Capítulo 7: "Tocando Fondo"

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Los días fueron pasando y Serena se iba acostumbrando más y más a su nueva vida, le gusta su nueva rutina, el trabajo, y se dio cuenta de que era hora de completar su independencia.

Al llegar a su oficinita en el edificio central de la editorial pidió que le lleven el periódico del día, después de mucho meditarlo llego a la conclusión de que era hora de buscar su espacio, ya había abusado mucho de la hospitalidad de las chicas, como cualquier pareja, ellas también necesitaban intimidad y su presencia en el departamento se los impedía.

Le dio una mirada rápida al periódico pero se concentro en la sección de avisos clasificados, después de ver todas sus opciones eligió unas cuentas que estaban dentro de su presupuesto y cerca del trabajo; hizo las citas pertinentes y se puso al fin a trabajar, gracias al éxito de su articulo ahora también hacia uno para el periódico cosa que la hacia muy feliz y la entretenía por más su tiempo.

Al salir de la oficina se dirigió al primer departamento que resulto inadecuado, el segundo le gusto pero era más alto de lo que podía pagar, el tercero no le agrado el vecindario, el cuarto era muy pequeño y cuando se estaba dando por vencida al fin lo encontró, era cómodo, el espacio necesario, cerca del trabajo, lo podía pagar, en una palabra, Perfecto.

Llego ya de noche al departamento de Haruka y Michiru, las encontró en medio de la sala mirando una película y haciéndose arrumacos, si aun tenía dudas de irse, esto lo confirmo, la pareja necesitaba su espacio. Las chicas al verla tuvieron que separarse.

—Hola Sere, ¿Qué tal te fue? Llegas tarde. —la saludo Michiru.

—Bien gracias. —sonrió Serena sentándose en el otro sillón frente a ellas.

— ¿Mucho trabajo? —pregunto a manera de saludo Haruka.

—No, solo que me entretuve buscando casa.

— ¿Te vas? —pregunto Michiru y Sere asintió—. ¿Tal mal te tratamos?

—Para nada, son las mejores —les aseguro Serena—. Pero siento que ya es hora de irme, las he importunado más de la cuenta. —les dijo la rubia apenada.

—Por nosotras no te preocupes —le aseguro Haruka—. Es agradable tener compañía. —le sonrió tiernamente.

—No lo sé… —les dijo Serena dudosa.

—Piensalo —le pido Haruka.

Se dispusieron a terminar de ver la película pero más que ser agradable estaba terminando de ser molesto, era incomodo estar en la misma habitación que una pareja enamorada, las chicas intercambiaban caricias furtivas, besos, caricias tiernas, ella dejo de ponerle atención a la televisión y pensó en su situación.

¿Cuándo fue la última vez que miro una película con Darien en la sala? ¿Cuándo fue la ultima vez que estuvieron sentados sin hacer nada salvo compartir su compañía y su amor? Lamentablemente no tenía respuesta para estas y más dudas que daban vuelta en su cabeza.

Después de terminar la película prendieron las luces y las chicas propusieron hacer la cena pero Serena declino la idea y prefirió un baño, en vez de que la compañía de las chicas la animara pasaba todo lo contrario hacia más evidente su soledad y tristeza, por mucho que quisiera olvidarlo no era posible, Darien era su mundo y estar sin él le pesaba cada día más, pero tenía una meta y no doblegaría hasta conseguirla.

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Una vez terminado su relajante baño de burbujas se puso su cómoda pijama que consistía en un pantalón de pijama y una camiseta de Darien, se sentó cómodamente en la cama y prendió la computadora y estuvo esperando a que Darien se conectara pero eran cerca de las 12 de la noche y él no lo hizo, Serena se puso triste y se enfado por eso, apago de mala gana el aparato y se dispuso a dormir.

Afuera el viento era fuerte y el ambiente demasiado húmedo, después de acostarse comenzó a llover, el tenue sonido de la lluvia la ayudo a relajarse para poder dormir, últimamente le costaba dormir aunque estuviera cansada, le hacia falta el cuerpo tibio de Darien rodeando el suyo, por muy tarde que Darien llegara a dormir siempre la envolvía en sus brazos y ahora su ausencia le pasaba factura, tenía largas horas de insomnio.

