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Capítulo 7: "Au revoir"

Daiki estaba con el ceño fruncido y con una creciente irritación. Hana estaba con una sonrisilla de lado sentada junto a él en la sala de espera. La vio de reojo y no pudo evitar pasarse la mano por su inflamada mejilla.

Si señores.

Una patada voladora justo después de su beso había sido su recompensa.

—Minobe Hana-san. —llamó la enfermera en la entrada del consultorio.

—Aquí. —respondió con una resplandeciente sonrisa y con un tono de voz adorable, para todos, menos para él.

Esa chica era el demonio.

Por supuesto que él la tuvo que cargar hasta el consultorio. Ese día le quitarían el yeso y el por fin sería libre. Pero después de la azotea "¿Quería ser libre?"

—Sonrie, Daiki. Solo este día y tú y yo no tendremos nada que ver. —dijo ella.

Hana sintió la respiración de él en su cuello y luego su aliento en su oído.

—¿Estas segura? —le preguntó roncamente. Ella gruño y masculló algo que sonó como "No digas estupideces."

Al entrar los esperaban listos para retirarle el yeso a su compañera. Por qué, ¿eso era verdad? Su compañera.

—Bienvenida, Hana. Lo que vamos a hacer ahora es retirarte el yeso con esta pequeña sierra, no te preocupes no corta la piel, pero puedes sentir algunas cosquillas. —explicaba el doctor. Hana no estaba nerviosa, ni siquiera asustada.

Ella quería acabar con todo de una vez. Antes de que Sara llegara y tomara a Daiki como un intruso y encontrara la manera de deshacerse de él.

Daiki estaba recargado en la entrada del consultorio, en los dos meses y medio que llevaba de conocer a Hana reconocía varios de sus gestos, asi que podía decir con seguridad que estaba aburrida e impaciente y solo asentía mecánicamente a lo que el doctor decía.

Después de que el doctor retirara el yeso, le puso una férula y le indico que debería ir a rehabilitación dos veces por semana durante dos semanas, también le dio un bastón para ayudarse a caminar.

Aomine se burló diciendo que parecía ancianita, para él era gracioso… Para ella no. Su bastón golpeó la espalda del moreno. Dejó de reír.

Se dirigieron a la salida, ella prefirió usar el brazo de Daiki que el bastón.

—Gracias, Aomine-san. —dijo ella de pronto. —Supongo que esto es todo.

—¿De qué hablas? Aun debo llevarte a tu casa. —le contradijo él.

—Vendrán por mí, no es necesario, Gin vendrá por mí. —ella tenía la mirada al frente. Al contrario que Daiki, que le buscaba la mirada.

Y otra vez con la burra al trigo, ¿Quién demonios era Gin? Aomine suspiró reprimiendo su rabieta hacia el tal Gin.

—Hana, yo… ya sabes. Lo siento. —dijo él. Ella se giró sorprendida, ¿de qué se disculpaba?

—¿Qué?

—Lo siento. Por… lo de tu tobillo. —dijo y dejó de mirarla. Hana frunció el ceño, después de dos semanas y cacho, ¿enserio?

—¿Y por lo del beso no? Eso fue una falta de respeto. —dijo ella. Daiki alzó una ceja.

—Pues, si mal no recuerdo, tú también me besaste. ¿No deberías disculparte también? Además me gritaste y me dijiste "Te odio". —le reprochó. Ella entrecerró los ojos.

—Eres más sensible que una mujer, Daiki, ¿te lo han dicho?

—Me estas insultando de nuevo.

—Y así será toda la vida. —dijo ella riéndose. Daiki sonrió secamente y tomó una hebra de los cabellos de ella.

—¿Eso significa que vas a dejar de actuar como si fueras la hermana de Midorima y estar tan tsundere?

—¿Y qué demonios se supone que quieres decir con eso? —contestó con un pequeño sonrojo y echándose para atrás.

Daiki cerró sus dedos fuertemente alrededor del mechón de cabello, ella se quejó por el pequeño dolor causado.

—Que si vas a dejar de amarme un día para luego ser la reina del hielo el día siguiente. —indicó como si fuera lo más sencillo del mundo, mientras acercaba su rostro al de ella.

El moreno no estaba seguro si le gustaba Hana, pero no era tan estúpido como para negar que le atraía, aunque no tuviera los senos enormes.

