Desclaimer: Los personajes pertenecen a Hiro Mashima (*^o^*)
El Fuego Perdido
Capítulo 6
Ya casi son las cuatro de la madrugada y aún no consigo conciliar sueño. Doy media vuelta girando sobre mi ombligo, me limito a pensar sobre todos los acontecimientos que habían ocurrido hasta ahora desde la ''muerte'' de Natsu.
Odiaba pensar en Lyn como un problema, pero ciertamente me encontraba en uno. Tengo ganas de salir por aquella ventana que deja filtrar la luz de la luna pero no puedo abandonarla. Se lo prometí.
Cierro mis puños y frunzo el entrecejo buscando una solución.
Primero lo primero, no puedo dejar a mis espíritus, son mis amigos también. Segundo, debo sacar a Lyn de aquí a toda costa. Tercero, escapar sin que Natsu se dé cuenta….
—Sin que se dé cuenta… —susurro y comienzo a reír—. Me estoy volviendo loca, definitivamente. ¿Qué está mal conmigo?
Suspiro y mis manos alcanzan una de las almohadas, la abrazo sin pensar realmente.
¿Es que de verdad no hay nada que pueda hacer?
—Quizás solo haya una, aunque no me sirva para nada…
...
Hoy es el penúltimo día antes de que pueda volver al gremio junto con Lyn como dijo Natsu. Un poco de entrenamiento no me iría mal, después de todo no tendría nada que perder. Sin embargo, el único entrenamiento que podré hacer es el cual hará que mi magia crezca más y lo hacía con Capricornio como guía.
Necesito desesperadamente a mis espíritus.
Bajo hasta la cocina con lentitud luego de cumplir con mi rutina diaria luego de despertarme.
Tomo de la nevera lo más comestible posible y en medio del desayuno, escucho unas pisadas indicando que alguien se acercaba al lugar.
— ¿Humana?
—Buenos días, Kyouka-san.
El ser extravagante me mira de manera analizadora y con cautela.
—Al parecer la cocina se volvió nuestro lugar de reunión —sonrió ligeramente y comenzó a caminar, pasándome de largo para saquear la nevera.
—Así parece, Kyouka-san— digo tranquilamente tratando de mentalizarme que es completamente normal ver seres tan distintos.
— Estas actuando raro… —suelta mientras sigue buscando.
No respondo y unos segundos más tarde la mujer se sienta frente a mí con su comida especial para los de su especie…
Creo que me estoy volviendo discriminadora.
— ¿Qué sucede?
—Nada.
Pasaron unos minutos de silencio mientras desayunábamos en silencio. Ella no parecía querer insistir más pero sí, en cierta manera me sentía cohibida.
— ¿Puedo…?
— ¿Hmm? —sus ojos se clavan sobre mí y estoy demostrando debilidad aunque era inevitable, tiene una figura tan amenazadora.
Nuevamente… Patético.
—Sé que hasta mañana me quedaré…. En teoría…—trato de afirmar más para mí misma—. Pero… podrías entrenarme un poco…
— ¿Cuál es el motivo? —pregunta con cautela.
—Ninguno —respondo de inmediato.
El recuerdos de las palabras de Gray y Erza invadieron mi mente.
'' ¿Realmente lo derrotaste?'' ''No me perdonaría si algo le pasara a mi nakama''.
¡Maldición! Yo… debo hacerme más fuerte. No quiero que ellos arriesguen su vida para salvarme. Seguro deben estar preocupados.
— ¡Hey! —abro mis ojos de repente por la llamada.
—Perdón, Kyouka. ¿Qué decías?
—No te entrenaré.
— ¿Qué? ¿Por qué?
—Porque no quiero.
Bajo la cabeza llenando de aire mis pulmones y termino exhalando. Me levanto de la manera más tranquila posible.
—Está bien. Ya veré que puedo hacer para mejorar—mi voz sale normal pero se me hace imposible evitar esa pizca de dolor.
Kyouka no dice nada y sigue comiendo. Me retiro y comienzo a caminar por el corto pasillo, camino que me da acceso al patio.
— ¡Wow! Así que con esto se refería ese baka con que la ubicación es inexacta.
Observo las nubes alrededor de nuestro gremio. Y solo pude pensar en deleitarme esta noche observando las constelaciones.
