Spes Et Vita


P.O.V. Severus

—¡SEVERUS! ¡TENGO HAMBRE! TU BEBÉ TIENE HAMBRE—.

Esa era la voz de mi esposo... mientras yo intentaba dormir... en el sillón de la sala... porque él tenía calor... y se sentía "sensible"... y eran las 3 de la mañana...

Me levanté como pude del sillón, me eche agua en la cara y fui hasta la que era, hasta hace un par de semanas, "nuestra habitación". Harry había tenido varios de los síntomas de las mujeres embarazadas (a veces maldecía mi genio en las pociones), antojos, hinchazón, cambios de humor, y un largo etcétera. Su vientre ya estaba bastante crecido y era por esa razón que tenía tantas almohadas alrededor para darle soporte y ponerlo lo más cómodo posible. A pesar de las incomodidades que mi esposo me hacía pasar al mandarme al sillón, cada que lo veía con ese brillo en los ojos y la forma tan dulce que tenia de acariciar su vientre, me derretía el corazón.

—¿Se puede saber qué es lo que se te antojó ahora? —Le dije a mi esposo con la voz algo adormilada aún.

—Chocolate caliente y pastel de manzana con crema de limón—.

—Creo que aun quedo algo de eso en el refrigerador, y si no tienes inconveniente en que use chocolate instantáneo, puedo traerte ambas cosas—.

—No tengo ningún problema con eso, Sev—.

Arrastré mi adormilado cuerpo hasta la cocina y calenté en el microondas la leche y fui a buscar el pastel y la crema de limón al refrigerador. Luego de años de convivencia con Harry, había aprendido a apreciar esos artefactos muggles, hacían la vida más fácil, aun con la magia, nada superaba un buen microondas y ese refrigerador al que si le pusimos un "poquito" de magia para extenderlo y hacerlo más "adecuado" para nuestra forma de vida.

Ya tenía la comida de mi esposo en una bandeja y se la lleve. Mientras lo ayudaba a comer (tenía esa manía de querer que lo alimentara en la boca), pensaba en como cambiaban las cosas, cuando él tenía 11 nos odiamos a primera vista, al menos de parte mía. Luego con los años, lo protegí por el recuerdo del gran amor que creí sentir en su momento, por su madre y mi mejor amiga, Lily Potter, para apenas un par de años después de acabada la guerra estar recitando nuestros votos ante el ministro de magia y amigo particular de ambos; Kingsley Shacklebolt. Y ahora, luego de tres hijos adoptados a los que amamos profundamente como si hubieran sido propios toda la vida, estábamos esperando a nuestro último bebé. Y todo gracias a la poción que había inventado y perfeccionado por una década. Le puse a la poción "Spes Et Vita", esperanza y vida.

Mientras crecía, nunca pensé que algún día mi vida sería tan plena en todos los aspectos, la vida que tuve al lado de mi padre parecía parte de algún mal sueño muy lejano, las bromas de los merodeadores por las cuales mi vida escolar era menos que un infierno, ya tenían años que las había disculpado, y mi relación con mi antiguo amor, había quedado en una profunda amistad antes de que se le permitiera reencarnar; después de todo tenía que llevarme bien con mi suegra.

Y luego estaba él, el precioso hombre que tenía por esposo, con ojos verdes y una sonrisa sincera en el rostro, y, por si fuera poco, una nobleza que pocos podrían poseer, a pesar de su azarosa vida a manos de sus tíos, el jamás pensó en tomar revancha. Él ya los había perdonado, e incluso pidió que nuestros hijos convivieran con los hijos de su primo, para que al menos sus hijos "estrecharán lazos". Yo no hubiera podido ser tan indulgente y de hecho estuve muchas veces, tentado a recordar mis viejos tiempos como mortífago con sus parientes, pero solo por él me contuve.

Ahora estábamos bien, felices y siendo nuevamente perseguidos por la prensa, pero por algo mejor que chismes o misiones para salvar al mundo. La prensa estaba expectante porque si Harry lograba llevar a término su embarazo, abría la posibilidad a muchos magos de tener descendencia sin tener que usar métodos alternos. Había muchos magos y brujas que habían decidido amar a alguien de su mismo género como nosotros, y esta poción les daría la llave para poder tener una familia de una forma más tradicional, o todo lo tradicional que se pudiera considerar.