A media noche comenzó a apretar la lluvia y Serena comenzó a removerse en sueños, como era costumbre últimamente tenía sueños intranquilos que le quitaban el poco descanso que lograba alcanzar.

Esta vez estaba sola en su departamento y comenzaba a hacerse de noche, afuera las luces de la ciudad comenzaban a alumbrar y ella miraba por el balcón del departamento, comenzaba a hacer frió conforme el sol se ocultaba, en el equipo de música tenía música tranquila y su volumen bajo ayudaba a amenizar el ambiente solitario, una vez que no soporto el frió del aire entro en el departamento, la música había parado y no se había percatado de ello, quiso prender la luz pero esta no encendió, era raro, la ciudad ahora se veía iluminada pero en su casa no había luz, corrió las cortinas para que entrara la luz de afuera y alumbrara su espera, ya era tarde y Darien no aparecía, estaba sentada en el sofá, tenía las piernas recogidas contra su pecho y en ellas descansaba la barbilla, así siguió esperando un rato más, de pronto, la puerta de la calle se abrió y dio paso a Darien, se veía cansado, en sus ojos había ojeras y tenía el semblante demasiado serio aun para él, ella le sonrió y corrió a su encuentro pero este la esquivo, dejo sus cosas en el sillón y se encamino hacia su recamara, ella extrañada fue tras él, cuando llego a la recamara él ya estaba acostado, presurosa se cambio de ropa y solo se puso su camiseta de Darien, tenía frió y quería que él la calentara, levanto el cubrecama y se metió a la cama pero al acercarse a Darien él ya no estaba, Serena volvió a incorporarse y lo busco en la habitación, Darien había desaparecido, lo llamo pero no respondió, se volvió a levantar, la ropa de Darien aun estaba esparcida por el suelo, lo busco en el baño pero no estaba ahí, salio de la habitación y lo busco en el resto de la casa pero no estaba, regreso a la cama y se acurruco en ella, Darien la había vuelto a dejar sola.

De pronto la lluvia arrecio y un trueno la despertó, lloraba silenciosamente por Darien, dentro del pecho tenía un enorme hueco, despertó desorientada por lo que miro a todos lados y de pronto no reconoció a donde estaba y lloro más fuerte y comenzó a llamarlo en voz alta y al ver que no aparecía comenzó a gritar por él.

— ¡Darien! ¡Darien!

La puerta se abrió de golpe y llego Haruka asustada y al verla a media cama llorando corrió a abrazarla.

—Gatita, ¿Qué sucede? —la estrecho en sus brazos.

—Darien… —fue lo único que la rubia pudo decir antes de echarse a llorar desoladamente—. Darien… Darien… —lo llamaba, su letanía no tenía fin.

Haruka volteo al lumbral de la puerta donde estaba Michiru e intercambio una mirada con ella, no sabía que pasaba pero era obvio que Serena sufría, Michiru se acerco y comenzó a acariciar los cabellos de su rubia amiga, entre las dos la consolaron y la dejaron llorar, el sueño y la acumulación de sentimientos desarmo a Serena y termino por descargar todo lo que había dentro de su corazón, a las chicas les dolía ver a su amiga así, creyeron que con el tiempo Serena comenzaría a recuperar su vida pero era todo lo contrario, se fue hundiendo en un agujero de tristeza y esta noche lo confirmaba. Michiru se separo y le susurro a su novia un "lo siento" y salio de la habitación.

Al poco tiempo regreso Michiru con cara de disculpa y regreso a su antigua posición de acariciar los cabellos de la rubia, esta estaba sollozando sobre el hombro de Haruka, Haruka buscaba una explicación en los ojos de su novia pero Michiru esquivaba la mirada, Serena seguía llorando, nunca habían visto a Serena así, era obvio que había tocado fondo y era mejor dejarla desahogarse, quizás esto la ayudara.

