Capítulo 7 – El Hallazgo de Ginny
Todo eso fue sólo un sueño, se decía a sí misma una y otra vez Ginny Weasley, tratando de convencerse de que así había sido; un hermoso sueño. Pero algo dentro de ella se encargaba de desmentirla cada vez que se encontraba de frente con Harry Potter.
Lo que vivieron ellos no fue un sueño… fue real. Fue la realidad que Ginny había estado esperando pacientemente desde aquel día en que vio por primera vez, ese alborotado cabello color negro azabache y esos ojos verdes, intensos, expresivos, llenos de una felicidad que poco a poco él había perdido gracias a todos los horrores que fue descubriendo, enfrentando y prediciendo. Horrores en su pasado, en su presente y en su futuro.
Durante todo el verano, cada vez que ella lograba casi por completo, creer que su relación con Harry había sido producto de su imaginación, la escena de la celebración después de ganar la copa de Quidditch el curso anterior, pasaba ante sus ojos como si se tratara de una película y la hacía recordar cada detalle…
Recordaba como ella corrió para abrazarlo sin tener la mas mínima sospecha de lo que iba a suceder cuando el abrazo terminara. Recordaba como él, sin importarle el hecho de que todos los Gryffindors lo estuvieran mirando, tomó su rostro entre sus manos y la besó de la forma más tierna que ella pudiera imaginar. Recordaba el brillo en sus ojos cuando el beso acabó y el paseo durante el cual él le contó como poco a poco se fue dando cuenta de sus sentimientos por ella.
Pero lo triste es que recordaba también, el día del funeral de Dumbledore, cuando Harry le dijo que no podían verse más…
"Él ya te usó como anzuelo una vez y fue solo porque eres la hermana de mi mejor amigo. Piensa en el gran peligro en el que estarás si seguimos con esto. El sabrá, el se enterará. Intentará llegar a mí usándote", "¿Cómo crees que me sentiría si este fuera tu funeral… y fuera mi culpa?"… la voz de Harry resonaba aún en su mente.
Pero ella lo entendía.
Ella ya sabía que algún día pasaría. Había decidido que cuando ese día llegara, ella lo aceptaría aunque el dolor la destruyera, porque lo entendía y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa y cualquier sacrificio por él.
Pero no sabía que el día en que "el niño que vivió" decidiera marcharse con el fin de acabar con Lord Voldemort, llegaría tan pronto y tampoco tenía idea de lo mucho que en verdad le dolería. Sin embargo la decisión ya estaba tomada y ella no era nadie para decidir por Harry o para atarlo. No podía negarle la libertad de ir tras el ser que había destruido tantas vidas, principalmente la de él.
De pronto varios, ya familiares, "crack" llenaron la sala de la Madriguera y Ginny fue sacada bruscamente de sus pensamientos, pero antes de que pudiera entender del todo lo que acababa de suceder, sus ojos quedaron fijos en los de Harry y una vez más tuvo la sensación de que algo intenso, mucho más fuerte que ella, la quemaba por dentro haciéndole mucho daño. Pero se olvidó de eso al instante.
Había algo diferente en los ojos de su Harry… se veían… ¿tristes? ¿Qué te preocupa, Harry? pensó Ginny sin apartar la mirada de Harry, como esperando poder ver a través de sus ojos, dentro de su alma y averiguar la causa de su tristeza y su aflicción.
Harry bajó la mirada, evitando los ojos de Ginny. Ella observó que él cargaba algo que sin duda era una caja disfrazada de libro. Por lo poco que escuchó de una conversación entre él, Ron y Hermione, sabía que la tía de Harry le iba a entregar algo y se preguntó si aquella caja era ese 'algo'.
Antes de que alguien pudiera decir algo, Molly Weasley, su madre, entró a la sala y después de una pequeña y breve reprimenda para Harry, Ron, Hermione, Fred y George por haber llegado "tan tarde", fueron a la cocina y comenzaron a planear lo que harían el día siguiente, pues era el cumpleaños de Harry. Ginny apenas los escuchaba, no porque ella estuviera en otra habitación, sino porque más bien se sentía como si estuviera en otro mundo. Su mente se había quedado preguntándose ¿que será esa caja?… ¿que habrá dentro de ella?