¡Estuve casi una semana aquí pero nunca me fijé que había más allá de estas paredes!
—Bien. Es hora de empezar —digo con determinación
Comienzo sentándome sobre mis talones, recito un hechizo celestial y el círculo mágico aparece debajo de mí.
...
Termino luego de horas y siento solo una mínima parte de mi poder ha crecido. Me estiro y me apoyo sobre mis brazos dejando mis piernas libres. Este era el momento que deseaba ver. Ya era de noche y mi estómago gruñe.
—Moo… esto hubiese sido más fácil y divertido si se encontraba apricornio aquí
—Parece que te has estado esforzando, Luce.
— ¿¡Natsu!? —doy media vuelta y él está ahí parado en el umbral de la puerta.
—Toma —me pasa un sándwich —no has comido nada.
Abro mi boca en sorpresa y siento como se calientan mis mejillas—Gra-gracias —lo tomo y me doy vuelta. Por algún motivo no quiero mirarlo y no quiero que se dé cuenta del sonrojo.
Una sonrisa de satisfacción se le dibuja en el rostro—Uhm… Perdón… Es lo único que había —manda su mano hacia su nuca.
Suspiro y doy un mordisco a mi sándwich —No te preocupes. Gracias.
—Si quieres puedo mandar a alguien para que compre comida —dijo en tono burlón.
— ¿Me dices ahora luego de haber estado casi una semana aquí?
Natsu ríe y noto que se sienta a mi lado. Lo miro de reojo y lo encuentro observando las estrellas. Su presencia y el poder que emana son… impresionante.
— ¿Esperabas otra cosa?
—Esperaba que fueras el antiguo Natsu.
—Luce…
—No tienes idea de cuánto han sufrido todos, en especial Happy— digo dolida y bajando la mirada. La imagen de Happy con una sonrisa me viene a la mente y es reemplazada por uno que llora desesperadamente sobre la tumba de su dueño fallecido con todos los miembros de Fairy Tail rodeando.
Natsu no dijo nada. Creía que se iría si tocaba el tema de Happy pero al contrario de todo. Se acomodó. Acostándose sobre el césped y con sus manos debajo de su cabeza.
— ¿P-puedes responderme d-dos preguntas?
—Depende —respondió tranquilo.
Suspiro en un intento de valor y tranquilizando mi ira. Trato de elegir las mejores preguntas pero sencillamente no me decido… hay demasiadas preguntas y ninguna respuesta.
—Entiendo el hecho de que seas el maestro de Tártaros y la verdad quisiera saber cómo llegaste a este puesto pero lo que en verdad quisiera saber es… ¿Por qué actúas tan libremente en este gremio como si fuera Fairy Tail? No eres serio como maestro…—Me empiezo a poner nerviosa y mis manos comienzan a sudar. Maldición espero que no lo haya tomado mal— E-Es decir… —comienzo a jugar con mis manos frente a mí en pánico— No critico tu puesto y realmente eres muy poderoso pero… —para ser maestro creo que uno debe ser responsable, no tan destructivo e impulsivo y esas clases de cosas que Natsu es.
En el rostro del Dragon Slayer se dibuja una sonrisa y abre un ojo para mirarme— Eres rara, Luce.
—No me llames así… —susurro. Él no tenía derecho.
—Pero la respuesta es que Tártaros es como mi Fairy Tail. En el gremio… solo era serio con las personas que amenazaban a mis amigos pero fuera de las batallas y de las amenazas recibidas, nunca me comporté como una persona madura. Incluso, cuantas veces habremos armado escándalo con la princesa de hielo por nuestra irresponsabilidad.
Cuando menciona a Gray el recuerdo de Gray abrazándome en un intento de consolarme por Natsu me viene a la mente. Incluso cuidan mis sentimientos. Aprieto mis manos.
—Na-Natsu… Tu… ¿Extrañas Fairy Tail?
No recibo respuesta y lo miro. Está ahí con el rostro pacífico y pensando en algo.
—Y-yo… —balbuceo pero por alguna razón me siento mal—. Lo siento. No debí…
—Lucy… fue decisión mía tomar este camino.
Me quedo mirando al hombre de cabello rosa.
— ¿Por qué? No entiendo, Natsu. Nos traicionaste —digo sintiendo un nudo en la garganta.