Serena continuo llorando, de sus ojos ya no salían lagrimas pero esto no le impidió sacar su sufrimiento, extrañaba a Darien, ansiaba verlo, tocarlo, olerlo, acariciarlo y el sueño fue la gota que derramo el vaso. Pensó que al alejarse de Darien podía retomar su vida pero no contó que sus sentimientos por él fueran tan fuertes y más su dependencia hacía él y de esto era claro ejemplo las conversaciones que mantenían por chat, no podía verlo ni escucharlo pero al escribirse sabía que tenía su atención y esto era lo que había buscado con su separación, sabía que él sufría y la extrañaba, una y mil veces le pidió que regresara con él pero ella se negó fiel a su plan de seguir adelante, pero esta noche todo se quebró, el que él no apareciera para conversar esa noche y el sueño terminaron por desmoronar sus muros que había construido en torno a ella para evitar sufrir, pero uno vez caídos fue todo peor, su soledad y su tristeza le dieron de lleno de tal manera que no podía dejar de llorar. Quería mandar todo al demonio e irse por él.

Serena estaba tan perdida en su desesperación que no escucho el timbre sonar insistentemente, Haruka inmediatamente miro a Michiru con reproche, ella le acaricio la mejilla y me volvió a pedirle perdón y salio de la habitación, Haruka acomodo a una inerte y llorosa Serena sobre la cama y siguió a su novia a la sala, esta estaba abriendo la puerta a un mojado hombre, Haruka al ver al recién llegado estalló en ira.

— ¿Qué demonios haces en mi casa? —exigió saber.

—Tranquila amor… —Michiru intento apaciguar a Haruka.

— ¿Fuiste tu quien lo llamaste verdad? —le recrimino la rubia enojada.

—Lamento molestarte Haruka, pero no vine aquí por ti. —le contesto secamente el pelinegro.

—Cállate y lárgate de mi casa. —Haruka empujo a Darien hacia la puerta.

—No te preocupes solo vine por Serena. —le dijo Darien esquivándola y dirigiéndose hacia el pasillo que conducía a las habitaciones.

—Ella no quiere verte. —Haruka volvió a alcanzarlo y a impedirle el paso.

—Eso no es verdad Haruka, déjalo, ella lo necesita. —intervino Michiru, las cosas comenzaban a ponerse feas.

—Tú no te metas. —la amenazo Haruka.

—Basta Haruka, este problema solo es de Serena y mío. —Contraataco Darien—. Solo nosotros lo resolveremos. —siguió su camino.

—Esto nunca te lo perdonare. —Le dijo Haruka a su novia—. ¡Te dije que te largues! —volvió a detener a Darien.

—No te metas. —le contesto amenazadoramente pero Haruka ni se inmuto—. Cuando me lleve a Serena ten por seguro que no volverás a verme. —la empujo suavemente para seguir su camino.

—Eso si te lo permito. —Haruka iba tras él pero Michiru la detuvo.

— ¡Basta ya! —Se puso en su camino—. Darien tiene razón, este problema solo es de ellos. —al ver que la rubia iba a intervenir la detuvo—. Cállate, sabes que es verdad.

—Pero Serena nos pidió ayuda. —se defendió Haruka.

—Eso lo sé. Y la ayudamos, pero ya la viste, se esta muriendo sin él. —le dijo Michiru.

—Pero él es un desgraciado, no la quiere. —Haruka casi escupía espuma por la boca.

—Pero Serena así lo ama. —Le recordó Michiru—. Déjalos arreglarse. —Haruka iba a protestar—. Si no lo hacen, aquí estaremos para Serena, pero si no, la seguiremos ayudando.

—No se por que lo ayudas. —le dijo con reproche.

—Por que Serena lo ama. No quiero volver a verla así. —le dijo y comenzó a llorar.

Haruka siguió maldiciendo a Darien pero abrazo a su novia, la consoló y sabía perfectamente que tenía razón, Serena era su amiga y ella amaba con locura a su marido, no podía interponerse entre ella y el estúpido de su marido por muy mal que le cayera, Serena lo amaba y ella no podía hacer nada, sabía que sus celos eran infundados, ella quería demasiado a Serena y le tenía recelo a Darien, desde jóvenes había protegido a su rubia amiga, la quería y confiaba en ella ciegamente, Serena era una de las primeras personas que la acepto tal y como era y jamás la desprecio por sus preferencias sexuales, al contrario, la apoyo y estuvo con ella en los peores momentos, Haruka siempre quiso corresponder a ese sentimiento, era quizás por eso que no soportaba al estirado marido de su amiga. Llevo a su novia a su habitación y decidió darle un poco de crédito al estúpido ese y dejarlo con Serena, pero eso si, si la hacia sufrir nuevamente lo desollaría vivo y después lo picaría en finos trocitos para darlo de comer a los pájaros en el parque.

