaba la daga para poder defenderme, ese ser dio un salto y salió por la ventana con un movimiento tan rápido que no me dio tiempo ni a pestañear. Entonces reaccioné, salí corriendo en dirección a la ventana para poder verle e identificarle, pero ya no pude ver nada, había desaparecido como si se lo hubiera tragado la tierra. Luego, aun asustada, fui al pasillo rápidamente y agarré una de las antorchas que iluminan la estancia para encender mis velas. En cuando lo hice, mi habitación se llenó de luz y fue cuando respiré tranquila.
No le he dicho a nadie esto, porque no sé si me creerán. O en el peor de los casos, se pondrán histéricos y redoblarán la guardia, lo cual hará que sea una especie de prisionera, que es justo lo que a mí no me gusta.
La verdad es que estoy muy asustada, pero es más porque han entrado a mi intimidad que por el peligro real. Tengo claro que si hubiera querido, ese ser me hubiera matado sin miramientos, porque en aquel momento era completamente vulnerable, pero no me acaba de tranquilizar del todo. Reconozco que pensé primeramente que era Jaaku, pero es algo irracional, acabamos con él, yo misma lo vi con mis propios ojos. No sé quien es ni que pretende, pero la próxima vez, si es que existe alguna próxima vez, no me pillará desprevenida.
Ahora duermo todas las noches con un cuchillo debajo del futón, por si volviera a visitarme. No sé si servirá de algo, pero al menos no me hace sentir tan desprotegida. Y también tengo la luz de las velas el máximo tiempo posible encendidas, en vez de apagarlas antes de dormir dejo que prendan hasta que se agotan. Eso me ha generado un pequeño conflicto con Naoko, avisada por la criada que limpia mi habitación sobre mi "repentino" gasto lumínico. Me ha avisado que es muy peligroso que deje la luz de la vela encendida, porque podría prenderse el suelo y de paso todo el castillo. En el fondo la entiendo y no me gusta desobedecer, pero he visto que si duermo con la luz prendida estoy mucho más tranquila y duermo mejor. Si hubiera electricidad como en el mundo de Kagome, las cosas serían muy distintas.
Pero tengo muchas preguntas en mente y solo una respuesta. Y esa es que era un demonio, no tengo ninguna duda; solo un ser así se atrevería a entrar en un castillo de un Daiyoukay y haría un salto como el que hizo cuando salió de la estancia. ¿Quién sería ese ser? ¿Y porque vino a verme y no a matarme, que motivos oculta?, no lo sé, prefiero no pensarlo. Lo único importante es que no quiero de ninguna de las maneras que vuelva a acercarse a mí, nunca más.
24 de Agosto.
El señor Sesshomaru tarda mucho en venir, estoy empezando a preocuparme. Y no soy la única, el señor Jaken también está nervioso porque no viene. Se está obsesionando tanto que no para de decir que Jaaku en realidad no murió y le ha tendido una trampa, lo cual ha hecho que le replique diciendo que no es verdad, yo misma vi como reventaba en pedazos. Sé ha quedado callado, pero noto por las expresiones de su cara cuando está solo que su cabeza no para de dar vueltas al tema. Soy consciente de que sabe cuidarse perfectamente solito, pero no es invencible, espero que esté bien y que no haya surgido algún problema.
Sigo pensando todas las noches en él. Desde que nos separamos procuro ir a un sitio tranquilo donde nadie me moleste para contemplar la luna, porque sé que estará en algún lugar haciendo lo mismo; para mí es como una forma de estar cerca de él. En el pueblo solía ir al lago, aquí lo hago en el jardín que da a mi habitación, donde se puede ver la luna durante toda la noche desde cualquier ángulo.
No paro de recordar su cara, sus ojos, su mirada…y me duele el corazón, como si algo dentro de mí lo estrujara. Cuando no estoy a su lado siento que me falta algo, pero no se decir el qué. Me pongo triste, le echo de menos. Pensaba que, estando en el castillo, al estar cerca de sus cosas mi añoranza por él se amortiguaría, pero ha sido lo contrario. Veo su casa, sus cosas, la gente con la que trata… y todo me recuerda a él. Eso me entristece, pero procuro que no se note para no preocupar a todo el mundo e intento estar contenta y alegre, porque cuando hago eso parece que la añoranza se desvanece un poco, pero luego vuelve por la noche con toda la intensidad.