Natsu suspira y se levanta.
— ¿No me vas a dar explicaciones, verdad?
—Sería una pérdida de tiempo.
Abro mis ojos en sorpresa y sobresalto. Mis ojos chocolates se encuentra con la mirada aguda de Natsu. Frunzo el entrecejo y mis nudillos se ponen blancos. Siento las lágrimas que se aproximan y muerdo mi labio inferior.
— ¿Qué piensas ahora de Fairy Tail?
Natsu sigue sin responder y simplemente hace su camino hacia el interior del gremio.
Me levanto rápidamente dejando de lado la comida, siento como mis piernas tiemblan y la primera lágrima resbala seguidas de otras.
— ¿¡Por qué no me respondes!? —Se detuvo al instante—. ¡Todos estábamos muy tristes por ti! ¡Fingíamos sonrisas porque tú no nos hubieses querido ver tristes pero el gremio parecía estar muerto! ¡Happy… él… noche, tras noche, una y otra y otra vez, despertaba de alguna pesadilla y comenzaba a llorar, diciendo que volverías, que eras fuerte, que confiaba en ti! ¡Lo golpeaste! ¡He incluso así te sigue amando y esperando a que vuelvas! ¡Es por eso… Es por eso que no importa como Natsu Dragneel! ¡te llevaré de vuelta a Fairy Tail, tu familia! No sé qué te han metido en tu cabeza pero… —Natsu volteó su cabeza con una media sonrisa y unos ojos desafiantes. Lo miré desafiante y con una gran determinación— Me encargaré de ti. Volverás con nosotros.
Él mantenía su expresión y fijó su vista de nuevo adelante comenzando de nuevo su marcha
Sollozo y caigo sobre mis rodillas. ¿Tú y que poder, Lucy?
Incluso para Fairy Tail… Natsu sería un enemigo muy fuerte con una cincuenta por ciento de probabilidades de ganar.
El poder mágico que demostró anteriormente no era nada comparado a los que usualmente uno siente. Este poder… era inmenso y peligroso.
Natsu era un peligro.
—Natsu-sama aún sigue siendo humano, mujer —Esa frase me aleja de mis pensamientos y de vuelta al mundo real se encuentra una niña.
—Lamy-chan… Natsu…—suspiro de vuelta—. Creo que él siempre fue humano a pesar de sus poderes Dragon Slayer.
Observo a la niña y parece sorprendida — ¿Dije algo malo? —. Pregunto.
—No —niega con su cabeza—. No es nada, Lucy.
El maestro de Tártaros caminaba con una sonrisa, con el fondo de una rubia maga celestial cayendo de rodillas. El mago de fuego cerró sus manos en puños frunciendo el entrecejo.
—Supongo que siempre odiaré verla llorar.
Sumergido en sus pensamientos no prestó atención a la niña que se encontraba pasando a su lado como cámara lenta, yendo junto a la maga estelar.
—Entonces no la hagas llorar —susurró la niña antes de caminar más rápido hacia la maga quien se había convertido en su amiga en el transcurso de la semana, temiendo a que su maestro la haga algo.
Lamy siempre criticaba la belleza de Lucy y obviamente también su raza pero el ver que sus ataques de celos y críticas hacia la rubia la molestaban, siguió con su juego, hasta que se hizo normal. Sin embargo, un día ellas habían hablado…
Siguiendo su camino, Natsu ni se inmutó ante el comentario de la pequeña demonio. Subiendo las escaleras iba ir a su habitación pero la duda era visible en su mirada, bajó la cabeza y se dirigió hacia la habitación de Lucy.
Poniendo una mano sobre el picaporte, se quedó ahí durante unos segundos. Sin embargo, alejó la mano, dejando que la puerta siga cerrada. Tomando un camino contrario a aquella habitación.
—Solo no pierdas las esperanzas, Lucy.
—Gracias, Lamy-chan.
Deprimida por toda la conversación y los silencios de Natsu decidí irme a mi habitación.
Despidiéndome de Lamy, miré de nuevo el cielo, sin duda las estrellas podían relajarme de cierta manera. Aún recuerdo cuando las observaba con mi madre.
Mamá…
Caminé hacia mi habitación y bajando las escaleras vi a Sayla.