La castaña, por otro lado, sabía que le gustaba Daiki, sabía que era importante para ella, aunque fuera un reverendo idiota egocéntrico.

—¿Amarte? ¿Estás seguro que no me estas confundiendo de conquista? No recuerdo haberte amado jamás. —juraba por Dios que no quería retroceder y salir corriendo, que le enfrentaría. Pero Aomine siempre fue de los que tomaban lo que se les daba la gana.

—¿Te han dicho que parloteas demasiado cuando te ponen en evidencia? —y ella seguía congelada como idiota, boqueando como pez, sin saber que responder.

Daiki sonrió de lado y se dispuso a acortar la distancia entre ellos, iban cerrando los ojos, sin embargo, en los últimos milímetros… literalmente, Hana fue salvada por un claxon.

A pesar de que esperaban a alguien, a Hana realmente le sorprendió ver un Ferrari 458 Spider 2013 color rojo, ahí estacionado en el lugar donde debería de estar la vieja Chevy pickup C10 1966 color azul desteñido que poseía Gin.

Del lujoso y carísimo auto bajo una persona muy alta. Era una chica, una hermosa, delgada y despampanante chica. Tal vez más alta que Murasakibara, rozando el metro noventa.

—¿Así que ella es Gin? —preguntó Aomine mirando a Hana, sin apartarse.

—No. No la conozco. —respondió ella algo sorprendida.

Lange nicht gesehen, Vetter.(*)—dijo ella una vez que llegó frente a ellos. Ignorando por completo a Daiki.

Aquella chica tenía el cabello largo, negro ébano levemente rizado, piel sumamente pálida y sin ninguna imperfección, labios rojos, de porte elegante, y de ojos intensos color verde remarcados con delineador y rímel negro.

—Olga. —reconoció al instante Hana. La otra rio levemente, tomó de la mano a Hana y comenzó a guiarla a su auto, esta reaccionó aferrándose al brazo del chico, solo así ella pareció notar la existencia de este.

Et quiest-ce?(*) —mencionó despectivamente Olga.

—Daiki est appelé. C'est un ... ami. —contestó Hana sin soltarlo. Daiki estaba más confundido que nada. Primero alemán y ahora francés. No entendía ni jota de igual manera.

Ami? La façon dont vous vous accrochez à cela semble être votre amant.—mencionó pícaramente la mujer.

C'est une hypothèse que vous. Maintenant, dites-moi, que faites-vous ici à Tokyo? —cortó Hana con voz seca.

Aussi sympathique qued'habitude. —dijo Olga en tono molesto. —J'attendsdans la voiture.

Daiki se limitó a apretar más fuerte su agarre contra Hana, ganándose una mirada heladora de parte de Olga.

On diraitchien de garde. —le dijo a Hana, riéndose. —De vous voir, beau. —le dijo a Daiki y le aventó un beso al aire. Entonces se subió a su auto de nuevo.

—Aomine-san, me tengo que ir. —dijo Hana. Aomine le soltó despacio.

—¿Quién es ella ? —le preguntó. Aunque él ya lo sospechaba, la mujer era sin vergüenza, descarada, altanera y altiva. Justo la descripción que Hana le había dado de su prima alemana el otro día.

—Su nombre es Olga. Y… Daiki. —comenzó a decir ella en un tono lastimoso. —Sera mejor que no nos hablemos más. Gracias por todo.

—¿De qué hablas, Hana ?

—Debemos dejar de frecuentarnos. Estas fastidiándome demasiado. —dijo ella seriamente. Aomine le soltó como si su tacto quemara.

—¿Yo fastidiándote ? Serás zorra. —rió secamente —Que no se te suba a la cabeza, tonta. Por mi haz lo que quieras, se feliz, muérete, tírate de un puente, me das igual.

Hana se encogió de hombros y comenzó a dirigirse al auto. Su rostro tenía una mueca de sufrimiento.

—Daiki… yo… —trató de decir ella en un último momento de arrepentimiento.

—No es necesario, Minobe. Cumplí con lo que me encargaron, ya no eres mi problema.

Hana frunció el ceño.

"Hijo de perra"

—Vete al carajo.

—Si, como digas. Solo que no te quiero volver a rondar cerca de mí, no me apetece cogerte.

—¿Disculpa?

—Or bua, ¿o como se dice?—Daiki se encogió de hombros. —Da igual, adiós. —y Aomine comenzó a largarse de ahí con pasos apresurados.

Hana estaba congelada abriendo la puerta del auto.

