Hola a tod s! Bueno, he de traerles otro capítulo lindo y hermoso de esta historia que ya tiene tres años desde su primera publicación.
Antes que todo, quiero agradecer enormemente a Gabriela Cruz. Ella siempre está al pendiente y dejando sus comentarios. De verdad Gaby, muchas pero muchas gracias. También quiero agradecer a Naty Colferette por su comentario. Chicas, he aquí un nuevo capítulo.
Es cortito, son menos de 3500 palabras.
Ahora, voy a dejar un texto que estaba en el original que publiqué y me reí tanto de lo que escribí que me fue imposible borrarlo. Es el disclaimer.
No me maten please!, por que si lo hacen, no habría más historia… mwajajajajaja! XD… la aclaración oficial que tampoco he hecho… Glee NO me pertenece… Ryan Murphy y FOX tienen el copyright y esas cosas… el hecho de que Darren Criss me ofreciera matrimonio y Chirs Colfer se declarara bisexual por mí no hace que los personajes de Kurt Hummel y Blaine Anderson me pertenezcan. Historia creada sin fines de lucro, mera diversión (y en parte perversión =D)… historia con contenido SLASH, si no te gusta te sugiero cambies de página ya que yo no pago psiquiatras ni psicólogos. Ya está! Aclaraciones dadas…
Enjoy!
La calle estaba solo iluminada por los faroles de la acera.
Joe caminaba en silencio junto a Jake, había acordado pasar la noche en casa del rubio ya que la suya estaba muy lejos y el camino era peligroso.
El moreno se encontraba totalmente inseguro. No sabía a qué iba realmente.
La idea de tener *sexo* esa noche le aterraba, ¡si ni siquiera se habían besado!
Llegaron al departamento de Jake. Joe estaba nervioso, nunca había estado a un paso de dormir con alguien, mucho menos de hacer *ESO* con otra persona. Podría decirse que ni siquiera había dado un beso a alguien, era 100% inexperto en ése ámbito.
Al momento de ver la puerta abierta quiso salir corriendo, pero dio un paso al frente y entró.
El lugar era muy sencillo, un sillón enorme, una mesa a un costado, una alfombra gris en el piso. Lámparas con luces color anaranjado y una ventana al fondo del cuarto. Era simple, pero acogedor. Pudo ver también que al costado derecho estaba la cocina y al izquierdo una puerta que, al parecer, era la habitación del rubio.
Escuchó como la puerta se cerraba, ya era definitivo: pasaría la noche con Jake Francis, un chico al que conoció hace 4 días sólo porque iba borracho en el metro. Al escucharlo de esa forma, no era buen panorama… pero algo en su interior le decía que no se preocupase, que no había peligro.
-Dormirás en mi cuarto y yo lo haré en el sillón- habló el rubio a su espalda
-¿Cómo?- se confundió, acaso…
-Que tú dormirás en mi cama y yo lo haré en el sillón. Eres mi invitado, no te dejaré dormir en el living… - hablaba mientras dejaba sus llaves en un colgante de la puerta.
-No entiendo…- en realidad Joe no esperaba esa actitud por parte de Jake. Esperaba que se le tirase encima, lo besara a la fuerza y que casi lo violase… bueno, lo último no tan así… ya que sería consensuado.
-¿Prefieres dormir en el sillón? Te diré que la única persona capaz de conciliar el sueño en ese artefacto soy yo. Así que no creo que sea una buena idea el que duermas aquí- dijo mientras señalaba el mueble.
- Es… es que… realmente…- no sabía cómo reaccionar, eso rompía su esquema totalmente.
- Haber Joe, ¿qué te sucede?- preguntó, parándose frente a él para mirarle mejor.
- …- la respuesta fue silencio.
- Joe?, qué suce…- no se dio cuenta cuando el moreno dio un paso delante de él y le besó por sorpresa. Jake estaba con las manos elevadas, la cara asombrada y los ojos abiertos sintiendo como los labios de Joe estaban sobre los suyos, sus manos le aferraban la cara y lo ojos estaban cerrados fuertemente.
