Disclaimer: Danganronpa no me pertenece, créditos a sus respectivos autores.
Advertencias: Todas las advertencias se establecieron en el prólogo.
Recomendaciones: Para una mejor experiencia, se recomienda escuchar OST de los juegos de Danganronpa.
Capítulo III
Parte 1
Las escaleras del destino
Caminar se hacía más difícil en estos pasillos cada vez más solos. Ya habíamos perdido a cuatro de nuestros compañeros, y si nadie venía a rescatarnos, si Monokuma seguía haciendo de las suyas, era probable que siguiesen disminuyendo. Tenía miedo, si bien no tenía razones de porqué matar a alguien, no sabía con certeza si alguien ya tenía pensado asesinarme.
Sin embargo, el apego a la esperanza me hacía seguir adelante. Pero sabía que no podía confiar al 100% en todos, posiblemente en nadie estando en esa situación, por más que me doliera, es posible que lo que Mika hacía era lo mejor; a pesar de que me haya dicho que confiaba en mí por lo que he hecho y demostrado.
—¡Hayato-chan! —En ese momento, fui sorprendido por Noriko, quien me saltó encima. La chica era muy alta y fuerte por lo que su peso casi me hace caer.
—Ogawa-san, ¿qué sucede? —dije lentamente. Casi no podía respirar por el apretón que me hacía la deportista extrema.
—Nada, sólo te daba un abrazo de apoyo —manifestó mientras dejaba de "abrazarme"—. Sé lo mucho que te duele perder a dos amigos más, no digo que a mí no me duela, pero siempre he dicho que estoy en este mundo para hacer sentir mejor a los demás.
—¿Es eso? Pues, gracias —le respondí con una sonrisa. No podía negar que a pesar de ser una chica que mostraba despreocupación, era en realidad muy encantadora y que se preocupaba por los demás.
—Ven, tenemos que ir a desayunar —manifestó la de ojos azules para seguir su camino hasta el comedor, por lo que la seguí hasta allá, donde estaban todos unidos menos Yumiko y Kashiya.
—Ueda-san está más energético el día de hoy —manifestó Machiko, quien estaba al lado del médium el cual comía más de lo que estábamos acostumbrados a ver.
—A Tsukuda-san no le gustaría verme triste por lo ocurrido —declaró el de hebras oscuras—. Estoy dando lo mejor de mí, necesito tener energía y motivación para que todos salgamos de aquí.
—¡Así se habla! —apoyó Noriko uniéndose a la conversación.
—Me agrada verlos tan alegres —manifestó Kyrinnia quien estaba sentada en la mesa de al lado, bebiéndose su usual café negro.
—Así es, Monokuma no se puede salir con la suya, nosotros nos encargaremos de ello —se animó Yuki levantándose de su asiento con mucha seguridad.
—Después de distorsionar la verdadera justicia, Monokuma sólo merece una cosa, y es ser capturado, será él quien pague por sus crímenes —se unió Mika mostrando certeza.
—¡Por los estudiantes de la Academia Pico de la Esperanza! —exclamó el científico mientras se levantaba de su asiento y dirigía su brazo hacia arriba el cual tenía sostenido un jugo de naranja, concluyendo el discurso con un brindis.
Se me hacía difícil no poder confiar en ellos, porque mientras más pasábamos tiempo aquí, más cariño les tomaba.
—¡Chicos! —En ese momento, escuchamos la voz de Kashiya, aunque no vimos que haya entrado a la cafetería— ¡Por aquí arriba! —Todos subimos la mirada, observando a la secretaria saludar desde unos barandales que estaban arriba de la cafetería, nunca les había tomado tanta importancia como ahora, a su lado estaba Yumiko— ¡Han abierto las escaleras para ir al segundo piso! —informó.
—Un nuevo piso… quizá podríamos encontrar alguna pista —manifestó Yasu mientras se levantaba.
—¿Les parece bien separarnos en grupo? —preguntó Mika.
—Excelente idea, voy contigo —decidió Ayane provocando que una gota de sudor saliese de la abogada.
—Podemos ir en grupos de tres, yo me uno a ustedes —Sugirió Yuki, el patinador sobre hielo quien solía hacer a Mika sonrojar.
—No tengo objeción… —manifestó Mika.
Entonces así quedamos, Machiko había hecho equipo con Toshiro, como era de esperarse, a su vez Noriko se les unió. Yasu decidió ir con Kashiya y Yumiko, quienes descubrieron que el segundo piso estaba abierto, y por mi parte, hice equipo con Shichirou y Kyrinnia.
Al ser los últimos, terminamos inspeccionando una de las últimas salas, la cual era enorme y repleta de computadoras, a su vez una gran pantalla al frente de todas, me sentía como en esas películas donde dirigías ataques nucleares, o naves espaciales, no me gustaban mucho ese tipo de películas, pero a mi hermano les encantaban y ciertamente me ponía a verlas con él.
—Vaya… esto es… —Kyrinnia era quien lucía más impresionada que nosotros, se había colocado de frente de ambos.
—¿Sucede algo Kyri-san? —le pregunté, colocándome a su lado derecho, Shichirou se puso a su otro lado.
—Es una Sala de Operaciones —respondió—. Recuerdo haber estado mucho en una de estas —ella sonrió mientras tocaba la mesa con nostalgia—. Desde que me dedico a ser una espía, el terrorismo nunca ha descansado, mi trabajo consiste en prevenirlo y sin embargo… —en ese momento observé como el rostro de Kyrinnia se volvió rígido.
—Hey, está bien, no ha pasado nada… —intenté calmarla, pero esta por el contrario rio.
—Haya-kun, esto va más allá de un simple secuestro a unos estudiantes —sus ojos rosas se encontraron con los míos, Kyrinnia era de mi estatura, ojos pequeños pero expresivos, como si vieran atreves de mí, su sonrisa era delicada pero solía incomodarme, aunque tenía un lindo lunar debajo de su ojo izquierdo.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Shichirou, a lo que la espía se giró para verlo, luego observó la gran pantalla del frente.
—Esto es obra de terroristas.
—¡Espera! —exclamé—. ¿Por qué unos terroristas secuestrarían a unos simples estudiantes? —le pregunté exaltado.
—No somos simples estudiantes, lo sabes —ella me miró de nuevo—. Somos estudiantes especiales, poseedores de talentos que nos hacen lo que somos, que nos hacen ser parte de la Academia Kibougamine.
—Aun así, ¿por qué? —estaba temblando, no podía creer lo que escuchaba. Tenía miedo, quería a mi hermano, a mis padres.
—Porque somos la esperanza del planeta —respondió Shichirou con voz calmada. Kyrinnia afirmó.
—Si la esperanza se acaba, sólo quedaría desesperación —finalizó la espía.
El silencio se había hecho rotundo, no encontraba las palabras, aún mi cerebro analizaba la información. Pero todo tenía sentido, sólo un grupo tan grande, como el que formaban los terroristas, podía ser capaz, una vez listos, de secuestrarnos y cortar toda comunicación con el mundo exterior; ellos no querían dinero por nuestro rescate, siendo estudiantes "especiales", o mejor dicho, la esperanza del mundo, su único objetivo era destruirlo. Pero…
¿Éramos los únicos alumnos en esta situación?
—Saldremos de esta, no importa que, la esperanza siempre gana —volteé para observar a Shichirou, sonriendo ligeramente, mostrando confianza—. Tú lo sabes Fujimoto-san, y aunque no lo creas, tu alma es la más fuerte de todas aquí.
—No lo creo —le respondí apenado.
