Disclaimer: Los personajes de Card Captor Sakura no me pertenecen, son obra y gracia del fantástico grupo CLAMP.


Mi pequeño monstruo


Capitulo seis: Nada que perder, nada que probar

El duelo de miradas no tenía tregua, ninguno de los dos estaba dispuesto a darse por vencido. El más alto de los dos dio un paso al frente y fue imitado. Entrecerraron los ojos al mismo tiempo, podían sentir la respiración del otro a no tan larga distancia. Se odiaban, era un hecho. Era rubí contra café, negro contra castaño, mujer contra hombre, o, de manera más sencilla, Meiling Li contra Touya Kinomoto.

-¿Cómo diablos te atreviste a hacerme eso? – su varonil voz se hizo escuchar por todo el pasillo del hospital que, a esas horas, estaba vacío. La vio sonreír de manera autosuficiente.

-Te lo ganaste – y se encogió de hombros. Él apretó más los puños a sus costados.

-Escúchame, mocosa – vio como ella hizo una mueca de desagrado –, no he venido a pedirte gentilmente explicaciones para que luego nos pongamos a jugar al té. Quiero que me digas explícitamente, y ahora, qué tenías en esa cabeza sin neuronas tuya para mandar mis datos y ofrecerme a viejas degeneradas como "juguete".

Meiling bufó y movió con gracia su largo cabello hacia un costado, se cruzó de brazos, cerró los ojos y puso la cabeza en alto. El doctor se molestó aún más, ¿ahora lo ignoraba?

-Dímelo – entrecerró los ojos y dio un paso más hacia ella, intentando intimidarla. No funcionó.

-¿Y qué pasa si no quiero? – ella abrió uno de sus ojos al sentirlo cerca, se veía ridículo con esa pose de matón de secundaria.

-No querrás enterarte, mocosa – su voz fue tenebrosa y le produjo un ligero escalofrío a Meiling, ¿qué diablos tenía ese hombre? Vio su reloj de pulsera y se alarmó: se le hacía tarde para su sesión con Yukito. Comenzó a caminar o, mejor dicho, intentó comenzar a hacerlo…

-No te irás hasta que me digas por qué me hiciste algo así – el castaño frunció el ceño y ella forcejeó, claramente ofendida.

-Suéltame, gigoló frustrado – forcejeó una vez más sin resultados - ¡Tengo algo importante que hacer, es en serio! – dijo frustrada. Touya arqueó una ceja y luego sonrió.

-¿Será que tienes una cita con Yukito? – las mejillas de Meiling se colorearon de un suave rosa, dándole un aspecto adorable.

-¡De qué rayos hablas! – él por fin la soltó y ella cubrió su boca con sus manos.

-¿Por qué te pones así? Yo me refería a su sesión de tratamiento para tus "pesadillas". Me lo comentó hace unos días, eres su paciente, ¿no? – la sonrisa casi maquiavélica que tenía en el rostro la enfureció.

"Este…tarado".

Decidió bufar e ignorarlo, no podía hacer nada más. El castaño la miró y un foquito se encendió en su cabeza. Frunció el ceño tanto como pudo.

-¿Me hiciste esa broma solo porque te dije que me comí el almuerzo que preparaste? – su voz sonó tan profunda que la hizo temblar una vez más.

-¿Y qué si lo hice? – lo fulminó con la mirada, enfrentándolo.

El labio inferior de Touya comenzó a temblar. Esa mocosa que tenía parada en frente, esa debilucha mocosa…le había hecho pasar uno de los peores momentos de su vida solo por…solo por… ¿aquella pequeña bromita?

Flash Back.

Miró la cajita de almuerzo que tenía entre sus manos e hizo una mueca. Había sido divertido molestar a la mocosa, pero ahora no sabía qué demonios hacer con la comida. Desperdiciarla sería cruel, comérsela sería incorrecto y echarle laxante para luego dárselo a Nakuru Akizuki sería infantil. Entonces… ¿qué?

-Touya, ¿listo para irnos? – al levantar la mirada vio a un sonriente Yukito frente a él. Miró la cajita y luego a su mejor amigo, repitiendo la acción varias veces. El psicólogo lo miro extrañado - ¿Sucede algo? – el castaño se levantó y suspiró, al parecer molesto consigo mismo.

"No puedo creer lo que voy a hacer".

En efecto, no lo creía ni lo entendía.

-Cómete esto – ordenó mientras le extendía la cajita envuelta en la fina seda. El joven de los lentes arqueó una ceja.

-¿Por… - fue interrumpido inmediatamente. Touya ya tenía suficiente con su propia conciencia haciéndole miles de preguntas. No necesitaba que su mejor amigo también lo incomodara así.

-No hagas preguntas, solo cómelo.

Yukito parpadeó, pero luego de unos segundos sonrió. A veces era mejor dejar las cosas como estaban, sobre todo con una persona como Touya. Abrió la cajita y su rostro se iluminó al observar la comida: se veía delicioso.

Touya apoyó su barbilla en su mano mientras veía a Yukito devorar todo con la típica rapidez sobrenatural de siempre. Bufó y recordó la estúpida tarjetita que se le había caído a Meiling.

"El amor es tan importante como la comida, pero no alimenta. Por eso, déjame brindarte ambos Yukito Tsukishiro".

Flash Back.

-¡Pero si eres una…! – el pisotón que recibió en el pie lo hizo callar. Las mujeres y los tacos eran letales. Mordió su labio inferior mientras veía a Meiling Li sacarle la lengua e irse corriendo. Entrecerró los ojos e intentó caminar. Mala idea.