Me envió una mirada que no pude descifrar pero simplemente la desvié.
No estaba de humor para alguna pelea.
Siguiendo adelante, entro a mi habitación y todo está ordenado y en su lugar, excepto por un felino enorme sobre mi cama que se despierta cuando abro la puerta.
—Lo siento, Yo —voy junto a la bestia acariciando su cabeza—. Al parecer hoy no hiciste un desastre.
Lo dejo y el vuelve a relajarse.
Me siento frente al escritorio y poseída por mis emociones comienzo a escribir. Una vez que termino comienzo a releerlo hasta que lo hago audible en la parte final.
Entonces… mamá… no sé qué pasó, mi valentía se fue… soy solo una humana. Puedo fingir pero ya no sé si pueda aguantarlo. No sé cómo lo solucionaré pero deberé traer a Natsu de vuelta pero es solo… por algún motivo cuando sus ojos están sobre mí… ese tiempo que no estuvo con nosotros… Al comienzo, creí que era por intimidación, por el poder que demostraba, por el peligro que sentía pero luego, sé que es algo más, por el cual siento como mi corazón se paraliza un segundo y luego late de prisa... con todo esto… solo quiero pensar que es porque lo extrañé todo este tiempo que creí que estaba muerto.
Cuanta falta me haces, mamá
¿Qué habrías hecho tú?
Como sea, gracias por siempre apoyarme igual.
Mamá, te extraño.
Pd: Mándale saludos a papá. Dile que siempre lo amé igualmente.
Con amor, su hija Lucy.
Al terminar la carta siento una cabeza peluda acariciando mi brazo derecho.
—Yo… Gracias—sonreí.
El felino ronroneaba y decidí tomar una ducha e irme a la cama lista para dormir. Mañana sería un día largo.
Él simplemente no podía sacar de su cabeza la imagen de Lucy llorando. Parecía destrozada y derrotada.
La verdad, él jamás se hubiera imaginado que la rubia le diría las cosas que le ha dicho hace un rato. Y la más simple verdad es que él no había pensado en ella desde aquella vez. Su visita lo está alterando… Aquella maga solo se encontraba en el mismo lugar que él, a unos metros.
Lucy había hablado de todos los del gremio, en especial de Happy.
—Es imposible —susurra el mago de fuego levantándose de su cama.
Unos segundos después la puerta de la habitación de Lucy se abre. La maga celestial se encontraba durmiendo. El intruso solo pudo observar como dormía. Parecía tan relajada. Como si jamás hubiese pasado nada.
Con pasos silenciosos va hacia la cama de ella asegurándose de que realmente esté dormida. Se inclinó hacia su rostro, su respiración era lenta y algunas palabras salían de su boca.
Esto llamó su atención pero por más de que intentase entenderlas le era imposible. Por más cerca que estaba de ella era algo de otro mundo tratar de entenderla.
El mago estaba tan concentrado en tratar de descifrar las palabras hasta que se sobresaltó cuando sintió unas garras arañando ligeramente sus piernas. Él fijó su mirada en el animal que tenía una hoja de papel en su boca.
Agarrando el papel, se dio cuenta que Yo era muy precavido evitando dejar saliva o algo por lo delate sobre la hoja.
'' ¿Un testamento?'' pensó el mago y comenzó a leer.
Luego de unos segundos, terminó de leer y abrió sus ojos sorprendido.
—Esta es la carta que le hizo a su mamá.
Natsu fijó sus ojos en Lucy.
—Creo que tú fuiste una de la más afectadas por mi pérdida —susurró mientras mantenía su distancia de ella.
—Natsu… —murmuró Lucy en sueños pero al mago se le heló la sangre con el ligero temor de que la haya despertado—. Quédate…
Lucy frunció el entrecejo y comenzó a removerse ligeramente.
Era claro que estaba teniendo una pesadilla.
El Dragon Slayer se movió más cerca de ella e inconscientemente pasó una mano por su mejilla. Sintiendo la piel de porcelana que era muy suave y misteriosa para él, decidió seguir tocando convirtiéndose en una caricia. No obstante, se percató como con su contacto Lucy parecía tranquilizarse y eso lo agrado dibujándose así en su rostro una sonrisa ligeramente arrogante pero a la vez que sus ojos reflejaban ternura.
