CAPITULO SEIS
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No dejaba de darle vueltas en la cabeza, ¿Cómo decir lo que había estado ocultando? ¡Dios! Se iba a volver loca de tanto pensar. Así que lo mejor sería hacer esa reunión de una buena vez. Mientras más rápido mejor.
- Amy., estoy preocupada por Vega.
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- ¿Por quien?- preguntó Amy sorprendida, Serena llevaba rato ensimismada, contemplando a la bebé que dormía a su lado.
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- Por mi hija.
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- ¿Le pusiste nombre por fin?
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No fui yo… fue Darien.- Serena sonrío débilmente al recordar la conversación que había tenido con su marido.
El día anterior, después de que despertara, las chicas se habían turnado para pasar un rato con ella. Hasta bien entrada la noche, una tras otra habían estado parloteando, contándole los nuevos acontecimientos y la llegada de los amigos, de Math y Aoshi, de Seiya al que no había visto aun. Trataban de animarla, Luna y Artemis habían pasado mucho tiempo con ella, Diana y Hotaru revoloteaban alrededor de la bebé encantadas con la pequeña. Cuando por fin se quedo sola se preguntó donde dormiría Darien, pues ella no tenía intención de dejarlo dormir allí. Se quedó despierta mucho rato esperando, pero al final se convenció de que el había decidido dormir en otra habitación.
No pudo evitar echarse a llorar, la verdad no se entendía a si misma, había esperado que por lo menos el se hubiera presentado, aunque ella no lo hubiera dejado quedarse. Le dolía que el no mostrara mayor interés en la niña… ¡por el amor de Dios! ¿A quien quería engañar? Se estaba muriendo por dentro, deseaba con todas sus fuerzas que todo aquello no hubiera pasado, deseaba no haber tomado tan malas decisiones… se durmió recordando sus días de inmensa felicidad con Darien, y soñó con el, toda la noche.
Cuando despertó podría haber jurado que aun dormía. Junto a ella en la cama, dormido y completamente vestido, se encontraba el padre de sus hijos. Siempre le había gustado contemplarlo mientras dormía, lo veía tan apuesto y se maravillaba de saber que era suyo y de nadie más.
Quería fingir que nada había pasado, y eso fue exactamente lo que hizo cuando su esposo abrió los ojos y los posó en ella, había tanta ternura en ellos que a Serena le dolió el corazón. Darien levantó una mano y le acarició suavemente una mejilla sin dejar de mirarla a los ojos, serena no lo detuvo mirándolo a su vez. Fingiendo. Estaba en una especie de nebulosa, se sentía flotar, añoraba su contacto, y siguió fingiendo cuando Darien acercó su rostro al de ella y la besó, suave, dulcemente, fue un largo beso, un beso de amor… que terminó cuando comenzó el llanto de su pequeña hija.
Serena, aturdida, se separó de el bruscamente y tomó a la bebé en brazos, reprochándose el haberse dejado llevar. Darien se había sentado en la cama y la miraba calmar a la pequeña.
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- ¿Que haces aquí Darien?- casi no escuchó su propia pregunta a través del ruido sordo de su corazón. Acelerado aun a causa del beso.
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- No veo a que viene la pregunta, esta en mi habitación y no pienso irme a dormir a ningún otro sitio.
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- Entonces me iré yo.
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- ¡No! No lo harás, no pienso permitirte que abandones esta habitación, ni yo pienso abandonarla. A pesar de nuestras diferencias no permitiré que ninguna de las dos se quede sola en esta o en cualquier otra habitación.- no había levantado la voz, pero ciertamente estaba muy molesto.
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- Hay guardias en la puerta y en todo el pasillo, no creo…- pero Darien no la dejó terminas.
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- He dicho que no, ¿verdad?- sin agregar una palabra mas, Darien desapareció en el cuarto de baño y reapareció tiempo después. Al verlo, Serena no podía saber en que estaba pensando, la expresión de su rostro no le decía nada. La miro por unos momentos y luego, sin decir una sola palabra se dirigió hacia la puerta.
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- Darien, aguarda.- lo llamó vacilante. El se detuvo mas no volteo a verla.
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- ¿Que pasa?
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- La bebé… necesita un nombre.
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- ¿Has pensado en alguno?
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- En uno o dos… pero necesito saber tu opinión, después de todo has tenido mas tiempo que yo para pensar en uno.
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- En realidad he pensado en un nombre.
