Los personajes de Kindom Hearts no me pertenecen, son de Disney y Square-Enix.
Record! No sé cómo he podido escribir el capi más largo en menos tiempo... qué máquina soy (ñe, échate flores... ¬¬)
Primero, muchísimas gracias por los reviews, me hacen mucha ilu :)
Segundo, este es uno de los capis que más me han gustado, personalmente xD
Y tercero, disfrutadlo! :D
Kingdom Crystal
Otra tranquila mañana en su gran castillo, con todo un día para continuar sus experimentos acerca del cristal. Había dormido tranquilo, sin ningún tipo de sobresaltos. Porque… ¿qué narices? Él ya tenía una edad avanzada y tenía que mirar por su salud. Si aquellos dos críos (véase Vanitas y Kate) seguían causándole tantos sustos (como el día en que Kate trató de escapar), le daría un ataque al corazón… o algo peor.
Desayunó tranquilo y a gusto, solo, en su gran mesa del salón. Cuando acabó, se dirigió a su laboratorio, donde continuaría con sus investigaciones. Cogió un tubo de ensayo para verter el líquido que contenía en el falso cristal, cuando el suelo vibró y el líquido fue a parar en la mesa.
Un ligero tic apareció en su ojo izquierdo, mientras trataba de calmarse y rogarse paciencia a sí mismo.
De nuevo, otro estruendo, derribando al mismo tiempo varios libros de las estanterías. Se acabó.
Se dirigió hacia la ventana, hecho una furia, y la abrió de mala manera. Observó el espectáculo que tenía en frente: Vanitas luchaba contra Kate, entre risas y bromas. Le encantaba picarla y eso servía para que ella atacara un poco más en serio, aunque ambos peleaban de coña. El suelo estaba resentido por la pelea en varios puntos, sin hierba, con algunos agujeros.
-¡Vosotros dos! ¿Es que no hay suficiente campo para luchar? ¿Tenéis que hacerlo justo aquí?
Inmediatamente, los dos chicos dejaron de pelear, y miraron a su interlocutor, que parecía muy enfadado.
-Lo siento, maestro, no volverá a ocurrir.- dijo Vanitas, tratando de ponerse serio, pero se le escapaba una risita. Hizo una reverencia larga, tratando de que no se le viera la cara, mirando de reojo a Kate, que se cubría la boca con una mano. Le cogió la cabeza e hizo que se inclinara. Kate se sorprendió, pero enseguida comenzó a reír.
-Lo siento, Xehanort, nos iremos a otro lugar. – dijo ella, tras levantar la cabeza.
Los dos jóvenes se retiraron, volviendo a pelearse entre ellos… amistosamente.
Xehanort los vio marcharse, mientras negaba con la cabeza.
-Jóvenes… Creo que Vanitas me está perdiendo el respeto.
Hacía dos días que Vanitas había prometido tratarla mejor. Había conseguido establecer una especie de conexión entre los dos, creando una pequeña línea de confianza. Para hacer el tiempo más ameno, trataba de hacerla enfadar con el propósito de que ella le atacara. Una pelea siempre era bienvenida para él y podría demostrarle quién mandaba. Lucharon como la primera vez que se encontraron, tratando de imponer, mediante un juego, respeto sobre su contrincante. Pero esto no era tan fácil, teniendo en cuenta que hacer complicados movimientos sobre la hierba mojada era todo un reto. Y Vanitas pudo comprobarlo él mismo.
Saltó hacia atrás, esquivando el ataque de Kate, pero resbaló y cayó de culo al suelo. Ambos contrincantes se quedaron callados, sorprendidos de que el mismísimo Vanitas hubiera tenido tal descuido. Al momento, Kate estalló en carcajadas. El chico la miró, sorprendido. Así que esa era Kate cuando reía…
Observó minuciosamente sus facciones, cómo su sonrisa se ampliaba y sus ojos se cerraban. Le recorrió una pequeña sensación agradable, hasta que se percató de que se estaba riendo de él.
-¿Qué te hace tanta gracia, mocosa? ¡Esto aún no se ha acabado!