"Maldita…maldita mocosa"


Apretó un poco los ojos y algo parecido a un gruñido salió de sus labios. Los insistentes ruidos continuaban a su alrededor y ya era imposible ignorarlos. Estaba a punto de abrir los ojos y darse por rendido en su tarea de descansar bien en su día libre cuando todo se quedó en silencio.

"Paz…"

Una muy pequeña y ligera sonrisa fue esbozada. Poco a poco fue perdiendo la conciencia nuevamente, entregándose de lleno al mundo de los sueños.

Entonces, sucedió lo que debía suceder cuando todo parecía tan perfecto.

-¡AHHHHH!

Se levantó de golpe al escuchar el grito. Se sentía totalmente confundido: ¿qué rayos estaba pasando?

"¡Sakura!"

El pensamiento atravesó su mente y sintió que su corazón era estrujado mientras se deshacía rápidamente de las sábanas y corría escaleras abajo. Inspeccionó el lugar rápidamente tratando de encontrar a la jovencita de cabellos castaños, pero no había nadie por ahí.

De pronto, un murmullo llamó su atención. Provenía de la cocina.

Abrió la puerta sin mucha delicadeza, esperando encontrarse a su hermanita con el dedo cortado o quizá en el suelo lloriqueando. Sin embargo, su rostro se desencajó por completo al encontrarla…bueno…así.

Podía jurar que su sangre estaba hirviendo.

"Lo voy a matar. Lo mataré y cortaré su cuerpo en pedacitos, lo licuaré y alimentaré con eso a los perros"

Sus pensamientos no eran para menos dada la situación. O así quiso pensarlo él.

Su hermana estaba tirada en el piso con el rostro totalmente sonrojado mientras cierto chico de cabellos color chocolate, cuyo nombre comienza con S de Shaoran, estaba encima de ella. Era una situación de lo más escandalosa y reprobable.

"¿Quién se piensa este tipo? ¡Mi hermana es una niña!"

Gruñó. Ambos jóvenes lo miraban estupefactos y aún más rojos que antes.

-¿Se puede saber qué demonios significa esto? – se acercó y jaló sin ningún tipo de delicadeza al mocoso de la parte de atrás de su chaqueta. Luego, ayudó a su hermana a levantarse.

Los miró expectante, pero ninguno parecía querer abrir la boca.

-Lo repito, ¿qué demonios significa esto? – los novios se miraron abochornados y desviaron la vista rápidamente. Touya se exasperó, ¡nadie tenía derecho de estar en ese tipo de posiciones en su casa!

"¿Qué tal lo que pasó con Tomoyo el otro día? Entonces vaya que no pensabas de esta manera"

Hizo su mayor esfuerzo por controlar a su cuerpo y no dejar que el calor llegara a sus mejillas. Maldita sea, él ya no era un hormonal mocoso de diecisiete años. Y tampoco era correcto andar recordando algo que había pasado por accidente y que, en realidad, no tenía ningún tipo de importancia.

"¿En serio no la tiene?"

Frunció el ceño y negó mentalmente. ¿Qué tipo de importancia podía tener descubrir que la única mujer a la que consideraba su amiga tenía 24 años y no 10 como él seguía pensando? O, ¿a quién le interesaría saber que esa noche había notado que los ojos de la pelinegra eran los más bonitos que había visto?

"¡Demonios! ¡Deja de pensar en Tomoyo como si fuera una mujer atractiva!"

¿Ahora se regañaba a sí mismo? Vaya que las cosas iban mal. Gruñó y se pasó una mano por el cabello en signo de desesperación. Desde algunos días atrás no podía sacarse la imagen de la mejor amiga de su hermana de la cabeza.

Por otra parte, la pareja de castaños miraba sumamente extrañada a Touya. El joven doctor parecía en una pelea consigo mismo. Hacía gestos extraños y gruñía de vez en cuando, como intentando amedrentar a un enemigo invisible.

Sakura rozó la mano de Shaoran y con un gesto le indicó que ese era el momento perfecto para huir. El joven se sorprendió, pero asintió al instante: sabía que lo que su novia le sugería era lo mejor.

Lentamente, se deslizaron hasta la puerta de la cocina y la abrieron sigilosamente. Contuvieron la respiración al momento de cerrarla. Ambos podían sentir la adrenalina recorriendo sus cuerpos.

Tratando de no hacer ruido, se acercaron cuidadosamente a la puerta de la entrada. Pensaron que lo lograrían sin problemas, pero entonces apareció un ogro llamado Touya Kinomoto con los puños apretados y una mirada asesina.

-¿¡A dónde demonios creen que se van?

Ellos no le dieron tiempo para obligarlos a dar la respuesta. En menos de lo que podía esperarse ya estaban huyendo en el carro del mocoso.

-¡MONSTRUO! – gritó enfurecido.

Apretó los dientes y cerró la puerta de su casa con fuerza. ¿Desde cuándo él era tan distraído como para no notar que ese par de torpes se estaba escapando? La imagen de cierta muchacha con piel de porcelana apareció en su mente y se acercó al mueble para dejarse caer patéticamente en el, ¿qué diablos le sucedía?


Había decidido que un paseo por el centro de la ciudad calmaría sus nervios tan crispados. Después de todo, era su día libre, ¿no? Tenía que aprovecharlo.

Las personas a su alrededor paseaban, reían y veía a muchas parejas tomadas de la mano o abrazadas.

"Seguro que el monstruo y ese mocoso están por aquí paseando, sí me los llego a encontrar…"

Prefirió dejar de lado sus pensamientos asesinos y se dispuso a entrar a algún local para beber algo. El día estaba extrañamente nublado para ser mediados de junio, pero de alguna manera le resultaba agradable. Caminaba a paso lento y prestando mucha atención a sus pies.