- Es… ¡es-espera!- gritó el rubio, haciendo que Joe se separase violentamente de él - ¿qué haces?- dijo con más asombro que duda.
- Yo… este…no… no lo sé…- el moreno estaba rojo de la vergüenza, había actuado sin pensar, solo siguió lo que sentía – perdón… yo no… quería…
- …- ambos chicos se quedaron en silencio, mirándose mutuamente, hasta que Jake fue quien tomó la iniciativa, se acercó y le rodeó la cintura con los brazos juntando así sus cuerpos y habló.
-Hey, Jo, no te disculpes. No hay nada de malo en besarnos. Pero no de esa forma, no así.
-¿Entonces cómo?- sus ojos estaban grandes como platos, el rubio pudo ver un océano dentro de ellos.
-De ésta- acortó la distancia que existía entre sus caras y le besó con ternura. Un beso suave, nada exigente. Un beso que demandaba cariño, no deseo.
Joe se dejó llevar y rodeó el cuello de Jake para cercarle aún más. Sus lenguas comenzaron a jugar una con la otra, pero siempre de pie. Estuvieron así varios minutos, hasta que el aire fue necesario. Cuando se separaron, Jake apoyó su frente en la del moreno para suspirar
-¡Mierda Joe!, besas delicioso. ¿Dónde aprendiste?- dijo con una sonrisa.
- En realidad no sé besar. Éste sería algo así como mi primer beso…- suspiró para reírse quedamente.
- No puede ser. Pareces un experto. ¿Sabes? Soñé con éste momento.- Jake se separó para tomar de la mano a Joe y llevarlo al sillón donde se sentaron.
-¿Soñaste?- dijo el moreno incrédulo.
-Sí, desde ese día soñé con besarte. Nunca me había pasado así con alguien, pero creo que me enamoré de ti a primera vista.
-Me… me… ¿estás bromeando?
-No, en lo absoluto. Con este beso puedo confirmar que no creo, estoy enamorado de ti- dijo resuelto.
-Es que no es posible… - el moreno se encontraba atónito… acaso era posible que…
-¿No es posible qué? ¿El que me haya enamorado de ti?- Jake miraba con el ceño fruncido.
-No. Es el hecho de que siento algo por ti también. No sé lo que es realmente, no puedo decir que es amor ya que nunca lo he vivido. Pero sé con certeza absoluta que me pasan cosas contigo.
-Esto es genial. Ahora, ve a dormir. Mañana trabajas y es necesario que descanses para verte tan bien como ahora- dicho esto lo levantó para llevarlo a su habitación.
El interior era simple, una cama, una mesita de noche con una lámpara, un clóset. Había una ventana al costado de la cama y a los pies de la misma estaba el baño. Joe vio como Jake sacaba algo del mueble, al parecer era una frazada y un cobertor más grueso. Mientras el moreno se sentó en la cama, era cómoda…
-Duerme conmigo- las palabras salieron de los labios del moreno sin pensarlo.
-¿Ah?- Jake estaba desprevenido, por lo que pensó haber oído mal.
-Eso… duerme conmigo… mal que mal, ésta es tu cama…- dijo Joe sin mirarle.
-Pero… nosotros… no… me estás pidiendo… que hagamos…?- el rubio estaba asombrado.
-¿Hacer el…? ¡argh!, ¡no, por Dios!... ¿qué cosas piensas?... lo que quiero… bueno… lo que digo es… quiero dormir a tu lado, eso es todo… no me gusta dormir solo- el moreno le miraba fijamente a los ojos.
-¡Ahhhhh! ¡uffff! ¡Qué alivio! Ya me habías asustado- Jake se rascaba la cabeza- pensé que querías… bueno… pero no… es mejor… no tenemos… bueno, ¿a qué lado prefieres dormir?- dijo tímidamente, aún con las mantas en los brazos.
-Cualquier lugar será bueno… si estoy a tu lado- dijo Joe bajando la cabeza en son de vergüenza.
-¡Ay mi Dios! ¿En qué momento me enviaste al ángel de la ternura?- dijo alegremente abrazando al más bajo. Realmente esa noche sería excepcional para ambos.