Dicho esto, se levantó rápidamente, teniendo cuidado esta vez de no escurrirse, y se dirigió hacia ella. Kate lo recibió con una bola de fuego, que pudo esquivar sin problemas,
De pronto, el cristal comenzó a parpadear, sorprendiendo a la joven. Lo alzó entre sus dedos y lo contempló.
-¿Qué ocurre?- preguntó Vanitas, acercándose a ella.
-Peligro. Parece que el Cristal Rey me está avisando.
-¿Por qué?
-Hay peligro en mi mundo. El cristal reacciona a las órdenes del Cristal Rey.
-¿Siempre parpadea cuando hay peligro?
-No es eso, es que me manda mensajes.
-¿Mensajes? ¿Y tú los entiendes?
-Sí, el portador del cristal entiende el lenguaje de su piedra.
-¿No deberías ir a tu mundo?
La chica lo miró indecisa.
-En mi mundo hay guerreros más fuertes que yo para protegerlo, no creo que…
-Kate, ¿por qué te habría avisado si no?
-El Cristal Rey avisa a todos los usuarios, es normal que también me haya avisado.
-¿No te preocupa?
La chica lo miró incrédula. ¿A qué venía esa preocupación e insistencia? Pero joder, tenía razón. Un extraño nerviosismo comenzó a inundarla, llenándola de dudas y preocupaciones.
Sí, ya era hora de volver.
Vanitas llamó a la puerta del laboratorio, tratando de aparentar calma. Su actitud era de absoluta serenidad, nadie diría que por dentro estaba saltando de alegría, impaciente por provocar caos en aquél nuevo mundo. El chico, acompañado de Kate, esperó a que Xehanort abriera. Era obvio que Vanitas no iba a dejar que Kate entrara, pudiendo ver el falso cristal y desvelando ciertas partes de su plan que ella no debería saber. Al momento, el maestro abrió la puerta y se encontró con los dos jóvenes, dispuestos a darle la noticia.
-Maestro, Kate ha recibido un aviso del Cristal Rey, indicándole que hay peligro en su mundo. Debe partir cuanto antes.
Xehanort no respondió enseguida, tratando de analizar minuciosamente la información recibida.
-Está bien. Vanitas, ve con ella. Si Kingdom Crystal está en peligro, no es seguro dejar que vaya sola. Os esperaré aquí. Kate, ¿puedes utilizar el cristal para transportarte a tu mundo?
-Incluso aquí, debería funcionar sin problemas, pero… nunca he probado a transportarme con alguien más… no sé si funcionará.
-Hay que intentarlo. Vanitas no sabe dónde está ese mundo, por lo que no puede abrir un portal para trasladarse hasta allí.
-No es necesario que me acompañe, de verdad, puedo ir yo sola.
-Kate, deja de ser tan orgullosa. No voy a dejar de molestarte con mi compañía ni un segundo, ¿sabes?- intervino el chico, con un tono socarrón en su voz.
La joven lo miró, sumergiéndose por un segundo en la profundidad de sus ojos ambarinos.
-De acuerdo, nos iremos ahora, si te parece bien.
-Vale.
-Bien, iré a prepararme.
Kate se retiró a su habitación, dejando a los dos varones solos. Cerró la puerta tras de sí y se deslizó hacia abajo, apoyada en ella.
Ese chico, ¿a qué jugaba? ¿Por qué la miraba de esa forma tan tentadora? Cada vez que abría la boca, sentía el impulso de probar sus labios. Jamás olvidaría la forma en que él la besó. Aquella sensación que la hizo estremecer…
Sacudió la cabeza. Con aquellos pensamientos en mente, no se concentraría en su misión. ¿Sería buena idea llevárselo consigo?
-Vanitas, he pensado algo. Quizás alguno de los habitantes de su mundo te hayan visto involucrado con los unversed, pero no han visto tu rostro. Creo que sería buena idea que cambiaras de vestimenta. No podemos arriesgarnos a perder esta oportunidad, habiendo llegado tan lejos.- dijo Xehanort, tratando de aparentar calma. Estaba emocionado, y su discípulo lo sabía. Al fin podría terminar con su investigación y hacerse con el Cristal Rey… a su debido tiempo.
-De acuerdo, lo haré.- dijo, tras un suspiro. Todo sea por la misión…
-Muy bien, ahora te explicaré lo que debes hacer.
