Disclaimer: Bleach sigue sin ser mío...

Nota: ¡Hola! ¿Cómo están? ¿Ya listos para la hora de la verdad? Pues, yo estoy algo nerviosa por saber su opinión al respecto; es que, no sé, tal vez este capi está un poco lento, o las razones que di no son buenas o se les hace aburrido. Bueno, confiaré en que lo que escribí será de su agrado. Lo bueno de este capi es que, ahora sí, abrá IchiRuki xDD y para las fans de Inoue (si hay alguna por aquí) este será un momento triste para ella. También saldrá Ishida, lo tenía algo olvidado pero ya vuelve a aparecer. Bueno, ya no tengo más que decirles y espero que les guste este capi! ¡Nos vemos el jueves!

Ahora, vamos con el rincón de los reviews!

Meikyo: sí, esa Orihime pervertida quería tener una noche de pasión, lástima que se le arruinó xD. Y espero que disfrutes la súper conversación entre Ichi y Kia.

Nany Kuchiki: que bueno que te gustó el capi anterior! me vi bien mala sin dejarlos besarse, pero me redimiré en este capi. Y nuestro buen Ichi es de los pocos caballeros y decentes que quedan en esta tierra, a pesar de lo rudo que aparente ser xD. Yo morí de risa el día en que escribí lo de "No estoy de humor" xDDD La historia está bastante buena *piensa usarla en un futuro IchiRuki/IchiHime* creo que ya la había leído antes, probablemente en esos mails que luego mandan. Lo sé Ulqui es genial, aunque quiero más a Grimmjow, sobretodo si está con su Nel, esa pareja es demasiado sexy para ser cierto xP. Y ya ves que no te decepcioné, aquí está la conti. Y por cierto, ya terminé de leer tu fic de "Celos Peligrosos", te dejé un review, espero que lo leas.

Darkrukia4: jaja, Orihime embarrada xDDD Ya va a ser hora de que Ichigo se decida, así que no te preocupes xD

A.C. Akasuna: Ulquiorra ya va a llegar muajaja y me alegra que leer mis fics te desestrese, es muy buen remedio xD. Y el drama ya vendrá, bueno más del que ya hay xD. Tú también cuidate.

Any-chan15: No te preocupes por tu retraso, a todos nos pasa. Me alegra que hayas encontrado este fic interesante, ¿dos horas seguidas? wow, no pensé que fuera tan emocionante esta historia. Bueno, espero que este capi te guste tanto como los otros :D ja ne.

adenisse: ya verás el papel que nuestro Ishida va a jugar. Es algo triste la situación de Ichigo con Inoue pero mejorara todo.

elenita-chan: jajaja, no importa que seas malvada, se lo merece después de querer robarle su primer beso a Ichigo en el anime ¬¬

Candy-chan: no te preocupes por la tardanza jeje, al fin, acabo respondiendo los reviews el mismo día que subo los capis xD. Lo del museo no es muy importante, nada más hablaron y pasearon e Ichi se quejó del loco de su padre xD. Lo mejor viene en este capi y ya veras que pasa.

L: jajaja hubiera sido gracioso si hubiera puesto lo de "me duele la cabeza" y hasta eso lo pensé, pero se me hizo una excusa ya bastante usada (porque yo la uso mucho cuando no quiero hacer algo xD) así que preferí poner a un Ichi sincero. Jeje y ya viene el drama.

Rukia-CC: no te preocupes por el retraso, si estás en examenes mejor estudia jeje. Quise poner a Ulquiorra porque no es común usarlo como pareja de Rukia, pero a mi me encanta esa pareja. ¿Hanatarou? Ja, de todos, el pequeño nunca se me vino a la mente como rival xDD Bueno, espero que disfrutes el capi.

Yeckie: ¡que bueno que te gustó! Me hace feliz tu review y espero que también te guste este capi.

DarkJazzCasper: ¡que bueno que te guste la historia! aquí está la conti.

Capítulo 7: Confesiones

Ya había pasado toda una semana desde su último encuentro con Ichigo y el peli-naranja no había ido a visitarla; Rukia suponía que el Kurosaki no había ido a verla ni una vez porque, de seguro, todavía se sentía algo incómodo por su casi beso. Bueno, no podía andar suspirando por él, después de todo, él se iba a casar en exactamente dos semanas; además, tenía cosas más importantes en que pensar, como su trabajo, en el que le habían dado un ascenso y hasta le aumentaron el sueldo. También tenía que pensar en otro tema feliz: ¡su amiga Rangiku estaba esperando a su primer bebé! Era una noticia bastante agradable y Rukia quería trabajar mucho para tomarse un descanso e irla a visitar en unos meses, cuando ya tuviera a su hijo.