"Hoy también es el día libre de Yukito, lo llamaré. Últimamente ha estado tan extra…"

Sus pensamientos se quedaron en la nada cuando chocó con alguien. Levantó la vista y se disculpó con la joven mujer que, al verlo, se sonrojó furiosamente y soltó risitas que a él le resultaron de lo más incómodas. Sin querer alargar el encuentro, se hizo a un lado para dejarla pasar; sin embargo, al dirigir su vista al gran ventanal que tenía en frente, se quedó congelado.

"¿Yu…Yukito?"

Parpadeó y apretó fuerte los ojos, tratando de convencerse de que era una broma de su maléfica mente, que últimamente parecía jugarle muchas. A pesar de eso, nada pasó. La imagen seguía igual.

Podía divisar a través del ventanal a una sonrojada Meiling Li tomando un café con un sonriente Yukito Tsukishiro.

"¿Qué demonios?"

Su mejor amigo hablaba y la muchacha de sedoso cabello negro asentía y reía de vez en cuando. La mirada totalmente embobada que mantenía en su rostro la hacía verse muy extraña.

"Tiene que ser una broma…"

Yukito lucía extraño también, sí. Era usual verlo con esa sonrisa tan apacible suya, que parecía casi imborrable, pero esta…esta sonrisa…

"¿Es…está feliz?"

Su rostro se desencajó al armar el rompecabezas que significaba aquella situación para él.

"Por Dios, ¿este par también?"

Alzó los ojos al cielo y dejó caer un poco los hombros. Podía irse olvidando de pasar tanto tiempo con Yukito.


¿Enojado?

"Sí"

¿Frustrado?

"¿Por qué no?"

…¿Solo?

Se negó a contestar más preguntas a aquella entidad invisible con la que parecía mantener una conversación en su mente. Miró su taza de café con aburrimiento y soltó un bufido. Solo el maldito silencio estaba con él en esos momentos.

"Vaya día libre"

Y sí. Touya no había tenido ni un solo buen momento en ese día. Definitivamente, tenía que haberse levantado con el pie izquierdo.

"Todo por culpa de ese monstruo…"

Terminó el café y se quedó mirando a la gente que transitaba aquella calle por la ventana. Eran cerca de las cuatro de la tarde y él ni si quiera había almorzado. Había estado pensando mucho en el asunto de su mejor amigo y la mocosa china. Además, estaba la escenita que había presenciado esa mañana. Cerró los ojos un minuto, días como ese no deberían existir.

"Será mejor que regrese a casa"

Estaba parándose, luego de dejar el dinero respectivo, cuando la imagen de dos personas tomadas de la mano y sonriendo tontamente se plasmó en sus ojos. Frunció el ceño y salió corriendo del local. Se interpuso en el camino de los jóvenes y estos, al darse cuenta de quién era, lo miraron con lo que parecía ser nerviosismo.

-Así que escapan y creen que se salvarán de mí, ¿no? – su voz estaba cargada de enojo mal contenido y ellos no pudieron hacer más que mirarse de reojo.

-He-herm-mano…esta mañana…

Touya frunció más el ceño y se acercó a Shaoran de manera amenazante. El chino lo miró desafiante y se adelantó un paso para proteger a su novia. El ambiente se sentía tenso. Sakura no encontraba la forma de evitar lo que parecía venir.

Entonces, esa voz desconcertó por completo al más alto de los hombres.

-¡Touya! ¿Qué haces aquí?

Un ligero escalofrío recorrió su espalda al enfocar con su vista a la dueña de aquella melodiosa voz. Maldijo internamente.

"Lo que me faltaba…"

Tomoyo Daidouji frente a él, para empeorar el día.


-Y b-buen-no…eso fue lo que pasó – la linda chica de los ojos verdes bajó la mirada avergonzada. Su novio miraba hacia cualquier dirección, excepto a ella. Touya entornó los ojos, tratando de descubrir alguna señal que le indicara que todo ese relato había sido falso. Tomoyo solo sonrió.

"El monstruo no sabe mentir y ese mocoso siempre ha sido un inútil. Rayos, era la excusa perfecta para golpearlo"

Hizo una mueca y suspiró. Desvió su vista al envase de gaseosa que tenía entre las manos.

"Esto es una porquería…"

Miró al frente y al ver la mirada de cachorrito desamparado de su hermana supo que ya no podía seguirle poniendo peros al asunto.

-Te creo, monstruo – soltó de mala gana.

La sonrisa que la menor de los Kinomoto mostró en el rostro fue suficiente para que él pensara que ir aceptando esa relación era buena idea.

-Bueno, voy de regreso a casa. ¿Vamos, monstruo? – dijo a la vez que sacaba la billetera.

Sakura lo miró desencajada.

-¿Irnos?

-Claro, ¿crees que dejaré a un monstruo suelto por la ciudad sin nadie que lo controle? Podrías matar a muchos ciudadanos y no quiero que me echen la culpa de ello. Levántate y ahórrate tus gruñidos – se escuchó una leve risita por parte de Tomoyo, que estaba sentada a su costado, y un golpe en la mesa.

-¡Yo no soy ningún monstruo, hermano! – tenía las mejillas rojas. Lucía bastante adorable.

-Eso dicen todos los monstruos – respondió entornando los ojos.

-Sakura está conmigo hoy. Estamos revisando algunos cosas para la boda – la voz del chico de los ojos ámbar se dejó escuchar luego de mucho rato.

-¿Esperas que deje a mi hermana a estas horas sola contigo? – el duelo de miradas comenzó. Y él no tenía pensado perder esta vez.

-¡Son las 5 de la tarde! – exclamó una furiosa castaña.

-Pues nada de eso, vamos – gruñó e intentó pararse. Una suave mano se posó en su hombro para detenerlo.

