Muchas gracias por todo el apoyo que a recibido este triste intento de historia.

Como siempre nada me pertenece, yo solo ocupó los personajes sin fines de lucro.

Capítulo VII Le temo a la oscuridad.

Jade.

Ya alcanzó a ver la costa desde aquí, hace una hora un barco de la guardia costera de Italia nos interceptó, pidió nuestras identificaciones y los papeles del barco, después abordaron y inspeccionaron el barco, al no encontrar nada, nos dejaron seguir nuestro camino, me extrañó que no nos pidieran el pasaporte, pero no lo iba a decir en voz alta.

Durante todo el viaje Vega y yo ya no dijimos nada más, pero ahora a diferencia del viaje en carro, fue más para darnos nuestro espacio. Yo no voy a decir que comprendo lo que me pasa cuando estoy cerca de ella, solo sé que ya no me incomoda sentirlo.

Veo que vamos a atrancar en un muelle privado, solo hay un yate un poco más grande que este y un camino a una casa en la colina de un viñedo.

- Llegamos.

Pero su postura a cambiado, parece que en cualquier momento se va a poner a temblar, y aunque yo no soy de las personas que da apoyo, tomó su mano, y cuando voltea a verme, esos ojos chocolate me agradecen el gesto.

Caminamos hasta la casa, para ser una casa tan grande me extraña que no tenga seguridad, ni hombres, ni perros, ni nada. Ella alza su mano para tocar la puerta de madera frente nuestro, pero esta se abre antes de que lo haga.

- ¿Que haces aquí?

Pregunta una mujer no muy mayor que nosotras, piel color morena, cabello castaño y más curvas que mi acompañante.

- Hola Trina, ¿Como estas?, También es un gusto verte. - dice Vega, y veo un dejo de dolor en su semblante.

- Puede que para ti, pero a mí no me da gusto verte.

- Trina, por favor, necesito ver a Azrael.

La llamada Trina empieza a reír muy fuerte, estoy casi segura que se va tirar al piso para seguir haciéndolo con mayor fuerza, pero no, de repente para, y he de admitir que intimida un poco su mirada. - Victoria, cuando ella te necesito... Cuando yo te necesite... Cuando Cat te necesito... - Y creo que esta mujer es bipolar, creo que esta apunto de llorar. - Solo nos teníamos a nosotros mismos, y tú qué haces, te enteras que mamá, no es nuestra madre biológica y huyes, té escondes.

- Trina por fa...

- ¡"Trina por favor" mis huevos!, ¡Donde estabas cuando... cuando... - Y efectivamente empieza a llorar. - ¡¿Donde carajo estabas cuando nuestro hermano murió!?

Y todo queda en silencio, y yo solo veo que Vega baja la mirada. Cuando voy a decir algo una voz estridente se escucha.

-¡Tori!.

Y Vega alza la mirada, y viene otra mujer, ella tiene el pelo rojo, no rojizo, ni es pelirroja, no, literal tiene el pelo rojo, de piel blanca y es bastante atractiva.

- Cat, Victoria ya se va. - dice Trina, deteniendo a "Cat" antes de que abrace a Tori.

Y Cat, es la que parece va a ponerse a llorar. Pero Vega no dice nada y cuando volteo a verla tiene una pelea de miradas con Trina, a los pocos segundos Trina deja ir a Cat y esta abraza a Vega, y aunque al parecer estas mujeres son sus "hermanas", me incomoda como ambas se abrazan.

-¡Mamá estará muy feliz de verte!

Y acto seguido Cat empieza a jalar a Vega adentro de la casa, y yo solo me quedo ahí de pie junto a Trina. La cual me está inspeccionando con la mirada.

-¡¿Que?! - gritó.

Ella se da la vuelta y empieza a caminar dejando la puerta abierta. Yo entro, y veo a mi alrededor, y quien sea que decoro esto, tiene buen gusto, uno que otro cuadro en las paredes, ninguno de un autor muy reconocido, pero las obras son muy bellas, y no puedo verlas bien pues veo a Vega y sus dos hermanas fuera de una puerta, sentadas en un sillón de piel, yo me siento a un lado de Vega, escucho como Cat habla con Vega y no puedo seguir muy bien el ritmo de la conversación pues esta chica Cat habla mucho y cambia de tema.