Otra ocupación que tenía era arreglar su departamento, aun no acababa y le hacían falta manos, pero no podía pedirle a sus amigos otra vez ayuda pues todos estaban ocupados por el trabajo; Yoruichi y Kisuke también estaban bastante ocupados debido a que no les estaba yendo muy bien en su tienda y estaban viendo la manera de tener más publicidad y, por consiguiente, más clientes. Tampoco podía contar con la ayuda de Ichigo, pues no se habían visto, y tampoco quería pedírsela; bueno, no importaba, de alguna manera se las estaba arreglando en el trabajo y decorando su casa. Si su madre la viera ahora…esa mujer siempre estaba dependiendo de otros y nunca le dio importancia a tener independencia, por eso se sorprendería bastante si supiera que su propia hija estaba trabajando y ella misma atendiendo su hogar.

Sonrió al sentir los rayos del sol en su rostro, hoy era su día libre y estaba caminando hacia el centro comercial, pues tenía que comprar varias cosas, entre ellas el vestido que usaría para la boda de Inoue con el fresita. Aun no estaba segura si era buena idea asistir a la boda pero ya había aceptado y, como mujer de palabra, cumpliría lo dicho e iría con la cabeza en alto; pero, para cumplir esto, tendría que conseguir un vestido precioso para distraer la atención de todos de "Pobre Rukia" a "¡Qué hermosa se ve Rukia en ese vestido!" Si todos estaban atentos con el vestido, nadie haría comentarios inapropiados, que no solo la molestarían a ella, sino también a los novios.

Entró a la tienda de ropa más cara de toda Karakura y sonrió con nostalgia, hacía mucho tiempo que Rukia no entraba a una tienda como esa, bueno no desde que se fue de casa de sus padres cuando era una adolescente. Observó el interior de la tienda y se dirigió al área de vestidos de talla petite, y empezó a escudriñar todos los vestidos buscando el indicado. Después de buscar y buscar, al fin encontró uno que le gustó bastante y decidió ir a los vestidores a probárselo. En su camino a los vestidores, escuchó una voz femenina quejándose, la cual le resultaba a la pelinegra bastante conocida; siguió su camino y se encontró cara a cara con su madre.

- ¿Rukia? Eres Rukia, ¿verdad? – La señora Kuchiki le preguntó.

- Oka-sama. – Rukia simplemente dijo; no esperaba encontrarse a su madre por esos rumbos.

- Vaya, como has crecido. Ya no eres una niña; me alegra bastante que busques comprar ropa fina. – Su madre le habló como si se hubieran visto a diario por los últimos 12 años.

- Sí, pensé que este era un buen lugar para comprar un vestido. – La joven Kuchiki le dijo, mostrándole el vestido.

- Me parece hermoso el vestido que elegiste, va a resaltar tus ojos, querida.

- Etto…gracias, oka-sama. – Ella le dijo, viendo con extrañeza a su madre; no parecía resentida, a pesar de que sus únicos dos hijos rompieron total conexión con ella.

- ¿Y cuál es la ocasión?

- Una boda…

- Oh, sí, las bodas son una muy buena ocasión para lucirse. – La madre le dijo, sonriendo un poco.

- Y dime hija, ¿estas casada? – La verdad era que la señora Kuchiki se moría de ganas por saber cosas sobre su hija, como si estaba casada o con novio o quizás ya tenía nietos.

- No, oka-sama. Pero, ¿por qué no te sorprende verme en Karakura? – Rukia preguntó extrañada, pues sus padres sabían que había vivido en Tokio por cinco años.

- Las noticias vuelan Rukia. Por cierto, debo irme, así que cuídate y ven a ver a tu padre de vez en cuando, él te extraña. – La señora volvió a hablar, antes de irse.

- Sí, sayounara…

Le pareció extraño el encuentro con su propia madre, pero ella nunca había sido una mujer normal y nunca había sido maternal, tal vez por eso no le dijo nada y solo mencionó a su padre, quien debía de estar volviéndose loco viviendo solo con su esposa, quien lo sacaba de quicio. Todavía pensando en su encuentro reciente con su madre, entró al vestidor y se puso el vestido; tal y como ella creía le quedaba a la perfección, sonrió satisfecha. El vestido era negro con blanco y tenía un listón rojo que se ataba a la cintura; era strapless y le llegaba un poco arriba de las rodillas, en la parte de abajo tenía un encaje negro con detalles rojos y el vestido se usaba con guantes negros. Se miró al espejo y volvió a sonreír, no solía ser narcisista pero tenía que admitir que estaba hermosa.

Compró el vestido con el dinero que le había dado su hermano por su cumpleaños y salió de la tienda. Caminó de regreso a su departamento con tranquilidad, pensando que haría de cenar ese día y planeando visitar a sus primos al día siguiente. Llegó a su casa, guardó su vestido y empezó a hacer quehaceres domésticos, como poner su ropa en la lavadora y lavar los platos. Estaba tan ocupada haciendo sus labores, que se asustó un poco cuando tocaron el timbre; dejó lo que estaba haciendo en ese momento y fue a abrir la puerta donde se encontró a…

- ¿Ulquiorra? ¿Qué haces aquí?