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Blaine se encontraba sentado en la cama.
Eran las 09:00 am y ya no podía dormir más. Aunque se encontraba aún agotado con lo del funeral, su cabeza no descansaba desde que tuvo esa idea que le carcomía por dentro.
Kurt en cambio dormía como un bebé, tranquilo.
Su respiración era acompasada, calmada. Su cara (aunque denotaba tristeza) se encontraba en paz. Blaine notó que todo lo pasado el día anterior era un golpe muy fuerte, estando a tan pocos días del estreno de la obra.
Y justamente pensando en eso, según el calendario del castaño el día de hoy debía comenzar a dejarse crecer la barba, ya que con eso completaba la apariencia de "Mulder", el personaje de la obra. Esto sería divertido: ver al castaño con barba de días sobre su suave y humectada piel.
Aun pensando en ello fue que entró al baño para tomar una ducha. Miró hacia el botiquín y pudo ver el reinado de cremas que existía en él.
Además de dos máquinas de afeitar, dos cepillos de dientes, un dentífrico, dos desodorantes, ocho perfumes (siete de Kurt y uno de Blaine), un par de pinzas, dos aftershaves, una caja de venditas, algodón… incluso un brillo labial transparente que el castaño usaba cuando salían a comprar, decía que sus labios se irritaban con el aire del supermercado.
Ante este pensamiento el moreno rió, ahora amaba cada detalle de su novio. No le importaba que llenase la casa de cremas, que le obligase a limpiar la alfombra de rodillas, que ordenara la ropa por colores casi armando un paisaje dentro del clóset, realmente nada de eso le importaba, sólo tenía en mente una cosa.
Con apuro se bañó, secó y vistió. Tomó su móvil y marcó un número de memoria. El número dio un par de tonos antes de que una voz femenina le contestase
-Blaine cariño, ¿cómo éstas?- dijo la mujer al otro lado de la línea
-Mercedes preciosa, estoy excelente ¿y tú?- dijo alegremente el moreno
-Perfectamente… ¿ah?, si, si… yo le digo… oye, Sam te envía saludos.
-Gracias, dile que igualmente.
-Bien, no creo que me llamaste para preguntar por mí y saludar a mi esposo, ¿verdad?- Mercedes como siempre tan astuta.
-Tienes razón, no lo he hecho por eso. Necesito una reunión urgente… tú, Rachel y Finn… aunque si quieres puede ir Sam.
-Ok, cariño no me asustes… no me digas que pasó otra desgracia.
-¿Desgracia? ¡no, no, no! En lo absoluto. Sólo necesito que nos juntemos AHORA… o sea, en 30 minutos. Llama a Rachel por mí, dile que vamos a su casa- dijo Blaine resuelto
-Vale moreno, nos vemos donde Rachel- dicho esto, la diva cortó.
Si bien era una idea en pañales, necesitaba de sus más cercanos para poder realizarla.
Salió del departamento no sin antes dejar el desayuno listo para el castaño con una nota explicativa del porqué de su ausencia. Algo de dragones en Azkabán y que si él no acudía los Dementores podían salir a robar vidas.
Con ello salió de prisa rumbo a la casa de Rachel.
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Joe despertó sintiendo el calor de alguien a su lado. No quería moverse, se sentía tan bien.
Hasta que cayó en cuenta de donde estaba: en el departamento de Jake, mejor dicho, en la habitación de Jake. Aún mejor dicho en la CAMA de Jake. De un salto se incorporó, despertando así a su compañero.
-¿Qu… qué pasa?... Joe?- preguntó el rubio aun adormilado.
-Jake… hola…- las palabras decidieron ir a darse un paseo justo en ese momento.
-Hola precioso, ¿cómo dormiste?- dijo bostezando y alzando los brazos.
-Bien… - fue su escueta respuesta, estaba enmudecido por todo lo pasado en esas horas.
-¿Amaneciste mudo?- preguntó divertido.
-Es… es… todo es tan extraño. Dormí como un ángel a tu lado… ¡mierda! ¡Cómo hablo! Discúlpame, parezco una nena- dijo el moreno, rascándose la cabeza.
