Dissclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug and Chat Noir es propiedad de Thomas Astruc, Zagg Studios, Toei Animation y un montón de gente que no soy. La historia es lo único que me pertenece, pero está hecha sin fines de lucrar con ella.
Reto LadyNoir Julio
VII. Amuleto desencantado.
≪Got me so high and then she dropped me
But she got me, she got me, she got me bad≫
Lucky Strike, Maroon 5
–¿Chat Noir? –Kagami se sorprendió al notar la llegada del héroe felino de París.
–Buenas tardes, Kagami. –respondió el compañero de Ladybug, con sequedad–. Disculpa si te hice esperar.
–Tranquilo, recién llegué. Pero –hizo una pausa–, ¿cómo sabías que yo esperaba a alguien?
–Te citaste con Adrien Agreste, ¿no?
–Sí. –respondió sonrojada la japonesa.
–Pues –El héroe titubeó–, yo soy Adrien Agreste. –Y se destransformó delante de la chica.
Un grito se escuchó por la alcoba de Marinette Dupain-Cheng, haciendo que sus padres corrieran hacia la habitación de su única hija. Al ver a la muchacha cubierta por sus mantas, se acercaron con cuidado y la descubrieron.
–¿Ocurre algo, Marinette? –preguntó Tom Dupain preocupado.
Marinette había comenzado a llorar.
–¿Hijita, qué tienes? –preguntó nuevamente el padre.
–F-fue… solo un sueño, papá –respondió la chica entre sollozos.
–Oh, ven aquí cariño. –El tono maternal de Sabine Cheng, junto con un abrazo, reconfortaron a Marinette. Tom se unió al abrazo familiar y besó con ternura la cabeza de su hija.
–Fue una pesadilla. No fue real, cariño.
Minutos después, con un vaso de leche tibia sobre el velador y, siendo arropada nuevamente, sus padres dejaron la dejaron calmada y lista para volverse a dormir, abandonando la habitación, con la promesa de que si lo requería, podía bajar a hablar con ellos sobre lo que fuese que había soñado.
Marinette, sonriente, cerró los ojos. Tikki, la kwami de la creación, flotó encima de su portadora y se sentó sobre su pecho, haciendo que la chica volviera a abrir los ojos y fijara su mirada en ella.
–¿Qué ocurrió, Marinette? –preguntó la criatura rojiza, con preocupación.
–Lo siento, Tikki. ¿Te desperté? –La kwami le dirigió una triste mirada.
–Nadie habría podido seguir durmiendo después de tu grito, Marinette. –hizo una mueca de pena–. ¿Fue una pesadilla muy fea?
–En realidad no, Tikki –Marinette se sonrojó–. Quizás solo exageré. Pero se veía muy real.
–¿Quieres hablar sobre ello?
Marinette asintió y sacó una mano debajo de las frazadas para acariciar a su kwami, quien soltó una sonrisita, como si su portadora le estuviera haciendo cosquillas.
–Yo soñé que Chat Noir iba a hablar con Kagami. –explicó con preocupación. Tikki paró de reírse y miró a su portadora con curiosidad–. Y él –hizo una pausa– confesaba que era Adrien. Después, se destransformaba frente a Kagami.
Si Tikki hubiera podido ponerse pálida, lo habría hecho. En cambio, voló hacia la cara de su portadora y la examinó con ojo preocupado.
–¿Y qué crees tú? –preguntó la criatura, con precaución.
–Sé que suena ridículo –Marinette soltó una risita y no vio la cara de fastidio de su kwami–. ¿Cómo Chat Noir podría ser Adrien? –La joven se rió ante la suposición– Gracias Tikki –agregó cuando sus risas se detuvieron. Luego, tomó a la criatura con ambas manos y le depositó un beso en la cabecita–. Me hizo bien hablar contigo. –Por último, se acurrucó y se quedó dormida a los breves instantes después.
Tikki observó a su portadora dormir.
–Si tan solo supieras, Marinette. –susurró la kwami al aire.
Las horas dieron paso a la madrugada de un nuevo día en París. Era un lindo día soleado, sin ninguna nube en el cielo, que parecía un perfecto día para hacer una sesión fotográfica al aire libro. O eso pensaba el fotógrafo de Adrien, quien había tenido una revelación para fotografiar la nueva colección de primavera de la marca Agreste.