Ishida Uryuu era un hombre ocupado, siendo un pediatra era de esperarse, pero aun así tenía tiempo para estar al pendiente de los rumores y otras situaciones que se presentaban en la ciudad, uno de ellos se lo dijo Kojima Mizuiro, diciéndole que, últimamente, Kurosaki y Rukia habían estado juntos mucho tiempo y que el grupo de amigos empezaba a sospechar que, quizás, estaban teniendo un amorío. Ishida, como Tatsuki, creía que lo de los amoríos era pura palabrería, un rumor como cualquier otro, pero, para cerciorarse, decidió investigar por su cuenta y, efectivamente, Ichigo estaba buscando seguido a Kuchiki-san, pero ni una vez se habían besado en público ni habían dado señas de estarse acostando. Uryuu no conocía muy a fondo al Kurosaki, pero estaba seguro de que el pobre hombre estaba confundido y que intentaba comprender qué sentía por Rukia; sonrió, si Kurosaki no estaba pendiente de su prometida la perdería y, en su mente, pensaba que la separación era lo mejor, así Rukia podría estar con su amado y él tendría una oportunidad con la hime.

Hablando de ella, la chica se encontraba en la florería, haciendo un último pedido de arreglos florales para el día de su boda; Uryuu estaba observándola, como todo un acosador, notaba como, a pesar de que sonreía, parecía estar triste, de seguro ya se había dado cuenta de que algo pasaba con Ichigo. Viendo su tristeza, se armó de valor y, aunque no lo tenía planeado, se acercó a ella…bueno, si el Kurosaki podía acercarse a Rukia, él podía hacer lo mismo con Orihime.

Justo cuando Inoue iba saliendo de la florería, Ishida fue a su encuentro, portando una inusual sonrisa en su rostro. Ella no se había dado cuenta de su presencia hasta que le tocó el hombro y ella volteó a verlo, sobresaltada.

- ¡Ishida-kun! ¡Me asustaste! – La chica le dijo, bastante sorprendida.

- Lo siento Inoue-san, no era mi intención, solo te vi y quise saludarte. – El pelinegro le dijo, todavía sonriendo.

- No te preocupes Ishida-kun, pero dime ¿Cómo has estado? - Orihime le preguntó, una sincera sonrisa adornando su hermoso rostro.

- Muy bien, algo ocupado con el trabajo.

- ¡Oh es cierto! Se me había olvidado que eres un doctor muy importante. – Orihime dijo, pegándose en la cabeza y sonrojándose un poco.

- No sé si importante, pero sí uno ocupado. Y ¿Cómo has estado, Inoue-san?

- También ocupada, ya sabes, con la escuela y los preparativos para la boda. – Las palabras de ella hicieron que la sonrisa del joven se borrara momentáneamente.

- Sí, me imagino. Inoue-san, si no estás muy ocupada, ¿te gustaría tomar un café conmigo? – Ofreció, con una sonrisa más grande de la que tenía anteriormente.

- No sé si deba. – La mujer dijo, algo nerviosa por el ofrecimiento.

- Vamos, solo será tomar un café con un viejo amigo, ¿qué dices?

- Etto… no le veo nada de malo así que si, vayamos.

Se dirigieron a un Café que estaba cerca, hablando animadamente de lo que habían hecho en los últimos tres años. Orihime estaba sorprendida de escuchar que Uryuu había logrado salvarle la vida a una pequeña niña de tres años, después de sufrir varias heridas mortales en un accidente automovilístico. Se ha convertido en un gran hombre La peli-naranja pensó, escuchando la historia de él; cualquiera que se case con él será dichosa pensando esto, Inoue se sonrojó, ¡pero qué cosas tan raras pensaba! Bebieron su café y siguieron conversando, Inoue le contaba con alegría sus experiencias como maestra de primaria y las anécdotas divertidas que le ocurrían en su salón de clases. A pesar del buen ambiente, la conversación dio un giro esperado hacia cierto tema.

- Y ¿Cómo les va a ti y a Kurosaki? – Ishida inquirió, mientras le daba un sorbo a su latte.

- Pues bien…supongo. – La chica de pechos grandes dijo, mirando hacia otro lado.

- ¿Supones? – El chico de lentes preguntó, alzando una ceja en señal de duda.

- Pues, sí, creo, no sé… - En eso, por fin, se rompió Orihime y empezó a llorar, asustando a Ishida.

- ¡Inoue-san! ¿Qué tienes? ¿Por qué lloras? – Le dijo, parándose y abrazándola un poco.

- ¡Ay Ishida-kun! Ichigo-kun está muy distante y ya no sé qué hacer. He hecho todo por atraer su atención, por convencerlo de que me diga qué es lo que pasa por su mente, pero no me hace caso, además hay rumores…

- ¿Rumores de qué?

