Capítulo Siete: En este viaje… (Primera Parte).

Las imágenes eran terribles: vidrios rotos por todos lados, sangre repartida por el suelo, un montón de chatarra retorcida era lo que quedaba de un automóvil, un policía y un paramédico hablando entre ellos, mientras ven en el suelo un bulto cubierto con un plástico de color anaranjado.

- Es una verdadera lástima…

- Es verdad… era joven y muy virtuosa…

- Cierto… tuve la oportunidad de escucharla una vez en un concierto al aire libre hecho en el Parque Central de Manehattan… tocaba el cello a la perfección…

- Si… bueno… es hora de que la suba a la ambulancia para llevarla a la morgue.

- Está bien, te ayudo.

Policía y Paramédico levantan con cuidado el bulto y lo suben a una camilla, corre una brisa de viento y el plástico deja ver la víctima del fatal accidente, con la cara llena de sangre y profundos cortes.

- ¡NOOOOO!

Fast se despierta en su cama, sudaba frío, respiraba agitadamente. Eran las 04:26 AM y estaba en la habitación del hotel. Toma su I-Phone y lo revisa, tiene un mensaje de Octavia, rápidamente lo abre para leerlo.

Espero que les haya ido grandioso en la presentación de hoy.

Los reporteros se deshacen en halagos por su presentación… pero yo creo que exageran un poco xD

Es broma, estuvieron muy bien hoy.

Bueno… yo me voy a dormir… que descanses y que tengan un gran día.

Te amo.

Fast se arroja sobre la cama y deja el teléfono a un lado.

- Esa maldita pesadilla otra vez… es la quinta vez que la sueño… ¿acaso será…?... no, no lo creo…

Fast se acomodó para tratar de seguir durmiendo.

- No creo que sea una profecía… o por lo menos… espero que no lo sea…

-0-

Otro día sobre el mundo, Bloodestria ya se prepara para subirse al bus que los va a llevar a la próxima ciudad donde se presentarán.

- Muy bien… estamos todos… sólo falta Fast.

- Aquí estoy… no se preocupen.

Por la entrada del hotel apareció Fast, despeinado, pálido y con unas grandes y marcadas ojeras.

- Hermano… ¿qué te pasó?

- Una mala noche… es todo…

- ¿La pesadilla otra vez?

- Si…

- Pues no nos vendría mal que se hiciera realidad…

Fast miró con odio a Hell, que sólo sonríe maliciosamente para sí.

- No le hagas caso… está de malas simplemente.

- Está bien… pero si vuelve a decir algo sobre Octavia le voy a romper la cara.

- Está bien, está bien… tranquilos los dos… si queremos viajar en paz las próximas cinco horas, será mejor que vayamos todos tranquilos y como lo que somos… una banda.

Todos afirman con la cabeza.

- Muy bien chicos, ya está todo arriba, podemos partir – les indica el conductor del bus a la banda.

- Está bien, todos arriba.

Los cuatro integrantes de la banda suben al bus y se sientan en sus puestos. El bus comienza a andar y recorre las calles de la ciudad en camino a su próxima presentación. Fast solo reclina el asiento, toma una pequeña almohada que ahí había y se queda dormido.

-0-

Mientras, en Canterlot, Octavia se preparaba para salir nuevamente en dirección a la ópera para poder ensayar con la Sinfónica.

- ¿Ya te vas?

- Si… ¿necesitas algo?

- Creo que no… ¡ah!... antes que se me olvide… me invitaron a una fiesta, a las afueras de Canterlot, en una parcela, ¿quieres ir?

- No lo sé, Vinyl...

- ¡Vamos, será divertido!

- Pero…

- ¡Vamos!... ¡porfa!... ¡¿siiiiiii?

-… bueno, bueno… vamos… después de todo… creo que una fiesta no me caería mal…

- ¡YAY! – dijo Vinyl, mientras abrazaba a su amiga – ¡eres la mejor!

