Disclaimer: DragonBall no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.

Colección de oneshots, drabbles y viñetas, inspirados en el arte de Kuri Kousin, relacionados con situaciones de la familia Brief.


Fragmentos


Paseo Familiar

Imagen 031


Planeta Tierra.

—¡Vamos en auto! ¡Yo manejo! —Bra, de quince años corrió a buscar las llaves a la mesita de la sala.

—No vamos a ir en auto, todos podemos volar.

—Pero papá, hace mucho frío, yo no quiero volar.

—Ponte pantalones y asunto arreglado.

—¡Ay papá!, Si me pongo pantalones no se van a ver las botas.

—Entonces ponte una falda larga, se te ve todo con la que tienes puesta.

—Eso no es verdad, ¿cierto que está bien, Trunks?

—Claro que sí, te ves hermosa, hermanita. —Trunks sonrió llevándole la contraria a su padre. Estaba de excelente buen humor. Siempre le hacía bien ir de visita a su antigua casa.

—¡Vamos en auto! —insistió Bra haciendo sonar las llaves.

—No, no vamos en auto.

—Entonces votemos, es lo más justo. —La jovencita se puso al lado de Trunks tomándolo de un brazo—. ¿Quién quiere ir en auto?— preguntó levantando la mano.

Su hermano la imitó. Los dos sonriéndole a papá.

—Tú ya no vives en esta casa, tu voto no cuenta, Trunks.

—Pero es parte de la familia, papá, claro que cuenta su voto.

—Si vamos a ir en auto por mamá es mejor que nos apuremos, el tráfico a esta hora no es bueno.

—Razón más para ir volando.

—Papá por favor, no me quiero despeinar, ayer fui a la peluquería, quiero estar linda para mamá.

—Ya, está bien, vamos en el maldito auto. —Caminó hacia su hija quitándole las llaves tan rápido que no se dio cuenta—. Pero yo manejo.

—¡Pero si yo ya sé manejar, papá! —reclamó siguiéndolo hacia la salida con Trunks detrás de ella.

—Lo siento, Bra, pero esta vez apoyo a papá. Incluso para nosotros es peligroso que manejes tú.

—¡Mal hermano! —Tomó su gorro de lana desde la mesa antes de retirarse de la sala.


(…)


Vegetasei.

Por favor, Trunks deja de moverte, me pones nerviosa —La princesa podía ver a su hermano por el reflejo del vidrio de la ventana. Amarraba su cabello en una coleta para que no se le fuera a la cara y molestara.

Lo siento Bra, pero no puedo estar tranquila como tú. Ya deberíamos haber salido de aquí hace horas.

Estoy igual de preocupada que tú, Trunks. —Se volteó para mirarlo mejor. Los dos vestían sus trajes reales, la diferencia era las hombreras largas en la pechera de Trunks y la capa que ella no usaba—. Pero este es el momento preciso para guardar la calma.

No entiendo que hacemos estancados acá. —Reanudó su caminata de un lado a otro—. Deberíamos salir con nuestros mejores soldados en busca de nuestra madre.

Mi padre fue claro y debemos obedecerlo. Iremos los tres, no necesitamos a nadie más para encargarnos de este asunto.

Lo único que quiero es irme ya y ¡sacarles la cabeza a esos hijos de puta! —Acomodó con ambas manos enguantadas su cabello que no dejaba de irse sobre sus ojos. Cuando estaba nervioso no se dejaba tranquilo su pelo y este era el peor día de todos.

Eso es lo que haremos, Trunks.

La puerta de la sala donde aguardaban los príncipes se abrió, apareciendo Vegeta. No dijo nada, simplemente cruzaron miradas un corto segundo antes de salir caminando por los pasillos de palacio. Bra fue la última en salir al tener que acercarse al mueble donde había dejado sus guantes blancos; más largos y ajustados a diferencia de los de su padre y Trunks.

Los dos hermanos caminaban a paso rápido detrás del rey. Trunks exteriorizando su preocupación, Bra confiada en la victoria y Vegeta concentrado en traer a la reina de regreso. Quizás más preocupado que su hijo, pero frío hasta el último momento.

¡Padre, aún es tiempo para llamar a nuestros hombres, debemos masacrar a los que se atrevieron llevarse a la reina!

Con los tres es más que suficiente Trunks, no necesitamos a nadie más para recuperar a la reina sana y salva.