- ¡De que tiene una relación oculta con Kuchiki-san! – Gritó y se echó a llorar nuevamente, mientras Uryuu la estrechaba aun contra su pecho.

- ¿Estás segura? Para mí que son solo rumores.

- No sé, pero él está muy distante y siento que me ignora.

Volvió a romper en llanto y el pelinegro la consoló. Ese Kurosaki, estaba lastimando a la mujer que él amaba y no le permitiría seguir con eso.


Ese era el día, Kurosaki Ichigo ya lo había decidido y no había marcha atrás; aprovechando que Orihime había salido y no regresaría hasta dentro de, por lo menos, una hora, iría directamente a casa de Rukia y hablaría con ella sobre su dilema y que ella le diera una contestación. Suspiró aliviado, ya no más noches de insomnio meditando en lo que haría y, lo mejor de todo, no más confusión, pues le chocaba estar confundido, aún más que ser incapaz de proteger a sus seres queridos; hoy tendría su respuesta y eso lo hacía sentirse bien, aunque bastante nervioso, digo, ¿cómo iba a reaccionar ante cualquier respuesta que le diera Rukia? Bueno, no debía pensar mucho en eso ahora, lo único que debía meditar sería como se lo diría a Rukia.

Condujo con tranquilidad, sin pensar en nada, solo concentrado en el camino que tenía enfrente. Al llegar al grupo de departamentos donde vivía Rukia, esbozó una sonrisa y buscó estacionarse en un lugar apropiado; terminó estacionando su coche atrás del edificio, cerca del parque. Se bajó de su auto, entró en el edificio, tomó el elevador y se paró en frente del departamento 2-B, tomó aire y, cuando estuvo seguro, tocó la puerta. Esperó unos segundos y se abrió la puerta, rebelando a… ¿un hombre? ¿Qué rayos hacía un hombre en el departamento de Rukia? Quizás se había equivocado de apartamento, el peli-naranja pensó.

- ¿A quién buscas? – La voz monótona del hombre preguntó.

- Emm ¿Aquí vive Kuchiki Rukia?

Le preguntó y el hombre lo dejó pasar; entonces no estaba equivocado, Rukia tenía una visita masculina; el saber esto hizo que una sensación, como veneno, se esparciera rápidamente por su cuerpo y empezara a odiar a aquel hombre. Se sentó en el sillón de Rukia y el hombre se paró cerca de Ichigo; se quedaron en silencio varios minutos, los cuales Ichigo utilizó para observar con atención a ese tipo: era alto, no más que él, pero si alto, su cabello era negro y su piel muy pálida, mucho más pálida que la de Uryuu o la de Rukia, y tenía unos ojos esmeralda muy penetrantes. No pudo evitar compararse con él y, según su opinión personal, Ichigo sabía que él era mucho mejor partido para Rukia que ese tipo.

Minutos más tarde, Rukia salió del baño, con el cabello mojado escurriéndole y usando unos shorts y una blusa violeta, que combinaba con sus ojos. Ambos hombres voltearon a verla y pensaron lo mismo: Se ve preciosa; Rukia pareció sorprenderse de ver a Ichigo ahí, sobretodo verlo justo al lado de Ulquiorra; una escena como esa no se ve todos los días.

- ¡Ichigo! ¿Qué haces aquí? – Preguntó extrañada de la visita sorpresa del peli-naranja.

- Pues vine a visitarte, obviamente, enana. – Le dijo algo enojado, usando el apodo que usaba en el pasado para molestarla.

- ¡A quién le llamas enana! – Así, empezaron a discutir un poco, hasta que Ulquiorra decidió interrumpir.

- Ejem… Rukia, ¿Quién es este? – El pelinegro mencionó, aunque ya sabía de antemano de quien se trataba.

- Ah sí, Ulquiorra este es Kurosaki Ichigo, Ichigo, este es Ulquiorra Cifer. – Los presentó, mientras Ulquiorra e Ichigo se veían fijamente a manera de reto.

- Así que tú eres Kurosaki, he oído mucho sobre ti. – Ulquiorra habló; a pesar de su voz monótona, se notaba que estaba retando al peli-naranja.

- Ah, mira, pues yo no he escuchado nada sobre ti. – El Kurosaki mencionó, mirando ahora a Rukia.

- Bueno, bueno. Ichigo ahorita vuelvo, Ulquiorra tenemos que hablar. – La pelinegra le dijo al chico de ojos esmeralda y ambos se fueron a hablar al cuarto de la chica.