El resto del día pasó volando (y la verdad, no tiene una mayor importancia que fue lo que ocurrió), por lo que entrada la noche, las dos amigas emprendieron el viaje camino a la fiesta. Vinyl decidió manejar esa noche, por lo que ambas se subieron al auto y emprendieron el viaje. La fiesta era verdaderamente grande, y todo lo contrario a lo que Octavia acostumbraba entender como fiesta. Los vasos con margaritas, vodka-naranja, whiskey, ron y demás bebidas alcohólicas corrían de mano en mano, lejos de los brebajes finos y delicados a los que ella estaba acostumbrada. La música también era distinta, eran en su mayoría mezclas de música tecno, lejos de las piezas sinfónicas a las que ella acostumbraba. De forma instantánea se sintió incómoda en ese lugar, pero no quería dejar a su amiga sola (que, a decir la verdad, pues ella lo estaba pasando de puta madre). Octavia sólo se sienta en un sofá que por ahí había (no pregunten por qué hay un sofá en una fiesta gigantesca… excentricidades de millonarios), sosteniendo un vaso lleno con whiskey.

- Desearía estar en casa… ¿no pude simplemente decirle a Vinyl que prefería quedarme en casa esa noche? – pensaba para sí misma Octavia, mientras su mirada se reflejaba en el vaso lleno de licor.

- Hola preciosura – una voz le sacó de sus pensamientos, al levantar la vista vio a un tipo todo despeinado, con ojeras y un vaso lleno de vodka-naranja hasta el tope - ¿cómo te llamas?

- Mi nombre es Octavia, ¿y el suyo, estimado joven?

- Uy, que elegancia la de Francia… pues mi nombre es Weed Wreckler – respondió el otro. Su aliento a alcohol y marihuana era asqueroso, sus ojos rojos demostraban que se había estado drogando hace poco, y su apariencia física era verdaderamente deplorable… y aún así él creía ser atractivo para las mujeres - ¿y estás sola esta noche? – dijo Weed, mientras se sentaba al lado de Octavia y le pasaba un brazo por sobre los hombros.

- No… estoy con mi amiga Vinyl… así que si me disculpa… voy a ver donde está – dijo Octavia, mientras se levantaba para marcharse lejos del asqueroso sujeto.

- ¿Y tienes que marcharte ahora?... yo que quería charlar más contigo – dijo el molesto "invitado", mientras trataba de que Octavia no se fuera, sosteniéndola de la muñeca izquierda.

- Joven... le pido que me deje ir…

- ¿Qué ocurre?, ¿es qué acaso no quieres charlar conmigo?

- No... la verdad es que no…

- Ya lo veo… con que eres difícil… bueno, me gustan los retos.

Entonces, Weed toma a Octavia y la besa a la fuerza, su hálito alcohólico era verdaderamente repugnante, por lo que Octavia recurre al único recurso que una dama de su estilo puede utilizar en un momento como ese… un rodillazo directo a los cojones. El golpe fue certero y seco, en un momento Weed se separo de Octavia mientras tomaba con ambas manos la zona del golpe, cayendo de rodillas y en posición fetal.

- Nunca… le hagas eso… a una dama… maldito drogo… - le dijo Octavia al lastimado Weed, quien apenas podía hablar por el dolor - … y menos si está ya comprometida.

Octavia simplemente se arregló un poco y se retiró del lugar, dejando a todos los que estaban alrededor con cara de estupefacción (para que vean que la elegancia no te hace débil… Octavia se las trae cabros…).

- Vinyl, ven acá… nos vamos…

- ¿Pe-pero por qué?

- Sólo vámonos…

- ¿Pero es que acá…?

Entonces Octavia mira directamente a los ojos a Vinyl… la que comprende el mensaje.

- Esta bien Tavi… ¡lo siento chicos, pero me debo ir!

- ¡Oh vamos, ¿qué acaso no pueden quedarse un rato más?

- De verdad lo siento muchachos… de verdad lo pasé increíble… pero es algo que escapa de mi control… ¡adiós a todos!

Todos se despiden de Vinyl y de Octavia. Mientras las dos caminan en dirección hacia el automóvil, van hablando de lo que recién había pasado.