Así que el rubio, junto a su guardaespaldas, se encontraban de camino al Jardín de las Tullerías, para aprovechar la vista con las arboledas de color verde esmeralda, que era el favorito de la nueva temporada.
Kagami y su madre, por otro lado, habían decidido practicar en el mismo parque sus movimientos de esgrima y kendo, como todas las mañanas libres de los domingos.
El encuentro entre ambos jóvenes fue inevitable.
Si bien, Adrien estaba posando como siempre hacía, sus ojos inevitablemente giraban a ver a Kagami, quien, elegante y ágil como una gacela, practicaba sus movimientos de esgrima con una gracia impecable. Y, sin embargo, ella también dirigía miradas hacia el modelo, con aire refinado.
El fotógrafo de Adrien estaba contento por conseguir un sonrojo natural en su modelo preferido. Y aprovechó todas las tomas que el modelo podía regalarle.
Kagami fue detenida por su madre, quien se acercó para entregarle un pañuelo bordado con una rosa, para que se limpiara el sudor de su frente. La joven tomó la prenda con cuidado y se secó de manera delicada.
Adrien, a quien le habían otorgado un descanso por su buen desempeño durante la sesión, se acercó a su amiga. En una de sus manos tenía la figurita que Ladybug le había regalado. Un trébol de cuatro hojas con los colores del amuleto encantado. Se sentía realmente afortunado. ¿Qué más suerte podía pedir después de tener aquel talismán en sus manos?
La chica se dio vuelta, aún con su pañuelo en mano y le sonrió a Adrien, tímidamente. Sus mejillas adquirieron una leve tonalidad rosada y miró al suelo, apenada.
–Hola Adrien. –saludó la chica, dirigiendo su mirada hacia el chico delante suyo.
–Hola Kagami. Buenos días, Tsurugi-san. –saludó de vuelta el modelo, con cortesía.
La madre de Kagami intuyó que el momento entre ambos jóvenes era especial, así que respondió al saludo del muchacho y dio una excusa para retirarse rápidamente.
Adrien enfocó su mirada en Kagami. Su amiga parecía esperanzada en concretar la conversación pendiente que tenían desde hacía más de una semana. Así que el chico decidió no perder más tiempo. Aprovechó de dejar el amuleto que Ladybug le había regalado en el bolsillo de su pantalón y luego, con un movimiento rápido, secó el sudor de sus manos contra la tela de la misma prenda y dejó descansando ambos brazos a sus costados.
–¿Kagami, tienes un momento? –preguntó con delicadeza.
–Claro, Adrien. Te escucho.
–Yo –titubeó un poco–, agradezco que hayas tomado la iniciativa el otro día, luego de la práctica de esgrima. –comenzó con seriedad, sintiéndose más Agreste que nunca. Al frente suyo, Kagami sonrió de forma triunfadora y levantó la cabeza para mirarlo con elegancia–. Pero, yo no puedo aceptar el cambiar de objetivo. –Kagami hizo una mueca de incredulidad, cosa que asustó a Adrien, pero se obligó a continuar–. Tú eres una chica maravillosa, yo, no merezco estar con una chica como tú. No cuando puedes encontrar a alguien más que te corresponda como mereces. Lo siento.
A Kagami se le llenaron sus ojos castaños de lágrimas. Pero respiró hondo y se obligó a no soltar ninguna lágrima. Adrien notó su turbación y extendió su brazo para consolarla. Sin embargo, ella no lo permitió.
–Como tú quieras, Adrien. –respondió y una solitaria lágrima resbaló por su mejilla. Luego se marchó corriendo, mientras llevaba su pañuelo a su cara y se limpiaba las lágrimas.
Adrien, preocupado, decidió ir a buscar a su amiga, pero su guardaespaldas se acercó rápidamente a él, mientras lo tomaba en brazos y lo llevaba hacia la siguiente pileta donde continuaría su sesión de fotos.
Dentro de la mansión Agreste, el miraculous de la mariposa emitió una luz, alertando a su dueño de una emoción negativa. Con una malvada sonrisa, Gabriel Agreste se acercó hacia el cuadro de su esposa y apretó el código para acceder a su guarida, mientras daba órdenes a su asistente para que nadie lo molestase durante lo que quedaba de la mañana. Con un poco de suerte, los miraculous que estaba buscando serían suyos antes de finalizar el día.