Mientras escuchaba a su papá entrar en la cocina de la Madriguera y ser saludado por los presentes, a Ginny le pareció que nadie había visto el reloj aún, porque de otro modo ya se hubieran escuchado varios "¡Feliz cumpleaños, Harry!" Ya era medianoche. Ya era 31 de Julio.
Ginny se sobresaltó y corrió a la cocina cuando escuchó a Hermione gritar. Al entrar descubrió el motivo del grito: Hedwig había entrado volando por la ventana y seguramente había tomado a su amiga desprevenida.
Ginny rió en silencio. Se había vuelto muy común en el mundo mágico en general, que cada vez que alguien gritaba o cuando se escuchaba un ruido fuerte, todos se sobresaltaban. Ginny no era la excepción.
— ¡Pero si ya es tu cumpleaños, Harry, cielo¡Felicidades! — exclamó la mamá de Ginny, atravesando la cocina para darle un gran abrazo a Harry, después de haber visto el reloj en su muñeca.
— ¡Gracias Sra. Weasley! — respondió él con una sonrisa enorme en sus labios, pero casi ausente en sus ojos.
— ¡Feliz cumpleaños, hermano! — le deseó Ron y riendo añadió: — ¡ya no más problemas por hacer magia ilegal!
— Listo, Harry: ya eres mayor de edad. Vamos a celebrarlo. Me parece que hay un bar nuevo en el callejón Diagon — dijo Fred sonriendo con malicia.
— O podríamos ir al Caldero Chorreante, escuché que la Hora Feliz es a partir de medianoche — sugirió George, recibiendo por respuesta una mirada fría por parte de su madre que también fue dedicada a Fred.
— No empiecen a llevar a Harry por mal camino — sentenció la mamá de los gemelos y Ginny sonrió débilmente pensando ¡qué par de payasos! — El hecho de que ustedes se pasen la vida en esos lugares, con el pretexto de estar en "sus tiendas"-
— ¡Mamá! — saltaron los gemelos con aire ofendido, auténtico aire ofendido — Es una broma, por favor…
— ¿De verdad crees que nosotros- ? — Fred no terminó la frase pero miraba a su madre como asustado de que ella pudiera en verdad tener ese concepto sobre él y su hermano.
— ¡Nosotros tomamos nuestro trabajo muy enserio! — aportó George — Bueno… todo lo seriamente que se puede tomar una tienda de bromas… Pero aún así, nosotros nunca "llevaremos a Harry por mal camino".
— Sólo si él nos lo pide… — terminó Fred con una sonrisita traviesa.
— ¡Ja! Gracias por las opciones, Fred y George, lo tendré en cuenta — dijo Harry, siguiendo con la broma — ¡Hola Hedwig! — añadió dirigiéndose a su lechuza, que le respondió pellizcándole el dedo cariñosamente con el pico.
Ginny rió, a pesar de que no se sentía muy alegre. No dejaba de pensar en la caja y en la tristeza repentina de Harry.
— Déjame felicitarte, Harry — Ginny vio a su papá acercarse para abrazar a Harry y decir con una sonrisa: — Espero que vengan muchos cumpleaños más.
— Gracias, Sr. Weasley, yo también — dijo Harry con una seriedad repentina en sus ojos y en su voz, que nadie, excepto Ginny, pareció notar porque la sonrisa de sus labios aún no desaparecía.
— ¡Felicidades, Harry! — dijo Hermione y después de abrazarlo, volteó a ver a Ginny con una mirada que claramente decía "¿qué no lo vas a felicitar?"
Ginny se alejó un poco insegura del muro donde, recargada, había estado observando todo lo que había sucedido y caminó hacia Harry. Llena de dudas, lo abrazó. Sintió como sus brazos la rodeaban otra vez y lo abrazó más fuerte. Pudo notar que había lágrimas queriendo escaparse por sus ojos, sin embargo, se contuvo y reunió fuerza suficiente para romper el abrazo, mirarlo directamente a los ojos y decirle:
— Feliz cumpleaños… — no pudo pronunciar su nombre, porque sentía que si intentaba articular una palabra más, perdería el control sobre las lágrimas que insistían en querer salir. Ella necesitaba ser fuerte… por él.
— Gracias, Ginny — le respondió él con una sonrisa auténtica en sus ojos que seguían fijos en los de ella y Ginny entendió que no era la felicitación lo que él le estaba agradeciendo, era el abrazo. Necesitaba ese abrazo, él tanto como ella.