...

Serena escuchaba discutir a Haruka, y era obvio que era su culpa, se sintió mal por ser la responsable de la discusión entre la pareja, ellas eran una pareja muy estable y las envidiaba, ella quería para si el tipo de pareja que Haruka tenía con Michiru.

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Darien veía a la rubia desde el lumbral de la puerta, la veía tan indefensa sollozando de esa manera, le desgarro el pecho e hizo jirones su corazón, cuando se casaron había prometido hacerla feliz al costo de lo que fuera pero en cambio logro hacerla el ser más desdichado del planeta, la amaba profundamente pero temía entregarse completamente a ella y después perderla como sucedió con sus padres, por lo que se fue retrayendo en si mismo y entre más se acercaba ella, más se alejaba él, hasta en sus sesiones amorosas se restringía. No distinguió cuando la abandono completamente, solo se vio inmerso en su trabajo al 100% y se conformo con los pocos instantes que se permitía estar con ella, evitaba pasar tiempo con ella por que sabía que si la perdía seria su ruina, el único momento en que se permitía bajar sus defensas era a la hora de dormir, la abrazaba tan estrechamente que no permitía saber donde terminaba su cuerpo para comenzar el de él, se dejaba perder en su aroma y su calor, para que cuando llegara el amanecer volver a levantar sus defensas y seguir con su rutina. Se ensimismo tanto en si que olvido que a ella su comportamiento también le hacia daño y era algo con lo que tenía que lidiar el resto de su vida.

Se acerco poco a poco a ella, Serena estaba hecha un ovillo sobre la cama y se le escuchaba sollozar levemente, no quiso espantarla, se quito la gabardina mojada y se despojo de los zapatos, se subió lentamente a la cama pero Serena no hizo ademán de voltear a verlo, seguía llorando, se veía tan frágil, tan indefensa y esto le termino de destrozar el corazón.

Se coloco cerca de ella y estiro el brazo para jalarla hacia él, Serena se dejo hacer, seguro pensando que era Haruka quien la abrazaba, la pego completamente a su cuerpo y escondió su rostro en sus cabellos, dejo que sus pulmones se inundaran de su dulce olor y que su calor calentara su frió corazón, una vez que la tuvo donde quería comenzó a llorar también, por haberla hecho sufrir, por ser un insensible y haberla alejado de su lado, por que rogaba a dios que no fuera tarde y permitiera recuperarla, por que la amaba tanto y tan profundamente que al no tenerla le hacia tanto daño como él le hizo a ella.

Serena se vio rodeada por el calor del cuerpo de Haruka, la sintió subirse a la cama y acostarse a su lado, la jalo para pegarla a ella y la abrazo, puso su cabeza al lado de la suya y la sintió espirar su aroma, inhalo profundamente y estrecho el abrazo que la tenía prisionera, esto comenzó siendo normal, pero este acercamiento ya no lo era, esto era un trato mucho más intimo y ella no quería provocar problemas entre la chicas, cuando iba a protestar la escucho hablar.

—Perdóname princesa…

Serena abrió ampliamente los ojos sorprendía, se había quedado dormida nuevamente y soñaba con Darien otra vez, pero este olor que la inundaba y el calor que ahora la rodeaba no era o más bien no podían ser causa de su sueño, sabía que tenía imaginación pero esto ya era excesivo, nunca tuvo un sueño tan vivo y real.

—Lo lamento tanto… —le decía la voz ahogada de Darien.

Ella no contesto, quería disfrutar de su cercanía, quería inundar sus pulmones con su olor a lavanda, quería que su calor calentara su corazón, quería cerrar fuertemente los ojos y por un momento pensar que esto era real, que su amado Darien estaba con ella en esa cama y que la abrazaba fuertemente, que lloraba por ella.