¡Pero no podemos poner en riesgo su vida! ¡Saben que iremos por ella!

Saben que irá un ejército por ella, Trunks, no el rey y los príncipes. Ahora cálmate y cállate.

Papá conoce a nuestros enemigos, Trunks. Confía en él.


(…)


Planeta Tierra.

—¿Y cuántas novias nuevas has tenido este último mes, Trunks? —Bra iba en el asiento del copiloto mirando hacia atrás a su hermano.

Vegeta conducía en silencio.

—No tantas como te imaginas, hermanita.

—Ya estás viejo, deberías buscar una novia bonita y sentar cabeza.

—¡¿Viejo?! No estoy viejo, aún ni cumplo treinta. —Rió divertido. Su hermana siempre era un bálsamo en su vida.

—Pero ya queda poco para eso y tienes que dejarme organizar tu fiesta. Va a salir en todas las portadas de las revistas, te lo prometo. —levantó un poco la voz girando todo su cuerpo para observarlo mejor.

—Es precisamente eso lo que me preocupa. Quisiera algo más privado.

—No te preocupes, yo me encargaré. Lo único que tienes que hacer es darme el teléfono y mail de tus nuevos amigos.

—No tengo muchos nuevos amigos, los pocos de siempre. Goten.

—Tienes que decirle a Goten que debe bailar conmigo, no se lo perdonaré si lleva a la tonta de Pares.

—Tranquila, Bra. Terminaron hace un mes, no creo que la lleve.

—¿Eso quiere decir que tengo una oportunidad con él? —Suspiró como la adolescente enamorada que era. Su hermano le respondió con una sonrisa y su padre con un evidente gruñido.

—Estás muy niña, Goten te ve como una hermanita.

—¿Igual como tú miras a Pan? ¿Acaso crees que no me he dado cuenta?

—Eso no es verdad, además estoy saliendo con alguien hace un par de meses y estoy bastante interesado.

—¡AAAH! ¡Y por qué no me habías dicho antes! —gritó provocando que Vegeta cerrara los ojos por el dolor de oídos—. ¡Hablamos casi todos los días por celular y no me habías dicho! —reclamó golpeándolo en la pierna.

—Porque no voy a contarte con cada chica que salgo.

—¿Ves papá? ¡Puede que pronto seas abuelo! —le dijo exaltada.

—Qué emoción —respondió con voz fría y baja, atento en el camino y tratando de ignorar a sus hijos. En especial a Bra.

—¿Cómo se llama?

—Tú sabes cómo se llama.

—¡¿La conozco?!… ¡¿No me digas que es Marron?! ¡Di que sí, que es ella, por favor! ¡Adoro a Marron y se verían tan lindos juntos!

—No, no es ella, Bra. —dijo un tanto melancólico.

—¿Entonces quién? —Guardó silencio pensando en un nombre.

—Estoy saliendo con Ma…

—Ya que te quedarás una semana en la casa, supongo que vamos a entrenar. —Vegeta lo interrumpió deseando cambiar el tema.

—¡Ay papá! ¡Estamos hablando cosas más interesantes!

El hombre puso los ojos en blanco volviendo a ignorar la conversación de sus hijos.


(…)


Vegetasei.

Luego de programar la nave, Bra dejó el puesto de comando para volver con su hermano. Eran los tres en la mejor nave que disponía el reino de Vegetasei. Contaba con la mejor tecnología en el espacio para poder pasar desapercibido e iniciar un ataque sorpresa. Bulma había sido la mente detrás de la construcción y Bra —pese a su corta edad— la encargada de pilotearla. Sólo se había hecho una y su existencia se mantenía en secreto para uso exclusivo de la familia real.

Qué mejor momento para usarla hoy.

No te preocupes, Trunks. En muy poco tiempo llegaremos. Verás que mañana estaremos desayunando con nuestra madre. —Se sacó el guante para poder tocarlo.

Espero tengas razón. Te juro que si llegan a tocarle un pelo desearán que alguien más los encuentre. —Se puso de pie acercándose a una ventana para mirar la negrura del espacio— Porque no los voy a matar. Les daré algo mucho peor que la muerte.

Y yo te ayudaré.