Por unos momentos, nadie dijo nada. Ginny quería salir de ahí. Sabía que el abrazo le había dado fuerza y tranquilidad a Harry. Pero a ella la estaba destruyendo por dentro el saber que ya no podían estar juntos y que ese abrazo había sido, muy probablemente, el último en mucho tiempo.
— Bueno, ha sido un día muy largo para todos. Es hora de ir a dormir, ya en la mañana festejaremos propiamente, Harry — Ginny escuchó a su madre y sin pensarlo dos veces, la obedeció.
Se despidió de todos en la casa tratando de mantener su voz firme y segura mientras decía "buenas noches" a sus hermanos, sus padres, Hermione y… a Harry.
El siguiente día, un jueves, amaneció opacado por unas grises nubes en el cielo y por una carta de entre las que Harry recibió durante el desayuno.
Ginny observó a Harry abrir sus regalos desde un rincón en la sala, igual que había hecho en la cocina el día anterior.
Hagrid le había enviado una tarjeta muy triste que denotaba el hecho de que la muerte de Dumbledore le había afectado mucho. Bill y Fleur prometían que llegarían más tarde, lo mismo que Lupin y Tonks. Percy le hizo llegar a Harry, mediante su lechuza Hermes, una tarjeta y una brújula para escobas de carreras; él estaba sorprendido de que Percy le enviara algo así (igual que Ginny), pero también muy agradecido. Y la última lechuza fue la que le llevó amargura e indignación a Harry en el día de su cumpleaños: Rufus Scrimgeour.
Así es, el Ministro de Magia tuvo el descaro de enviarle una carta que Harry leyó en voz alta. Decía algo sobre que le deseaba un feliz cumpleaños y que ahora que ya era un adulto, quizás podría ver de una forma diferente las cosas. Que tal vez ahora podría entender mejor la situación en la que estaba el mundo Mágico y que probablemente ahora él se mostraría más cooperativo y reconsideraría la oferta del ministro. Esa estúpida oferta de servir de "el niño imagen del Ministerio" como Harry siempre decía.
Pasaron la mayoría del día tratando de olvidarse un poco del caos y la guerra. Jugaron Quidditch (Fred y George contra Harry y Ron), Snap Explosivo, Ajedrez Mágico, Gobstones, etc. Ginny no quiso participar; se fue a su cuarto y desde la ventana que daba al jardín, observaba con dolor como Harry fingía divertirse.
Si, estaba fingiendo. No era necesario preguntarle. Ella podía ver que él tenía muchas preocupaciones, pero obviamente no quería parecer malagradecido con los Weasley. Y no quería preocuparlos. Era muy difícil explicar el porqué ella lo sabía y lo podía afirmar con tanta seguridad… simplemente… lo sabía. Lo sentía.
A la hora de la cena, llegaron Tonks y Lupin tomados de la mano, felicitaron a Harry y le entregaron su regalo: una túnica negra de tela muy flexible y cómoda. Definitivamente le dará agilidad, por ejemplo… en un duelo… pensó Ginny.
Bill y Fleur también hicieron acto de presencia y Bill le dio a Harry un espejo de doble sentido.
— Ya sé que vas a ir al Valle de Godric, Harry — le dijo en voz un poco baja, pero que Ginny alcanzaba a oír desde el rincón en el que estaba — y ya sabes que yo era rompedor de maldiciones para Gringotts, bueno, más bien soy, aunque por ahora me estoy tomando un descanso. Los duendes han sido inusualmente comprensivos conmigo. Pero, bueno, eso no es importante, lo que quería decirte es que si encuentras algo en lo que yo te pueda ayudar, di mi nombre y yo-
— Si, Bill, gracias. Se bien como funcionan estos espejos… eh… Sirius me dio uno… antes de morir — lo interrumpió Harry, que parecía no haber superado del todo la pérdida de su padrino.
— Excelente. Entonces, si me necesitas, me buscas¿vale? — dijo Bill y cuando Harry afirmó con la cabeza, fue con Fleur, su prometida, para compartir una gran rebanada de pastel de cumpleaños.
Ginny decidió que no necesitaba estar ahí. Quizá si salía de la vista de Harry, él podría tener un mejor cumpleaños. Un cumpleaños sin tener que añadir a su gran lista de preocupaciones, el tratar de evitarla o de evitar su mirada. Así que subió a su habitación.