Darien al ver que la rubia no contesto, estrecho más el abrazo sobre su cuerpo, quería alargar el abrazo el mayor tiempo posible, no sabía si Serena lo iba a rechazar una vez que se diera cuenta que esto no era un sueño y que él estaba con ella en la cama, acostado junto a ella, estrechándola a su cuerpo, susurrándole al oído. Quería disfrutar de su cercanía, quería saber que era tenerla nuevamente en sus brazos.

Serena se acomodo mejor para poder estrechar más cómodamente su cuerpo al de Darien, lo había extrañado tanto que no importaba que esto fuera un sueño, el despertar le provocaría un inmenso dolor, pero por ahora disfrutaría de la paz que estos brazos le proporcionaban, aprovecharía y se recrearía en esa voz que le susurraba al oído, permitiría que ese aliento calentara su mejilla.

—Darien… —susurro.

Al escuchar su voz Darien no soporto más y la estrecho más en el abrazo, ahora sus cuerpos estaban tan pegados que compartían su espacio vital, beso sus cabellos y permitió que su aliento acariciara su suave piel, elevo la mano que tenía rodeada la cintura de la rubia a su rostro y lo jalo hacia él, ansiaba probar el sabor de sus labios.

Serena se dejo hacer, había extrañado tanto su contacto que estas breves caricias eran la gloria, lo sintió besar sus cabellos, exhalar sobre su piel, le desagrado que retirara la mano que tenía sujeta su cintura pero al sentir que se acercaba a su rostro lo dejo hacer, necesitaba tanto su contacto.

Darien tomo el rostro de Serena con su mano y lo acaricio, lo volteo hacia él y acerco su rostro al de su amada para poder al fin besarla.

Serena al ver que Darien se acercaba para besarla reacciono, este no era un sueño, las caricias de Darien eran demasiado reales como para ser parte de su mejor fantasía, lo sintió jalar su rostro al propio para besarla, ella abrió enormemente los ojos y lo miro en la oscuridad, su rostro era más delgado, se veía demacrado, tenía ojeras bajo los ojos profundamente azules, tenía el cabello húmedo, Darien paseo su lengua por su labio humedeciéndolo y este fue el gesto que le permitió reaccionar.

Se lanzo hacia él, los poco centímetros que los separaron fueron vencidos por su impulso, rodeo su cuello con sus esbeltos brazos y escondió el rostro en el espacio de su cuello y se soltó a llorar nuevamente.

—Darien… Darien… Darien…

Darien al ver que impedía que la besara se detuvo a observarla detenidamente, sus ojos estaban rojos e hinchados por el llanto, tenía las mejillas bañadas en lágrimas, se veía más delgada, tenía más refinadas sus ya hermosas facciones, la vio estudiarlo detenidamente, tenía los labios resecos y paseo su lengua para mojarlos, temía su rechazo, pero ella se lazo hacia él, rodeo estrechamente su cuello y escondió su rostro y comenzó a llorar nuevamente, no sabía si eran lagrimas de felicidad pero aun así le dolía verla llorar, ella repetía su nombre en un susurro, él le permitió llorar en su cuello, la estrecho más y beso sus cabellos.

—Estoy aquí princesa, no llores más… —le dijo en un hilo de voz, no fue tan claro como hubiera deseado pero sus lagrimas también brotaban sin control.

Serena al sentir que Darien la abrazaba se sintió feliz, después de su separación no espero volver a verlo tan pronto y menos que apareciera de la nada a consolarla, lo abrazo y sintió que el la consolaba pero a la vez sintió que el también lloraba, despego su rostro de su cuello y lo miro, se veía tan infeliz y desdichado que la imagen le dolió, limpio sus lagrimas con su mano y regó besos por su rostro.

—No llores… —le iba susurrando entre besos—. No quiero verte llorar. —le dijo en medio de sus propias lágrimas.

—Perdóname princesa… —le dijo Darien con voz ahogada.