Harry ya había terminado de comer y estaba por retirarme cuando me tomo del brazo, regresándome al momento presente.

—Quédate un ratito conmigo Sev—.

—¿No estarás muy incómodo? —.

—No creo. Solo abrázame un rato, ¿Quieres? —.

Deje la bandeja en el buró y me acomode cerca de él al tiempo que pasaba mi brazo atrás de su espalda y lo abrazaba lo mejor que pude, recargándome en el nido de almohadas. Harry recargo su cabeza en mi pecho y se quedó dormido luego de algunos minutos, y yo intente hacer lo mismo.

Habría pasado apenas una hora, quizás un poco más cuando sentí una mano juguetona entre mis piernas.

—¿Harry? ¿Qué pasa? —.

—Nada Sev, no sé de qué me estás hablando—.

—Siento tu mano haciendo travesuras, amor—.

—Bueno, es que otra vez tengo hambre... —.

—¿Sí? ¿Y de que tienes ganas esta vez? —.

—De ti—.

—Sería un desalmado si no le cumpliera sus antojos a mi esposo embarazado—.

Lo besé mientras él continuaba con sus exploraciones "manuales", lo que me gustaba de su embarazo, más que nada, de todos los síntomas que tenía, era ese aumento en su libido y la sensibilidad en su piel. De por sí, mi amado era bastante sensible en varios puntos de su anatomía, pero el embarazo había convertido su piel, toda su piel, en un punto erótico. Bastaba un poco de roce para que Harry se sintiera deseoso de más. Y no había ni un solo día en que Harry no hubiera pedido que tuviéramos sexo. Ya había tenido que hacer tres calderos de poción revitalizante esa semana, y eso solo era mi uso personal.

Suavemente le quite la parte superior de su pijama mientras depositaba suaves besos en sus hombros, Harry soltaba pequeños gemidos mientras le prodigaba mis atenciones, besaba su brazo, cada parte de él, hasta sus manos. Luego tomé uno de sus dedos entre mis labios y empecé a chuparlos mientras me miraba fijamente, perdido en sus sensaciones. Llegando al pantalón, agradecí una de las múltiples ventajas de tener sexo a diario, no era necesaria la preparación, así que solo coloque a mi esposo boca abajo en ese nido de almohadas y me dedique a besar su espalda mientras lo penetraba lentamente, haciendo que sus labios soltaran un gemido largo y bajo.

Ambos nos movemos lenta pero rítmicamente hasta que siento la tensión en su cuerpo y sé que Harry acaba de tener su clímax, mientras yo sigo con el ritmo pausado hasta que logro mi objetivo y terminó dentro de él, beso su cuello mientras lo abrazo por la espalda, sin salir de él y ambos nos acomodamos en el nido de almohadas y dormimos juntos como no pasaba en semanas.

Al día siguiente, Harry me mueve mientras su voz denota miedo. ¿¡Miedo!?

—¡Sev! ¡Sev! ¡DESPIERTA CON UN CARAJO! —.

—¿QUÉ PASO? ¿ESTAS BIEN? ¿EL BEBÉ? —Empiezo a gritar como loco.

—¡Sev! ¡El bebé ya viene! —.

—¡Demonios!, no hay tiempo de hacer esto de forma manual, cariño, confía en mí, te vestiré con la varita y tendré que levitarte un poco, iremos por flu a San Mango, ¡Merlín! Se adelantó una semana—.

Corría por el cuarto con mi varita, luego de haber vestido a Harry y levite la maleta mientras levitaba ligeramente a mi esposo para poder sostenerlo entre mis brazos, hechice la maleta para que nos siguiera y le grite a Lily y Albus que íbamos camino a San Mungo y que le avisaran a su hermano mayor y a sus tíos que el bebé ya iba a nacer.

Apenas llegamos a San Mungo y una enfermera nos tomó los datos, nos pasaron a una habitación donde un par de medimagos y enfermeras ya estaban listos con las varitas en ristre, me dijeron que debía aplicarme a mí mismo varios hechizos de limpieza y esterilizadores de ropa y piel antes de que pudiera acercarme a mi esposo, ya que no querían correr ningún riesgo con el bebé.