La puerta no tarda mucho en abrirse, y de ella sale un hombre que viste traje negro, su piel blanca blanca muy parecida a la mía, de rostro afilado y barba de candado, pero eso no es lo que llama más mi atención, yo lo reconozco, es uno de los hombres más buscados de la Unión Europea, y este parece muy relajado en esta casa. Y siento que Vega se pone muy rígida, y no es por este hombre que acaba de salir, sino por la mujer que viene detrás suyo, y yo me pregunto, ella será una idiota, es obvio que esa mujer no es madre de ninguna de las tres, mide fácil arriba de un metro ochenta, su piel aunque parezca increíble es más blanca que la mía, llegando a un tono azulado, su cabello negro lacio, y rostro redondo no encuadra con ninguna, pero siento como Vega sigue los movimientos de esta mujer que sigue caminando hacia la puerta con el hombre, hablando de quién sabe qué cosa. Yo tomo su mano que está en su rodilla, y ella me aprieta muy fuerte, con algo de suerte, no necesitaré que me la enyesen después.

La mujer no tarda mucho en regresar.

- ¡Mamá, ve Tori está aquí! - grita Cat.

- Ya lo veo, cariño. - Y su voz suena muy serena, y sus ojos recorren a Vega como si no creyera que está frente suyo.

Vega se levanta y me jala junto con ella, y camina hacia adentro del cuarto, que al parecer es una oficina, hay demasiados libros en las paredes, en el centro del cuarto una mesa de madera con dos sillones de piel a sus lados, en el fondo hay un escritorio, con una silla detrás de él, y dos delante.

Trina y Cat se sientan en el sillón de la derecha, mientras Vega y yo en el sillón de la izquierda, la mujer tarda un poco en aparecer y cuando lo hace trae consigo una botella de un líquido amarillento y cinco vasitos más pequeños que un shot, y ella se sienta a un lado de Trina.

Durante unos minutos todo es silencio, mientras la mujer sirve los vasos y los reparte entre todas. Después solo se recarga en el respaldo y toma un poco de su botella.

- Azrael. - Comienza Vega, y no se necesita ser un genio para saber que usar el nombre de la mujer frente nuestro, no es buena idea, hasta Cat, que es la que parece más obtusa, hace una ligera mueca. - Hace algunos meses a habido muchos asesinatos a la élite política, nos encargaron encontrar a los responsables, necesito tu ayuda.

La mujer menea un poco su vaso, y después posa su mirada en mí. Y le gritaría, si mi instinto no me estuviera gritando que es muy mala idea.

- Tu nombre. - Exige ella.

Estoy a punto de decirle "Smith", pero una corazonada me hace cambiar mi respuesta, puede que sean sus ojos, son extrañamente nostálgicos.

- Jadelyn August West.

Ella parece pensativa. - No es algo de unos meses. - Empieza a decir. - Esto lleva mucho tiempo más, después de la tercera guerra... Las cosas cambiaron, la antigua elite política fue remplazada por nuevos partidos, nuevas gentes, todo cambió, y nadie lo vio venir.

-¿Y? - Preguntó yo. Eso es algo que casi todo el mundo sabe.

- Hace algunos años, un antiguo compañero de armas fue asesinado, él estaba a cargo de una compañía, pero él no tomo la ayuda de las personas que querían hacerse otra vez con el poder. - Y siento cómo la sangre se me enfría. - El hizo lo que él creía, y fue asesinado por ello, desde entonces, a estas personas se les está haciendo cada vez más fácil hacer las cosas así, quitar a todos los que se interpongan es su camino.

Y me da una mirada de simpatía, y yo sé que esa persona de la que habla es mi padre, y ella también lo sabe.

- Y ¿Quienes son?

- No estoy completamente segura, pero todo indica a que casi todo lo está orquestado, una familia en específico, los Oliver.

Y yo me quedo quieta, después de tantos años, siento como mis ojos empiezan a arder, no se si me siento liberada, o enojada, o simplemente estoy sintiendo mucho que ya no puedo diferenciar nada.

Pero de repente empieza a sonar una alarma, Azrael saca un celular de su bolsillo.

- Hablando del diablo.

Azrael toma un extremo de la mesa, y con fuerza la avienta hacia la puerta, abajo hay una especie de escotilla, y la abre para revelar un túnel. Toma a Cat y a Trina de sus brazos y las deja caer, solo escucho cómo le dicen que ella sigue, pero al parecer ella tiene una idea diferente, saca un arma de la parte de atrás de su pantalón y apunta a la puerta.

- Adelante.

Yo tomo a Vega del brazo, pero todo pasa muy rápido, en un momento estoy lista para saltar, y en otro estoy cayendo yo sola.

- Lo siento Jade, le temo a la oscuridad.

Cuando dejó escuchar su voz, se cierra la escotilla y yo sigo cayendo.