—Lo es —dijo con certeza—. Eres capaz de dirigirnos y de mantenernos con fuerza, cada uno de nosotros tenemos dones distintos, pero siempre hay uno de cada grupo que es quien nos guía. Siento mucha fuerza en ti —aclaró.
—Estoy de acuerdo con Shichi-kun —se unió Kyrinnia—. Te subestimas, pero poco a poco demuestras que eres más de lo que demuestras. Seguramente pronto te darás cuenta.
"Deberías dejar de subestimarte."
Escuché una extraña voz en mi cabeza, bueno, no, era una conocida, pero no sabía de quien se trataba, sin embargo, se sentía como alguien muy cercano a mí, eso era lo que mi corazón dictaba.
—¿Vamos a investigar las demás habitaciones? —les pregunté, intentando ignorar el pequeño dolor de cabeza que aquello me había provocado.
Seguimos con nuestro recorrido, llegando al final del pasillo, donde había otra zona bloqueada y al otro lado una puerta, la cual al abrir no era nada más que una pequeña sala donde se guardaban productos de limpieza, o la sala del conserje, todo repleto de telarañas.
—No luce como algo muy productivo —manifestó Shichirou.
—Tienes razón, mejor nos regresamos —le dije para luego cerrar la puerta.
—¡Chicos! —en eso volteé, observando como Yuki se acercaba a nosotros algo acelerada— ¡Lo siento, pero tenemos que regresar rápido a la cafetería, todos están reunidos! —exclamó el patinador sobre hielo.
—Está bien —dije, a pesar de que quería seguir viendo las demás habitaciones. Pero sin objeción alguna, nos dirigimos hasta la cafetería, donde estaban los demás reunidos.
—Muy bien, ya están todos ¿puedes decirnos que es tan importante? —preguntó el científico a la abogada, quien enseguida se levantó de su asiento.
—Disculpen esta repentina situación, pero esto es importante —inició Mika—. Pero nuestro grupo consiguió esto en una de las salas nuevas abiertas —tras decir eso, la abogada sacó una fotografía y la colocó de frente a nosotros para que todos la viéramos.
Quedé paralizado al observar una foto de Tomoko, abrazando a Ken y a Botan atrás, sonriendo como si hubiese salido accidentalmente en la foto pero aun así no le molestó hacer caras cómicas.
—¿Y estos tres cuando se tomaron esa foto? —Preguntó Noriko—. Aquí no hay cámaras para hacer eso, ni mucho menos celulares.
—No, mira bien, eso no fue aquí —dije tras observarla con más detalle—. Fue en la Academia Kibougamine, fíjense, tienen los uniformes —lo recuerdo, el uniforme que me puse para ir a mi primer día en la academia, ¿por qué si me secuestraron ese día no tengo mi uniforme? ¿Y esta foto qué significa?
—¿Ellos ya asistían a esa academia? —preguntó Toshiro.
—¿Es que acaso ellos eran parte de este secuestro? —prosiguió Noriko.
—Si es así… ¿Por qué matarse entre ellos? —cuestionó Machiko.
—¡Eso no es cierto! —Exclamó Kashiya—. Tachibana-san jamás estaría de acuerdo con esto, ¿es que desconfían de nuestros amigos? —preguntó a todos con ojos lagrimosos.
—Tsukuda-san tampoco pudo hacerlo, él ni siquiera quiso matar a Kimura-san, él no podría… —Shichirou defendía a su amigo.
—¿No han pensado que quizá borraron nuestros recuerdos? —Todos volteamos a ver a la Ultimate Spy, quien se había mantenido un rato en silencio— ¿Recuerdan lo que dije acerca de una organización terrorista? —nos preguntó a Shichirou y a mí, ambos afirmamos con nuestra cabeza—. Esto no sería la primera vez, estos tipos… están determinados a destruirnos.
—Hablas como si supieras más —manifestó Maki, observándola con sospecha, pero la espía se mantuvo en silencio.
—¡Esperen! —Interrumpió el científico—. Están hablando de algo como borrar los recuerdos, ¿qué tipo de ciencia es esa? ¡Nunca he llegado tan lejos! —exclamó Toshiro, se veía muy confundido.
—Los alienígenas podrían hacerlo, ellos tienen la más alta tecnología —manifestó Machiko, la estudiante "suertuda".
—Kobayashi-chan ya basta, no puedes ir por allí diciendo que todo lo que nos pasa es obra de los alienígenas. Es simplemente imposible —contradijo la directora de cine.
—¡Silencio! —Nuevamente interrumpió Toshiro— ¿Entonces ya nos conocíamos antes? Esto no lo creo, veo más factible que esa foto sea una edición por Monokuma para confundirnos, es sólo eso.
—¿Ah? ¿Alguien dijo mi nombre? —En ese momento, apareció Monokuma—. No me quieran tanto —manifestó mostrando alegría.
—Deja las tonterías y dinos, ¿esta fotografía es falsa? —preguntó Mika, quien sostenía aún la foto.
—Esa fotografía es totalmente real —respondió el oso.
—¿Qué quieres decir? ¿Acaso ellos se conocían? ¿Si fueron borrados nuestros recuerdos? —siguió interrogando Toshiro.
—Mmm, quien sabe, quien sabe —Monokuma nos dio la espalda— ¡No puedo decirles más porque sería spoilers!
—¡A quien le importan los malditos spoilers! —exclamó el científico. Observé que Ayane estuvo por hablar, pero prefirió quedarse callada—, quiero una explicación. Dicen que borrar nuestros recuerdos es posible, que pudimos pasar tiempo en la academia y por ende ya nos conocíamos, ¿es eso verdad o no? ¿Realmente es posible borrar nuestros recuerdos? —Toshiro parecía más impactado y curioso por los métodos realizados que el por qué y quién.
—Te responderé con otra pregunta, ¿es posible realizar un maquillaje que te haga lucir como otra persona sin hacer muchos detalles como un maquillaje normal, así como si fuese una máscara completa? ¿O un reconocedor de sangre más rápido que cualquier otro aparato en el mundo? —le dijo Monokuma, mirándolo fijamente.
—Claro que sí, yo los creé —le respondió Toshiro de brazos cruzados— ¿Qué tiene que ver?
—Ush, para ser el Ultimate Scientific eres realmente idiota —se burló Monokuma—. Tengo cosas más importantes que hacer que darles todas las respuestas a niños como ustedes, ¡así que ahí se ven! —el oso robótico se había ido, Toshiro intentó detenerlo, pero no pudo, el mismo se tiró en el piso.
—Toshiro-sama… —Machiko se había acercado a él, quien se había arrodillado en el piso.
—Borrar memorias, borrar memorias… —el albino lucía muy desconcertado—. Pero claro… —en eso alzó la cabeza, luciendo sus ojos rojos muy brillosos—. Esto fue obra de otro estudiante con talento.
—¿De qué hablas? ¿Quién podría hacer eso? ¿El súper estudiante borrador de memoria de preparatoria? —manifestó Noriko quien no se tomó enserio lo dicho Toshiro, sin embargo, yo si lo veía lógico…
—El Súper Neurólogo Definitivo —manifesté provocando que todos me mirasen.
—Así es, es un genio… —alagó Toshiro.
—Entonces… esta foto… ¿es real? —preguntó Yuki.
—¡Yo sigo sin creerlo! —Exclamó Ayane— ¿no lo ven? Esto es estúpido, ¿habernos conocido antes? ¿Haber ido a la academia? ¡Patrañas! —la directora de cine lucía muy enojada.
—No hay suficientes pruebas, es cierto, pero hay una posibilidad, tampoco es que pueda creer que he olvidado el tiempo que se supone pude haber pasado con ustedes… no es fácil —manifestó Mika.