-En realidad, a ellos aún les queda mucho por ver para la boda. Shaoran en unos días volverá a salir de viaje de negocios, así que deben adelantar tanto como puedan. Ya sabes que solo quedan dos meses y medio – Touya ya tenía en el rostro una mueca que expresaba: "¿Y a mí que me importa?" –. ¿Qué te parece si la dejas ir y me acompañas a mí a ver otras cosas? – la sonrisa maternal de la pelinegra logró aturdirlo un poco.

-Pero… - nuevamente los futuros esposos no perdieron el tiempo y se pararon rápidamente.

-Gracias, Tomoyo – le dijo Sakura con una mirada de: "No sé qué haría sin ti".

Shaoran se despidió con una leve inclinación con la cabeza y salieron de allí tan rápido como sus piernas se lo permitieron.

-¡Mons…! – estaba a la mitad de esa palabra cuándo la puerta del local se cerró. Gruñó por enésima vez en el día.

-Así que… ¿vendrás de compras conmigo? – toda su atención se centró entonces en la preciosa chica que tenía al costado. Hizo una mueca.

-¿Compras? ¿Qué te hace pensar que yo voy a acompañarte a hacer compras en mí día libre? – le dio un sorbo a su gaseosa y se arrepintió.

"Definitivamente, odio la soda de naranja".

-Parece que estás bastante aburrido – le dedicó una sonrisita que lo sacó de quicio.

-Pues, para que lo sepas, mujer maravilla, ya tengo planes – le espetó retándola con la mirada.

-¿Y con quién, si se puede saber? – ella seguía con esa expresión de "yo lo sé todo".

-Con Yukito – no le desvió la mirada. Mentir no era un problema para él, aún cuando no le gustaba hacerlo.

Por alguna extraña razón, sintió que había cometido un gran error al decir eso.

"Jaque mate, Touya Kinomoto".

Tomoyo sonrió dulcemente al saberse ganadora.

-¿En serio? ¿El mismo Yukito que está con Meiling en el cine en estos momentos? – para dar el toque final a su "estocada", utilizó la mirada más inocente que tenía.

"Mujer exasperante".

Entrecerró los ojos y se paró. Ella mostró sorpresa por algunos segundos en su rostro.

-Bueno, ¿vas a quedarte ahí o vamos a ir a comprar las tonterías que necesites?

Tomoyo se paró y le dedicó una de sus más dulces sonrisas. Touya tan solo atinó a desviar la mirada y caminar rápidamente hacia la puerta.


Las dependientas de la tienda de ropa para mujeres miraban asombradas la escena que se desarrollaba ante sus ojos.

-¡Estás loca si crees que voy a entrar a esa tienda! – los gritos del moreno llamaban la atención de aquellos que paseaban por el centro comercial. Se le veía molesto y la pequeña mujer que lo acompañaba estaba extrañamente tranquila, como si la actitud de él fuera lo más normal del mundo.

-Solo quiero que me des tu opinión sobre algunas prendas que… - el hombre acercó un poco más su rostro al de ella con una mirada intimidante.

-He dicho que no quiero – a las mujeres que observaban se les estremeció el cuerpo al escuchar la voz tan varonil que tenía, cuando no estaba gritando, aquel espécimen de hombre. ¿Por qué tenía que ser tan endemoniadamente sexy?

-No es nada del otro mundo, Touya – la chica hablaba con toda la paciencia del mundo –; aunque si no quieres, supongo que puedo aprovechar para ir a la sección de lencería y comprar algunas cosas para la luna de miel de…

-Vale, vamos – la interrumpió y la jaló de la mano. Pasó al costado de las encargadas sin prestarles atención si quiera.

Todo el grupito de trabajadoras que se habían reunido en la puerta para observar el escándalo se miró entre sí. ¡Hora de la cacería!

Ajenos, quizá uno de ellos no tanto, a la "pelea por ver quién atiende al enojón guapo" que se desarrollaba a unos metros los protagonistas de la "escenita" de hace unos minutos se encontraban en la sección de blusas. Touya se sentía aburrido viendo como Tomoyo intentaba encontrar algo adecuado.

-¿No puedes tomar cualquiera y ya? – no le gustaban las tiendas de ropa para mujer. Siempre que él iba se desarrollaban escenas…extrañas. Prefería no recordar.

-Escoger ropa es un arte. Debes mirar cuidadosamente cada prenda al momento de elegir, porque, de no ser así, podrías encontrarte al final con un detalle que no agrade – él arqueó una ceja.

-¿Y por un detalle todo se va a ir por la borda? Es solo ropa – el castaño no sabía que tan equivocado estaba al decir esa frase. Tomoyo lo miró de manera asesina.

-¿Solo ropa? – Su voz sonaba extraña – ¡Hay toda una…!

-Señorita, ¿los puedo ayudar en algo? – una amable joven los interrumpió a tiempo. La pelinegra la miró de manera suspicaz y el rostro del alto hombre se tornó aburrido.

"Yo la quería ver enojada. Incluso, ya estaban comenzando a temblar sus cejas"

Intentó no poner cara de niño al que le quitan un dulce. Por otra parte, Tomoyo iba a negar, pero la muchacha se le adelantó.

-¿Busca ropa para algún evento en especial? Nos acaba de llegar una nueva colección. Permítame recomendarle…

-No hace falta, en realidad… - sintió el suave toque que le dio su acompañante en el brazo. Lo miró extrañada y él se acercó mucho a su rostro.

"¿Qu-qué hace…?"

Quedó estática y un ligero escalofrío la recorrió de pies a cabeza cuando sintió el aliento del doctor chocar contra su mejilla.