Kate bajó las escaleras, dispuesta a enfrentarse a los ojos de Vanitas… no, a resolver el problema de su mundo, eso es.
Cuando bajó el último escalón, trató de divisar a su compañero, pero no lo vio por ningún lado. Tampoco estaba Xehanort, cosa que le resultó más extraño aún. De pronto, se escuchó el sonido de una puerta cercana abrirse, y al instante, apareció Vanitas, con mirada neutral. Pero había algo diferente en él…
-¿Estás lista, Kate?
-¿Qué te ha pasado? Estás… distinto.
-He cambiado de traje, ¿algún problema?
La chica no dijo nada, sólo dejó escapar una risita. El joven llevaba una camiseta negra de manga corta, con un extraño dibujo tribal rojo, unos pantalones anchos negros y unas zapatillas anchas, negras y rojas. Xehanort regresó del laboratorio y los acompañó hasta el jardín, donde Kate podría transportarse con el cristal sin problemas. El maestro le dirigió una mirada al alumno. Puso los ojos en blanco. Definitivamente, no había entendido la idea de "cambiar de vestimenta".
-Bien, chicos, tened cuidado. Vanitas, protégela.
El chico asintió firmemente con la cabeza, dispuesto a cumplir la orden.
Kate cogió el cristal entre los dedos, haciéndolo brillar. Le tendió una mano a Vanitas, que sin dudarlo, la tomó. Xehanort observaba minuciosamente los gestos del joven, mientras se acariciaba la barba. La chica cerró los ojos, mientras se concentraba en su mundo.
Kingdom Crystal.
Vamos, Kate, sólo un poco más, y el Cristal Rey será mío.
Realmente, Kate no sospecha nada. Esta misión estará chupada.
Lo siento… puedo sentir cómo el Cristal Rey me llama. Debo volver… a mi mundo.
Al fin, la luz brilló con más intensidad, cuando en la mente de Kate, pudo distinguir claramente su mundo. Al instante, los dos jóvenes desaparecieron, dejando tras de sí un flash de poca duración. El anciano se había cubierto los ojos como acto reflejo, y tras quitarse el brazo de su campo de visión, apareció una breve sonrisa en sus labios, que desapareció tan rápidamente como apareció.
-Interesante…
Dio media vuelta, y se dirigió a su laboratorio. Varias interrogaciones se le incrustaban en la mente, tratando de dar las respuestas más lógicas, pero, sin embargo, no estaba del todo conforme con ellas.
Las situaciones en las que su aprendiz se había visto involucrado le ayudaban a comprender cómo era una persona con corazón. En un principio, pensó que sería beneficioso para él, puesto que no llegó nunca a creer que Vanitas desarrollara ningún sentimiento. Eso era imposible. Vanitas carecía de corazón. Vanitas era oscuridad. Los únicos sentimientos que podría asemejar serían los negativos, provenientes de los unversed, que estos a su vez los extraen de las personas. Nada más.
Además, la retorcida personalidad de Vanitas lo hacía incompatible con algún tipo de sentimiento afable. Si Vanitas llegara a sentir algo por esa chica… lo más probable era que buscara en ella su propio placer, y con eso, pudiese desarrollar un sentimiento de posesión.
No entendía cómo Vanitas había sido capaz de tratar bien a Kate, aunque él mismo se lo haya pedido. Realmente, nunca pensó que lo haría. Estaba más que dispuesto a utilizar al joven para provocarle miedo a la chica, pero no lo había conseguido.
Cerró la puerta tras de sí, dirigiéndose hacia el falso cristal y mirándolo detenidamente.
Si Vanitas seguía más tiempo con ella… inevitablemente algo en él cambiaría, y podría ser perjudicial para su misión principal. Vanitas tenía que tener claro sus prioridades, pero parece que la llegada de esa chica al castillo lo había puesto todo patas arriba.