—Si no es así, entonces la única opción, si es que esta foto es "real" como dice Monokuma, que Tachibana-san, Ichijou-san y Tsukuda-san estaban juntos desde el principio en todo esto, y quien sabe, quizá Kimura-san —en eso habló Yasu, el violinista, quien era uno de los que había pasado tiempo sin dirigir la palabra, sólo analizando la situación.
—¡Es falsa, no puede ser de otra manera! —Exclamó Kashiya—. Nanako-san, tú… ¿No crees que Tachibana-san pudiera traicionarnos, verdad?
—¡Por supuesto que no! Es inaudito —se unió la arquera—. Pero borrar nuestros recuerdos tampoco es posible.
—Chicos, ya no podemos hacer nada —llamé la atención de todos—. Si es cierto o no, esto no cambia el hecho de que nuestros amigos murieron y Monokuma quiere seguir dándonos motivos para matarnos entre nosotros, como salir, ver a nuestros familiares, haciéndonos discutir…
—Hayato tiene razón —apoyó Mika—, no podemos seguir perdiendo el tiempo, posiblemente encontremos otra pista que nos lleve a la verdad y…
—Lo único que nos llevará a la verdad es recuperar nuestros recuerdos —manifestó Toshiro mientras se levantaba del piso, a su lado Machiko lo sostenía del brazo, preocupada—. Esto va más allá de mis conocimientos, pero encontraré una respuesta, los salvaré —dijo determinado y sin más se fue de la cafetería junto a Machiko, quien lo siguió automáticamente.
—Espero que se encuentre bien… —manifestó Yuki.
—Lo estará, seguro fue a jugar con sus jugueticos y su chica alienígena —manifestó Ayane despreocupada mientras llevaba su vaso de jugo a la boca.
—Eso se escuchó muy mal —bromeó Noriko haciendo que la directora de cina escupiese su jugo, un poco sonrojada.
—¡No lo dije de esa manera! —la reacción de Ayane había hecho reír demás a Noriko.
Por otro lado, personas como Kashiya, Yumiko y Yasu, se habían ido de la cafetería en silencio, alguno lo notamos y no pudimos evitar comentar.
—Lucen pensativos —manifestó Shichirou.
—Seguramente aún piensan en la foto —dijo Kyrinnia—. Sé que lo que voy a decir no suena alentador, pero quizá Monokuma dice la verdad, esa foto es real.
—Entonces estás de acuerdo en que fueron borrados nuestros recuerdos —manifestó Shichirou, la espía afirmó suavemente.
—Si es así, más que nunca debemos estar unidos —anuncié— ¿no suena bien habernos conocido antes? Sinceramente, ustedes forman parte importante de mí, pensar que esta no fue la situación en que nos conocimos, me da… una sensación más feliz ¿me entienden?
—Sí, se siente más reconfortable —respondió Yuki con una sonrisa—. Estoy seguro de que en dado caso, fuimos buenos amigos —el patinador sobre hielo se mostraba más animado, yo asentí.
—Seguramente "nuestros yo del pasado" nos alentarían a seguir adelante —manifesté convencido observando la palma de mi mano, la cual cerré en un puño y luego miré a los que allí se encontraban con una sonrisa, ellos también sonreían.
—¡Así será, estaremos unidos hasta el final! —exclamó Noriko con una gran sonrisa. La voz de la deportista extrema solía ser más alta que la de todos en general.
—¿Mi yo del pasado habrá hecho una gran película? —se cuestionó Ayane, mientras colocaba su dedo sobre su barbilla pensativa.
—Jaja, estoy segura que sí —le respondió Mika con una risa tierna.
Mi yo del pasado.
¿Me pregunto qué clase de cosas hice? ¿Acaso tiene que ver... con aquella voz, esas personas a quienes no les podía ver la cara…?
—Te dije que podrías guiarnos al mejor camino —me dijo Kyrinnia, una vez los demás ya estaban distraídos.
—No es para tanto —negué. Provocando que la espía sonriera en respuesta, ella seguía creyéndome modesto. Yo sólo hacía lo que creía correcto, eso era todo.
Después de dar concluida la conversación, todos se dispersaron nuevamente, por mi cuenta, decidí investigar las nuevas zonas descubiertas. Sin embargo, al subir por las escaleras, me encontré a Kashiya por los pasillos, quise verificar que se encontraba bien, así que me acerqué.
—Oh, Fujimoto-san —dijo, lucía distraída.
—Quería saber si estabas bien, te fuiste de repente de la cafetería y…
—Lo lamento —interrumpió—. Quería pensar… había mucho que procesar y… no quería seguir viendo como desconfían de alguien como Tachibana-san.
—No desconfiamos de ella —contradije—. Desconfiamos de Monokuma, pero sabes que hay probabilidades de que esa foto sea verdadera, eso no convierte a los que están en esa foto como traidores.
—¿Y qué es entonces? —preguntó la secretaria.
—Algo por lo que Monokuma quiere que discutamos y terminemos haciendo lo que él quiere, matarnos entre sí. Y no podemos dejarlo hacer eso.
—¿Entonces no creer que Tachibana-san sea una traidora? —me preguntó, mirándome de frente, con algo de timidez.
—No creo que ninguno sea un traidor —la chica sonrió tras decir esas palabras—. Lo único que quiere Monokuma es dividirnos, pero no lo logrará. Si es cierto lo del borrado de memoria, estoy feliz de haberlos conocido en otras circunstancias.
—También me agrada pensar en eso —admitió la de hebras marrones.
Una vez Kashiya se sintió más alegre tras una larga conversación acerca de lo mucho que come y nada que engordaba, era como un barril sin fondo. Al final, la secretaria se fue en búsqueda de Yumiko quien también lucía triste por lo ocurrido y decidió darle apoyo, lo cual me parecía muy bien, por lo que seguí mi camino dirigiéndome a una de las salas que no había investigado.
Al entrar observé una gran sala de juegos, una mesa de ping-pong, unas tres máquinas de juegos, cartas, ajedrez, entre otras cosas que no logré detallar ya que sólo pude observar como Mika y Yuki jugaban ping-pong muy concentrados mientras que Ayane animaba a la abogada. Duraron unos minutos hasta que por fin hubo un ganador, y ese había sido Yuki.
—¡Trampa, es imposible que hayas ganado! —exclamó Ayane.
—Fue una buena partida —manifestó Mika algo agotada, se notaba que habían durado cierto tiempo allí.
—¡Eres muy buena Mika-san! —dijo Yuki muy animado, provocando un leve sonrojo en la de orbes grises.
—N-no es para tanto…
—Hey, hey, Fujimoto-kun —Ayane me susurraba mientras me tomaba del brazo y me llevaba con ella.
—¿A dónde van? —preguntó Mika.
—¡Tengo algo muy importante que decirle a Fujimoto-kun, así que volvemos luego! —se excusó la directora de cine mientras aceleraba el paso y me llevaba a rastras, ya sabía que pasaba, definitivamente lo había hecho apropósito.
—Supongo que lo necesitan —manifesté ya encontrándome solo junto a Ayane.
—¡Claro que sí, Mika-chan es muy tímida cuando alguien le gusta! —Exclamó Ayane—. Ok, la entiendo, pero cualquier cosa podría pasar en este horrible lugar y ella no hace nada al respecto —dijo enojada.
—Sé que es así, pero no la aceleres, igual es un buen paso para iniciar —giré mi mirada hacia la puerta, casi inconsciente.
—¿También te gusta Mika-chan? —me preguntó la de hebras moradas.