-¿No sería mejor que la dejarás ayudarte? – habló en un tono bajo –. Mientras antes terminemos, mejor – ella frunció el ceño y giró su rostro para verlo. Al hacerlo, sus narices se rozaron. Sin embargo, ninguno de los dos se apartó –. Así podremos ir a comprar lo demás y luego vamos a cenar, no he comido en todo el día – abrió un poquito los ojos. ¿Era su imaginación o Touya Kinomoto le había hecho una invitación, aunque algo indirecta, a cenar? Se apartó de él y miró a la dependienta.

-Está bien, muéstreme esa colección, por favor.

Él esbozó una ligera sonrisa y ella tan solo se dedicó a seguir a la chica sin mirarlo. Si él se acercaba así y la miraba de esa manera no podía esperar que se negara.

"Manipulador"


Estaba demasiado aburrido, la dependienta no paraba de intentar hablarle y la mujer maravilla llevaba casi un siglo en el probador. ¿Qué tan difícil era probarse ese vestido?

"Voy a comenzar a echar raíces"

-La señorita… ¿es su novia? – la voz chillona de la joven que los ayudaba lo sacó de sus pensamientos. Hizo un mueca de incomodidad, qué metiche podía llegar a ser la gente.

-No – no iba a decir nada más, ¿por qué develarle su vida privada a una desconocida? La muchacha pareció feliz con su respuesta. Una sonrisa felina apareció en su rostro y se acercó a él un poco más.

-Entonces, seguro que una familiar, ¿no? De otra manera, seguro su novia estaría muy enojada de que acompañe a alguien como ella de compras – él rodó los ojos y masculló algo en voz baja. ¿Qué demonios se traía esta mujer?

-No es una familiar y nadie tiene porqué enojarse si la acompaño de compras – su voz sonó ruda, por lo que la mujer pareció intimidarse.

"En realidad, sí puede considerarse tu familiar. Prima en segundo grado, ¿no?"

-¡¿Entonces no tiene novia? – de pronto lucía demasiado emocionada. Él sentía que iba a explotar. ¿Cuánto más iba a tardar Tomoyo?

Suspiró y decidió ignorar esa pregunta, aunque fuera grosero. La mejor amiga de su hermana definitivamente iba a pagarle todo eso. En cuanto la viera iba a tomar sus medidas para que…

-¿Qué tal me veo? – todos los pensamientos coherentes, y vengativos, que Touya pudiera tener en esos momentos se borraron al instante al ver a su amiga.

¿Qué tal se veía…? ¡¿Que qué tal se veía?

"Dem-demonios…"

El vestido que la pelinegra llevaba se pegaba totalmente a sus curvas. Le llegaba hasta un poco más arriba de la rodilla y era de un hermoso color amatista, totalmente a juego con sus ojos. Tenía tiritas que lo sostenían y el escote era recatado. Perfecto.

-¿Touya? – ella lo miraba sin poder descifrar su expresión. Y es que la cara del moreno era una total contradicción. Parecía luchar contra algo.

-Tú… - no dijo nada más después de eso. No se sentía en posibilidades.

-Quizá debería darse una vuelta, así él podrá ver el vestido completo – dijo la dependienta con tono monótono. Obviamente el "bombón" no iba a hacerle caso, así que al menos quería que le hicieran una compra.

Tomoyo accedió y se dio una vuelta. Al hombre casi le da un ataque, ¡¿por qué hacían vestidos como esos?

"Ella no se va a poner eso"

Frunció el ceño y logró que su rostro no se sonrojara a más no poder. El escote de la espalda era bastante revelador.

-¿Qué dice, joven? – miró a la señorita chillona y luego a Tomoyo. No iba a dejar que nadie más la viera con una cosa así.

-Creo que… - casi creyó ver los ojos de su amiga brillar, pero se lo atribuyó a su imaginación – deberías quitártelo – se volteó y antes de comenzar a caminar dijo una última cosa –. Te espero afuera.

Sin más salió. Ignorando que por un momento la cara de Tomoyo se había descompuesto, ignorando la mirada casi asesina que le había dedicado la dependienta, ignorando el mal sabor que le quedaba en la boca si se imaginaba a Tomoyo siendo observada por miles de hombres luciendo ese vestido.

"-¿Qué tal me veo?

-Hermosa".


Llevaban callados un buen rato y eso ya lo estaba molestando. ¿Qué se traía Tomoyo? Desde que habían salido de la tienda la sentía tan extraña, pero no recordaba haber hecho algo que pudiera enojarla en sobremanera. Ella estaba tan concentrada en su comida que ni siquiera lo veía.

"¿Qué demonios se trae?"

-¿Qué demonios te traes? – las palabras habían salido sin que pudiera evitarlo, sonando más rudo de lo que en realidad hubiera deseado. Ella a penas y levantó la mirada.

-¿De qué hablas? – su voz sonaba tan extremadamente controlada que lo molestaba.

-Sabes bien a lo que me refiero, Tomoyo. Y vas a decirme qué es lo que te pasa quieras o no – la vio fruncir el ceño muy levemente y volver a su plato.

-No tengo nada que decirte – comenzó a comer nuevamente, dejándolo de lado.

"Mujer exasperante"

Touya se preguntó que tantas veces había repetido esa frase en su mente desde que se había reencontrado con ella. Los minutos pasaron y por fin la muchacha terminó de comer, pero siguió mirando al plato. Él frunció el ceño, le sacaría lo que fuera que la estuviera molestando de una vez por todas.

Se puso de pie de manera brusca y dejó dinero para pagar la cuenta. Ella lo miró sorprendida cuando él la cogió del brazo y la sacó de ahí rápidamente.

-¡Suéltame, Touya! – exigió con claras muestras de enojo en su voz. Sin embargo, no obtuvo respuesta.