Ichigo tenía muchas dudas, primero ¿qué quería el tal Ulquiorra? ¿Por qué estaba en casa de Rukia? Y lo más importante ¿qué significaba Ulquiorra para Rukia? ¿Acaso ella lo amaba? Puso su cabeza entre sus manos e intentó calmarse; no era posible que siguiera teniendo estos horribles ataques de celos, estaba bien cuando era un adolescente, y apenas se había dado cuenta de que quería a la Kuchiki más que a una amiga, se enojara con facilidad cuando la pelinegra hablaba con Renji, pero ya eran adultos y, además, él no era el novio de Rukia como para ser tan posesivo. Se dio cuenta de que sus celos se debían a la inseguridad que sentía sobre los sentimientos de Rukia, si ella no lo quería, entonces estaba bien que estuviera con Ulquiorra, pero si aún lo amaba…bueno, no tenía ni idea de que haría si esa era la respuesta, de cualquier forma, tenía la confianza de que ese día, o mejor dicho tarde, se resolvería todo.


Entraron ambos pelinegros a la habitación de Rukia; el joven se sentó en la cama de ella y la Kuchiki cerró la puerta, suspiró y luego se volteó para tener frente a frente al hombre sentado en su cama. Se miraron por varios segundos sin decirse nada, era como un juego para ver quien se desesperaba primero, por esta vez, la pelinegra ganó.

- ¿Kurosaki es el hombre del que escapaste, verdad? – Ulquiorra le preguntó.

- Ulquiorra, ¿viniste desde Tokio para hablar sobre Ichigo? – La otra le preguntó exasperada.

- No, vine para hablar de algo más importante. – El joven de mirada penetrante dijo, poniéndose de pie.

- Ah, sí, ¿Cómo qué? – Ya sabía lo que le quería decir, pero no quería escuchar esas palabras, por lo menos no ahora.

- Ya lo has adivinado, lo veo en tu mirada, pero supongo que será mejor que lo diga en voz alta. Te quiero Rukia y mucho, no sabes cuánto y quiero que me des una oportunidad de volver a salir juntos. – Se le confesó, mirándola a los ojos.

- Ulquiorra… - No sabía ni que decirle; no quería confesarle que seguía amando al hombre que se encontraba esperándola en la sala.

- Lo amas todavía, ¿verdad? – Ulquiorra le dijo, desviando la mirada.

- Sí, aun lo amo y es por eso que no puedo salir contigo sabiendo que mis sentimientos por él no han cambiado. – Se expresó, sincerándose con el hombre que tenía enfrente.

- Tendré que aceptar eso…pero si cambias de opinión, ya sabes dónde encontrarme. – Le dijo, agachándose un poco y robándole un beso; esa sería la última vez que probaría esos dulces labios, ambos lo sabían y por eso la pelinegra dejó que él se aprovechara.

- Lo sé Ulquiorra y perdón por no corresponderte.

- No te preocupes, me alegra que te lo haya podido decir; ahora ya no tengo de que arrepentirme. – El joven le sonrió y abrió la puerta.

Ambos salieron de la habitación con rostros serios y se dirigieron a la sala; Ichigo se les quedó viendo, curioso de lo que hablaron, ellos también lo veían, Rukia con curiosidad del porqué de su visita y Ulquiorra con algo de recelo y resignación. Avanzaron hasta la puerta de la entrada y Rukia la abrió; Ichigo tomó esta acción como indicación de que el otro ya se marchaba y por fin podrían hablar en paz.

- Bueno, Kurosaki me despido, pero antes quisiera hablar contigo. – Ulquiorra dijo, mirando fijamente a Ichigo.

- Muy bien.

Y así, ambos hombres se dirigieron al cuarto de Rukia, dejando a la pelinegra sorprendida con la mano todavía en la manija de la puerta de la entrada, ¿acaso Ulquiorra le mencionaría a Ichigo sobre su antigua relación? Bueno, lo mejor sería esperar a ver qué pasaba. Mientras tanto, Ulquiorra e Ichigo estaban dentro del cuarto de la Kuchiki viéndose a manera de reto, esperando a que alguno hablara; finalmente el Kurosaki rompió con el silencio.

- Y bien, ¿de qué querías hablarme?

- ¿Qué piensas hacer con Rukia? – El Cifer habló, mirándolo fríamente.

- ¿A qué te refieres con "hacer"? – Le preguntó, fingiendo demencia.

- Sabes bien a que me refiero. Solo tengo que decirte una cosa Kurosaki Ichigo, si me llego a enterar de que lastimaste a Rukia…me las pagarás. – Le dijo, viéndolo con una mirada tan fría, que el peli-naranja sintió que se le helaba la sangre.

- No la voy a lastimar, es una promesa. – Ichigo habló decidido, lo que menos quería era lastimar a su enana.

- Bien, eso era todo.

Salieron de la habitación y encontraron a Rukia sentada en su sillón, observándolos con curiosidad. La Kuchiki se preguntaba de qué había tratado su conversación y se moría por preguntarles, pero supo que no podía al ver las expresiones en los rostros de ambos.

- Bueno, yo me despido. – Ulquiorra habló, dirigiéndose a la puerta.