Los recuerdos cuando él se encontraba en su departamento, irrumpiendo su privacidad y acostándose a lado de ella y Happy invadieron la mente. A veces, él quería hacer esto pero nunca se atrevió por temor a despertarla y recibir una Lucy Patada. Hay momentos donde ella realmente puede dar miedo.
Natsu apartó un mechón de pelo dorado del rostro de Lucy, colocándole detrás de su oreja lo más suave posible. Se inclinó hacia su oído seguidamente. Susurró unas palabras, dio a Yo la carta y finalmente se retiró.
Lucy abrió los ojos sintiéndose desorientada.
—Por un momento… pensé que él estaba aquí realmente…. —murmuró adormilada. Su vista se fijó en Yo que estaba hacia el escritorio—. ¿Por qué sigues estando despierto, bestia peluda?
—Espero que no estés desarrollando sentimientos hacia ella.
Se escuchó una voz masculina en cuanto Natsu cerró la puerta de su habitación.
—El únicos sentimientos que habré desarrollados hacia ella y los otros fueron el de cariño y protección— dijo Natsu observando al hombre parado ahí. El hombre poseía pelo gris largo, similar al pelo de Gajeel, con sus ojos amenazadores y ojeras. Su piel es oscura, y en esta lleva varios patrones azules. Viste solo un pantalón y lleva una capa negra que cubre todo su torso y un collar que luce varios adornos muy similares a las magatamas.
—Te tengo que repetir que…
—No. Ya basta con eso, Acnología.
—Mocoso…
—Además… le acabo de anunciar mis verdaderas intenciones.
— ¿Cuáles son?
— ¿De verdad te importa? —cuestionó sarcástico.
—No quiero traiciones, hijo de Igneel—amenazó con una voz y ojos muy peligrosos y agudos.
Natsu lo desafía con la mirada pero termina suspirando en derrota aun así se quita su chaleco echándose en la cama a dormir sin decir nada al respecto. Rápidamente y aun con la presencia de Acnologia allí, él alcanzó dormir profundamente.
Acnologia lo observó y frunció el ceño. Salió de la habitación recorriendo cuidadosamente el lugar. Al hombre de pelo gris le parecía estúpida toda la situación. Sabía que Natsu había vuelto pero aún no dejaba de lado su parte humana.
—Maldito, Zeref —gruñó entre dientes pero escuchó como una puerta se abría desde arriba. Sabía que no era Natsu y el olor a vainilla rápidamente inundó sus sentidos.
Chasqueó con su lengua y se escondió detrás de una pared. Al tratar de ver pudo visualizar el pelo rubio, una camisa rosada, pantalones cortos azules e iba descalza. Escuchó el tintineo de unas llaves y seguida de ella se bajó un felino parecido a un tigre. Esto llamó su atención.
— ¿Por qué sigues estando despierto, bestia peluda?
Luego de la pregunta Yo camino hacia mí y capté sonidos leves y conocidos. Rápidamente me senté y miré con los ojos abiertos a Yo quien tenía un llavero en su boca.
—Mis… Llaves… Yo… —mandé una mano en mi boca y traté de suprimir mis sollozos.
El animal me las dejó sobre mi regazo y rápidamente los agarré y sin dudar abracé a Yo.
—No tengo ni idea como lo hiciste pero gracias.
El animal lamió mi mano derecha donde se encontraba el símbolo de Fairy Tail y ronroneó. Sin esperar un minuto más. Me decidí a entrenar. Hoy debía llegar a Fairy Tail debía entrenar, aun si es que sentía mi cuerpo pesado por el anterior entrenamiento y dejando de lado de eso podría comer una comida mejor.
La baba se me salía de la boca en solo pensar en la comida del mundo mágico pero la cambié a una cara determinada y con unos ánimos nuevos.
Salí de mi habitación y en cuanto salí sentí rápidamente como un rayo un poder mágico oscuro. Lo ignoré suponiendo que debe de ser algún miembro del gremio y bajé las escaleras para ir al patio.
Detrás de mí seguía Yo pero escuché que se quedó atrás cuando bajamos. Me di media vuelta.
—Vamos, Yo—susurré.