La arrastró sin importarle el forcejeo, sin importarle que la gente los mirara raro. Siguió caminando y solo se detuvo bastante tiempo después. Su respiración era entrecortada y seguía agarrando a la chica del brazo, aunque poco a poco su agarre se fue suavizando.

-Suéltame – de un tirón logró zafarse. Retrocedió un par de pasos y observó su piel ligeramente roja.

El silencio se hizo entre ellos. Él seguía dándole la espalda y ella seguía mirando su brazo sin verlo.

-¿Por qué estás enojada? – su voz sonó calmada, sin una pizca de demanda en ella.

-No lo estoy – respondió con la mirada clavada en el piso.

-Entonces, ¿por qué te comportas así? – la escuchó dar un par de pasos antes de responder.

-Ya te dije, no ha pasado nada – otra vez esa voz tan controlada. Podía engañar a cualquiera, pero no a él.

"Sea lo que sea que has hecho, Touya alias "el idiota más grande y peor amigo de la historia del mundo", discúlpate ahora mismo"

Como pocas veces, él estuvo de acuerdo con su conciencia. Por eso se volteó tan rápido como pudo y, al verla más alejada de lo que recordaba, dio grandes pasos para rodearla luego con sus brazos.

"Sabes que no tenías que abrazarla para disculparte, ¿verdad?"

Él lo sabía, pero era Touya Kinomoto. Él casi siempre hacia lo que quería.

-Perdóname, ¿bien?

Ella había dejado de respirar unos instantes. Se relajó tanto como pudo y, con el rostro escondido en el pecho del fuerte hombre, sonrió.

-Estás perdonado.


Iban camino a la casa de Tomoyo. Luego de lo del parque, habían quedado en paz. Ahora se dedicaban a disfrutar de la calma de la noche.

Habían tenido que separarse por la interrupción del celular de ella. Era Eriol Hiragizawa. Por alguna razón que aún no entendía, hubiera preferido que ella le colgara al tipo. Aún no le entraba en la cabeza por qué el cuatro ojos se creía con el derecho de llamar a fastidiar si le había confesado que no la amaba. Peor aún, no lograba descifrar porqué ella dejaba que él lo hiciera.

"¿Por qué continuas en una relación que no va a ninguna parte?"

-¿Por qué continuas en una relación que no va a ninguna parte? – quiso golpearse luego de decir eso.

"Genial. Es el día de las preguntas que se escapan de mi mente"

Ella lo miró sorprendida, como si no pudiera creer que él había dicho eso. Él se quedó callado, algo abochornado por su despiste. Seguro que los efectos de vivir con el monstruo tantos años comenzaban a notarse.

-Eriol es lo mejor que me puede llegar a pasar – frunció el ceño, ¿qué significaba exactamente eso? Ella le sonrió al interpretar su mirada –. Es cierto que no ama, pero en él tengo el cariño incondicional de un amigo. Tengo la seguridad de que nunca me dejará, tengo a una persona que me entiende por completo. Sé qué riesgos estoy corriendo al seguir con esto, pero una vida junto a él sería…perfecta – lo último lo dijo casi en un susurro.

-¿Tú lo amas? – al principio le habían enojado las palabras de la chica, pero, en algún lugar recóndito de su ser, sentía que podía entenderla.

-Lo amé – la brisa agitó sus cabellos y ella cerró los ojos durante un momento –. Sé que estuve enamorada de él y que él de mí también. Eso se acabó, pero aún nos unen cosas fuertes, Touya. No espero que lo entiendas, pero sé que algo mejor que Eriol no llegará a mi vida.

-¿Cómo puedes estar tan segura? – ella soltó una pequeña risita y él la miró extrañado.

-Porque lo que yo quiero… - hizo una pausa y respiró. Nadie, además de Eriol, sabía que lo ella iba a hablar en esos momentos – a quién yo quiero…él es un imposible.

-Yo creo que podrías conseguir a cualquier idiota que te propusieras – su falta de tacto hizo reír a Tomoyo. Luego de que se le pasara el mini ataque de risa, la vio dedicarle una sonrisa tierna.

"Si supieras, Touya…"

-¿Te vas a casar con él?

Otra de las tantas sonrisas de la amatista quedó plasmada en sus recuerdos mientras se detenían y el aire seguía agitando suavemente esos cabellos negros.


¿Por qué demonios estaba nuevamente en el consultorio de Yukito? Ni él mismo tenía idea, pero algo debía andar mal. Se había despertado con la clara idea de ir a visitar a su mejor amigo. Ahora estaba nuevamente en la misma situación de hace un par de meses y unos días: acostado, con las manos entrelazadas sobre el pecho y la sensación de no saber porqué rayos hacia eso.

-Entonces, dices que te sientes así desde tu último día libre… - se limitó a asentir con la cabeza – Y dime, ¿tienes alguna remota idea de qué es lo que causa tu malestar?

-Si lo supiera, Yuki, no estaría aquí – la sonrisa comprensiva de Yukito hizo aparición. Era la primera vez que veía a Touya en esa situación.

-Bueno, por lo que me has contado…creo que sé que es lo que te pasa – alzó las cejas para insinuarle que podía decírselo, pero lo vio negar con la cabeza –. Lamentablemente, no es algo que pueda decirte.

Touya se quedó estupefacto. ¿¡Cómo que no podía decirle?

-¿A qué te refieres con eso? – sonaba enojado, pero eso solo parecía ayudar a ensanchar la sonrisa del psicólogo.

-Lo siento, Touya. Esta vez voy a tener que dejar que tú venzas solo tu timidez – enarcó una ceja, ¿de qué estaba hablando?

-¿Timidez? ¿Te refieres a lo que pasó con Sakura y ese mocoso chino? Estoy seguro que no es eso – el joven Tsukishiro se lo quedó mirando y negó suavemente con la cabeza.