—¡Se dice Au revoir, imbécil! ¡AHOmine! —le gritó furiosa y se subió al auto cerrando la puerta con furia.

Dentro del auto Olga gritó un lastimero: ¡Mi bebé! En francés. Aomine se giró enseñándole el dedo medio.

Démarrez la voitureà partir d'un faire foutre ! —bramó Hana. Olga encendió el auto y arrancó inmediatamente, Hana también le enseño el dedo medio cuando sacó la mano por la ventana.

—¿Entonces dices que no es tu novio? —dijo Olga una vez que tomaron la carretera, riéndose.

—Cierra la boca, idiota. —masculló Hana con ganas de llorar.

—Tendrás que disculparte con él por lo que le dijiste. —comenzó ella.

—¿Pedir disculpas? ¿Con quién crees que hablas? —dijo Hana.

—Pues, no sé. Pero ocuparás una pareja. —canturreó Olga

—¿Para qué?

—Ya sabes, protocolos. —dijo restándole importancia.

—Eso es vil mierda. —protestó Hana.

—Lo de siempre.

Hana quería morir en ese momento. No sabía si por lo que Daiki le había dicho, o por lo que Olga le había informado que tendría que hacer.

Todo el trayecto estuvo en silencio. Solo estaba interrumpido por el zumbido que hacían las llantas del auto, iban muy rápido.

Estaban en el barrio de Bunkyo, las luces de los edificios ya eran visibles y cuando parecieron llegar a su destino el sol ya casi se había extinguido, el Tokyo Dome le daba la bienvenida.

—¿Estas hospedada en el Tokyo Dome Hotel? —le medio gritó Hana.

—Estamos hospedadas. —corrigió Olga.

—¿Quiénes? —preguntó alarmada.

—Irasema, Parvati y yo. ¿Adivina qué? Alquilamos todas las súper suites, Tokio tiene un buen hotel. Pero Parvati es una rara como siempre y pidió la suite japonesa, según ella quiere aprovechar la experiencia al máximo, yo digo que es una rara, o sea, mi suite tiene TV en el baño, la suya ni tiene cama. —y la alemana comenzó a parlotear sobre las grandes diferencias entre la Japanese Suite y la Royal Suite. Hana se masajeaba las sienes.

Ambas se bajaron del auto y Olga entregó las llaves al valet para entrar al hotel como si fuera la dueña de este. Hana le siguió un poco tímida.

Se dirigieron al elevador, Olga presionó los botones para el piso número 41. Hana resopló.

—¿Sabes? Las tres hablamos con el tío Natsu. —comenzó Olga. —Te quedarás con nosotras.

Hana giró la cabeza hacia Olga.

—¿Qué? Explícate. —exigió Hana.

—Parvati te lo explicará mejor. —fue lo último que dijo Olga.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, Olga la condujo a la Royal Suite.

La Royal Dome Suite era como una casita de muñecas, tenía un comedor, una cama súper doble, una sala, un escritorio, un cuartito con un mini refrigerador y un microondas, dos baños, un jacuzzi, un sauna y una regadera. Tenía hasta un condenado piano. Se notaba que la que había querido esa habitación era Olga.

—Llegamos. —pronunció fuertemente al llegar. Se escuchaban algunos ruiditos desde la parte de la sala.

—¿Conseguiste el paquete? —habló una chica desde el escritorio mientas tecleaba sin parar en su laptop Mac.

—Justo acabo de terminar de poner la cena, chicas vengan a cenar. —habló otra desde el comedor.

—¿Cocinaste, Parvati? —preguntó Olga sorprendida encaminándose al comedor.

—Claro que no, pedí servicio al cuarto del restaurante francés. —admitió la hindú.

—Genial, comida francesa. —celebró la otra chica levantándose del escritorio. Ella era de cabellos larguísimos, castaños aclarados por el sol, ojos verde tierra, alta y algo voluptuosa.

—Irasema, Parvati. —saludó Hana. Ellas le sonrieron y le invitaron a sentarse también.

—¿Cómo ha estado mi prima japonesa favorita? —preguntó Irasema.

—Soy tu única prima japonesa.

—Sara también cuenta. Aunque ella no es mi favorita. —señaló la brasileña.

Todas rieron levemente. Siguieron comiendo, Hana no se sentía juzgada por ellas, no como con sus demás primas.