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- ¿Y cual es?
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- Darien volteó por fin a verla, y con algo que intentó ser una sonrisa lo dio.- Vega.- y salió de la habitación.
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Serena casi se echa a llorar cuando escucho el nombre que su esposo le daba, no podia creer que se hubiera acordado. Era el mismo que ella le había dicho a Darien que quería para Rini cuando se enteró que estaba embarazada de su primogénita.
"No puede ser, nuestra hija ya tiene nombre" le había dicho el.
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"Si, lo sé. Solo que me pareció lindo. No es bueno ver el futuro.- dijo haciendo un puchero- queda uno limitado en muchas cosas"
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"Si no hubiera sabido de antemano el nombre de nuestra hija, de todos modos hubiera insistido que llevara tu nombre, porque la querré igual que a ti"
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"Oh, Darien"
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"aunque Vega me gusta"
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La voz de Amy trajo de nuevo al presente a Serena.
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- Vega.- estaba diciendo.- es un bonito nombre. ¿Pero por que estas preocupada?
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- ¿tu no crees que pueda venir también por ella?
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- Honestamente no lo sé Serena.
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-Ni yo. ¿Como hago para cuidar a Vega y salir a buscar a mi hijo?
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- Serena, tú no vas a ir a buscar a nadie, debes quedarte aquí, nosotros lo encontraremos.
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- Sigue tu creyendo eso.- le dijo con una mueca de disgusto.- no se me ha pasado por la cabeza dejar que me encierren aquí muerta de la angustia, por si no te has dado cuento estamos hablando de mi hijo. Voy a estar ahí cuando lo encontremos, no lo dudes.
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- Los demás no van a estar de acuerdo.
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- Me importa un rábano lo que piensen los demás.- Serena se levantó irritada.- no fui la líder de las Sailors por nada, ya pensaré en algo para que vega esté a salvo.
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Y entonces, Serena se quedó pensativa un buen rato. Amy la contemplaba sin saber que pensar. Le preocupaba un poco los bruscos cambios de humor de su amiga, pero ¿Qué podía hacer ella?
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- Amy.- la llamó finalmente Serena, regresando de donde quiera que hubiera estado.- creo que es hora de organizar esa reunión.
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-¿Para cuando?
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- Ahora mismo.
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"Quiero que sepas Darien que haré todo lo que esté a mi alcance para rescatar a tu hijo"
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- Tan generoso de su parte, ¿verdad?- Darien entraba en a la biblioteca en compañía de Daniel, que quedó muy, muy sorprendido al ver como Darien agarraba la primera botella que encontró en el aparador de los licores y tomaba directamente de ella.
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-¿Por que estas tan amargado? Digo, si es que puede saberse, pero lo mas importante es ¿Por qué estas bebiendo?
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-¿Es que está prohibido?
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- No… Es por Seiya ¿no? Pero, ¿porque te tiene que molestar que ese hombre venga aquí?
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- Quien dijo que me molesta.
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- ¡Tú! con tu actitud.
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- Déjame en paz ¿quieres?
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- Darien, serena y el son buenos amigos, nunca antes te había molestado que viniera a verla.
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-¿Quién dijo que no?
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- Bueno.- se corrigió frustrado Daniel, poniendo los ojos en blanco.- nunca te había molestado "tanto".- suspiró.- Darien, escúchate, te contradices, dices que no te molesta y después afirmas que sí, ¿Qué te pasa?
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- ¿Que qué me pasa? ¿Y eres tu el que me pregunta que me pasa?- rió amargado.- según la opinión de mi mujer, soy un bastardo sin corazón. Claro que ella fue más sutil al decirlo.
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- ¿Por qué no dejas de lamentarte y haces algo por tu vida?
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- ¿A si? ¿Y que me aconseja el experto?
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- No seas ofensivo conmigo, recuerda que yo no te he hecho nada.
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- Si, no me dejas en paz.
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-¿Y para que están los amigos? Mira, lo primero que tienes que hacer es soltar esa botella que tu no sabes beber.- le dijo al verlo empinarse nuevamente de la botella.
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- Es que no tomé el curso, ese día estaba ocupado.
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- Segundo.- prosiguió como si Darien no hubiera dicho nada.- Seiya no es tu enemigo.
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- Eso dices… ¡oye!- Daniel se le había acercado quitándole la botella cuando vio que se la llevaba nuevamente a los labios.
