Thyla
[Star Trek]
Nota: los personajes de Star Trek no pertenecen, este fic es sin ánimo de lucro.
Luchemos contra el plagio entre más seamos, más se escucharan nuestras voces, no dejemos que personas inescrupulosas se lleven nuestro trabajo… propuesta liderada por Katrinna Le Fay y adoptada por Luna Shinigami.
Si el fic no es de tu agrado, no te gusto el final, el comienzo o las notas de autor, no te gustan los personajes, ni te agrada la autora, por favor, a riesgo de ser grosera, no comentes, pero si tienes una crítica constructiva decente, soy toda oídos.
Atentamente Luna Shinigami
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CHAPTER SEVEN
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"Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso."
El principito
T-Sia lucía un horrible moretón en el rostro, otros más bajo los mantos vulcanos, aun así tenía un fuego en sus ojos. Su abuelo había gustado de golpearlo esta vez y de quemar su libro ¡su libro! lo único real que tenia de su Padre Spock, lo único real que lo ataba a los humanos y lo había quemado, solo por preguntar por el almirante Kirk.
Tal vez por su libro se rebeló, salió al "asqueroso" mundo humano que describía su abuelo y a la inmundicia humana que describía de aquellos que habitaban en ella.
Alzo la mirada azul clara para admirar el cielo, tan diferente a Vulcano, de colores vivos azules y blancos, también algunos matices grises comenzaban a pintarla debido a un inminente cambio atmosférico.
Llovería
Llovería tan fuerte que tal vez, la lluvia pueda esconder las lágrimas que estaban por bajar de sus ojos azules, del vestigio humano en ellos.
T-Sia no era tonto, el odio visceral de su abuelo hacia él no era solamente por el odio que sentía por los seres humanos, no, era solo por una razón, su descendencia humana.
A este punto el joven vulcano no tenía ni idea si era por un padre o una madre humana, pero sabía que no era completamente vulcano, no completamente humano.
Su padre había amado más allá de la misma raza a alguien humano, tanto que había dado su vida para que él naciera... solo que Spock jamás contemplo fallecer o jamás contemplo dejarlo con su abuelo de eso estaba seguro.
T-Sia sintió las primeras gotas de lluvia sobre su cabeza oscura, gotas que fueron torrenciales y en efecto, lograron cubrir las lágrimas de sus ojos, hasta que sintió como algo lo alejaba de la lluvia y alzo la mirada, encontrándose con una mirada símil a la suya.
Los ojos azules del hombre mayor le devolvían la mirada interesado.
-pequeño duende te estas mojando- le susurro y movió la sombrilla sentándose a su lado - Hay un pequeño batallón de intendentes buscándote por toda la ciudad- aseguro. T- Sia trago saliva y se apretó contra sí mismo, cuando sintió una mano en sus mejillas aun de color oscuro - claro que nadie le dijo a la flota que habías sido golpeado-
El menor trago saliva, pero había algo en el hombre, había algo que lo hacía sentir seguro, un vínculo, algo más allá de la raza o las tierras - yo... - trato de mentir pero los vulcanos jamás mentían- fue mi abuelo-
-¿Tu abuelo?- pregunto el rubio.
-Sarek- el muchacho alzo la mirada - Mi abuelo es Sarek, soy T-Sia hijo de Spock Nieto de Sarek-
El rubio le miro y apretó la sombrilla con la mano derecha - Soy Jim Kirk- le miro y sonrió tensamente sin dejar de acariciar su mejilla con la mano izquierda - y no dejare que tu abuelo te ponga una mano encima de nuevo, o dejare de ser almirante de la flota estelar- le juro, porque sentía la calidad de las emociones del pequeño, las mismas que sintió con George cuando le toco.
Además ese joven frente a él era hijo de Spock… el Maldito y bendito, hijo de Spock, el Hijo de Spock que tenía sus ojos.
Y lejos de los pensamientos de Jim, T-Sia no supo porque pero le creyó.
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No tengo perdón pero es que ahora, en sí, no tengo vida, gracias por leerme.
Lunita Shinigami