- Sí, adiós. – Ichigo contestó con seriedad.

- Hasta luego, Rukia. – El joven dijo, aun triste por haber sido rechazado.

- Adiós, Ulquiorra, que tengas buen viaje de regreso. – La Kuchiki abrazó a Cifer.

- Gracias. – Y así, Ulquiorra salió por esa puerta para nunca volver.

Con celos, Kurosaki veía la escena, el abrazo le molestó, pero parecía que Rukia no vería al tipo ese en un buen tiempo y eso le agradaba, y mucho. Rukia cerró la puerta y suspiró, se volteó y vio fijamente a Ichigo, quien también suspiró. Ichigo se levantó del sillón y miró fijamente a su antigua novia, con una expresión que la pelinegra no supo descifrar.

- Rukia, tenemos que hablar. – Casi se cae al escuchar esas palabras, ¿Qué le quería decir Ichigo?

- ¿De qué? – Preguntó, asustada.

- Sentémonos. – Le indicó y Rukia se sentó a su lado, sin mirarle.

- No sé cómo decirte todo esto, pero empezare preguntándote una duda que tengo. Rukia, ¿qué es para ti ese Ulquiorra? – Le dijo viéndola, mientras la Kuchiki lo miraba con incredulidad, ¿acaso estaba… celoso?

- Para serte sincera, salimos juntos por dos meses, pero luego…bueno, mis sentimientos por Ulquiorra son más de amistad que románticos, por eso cortamos.

- Y ¿para qué vino? – El Kurosaki inquirió, creyendo que ella le diría que regresaron.

- Pues, quería que empezáramos a salir de nuevo, diciendo que me quiere. – Dijo esto completamente sonrojada, haciendo pensar al peli-naranja que era su novia otra vez. – Pero lo rechacé porque no estoy enamorada de él.

- ¿No lo estás?

- No, Ichigo, no lo amo. – Al decir eso, Ichigo la vio con mucha emoción, cosa que hizo que Rukia se sonrojara más.

- Bueno, ya que aclaramos ese tema, voy a ir a uno más serio. Rukia, nunca supe y me gustaría saberlo ahora… ¿por qué huiste de esa manera? ¿Acaso no era buen novio? ¿Hice algo que te molestara? ¿O, simplemente, dejaste de amarme y no me lo quisiste decir? – Ichigo soltó sus dudas, bajando la mirada en señal de tristeza; todavía le dolía pensar en eso, aunque ya habían pasado cinco años. Rukia, al oír sus preguntas, soltó un sollozo y colocó su cabeza entre sus manos, mientras derramaba lágrimas.

- Rukia… - No soportaba verla llorando, así que la abrazó y la mantuvo entre sus brazos. Cuando la pelinegra se calmó un poco, decidió hablar.

- Supongo que mereces saberlo, así que te contare lo que pasó. ¿Recuerdas que hace más de cinco años te dieron trabajo en una compañía muy importante? – Le preguntó.

- Sí, ¿pero eso que tiene que ver?

- Bueno, estabas muy feliz de ser pasante a pesar de que no habías terminado la carrera aun, pero tenías que pagar muchas cosas, como la renta del departamento, luz, agua, gas, etc. En ese entonces, yo aún no trabajaba porque no había empleos para mí y, a pesar de vivir juntos, no te apoyaba en nada. Me sentía impotente por no poder ayudarte y fue entonces cuando tuvimos esa gran pelea, ¿lo recuerdas?

Y cómo Ichigo no iba a recordar esa pelea, ocurrida dos días antes de que Rukia se fuera; el pelos parados siempre le atribuyó a esa pelea la huida de Rukia, pero nunca estuvo seguro…

Flashback

Ese día había sido muy duro para Kurosaki Ichigo, se había enterado de que iban a hacer recorte de personal en su trabajo y era probable que a él lo corrieran por ser solo un pasante; además, le había ido mal en varias de sus materias y si no las aprobaba iba a repetir año. ¿Quién diría que Administración de Empresas fuera tan difícil? Mejor hubiera estudiado Literatura, cosa que sí se le daba bien. Creía que en cualquier momento caería ante tanta presión de la escuela y el trabajo, más todo lo que tenía que pagar de los gastos del departamento, más comida, dinero para su transportación, etc.

Llegó a su casa y se sentó en el sillón; Rukia ya había llegado y fue a recibir a su novio, dándole un beso, pero él la apartó, diciendo que no estaba de humor y que no lo molestara; Rukia nunca había visto a Ichigo tan de malas que ni aceptaba un beso suyo, pero bueno, aunque no estuviera de humor le tendría que mencionar que el banco llamó y que rechazaron su préstamo. Al oír esto, Ichigo se puso como loco y le contó a su novia que podía perder su trabajo e incluso reprobar año.

- ¿Por qué no le pides dinero a tu padre o a nii-sama?