Vegeta salió de su habitación directo a la mesa ubicada en el centro de la sala de comando. Se sentó en la silla principal y sacó el guante derecho apretando los botones digitales de la mesa. En imagen 3D apareció un planeta de color morado.

Ahí la tienen —susurró Trunks seguro.

Pero ese no es el planeta de los radien, papá. El mensaje decía que la tendrían ahí.

Eso es lo que quieren que pensemos, Bra. Creyeron que con raptar a la reina conseguirían derrotarnos, que nos sometiéramos ante ellos a cambio de su liberación, pero están equivocados. —Apretó más botones de la mesa, activando el zoom. Ahora la imagen pasó a ser una ciudad en ruinas —.Querían verme arrodillado ante ellos y se arrepentirán… Simplemente nos dieron una excusa para exterminarlos a todos.

Padre, eso quiere decir que será más fácil rescatarla. Allá no debe haber muchos guardias custodiando a mi madre.

Así es, Trunks. Y ya envié a un grupo de soldados a su planeta para que ataquen a mi orden. Recuperar a la reina es lo primero, pero una vez que esté a salvo nos encargaremos de todos —contestó sin mirar a sus hijos—. Y en especial a los infiltrados que ayudaron en su captura.

¿Ves Trunks? Te dije que nuestro padre solucionaría todo.

Sí Bra… Pero no entiendo por qué no nos dijiste nada antes.

Esta vez Vegeta miró a Trunks para hablarle. —Cuando comiences a comportarte como el príncipe de los saiyajin y no como un niño asustado, te incluiré en los planes.

El joven se mordió la lengua para no responderle. Su lado terrícola y la extrema cercanía con su madre le pasaban la cuenta siendo incapaz de controlar sus sentimientos. Lo mejor que podía hacer era callarse y no explotar como Vegeta seguramente pensaba lo haría.

Bra, ve a pilotear, quiero que lleguemos lo antes posible. Trunks, memoriza la cuidad. En cuando aterricemos atacaremos. La reina está acá —dijo apuntando y marcando un punto en la mesa. Dicho esto se puso de pie retirándose a su habitación.


(…)


Planeta Tierra.

—Nunca me voy a acostumbrar que te hayas ido de casa, Trunks. Ya no es lo mismo sin ti. Ahora yo sola tengo que soportar a mis papás comportándose como novios adolescentes en cada rincón de la casa.

—Suficiente, Bra. —En una hora de viaje, Vegeta ya había reprimido al menos treinta veces los deseos de estrellar el aerocoche contra un edificio.

—Estoy diciendo la verdad, papá. Ustedes sí que están viejos para comportarse así.

—Ha sido así toda la vida, hermanita. Desde niño tuve que soportarlos y ellos pensaban que no me daba cuenta.

—Creo que siguen pensando eso, porque el otro día los vi en el laboratorio de mamá y estaban…

—¡Ya basta! ¡Dejen de hablar como si no estuviera presente! Aún puedo darles una buena tunda a los dos.

—Ten sentido del humor papá. —dijo Trunks viendo los ojos de su padre por el espejo retrovisor.

—Claro que lo tengo. Este fin de semana lo verás cuando te quedes conmigo entrenando.

—Pero papá, vine a ver a mamá y estar con ustedes. —Arrugó la nariz. Estaba tan fuera de forma que sabía terminaría una semana sin poder moverse gracias a su papá.

—Y es por eso que estaremos sólo dos días entrenando sin parar. El resto puedes hacer lo que te dé la gana.

—Mala suerte Trunks, papá ya habló.

—Y tú te quedarás con nosotros, Bra.

—¡Pero yo no entreno, papá! ¡Y tengo cosas que hacer el fin de semana!

—De todos modos te quedarás con nosotros. Y si reclamas serán más días, así que cierra la boca.

—¡Esto es totalmente injusto! —refunfuñó cruzándose de brazos y mirando hacia el frente.

—Podría castigarte más días, pero tengo sentido del humor. Sólo por eso no será más.

Bra no le respondió. Abrió su cartera para tomar su celular rosa y mandar un mensaje de texto. A los segundos Trunks sacó su celular del bolsillo del pantalón al sentirlo vibrar. Se le hizo imposible ocultar la carcajada por el mensaje de su hermana contándole cómo había encontrado a sus padres en el laboratorio.

—¡Tres días entrenando! —Levantó la voz quitándole el celular a su hija. Los conocía demasiado para no saber que seguían con el tema—. ¡Ninguno va a dormir en tres días!