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- ¿Que te pasa?- le gritó.- es la primera vez que te veo auto compadeciéndote, no es tu estilo y no te pega, así que ya párala. ¿Que crees que diría Serena si te viera ebrio?
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- No le importaría la verdad.
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- Eso no es cierto y lo sabes, todos tenemos problemas maritales, algún día te tenía que tocar a ti, ¿pero sabes qué? Estas cosas se superan, no dejas que te arrastren. Compórtate como el hombre razonable que eres.
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- Darien se sentó y enterró la cabeza entre sus manos. Estaba así porque había soñado nuevamente con aquella mujer, que se reía de el y le decía que iba a perder a Serena, porque ella no iba a permitir que viviera mucho tiempo mas.
Esa noche cuando entró en su habitación, encontró a Serena dormida, así que se acomodó en el sillón y se quedó dormido, fue entonces que apareció aquella bruja, y al despertar estaba tan aterrado que quiso estar lo mas cerca que pudiera de Serena y se acostó a su lado. Al despertar podría haber jurado que su mujer lo miraba con ternura, eso le había dado el valor para besarla, fue… glorioso, como extrañaba besarla, abrazarla. Deseaba con todas sus fuerzas que todo estuviera bien, que nada de aquello hubiera ocurrido.
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- Lo siento Daniel, necesitaba una pequeña vía de escape, solo me estaba desahogando.
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- ¿En serio?
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- Si
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- ¿Y ya se acabó?
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- Si
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- Gracias al cielo.
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- La puerta se abrió dando paso a Amy.- ah! Aquí están.- comenzó a decir al verlos, pero se detuvo al detectar la botella de licor en manos de Daniel.- oye, ¿no crees que es muy temprano para eso?
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- Daniel miro la botella sorprendido y exclamó:- ¡no es mía! Es de Darien.
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-¿Darien?
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- No preguntes Amy.- Dijo el aludido mientras fulminaba a Daniel con la mirada, este a su vez, levantó una ceja como diciendo "¿qué?"
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- ¿Qué pasa Amy?- preguntó Darien.
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- Serena convocó a una reunión en la sala de juntas.
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- ¿Ahora?- se sorprendió Daniel. Amy afirmó con la cabeza.
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- ¿Dónde está Serena?
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- Está en el Salón Blanco con Vega y Seiya.- respondió Amy.
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- Ya veo.- y sin más, se levantó y salió de la habitación.
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- ¿Qué le pasa? – preguntó Amy, aunque ya se podía imaginar lo que le pasaba.
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- ¿Quién es Vega? – preguntó Daniel a su vez.
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- La bebé.
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-¡Vaya!… bonito nombre.
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- Si.
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- Perdón… ¿alguien podría decirme como llegar al comedor?
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- Era Kasandra, que miraba fijamente a Daniel.
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- Bueno… comenzó a decir Daniel, pero no lo dejaron terminar.
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- ¿Usted me acompañará? – a Kasandra le brillaron los ojos, fingiendo sorpresa.- oh! Muchas gracias.
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- De nada.- lo que iba a decir era que no podía, al notar como lo miraba la muchacha, pero no le quedó de otra que acompañarla.
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- Te esperamos en la sala de reuniones Daniel.- le dijo Amy y salió de la biblioteca.
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Kasandra que la vio partir, se volteo hacia Daniel muy entusiasmada.- bueno, ¿vamos?
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Daniel asintió resignado y se encaminó hacia la puerta.
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- Gracias por molestarse.
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- No es ninguna molestia.
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- Me alegra escuchar eso.- se le acercó y lo tomó de un brazo pegándose mucho a él. Ella dijo algo muy bajito y Daniel se inclinó para escucharla. Con una sonrisa picara que él no vio, le rozó "accidentalmente" la mejilla con los labios.- ah! Lo siento, no fue mi intención.
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- No se preocupe señorita.- y la obsequió con una fría sonrisa.
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Pero Ray no vio eso. Lo estaba buscando, lo vio salir de la biblioteca acompañado de la joven rubia, la vio besarlo, y lo peor, a él dejándose besar.
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- Serena, sabes que puedes contar conmigo, haré cualquier cosa por ti.
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- Define "cualquier cosa" ¿que quieres decir con eso?
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Darien estaba de pie en la entrada del Salón Blanco y no le gustaba nada lo que acababa de oír… ni lo que estaba viendo.