—Parvati. —llamó Hana. —Olga ha dicho que me quedaré aquí, quisiera que me explicaran de que va todo esto.

Irasema levantó la mirada, Olga se quedó quieta, suspirando. Parvati también.

—Hana. El abuelo piensa dar la fiesta del año en Tokio. Tú estás invitada, y… piensa volver a incluirte en la nómina de su herencia. —explicó Irasema.

—¿Qué?

—Así es. Además de que, ya vas a cumplir catorce, en unos meses. La abuela te dejó casi todas sus cosas personales, pequeños negocios propios y propiedades. Se aseguró de tu futuro, mi abuelo se acaba de enterar, en su testamento quedaba específicamente dicho que sería a tus quince cuando se te entregara todo esto. —siguió explicando Parvati.

—Es decir, el abuelo te quiere dentro para manipular los negocios de la abuela. Además de que piensa expandir la empresa, te quiere en sus filas, Hana. —terció Olga.

Hana arrugó la nariz.

—Esto es el colmo, ¿Qué cree que puede venir y tratar de llevarme con él? —rezongó ella.

—Exactamente, Hana. Tú sabes que él tiene el suficiente poder económico y político para obligarte a volver a París con él. —dijo Irasema.

—Lo que nosotros queremos lograr estando aquí… es, prepararte para la llegada de estos cuervos. Vendrán a destrozarte, Hana. No solo la familia, ni los socios, si no la prensa también. Serás otra joya más en la empresa Máxime. —dijo Olga.

—Hana, tenemos que enseñarte en dos meses lo que nosotras aprendimos toda la vida. Debes representar la clase a la que pertenecerás, no te lo decimos porque no queremos que seas como eres ahora, al contrario, queremos que les cierres la boca. —dijo Parvati.

Hana se sostuvo la cabeza con sus manos en gesto de desesperación.

—Ustedes no se aparecieron en mi vida desde hace cinco años, ¿quieren que confié así como así en ustedes? —preguntó con cinismo.

—En efecto. Nosotras ya arreglamos esto con el tío Natsu, queremos avanzar lo suficiente antes de que llegue Sara. —le respondió Irasema.

—¿Acaso tengo opción?

—No. —le respondieron las tres.

Hana resopló, y siguieron con la cena en silencio. Cuando terminaron recogieron los platos y cada quien se dirigió a su suite.

Olga se quedó en la Royal Suite, Irasema se fue a la Palace Suite la segunda más grande con vista al palacio en la parte sur. Parvati acompaño a Hana a la suya, la Park Suite.

—Hana, sabemos que no podremos ser igual que antes. Dejamos pasar mucho tiempo, pero en serio queremos ayudarte. —le dijo Parvati una vez que llegaron a la puerta.

—Entiendo. Gracias. —le respondió Hana, algo resignada.

—Querida, adentro te dejamos ropa nueva, zapatos y otros regalos personales, también trajimos tu uniforme y… vimos tus videos de gimnasia. —le sonrió la morena. Hana abrió los ojos con sorpresa.

—No competiré esta temporada. Tengo que recuperarme del esguince.

—Claro que competirás. No eres de las que dejan que los doctores te digan que no hacer, además te recuperas rápido. Eres genial, Hana. —y Parvti se inclinó para besar la frente de su pequeña prima. —Estamos orgullosas de ti.

Y Hana sonrió con anhelo.

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Daiki caminaba de regreso a su casa, bloqueando sus pensamientos, nunca había sido de esas personas que tenían consideraciones, solo quería llegar, ducharse, ver porno y dormir. Pero cuando llegó la fortuna no estuvo de su lado, como todo el día, y Satsuki estaba sentada en la sala, tomando té junto con su madre.

—Bienvenido, Dai-chan. —saludó la pelirrosa sonriéndole. Él solo rodó los ojos y siguió de largo a su habitación, no pasó mucho tiempo antes de que Satsuki le siguiera.

—¿Qué quieres, Satsuki? —preguntó de mala gana una vez en su cama. La chica cerró la puerta tras ella y se recargó en ella.

—¿Dónde estuviste todo el día? Faltaste a la mitad de las clases y te saltaste el entrenamiento de hoy. Otra vez. —le reclamó. Él la miró con molestia.

—No es de tu incumbencia, Satsuki. —respondió poniéndose el brazo sobre los ojos.

—Estuviste con ella, ¿cierto? —preguntó ella acusatoriamente.