—¡Mira lo que hiciste, Bra!

—¡Papá era una broma!

—¿Quieren que sean cuatro días?

—¡NO! —gritaron los hermanos al unísono.

—Entonces ninguna palabra hasta llegar y de regreso lo mismo.

Un silencio sepulcral reinó el resto del viaje.

En diez minutos llegaron al estacionamiento del hospital, gracias a que era muy temprano y hacía mucho frío no había gente ni muchos autos en el subterráneo.

—¿Y qué se supone que sabe la prensa? —preguntó Trunks camino al ascensor.

—La empresa envió un comunicado. Está en otro hospital por una apendicitis. —Tomó el brazo de su hermano para caminar. Él joven cubrió su cabello con la capucha de su ropa y Bra sacó unos hermosos lentes oscuros para tapar su rostro. Los dos teniendo que tapar sus colores llamativos para pasar desapercibidos.

Vegeta iba unos pasos adelante sin tapar nada.

—Parece que resultó. No se ve a nadie con cámaras.

—Más les vale. Mi mamá no quiere salir en ninguna revista hasta por lo menos el aniversario de la Corporación el próximo mes.

—Oye Bra… —bajó el tono de voz para que su padre no lo escuchara—. Está más callado de lo normal. ¿Qué pasó?

—Debe seguir molesto por la operación de mamá. Nunca la aprobó. —Ella también habló en voz baja.

—Como si mamá la necesitara para hacer algo.

—Papá no entiende, como él no envejece, pero nuestra mamá tenía todo el derecho en hacerlo, además no es la gran cosa. Unos detallitos pequeños que la harán verse más fresca para la fiesta.

Trunks no le respondió. Ya habían llegado al ascensor y por consiguiente acercado demasiado a su padre.

Para no agregar un día más de entrenamiento, se mantuvieron callados dentro del ascensor. Su madre estaba en los últimos pisos esperando por ellos, en un ala privada donde sólo tenía acceso el doctor y las enfermeras que la atendían.

Al llegar al piso, Bra se adelantó. No veía a su mamá hace dos días.

—¡Mamá! —Entró feliz encontrando a Bulma sentada en un reconfortante sillón.

—Pensé que ya se habían olvidado de mí. —Se puso de pie abrazando a su hija. Podía moverse perfectamente, su rostro era el que había sido intervenido, pero los gigantescos lentes oscuros ocultaban su cara y las vendas que debían cubrir sus ojos.

—Es que vinimos en auto, yo quería manejar, pero papá lo hizo.

—¿Vegeta vino?

Bra no contestó. Trunks entró al cuarto directo a abrazar a su madre.

—¡Trunks!, me alegra tanto que vinieras a buscarme.

—Y me quedaré una semana para cuidarte, mamá… ¿Puedes ver algo?

—No mucho, y la luz me está matando.

—No tenías que hacerlo, no te quejes ahora.

—Vegeta, también te extrañé. —No se molestó en estirar los brazos para abrazarlo. Sabía que debía estar apoyado en el marco de la puerta mirándola—. No pensé que vendrías a buscarme.

—Claro que vendría a buscarte, mamá. Papá ha estado muy preocupado por ti.

—¿Otro día, Bra? —Amenazó a su hija.

—No papi, me callo.

—Entonces vámonos ya. —No le gustaba verla así. Por mucho que le hubiera explicado sus razones, no entendería jamás.

—Falta guardar mi ropa.

—Yo lo hago. —Bra fue a los cajones mientras Trunks ayudaba a Bulma a sentarse en el sillón.

Bulma no tardó en bombardear de preguntas a su hijo y Vegeta se marchó del lugar de regreso al auto. No tenía ganas de participar en la conversación familiar.


(…)


Vegetasei.

La nave se detuvo en el aire, sobre las oscuras nubes, en medio de la noche para no ser detectados. Podría haber sido más cerca, pero no querían poner en peligro a la reina en caso que la nave fuera rastreada.

El radar indicaba muy pocos guerreros en los alrededores y si bien no eran los enemigos más poderosos que habían enfrentado, se caracterizaban por su velocidad e inteligencia a la hora del combate.

Antes de descender comentaron el plan, separándose rápidamente en el aire. Los tres con sus scouter para comunicarse.

