*°*Capítulo VII*°*
"¿Qué es lo que sientes?"
-Necesito verte… Verte y explicarte… explicarte lo confundida que estoy y el cuanto necesito que me ayudes a entender qué ocurre… ¿En dónde estás Zero?
A lo lejos decía Yuuki desde el granero, buscando algo que no estaba segura de querer encontrar, era como si todo lo que había pensado hasta ahora de la Yuuki humana la estaba consumiendo. Cuanto tiempo se había burlado de su inocente forma de pensar y su ridícula manera de actuar. Y ahora… sólo pensaba en cuánto quería que nada hubiera cambiado, para poder hablar con Zero como solía hacerlo. Para huirle a Kaname como si no lo mereciera, en vez de ésta nueva versión de él que estaba tan seguro sobre su poder sobre ella.
Pero Zero no podía pensar en nada ahora, había comenzado un camino para lo que le habían dicho, sería la forma de regresar a Yuuki a la normalidad, a quien solía ser unos días atrás. Sabiendo en el fondo de su ser que iba a una trampa, cegado por su amor y poca esperanza había decidido empezar el viaje, pero había empezado a caminar en círculos sin darse cuenta. Tenía mucha hambre y estaba exhausto. Kaname pensaba que ya había podido deshacerse de él. Para tener el camino libre hacía Yuuki, dejándolo morir en manos de subordinados. Pero Zero no llegó al final del camino. Desfalleció aún intentando hacerlo. Yuuki, quien sentía en su interior que algo le había ocurrido a Zero, empezó a caminar entre el bosque, no tenía idea de a donde ir pero sabía que no podía quedarse sin hacer nada. Decidió caminar, a donde su instinto le dijera. A donde su corazón la guiara.
Pero pasaron un par de horas, y deprimida, sin encontrar nada, con hambre y frío, estaba a punto de darse por vencida. Pero sintió, un olor conocido, empezó a caminar más rápido, con la poca fuerza que le quedaba, a caminar, más rápido, casi corriendo, encontró a alguien… arrastrándose entre los árboles…
-Yuuki…-. Dijo susurrando. Era la voz de Zero. ¡Yuuki no podía creerlo! ¡El dolor que sintió en su pecho, la responsabilidad que sintió de verlo en ese estado! Corrió hacia él y lo abrazo en el suelo. Él estaba demasiado débil. Con una de sus uñas afiladas… se cortó un poco la muñeca, succionó sangre y se la dio en la boca a Zero. Él empezó a sentirse más tranquilo, los suspiros que se estaban yendo empezaban a regresar. La tomó del rostro justo cuando ella perdió el conocimiento. Se había preocupado tanto… que sacó demasiada de su propia sangre para dársela. La contempló un segundo, y ya con más fuerzas la cargó en sus brazos y empezó a caminar. El ocaso estaba en su punto final y la peligrosa noche estaba apareciendo. El frío empeoraba, y no podía dejar que Yuuki corriera peligro. Subió con ella en brazos a una rama alta en un árbol que sintiera que pudiera soportar el peso de ambos, y la abrazó fuerte mientras despertaba… la contemplaba, su cabello la hacía ver distinta, pero ella era Yuuki. ¿Qué hacía tan adentrada en el bosque? Estaba demasiado confundido pero era algo que lo hacía extrañamente feliz. ¿Estaba preocupada, y había ido a buscarle? Zero sonrió pero su pecho dolía. ¿Cuál era el maldito problema ahora? La mujer que amaba estaba entre sus brazos en el frío, habiendo podido morir mientras le buscaba y la felicidad que sentía era tanta que lastimaba y no permitía que lo asimilara a la realidad. No podía ser cierto. Era sólo otra de sus ilusiones estúpidas. No dejaba de pensar… que esa pequeña entre sus brazos no lo amaba como él creía, y que sólo estaba malinterpretando todo… como siempre. La apretó en brazos con el creer que estaba dormida. Y dijo en voz baja…
-Sé lo que es esto. Es una sonrisa vana a una ilusión que nunca se dará la mano con la realidad. Es la imagen de un beso. Un abrazo. Un "te quiero". Del sostenernos de las manos deseando no separarnos pero imaginado únicamente por la mente de uno de nosotros dos. Soy yo quien te sufre. Quien te observa. Quien te admira. A quien inspiras. Quien te escribe diarias poesías que reflejan a un corazón luchando por no entregarse al amor. Pero que es vencido por ése estúpido sentimiento que resultó ser mucho más fuerte que el orgullo y el ego que lo regían. Tú tienes otras expectativas de la vida, y no seré la razón por cual no las alcances. Dejaré de ser el estorbo que te impida concentrarte en lo que será tu vida futura. Sufriré en mi silencio las decisiones tomadas por mi mente en contra de la voluntad de mi corazón. Pero ¿Qué puedes hacer cuando el realismo le gana al mundo de los sueños y las fantasías? Es en vano, es como