—¿Qué? Por supuesto que no —dije con algo de vergüenza, es decir, sí era bonita e inteligente, pero no era como para llegar a ese extremo.
—Seguramente no te has dado cuenta —dijo ella de manera burlona mientras se reía un poco—. Bueno, regresaré a mi habitación, no tengo pensado regresar con estos dos tortolos.
Ambos nos despedimos, ella había bajado pero yo seguí en mi investigación, en la siguiente sala, se encontraba un pequeño despacho, con algunos archivos, donde estaba Shichirou buscando dentro de ellos, también había escritorio sucio repleto de papeles, las ventanas estaban totalmente selladas, como todas las demás en esta prisión.
—¿Has encontrado algo útil? —le pregunté al médium mientras me le acercaba.
—No, todo está vacío —me respondió el pelinegro—. Aquí fue donde Saito-san encontró la fotografía.
—¿Crees que Monokuma la dejó aquí apropósito? —el más bajo negó con su cabeza.
—Saito-san la encontró escondida en un lugar secreto del escritorio —dijo este, dejándome algo confundido.
—¿Y cómo supo ella que tenía un lugar secreto? —le pregunté a pesar de que presentía que no sabía la respuesta.
—No lo sé, fue lo que me dijo Hamasaki-san. Tampoco es que le haya preguntado…
Era curioso, tampoco es que pensaba que Mika quizá lo sabía de antemano, pero era algo importante y que no podía dejar pasar, por lo que decidí preguntarle cuando tuviera la ocasión.
—Creo que ya no se encontrará nada útil por aquí —manifestó el chico, cerrando el último archivo.
—Deberías descansar, con todo esto, incluso yo estoy cansado.
—Kyri-san está buscando también en la Sala de Operaciones, siento que debo ser más útil —dijo el chico, mirándome de frente, eso era un gran cambio en él, quien solía mirar al suelo.
—Lo eres, has ayudado en los casos y…
—Quiero colaborar en salir de aquí, no en ayudar a qué amigo mató a otro amigo —dijo con una determinación que incluso me hizo sentir petrificado.
—Lo harás, lo haremos —prometí—. Podemos ir a ver a Kyri-san, posible necesite ayuda —tras decir eso, Shichirou asintió con la cabeza y me acompañó a la Sala de Operaciones, donde estaba Kyrinnia tecleando en una de las computadoras.
Palabras como acceso denegado se escuchaban repetidas veces mientras nos acercábamos a ella. Observamos como la computadora pedía una contraseña y ella intentaba adivinarla.
—Eso luce muy complicado —le dije, logrando que ella se percatara de nuestra presencia y volteara por unos segundos, para luego seguir con la computadora, intentando con otra contraseña fallida.
—Es un asco, tendré que intentar hackearlo, y no soy la mejor en ese campo… —dijo con desanimo.
—¿Pero podrías lograrlo? —preguntó Shichirou.
—Podría… tal vez… pero tardaría unos días, no estoy segura —respondió la rubia.
—¿Furubashi-san no podría ayudar? —cuestioné.
—Toshi-kun es un chico listo, sí, pero esto es más informático y tedioso, además no quiere salir de su habitación desde lo de esta mañana, ya fui a verlo —manifestó la espía resignada.
No me parecía raro que el científico se encerrase en su habitación, seguramente la estudiante suertuda estaría con él. Sin embargo, me parecía fuera de lo común que no quisiera ayudar en algo, no solía negarse así como así, ¿estaría ocupado con un nuevo invento?
Decidí irme, pero por su parte, Shichirou se quedó junto a la espía, a pesar de que no tenía conocimientos informáticos, la espía aceptó que algo de compañía no estaría demás, puesto a que solía aburrirse con facilidad de las cosas y era algo en lo que no quería rendirse.
Al salir de la Sala de Operaciones, observé a Noriko caminar por los pasillos, aunque ella misma lucía perdida.
—¿Qué sucede? —le pregunté a la trigueña de ojos azules.
—¡Que estoy aburrida! —exclamó ella muy obstinada—. No hay nadie disponible con quien jugar —dijo casi lloriqueando.
—Yo podría… No estoy haciendo nada —al decirle eso, a la deportista le brillaron los ojos.
—¡Perfecto, primero una carrera al gimnasio y luego una partida de basquetbol! —dijo ella para luego iniciar a correr, sin siquiera contar para dar inicio a la dichosa carrera, por lo que tuve que correr casi se inmediato para seguirla, pero obviamente no pude ganarle—. Ayane-chan me dijo que no me acercara a la Sala de Juegos porque hay dos tortolos coqueteando, así que el mejor lugar para divertirse es aquí —manifestó.
—No lo dudo —dije ya cansado por la carrera que habíamos echado, pero ahora es que faltaba porque Noriko tenía muchas ganas de jugar basquetbol, y ahora me arrepentía de haberme ofrecido a jugar, esa chica tenía mucha energía.
—Recuerdo que me perdía todo el día jugando deportes con los chicos jóvenes del edificio —anunció Noriko, después de una larga partida que me había dejado muerto.
—¿Cómo te volviste la súper deportista extrema ahora que lo pienso? —pregunté curioso.
—Oh, bueno, sabes que mi padre me llevaba de caza, eso a veces era por días en lugares muy grandes, sabanas, bosques, ríos, en fin —ella pausó un poco—. En una de esas me perdí —dijo sonriendo sin vergüenza mientras colocaba su brazo izquierdo sobre su cabeza—. Pasé como tres días pérdida, en realidad creo que a mis padres no les importó, terminé sobreviviente a la naturaleza, escalando montañas, en una de esas, conseguí instrumentos de una de esas personas que hacían deportes extremos y los esqueletos de alguien, al parecer le había picado una araña venenosa, no sé, pero me los llevé y practiqué muchos deportes extremos, viendo lo fácil que se me hacía, además no sufro de algo como miedo a las alturas o al peligro —manifestó orgullosa.
—¿Y lograste regresar en tres días? —pregunté impresionado, no debería subestimar a esta chica sin temor al peligro.
—Sí, encontré un pueblo donde pude llamar a mis padres, muchos de allí se enteraron de lo que hice y me contrataron para varias series de ese tipo, recuerdo que mis padres empezaron a interesarse por mí cuando vieron la cantidad de dinero que ganaba, después de todo, veníamos de una economía muy baja —declaró la rubia—. Así fue como la academia me reconoció y me invitó.
—Lo dices y no puedo creerlo —dije incrédulo—. Pensar que a mí me reconocieron por accidente.
—Jaja, no puedo creerlo Hayato-chan, con tu talento podrías vender bastante a los ricos coleccionistas de obras artísticas originales —dijo ella en tono de broma.
—Pues sí, un día me encontraba en el parque con mi bloc de dibujo, y de casualidad, una de esas hijas de personas ricas, curiosa por el mundo más abajo, me descubrió y empezó a comprarme, no pasó mucho cuando empecé a ser reconocido —dije con una sonrisa penosa.
—Y así el Ultimate Artist renació del fuego —empezó a contar ella como si fuese historia de héroes.
—¡Espera, tampoco es que sea un fénix! —Exclamé y ella se rio fuertemente.
En ese momento, la alarma sonó, indicándonos que ya era el horario nocturno. Ambos decidimos dirigimos a nuestras habitaciones, me encontraba realmente cansado, Noriko era una persona muy energética a la que no se le podía seguir fácilmente, pero era agradable.
Ya en mi habitación, decidí cerrar los ojos e irme a dormir, había caído rápidamente en el sueño aquel día.