- ... entonces le di el rodillazo.

- ¿Dónde?

- ¿Dónde crees tú?

-… Auch… debió dolerle.

- Eso espero… - afirmó molesta Octavia - … eso le enseñará a que no es irresistible como creo que piensa que es.

- Bueno, bueno… mejor ya no le des más vueltas al asunto y vamos a casa… estoy exhausta…

- Yo también.

Las dos amigas subieron al automóvil, prendieron el motor y lo echarona andar. Eran alrededor de las 03:37 de la madrugada, hacía frío y la oscuridad estaba en su pleno apogeo, el cielo estaba cubierto con nubes muy arriba en éste, pero no parecía que fuese a llover. El camino a la ciudad estaba oscuro, todas las luminarias se habían apagado para cambiar algunos cuantos cables muy viejos.

- Vaya… esta noche si está particularmente oscura – dijo Octavia, mientras miraba el cielo.

- Y que lo digas… pero no es nada que no pueda manejar.

- ¿Estás segura Vinyl?... recuerda que bebiste un poco.

- Sólo fueron unas cuantas copas… estoy segura de que puedo manejar con total seguridad.

- Esta bien… pero si cambias de opinión yo puedo manejar.

- Descuida miedosa -le dijo Vinyl, mientras despeinaba a Octavia un poco con la mano -… vas a ver qué vamos a llegar bien.

Dicen que los dioses del destino son crueles, porque juegan con los hechos con tal de quitarte paulatinamente tu confianza en ti mismo… y esta no sería la excepción. Las dos amigas iban confiadas camino a casa, ignorando el peligro que se acercaba a más de 100 kilómetros por hora. Delante de ellas, un conductor cómo llevado por el diablo, a su alrededor se podían escuchar los ruidos de botellas vacías chocando unas con otras, la música sonaba alto dentro de su auto… irónicamente, la canción que sonaba en ese momento era "Whiskey in the Jar". El conductor (que está de más decir que estaba más que borracho) simplemente se dedicaba a gritar las estrofas de la canción, mientras pisaba más a fondo el acelerador y seguía empinando una botella de whiskey, totalmente ajeno que en frente de él, Vinyl y Octavia volvían a casa.

- Y dime… ¿qué piensas hacer cuando Fast vuelva de su gira?

- Pues… la verdad no lo sé… supongo que pasar todos los días con él.

- Que suerte tienes – afirma Vinyl, con un dejo de tristeza en la voz.

- ¿Qué pasa Vinyl?, tú no eres así…

- Quizás me siento sola… no te preocupes, es una estupidez.

- Tranquila amiga – dice Octavia mientras abraza a la DJ – estoy más que segura que debe haber alguien que está loco por ti.

- ¿Tú lo crees?

- Pues claro… simplemente se necesita la situación ideal y aparecerá tu alma gemela.

- El problema es cuándo será esa situación ideal.

- Eso sólo el destino lo va a decidir.

Y el destino ya había tomado su decisión, con sus crueles plumas habían escrito el destino de las dos esa noche.

- ¡Vinyl cuidado!

Todo ocurrió en menos de un minuto, el silencio de la noche fue violentamente rasgado con el sonido del metal retorciéndose y los vidrios estallando en pedazos. En medio del camino, lo único que había eran los restos retorcidos de metal de las dos carrocerías, que con la fuerza del impacto habían formado un solo gran montón de metal y plástico retorcido y vidrios rotos. El humo que salía del lugar del choque era penetrante e inundaba el aire con su aroma a combustible consumido por el fuego del motor. Octavia logró despertar un poco, pero estaba muy mareada y atrapada entre los restos del automóvil, por su frente corría sangre y su cara estaba llena de cortes por los vidrios que explotaron con la fuerza del impacto.

- ¿Vinyl?... ¿estás bien?