Yo parecía en una especie de trance mirando a una parte oscura. No pude evitar el frió que subía por mi espina dorsal. Un poco asustada pero disimulando acaricié a la bestia con patas para que lo dejara de lado. Quizás solo necesitábamos aire libre.
Una vez en el patio vi que era de noche aun pero había más nubes de las que esperaba. Quizás llovería pero eso no me detuvo y saqué tres llaves.
Tres círculos mágicos aparecieron ante mi llamado.
—Virgo, Loke, Capricornio.
—Hime-sama.
—Lucy ¿Ya es la boda?
—Lucy-sama.
Los tres me saludaron y les expliqué que quería ser más fuerte. Capricornio escuchó atentamente mi relato sobre mi entrenamiento anterior y me hizo corregir algunas cosas para la próxima vez. Cuando Capricornio se fue, miré a Virgo y le pedí por favor si es que no podía traerme comida. Cuando se fueron, mis ojos se fijaron en Loke. El asintió.
—Antes de empezar la práctica, Lucy —dijo dejando detrás cualquier tono coqueto para cambiar a una cara seria—. ¿A qué se debe esta práctica?
—No quiero depender de alguien sabes…
Loke se quedó pensando unos segundos hasta que luego hizo una mueca— Supongo que el depender solamente a tratarse de Natsu, Erza, Gray y los demás, ¿no?
Sonreí con dulzura— Creo que ustedes son mis fuerzas así que no debes preocuparte con eso. Nunca dejaría a mis espíritus por nada del mundo, aun si la situación no lo requiere siempre los llamaré porque son mis amigos. No quiero volver a decir que peleo junto a ustedes cuando en realidad casi nada no hago aparte de mirar. La próxima vez, seremos los dos quienes impactaremos un regulus impact a nuestros enemigos, Loke.
El castaño sonrió con satisfacción y sus ojos demostraban orgullo. Una felicidad surgió de mi interior y no pude reprimir la sonrisa cuando Loke se puso en posición de batalla.
— ¿No tienes tu látigo, Lucy? —preguntó nuevamente coqueto como el mismo Loke de siempre.
Negué con mi cabeza firmemente— Si usara mi látigo ¿Cómo impactaría un puño junto al tuyo?
Renovado y con ganas— Esa es mi Lucy— dijo Loke. En cuanto dijo eso mi mente empezó a crear estrategias.
Compartimos unos puños con Loke aunque él realmente no me golpeaba siempre rozaba y no era porque yo lo esquivaba precisamente. Lo hace a propósito. Las veces que yo impactaba los míos él se cubría con sus grandes manos o lo esquivaba, no hubo ni uno que lo haya alcanzado hasta ahora realmente.
A cierta distancia de Loke, lo miré y traté de pensar en una estrategia. Él tenía una sonrisa y resoplé con frustración. Nada había funcionado.
Corría hacia él con la intención de pegarle a su lado derecho pero antes de que esté a tres metros de él, un hombre con una capucha cubriendo su rostro apareció. Cogiendo mi puño que no pude parar y me lanzó hacia la derecha haciendo que choque contra la pared gremio.
—Lección número uno, siempre debes estar alerta — dijo la voz oscura y amenazante. El miedo que me hizo sentir envió una onda de shock por mi cuerpo. Me levanté a duras penas pero lo seguí observando.
—Loke, no — dije antes de que Loke impactara un puño contra el sujeto. El espíritu de león chasqueó la lengua y miró con preocupación— Vuelve.
—Pero Lucy…
—Estaré bien —aseguré con una sonrisa.
Cuando Loke se fue, pude ver la sonrisa siniestra que se formaba en labios de aquel hombre.
— ¿Quién eres?
—Eso no importa. Solo ven y atácame — dijo burlón.
—No necesitas decirme — dije cuando fui contra él.
Corrí hacia el hombre desconocido y preparé mi puño derecho pero lo esquivó. Con facilidad, él puso la palma de su mano sobre mi espalda, un poco más debajo de mi nuca y liberó un poder mágico que me atrajo completamente al suelo.
—Miraste a la nada cuando lo esquivé —resaltó—. Yo me encontraba a tu derecha, ya no estaba frente tuyo. Cuando te dije la lección uno, no es solo estar alerta si es que vienen más enemigos sino siempre fijarte en los movimientos de tu oponente. Nunca los pierdas de vista. No dejes pasar en alto nada. Normalmente debes mirarlos a los ojos con amenaza, hay algunos que a la hora de pelear se desesperan y no saben dónde mirar, dirígele una mirada fija que infunda miedo.