Recuerdo que, cuando era pequeña y el señor Sesshomaru me dejaba sola, con ah-un y con el señor Jaken, me cantaba canciones a mí misma sobre el señor Sesshomaru porque aquella era una forma de sentirle cerca. Cuando terminaba de cantar solía encontrarme mucho mejor, e incluso, a veces, el señor Seshomaru ya había llegado y seguíamos con nuestro camino. Que inocentes somos de pequeños, con una canción me bastaba para ponerme contenta y no echarlo tanto en falta cuando se iba, pero ahora… ahora las cosas son distintas. El mundo se vuelve tan complicado cuando te haces adulto…
"Señor Sesshomaru, quiero verle, necesito que esté junto a mí. ¿Dónde está? ¿Por qué no viene a verme, acaso no quiere hacerlo?"
Por favor, vuelva pronto. No me importa que me diga lo que siente por mí, ni quiero saberlo. Olvídelo, fue una tontería. Solo quiero que venga y que esté conmigo, a mi lado. Solo quiero verle una vez más, ver su rostro y perderme en su mirada. Que me de seguridad y paz como siempre he sentido cuando estaba a su lado.
Regrese pronto, señor Sesshomaru.
…...
Kagome cerró el diario, muy preocupada por lo que acababa de leer. Ahora sí había alguien físico, una figura donde proyectar todas las incógnitas, pero tenía muy pocos datos para poder hacer alguna conjetura factible.
"Tampoco sé si el ser que visitó a Rin es alguien que va por libre como Jaaku, algún sirviente o el responsable."
Porque algo ya estaba muy claro. Aquí había alguien que la observaba, pero ¿Qué pretendía…?
Se levantó de la cama, frustrada. Agarró los papeles donde tenía apuntados todos los datos y volvió a ojearlos para asegurarse de que no se le olvidaba nada y que no se le pasara nada por alto. Según la libreta que acaba de ojear, no había ninguna pesadilla, pero tenía una persona física, seguramente un demonio…
"¿O tal vez es un semi demonio como Inuyasha…?"
Pero luego volvió a pensar que no tenía nada que demostrara que fuera un demonio o semi demonio. Era claro que no era un humano, ya que Rin indicó que dio un salto desde el último piso que hubiera matado a cualquiera.
"Además ¿Tienen algo que ver las pesadillas y esa persona, o no tienen nada que ver?"
Kagome empezó a darse pequeños golpes de cabeza en la pared, frustrada por todo aquello… Hasta que se percató de que estaba haciendo ruido y a esas horas podía despertar a su familia. Decidió parar, no sabría explicarles porqué se estaba dando cabezazos contra la pared para que se le ocurriera alguna idea.
"Bien Kagome, no es el momento de frustrarte. Aun quedan más libretas por leer, no todo está perdido…"
Suspiró hondo, tranquilizándose. Intentó pensar del lado positivo, y era que había un peligro real para Rin, tal vez algo más peligroso de lo que pensaba, pero estaba decidida a no rendirse tan fácilmente. Cuando se complicaban las cosas en el trabajo tampoco se rendía, y no pensaba tirar la toalla por primera vez con esto.
Si mirada tropezó accidentalmente con su ropa y se percató de que llevaba aun puesta la ropa de calle, levantó el brazo izquierdo y olió levemente su sobaco, poniendo cara de asco.
"Dios santo, huelo fatal…"
Necesitaba un baño urgentemente, tal vez eso la tranquilizaría y le dejaría ver las cosas desde otra perspectiva. Agradeció entonces que el baño se situara lejos de las habitaciones, para no hacer ruido y no molestarles. Agarró ropa interior limpia, su pijama y salió de la habitación.