-Yo sé que sabes a qué me refiero, solo que, como la última vez, te cuesta demasiado admitirlo.

La imagen de Tomoyo Daidouji apareció clara y fuerte en su mente. Apretó los labios con fuerza y volvió a mirar a su mejor amigo.

Quizá si tenía una idea de qué era lo que le pasaba.


-¡Hermano! – era sábado por la noche y, por suerte, no le tocaba guardia. Recién llegaba a casa y se sorprendió de ver a Sakura salir a recibirlo con tanto entusiasmo.

Se le escapó una sonrisita.

"No lo hacía desde que era muy pequeña"

-¿Qué pasa, monstruo? No deberías andar recibiendo así a la gente. Pensé que te habías vuelto un monstruo demasiado peligroso e ibas a atacarme – no importaba cuánta nostalgia le causara el momento, siempre podía fastidiar a su hermana.

-¡Ya te he dicho que no soy un monstruo! – lo dejó pasar a la casa y lo siguió hasta la sala.

-Eso dicen siempre los monstruos, pero lo único que buscan es que su víctima se… ¡AUCH! – y, como en los viejos tiempos, había recibido una patada bien merecida.

-Ya cállate y escúchame – se sentó y comenzó a sobar su pierna mientras la miraba con cierto recelo –. Hoy los organizadores de la boda nos han invitado a una fiesta para constatar sí nos gusta el trabajo de los anfitriones. Ya que no tienes nada que hacer, ¿por qué no nos acompañas? – su mirada dejaba entrever cierta súplica, cosa que él no explicaba.

-¿Quieres que los acompañe? – algo ahí olía raro. La vio asentir y ponerse nerviosa.

-Lo que pasa es que…sé que hoy ibas a salir con Yukito, pero él va a ir con Meiling. Así que me pidió que te dijera que vayas – su voz fue descendiendo más y más de volumen a la par de hablaba hasta volverse tan solo un murmullo lejano. Touya frunció el ceño.

-Ah, ya sospechaba que este era uno de tus planes de monstruo – se recostó en el respaldo del sofá con una mirada desinteresada. Se sentía cansado como para andar en fiestas. Sakura se apresuró a intentar convencerlo de una vez por todas.

-Además, Eriol no podrá ir hoy y no quiero Tomoyo esté sola. Por favor – se tensó al escuchar ese nombre.

-Y… ¿tú por qué no podrás estar junto a ella? – excusas, necesitaba una excusa. Sentía que si la veía, estaría perdido.

-Porque…irá Shaoran – la típica risita nerviosa y el sonrojo hicieron su mágica aparición. Touya bufó.

"Estúpido mocoso, siempre está arruinando mi vida"


La fiesta se veía bastante bien, pero, como siempre, él no parecía divertirse tanto como el resto. En la pista de baile podía divisar a Meiling tratando de seducir a Yukito que tan solo le sonreía amablemente. Por otra parte, estaban su hermana y el mocoso ese.

"Sabía que debí haber traído una cámara. Ver a ese tipo intentar bailar es épico"

Aún cuando sonreía se sentía incómodo. Y la razón de todo estaba cerca de donde la parejita célebre bailaba grabando todo: Tomoyo Daidouji.

Eran cerca de las doce y ellos apenas habían cruzado palabras. La había evitado, sí.

"Como si con no hablarle fueras a solucionar algo"

Vio a Yukito acercarse a la mesa y sentarse junto a él. Lo miró con una interrogante en el rostro.

-Meiling dijo que tenía que ir al tocador – respondió el de cabellos cenizos encogiéndose de hombros -. ¿Por qué no has bailado con Tomoyo? – la pregunta llegó tan directa que casi escupe lo que estaba bebiendo.

-No se ha dado la oportunidad – respondió evitando encontrarse con la mirada de su mejor amigo.

-¿No se ha dado o tú has evitado que se dé? – se quedó de piedra, no podía ocultarle las cosas a Yukito. El de anteojos sonrió – No deberías estar tan asustado, créeme que si lo dejas pasar vas a estar muy arrepentido – sus ojos volaron a la figura de quien estaban hablando por inercia. Bajó rápidamente el rostro y escuchó reír a Tsukishiro –. Si no estás tan convencido de lo que te digo, ¿qué te parece si esperas una señal? – dicho eso se paró y volvió a la pista de baile.

"¿Señal? Que no me venga a mí con sus…"

-¡Sakurita se ve divina! – de pronto, la razón de sus más recientes peleas mentales se sentó junto a él. Tan solo se la quedó viendo un poco, luego recuperó la compostura.

-Para ser un monstruo… - replicó. La melodiosa risa de Tomoyo le inundó los oídos.

-Me encanta que quieras tanto a tu hermana – él se sonrojó. Seguro esa niña había hecho un trato con Yukito para avergonzarlo con ese tema.

"No es una niña"

Se mordió la lengua, ¿tan difícil era para su conciencia quedarse callada aunque fuera un rato? Cuando volvió a prestar atención a la situación, Tomoyo veía anhelante la pista de baile.

-¿No te parece maravilloso que se amen tanto? – casi pudo ver el dolor en preciosa mirada y se dijo que no podía permitirlo. Quería protegerla de eso.

Entonces llegó eso que necesitaba: una señal. Quizá en su mente sonaba increíblemente cursi y estúpido, pero él sabía que esa era la señal.

¿Qué más podía significar que a alguien se le ocurriera poner en esos momentos You and Me de Lifehouse? No tenía ni idea de cómo sabía el nombre de esa maldita canción.

No perdió el tiempo y la jaló a pista de baile.

-Touya, ¿q… - se quedó helada al sentir que él la pegaba a su cuerpo y tomaba su mano.