—Tú…
—Lección dos, No te dejes dominar. Procura que no te agarre, porque si él es más fuerte que tú, podría someterte. No te dejes derribar tan fácilmente. Si intenta agarrarte, golpéalo de inmediato para que te suelte y es por eso que debes estar atenta; si no te suelta, intenta capturar su cuello y estrangularlo hasta que lo haga o bien puedes romper algún hueso o cortar el tendón si tienes una arma afilada. Todo depende de la situación en la que te encuentres.
¡Pero este hombre era un sádico!
— ¡Estás loco! —mi voz salió como un grito agonizante.
—No es eso lo que le dirás a tu enemigo en cuanto lo hagan contigo.
— ¿Por qué haces esto? —cuestioné en un susurro.
—Diversión — dijo y rió sutilmente.
—U-Una vez más.
—De acuerdo — sonrió arrogante. Su sonrisa era blanca y sus colmillos se hacían notar. ¿Era un Dragon Slayer? Si tan solo se sacara la capucha…
Me levanté y él se alejó de mí dándome la espalda cuando se dio media vuelta.
—Deberías aprender a pelear sucio. Hubieses saltado detrás de mí y derribarme.
—Yo no, no quiero pelear sucio.
El hombre suspiró y frotó su sien con sus dedos —No importa. Solo ven.
Di una pisada pero luego me quedé ahí en mi lugar —Quiero que vengas tú —dije colocándome en un posición defensiva.
El hombre de buenas peleas jadeó en sorpresa pero sonrió luego.
—Una cosa más Lucy Heartfilia... —me sobresalté cuando dijo mi nombre con burla y apareció frente a mí con su puño impactando contra mi estómago haciendo que mi aire se vaya—. Hay solo diez por ciento de suerte en una pelea.
Me agarré el estómago y cerré mis ojos con fuerza. Dolía mucho. Caí y aún seguía sintiendo un dolor intenso. Abrí mi ojo derecho para mirar al encapuchado y lo único visible era su sonrisa y superioridad.
—Tu estrategia fue buena al esperar saber cómo era mi forma de atacar pero cuando eres novato no es conveniente.
—Maldito… ¿Quién demonios eres tú? — murmuré con fastidio y haciendo una mueca. Me costaba hablar.
—Nadie en particular, aunque si quieres puedes llamarme ''rey''. Entrena y cuando creas que estás listas solo espera, nos volveremos a encontrar —Él se dio la vuelta y antes de entrar al gremio se detuvo—. Fue divertido —y entró.
Cuando ya no pude seguirlo con la vista un círculo mágico se abrió frente a mí y era Virgo con una bandeja.
—Hime, he tardado en traer la comida. ¿Habrá castigo?
—N-no — dije recuperando cierto aire y reincorporarme.
— ¿Se encuentra bien, hime? Nii-san estaba preocupado.
—Dile a Loke que todo está bien —sonreí pero no fue una sonrisa forzada. Al fin, había alguien que pudo tomarme en serio. Aunque fuera su diversión. ¿Que estaba mal conmigo? Me acababan de pegar... Miro a Virgo y una gota se resbala.
— ¡Sí, Hime! —afirmó con su cabeza.
—Pero puedes avisarle luego, no quiero estar sola. He estado tanto tiempo sin ustedes — suspiré y miré a los ojos azules de Virgo quien hizo una reverencia, sonrió y se sentó a mi lado.
—Hime, si te sientes sola recuerda que tu novio se encuentra en su cuarto, solo.
Ante el comentario de Virgo, sentí mi cara arder —¡Vi-Virgo! — dije indignada y ella solo se rió picaronamente.
—Te guuuuusdddta —maldito Happy.
Suspiré y sonreí. ¿Cómo estarán en el gremio?
—Deberías descansar, enana —dijo un hombre de cabello negro y ojos rojos.
— ¿¡Ga-Gajeel!?— se sobresaltó la pequeña figura femenina.
—Has estado con ese libro toda la noche— regañó— Mira a tu alrededor. Todos están durmiendo.