Cuando desperté sentí una lágrima recorrer mi mejilla, posiblemente la situación de ayer me hizo soñar con que todos estábamos juntos, asistiendo a clases en la Academia Kibougamine, los que ya no estaban con nosotros, estaban vivos y sonrientes, no había nada que me haría más feliz que eso.
Me quedé unos minutos más en cama hasta que escuché la alarma de Monokuma indicando que ya era el horario diurno, por lo que me levanté, me di una ducha y me arreglé para ir a desayunar junto a los demás.
Al entrar en la cafetería, Kyrinnia, Kashiya, Mika, Ayane, Noriko, Yuki y Shichirou se encontraban allí. Yo me había tardado un poco, así que pensé que ya todos estarían allí. El desayuno procedió, pero los restantes nunca llegaron.
—Por lo que veo esos cuatro no vendrán —manifestó Kyrinnia.
—Nanako-san sigue muy afectada por lo de ayer —alegó Kashiya, con una faceta triste y preocupada por la arquera.
—Yo vi a Kobayashi-san salir de la cafetería cuando llegaba, me dijo que le llevaría de comer a Furubashi-san, quien no quiere salir de su habitación, al parecer ella ha estado con él todo este tiempo —agregó Yuki.
—Y no sabemos nada de Yasu —finalizó Mika.
—Hay que intentar hablar con ellos —les dije.
—¿Y decirles qué? No creo que ese científico con su conejillo de indias quieran abrirnos la puerta para hablar —manifestó Ayane.
—Hayato tiene razón, tenemos que intentarlo —se unió Mika—. No queremos que haya discordias entre nosotros, es lo que Monokuma quiere.
—¡Entonces comienza la operación animar a nuestros amigos! —manifestó Noriko mientras se levantaba de la silla y se colocaba encima de la mesa, siendo regañada instantáneamente por Mika y todos los presentes nos reímos por ello.
Una vez terminado el desayuno, decidí ir en búsqueda de Toshiro y Machiko, quienes estaban en la habitación del primer nombrado. Toqué la puerta, insistente, y tras unos minutos, la chica de cabello y ojos azules abrió.
—¿Qué sucede? Toshiro-sama está ocupado en este momento —informó la suertuda, atrás de ella podía escuchar varios sonidos, Toshiro estaba planeando algo, sólo esperaba no fuese algún invento que alterase nuestro bienestar como en el caso de Ken.
—Me gustaría hablar con ustedes —le dije—. No queremos estar divididos…
—Oh, pero no lo estamos, Toshiro-sama hace lo mejor que puede para nosotros —manifestó Machiko—. Él nos salvará, nos dará la respuesta que queremos —dijo esperanzada—. Pero para eso no debemos interrumpirlo, yo sólo lo ayudo a mantenerse fuerte, no puedo dejarlo sin comer.
—Lo entiendo… Kobayashi-san, confiamos en él, sólo… no dejes que Furubashi-san termine en la locura… —le dije y ella afirmó, sabiendo a lo que me refería, a veces las ganas de ayudar y no poder hacerlo rápidamente, nos llevaba a la locura y no queríamos eso.
Machiko cerró la puerta una vez terminamos de hablar, por lo que me dirigí a las habitaciones de Yasu y Yumiko, pero ninguno de los dos abrió, posiblemente no se encontraban allí. Visto eso, decidí caminar por los pasillos de la prisión.
En el segundo piso, me dirigí a una de las puertas después de la Sala de Operaciones, la cual cuando la abrí, era el lugar donde Kashiya y Yumiko nos habían avisado sobre el segundo piso, y el cual, daba vista hacia la cafetería, y ahí mismo se encontraba Mika.
—Oh, me encontraste —me dijo ella con una sonrisa.
—Pensé que estarías con Yukimura-san —bromeé a lo que ella se sonrojó tiernamente.
—¡Todos nos separamos para buscar a Yasu y Yumiko! —Exclamó ella.
—Lo sé, no tienes por qué ponerte nerviosa.
—¡N-no lo estoy! —tartamudeó—. Yuki no me gusta, sólo… ¡soy su fan! Me gustan mucho los deportes, siempre lo veía en la televisión cuando había torneos de patinaje sobre hielo. A-Al igual que a Noriko.
—No te veo entusiasmarte por Ogawa-san cada vez que la vez —le dije mirándola con sospecha, ella aún tenía sus mejillas rojas.
—E-es que me gusta más el patinaje sobre hielo —me dijo con sus mejillas infladas, que la hacían ver incluso más tierna. No podía creer que pensase cosas como esas, bueno sí, pero no era el punto.
"Seguramente no te has dado cuenta"
Las palabras de Ayane resonaron en mi cabeza y me hicieron sonrojar un poco, pero Mika había desviado su mirada hacia la cafetería en ese momento así que no se dio cuenta.
—¿Lograste hablar con Toshiro? —me preguntó la abogada, cambiando el tema.
—Kobayashi-san me dijo que está ocupado creando algo que nos ayudará —le informé—. No sé de qué se trate.
—Ojalá sea un robot gigante que nos saque de aquí —dijo ella con cierto cansancio.
—Jaja eso sería lo mejor —reí mientras imaginaba a Toshiro montado en un robot gigante destruyendo a Monokuma mientras reía desquiciadamente y destruyendo la prisión para poder salir—. Oye, supe por Ueda-san que la foto la has descubierto en un lugar secreto en el escritorio del despacho de archivos, ¿eso es…?
—Es cierto —declaró—. No tienes porqué desconfiar de mí, es algo que se ve a menudo, incluso yo he ocultado cosas en un escritorio.
—¿Cómo qué? —le pregunté.
—M-mi diario —dijo sonrojada—. Mi hermano solía molestarme mucho cuando era pequeña, así que me vi en la obligación de ocultarlo en mi escritorio secretamente, nunca lo encontró —explicó—. Y pues, tuve ese presentimiento con ese escritorio.
—Lo entiendo —dije—. Gracias por explicarlo, no dudaba de ti, pero aun así tuve que preguntar.
—Lo sé, no estoy molesta por eso —sonrió—. Bueno, mucho descanso, iré a verificar lo de Yasu y Yumiko —manifestó la abogada, yéndose de allí, yo también decidí irme. Mika se fue por el lado izquierdo, pero yo decidí irme por el lado contrario, al caminar por allí, escuché el ruido de algo cayéndose en la sala del conserje, por lo que abrí la puerta, con algo de temor, encontrándome con Yasu.
—¡Mori-san! —exclamé.
—No grites, puedo oírte —manifestó él, en un tono calmado. El chico alto se encontraba revisando varias cajas que allí se encontraban.
—No creo que en este lugar encuentres algo útil… —manifesté, todo en ese lugar no era nada más que productos de limpieza, después de todo.
—Nunca lo sabré si no lo intento —dijo mientras seguía buscando.
—Puedo ayudarte —ofrecí.
—No necesito ayuda, puedo hacerlo solo, estoy mejor así —rechazó el violinista.
—Tú y Nanako-san están muy encerrados en su mundo, saben que podemos ayudarlos…
—Nanako-san también está intentando buscar algo que nos saque de aquí, información concreta sobre los que hicieron esto —me dijo Yasu seriamente.
—¿Has hablado con ella? —pregunté sorprendido.
—Sí, tanto ella como yo no podemos aceptar que nuestros recuerdos han sido borrados —explicó el de cabello azul verdoso.
Lo entendía, nada de lo que le dijéramos harían que ellos cambiasen de opinión. No sabía cómo marcharía eso, ni que decirle para que volviese en sí. Tampoco hacía nada malo, es cierto que también existían posibilidades de que nuestros recuerdos no hayan sido borrados.