El objetivo único en este momento era recuperar a la reina. La venganza comenzaría una vez que estuviera a salvo.

Bra caminó por las calles acercándose al lugar donde su madre debía estar. El ser mujer y poseer un cuerpo delicado le servía para hacer bajar la guardia de sus enemigos al subestimarla a primera vista.

Y eso fue lo que sucedió. Un grupo de guardias se le acercó, preocupados del cuerpo de la chica en lugar de notar que se trataba de una saiyajin.

Antes que pudieran hacer algún comentario desagradable, la guerrera exterminó a todos sin hacer el más mínimo ruido. Comprobó tener su ropa y rostro limpios antes de seguir caminando, dejando un charco de sangre y cadáveres tras ella.

No tardó en llegar al punto que su padre había indicado.

Todo estaba demasiado tranquilo. No se había topado con ningún otro guardia y su rastreador no le había alertado de ninguna presciencia. La cuidad en ruinas estaba muerta en todo sentido.

Aquí Bra. Ya llegué. Espero instrucciones. —Habló por medio del scouter. La respuesta de su hermano no se hizo esperar.

También yo. Solo falta el rey. ¿Tuviste problemas para llegar?

Nada, sólo me topé con unos cuantos soldados de bajo nivel. ¿Tú?

Lo mismo… Esto está demasiado tranquilo, no me gusta.

Papá dijo que tenía todo bajo control.

¿No sientes algo, Bra?

Tranquilo hermano. Ya queda poco.

Mientras tanto Vegeta terminaba de dar la orden para atacar el planeta donde se supone tenían a la reina. En su mano derecha sujetaba del cuello a un guerrero que intentó atacarlo de frente. Casi no oía la voz de su soldado saliendo del scouter, concentrado en observar el rostro del estupido que le faltaba el aire. Disfrutando como poco a poco le iba quitando la vida. Así sería para todos por atreverse a subestimarlos y arrebatarles la reina.

No esperó a que su hombre dejara de hablar y apretó un botón cortando la comunicación. Inmediatamente escuchó a sus hijos conversando.

Ustedes dos dejen hablar y concéntrense. ¿Ya están en sus puestos? —preguntó dando un último apretón al cuello de su víctima, desapareciendo por completo su interés en él cuando lo soltó, dejándolo caer en el suelo con el resto de hombres que intentaron atacarlo.

Sí, papá. Todo listo.

La próxima comunicación será cuando hayamos recuperado a la reina.

Padre, aguarda un segundo. —Trunks quiso comunicarle sus temores, pero la línea de Vegeta ya estaba desconectada—. Maldición —susurró molesto también cortando la comunicación pese a que su hermana aún estaba en línea comentándole algo.

Bien, ya no había tiempo que perder. Bra tenía razón y todo terminaría como lo planeado. El ataque en conjunto comenzaría y antes de hacer volar el lugar donde ocultaban a su madre, debían tenerla a salvo.

Despejó su mente de nubes y corrió a toda velocidad.

Antes de lo esperado, un gran grupo de soldados aparecieron entre las ruinas a atacarlo.


(…)


Planeta Tierra.

—Tranquila mamá, todo el mundo piensa que te operaron de apendicitis en lugar de las bolsas de los ojos.

—Si tan solo existieran las Esferas del Dragón, le hubiera pedido que me arreglara entera.

—No digas eso, estás bellísima. Para tu edad es muy poco lo que hiciste, el resto sigue en su lugar, mamá.

—¿Para mi edad? —Se hubiera sacado los anteojos para mirar a su hija, pero no quería arriesgarse a que se viera algo de la intervención. Todavía tenía la cara hinchada.

Iba tomada del brazo de cada hijo, avanzando lento para no caer. La enfermera había insistido en usar la silla de ruedas, pero Bulma se negó rotundamente.

—Mejor no hables durante el resto del día, hermanita. Ahora vas a conseguir que mamá te castigue.

—¿Cuántos días les dio Vegeta?

—Tres. —Nuevamente los hermanos respondieron al mismo tiempo y con el mismo tono afligido.

—No se preocupen, haré que sean dos.

—¿Y no puede ser cero?

—Si no estuviera enojado conmigo podría, así que no me presiones, Bra… ¿Por qué tarda tanto el ascensor privado? ¿No se supone que es privado?