Aomine quitó su brazo del rostro y miró a Satsuki. Tenía el ceño fruncido y las manos convertidas en puños. No le hubiera importado la pregunta en otra situación, pero si ella había venido específicamente a su casa para preguntarle eso, le dejaba en claro que no estaba contenta.

—¿Y a ti que te pasa? ¿A quién te refieres?

—Estuviste con esa… gimnasta. Minobe Hana. Por eso faltaste hoy, ¿verdad? —le cuestionó ella. Parecía bastante enojada.

Aomine torció la boca en una mueca divertida.

—Satsuki, ¿estas… estas celosa? —preguntó el con ambas cejas alzadas. Satsuki arrugó la nariz.

—Por supuesto que no, no seas ridículo. Simplemente me molesta que ella te mal influya, y arruine más tus penosas calificaciones, Dai-chan. —explicó ella.

—Si claro, lo que digas. Sin embargo, yo puedo hacer con ella lo que se me dé la gana, Satsuki. No tengo que pedirte permiso. —dijo serio.

—No me agrada. —sentenció la chica cruzando los brazos a la altura del pecho. Daiki se levantó y comenzó a buscar en sus cajones algo de ropa para darse un baño.

—No tiene que agradarte a ti. Te lo aclaro de una vez. —dijo él. —Además no tienes de que preocuparte ya. No nos volveremos a hablar, ya le quitaron el yeso.

—¿Ah sí?

—De hecho fue ella misma la que me pidió que la dejara en paz.

—¿Pasó algo ente ustedes? —preguntó ella algo recelosa.

—Sí. Nos besamos durante un buen rato esta mañana. —admitió él con simpleza, como si estuviera hablando del clima.

Satsuki abrió la boca de la impresión.

—Ella… ¿te rechazó?

—Al principio no. Y nos rechazamos mutuamente. —aclaró Daiki en tono orgulloso. Ella alzó una ceja con sarcasmo.

—Sí, claro. Por eso vienes tan molesto, además de que la defiendes. Dai-chan, ¿estás enamorado de ella?—preguntó Satsuki, riendo. Aomine se quedó congelado en su lugar.

¿Él? ¿Enamorado? ¿De Hana?

Momoi se calló al ver la nula reacción de su casi-hermano, lo miró seria y luego se golpeó la frente con la palma de su mano.

—Dai-chan… ¿estás enamorado de ella?—repitió ahora en serio. Daiki se giró hacia ella lentamente, sus ojos azul cobalto se clavaron en los fucsia de ella.

No lo había admitido. Pero tampoco había tenido la suficiente hombría para negarlo. Reconocía que le atraía físicamente… pero de allí a algo sentimental era un mundo de distancia.

Satsuki bajó la mirada, resignada.

—Supongo que ya me contestaste.

—No importa ya. —contestó restándole importancia. Y se dirigió al baño.

—¿Qué no importa? ¿Y porque te miras como si te hubieran dicho que no vas a jugar básquet jamás?—le preguntó ella viéndolo fijamente, retándolo con la mirada.

—No es asunto…

—Mío. Lo sé. Pero, ¿estás seguro que realmente ella tiene la importancia que dices que tiene? Te trae trapeando el suelo y no te das cuenta. —le espetó molesta. —Me voy con Tetsu-kun. —y se marchó de ahí con aire ofendido.

Daiki aun debajo de la regadera se cuestionaba si realmente ella era importante para él.

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Esa noche a mediados de junio quedó atrás, y los días pasaron. Hana no regresó a la escuela desde ese día, al parecer estaba sometiéndose a unas terapias, claro, no es que le importara realmente a Daiki, solo lo escuchó de Yue Suzuki, la amiga de Hana.

—Ella realmente quiere competir, ¿sabes? Adora la gimnasia. Yo le llevo los deberes todos los días, se ve algo solitaria, tal vez deberías darte una vuelta por su casa y visitarla. —decía animadamente la chica de cabellos rubios.

Él no contestó.

—Dice la entrenadora que si no ocurre un milagro no podrá competir. Estoy algo preocupada, además creo que tiene amistades raras, la vi con una chica tan alta como Murasakibara-kun, tal vez es yankee. —seguía diciendo la chica, bastante preocupada.

La estadía de las chicas de gimnasia en el espacio de los basquetbolistas había terminado. Los chicos justo como la vez pasada estaban ayudándoles a retirar el equipo. Aun así, él no podía más que reprimir las ganas de callar a la chica, realmente mientras menos pensara en Minobe, muchísimo mejor.