—No te sobre esfuerces —pedí—, todos de alguna manera estamos intentando ayudar —le dije colocando mi mano sobre su hombro, Yasu me miró fijamente, pude notar una leve, muy leve sonrisa en él, quien luego afirmó.
Cuando salí de allí, decidí dirigirme hacia la Sala de Operaciones, donde seguramente se encontraba Kyrinnia intentando hackear la computadora principal. Al entrar, lo único que escuchaba era el tecleo intenso, era rápido, se oían como metralletas.
Allí sentada se encontraba la espía, junto al médium.
—¿Decidiste ayudarla? —le pregunté a Shichirou, quien ya nunca se separó de Kyrinnia.
—Sólo le busco café o aperitivos para que no se canse —respondió el chico.
—También me ayuda a no perder la cordura con esto, Shichi-kun es buena compañía —dijo ella con una sonrisa amplia y sincera.
—¿Y cómo vas con eso?
—Pues, es horrible, definitivamente este no es mi materia —manifestó apenada y algo estresada—. Pero lo lograré, debo hacerlo —se reconfortó.
—Seguro lo harás —la apoyé—. Lástima no sé en qué podría ayudarte.
—Está bien, cada uno de nosotros tiene sus propios talentos —me dijo la espía, animándome un poco, aunque no sé en qué clase de ayuda mi talento serviría—. Shichi-kun, ¿enserio puedes comunicarte con los espíritus? —preguntó de la nada.
—Mientras ellos así lo deseen, sí —respondió el médium—. Es algo que me ocurre desde muy joven.
—¿No te daba miedo? —pregunté.
—Al principio sí, solía ocultarme bajo las sábanas y lloraba mucho, algunos espíritus se mostraban como murieron, algunos tenían balas en la cabeza o los órganos fuera, era de terror —manifestó el pelinegro—. En el orfanato muchos de los niños se alejaban de mí porque gritaba por las noches, siempre tenía pesadillas —admitió—. Mis padres adoptivos fueron muy pacientes conmigo, incluso me llevaron a un psicólogo, quien descubrió mis "dones". Pronto descubrí que muchos de esos espíritus solo necesitaban mi ayuda para "arreglar eso que dejaron pendiente" —explicó.
—Vaya, luce muy complicado —manifestó Kyrinnia—. Shichi-kun, soy muy escéptica, así que me cuesta creerte del todo, aunque muchas cosas hayan ocurrido en los juicios, sigo sin comprenderlo del todo.
—Lo entiendo, no te preocupes, no es fácil de creer —admitió sin sentirse ofendido.
—¿Qué hay de ti Kyri-san? —le pregunté— ¿cómo te volviste una espía?
—Mis padres se dedican a ello, por ende mi madre dijo que su descendencia sería entrenada para ello —manifestó Kyrinnia—. Y así tener la mejor cadena de espías, mi padre, quien es americano, lleva el apellido de mi madre, es ella quien manda y la de mejor rango. Estuve viviendo por mucho tiempo en américa hasta que la Academia me invitó —contó.
—¿Te hubiese gustado dedicarte a algo más? —pregunté.
—Quizá en tener mi propia cafetería —admitió con una sonrisa—. Nada mejor que el olor al café —rio—. Pero de lo contrario, no me veo en otro lugar que no sea en el espionaje, soy una mujer de acción —todo eso lo contó mientras seguía escribiendo en la computadora.
—Es genial —alagó Shichirou.
Tras esa conversación, Kyrinnia siguió en lo suyo, yo la dejé junto a Shichirou y me fui hacia el archivo, donde estaba Yumiko, la otra a quien buscábamos.
—Si vienes a detenerme vete de aquí —me dijo mirándome con cierto enojo.
—No, no lo haré, sé que quieres ayudar —respondí, a lo que ella se mostró más calmada.
—Algunos de ustedes se resignaron a esperar a ver quién nos rescataba, pienso que debemos rescatarnos nosotros mismos, viendo hasta donde hemos llegado —explicó la arquera mientras veía el escritorio.
—Ahí fue donde Saito-san encontró la foto —recalqué, a lo que ella mi miró nuevamente.
—La falsa fotografía esa —dijo dándolo por hecho.
—Nanako-san…
—Es falsa —interrumpió—, no puedes hacerme cambiar de opinión. Incluso Mori-san está de acuerdo conmigo. Es imposible que nuestros recuerdos hayan sido borrados.
—Posiblemente Furubashi-san está trabajando en ello —dije llamando su atención—, si nuestros recuerdos han sido borrados estoy seguro que él nos responderá brevemente. También Kyri-san está intentando hackear la computadora de la Sala de Operaciones, quizá encontremos respuestas. Pero no importa cuál sea verdad, lo importante es permanecer unidos.
—No puedo estar con personas que piensan que Tachibana-san nos traicionó —dijo indignada.
—No hemos dicho que nos haya traicionado, fue una teoría, una en la que tampoco estoy de acuerdo, ninguno de ellos lo hizo.
—Pero lo pensaron, es suficiente —manifestó Yumiko con terquedad—. No sé qué le han hecho a Wakahisa-san, pero también se ha puesto de su lado. Yo no pienso descansar hasta probar la inocencia de Tachibana-san —sentenció la arquera, y yo no pude decir más.
Me rendí ante la terquedad y el orgullo de la pelinegro de ojos rojos, por lo que decidí dejar de molestarla, que eso era lo que ella pensaba que hacía y salí de allí.
—Fujimoto-san —me llamó Kashiya quien observó que salí del despacho.
—¿Qué sucede Wakahisa-san?
—¿Ha-has logrado hablar con Nanako-san? Está molesta conmigo por estar de acuerdo con ustedes… —manifestó algo triste.
—Sí, ella… está un poco desconcertada ahora mismo, quizá sólo necesita tiempo para afrontarlo, intenté calmarla un poco, pero no funcionó —informé defraudado de mí mismo.
—Nanako-san es algo terca, cuando cree en algo, no para hasta demostrar que es cierto o que encuentre algo que la haga cambiar de parecer, cuando no hay otra respuesta sino esa, por mucho que le desagrade —me explicó, aunque ya lo había notado.
—Entonces hay que esperar a que lleguen esas respuestas —manifesté—. Sea lo que sea, terminará por aceptarlo si no hay otra ruta.
—Así es —dijo ella aún algo desanimada.
—Estará bien —le sonreí y ella me respondió con otra sonrisa.
Después de eso, me reuní con los demás, donde todos estuvimos de acuerdo en que Yasu y Yumiko estarían bien, solo se encontraban como Kyrinnia y Toshiro, que buscaban una solución a lo que nos pasaba.
Tras eso, empezamos a pasar nuestro tiempo libre en otras cosas, por mi parte me dirigí al patio a dibujar por un tiempo, era una de las cosas que más me animaba y hacía que el tiempo pasase rápido.
Y así de rápido había pasado que el horario nocturno inició, yo había terminado de dibujar la vista exactamente como la recordaba que se veía desde mi verdadera habitación en el último piso del edificio. Los atardeceres siempre fueron hermosos desde allí, y me reconfortaba pensar en mi hogar, mis padres y mi hermano.
Guardé todo y me dirigí hacia mi habitación, dispuesto a dormir, ese día si había tardado un poco en dormirme.
Esa noche había soñado con explosiones, destrucción, como si fuese el final del mundo, me levanté exhausto, como si de verdad hubiese vivido esa vida, estaba sudando y respirando fuertemente, mi corazón latía con fuerza y mi respiración era forzada.
Sólo fue un sueño, me dije. No era real.