Pero no obtuvo respuesta alguna, sino más que la imagen de ver a Vinyl inconsciente, con el rostro lleno de sangre que escurría lentamente y manchaba su ropa, pero que respiraba, lo que dejó tranquila a Octavia de que su amiga sólo estaba inconsciente y no muerta. Octavia trató de salir de los fierros retorcidos pero no podía, cuando respiraba, podía sentir algunas costillas rotas que punzaban sus pulmones, asique lentamente metió la mano a su bolsillo y cómo pudo, sacó su teléfono celular y marcó el número de emergencias, para poder llamar a una ambulancia. El tiempo pasaba y todavía no contestaban, Octavia sentía como el mundo se le comenzaba a hacer más lento y la vista se le iba oscureciendo. Una voz contestó al otro lado de la línea.

- Buenas noches, emergencias, ¿en qué puedo ayudarlo?

- A… yu… den… nos…

Luego de decir esto, Octavia quedó inconsciente, mientras al otro lado de la línea aún trataban de comunicarse con ella, pero ella había dejado caer el teléfono al suelo del auto.

- ¿Hola?... ¡¿hola?... rayos… ¡alguien triangule esta llamada para saber su origen!... ¡no se preocupe, la ayuda va en camino!

-0-

Noche en la nación de Kadinguirra, todos los habitantes dormían. Dentro del bus donde dormía Bloodestria todo era silencio… pero el silencio fue roto de golpe por un celular recibiendo una llamada. Fast comienza a palpar a su alrededor para encontrar su teléfono, finalmente lo encuentra y lo lleva cerca de su rostro para hablar.

- ¿Hola?

El silencio inundó el bus nuevamente, lentamente Fast se sienta mientras su rostro era iluminado por la luz de la luna. Su rostro sólo podía expresar algo: devastación. Sus ojos se llenaron de lágrimas que lentamente comenzaron a escapar.

- Si… si… muchas gracias por avisar oficial…

Fast colgó el teléfono y rápidamente comenzóa ponerse sus botas y a prepararse para salir.

- ¿Fast?... ¿qué mierda haces?... son las 04:30 AM – le preguntó Heavy.

- Me voy para Canterlot.

- ¡¿Qué?... ¡no puedes hacer eso!

- ¿Cómo que no puedo?... puedo y lo haré.

- Thunder… Thunder despierta – dijo Heavy, mientras zarandeaba a Thunder para despertarlo.

- ¿Ya amaneció?

- No… son las 04:30 de la madrugada.

- ¿Y para qué mierda me despiertas?

- Fast se va a Canterlot.

- ¡¿Qué?... ¡¿cómo que se va a Canterlot?

- No lo sé… recibió una llamada y después de cortar comenzó a ponerse sus botas y a guardar sus cosas en un bolso.

- Mierda… Fast… ¡Fast!

Fast había salido del bus, abrió una especie de tráiler que llevaba detrás el transporte (pinche redundancia y pinches sinónimos que no se me ocurren), se metió dentro y luego salió con su motocicleta. Pero antes de poder irse, Thunder lo alcanzó…

- Wow, wow… alto ahí amigo.

- Hazte a un lado Thunder.

- ¿Y se puede saber donde mierda crees que vas?

- Voy a Canterlot.

- ¿Y planeas dejar así como así la gira?... ¡mañana tenemos un concierto y está todo vendido!

- Aplázalo… llama a la productora y dile que lo aplacen.

- ¡¿Acaso estás loco?

- Si… la verdad es que bastante.

- Además… ¿se puede saber que tanto te dijeron en la llamada que recibiste?

Fast se baja de su motocicleta y toma a Thunder del cuello de la camiseta, poniéndolo contra el bus.

- Octavia y Vinyl sufrieron una accidente automovilístico… me acaba de llamar un oficial de policía… están muy graves en el hospital de Canterlot… ahora, ¿me vas a dejar ir o voy a tener que golpearte?

- No… tú no te vas… o por lo menos no solo…

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Voy contigo amigo…

- ¿Vas a ver a Vinyl?

- Por supuesto…

- Vale… ve a cambiarte un poco y luego los dos nos vamos camino a Canterlot.

En menos de treinta minutos los dos músicos iban camino al aeropuerto más cercano, corriendo como llevados por el diablo, con la luna y las estrellas guiando su camino.