Fue apenas una hora, pero Harry y yo la sentimos como si hubieran sido muchas más, luego de unos complicados hechizos donde tuvieron que abrir, literalmente, el vientre de mi esposo y sacar al bebé; teníamos a nuestro precioso bebé en brazos.

Era preciosa, tenía el cabello rojo como si fuera una pequeña llamarada, y sus ojos, ¡Merlín! Dicen que los ojos no toman su color por completo hasta varios días después, pero esos ojos eran una mezcla entre verde y avellana, únicos y radiantes, y su piel tan clara como la mía. Harry beso su pequeña frente y nuestra hija arrugó el ceño, justo como yo lo hacía, y luego la cargué yo; tenía que llevarla a conocer al resto de su familia, mientras Harry dormía un poco luego de la operación. Le di un beso y salí con nuestra pequeña a la sala de espera.

Como imagine, ya estaban ahí nuestros amigos y nuestros 3 hijos, James vivía solo desde hace meses.

—Les presento a Aisha Snape Potter. Mi cielo, te presento a tus hermanos y nuestra familia—.

Los primeros en saludarla fueron sus hermanos, James soltó unas pequeñas lagrimas que insistió eran por que algo se le había metido en el ojo, Albus beso la frente de su hermanita con delicadeza y Lily pido cargarla un minuto.

Luego fue el turno de sus tíos, los primeros fueron el clan Weasley, ahora con el añadido de Hermione y los hijos de su matrimonio con el Weasley menor, Hugo y Rose; luego Neville y Hannah, Kingsley y Rossie; Draco, Minerva, Pomona y todos los profesores del castillo, Poppy tuvo que contener su gemido al ver a mi hija, estaba conteniendo las lágrimas, casi corriendo, llegaron en ese momento Teddy y su abuela Andrómeda y todavía alcanzaron a conocer a la pequeña.

Lleve de vuelta a nuestra hija a la habitación de Harry. Pasaron un par de días antes de que nos dieran el alta y pudimos ir a casa. Ya instalados en nuestro hogar, ahora fue el turno de la extensa caravana de visitantes por casi un mes, era una de las desventajas de tener una red de amigos en todo el mundo, todos ellos insistieron en visitarnos. Laurélie vino a vernos armada con un zendo pastel de chocolate "para que Harry recuperara fuerzas", luego recibimos visitas de todos, Eiji, la familia Móshù, que fueron quienes nos recibieron en China durante esa "misión", Laskmí, Razia (la hija adoptiva de Rossie y Kingsley), Shahid, Liosha (que vino con un peluche de oso muy muggle para nuestra hija), Alfher y Halldorá, Menelik y Burhan, Andiara, Llaksa, Isidora, Illa, e Ix Chel.

Casi al final del mes, llego Ginny acompañada de Krum; después de años de ser solo amigos y compañeros de deporte, Viktor por fin se había decidido a pedirle una cita y llevaban un par de meses de relación, eran tan amigos que jamás pensaron en quizás ser algo más, hasta ese año.

Luego de su visita, esa misma tarde, llegó la familia Scamander, Tina, Newt (que seguía muy entero para su edad), Rolf, Luna y sus hijos Lorcan y Lysander.

Entonces llegó el momento más temido por ambos, la prensa. Solo autorizamos a unos 5 reporteros y en distintos días para las entrevistas y las fotografías, habíamos aprendido que era mejor controlar la información en vez de negarla, era más fácil y menos problemático.

Luego de meses en que me dedique en cuerpo y alma a mi familia, por fin lleve a publicar la receta de la poción, y la puse como patente pública, no obtendría ningún lucro con ella, quería que el mundo fuera un lugar más feliz, había aprendido eso de mi Harry, y quería que más gente obtuviera lo que yo había obtenido luego de muchos años, una vida plena y feliz al lado de mi familia.


Nota al margen: Spes Et Vita (Esperanza y Vida). En el epílogo de "Elementales", puse que los nombre elegidos para su último bebé eran "Haroon" si era niño y "Aisha" si era niña, Haroon significa Esperanza y Aisha, Vida.