-Quizás sea capaz de recordar lo que sentía Ventus, por eso cree que siente de verdad… qué interesante…
La luz desapareció, dejándoles por un momento a oscuras. Abrieron los ojos despacio, mientras se adaptaban a la oscuridad de la noche. Una enorme luna se alzaba en el cielo estrellado, iluminando parte del entorno. Kate miró a su alrededor, comprobando que efectivamente, había vuelto a su hogar. Vanitas aún no se había soltado de la mano de Kate, sintiendo un extraño hormigueo en el estómago. Instintivamente, la soltó, sintiéndose un poco estúpido al estar con ella de esa forma. ¡Ja! Ni que fuera importante para él…
Miró a su alrededor, tratando de captar todos los detalles de ese mundo en el menor tiempo posible. Estaban en un bosque, con unos árboles altos y frondosos, y había una luz detrás de ellos. Kate se separó de él, yendo hacia esa luz, ante la atenta mirada de Vanitas.
-Espera, ¿a dónde vas?
-Ahora me toca a mí enseñarte mi lugar favorito.
Vanitas hizo una mueca, pero la siguió. ¿Tenía que ser precisamente ahora?
La chica caminó entre los árboles, seguida de su acompañante, cuando se paró en seco, tras salir de la espesura. Vanitas se paró también, viendo el espectáculo que tenía enfrente.
Ante ellos se hallaba un pequeño lago, con agua cristalina, rodeado de suave hierba y acompañado por la luz de la luna. Unas luciérnagas revoloteaban de un lado a otro, haciendo una extraña danza. La chica se acercó más, disfrutando de la visión que tenía ante ella. Vanitas fue tras ella, observando que había luz proveniente del lago.
-¿Qué narices…?
-Es el cristal del lago, tiene luz propia. Descubrí este sitio cuando…- se quedó callada de pronto, haciendo que Vanitas girara su vista hacia ella.
-¿Pasa algo?
-No… nada.
-Kate…- odiaba admitirlo, pero le había entrado curiosidad. Quería saber todos los secretos de su acompañante. Tenía que saberlos. Era por el bien de la misión…
-…Cuando mi madre murió. El cristal la consumió, absorbió su alma y luego se destruyó. Era pequeña cuando ocurrió, así que no sé decirte cómo pasó.
-Espera, ¿eso te puede pasar a ti?
-Sí… bueno, yo no he utilizado el poder en excesivo, pero necesitaría una buena razón para usarlo.
Vanitas no dijo nada, sólo tomó una actitud seria.
-Bueno, vámonos. La reina tendrá que saber que estamos aquí.
-¿L-la reina?
-Claro, todo palacio tiene sus habitantes, ¿no? Además, no sería un reino si no tuviera realeza, ¿no te parece?
El chico no dijo nada más, sólo guió sus pasos tras ella, adentrándose de nuevo en el bosque.
Mientras tanto, Xehanort seguía dándole vueltas a la cabeza, tratando de pensar las consecuencias que traería un Vanitas con una distinta personalidad y con sentimientos. Definitivamente, tendría que alejarlo de Kate… no eso no podía hacerlo. Maldición. Otra alternativa, sería hacerlo enfrentar contra él… sí, eso sería mucho mejor. Así le recordaría por qué está haciendo todo esto. Sería una buena forma de regresarlo a la realidad.
Caminaron durante largo rato, tras encontrar un sendero que se dirigía hacia el norte, mientras Vanitas observaba todo a su alrededor, sin mucho interés, sólo captando el mínimo sonido que podría indicarle peligro. No habían vuelto a hablar desde que dejaron atrás el lago, y eso a Vanitas le complacía. Sin embargo, Kate parecía algo tensa, y el chico quería saber por qué. De pronto, el sexto sentido de Vanitas se activó, girando el rostro instintivamente. Sonrió disimuladamente, mientras Kate seguía andando. Al regresar al mundo real, al darse cuenta que Vanitas no la seguía, se giró, mirándolo con una interrogación en el rostro.
-Vanitas, ¿qué pasa?
-Parece que ya sé por qué tu cristal parpadea. –añadió, tras ver que ella no lo entendía.- Sincorazón.
-¿Qué? ¿Dónde?
-Por ahí. –señaló fuera del camino, entre la oscuridad de los árboles.
Sin pensarlo, Kate se dirigió hacia el lugar señalado, corriendo todo lo que sus piernas le permitían. El chico resopló, y tras sonreír levemente, fue tras ella, alcanzándola al instante.