-Baila conmigo, mujer maravilla – no pudo evitar que una sonrisa se le escapara al escucharlo así. Ella puso su otra mano en su hombro y recargó su cabeza en su pecho.

Si se quedaba así toda la vida, no le importaba.

Podía ver a varias parejas embelesadas a su alrededor. Incluso su monstruo tenía cara de idiota mientras miraba al mocoso. El olor del cabello de Tomoyo le llegó de un momento a otro.

Nunca se había sentido tan extraño. Sintió la necesidad de mirarla a los ojos de repente y, en cuánto lo hizo, sintió una fracción de tiempo detenerse.

La canción seguía corriendo, pero ellos habían parado de bailar. Verla así fue todo lo que necesitaba para que él pudiera decir, por fin, lo que debía haberle dicho la noche que hablaron sobre Eriol.

-Tomoyo – sus rostros estaban cerca y ella se estremeció levemente –, no tienes que seguir con esa farsa con Hiragizawa – el rostro de la muchacha se desencajó.

-¿De qué hablas? – susurró – Sabes que ya no hay punto de retroceso. Estamos comprometidos, mi madre sabe de eso y sus padres también. La sociedad entera lo sabe. Ya te lo dije, no hay nada mejor para mí que…

-No pretendas seguirte creyendo eso, no es cierto – apretó un poco su mano.

-No puedo. ¿Cómo dejarlo todo…? – lo vio negar y supo que debía guardar silencio.

-Nada de esto importa. No lo necesitas, Tomoyo. En realidad, no necesitas tenerle miedo a nada eso. Esta porquería que estás fingiendo está muy por debajo de ti. No tengas miedo a dejar ir a Hiragizawa, te basta y te sobra contigo misma para mantenerte en pie, porque eres la mujer maravilla – ella esbozó una ligera sonrisa, sus ojos se habían humedecido un poco sin quererlo –. Pero si aún con todo eso necesitas de alguien…tienes a Sakura; a tu madre, sabes que ella no te reprochará nada; tienes a mi padre. Incluso tienes a ese mocoso idiota de Li – hizo una mueca de fastidio; sin embargo, su expresión cambió radicalmente y suspiró. Entonces, le sonrió sinceramente –. Y…también…también me tienes a mí.

Tomoyo lo abrazó con fuerza y escondió su rostro en su pecho.

"Vaya que te has metido en un gran embrollo, Touya Kinomoto"

Él sonrió mientras acariciaba la cabeza de la chica.

"No me importa que tan grande sea, lo vale"

You and me and all of the people
With nothing to do, nothing to prove and
It's you and me and all of the people and
I don't why I can't keep my eyes off of you.

Continuará.


N/A:

Alohaaa ~ !

Bueno, en realidad, este capitulo estuvo listo a tiempo. Sé que ya es 23 y que debería haber publicado el 22, pero no miento cuando digo que estuvo listo en domingo xD. Solo que tenía que editar ciertas cosillas, aunque como estoy cansada seguro que se me han escapado D:!

Vamos a lo bueno: ¡Muchas gracias por sus rewiews! En serio, son genialosos! Me pone tan feliiz saber que les agrada este fanfic y se toman la molestia de escribir sus opiniones :)! También a aquellos que visitan y ponen este fanfic en sus alertas y favoritos, muchas gracias. Bueno, un saludo más que especialoso a: SakuraK Li, Stellar Bs, bebeli, Sasha Kinoli, AHRG, Freya-x, rebeca26, JeN-na-lc y Mei-chan :D ~

~ Mei-chan: Sumi-chan ¬¬! Si crees que poniendote un nick que yo desconozca vas a confundirme estás loca -w-, te odio D: ~ pero te amo porque eres genialosa xD! Gracias por tu comentario y me alegro que te hayas tomado la molestia de leer todo el fanfic :3! Además, me apoyaste en mis momentos de bloqueo y me diste ánimos para seguir. Sabes que este capitulo va dedicado a ti :D! Disfrutalo!

Bueno, pasemos a comentar el capitulo. Por favor, díganme que no la he fregado xD! Realmente, no saben cuántas veces tuve que reescribir algunas escenas de este capi, pero al final quedó así -w-. Si soy sincera, nunca estoy conforme con lo que escribo, pero este cap. lo siento más riesgoso que los otros xP! Podemos ver cómo van cambiando las cosas entre Tomoyo y Touya y todas las peleas mentales. Sí me preguntan por la actitud de ambos en este capi, les diré que sencillamente así es como me los imagino. Luego, siguen los celos de Touya, pero creo que se nota un pequeño -muy pequeño- cambio en sus actitudes al estar tan lleno de pensamientos sobre Tomoyo. Incluso, ya no tiene sus planes de secuestro. Eso sí que es un avance, ¿no?

Traté de hablar un poco sobre lo que relaciona a Yuki&Mei, pero todo desde el punto de vista de Touya. La frase que pueden ver en la tarjetita mencionada en la primera escena pertenece a Gabriel García M. (ídoloooo!), espero no me haya quedado demasiado cursi x). Como ya mencioné dentro del capi, la canción que bailan Touya&Tomoyo es You and me de Lifehouse. No sé que les parecerá a ustedes, pero a mí me encanta para ellos. Sería lindo que pudiera escucharla mientras leen la escena :3...así se me vino a la cabeza esa parte!

En fin, realmente espero que les agrade. Sin más, debo irme :D! Es tardísimo y sé que alguien querrá matarme por estar tan tarde en la pc xD! Mis queridos lectores y lectoras, ojalá no me falte la inspiración para el siguiente capitulo. Estaré esperando a saber sus opiniones. Muchos abrazos y se me cuidan :D!

Saludoos ~ !