Era tarde de noche y se aproximaba una tormenta. Muchos se quedaron dormidos en el gremio luego de tanto alcohol pero aun así Levy se encontraba en una de las mesas y no podía dejar de lado el libro rojo en sus manos.
—No puedo, baka.
El Dragon Slayer hizo una mueca de disgusto y se acercó a la maga. Leyó un momento lo que ella se supone que debería estar leyendo pero al poco tiempo arrancó el libro de sus manos.
Levy se sorprendió pero se levantó rápidamente del asiento para alcanzar su libro.
— ¡Gajeel, devuélmelo!
—Si lo quieres, alcánzalo enana.
—Idiota —soltó enojada mientras saltaba por su libro el cual el mago azabache lo sostenía muy alto con una sonrisa.
Tiempo después decidió saber qué es lo que leía la maga por lo cual decidió leer el título.
— ''Dragones'' —dijo desconcertado y miró a Levy quien infló sus mejillas teñidas en rojo y luego sus ojos se dirigieron al otro libro azul marino que se encontraba sobre la mesa. Le devolvió el libro rojo a Levy mientras agarraba el azul. La cara de pequeña maga cambió radicalmente siendo reemplazada por una cara de preocupación.
—Enana… ¿Por qué estás leyendo un libro sobre demonios? —preguntó Gajeel con un tono oscuro.
—Yo…Yo... Lucy…
— ¿Hay algo que deba saber, enana?
—N-No —pero la pequeña maga suspiró en derrota ante la profunda mirada del Dragon Slayer— Está bien, te lo explicaré pero no se digas a nadie.
A Gajeel se le formó una sonrisa mostrando sus colmillos—Ge-he.
SakuraDragneel23 : Agrezco tu comentario, Sakura-chan! Y con lo que te dijo tu amiga... Aun falta mucho para morirse de celos *saca un tridente* es beso no sera todo. Solo que en este momento hay poner algunas cosas para que el fic se vaya desarrollando. Pero puedo decirte que un dark Natsu + celos no esta bien para la salud de alguien. ;) Espero que te haya gustado la conti y un saludo y agradecimiento a tu amiga. Les prometo que habrá salseo. 3
Guest: ¿¡COMO PUDO!? ¿Será que debería sufrir? Y si fuera así ¿Que harías tu en el lugar de Lucy?
Besos. Muchas gracias por comentar.
Sonatika-san: Demonios... Lamy... valiente niña para haber dicho eso a Natsu, ¿no?.
Como sea, realmente quería hacer que un acosador esté en el fic. No lo sé diversión pero seguirá teniendo en el futuro un poco de acción ;). Y escribiendo sobre Natsu... quizás sea algo.. pero solamente él lo sabe. Los instintos no lo son todo. Quizás esto será confuso al comienzo pero luego entenderás por que 3 . Muchas gracias por comentar :D
Carlie-chan: JAJAJAJA OMG ! Me hiciste reir porque acertaste de primera quien sería UNO de los que podrán celoso a Natsu. Él debe sufrir (no tanto porque se lo ama) pero con esa Sayla... *Empieza a reir locamente*. En fin, muchas gracias por tu comentario, besos, saludos.
Katurrina: Antes que nada amo tu nombre xD. Me recuerda al champ del juego League of Legends xD
Ohh... tus palabras sobre el Nalu son oro.
Happy... jajajaja pobre... creo que me excedí pero estaba en mi salsa xD Quería ver un beso de Happy luego de ver un cap de Fairy Tail donde molestaba con el ''Te guuuusdddta''
Muchisimas gracias, Katurrina-chan 3 Espero que te haya gustado el cap.
Habrá salseo sin limitaciones ;)
En fin eso es todo chicos/as. Espero que les haya gustado el capitulo.
Sé que este ha sido más denso y menos humorístico pero a veces se necesita ser serios en momentos xD El próximo se vienen las aventuras.
Y... COMO LES HICE ESPERAR TANTO. LES TENGO UN RETO XD
''¿Qué creen que Natsu le habrá dicho a Lucy en el oído? ¿Cual es su intención?''
Recompensa: El que gane podrá dar una idea en la cual se pondrá en el fic. Lo que ustedes quieran ya veré como lo metó xD 3
Besos.
Nos leemos pronto.