El diseñador ingresó a su guarida y el gran ventanal se abrió, dejando entrar la luz de sol del cielo parisino. Gabriel dijo las palabras mágicas y se transformó en el villano más temido de París. Una delicada mariposa blanca se acercó hasta posarse en su mano. Hawkmoth cubrió la mariposa con su otra mano, cargándola de energía maligna y la soltó, mientras le ordenaba rastrear a su futura víctima.
La mariposa negra sobrevoló París, sin ser notada por el resto de las personas. Hombres, mujeres y niños continuaron su vida normal, sin sospechar que un grave peligro se acercaba. La criatura finalmente llegó al Jardín de las Tullerías, donde una pobre chica a la que le habían roto el corazón, se limpiaba su carita llena de lágrimas con un pañuelo bordado. El vil insecto se posó en el pañuelo, siendo absorbido por la prenda, como si fuese cosa de magia. La muchacha escuchó entonces una voz adulta en su cabeza.
–Orihime, te han quitado a tu príncipe y has hecho lo posible por recuperarlo. Te concedo la habilidad de tejer hasta atraparlo. A cambio, deseo los miraculous de Ladybug y Chat Noir. ¿Hacemos un trato?
–Sí, Hawkmoth. –aceptó la chica y fue envuelta por un miasma negro.
En cuestión de segundos, Kagami ya no estaba presente. En su lugar, había una joven de piel azulada, con un traje tradicional japonés de color rosa, cabello oscuro y un telar en su mano, en vez de un pañuelo.
En cuestión de segundos, la chica akumatizada comenzó a tejer lo que parecía ser una especie de crisálida del porte de un humano adulto. Una vez que terminó su tarea, recorrió con velocidad abismante el parque, encerrando a todo aquel con el que se encontraba. Apenas atrapaba a una o dos personas dentro de un capullo, tejía otro con alarmante rapidez y repetía sus acciones como un ciclo sin fin. Muy pronto, el Jardín de las Tullerías parecía un mariposario gigante. Y Orihime, la chica akumatizada, gritaba el nombre de Adrien Agreste, de manera aterradora.
El modelo rubio, junto a su fotógrafo y su guardaespaldas no tardaron en escuchar el alboroto. Así que, dando esquinazo a ambos, el chico corrió hacia una arboleda que estaba particularmente sola. Mientras él corría, Orihime atrapó en crisálidas distintas al Gorila y al fotógrafo. Una vez que los dejó colgando de un árbol, siguió la dirección que había tomado Adrien, quien se escondía a duras penas de ella.
–¿Qué ocurre, chico? –bostezó Plagg.
–Silencio –gruñó el muchacho, en susurros–. Hay una akumatizada atacando el Jardín de las Tullerías.
–¡Adrien! –gritó Orihime– ¡Ven ahora para que podamos estar juntos, mi amor!
El modelo palideció al reconocer quién era la nueva víctima de Hawkmoth.
–¿Kagami? –susurró.
–Parece que no se tomó muy bien que estuvieras enamorado de otra. –opinó Plagg con desinterés.
–No es tiempo de decir esas cosas. –le regañó su portador
–¡Adrien ven aquí! ¡Tú serás mi amado Hikoboshi!
–¿Qué serás quién? –preguntó Plagg.
–No hay tiempo de averiguarlo. Plagg, transforme moi.
Orihime observó por el rabillo del ojo una luz verde, así que se dirigió en esa dirección en cuestión de segundos, encontrándose con Chat Noir.
–Buenos días, señorita –saludó con nerviosismo el superhéroe–, ¿qué se le ofrece en esta tranquila mañana de día sábado? –sonrió en lo que parecía más una mueca nerviosa.
–¿Dónde escondiste a Adrien, gato pulgoso?
–Ah –Chat Noir fingió entendimiento– Quieres encontrarte con Adrien. Bueno, él tenía cosas que hacer, así que se fue.
–Él es mi Hikoboshi.
–¿Tu quién?