pensar ¿Qué será de mi vida cuando ya no estés para saciar esta vasta inspiración acumulada entre los dedos de mis manos? Pero reflexiono y grito; "¡Al diablo con todo!" Quiero estar contigo. Quiero sentirme tu consuelo. Quiero que sientas que me correspondes. ¿Por qué la realidad tiene que agobiarme así? ¿Y cómo sé lo que define qué es real y que no? Si siento tan real éste sentimiento subjetivo de mi abstracta imaginación, mucho más real que cualquier maldito objeto de masa tangible. ¡Definan qué es la realidad entonces! ¿El sentir como cada suspiro se lleva una parte de tu alma deseando que ésta alcance a la razón por la cual se ha separado de tu cuerpo? ¿El sentir aunque sea físicamente imposible cómo tu corazón se rompe en mil pedazos cuando encuentras una razón para negarle el amor y cómo sientes que lo pegas poco a poco cuando alguien le muestra una pequeña luz al final del túnel donde crees que te has ido de golpe? La realidad va más allá de lo que podemos ver y tocar, pero no irá más allá de nosotros dos. Seamos la excepción a lo tangible. Hagamos nuestra propia realidad. Pero jugando a llevar la contraria, ¿Qué te parece si la iniciamos de un pequeño sueño? Uno de esos que surgen a medianoche, cuando crees que el mundo ha parado el tiempo para que tú puedas seguir soñando con la persona que amas. Hagamos de algo rutinario, tan normal como cerrar los ojos y dormir, nuestro punto de encuentro en una adversidad de memorias. Y no… La realidad no tiene por qué enterarse.-. Terminó con una lágrima en su mejilla. Apretando fuerte a Yuuki contra su pecho, sintió como una mano se posaba en su espalda.
-Nunca alguien me había dicho algo como eso-. Dijo Yuuki entre dormida, Zero se asustó y casi cayó del árbol, se sonrojó mucho, sentía demasiada vergüenza, no esperaba que estuviera despierta… ¡Se miraba muy agotada!
-¿Qué haces despierta?-. Dijo casi temblando.
-Esas palabras… ¿Eran para mí?
-¡Ignora todo eso!
-Pero me hiciste preguntas… hablaste como si estuviera despierta…-.
-¡Se suponía que estabas dormida! Eran preguntas al aire… ¡Todo eso no te importa!
-¡Me importa Zero!... ¡Más de lo que tú crees!... más de lo que yo esperaba…
-Yuuki…-. Dijo Zero impresionado, nunca antes ella le había hablado así… se miraba muy exaltada… y más en el estado en el que se encontraba; recién despertando y tan debilitada.
-Me importa Zero…-. Dijo Yuuki sollozando… -Cuando no estabas… no podía dejar de pensar en ti… desperté como vampiro y pensé… que definitivamente nosotros dos no debíamos estar juntos… pero mientras más lo pensaba, más extraña me sentía… y después Kaname y yo…-.
-(interrumpiéndola) Kaname y tú… ¿Qué…?
-…Nosotros…
-¿Hiciste… el amor con él?-.
-No. Pero sí me acosté con él. Algo en mi es diferente Zero… éste ser que ha despertado, tiene sed más allá de la sangre… y como ya nos habíamos acostado los tres, al principio no lo vi mal… pero no sentí placer… algo hacía falta… algo que sólo lo encuentro en ti-.
-Entonces es eso… no soy más que algo que te da un poco de placer…-.
-¡No! Te digo que no es así…-.
-¿¡Entonces qué es!? Ya no puedo seguir con esto Yuuki, en verdad, me duele tanto que no puedas dejar de pisotear la poca dignidad que me queda. Me duele tanto ver que….
-¿¡Qué te duele ver!? ¡Estoy aquí Zero! ¡Salí a buscarte sin saber a dónde ibas! ¡Y al encontrarte me he sentido más estúpidamente feliz! Y mientras hablas sólo pienso… en cuento necesito besarte…-.
-No puedo creerte… ¡Vienes a engañarme para que sea parte de tu estúpido mundo de mentiras que…!-. Pero no aguantó más… Yuuki lo abofeteó muy fuerte y después le giró la cara y lo besó. Él al principio intentó alejarla pero ella apretó sus labios a los de él y no se lo permitió. Él beso no era pasional, sus labios estaban cerrados y ambos tenían los ojos fuertemente cerrados. La necesidad de aire los hizo alejarse, Yuuki avergonzada empezó a llorar alejando la mirada de Zero. Él, quien aún no podía entender qué había ocurrido con exactitud, la abrazó por la espalda pegándola a su pecho… y permanecieron así… tranquilos… y el ambiente se sintió como una noche en un establo cercano…
-No te entiendo-. Dijo Zero mientras la apretaba más a su cuerpo…
-Yo tampoco… me entiendo-.
Malditas las sombras cercanas que como siempre arruinan las ocasiones especiales… pero ésta vez ambos sentían esas presencias entre los árboles… pero ninguno dijo nada… de haber visto algo ya no se podía hacer nada… dejen a los subordinados de ese hombre salirse con la suya ésta vez… sólo ésta vez-.
(Espera el siguiente capítulo)