Los sincorazón no se encontraban lejos, afortunadamente. Cuando llegaron, se sorprendieron al ver a un grupo reducido, dos hombres y una mujer, luchando contra ellos.
-Son guerreros reales.- dijo Kate, tras reconocer la vestimenta azul de los combatientes.
-¿Guerreros reales?
-Los habrá enviado la reina para proteger al castillo y al Cristal Rey. Venga, vamos a ayudarles.
Vanitas no dijo nada más, sólo la siguió hasta el campo de batalla. Kate corrió hacia ellos, dispuesta a luchar, cuando varios sincorazón se interpusieron. Alzó el cristal y lo iluminó, causándoles graves daños a los seres. Al ver la luz, los guerreros se giraron para ver qué ocurría, y en seguida reconocieron a su joven compañera.
-¡Kate! ¿Qué haces aquí?- dijo la mujer, sorprendida.
-Vaya, vaya. Mirad quién se ha dignado a aparecer. La pequeña agallas ha vuelto.- dijo el chico más joven, en un tono burlón.
-¡Cállate, Dean!- le ordenó Kei, un hombre robusto y serio.
-Kate, ¿dónde has estado?- volvió a preguntar la mujer, Yuri, amablemente.
-Es una larga historia…
-Siento interrumpir el bonito reencuentro, pero mejor dejar la cháchara para luego, ¿no?- dijo Vanitas, sacando su llave espada.
-¿Quién es ese?- dijo Dean, molesto de que le mandaran callar.
-Un… amigo. –contestó ella, tras dudar sólo un segundo. Vanitas le dirigió una fugaz mirada, pensando que se había imaginado lo que había dicho.
¿Amigo? ¿Realmente era un amigo?
-Oye, Kate,- dijo Dean, acercándose a ella. Vanitas tuvo una extraña sensación, como si estuvieran utilizando algo que era suyo. Trató de no prestarles atención, pero no pudo evitar afinar el oído.- ¿no tienes espada? Ten, utiliza una de las mías.
Kate tomó el pequeño sable que su compañero le dio, ignorando por completo el estado de nervios de Vanitas.
-Bien, chicos, en marcha.- sentenció Kei, encarando a los sincorazón. Sus compañeros lo imitaron, así como Vanitas, que no quiso quedarse atrás. Le demostraría a Kate que era mucho mejor con la espada que ese crío de Dean… bueno, sólo quería demostrárselo a sí mismo.
Kate se abalanzó sobre un par, blandiendo la espada. Daba gusto poder luchar así, de nuevo, con su propia fuerza, y no depender de una pequeña piedra. Los sincorazón comenzaban a descender en número, haciendo que dos personas compartieran el mismo objetivo.
Vanitas trataba de acabar con los seres antes de que Dean les asestara el golpe de gracia. Dean lo miraba furioso, sabiendo que trataría de hacer una especie de competición entre los dos, así que aceptó el reto. Ambos guerreros trataban de aumentar su número de objetivos frente a su rival, sin tener en cuenta a los demás. Al final, cuando sólo quedó un sincorazón, tuvieron que pararse para contemplar el tamaño que tenía.
-¿Qué es eso?- dijo Yuri, incrédula. ¿Cuándo diablos había aparecido algo tan grande?
-Es un seguidor oscuro.- respondió Vanitas, tranquilamente. Miró a Dean, que le devolvió la mirada, con una traviesa sonrisa. Ambos jóvenes blandieron sus espadas y se dirigieron hacia el sincorazón, que levantó uno de los brazos, dispuesto a acabar con ellos.
Se apartaron a tiempo, evitando que los aplastara. Vanitas utilizó su velocidad y se plantó frente a la cara del seguidor oscuro, lanzándole una enorme bola de fuego, causándole graves daños al objetivo y haciéndole retroceder.
-No está mal… -dijo Dean.- ¡Me toca!
El chico tomó sus dos espadas y arremetió contra el ser, golpeándole en las patas y haciendo que cayera de rodillas. El sincorazón se apoyó sobre una mano, para no perder el equilibrio, y alzó el otro brazo para lanzar una bola de energía oscura, pero Dean y Vanitas consiguieron golpearle a tiempo, inutilizando su brazo. El ser se encontraba totalmente expuesto ante ellos, esperando a que acabaran de una vez con él. Iban a comenzar a correr, para determinar quién de los dos era el más rápido, cuando algo pasó velozmente por su lado. Kate agarró firmemente su sable y de un estacazo, acabó con el seguidor oscuro, bajo la atónita mirada de los chicos.