Pero después de eso, no pude dormir más, sólo daba vueltas en mi cama, pensando en aquel sueño hasta que la alarma de Monokuma sonó nuevamente.
Como era de costumbre, me arreglé y me dirigí hacia la cafetería.
Ahora éramos menos que antes, sólo Ayane, Mika, Yuki, Kashiya, Noriko y yo nos encontrábamos allí. Ya no había ni que preguntar dónde se encontraban los demás.
—¡Aaah! —gritó Ayane de repente—, ¿Cuándo los demás dejarán de alejarse? Me tienen harta, aunque ahora que lo pienso desde que el científico y la alienígena no están, todo es tan tranquilo —dijo mientras se estiraba plácidamente.
—No deberías ser mala con tus compañeros —le dijo Yuki.
—Mejor hagamos nuestro propio grupo y dejémoslos por fuera —recomendó Noriko, ella se encontraba sentada de una forma muy "relajada", con las piernas abiertas y totalmente recostada, era una suerte que cargase pantalón.
—No sería cortés —manifestó Kashiya, ella por el contrario de la deportista, si lucía muy femenina en la forma en la que se sentaba.
Al momento en que terminamos de desayunar, para mi sorpresa, la alarma había sonado y la pantalla de la cafetería se encendió, Mostrando a Monokuma.
—Atención reclusos, atención reclusos, reúnanse en la tarima del patio de la prisión, les diré algo importante —tras decir eso la pantalla se apagó.
Sentí un poco de temor ante eso, lo único que quería que nos dijera era que ya podíamos salir de aquí, pero parte de mí sabía que eso no pasaría; resignado, obedecí lo dicho por el oso mecánico y me dirigí hacia el patio junto a los demás que se encontraban en la cafetería.
Todos, a excepción de Toshiro y Kyrinnia se encontraban allí.
—¿Qué demonios? ¿Qué le pasó al loco y la rara? —preguntó el oso, luciendo una voz algo molesta.
—Toshiro-sama no vendrá, lo que sea que tengas que decir, se lo diré yo —informó Machiko.
—Igualmente, yo le informaré a Kyri-san —manifestó Shichirou.
Monokuma mostró cierto desagrado, pero al final estuvo de acuerdo en sus términos.
—Muy bien, han pasados tres días y me estoy aburriendo, necesitamos otro homicidio por aquí —dijo él muy tranquilo.
—¡Ni creas que conseguirás lo que quieres! —exclamé furioso.
—Nfufu, este chico cree que puede hacer lo que quiera, bueno sí, pero bajo mis términos —manifestó Monokuma.
—Déjate de tonterías —le dijo Mika, aún más molesta.
—¿No quieres estar en otro juicio abogada?
—No bajo tus sucios trucos.
—Vaya, que aburrida —se burló Monokuma.
—Pues hagas lo que hagas, ya no habrá más homicidios —le dijo Noriko, la chica más alta del grupo.
—¿Ni si les digo que pueden escoger a uno más para salvarse? —Todos nos le queramos viendo confundidos—. Así es, el asesino, si no es descubierto, podrá escoger a uno de ustedes para salir de aquí, es mejor que nada, ¿no? —el oso mecánico nunca dejaba de sonreír, pero siempre era perturbador.
—¡Por supuesto que no! —Exclamé—, tus términos siempre están llenos de lo más horrible, no haremos eso —le dije apretando mis puños.
—Qué clase de cinismo es ese —manifestó Noriko estupefacta.
—Pupupu, muchos dicen eso ¿pero quién no ha pensado en salvar a su mejor amigo, a su amor, apenas les dije esto?
Muchos nos quedamos en silencio, observándonos a cada uno. Sabíamos que Ayane tenía una relación estrecha con Mika, quien a su vez gustaba de Yuki. Machiko y Toshiro estuvieron juntos desde el principio, la nueva relación entre Kyrinnia y Shichirou parecía crecer más; parecía el momento indicado para "ofrecer" aquello, pero aun así…
—No lo haremos —negué por todos—. Lucharemos contra ti, lucharemos contra la desesperación.
—Qué carácter, como todo un protagonista —bromeó el oso mientras se echaba a reír fuertemente.
—No mataremos a nadie —se me unió Mika—. No importa qué, jamás caeré en tus engaños.
—Así es, por lo que puedes meterte tus palabras por el cu-
Ayane hizo lo posible por saltar encima de Noriko y taparle la boca.
—¡Nada de malas palabras! —exclamó la directora de cine.
—¡Bueno ya entendiste oso demente! —gritó la deportista extrema.
—Ya veremos quién tiene razón —tras decir eso, desapareció de nuestras vistas.
Quedando solo nosotros.
—No se preocupen, el invento de Toshiro-sama funcionará, que estoy segura que será así, lo recordaremos todo —manifestó Machiko con una sonrisa.
—¿Qué? ¿Toshiro-chan puede hacer eso? —preguntó Noriko sorprendida e incrédula.
—Es algo nuevo, pero estoy segura que él podrá, cuando recordemos todo, seguramente sabremos cómo salir de esto o qué nos metió aquí en primer lugar —informó la peliazul.
—No podemos recuperar algo que no hemos perdido —dijo Yasu—. Si tanto desean perder el tiempo bien, pero yo no estaré en eso —tras decir eso empezó a dirigirse hacia la salida.
—Yasu, sé que suena difícil de creer, ¿pero esta situación no es difícil de por sí? —le dijo Mika, provocando que el violinista se detuviera—. No importa lo que sea, tenemos que permanecer juntos, lo sabes —Yasu se quedó allí por unos segundos, pero luego siguió su camino, Mika suspiró—. Esto es lo que desea Monokuma. Le estamos dando lo que quiere.
—No será así por mucho, pronto Mori-san recuperará la conciencia, sólo hay que darle tiempo —animó Yuki, quien estaba a su lado, Mika lo miró y sonrió.
—Además, Kyri-san sigue intentando hackear las computadoras de la Sala de Operaciones, así que algo muy importante debe de haber allí también que nos ayudará a entender la situación —alegó Shichirou.
—Aguantar… sólo debemos aguantar —susurró Ayane.
—Si seguimos así, seguramente lo lograremos —dijo Kashiya con una sonrisa—, ¿lo ves Nanako-san? Juntos podremos hacerlo —le dijo a la arquera, quien lucía muy sumida en sus pensamientos.
—Lo siento yo… tengo que irme —dijo ella sin dar más explicación, entrando nuevamente a la prisión.
—Necesita tiempo también —informó Kashiya—. Hago lo que puedo para animarla, pero hay veces en que sólo necesita estar sola.
—Está bien Kashiya, lo estás haciendo bien —le animó Mika.
—Debo regresar con Toshiro-sama —informó Machiko— Fue un placer verlos —dijo despidiéndose mientras se iba de allí.
—Yo también debo regresar con Kyri-san a decirle lo que pasó —manifestó Shichirou, despidiéndose de todos para luego irse.
—¿No quieren ir a la sala de juegos? —Ofreció Yuki—. Seguramente podemos hacer algo todos juntos —nos dijo refiriéndose a los que quedaban allí, Mika, Ayane, Noriko, Kashiya y yo.
Todos estuvimos de acuerdo y nos dirigimos a la sala de juegos, donde terminé jugando ajedrez con Kashiya, quien me ganó vergonzosamente. Luego empezamos todos a póker, con la promesa de pagar lo debido una vez salgamos de esta prisión, el tiempo corría y al final terminamos simplemente charlando.
—A ver, quien de aquí tiene hermanos —empezó a preguntar Ayane, entre todos, solamente Mika, Yuki y yo levantamos la mano—. Qué envidia, me gustaría tener hermanos.