Esa fue la sugerencia de la Kuchiki, pero no sirvió para mejorar la situación, sino para empeorarla; el Kurosaki ni en sueños le iba a pedir dinero prestado a su padre, mucho menos a su cuñado, él había decido hacerse cargo de Rukia y él solito buscaría la manera de solucionar sus problemas. Rukia le siguió insistiendo e incluso mencionó que si él no podía con los gastos, mejor se regresara a vivir con su padre y ella viviría un tiempo con su prima, ya que su hermano se fue a vivir a Tokio…esa fue la gota que derramó el vaso. El hecho de que su novia no tuviera la confianza de que él se podía hacer cargo de ella hizo que Ichigo se enojara bastante, tanto que le gritó cosas bastante hirientes a Rukia, cosa que nunca había hecho.

- Bien, ¡si no quieres escucharme, ya no te molestare más! – Rukia, llorando, le gritó y se encerró toda la noche en la habitación de ambos, ni siquiera salió a cenar…

Fin Flashback

- Como olvidar ese día. – Ichigo dijo con amargura. – Entonces ¿te fuiste porque te dije todas esas cosas?

- No del todo…veras, yo ya tenía la duda, pero aún no estaba segura…como decirte, es que, al día siguiente yo…yo me enteré que estaba embarazada. – Rukia dijo, lo último casi en un susurro, pero lo suficientemente alto como para que Ichigo lo escuchara. Ella se echó a llorar nuevamente y el peli-naranja se quedó en shock. ¿Rukia estaba embarazada? ¿Entonces, dónde estaba su hijo?

- Rukia…

- Espera, déjame terminar. Me sorprendí bastante de la noticia, pero sabía que ese bebé no llegaba en buen tiempo; no habíamos terminado nuestras carreras, yo estaba desempleada, tú a punto de perder tu trabajo, teníamos muchas deudas y bueno, sabía que te iba a molestar la noticia debido a tanto stress que tenías, así que pensé que, para no traerte más problemas, lo mejor sería desaparecer de tu vida. – Rukia se explicó, sollozando nuevamente; ahora Ichigo entendía porque se fue y se sintió bastante culpable.

- Rukia, ¿y nuestro hijo dónde está? – Sentía que sabía el rumbo que iba a tomar la historia, pero quería estar seguro.

- Pues…fui a Tokio y me refugié con nii-sama, donde me pasé dos días llorando; me calmé y hablé con mi hermano y mi cuñada sobre lo que pasó, pues no les había dicho, entonces, sentí un fuerte dolor en el vientre y me empezó a salir mucha sangre. – Se paró un poco, para calmarse, pues estaba llorando de nuevo. – Me llevaron al hospital, pero ya era demasiado tarde…había abortado. – Y dicho eso, lloró más, llevándose una mano al vientre, todavía bastante adolorida por el trágico destino que había tenido su hijo no nacido.

- ¡Oh Rukia! ¡Me hubieras dicho! ¿Por qué no te regresaste? – Le preguntó, mientras la abrazaba fuertemente, acompañándola en su dolor.

- Porque, ¿Cómo enfrentarte Ichigo? ¿Cómo regresar y confesarte que nuestro bebé había muerto? Sabía que fue mi culpa el haberlo perdido, si tan solo hubiera estado más calmada. Pero en fin, estaba bastante triste y no me quise regresar; en mi depresión me ayudó Hisana nee-sama, quien ya había sufrido un aborto con anterioridad y poco a poco me fui curando. Hubiera regresado, pero entonces me enteré de noticia muy feliz. – Dijo, ya más calmada y sonriendo un poco.

- ¿Cuál? – Ichigo le preguntó con curiosidad.

- Nos enteramos que Hisana nee-sama estaba embarazada también. Cuando oí eso, me sentí feliz por ellos, de verdad se merecían tener un bebé, pero también sabía que ellos me necesitaban, ya sabes que la salud de mi cuñada nunca ha sido buena, así que me quedé con ellos ayudándoles con el bebé y terminé mi carrera…cuando menos me di cuenta, ya habían pasado cinco años desde que me fui. – Rukia dijo, mientras se limpiaba sus lágrimas.

- ¡Oh Rukia! ¡Soy en verdad un estúpido! Mi padre me intentó explicar lo que te había ocurrido pero no le hice caso por mi propio orgullo. Me dijeron todos muchas veces que fuera a Tokio por ti, pues siempre supe a donde te habías ido, pero estaba furioso y desconsolado, esa fue la segunda vez que una mujer me abandonaba*. Pero, si no hubiera sido tan orgulloso, hubiera ido por ti y nuestro hijo estaría con vida. – Ichigo dijo, estrechando a Rukia contra sí, sintiéndose el mayor imbécil que existe en la tierra.

- Ya, no te culpes por algo que pasó hace mucho. – Le dijo ella, consolándolo y acariciando su cabello.