–Mi amado, gato ignorante –gritó Orihime, con enfado– El amor de mi vida. Y no me cansaré hasta tenerlo en mi crisálida. Y tú no podrás detenerme –amenazó–. Ahora, dime dónde está mi Hikoboshi.
Chat Noir pasó saliva nervioso. Habitualmente cuando había un akumatizado, él se lanzaba sin pensar. Pero saber que Orihime era Kagami y había sido demonizada por su culpa, lo había dejado sin capacidad de reacción, debido a la culpa que sentía.
Orihime tejió en segundos una crisálida y se acercó a Chat Noir con rapidez. El héroe no tuvo tiempo para reaccionar. Así que, vio solo el fondo del tejido y cerró los ojos preparándose para lo peor.
Cuando sintió una cuerda enrollándose en su cintura y lanzarlo por los aires. Luego, sintió que unos brazos lo atrapaban, para evitar una futura caída. Al abrir los ojos, se encontró con la sonrisa de Ladybug.
–¿Estás bien, Chat Noir? –preguntó la heroína.
–Creo que tu amuleto me trajo mala suerte, Ma Lady. –respondió el chico, con tristeza.
–¿Esa es Kagami? –Con una mirada incrédula, Ladybug se giró hacia la akumatizada, quien se acercaba a ellos a una velocidad alarmante. Luego, soltó a su compañero y comenzaron a correr juntos en dirección contraria.
–¡Qué hiciste con mi Hikoboshi! –gritó Orihime, persiguiéndolos.
–¿Su qué?
–Con su amado. –explicó Chat, mientras corría para salvar su vida.
–Oh. –soltó Ladybug con entendimiento y dirigió una mirada significativa a su compañero.
Ladybug y Chat Noir corrieron por las arboledas del Jardín, hasta perderse de la vista de Orihime, quien cambió rápidamente su rumbo hacia las calles de la ciudad. Tejiendo a gran velocidad, creaba un número indefinido de crisálidas, en las que atrapaba a hombres, mujeres y niños por igual, en tanto, gritaba por su adorado Hikoboshi, sin recibir respuestas a excepción de gritos de terror y lloriqueos nerviosos.
Los héroes de París se escondieron entre los tejados de las casas de París, quedando fuera del campo de visión de la akumatizada. A Chat Noir le temblaban las manos de impotencia al notar las miles de trampas donde los parisinos aguardaban hasta que sus superhéroes los rescataron. A su lado, Ladybug miró largamente a su compañero, con preocupación.
–¿Estás bien, Chaton? –preguntó con delicadeza.
–Esto no tenía que haber terminado así. –Chat se tapó la cara con ambas manos, en un gesto culpable.
–Nadie podía prever esto, Chaton.
–Pero... –quiso protestar el felino, sin embargo, Ladybug no se lo permitió.
–La verdad es algo único y preciado. Aunque ahora esté enfadada, estoy segura que Kagami aprecia que fuiste sincero con ella –dijo la heroína, con una sonrisa–. Ahora, es tiempo de ayudarla y luego, solo el tiempo dirá cómo puedes apoyarla.
Chat Noir miró a su compañera largamente. Finalmente sonrió.
–Está bien, Ladybug.
La heroína apoyó su mano sobre el brazo de su compañero, como una forma de entregarle su apoyo. Luego, hizo girar su yoyo, invocando a su poder especial. Varias mariquitas se reunieron, volando en círculos y formaron una caja de lo que parecía ser un mueble para armar, la que cayó a los pies de ambos héroes con un golpe seco. Los jóvenes se agacharon para observar detenidamente el amuleto encantado de esa ocasión.
–¿Una mesa para armar? –preguntó con curiosidad Chat Noir y miró a Ladybug, esperando que ella supiese la respuesta a ese enigma.
A sus pies, Orihime continuaba atrapando parisinos en crisálidas, mientras gritaba por su Hikoboshi. En tanto, movía con una fuerza inhumana, señales éticas, bancas e incluso automóviles, apartándolos de su camino, en la búsqueda de su amado.
Ladybug tomó con dificultad su amuleto encantado, pero no tuvo idea qué hacer con él. Con frustración, se tomó la cabeza y desordenó sus propios cabellos.
–No tengo idea de qué hacer con esto –se quejó la chica.
Chat Noir, a su lado, le tomó la mano con firmeza.