Trunks apretó varias veces el botón, pero nada pasaba.

—¿Y si bajamos por el otro ascensor? Puedo llamar a papá y decirle que nos espere afuera —dijo sacando su celular que Vegeta le regresó cuando bajaron del auto.

—No creo que sea buena idea, hija. La prensa podía estar a fuera.

—Tranquila mamá. No hay nadie. Los encargados de prensa de la empresa hicieron bien su trabajo.

—En todos estos años he aprendido que nunca hay que fiarse de los paparazzi y ustedes deberían saberlo.

—Lo sabemos, mamá, pero otras veces nos hemos salido con la nuestra y esta vez será igual. No había nadie abajo —aseguró Trunks confiado—. O podemos seguir esperando el ascensor.

—O Trunks te puede sacar volando.

—Ninguna de las dos. Ya estoy mareada con sólo estar de pie y este estupido ascensor no llega. Vámonos por el normal.

—Entonces llamaré a papá.


(…)


Vegetasei.

Bra se llevó la mano al brazo izquierdo. La herida había sido más profunda de lo que creía, pero por la adrenalina y desesperación de no encontrar a la reina la hizo ignorar el dolor. La joven había ingresado a la fortaleza donde debía estar su madre, pero sólo encontraba más soldados y cada vez más difíciles de eliminar. Ya era obvio que sabían atacarían ese planeta.

Todo era una trampa y a estas alturas, no era seguro que su madre estuviera aquí.

Un hombre estuvo a punto de golpear a la princesa por atrás de no ser un rayo que lo eliminó antes de rozarla. Era Trunks que se puso a su lado para ayudarla. También lucía herido y con la armadura dañada, pero en mejores condiciones que su hermana.

¡Tenemos que comunicarnos con papá! ¡Si mamá no está en este planeta corre demasiado peligro!

He tratado de comunicarme con él, pero no contesta. Y aunque lo haga no lo haremos cambiar de opinión.

¿Qué propones entonces?

Tenemos dos opciones: Encontrar a mamá acá o irnos al planeta que dijeron la tendrían.

Pero… ¿y papá?

¡No voy a dejar que ella muera por la tozudez de él!

Otro grupo de soldados atacó a los hermanos, dándole cada vez más problemas para exterminarlos, pero no se detendrían jamás.

Trunks ignoró cuando su scouter comenzó a sonar con estática. Era casi imperceptible que no sabe hace cuanto sucedía, pero de un momento a otro su mente se iluminó.

¡Bra! ¡Necesito que tú…! —Un golpe en la mandíbula hizo que perdiera el equilibrio y su scouter fuera a dar lejos de él. No perdió tiempo y luego de atravesar el puño en el abdomen desprotegido del solado, corrió hacia su rastreador—. ¡Encárgate de ellos, Bra! ¡Necesito un minuto!

¡Adelante! —Bra no entendió que pretendía, pero le hizo caso, empleando toda su energía para detener a los hombres y no dejar que ninguno se acercara a su hermano, quien se había sentado en suelo para desarmar el scouter.

El príncipe sacó un pequeño y fino desatornillador desde algún compartimiento oculto de la armadura para abrir el rastreador y cambiar los cables. Siempre atento a no perder el molesto sonido que cada vez se hacía más fuerte.

¡¿Qué estás haciendo Trunks?! ¡Apresúrate!

¡Sólo un segundo más! —Después de mover otros cables volvió a ponerlo en su oído intentando escuchar algo más, hasta que una voz femenina fue audible en medio de tanta interferencia—. ¡Es ella! —gritó emocionado al mismo tiempo que se ponía de pie para evitar el ataque de dos hombres. Tenía las manos ocupadas afirmando el scouter abierto, protegiéndolo, manteniéndolo contra el oído para no perder la comunicación. Desnucó a uno con un solo golpe de su pie, mientras que la cara del otro fue destrozada contra el suelo por su hermana.

¡¿Encontraste a mamá?!

Ella nos encontró. ¡Sígueme!


(…)


Planeta Tierra.

—¿Ves mamá? Todo salió bien, pronto estaremos en casa y podrás descansar.

—Lo único que quiero es llegar a dormir. Trunks, tú serás mis ojos estos días que no pueda estar frente a la computadora. Necesito que te encargues de algunos asuntos por mí.

—Tranquila mamá, para eso estoy.