Serena se sobresaltó al escuchar la voz de Darien y automáticamente sacó sus manos de entre las de Seiya. Sacó un pañuelo y se secó las lágrimas que mojaban sus mejillas, había estado llorando.
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- Quiero decir que estoy dispuesto a hacer todo lo que pueda, y lo que no, por ayudarlos.- respondió Seiya después de recuperarse de la sorpresa.
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- Si, eso mismo me dijiste a mí.
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- Y se lo reitero…
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- Basta Seiya, no tienes que darle explicaciones.- Serena se acercó a Darien y lo fulminó con la mirada.
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- ¿Que crees que haces?
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- No tiene que darme explicaciones, ¿eh?
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- No. No hagas una escena, nadie tiene que saber que tenemos problemas.
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- ¿Eso quiere decir que no se lo has contado?- preguntó señalando a Seiya con la cabeza. Este, se encontraba contemplando a Vega que estaba durmiendo en una cesta.
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- Por supuesto que no, ¿qué creías?- preguntó a su vez.
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- Ultimamente he creido tantas cosas.
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- Darien, Basta. Escúchame, tengo algo más importante que discutir contigo, que las cosas que puedes llegar a creer.- hizo una pausa y respiró profundo antes de decir:- he tomado una importante decisión que nos concierne a los dos, y quiero que sepas que Seiya está dispuesto a ayudarme.
Darien se quedó de piedra. Y Daniel decía que no tenía motivos para beber.
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- Ya me estoy cansando de este jueguito.
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- ¿Que jueguito? Quien te dijo que estoy jugando.- le contestó Ray a su marido sin voltear a verlo. Iban de camino a la sala de reuniones donde los habían convocado de urgencia.
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- ¿Entonces que te pasa?
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- A mi no me pasa nada.
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- No me mientas, te conozco mejor que nadie.
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Ray se volteo y con los ojos entrecerrados le espetó- Eso dices, pero me estoy preguntando si yo te conozco tan bien como pensaba.- y siguió caminando.
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Cuando entró en la sala, Daniel se sentía muy frustrado. Ray estaba sentada junto a Amy y daba muestra de que no le haría caso para nada.
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- Tienes cara de tragedia, amigo.- le dijo Math que lo había visto entrar.
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- Te aconsejo que nunca te cases.- fue todo lo que dijo antes de ir a tirarse en la silla que siempre ocupaba.- mujeres, ¿quien las entiende? – refunfuñó.
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Math no pudo evitar echarse a reír. Era muy cierto, ¿quien podía entenderlas? Ciertamente el no, no sabia exactamente que esperaba de su reencuentro con Amy, pero nunca se imaginó encontrar a una Amy tan poca dueña de sus emociones. Habían estado discutiendo antes de la entrada de Daniel y Ray. Siempre había disfrutado hacer rabiar a Amy, hacerle perder ese control que mantenía sobre sí misma, pero "nunca" había sido tan fácil como ahora. Y aunque se había dicho al volver que no se acercaría a ella, no podía verla y no acercársele, era como si tuviera un imán que lo atraía, ese algo que lo atrajo antes y lo hizo cometer tantas tonterías.- se le endurecieron las facciones al recordarlo.- no, no podía olvidar lo que sucedió en el pasado, tal vez… con el estado actual del autocontrol de Amy podría tomarse una pequeña venganza.
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Serena y Darien caminaban juntos hacia la sala de reuniones, si alguien hubiera visto sus caras habría pensado que les habría ocurrido una gran calamidad.
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Para serena era como una gran calamidad la decisión que se había visto obligada a tomar. Se detuvo y se apoyó en una columna, todas sus emociones amenazaban con estallar, pero no podía darse el lujo en ese momento de dejarlas salir.
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- Serena, ¿estás bien? – Preguntó visiblemente preocupado.- parece que vas a desmayarte.
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Estoy bien.- susurró.- solo dame un segundo. "Respira, respira" se decía "todo se va a arreglar"
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Serena…
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Si, vamos ya.
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Entraron juntos a la sala de juntas, ya se encontraban todos allí. Había llegado la hora de decir la verdad.
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- Serena.- la primera que la vio fue Ray que corrió hacia ella.- no te vez bien, deberías estar en cama.