–Siempre sabes qué hacer en estos momentos. Ya se te ocurrirá. –le sonrió, mostrando su blanca dentadura–. Por mientras, la distraeré. –Y de un salto, el gatito bajó del tejado, ayudándose con su bastón, para evitar una caída abrupta.
Ladybug deseó que su compañero tuviese cuidado. Y analizó los movimientos de Orihime, pensando que había algo que se le estaba escapando.
Una princesa tejedora, de origen japonés, que había sido apartada de su amado. La única forma de reencontrarse era a través de…
–¡Eso es! –chilló con emoción la heroína y regresó su vista hacia la mesa, con alegría. Había encontrado la solución a su problema, cuando dos sonidos metálicos consecutivos sonaron, alertándola.
Su mirada se dirigió hacia dos autos, estrellados entre sí, formando una especie de triángulo. Al medio, estaba Chat Noir, atrapado entre ellos y una pared. Orihime, el akuma, estaba preparando su crisálida con una mano, mientras que con la otra lanzaba un tercer automóvil, dejando inmovilizado al felino en su lugar.
Ladybug notó que su compañero iba a activar su poder especial, así que gritó con todas sus fuerzas que no lo hiciera a su señal.
En cosa de segundos, la heroína tomó la cubierta rectangular de la mesa y, haciendo girar su yoyo, se acercó hasta el campo de batalla. Orihime se había subido al tercer vehículo que había lanzado y estaba por lanzarse sobre el héroe para atraparlo, cuando Ladybug deja caer la parte superior de la mesa, cayendo esta de forma diagonal, formando un puente entre Chat Noir y Orihime.
–¿Qué estás haciendo Ladybug? –gritó Chat, asustado.
–Confía en mí, Chaton. –gritó Ladybug, columpiándose cerca del akuma–. ¡Activa tu cataclismo! –ordenó y sus pies tocaron el suelo.
Rápidamente, su compañero invocó su poder especial y corrió por la cubierta de la mesa, esperando destruir la crisálida creada por Orihime. Sin embargo, Ladybug fue más rápida y con su yoyo, le quitó de las manos el tejido, haciendo que Chat Noir destruyese el arpa que la chica tenía en sus manos.
Ladybug solo confió en que ahí estuviese el akuma. Sino, todo habría sido en vano.
–¡Cómo te atreves! –gritó Orihime. Pero, el telar se deshizo y una mariposa negra revoloteó por el cielo parisino.
Ladybug, Chat Noir y Orihime dirigieron su vista hacia el bicho. Pero la víctima se desmayó tan pronto vió a la mariposa volar por los aires. Chat la tomó en brazos, evitando su caída. En tanto, su compañera, activó su yoyo, para purificar a aquel ser que había ocasionado tanto daño.
Luego, de la purificación, Ladybug tomó la caja donde estaba guardado el mueble que había sido creado por su poder y miles de mariquitas rodearon las calles de París, desapareciendo crisálidas gigantes y volviendo todo a su lugar, de una manera mágica. Orihime fue envuelta por el miasma negro y volvió a ser Kagami, quien en brazos de Chat Noir, continuaba dormida.
Una vez que el efecto de la cura milagrosa acabó. Ladybug se acercó a su compañero con una sonrisa triunfal y extendió su puño, en el clásico saludo que ambos habían acordado implícitamente.
–¡Lo hicimos! –exclamó emocionada, Ladybug.
Pero Chat Noir no respondió al gesto. Ni siquiera la miró. Su vista estaba atenta a la chica que dormía en sus brazos y murmuraba aún el nombre de Hikoboshi.
–¿Chat Noir? –preguntó con cuidado la heroína, aún sin bajar su brazo extendido.
–La llevaré a su casa, Ladybug. –anunció su compañero y marchó tranquilamente hacia el Jardín de las Tullerías, donde todo había iniciado.
Ladybug observó la imagen de Chat Noir con Kagami en brazos y luego su mirada se dirigió hacia su propio puño. Su garganta se apretó de pronto y sintió sus ojos cristalinos.
–Tenías razón, Chaton –susurró–. Mi amuleto trae mala suerte. –Y bajó su puño, con tristeza.
Respiró hondo e hizo girar su yoyo para desaparecer de escena. Chat Noir, quien había escuchado todo lo dicho por Ladybug, se giró con rapidez y la miró emocionado.