- No me consueles, yo soy el que debe de estar consolándote. – Le dijo, viéndola fijamente. – Además, debo de disculparme.

- ¿Disculparte? ¿Por qué, Ichigo?

- Cuando te fuiste cometí muchas estupideces, Rukia. Empecé a acostarme con muchas mujeres, a varias las engañaba, pero nunca tuve una relación seria con ninguna. Después, hace tres años, Orihime me hizo ver que estaba mal, pero a cambio, ella se me ofreció para que tuviera con ella una verdadera relación. – Ichigo explicó, sintiéndose culpable de lo que había hecho.

- Ichigo… - Se quedó sin palabras.

- Pero no vine a hablarte sobre mis pendejadas, sino a hablarte de algo más profundo. Rukia, yo, francamente, nunca deje de amarte, estaba dolido, sí, pero te seguía amando; solo Chad, Mizuiro y mi padre se dieron cuenta de esto. Intente olvidarte por todos los medios posibles, pero nunca pude. Cuando empecé a salir con Orihime, creí que ya te había olvidado, pero, desde el momento en que te vi otra vez, algo en mi interior se movió y cuando ese estúpido puso sus manos encima de ti, me volví loco. Y, cuando me ayudaste a elegir traje, me trajo memorias de cuando estábamos juntos y bueno, sentí mariposas en el estómago, por cliché que suene. Y luego, aquella vez en el museo, recordé porqué disfrutaba tanto de tu compañía y me quedé prendado de ti. Todavía no estaba seguro en ese momento de mis sentimientos, por eso te busqué y empezamos a hablar y estar juntos y, lo que intento decir Rukia, es que me di cuenta de que me había vuelto a enamorar de ti. – Le dijo, viéndola; sus ojos marrones veían a Rukia con completo amor y devoción, lo que sorprendió a la Kuchiki.

- Ichigo…

- Ahora, necesito resolver un problema y la respuesta a ese problema dependerá de lo que me respondas a continuación. Rukia, ¿aún me amas? – Ichigo le hizo por fin la pregunta, pero cuando vio que Rukia no le contestaba, añadió. – Si no me amas lo entenderé y me alejare de ti.

- ¡Baka! ¡Claro que te sigo amando! Para mí es imposible dejarte de amar, es casi tan natural como el simple hecho de respirar. – Le dijo, lágrimas de felicidad corriendo por sus ojos.

Ichigo quitó las lágrimas que nacían en los ojos de Rukia con su pulgar y le sonrió, con esa sonrisa que era solo para ella. Se miraron con dulzura e Ichigo acercó lentamente sus labios a los de ella y la besó; el besó fue dulce al principio y muy emotivo, con el movimiento de labios se expresaban todos sus sentimientos: amor, alegría, anhelo, tristeza, etc. Pronto, ese inocente beso se volvió más apasionado, lleno del deseo que sentían por el otro, cargado con la sensación de no haberse besado desde hace cinco años; se tuvieron que separar por falta de aire, Ichigo la abrazó nuevamente y le besó la frente, como solía hacer. Rukia estaba feliz, pero triste a la vez; sí, Ichigo la seguía amando, pero eso no cambiaba el hecho de que él se iba a casar con otra en dos semanas.

- Y ¿ahora qué? – Le preguntó, con muchas dudas.

- Lo tengo que pensar seriamente Rukia. – Le dijo, suspirando.

- Está bien, dejo en tus manos mi futuro. – Le dijo, sonriendo.

Ya había oscurecido, pero no les importó y se recostaron en el sillón, Rukia acomodada sobre el cuerpo cálido de Ichigo. Sonriendo, se quedaron dormidos en los brazos del otro; después, Ichigo se despertó y, viendo a Rukia dormida, sonrió con dulzura, se incorporó y la cargó, llevándola a su habitación, la acomodó en su cama y le volvió a besar su frente; ella se despertó y se le quedó viendo.

- ¿Ya te vas?

- Sí, tengo que tomar una decisión sobre qué hacer ahora, pero no te preocupes, en cuanto tome esa decisión te la haré saber. – Ella le sonrió y le acarició su cabello.

- Te entiendo perfectamente. Haz lo que tengas que hacer.

Se sonrieron, se dieron un rápido beso e Ichigo se fue del departamento de Rukia.


Oki. soy yo molestando de nuevo, ya que leyeron el capi ¿qué tal? ¿no fue decepcionante? Ah, y otra dudota, ¿quieren que haya lime en uno de los proximos capis? Se me acaba de ocurrir que les puede gustar, pero no quiero ser una pervertida y dañar sus "inocentes" mentes xDD Bueno, me avisan que opinan en un review, bye!

*Ah y lo que dijo Ichigo de que ya otra mujer lo había abandonado antes, se refería a una ex novia que tenía cuando apenas tenía 15 años y que, un día, sin más, se fue de la ciudad, dejándolo muy triste...