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- Estoy bien.- la tranquilizo, mientras se sentaba en su lugar ayudada por Darien. Este muy serio la observó unos momentos antes de ir a contemplar el paisaje a través de las ventanas dándoles la espalda a todos. Sin embargo Daniel que lo estaba mirando a el, y no a Serena como hacían todos, pudo ver antes de que volteara completamente como su expresión de seriedad se desmoronaba, dejando ver un sufrimiento tal, que Daniel sintió como suyo el dolor que por algún motivo estaba desgarrando a su amigo. Muy preocupado, volteó a ver a su Reina que a duras penas contenía el llanto, esforzándose por mostrarse serena, sin micho éxito a decir verdad.
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- Ray.- decía.- siéntate por favor, tengo que comunicarles algo muy importante.
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- Pero Serena…
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- Por favor, te lo pido.-Ray por fin reconoció en sus ojos que su debilidad no era física, sino emocional. Así que hizo lo que se le pedía y fue a sentarse… lejos de su marido.
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Serena, mirando sus manos entrelazadas en su regazo, respiró profundamente en repetidas ocasiones, tratando de dar serenidad a su alma, para poder hablar sin que le temblara la voz. Cuando levantó la vista, vio que todos esperaban ansiosos a que comenzara a hablar. Así que dijo:
- hoy, he tomado una decisión muy importante y nada grata para mí y para Darien. No fue fácil, pero es lo mejor.- hizo una pausa para tomar aliento mientras en la sala se podía sentir la tensión.- decidí, y Darien estuvo de acuerdo conmigo en enviar a mis hijas a otro lugar para mantenerlas protegidas, donde nunca las encontrarán si la intención de nuestros enemigos es ir tras ellas también.
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- Pero Serena, nosotros podemos protegerla.- protestó Lita.
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- No, no pueden.- casi les gritó, las Sailors se sintieron ofendidas por esta afirmación y desviaron la mirada.- ya es tarde para cambiar de opinión. Mis hijas se dirigen en estos momentos hacia su destino.- en la sala, todos sin excepción, dejaron escapar una exclamación de sorpresa.- un… pequeño grupo muy bien escogido es dirigido por Seiya que muy amablemente aceptó mi petición de escoltar a mis hijas y protegerlas.- Serena se dio cuenta de que sus palabras irreflexivas y sus acciones habían ofendido a sus amigas y aclaró:- Lo siento chicas, no quise decir que no fueran capaces de protegernos, se que lo son, pero… - suspiro.- Amy, me preguntó una vez si conocía a la mujer que se llevó a mi bebé, y la respuesta es sí.- mas exclamaciones de sorpresa. Darien dejó de mirar por la ventana y se volteó hacia ella, Serena podía imaginar lo que pasaba por la cabeza de Darien, por la forma en que la miraba y supo con certeza que ahora, la estaba culpando a ella de lo sucedido. Tomando valor, desvió la mirada de los ojos de su marido y continuó hablando.
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- Vino a mis sueños antes de que supiera que estaba embarazada y amenazo con llevarse a mi hijo.
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- Pero Serena, ¿por qué no nos lo dijiste?
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- Viéndolo ahora, sinceramente no se por que no dije nada, una semana antes del cumpleaños de Rini dejo de venir, entonces pensé que podía ser hormonal o algo por el estilo, y fue entonces que pude contárselo a Darien y darle la noticia a todos ustedes, estaba tan feliz, me alegre de no haberles contado nada, no quería preocuparlos, ¿saben?. Pero después, al final del embarazo regresó, y estaba tan alterada que no sabia que hacer, ¿y si era lo mismo que la otra vez? ¿Y si volvían a desaparecer? No sabia que hacer. Ahora se que hice mal en no confiar en ustedes. Lo siento tanto.- hizo una pausa, no podía seguir hablando, las lagrimas amenazaban con salir y le cerraban la garganta. Después de un rato prosiguió: - La razón por la que decidí enviar a Vega y a Serena a un lugar seguro, es que sinceramente no sé en donde buscar a mí enemigo. El día que esa mujer vino a llevarse a mi bebé, antes de desmayarme, pude ver un símbolo en su frente.
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- ¿Un símbolo?
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- Si, era una luna… una luna creciente… igual a la mía.
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- Mi señora, ya está listo.- Taki, con una rodilla en el suelo y la cabeza gacha, le daba las buenas nuevas a su ama.- El momento a llegado.
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- Muy bien.- sonrió la pelirroja.- entonces, que comience la función.
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Continuara…
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.Gracias por los Reviews.
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Porfis, si les gustó… o no este capítulo, háganmelo saber.
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Bye.