—Yue, te veré en la salida, ¿de acuerdo? —dijo el ex-capitán del equipo, Nijimura.

—Claro, Shuzou. —contesta ella dejando de abordar a Aomine con tanto parloteo sobre la francesa. Y a él no se le había escapado que se llamaban por sus nombres de pila en lugar de sus apellidos como antes.

Shuzou Nijimura y Yue Suzuki, una extraña combinación. Sin embargo se veían bien juntos. No eran la única pareja formada por su tiempo de convivencia. Algunos chicos se le declararon a la capitana Aika, ella les dijo que era lesbiana, una mentira por supuesto ya que todos los días se iba con un chico en su motocicleta. También se le declararon a Shizuka, ella por su puesto casi los masacró a todos por tan siquiera atreverse a pensarlo. Y Haizaki se paseaba despreocupado mientras que la infernal vice-capitana Kushieda lo veía desde lejos.

Al terminar de llevar las cosas, ambos equipos se formaron en una fila, frente a frente, justo como antes de que llegaran y se despidieron con una reverencia.

—Volveremos a estar juntos en otra ocasión, chicos, no se desanimen. —animó el supervisor Shirogane.

—Así es, se ha planeado una excursión de verano. Hasta entonces, chicos. —contestó la entrenadora Petrova.

Y así las gimnastas abandonaron finalmente el gimnasio de la primera división de los basquetbolistas de Teiko.

—Ya quiero saber qué clase de "excursión" será esa. —dijo Midorima acomodándose los lentes con tono molesto. Alrededor suyo estaban sus milagrosos compañeros.

—¿Y si vamos por unas golosinas después del entrenamiento? —preguntó vagamente Murasakibara mirando el techo.

—Yo estoy ocupado. —se negó rápidamente Kise. Los chicos-milagro se le quedaron viendo escépticamente, lo usual era que el rubio fuera el primero en entusiasmarse.

—¿Trabajo? —preguntó Midorima.

—Tengo una cita con Saocchi. —dijo el rubio. Aomine lo miró con los ojos entrecerrados.

¿Estaba de broma, no?

Con la prima de Hana.

Además, ¿Qué mierda era eso de "Saocchi"?

—¿Están saliendo? —preguntó atónita Satsuki.

—Algo así. —farfulló Kise y se dirigió a los bebederos.

Satsuki hizó un mohín de disgusto. Últimamente ya no la tomaban mucho en cuenta.


Mis queridos lectores, a los que amo con mucha fuerza.

He vuelto, tal vez un poquitín más pronto de lo esperado… o tal vez no.

¿Qué puedo decir? Me inspiré este fin de semana. Incluso ya estoy haciendo preparativos para una nueva portadita, ¡Yei~!

Ahora, bien. Respecto al capítulo: ¿Qué puedo decir de él? Jajajajaja, ¿esperaban que Ao-chan y Hana-chan estuvieran juntos ya? Pues lamento destruir sus ilusiones que compartía también, pero no. Van a jugársela dramáticamente un poquitín más. Además se han incluido unas chicas de la familia Du-Lecome, estas son las buenitas. Y vienen a tratar de ayudar, ahora, ¿Qué pasará cuando Sara llegue? ¿Se apiadará de su hermana mayor, o la aplastará para sacarla de la jugada y quedarse con su parte? Porque esta medio amargadita la mujer.

¿Podría ser Hana más tsundere? Pobre de Daiki que lo hace papilla, además esa Satsuki y sus ataques celostinos.

¿Qué mierda ocurre conmigo que me dan ganas de spoilearlos? Pero bueno…

En otras pequeñas notas, Uno: ¡ANTES DE QUE ME LINCHEN! Sobre la actitud de Aomine, apenas estoy apegándome al arco de Teiko que está actualmente en emisión en el manga. Él es un poco más… flexible, además de que tienen 14 casi 15 años, las reacciones infantiles e inmaduras son lo suyo(En lugar de preguntarse porque jolines Hana actúa de rarita). Así que por eso lo puse tan… expresivo. Poco a poco se tornará a como es actualmente en la serie. Ahora sí que Hana es punto y aparte, esa mujer es un caos completo, no sabe qué hacer. Pobrecilla.