-¡Jajaja! No te preocupes. Me alegro que la noche fuese buena, porque para mí también lo fue. ¿Qué hora es?- Joe, quien hasta ese momento no había visto la hora tomó su celular y revisó el reloj. Eran las 09:00am…
-¡MIERDA! ¡Me quedé dormido!..- dijo Joe, saltando de la cama.
-Eso quiere decir que no irás- Jake apenas se movió de la cama
-No puedo hacer eso, llamaré a mi jefe para disculparme y que llegaré en un momento más- dijo el moreno y apresuradamente marcó el número de la oficina de abogados. Habló por unos minutos con Jacobs, su jefe, el cual le dijo que por esta vez no le diría nada, pero que se apresurase en llegar ya que necesitaba realizar unas operaciones bancarias.
Joe estaba intranquilo, lamentablemente tendría que ir con la misma ropa que el día anterior, su cara se tornó preocupada y eso Jake lo notó
-Puedes usar una de mis camisas hoy. Tengo un par que me quedan pequeñas, creo que a ti te vendrían bien- dicho esto y sin esperar respuesta por parte del moreno, Jake se dirigió a su closet para sacar la prenda. Una camisa blanca con líneas negras en vertical, simple pero sobria.
-Gracias. Cuando nos veamos nuevamente te la devolveré, lo prometo- dijo Joe con la prenda en sus manos.
-No es necesario. Guárdala como un regalo de agradecimiento por la velada tan hermosa- el rubio se acercó y le besó los labios de una forma cálida para luego separarse suavemente- ahora vete a bañar, no quiero que mi novio acuda a su trabajo sin una ducha.
-Tú... tú… tú… tú… ¿dijiste novio?- el moreno tenía los ojos tan grandes que amenazaban con salir de sus cuencas.
-Sí, eso dije. Porque creo que después de lo hablado anoche y de dormir en la misma cama son motivos más que suficientes para oficializar lo nuestro, ¿no te parece? Anda, ve al baño y date una ducha. Las toallas se encuentran en mueble debajo del lavamanos.
Sin decir más, Joe caminó hacia el baño con el corazón a mil por minuto.
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Eran las 09:45am y todos los convocados estaban en casa de Rachel y Finn, específicamente en el living de los Hudson-Berry.
Blaine les tenía expectantes a todos.
Nadie sabía que se traía entre manos.
Hasta que el moreno fue quien habló
-Quiero pedirle a Kurt que se case conmigo.- dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿QUÉEEEE?- fue la respuesta de todos a coro
-Lo que acaban de oír. Quiero casarme con Kurt. Creo que casi 14 años son los suficientes como para saber cuándo quieres pasar el resto de tu vida con alguien. Y aun así, creo que sería maravilloso poder formalizarlo con total legalidad, ¿no creen?- nadie respondió, al parecer era un shock para todos los presentes. Lo fue hasta que Mercedes decidió tomar la palabra
-Blaine ¿estás seguro? Tenía entendido que ustedes no estaban interesados en esas cosas, o sea, que no estaban de acuerdo con el matrimonio ni gay ni hétero… ¿qué te ha hecho cambiar de opinión?
- El darme cuenta de que soy un jodido idiota que ha estado a punto de perder lo único que ama en la vida. Ayer, durante el funeral, me di cuenta de lo que realmente tengo. De la persona que tengo a mi lado. Ese ser maravilloso, casi angelical, que ha llenado mi vida con buenos momentos y que ha compartido conmigo muchas de sus primeras experiencias en la vida. Así como yo he compartido muchas primeras experiencias con él también. El hecho es que ya no quiero esperar más, no quiero que pase el tiempo y darme cuenta de que he perdido por estúpido. Pero necesito de su ayuda para poder planear la forma en que se lo diré, ¿me ayudarán o seguirán con la boca abierta y el escepticismo a flor de piel?- Blaine finalizó su discurso poniéndose de pie para mirar al grupo.