-¡Ey! Iba a darle yo, ¿sabes?- se quejó Dean, bromeando.
-Venga, parecía que estabais actuando.- se defendió ella, mientras reía. Vanitas se rascó la nuca, mientras miraba para otro lado. Pues él iba totalmente en serio…
-Tenemos que reportar el informe a la reina.- sentenció Kei.
-Nosotros tenemos que ir también a ver a la reina.- dijo Kate.
-¿Los dos?
La chica dudó un momento. Era obvio que no confiaban en Vanitas.
-Sí, los dos.
-¿El motivo?
-¡Kei!- se quejó la chica.
-No olvides que sigo siendo un guardia real, aunque seamos amigos. Mi deber es proteger a la reina de cualquier amenaza.
-Yo también lo soy, y él no es una amenaza.- Kei arqueó una ceja.- De acuerdo, sé que es mejor ser precavidos y todo eso, pero confiad en mi, por favor.
Maldición, ya había pronunciado esas palabras. Los tres guerreros miraron fijamente la expresión de Kate, que les rogaba con el rostro que confiaran en ella. No podían resistirse, ella poseía un don para convencer a las personas, o al menos, a ellos.
-Muy bien, Kate. Pero escúchame bien: si algo ocurriese, es tu responsabilidad y no dudaremos en acabar con él, ¿de acuerdo?
Kate asintió con la cabeza, con una sonrisa en la cara. Mientras, Vanitas se reía interiormente. ¿Acabar con él? Ya, ni que fuera tan fácil. Idiotas…
-Dadle nuestro informe a la reina, ella os explicará qué está pasando.
-Gracias, Kei.
Habían encontrado otro sendero, que también se dirigía al norte. Caminaron en silencio, hasta que Kate decidió romperlo.
-¿Por qué te picabas con Dean?
-Me gusta tener siempre el control de la situación.
-Sí… ya lo he notado. Te vuelves muy violento cuando alguien te lleva la contraria o cuando tocan algo que es… tuyo.
Vanitas la miró por el rabillo del ojo, serio, sin saber muy bien qué contestar a aquella observación.
-Sí, no soporto que toquen lo que es mío.
-Dean no ha tocado nada tuyo.
-¿Enserio?
Vanitas la tomó de la cara y la besó. Otra vez no le había dado tiempo a apartarse. Otra vez la había acorralado. Otra vez… atrapada en aquella sensación tan dulce. La embriagó una extraña necesidad. Deseó fundirse en aquellos labios que la atrapaban, quería disfrutarlos ella también, muy a su pesar. Su mente no paraba de gritarle que se detuviera, que lo apartara y continuaran su camino. ¿Como si nada hubiera pasado? Ella no era allí el ser frío sin corazón.
Vanitas se separó de ella, extrañado de que no le hubiera golpeado y por la necesidad de aire. Supuso que ella le echaría de nuevo el sermón, por lo que se mentalizó de que ya no tendría más beso, a pesar de que él tenía el control de la situación, por supuesto. Además, sentía como si aquello fuera una especie de droga, y ya había tenido su pequeña ración. Cuál fue su sorpresa cuando Kate lo miró a los ojos, con una extraña expresión en la mirada, similar al ruego. Esta vez, la chica se acercó a él y le besó, sin ningún tipo de pudor. Vanitas se quedó sorprendido, pero inmediatamente le correspondió, sonriendo para sí.
El beso se fue haciendo más pasional, a medida que los jóvenes trataban desesperadamente de unir sus cuerpos. El chico la estampó contra el árbol más cercano, mientras le acariciaba el cuerpo. Kate puso una de sus manos en su nuca, acariciando uno de sus mechones, la otra fue a su espalda, para atraerlo más hacia sí. Vanitas, por su parte, apenas dejaba tiempo para respirar, tenía la imperiosa necesidad de hacerle ver a su compañera las reacciones que le causaba en su cuerpo. Bajó a su cuello y mordió sin piedad alguna, mientras escuchó cómo ella soltaba un pequeño gemido y se apretaba más contra él. ¿Por qué? ¿Dolor? ¿Placer? El motivo daba igual, el caso era que algo le había recorrido la columna vertebral, como una descarga eléctrica, mandándole un mensaje directo a su cerebro: hazlo, otra vez.