—No por ayudarme te vas a librar de entrenar con tu padre.

—Lo sé, lo sé —respondió ya cansado.

Al salir por la puerta principal del hospital se toparon con gente que entraba y salía, para ver a algún familiar o luego de un examen. A esa hora del día no había mucho movimiento y en especial por hacer tanto frio. Era curioso usar lentes oscuros en un día nublado pero más allá de una simple mirada no recibieron. Al parecer nadie los había reconocido.

Caminaron por el jardín frontal hacia la calle donde Vegeta los estaría esperando, cuando de un segundo a otro, desde detrás de unos árboles salió un grupo de reporteros con cámaras de alta tecnología corriendo hacía la mujer y sus hijos. Eran más de quince personas entre camarógrafos y periodistas corriendo hacia la mujer y sus hijos, gritando todo tipo de preguntas, incluso antes de alcanzarlos.

La mayoría de las interrogantes iban dirigidas hacia Bulma y sus posibles operaciones, pero también entre medio de los gritos se escucharon los nombres de Trunks y Bra.

Caminaron más rápido intentando dejarlos atrás, pero Bulma no podía moverse más ágil y cuando su hijo quiso tomarla en brazos, ella no lo dejó. No permitiría que la vieran desesperada.

Trunks y Bra cubrieron a su madre, indignados con las especulaciones sobre su vida y preguntas estúpidas, pero no se detendrían a aclarar nada pese a las mentiras. Estaban ahí por su madre y aunque no fuera así, no sacarían nada con hablar. Los medios continuarían inventando y mintiendo.

—¿Dónde está Vegeta?

—Tenía que estar cruzando la ca… —Bra se calló al ver otra masa de periodistas correr hacia ellos desde la vereda de al frente.

Ya no entendían nada con tanta gente hablando, flash de cámaras y camarógrafos acercándose.

Cuando ya pensaban que no podrían escapar de la incómoda situación, Vegeta apareció en el auto a gran velocidad, maniobrándolo con tal agilidad que logró ponerse entre la segunda horda de periodistas y su familia.

—Suban ya —Ordenó sin parar el motor. Trunks ayudó a entrar a su madre en la parte de atrás y Bra corrió para sentarse en el asiento del copiloto.

El primer grupo de periodistas quiso lanzarse contra el auto pero un fuerte viento —que no era más que un poder de Vegeta—, los tiró a todos al suelo.

El auto desapareció del lugar mezclándose con los otros de la calle.

—¡Papá eso fue genial! ¿Cuándo aprendiste a manejar así?

—Es muy fácil.

—No te detengas, Vegeta, pueden venir detrás de nosotros.

—Eso no será problema, ya me encargué de sus motores.

—¡Eres el mejor, papá! —gritó Bra aún emocionada—. ¡Tienes que enseñarme a manejar así!

—No puedo creer que a ninguno de los dos no haya pensado algo así para deshacerse de esos parásitos.

—Lo siento papá, pero no me gustaría lastimar esa gente.

—Nadie salió lastimado, Trunks, pero no te preocupes que practicaremos eso.

Su hijo respondió con una mueca.

—Gracias, Vegeta. —Bulma le sonrió esperando apaciguar las aguas.

—Todo esto es tu culpa, de no haber hecho esta estupidez de la operación no hubiera pasado nada.

—No me entiendes y no voy a intentar que lo hagas porque no me interesa, Vegeta —respondió igual de enojada que él.

El viaje regreso a casa continuó en silencio salvo por intentos de Bra y Trunks que no funcionaron.


(…)


Vegetasei.

¡Mamá! —Bra corrió hacia su madre, ingresando a la habitación subterránea donde la tenían prisionera.

Con un simple candado en la puerta la había mantenido capturada.

Trunks revisó la habitación. Había un hombre muerto en el suelo sobre el charco de su propia sangre. A su lado el cuchillo que su madre había utilizado para rebanarle la garganta. También en el suelo estaba la antigua radio que debió haber utilizado para captar la frecuencia de su scouter y comunicarse con él.

¿Estás bien? ¿Te hicieron algo? —Trunks se le acercó para revisarla. Además de estresada, ojerosa y con la ropa sucia, se veía bien, pero necesitaba escucharlo de ella.

Casi no me han alimentado, pero no me tocaron, Trunks —Abrazó a su hijo aliviada. Por fin sintiéndose a salvo.