–¡Buginette! –llamó y su compañera detuvo su yoyo al instante, mirándolo de vuelta– Tú siempre serás mi amuleto de buena suerte, Ma Lady. –Los ojos de ella se agrandaron–. Y la única que siempre me tendrá. –susurró. Luego retomó su camino hacia el Jardín.
Ladybug, en cambio, se quedó de pie unos segundos más. Mientras, observaba a su compañero marcharse, con un leve sonrojo en sus mejillas pecosas.
Notas de Autora:
Dato Freak: ¿Sabía usted que el 7 de julio corresponde a la celebración japonesa Tanabata, donde se festeja el encuentro entre la princesa Orihime y su amado Hikoboshi, que sucede una vez al año, cuando las urracas forman un puente que cruza el río de estrellas que separa a los amantes y estos se reencuentren anualmente?
Si tienen un tiempecito, lean la leyenda, es bastante linda, aunque en realidad, proviene originalmente de China xD
¿Qué tiene que ver Tanabata con Miraculous? Creo que ahora ustedes podrán responderme :P
Finalmente, el día 7, Unlucky Charm ha sido terminado, siendo el más largo hasta el momento (con un poco más de 3.200 palabras). Debo admitir que ahora entiendo mucho más a Thomas y su equipo. Hay algo delicioso (más bien malvado) en escribir escenas de revelación de identidades que engañan al lector, jejeje. Pero no creo que se haga costumbre, especialmente porque en un comienzo sí iba a escribir una revelación de identidades en estos dos one shots XD
Lo otro, no sé si el akuma haya quedado bien. Espero que sea la última vez que se me ocurra agregar un akuma de verdad (con todo y poderes). Prefiero dejar eso a Thomas y su equipo, porque sí que es difícil hacerlo. Si además agregamos la forma de derrotarlo, ¡sí que es complicado! D:
¡Oh! Una última cosita, con respecto a las canciones que he ido colocando a lo largo del fanfic. La verdad es que lo pensé más como una ayuda para ustedes. Me explico: Resulta que, cuando comencé el fic, creí ingenuamente que iban a ser one shots sin conexión alguna, a excepción de los capítulos 6 y 7. Sin embargo, a medida que escribía el primer capítulo, pensé en que efectivamente algunos podían tener relación entre sí (o eventualmente todos, como lo está haciendo AquaticWhisper).
Por tiempo, yo no pude hacer que todos tuviesen una relación, pero sí algunos la tendrán (hasta el momento). Ese es el objetivo de la canción. Si bien, no creo que todos comiencen con la estrofa de una canción, como ocurrió con el capítulo 2, los que la tengan, tienen la posibilidad de estar concatenado con otro día del reto.
¿Cómo pueden darse cuenta? Pues, si un shot de los que me faltan por publicar, comienza con una estrofa de una canción ya utilizada, es porque tenía relación con otro de los capítulos que ya he publicado dentro de la línea temporal de los capítulos con los que comparte canción. No sé si se entendió bien, pero para mí un ejemplo claro son los capítulos 6 y 7, que al estar conectados, comparten no solo la misma temática, sino que también la misma canción de inicio (pero estrofas distintas).
Ahora, si ustedes quieren escuchar la canción mientras leen, sería genial, pero es decisión del que lee. De cierta forma, les estoy recomendando música que efectivamente escucho en tiempos libres xD Particularmente, Lucky Strike, la escuché por primera vez en un amv LadyNoir XD espero que lo busquen en youtube y lo vean. ¡Es maravilloso!
Agradezco por sus reviews a:
manu: la verdad, nunca he escrito por encargo xD Estuve buscando a algunas parejas que me dijiste, pero el nathchloe y el adrigami tienen como reto una semana y fueron en marzo. El adrienath no me gusta, lo siento u-u la descarté de plano.
AquaticWhisper: linda, aquí va la continuación :D Ojalá te guste
Ritoru Deito: Tu review hizo de mi tarde una instancia feliz jajajaja. Espero haya logrado sorprenderte.
Cerimonia Rossa: Sí, al final Marinette asoció nombres, pero se autosaboteó ;_;
¡Un abrazo grande y nos leemos mañana!