Nota 2: Los datos del hotel: Me base en el real Tokyo Dome Hotel. También los nombres de las suites. (Hasta incluyen un plano de la distribución de la suite). No me quise enfocar en las descripciones de las habitaciones porque no son tema principal, igual si ustedes quieren quedar alucinados al igual que yo con semejante hotel, les invito a ver la pagina de internet del hotel. Esta disponible desde Google, lo pondría aquí pero ustedes saben que censuran los links.

RINCON DE LAS TRADUCCIONES: (Nota: como ya aclaré antes en el primer capítulo, yo no sé francés ni alemán a un nivel de conversación, por lo cual uso traductor, cualquier error me disculpo de antemano.)

—Lange nicht gesehen, Vetter: Ha pasado mucho tiempo, prima. (En alemán).

Et quiest-ce?: ¿Quién es él?

—Daikiest appelé.C'est un...ami: Se llama Daiki. Es un amigo.

—Ami? La façon dont vous vous accrochez à cela semble être votre amant: ¿Amigo? La manera en la que te aferras a él parece como si fuera tu amante.

—C'est une hypothèse que vous. Maintenant, dites-moi, que faites-vous ici à Tokyo?: Esa es tu propia conclusión. Ahora dime, ¿a qué has venido a Tokio?

—Aussi sympathique que d'habitude: Tan simpática como siempre.

—J'attendsdans la voiture: Te espero en el auto.

—On diraitchien de garde: Parece perro guardián.

—De vous voir, beau: Nos vemos, guapo.

Démarrez la voitureà partir d'un faire foutre !: Arranca el auto de una jodida vez.

Ahora contesto como siempre a los anons, por aquí y a los que tienen cuenta con un PM.

Katze02Anime: A mí me da tanta felicidad cuando logro terminar un capitulo antes de mes. Deberían darme un premio por eso, créeme. Soy tan, tan, TAAAN, impuntual que llegó tarde siempre a mi trabajo.

Y créeme que planeo bien la historia del OC, porque me han tocado algunos que están geniales y todo, pero a la hora de hacerlos encajar en la historia, darles un motivo, "nomás no" dijeran en mi rancho. Así que trato de hacerlo bastante real, y tener todo escrito y planeado antes, porque luego se dan las incongruencias en el texto, que dice algo en un capitulo y luego se contradice e otro.

Sara y Jacques son personajes diferentes uno del otro. Sara le tiene mucho resentimiento a su hermana mayor, es tan altiva y orgullosa que cualquier cosa fuera de su control le hace reventar, carácter de su madre y abuelo. Mientras que Jacques, ese tipo es un controlador sin escrúpulos, y a Sara la ve como un poco más de punto venta, ese si es bastante calculador y las cosas con él no pasan por casualidad.

Y el final, uff, el final. Me salió tan espontaneo, tan fuerte, en el momento que créeme que yo lo leí como cinco veces y quedé encantada. Jajajaja.

Espero que te haya gustado este capítulo tanto como a mí me encantó escribirlo.

Te quiere muchísimo, Ce.

Guest (x6) ((Sé que eres tú, Toni-chan)): Primero punto contigo mi amigo, si, te puse un apodo, genial. Ahora, por fin después de tanto tiempo tienes la oportunidad de verme en mi campo y mi destreza en él. (Por algo me elegiste como tu editora). Eres muy buen crítico, por eso nos llevamos tan bien tu y yo, así que confió en lo que me dices y sé que ya serás un lector habitual porque ¡Se dónde vives y tengo el número de tu mamá! Además de que me quieres mucho mucho y te puedo molestar en la prepa ¿okey?

Vas a sentir algo confusa la historia porque es un fanfic, así que ya hay una historia base, y como no has visto el anime ni leído el manga pues no captarás algunos detalles. Pero no te preocupes existe la Wikia de Kuroko no Basuke. Jajajajaja. Y me reí muchísimo cuando defendiste a Aomine porque créeme, yo sé lo que te digo, su tipo de chica son las de senos grandes (lee la wikia). Y Aomine es un buen chico, pero es algo tu sabes… fijado. Pero Hana ha llegado a darle un "estate quieto". A veces pienso que las foquitas bebé son las protagonistas… y luego me pongo a rodar como croqueta. Es bastante entretenido, tal vez deberías intentarlo. YA despidiéndome, ¡en el próximo se acerca lo bueno! Deje una pequeña pistita.

Espera que sigas leyendo y te quiere, ama demasiado. Ce.

Nos leemos en el próximo capítulo. Los quiere, Ce.