Le dio un ligero beso en sus labios y fue su turno de esconder ahora él su rostro en el cuello de la rubia, ella lo abrazo y acaricio su espalda, era toda una novedad ver a su hombre llorar, y no le gusto lo que veía, prefería a su Darien con su sonrisa de lado, con sus escasas risas y sus sinceras sonrisas, prefería al hombre que la consolaba a ella, que era su fuerza y la dejaba apoyarse en él, pero esto era completamente diferente, tenía en sus brazos a un Darien derrotado que no le importaba demostrar su vulnerabilidad ante ella, que buscaba consuelo en sus brazos, que ahora era ella el apoyo y su sostén y lo amo más por ello.

Serena lo abrazo más y lo dejo desahogarse, ella de primera mano sabía lo satisfactorio que esto podía ser, lo abrazo más fuerte y le acariciaba de arriba abajo su espalda, le daba besos en sus cabellos húmedos y lo dejaba abrazarla fuertemente, no importaba que le restringiera el suministro de aire, moriría feliz en sus brazos.

Darien al paso del tiempo se calmo y acariciaba la espalda de la rubia, cuando se sintió desahogado despego su rostro de su cuello y busco su mirada, Serena se la regreso, se perdieron en sus ojos, ambos buscaban la verdad en las orbes del otro, ella lentamente le sonrió y le correspondió su tierna sonrisa, sus rostros se fueron acercando como si se atrajeran, sus bocas eran dos imanes de polos opuestos, sus labios rozaron tímidamente, intercambiaron un beso casto, tierno, dulce, sabían que ese beso terminaba con la sequía que había entre ellos.

Darien tomo la nuca de Serena con la mano que tenía en su espalda y la sostuvo para poder profundizar el beso, su otra mano estaba tan apretada en su cintura, necesitaba su contacto, su cercanía, Serena al sentir lo posesivo de sus caricias se dejo hacer, ella también necesitaba su contacto, necesitaba saber que ella era de él y él era suyo.

Se besaron infinitamente, sus besos era tiernos, profundos, pero no pasionales, sabían perfectamente que no era ni el tiempo ni el lugar, se conformaban con besos y caricias tiernas pero a la vez exigentes y demandantes, estaban dispuestos a dar y recibir todo de la persona amada.

Se separaron en busca de aire e intercambiaron sonrisas cómplices, Darien acaricio con ambas manos las mejillas de la rubia, necesitaba ese simple contacto, ella le sonrió y no pudo evitar bostezar, la falta de sueño le pasaba factura, afuera había aminorado la tormenta, ahora el caer de las gotas volvía a ser calmo y tranquilo, Darien beso los parpados de la rubia y se acomodo para brindarle refugio a Serena.

—Es hora de dormir princesa. —le dijo dulcemente acomodándose.

—Pero… —Serena mordía intranquila su labio.

—Tranquila amor… no me iré —al verla insegura añadió—. Te lo prometo. No podrán arrancarme de tu lado. —Serena no dijo nada y se acomodo—. Te necesito para dormir. —le susurro suavemente.

Esto provoco una pequeña risa en Serena quien después de poner la cabeza sobre el pecho del pelinegro y dejar que el ritmo tranquilo de su corazón la arrullará se durmió. Darien le costo más trabajo dormir, dio gracias al ser supremo por la oportunidad de recuperar a su mujer, sabía que no seria tan fácil, pero era definitivo que haría lo que fuera por tener a Serena otra vez junto a él y cuando lo hiciera la haría inmensamente feliz tal y como lo había prometido el día que se casaron.

Serena se removió en sueños, restregó su rostro en su pecho, estrecho más su brazo en torno a su cintura y entrelazo su pierna con las de él, no le importaba que su princesa fuera tan posesiva, era algo que amaba de ella, hasta en sueños se cercioraba que él fuera suyo y de nadie más.

Acaricio sus finos cabellos rubios y jugo un poco con ellos, se dejo inundar por su calor y su dulce y suave olor a durazno, se acorruco lo mejor que pudo y se permitió dormir tranquilo por primera vez desde que Serena lo había abandonado.

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Al fin estoy de regreso con este pequeño fic, y es que la verdad estaba más que perdida con el, por más que pensaba no me daba para más, tuve que replantearme todo nuevamente y este fue el resultado, espero que sigan conmigo en esta nueva etapa y que sea de su agrado

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SalyLuna

Lunes 20 de Septiembre de 2010