Y eso hizo. Mordió cuanto se le antojaba, notando cómo la respiración de Kate, gracias a él, se aceleraba por momentos. La chica notaba que perdía la razón, que pensar no era necesario en aquellos momentos, ni siquiera recordaba por qué estaban allí. Instintivamente, rodeó con una de sus piernas, la cadera de Vanitas, mientras notaba que poco a poco, la temperatura de su cuerpo comenzaba a subir.
De pronto, un ruido se escuchó en un árbol cercano, que los alertó, haciendo que se asustaran por un momento, y quedaran abrazados, con las respiraciones totalmente descontroladas. Un búho alzó el vuelo desde uno de los árboles y desapareció entre la oscuridad de la noche.
Vanitas apoyó su frente en el hombro de la chica, mientras intentaba de calmar su respiración. ¿Qué estaban haciendo?
Kate trataba de llenar sus pulmones y restablecer su pulso, que se había disparado.
A pesar de todo, seguían abrazados, sin querer separarse. El motivo: desconocido. Simplemente, estaban a gusto.
-Debemos continuar.- dijo ella, en un susurro, mientras lo apartaba suavemente.
Vanitas no dijo nada, sólo se separó de ella. Le dirigió una mirada, observando que tenía las mejillas sonrojadas, dándole un aspecto de lo más adorable y apetecible. Sus ojos se posaron en su cuello, que pudo distinguir perfectamente varias marcas, hechas por él. Era obvio que debía de decírselo, no podían presentarse así ante la reina.
-Kate…
-¿Sí?- lo miró directo a los ojos, cosa que le hizo acercarse a ella de nuevo. Y la besó. No como antes, sino más suave. Y de nuevo, no quiso separarse de ella. –Vanitas… tenemos…
-Ah, sí…- consiguió activar su cerebro y separarse, muy a su pesar.- Tienes marcas en el cuello.
La chica se tocó el cuello, alarmada. Sacó un pañuelo negro de uno de los bolsillos de su short y se lo colocó.
-¿Se ven?- Vanitas negó con la cabeza, sorprendido de que sacara un pañuelo de un bolsillo tan pequeño.- Vamos, ella nos estará esperando.
Continuaron su camino, atisbando entre los árboles los torreones de un castillo colosal. Cuando estuvieron a escasos metros de la entrada principal, los jóvenes alzaron la cabeza, observando la torre más alta del castillo de cristal.
-Ahora entiendo por qué dijiste aquella vez, en el castillo de mi maestro, que no era tan grande como para perderse.
La chica sonrió, divertida.
-Bienvenido al palacio real de Kingdom Crystal.
Qué tal? A mí me gustó (independientemente de haberlo escrito yo xD)
Quizás el haberlo subido antes es sinónimo de haberla cagado... xD oh, god, espero que no.
En fin, parece que Vanitas se está poniendo las pilas, ñe, y Kate también :D
De acuerdo, de acuerdo... quién no se las pondría estando con Él? ("Él" en mayúscula, porque ya sabéis, Él es dios :D)
Antes de que se me olvide, hubo un problemilla con la ropa de Vanitas, así que tuve que hacerlo a mi manera. Yeah, el traje de Vanitas parece ser orgánico (sí, hice los deberes), oséase, que nació con él. (ver el vídeo de Vanitas de KH: BBS para saber de qué puñetas hablo xD) Creo que sería algo así como parte de su piel... aunque no estoy del todo muy segura.
Eso me hace pensar algo... si el traje es parte de Vanitas, eso significa que Él... va desnudo? o.O well, no literalmente, porque si es traje, es traje xD
Por cierto, he escuchado su voz en inglés... joderrrrr qué sexy. No me creo que sea el mismo actor que dobla a Sora, pero es cierto.
Bueno, me despido, antes de que me matéis xD
Sayo!