- Mira, sinceramente…- Finn, para asombro de todos, fue quien tomó la palabra - tú sabes que adoro a mi hermano más que a nada en este mundo y que una de las cosas más importantes para mi es el hecho de que sea feliz y si crees que con lo del matrimonio lo será, no me queda más que ayudarte- el más alto se puso de pie y le ofreció su mano en son de un mutuo acuerdo. Todos los demás aplaudieron lo visto y comenzaron a conversar cómo organizar una petitoria de mano, la más romántica e inolvidable de todo el mundo. Mercedes propuso un viaje a París, Sam pensó en una cena en el "Ellen's Stardust Dinner", Finn ofreció conseguir una avioneta para que se lo pidiera en el aire y Rachel soltó la mejor bomba de todas.
- Estoy embarazada- dijo sin inmutarse. Finn puso los ojos tan grandes como platos. Mercedes se llevó la mano a la boca y Sam comenzó a reír tontamente. Blaine, luego de salir del asombro veloz en el que cayó, la abrazó fraternalmente y le dijo un tierno "Felicitaciones".
Cuando el más alto pudo reaccionar se acercó a su esposa y le abrazó con fuerza.
Estaba feliz, por fin lo que tanto había deseado: por fin serían padres.
-¿Cuándo lo supiste?- fue su primera pregunta
- Hoy en la mañana, después que Mercedes llamó. ¿No te diste cuenta de lo que tardé en el baño?- preguntó tiernamente
-¿Pero por qué no me lo dijiste antes?- dijo preocupado
-Porque me pareció lindo que las personas que más quiero se enteraran. Perdóname si no te dije antes- los ojos de la morena amenazaban con inundarse, Finn le abrazó nuevamente para demostrarle que la amaba.
-Bien, creo que es hora de que me vaya a casa, Kurt debe estar preocupadísimo por mi ausencia, ¿estamos al habla?- dijo Blaine, con esa sonrisa tan suya.
-Claro cariño, te llamaremos si se nos ocurre algo para el gran día. A todo esto, ¿cuánto falta para el estreno de la obra?- preguntó Mercedes.
-En una semana más, tienen que ir, si no Kurt no se los perdonará- dijo el moreno mientras se dirigía a la puerta.
-No te preocupes, ahí estaremos. Además, ¿cuándo hemos fallado a una de sus obras?- dijo la morena.
-Lo sé, es solo una broma. Bueno, nos ve…
-¡Espera! Voy contigo. Mejor dicho, vamos contigo. Quiero contarle a Kurt que será tío- dijo una emocionada Rachel.
-De acuerdo, vamos.- dicho esto y de las correspondientes despedidas todos tomaron sus caminos.
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Kurt tomaba el desayuno que Blaine le preparó. Había leído la nota que el moreno le dejase y rió con fuerza.
Esa locura que rondaba en la cabeza de su novio siempre le había parecido fascinante.
No podría creer lo enamorado que estaba de aquel hombre. Catorce años enamorado es mucho tiempo.
Aunque no se arrepentía de nada: su primer beso, su primera cita, su primera ida al cine, su primera vez haciendo el amor, su primera vez en una playa. Como también su primera vez haciéndolo en un bosque, en un auto, en un armario, sobre una lavadora, en un sótano, en un ascensor, en una oficina…
Movió la cabeza cuando notó sus mejillas y su entrepierna subir de temperatura. Y rió ante el hecho de encontrarse pensando en aquello. Realmente amaba a ese hombre de cabellera ondulada.
Despertó de su ensimismamiento cuando sintió la puerta abrirse.
-Blaine, ¿eres tú? Qué bueno que has llegado- dijo Kurt gritando desde la cocina.
-No, soy yo, Rachel. Necesito hablar contigo Kurt- dijo la morena cerrando la puerta tras de sí.
-Claro, dime- dijo el castaño saliendo de la cocina.
-Necesito que te sientes y me escuches
Kurt hizo lo que su cuñada le pidió…
++Continuará++
Ya saben! Todo en los comentarios que, para todo escritor, es como el aire y el agua... absolutamente necesarios para vivir =)!
See ya!
pd: Aún te amo.