—Definitivamente, mi hermano es el mejor de todos —manifestó Yuki con una sonrisa—. Mis padres murieron cuando era joven y ambos quedamos con mis abuelos, mi abuelo se dedica a cultivar, está muy viejo pero es terco para dejarlo, mi abuela lo ayuda un poco, y mi hermano siempre mostró interés por la cocina, alquiló un pequeño lugar donde montó un restaurante y de dedica a eso.
—Eso es genial, deberíamos ir una vez salgamos de aquí —manifestó Mika mirando al patinador sobre hielo, quien sonrió como respuesta, la conexión entre ambos se hacía cada vez más evidente, cuando volteé, observé que Ayane me miraba burlesca.
"Seguramente no te has dado cuenta"
Sus palabras nuevamente llegaron a mi cabeza, yo sólo negué con mi cabeza algo divertido, la chica tenía mucha imaginación.
—Mi hermano era patólogo forense —manifestó Mika, yo recordé enseguida cuando ella me lo dijo—. Ya saben, investigaba los motivos de muerte de un cadáver y esas cosas, para ayudar en los juicios bajo testimonios con sus conocimientos como experto —explicó la abogada—. Como el hermano de Hayato, quien es un agente de la policía.
—Ah, sí —dije con una sonrisa.
—¡Sus hermanos son tan geniales! —Exclamó Ayane—. Siempre estuve sola, era aburrido hasta que mi mamá me compró una cámara y empecé a grabar lo que sea, pronto mi imaginación surgió y muchas escenas cinematográficas se montaban en mi cabeza, les dije a mis padres que quería ir a cursos de cinematografía, donde descubrieron mi alto potencial, para dirigir películas, recuerdo que los adultos me envidiaban por mi alto talento para ello —dijo orgullosa.
—Y-yo tampoco tengo hermanos —dijo Kashiya—. Aunque por todo el trabajo que tenía casi no lo notaba —admitió—. Sólo éramos yo y mamá, mi padre nos había abandonado con un montón de deudas.
—¡Pero qué descaro! —exclamó Ayane.
—Sí… pero nos la arreglábamos —manifestó con una sonrisa.
—¿Es de allí que no te agradan los hombres? —preguntó Mika.
—¡N-no es por eso! Tampoco es que los odie o algo… —dijo la secretaria muy apenada—. Sólo no me gusta que se me acerquen tanto, mis jefes solían acosarme en los trabajos y era por eso que cambiaba mucho, trabajé de secretaria como para diez tipos de profesionales.
—Kashiya, siempre pudiste denunciarlos, ¿lo sabías? Además de acoso laboral, eres menor de edad, por ello era incluso más grave —le informó la abogada.
—Y-yo… tenía miedo —admitió ella—. Esto no es algo con lo que hable con todo el mundo.
—Lo entiendo, puedes confiar en nosotros —manifestó Ayane—. Para eso son los amigos.
—Y la próxima vez habla conmigo y yo misma me encargaré de darles una paliza —manifestó Noriko.
—Esa no es la manera Noriko, podrían denunciarte —manifestó Mika—. Aunque sí, se lo merecen —ella rio un poco y todos estuvimos de acuerdo en ello.
—Será así a partir de ahora —aceptó Kashiya riendo un poco.
Conversamos por un buen rato más, hasta que la alarma sonó informando sobre el horario nocturno, por lo que todos nos dirigimos a dormir.
Tardé un poco en bajar, debido a que decidí ser el que arreglase la mesa donde estábamos en el salón de juegos, había pasado aproximadamente media hora cuando ya estaba dirigiéndome a mi habitación. Pensando que ya todos estarían durmiendo, me encontré con alguien en los pasillos, y era no era nadie más que Toshiro.
—¿Furubashi-san? —lo llamé sorprendido, puesto que no se le había visto desde la conversación sobre nuestros "recuerdos", el albino lucía cansado y con grandes ojeras.
—Ah, eres tú, no pensaba encontrarme a alguien por aquí —dijo intentando parecer energético, pero se le era imposible—. Sólo vine por algo de café, mandé a Machiko a dormir y me quedé solo.
—Kobayashi-san nos dijo que estabas ocupado con un nuevo invento —manifesté interesado en su respuesta.
—Así es, pronto todos seremos capaces de recordar todo lo que nos fue arrebatado —respondió el científico con entusiasmo—. Si nos han hecho olvidar, significa que tenemos información muy importante acerca de los causantes de esto, definitivamente nuestros recuerdos podrán salvarnos.
—Espero estés en lo correcto —dije, algo nervioso. Sinceramente, pensar en todo lo que pude haber olvidado me causaba eso, nervios, y algo de miedo.
—Lo estoy, yo nunca me equivoco —dijo para echar un largo bostezo—. Iré por ese café, nos vemos luego, estoy seguro que para mañana temprano lo tendré listo —él se despidió, colocando su mano sobre mi hombro y yéndose hacia la cafetería.
Lo observé por unos segundos hasta que finalmente entró. Tragué saliva, con el corazón latiéndome con fuerza, nuestros recuerdos… Si Toshiro tenía razón, era lo más cercano que teníamos de vencer a Monokuma.
Seguí mi camino hacia mi habitación, ansioso, casi no pude dormir esa noche.
"Hayato, ¿cómo pudiste olvidarme? Dijiste que nunca lo harías."
Una vez más, desperté con una lágrima recorriendo mi rostro, la voz que resonaba en mi cabeza era extraña, pero a la vez se sentía tan familiar. Pensé que habría sido culpa de todo lo que ha estado pasando últimamente entre nosotros, y el invento de Toshiro que nos había anunciado, recuperaría nuestros recuerdos.
Sí, cuando hiciéramos eso, cuando recuperáramos nuestros recuerdos, no habría nada de qué preocuparse.
Rápidamente me arreglé para salir a desayunar, la alarma de Monokuma ya había sonado hace 5 minutos. Una vez fuera de mi habitación, escuché un alarmante grito que me hizo correr enseguida hacia allá, en la entrada de la cafetería, se encontraba Ayane abrazando a Mika, quien lloraba descontroladamente.
No podía ser, simplemente no podía ser lo que pensaba.
Cuando llegué a ellas, observé el cuerpo de Yuki, tirado en el suelo, con sangre alrededor de él, no había nada más que decir.
Estaba muerto.
Notas de autora:¡Estoy viva! Sí, sí lo estoy, no me he olvidado de esto, y no lo haré porque tengo muchos planes aquí, sino que cada vez se me hace más difícil encontrar un buen momento para sentarme a escribir, lo bueno (aunque suene mal) es que hay menos personajes y no tengo que preocuparme por recalcarlos a todos (? jaja sorry por mis Oc's los amo pero bueno... En fin, espero les haya gustado éste capítulo, no saben como sufrí con lo último, ok, amo a todos mis oc's pero hay unos especiales que ;-; bueno, ya no lloro más, espero pronto traerles el siguiente capítulo, hasta pronto!
Curiosidades: Yuki Yukimura. Ultimate Figure Skyter. Altura 1.55cm. Peso 50kg. Fecha de nacimiento 29 de Abril(Tauro). Su nombre significa "nieve o corage", y su apellido Nieve y Aldea. Le encanta la carne. No le gusta mucho lo dulce. Su cabello es liso y rubio, sus ojos son verde claro. EXTRAS: 1. No le molestan los comentarios que hagan acerca de él, aunque suele tener personas a su alrededor quienes piensan lo contrario y lo defienden. 2. Era muy pequeño cuando sus padres murieron en un accidente automovilístico por lo que no los recuerda.