Ponte esto, mamá. —Bra sacó de su armadura una capsula hoi poi, apareciendo una armadura para su madre cuando la accionó.

¿Podremos salir de acá?

No te preocupes mamá. Nos encargaremos de eso.

Arriba está papá despejando el lugar para sacarte de aquí. Me pude comunicar con él y decirle que Trunks te encontró.

¡Entonces vámonos!

Una vez con Bulma bajo su cuidado fue muy fácil desatar su furia y exterminar el resto del ejército enviado para acabarlos. Ya no importaba nada. El planeta entero se vendría abajo.

Bra se encargó de proteger a la reina mientras Trunks se abría paso al exterior, encontrando al rey igual de herido que él.

Luego de darle un vistazo rápido a Bulma, Vegeta observó a Trunks, pero no dijo nada y su hijo tampoco tuvo intenciones de hacerlo.

Ninguno de los dos mencionaría que gracias a Trunks, pudieron encontrar a la reina.

Pero Bulma y Bra se encargarían de hacerlo durante el viaje de regreso.

Volaron hacia la nave y antes de abordarla, el rey se encargó de lanzar una energía que acabaría con el planeta en pocos minutos, mientras un soldado, a través del comunicador, le informaba del exitoso ataque al planeta encargado.

Con esto nadie se atrevería a meterse con ellos.


(…)


Planeta Tierra.

En cuanto se detuvo el coche, Trunks y Bra salieron corriendo del vehículo directo a la casa. Conocían a sus padres y no querían estar presentes en la tormenta que comenzaría. Ni siquiera ayudaron a su madre o sacaron la maleta. Los dejaron solos para que terminaran de matarse y seguramente después comenzar con su jueguitos de adolescentes enamorados.

¡Eran tan predecibles!

Por lo menos gracias a eso tal vez evadirían los tres días de entrenamiento/castigo.

—¿Vas a seguir así para siempre? porque no puedo deshacer lo que hice.

—Y aunque pudieras, no lo harías.

—Claro que no. —Se cruzó de brazos mirando los ojos de su esposo por el espejo retrovisor—. Pese a mi edad me siento llena de energía, Vegeta. Simplemente quería verme como me siento. Quería verme bonita.

—Lo eres.

—No te voy a perdonar sólo por decir eso.

—No tengo que disculparme por nada y es lo que pienso.

—Podrías decírmelo más seguido entonces.

—¿Cuándo he hecho eso?

—Lo acabas de hacer. —Sonrió.

Vegeta salió del auto y fue a la puerta de atrás para ayudarla a bajar. La tomó de la mano y no la soltó. —La próxima vez piénsalo más de un segundo antes de hacer una estupidez así.

—Lo prometo. —Lo besó en la boca—. Ahora vamos a nuestro cuarto, estoy muy cansada.

Caminaron hacia la casa en silencio.

—Me alegra que nos hayamos saltado la parte de la pelea, estoy muy cansada para discutir.

—No te preocupes, Trunks y Bra se encargarán de todo en la casa mientras te repones.

—Está bien, pero no abuses. Trunks está de visita, no quiero que lo espantes.

—¿Y no vas a interceder por Bra?

—No es necesario, de alguna u otra manera se saldrá con la suya contigo.

—Como tú.

—Sí, como yo —dijo sonriendo—. Te vi muy pensativo en el auto. ¿Qué pasaba por tu cabeza, además de querer hacer explotar todo?

—… Por un momento pensé en cómo sería mi vida de haber sido el rey de mi planeta.

—¿Cómo crees que hubiera sido eso?

—Mucho más fácil que acá.

—Bueno, eres el rey de esta casa, es lo más parecido. —Lo abrazó y besó en la mejilla.

Vegeta le abrió la puerta para dejarla pasar.


Fin.


Se supone que este sería el segundo shot de Fragmentos, pero me resultó más difícil y largo de escribir. Y acá esta el resultado. Me encanta escribir en dos tiempos y plasmar las diferencias radicales de cada universo y personajes. Disfruté demasiado las escenas de Vegeta y sus hijos camino al hospital XD

Espero que les guste tanto como a mí.

Dejé el link de la página en mi perfil para que puedan ver las imágenes de cada historia.

Gracias por leer y dejar comentarios.

Cariños,

Dev.