Decidió darse una ducha rápida y prescindir de la tina, no era el momento de estar dos horas relajándose, ya que no tenía tiempo que perder. Mientras se enjabonaba el pelo pensó en lo bien que sentaba la ducha y, accidentalmente, se acordó en todo lo que explicó Rin en su diario, sobretodo la relación con Sesshomaru. Si la Rin que escribió entonces aquel relato hubiera sabido lo que le esperaba después no se lo habría creído ni en sueños. Seguro que hubiera pensado que le estaban gastando una broma.
"Pobrecilla, lo que ha tenido que pasar. Está claro que estos dos están cortados por el mismo patrón. Inuyasha que no tiene ni idea de lo que es la sutileza y las buenas maneras, y Sesshomaru que no tiene tacto para tratar con mujeres humanas… Anda que vaya par…"
No pudo evitar sonreír con aquel pensamiento. Aquella historia era como seguir un hilo inevitable, porque sabía lo que vendría después, solo que ahora se iba a enterar de los detalles directamente de una de las partes implicadas.
"Kagome, por dios, serás cotilla…" pensó para sus adentros y movió la cabeza para quitar esas ideas, haciendo que un poco del jabón de su pelo saliera disparado, pegándose en las baldosas.
Terminó de ducharse, se puso el pijama, se lavó los dientes y volvió sigilosamente a su habitación, cerciorándose antes de dejar el baño limpio. Cuando llegó, dejó la ropa sucia en la silla, se descalzó, buscó la siguiente libreta y comenzó a leer, esperando esta vez que la identidad, o al menos alguna pista, de ese misterioso personaje. Tenía la esperanza de que tuviera algo que ver, lo intuía. Ahora solo aguardaba que su intuición no la engañara.
* Se refiere al refrán japonés "Sacar una serpiente removiendo un matorral", que sería un equivalente en castellano a "Abrir la caja de Pandora".
Disclaimer: Todos los personajes originales son de Rumiko Takahashi, excepto los inventados por mí.
Ah, que bien, por fin ya he acabado el capítulo. Tenía ganas de acabar, porque siempre me pasa lo mismo. En algunas partes me quedo encallada y no hay forma de sacarlo adelante. Solo falta que me vierais a mí igual que Kagome, dandose cabezazos contra el teclado para que se le ocurran ideas para desatascar el capítulo. XD
Siento la enorme espera, pero espero poder cumplir con las expectativas. En eso soy de la idea de que es mejor tarde y bien hecho, que pronto y que no se entienda nada. Supongo que me comprendereis.
Bueno gente, necesito vuestra ayuda. Estoy pensando en poner un Lemon, pero me doy cuenta de que es muy dificil, así que necesito que alguien que haya hecho un Lemon me guie para no cagarla de mala manera. Ya aviso, aun no se si lo pondé o no, dependiendo de lo que me salga tomaré la decisión.
Antes de irme, quisiera agradecer a todos los que seguís mi historia, que cada vez son más. A aquellos que han puesto la historia como una de sus favoritas, a las alertas y sobretodo, a los rewiews, que no sabeis lo mucho que animan (Por cierto ¿He dicho que me encanta recibir Rewiews...? :D) Pues eso, no os corteis y todo lo que querais ponerme, aunque sea malo ponedmelo, que estaré encantada de leerlo y aprender de ello. Gracias especialmente a Lauakiko (He estado muy liada, tengo tu historia guardada en Word para leerla tranquilamente, y te juro que pondré un rewiew por capítulo como compensación) Hoshi no negai (No sabes lo que significan tus rewiews para mí... y todo se andará, no tengas prisa. Por cierto ¿Ya tienes alguna historia para empezar?) Akemi Naomi (Gracias por los puntos, espero que no te defraude mi historia y la sigas leyendo) Nasha1479 (Me ha emocionado tu rewiew, muchisimas gracias por tus halagos. Espero que sigas leyendo mi fic con la misma ilusión a como empezaste.) Vanecool (Jo gracias por parecerte genial el capítulo anterior. Pero me quedé esperando que desarrollaras un poco más el rewiew como comentaste, me picó mucho la curiosidad) Sesshy Girl y Dark Lady Sally (Chicas, siento la tardanza, ya está el capítulo nuevo. Espero que os guste mucho).
Y como siempre digo, espero que os guste.