Pero al llegar frente a la puerta de su habitación, se detuvo, pensando en algo…
No sabía que le provocaba tanta curiosidad, pero se dirigió a la recámara de Ron y vio de inmediato aquello que esperaba encontrar: la caja que Petunia Dursley le había dado a Harry.
La cargó, intentó abrirla y notó la extraña cerradura. Buscó alrededor una llave, pero no encontró nada. Estuvo un largo rato contemplando la caja y preguntándose ¿qué era¿para qué servía? Vio que cerca de la cerradura había algo escrito con letras borrosas y muy pequeñas, difíciles de leer. Las letras formaban las palabras:
Lily & James Potter
O al menos eso es lo que Ginny pudo deducir, pues no era muy claro. Mientras examinaba la caja oyó una explosión proveniente de la sala y se sobresaltó, dejándola caer. Después de recuperarse de la impresión, concluyó acertadamente que se trataba del espectáculo de bengalas de "Sortilegios Weasley" que Fred y George habían prometido que ofrecerían y decidió que no podía perderse eso.
Pero cuando se agachó a recoger la caja, notó que un pequeño compartimiento se había abierto… y encontró un pequeño objeto… ¿era una llave?
Es la llave que abre la caja, se dijo a sí misma y sin pensarlo más, intentó usarla en la extraña cerradura.
La caja se abrió al instante y reveló cinco estuches con algo que parecían dijes con cadenas y varias cartas con anotaciones y cálculos.
Pero antes de que pudiera empezar a analizar el contenido de la misteriosa caja, escuchó pasos en los primeros escalones de la escalera y la cerró de golpe. Salió rápidamente de la habitación de Ron y llegó a la suya a tiempo para responder a Hermione que tocó en su puerta para invitarla a ver las nuevas bengalas de sus hermanos.
Ginny le dijo que bajaría en un momento y cuando vio su puño cerrado, se dio cuenta de que se había quedado con la llave y no la había dejado junto a la caja, como ella creyó.
Sin embargo, no la devolvió. Algo dentro de ella, le decía que debía conservar la llave. Y la guardó en un joyero que se hallaba escondido en su armario. No entendía del todo qué era lo que la impulsó a irrumpir en la habitación de su hermano, a intentar abrir esa caja y a quedarse con la llave. Pero era una parte de su conciencia que ella no pudo ni quiso desobedecer.
Cuando bajó a la sala, Fred y George estaban dando una explicación acerca de las bengalas y los fuegos artificiales entre los que había un pequeño perrito verde y cabezón que cabía en la palma de una mano y que curiosamente estaba hecho de fuego frío.
— Es que ayer mientras veíamos los "dibujos animizados" en la televisión Muggle, vimos este extraño perro verde y se nos hizo algo muy simpático y muy extraño — explicaba George mientras hacía saltar al perrito de una mano a otra.
— "Las Bengalas Weasley de Fuego Frío" es algo en lo que habíamos estado trabajando en las últimas semanas, pero no sabíamos que forma podrían tener — anunció Fred encendiendo con un toque de su varita una nueva bengala —. En cuanto vimos a este extraño dibujo, decidimos que era la imagen perfecta para nuestras Bengalas.
— Si, y también hemos pensado en buscar otros personajes en la televisión Muggle. Debe haber muchos personajes igual de curiosos que este perro verde… — dijo George con una gran sonrisa en los labios, mientras observaba a su perrito que emitía un débil silbido conforme se apagaba poco a poco.
Después de un par de horas jugando con las Bengalas de los gemelos, los invitados comenzaron a retirarse y la fiesta llegó a su fin. Sin embargo, antes de irse, Lupin habló en privado con Harry.
Ginny pudo deducir que le estaba preguntando que pensaba hacer o por qué había decidido ir al Valle de Godric. Pero no pensó mucho en ello, pues seguía formulando mil preguntas en su mente acerca de la extraña caja.
Esa noche se fue a dormir con su cabeza dándole vueltas. ¿Qué era eso que la atraía tanto y le provocaba tanta curiosidad? Antes de dormir, se juró a si misma que iba a averiguar que era lo que había dentro de la caja de los Potter.
Sin importar el costo.
Ta-da! Este es el 7mo capitulo de HP y la Busqueda... Hay mucho que comentar, pero antes, una nota nueva del disclaimer: el "perrito verde cabezon" que aparece en este capitulo, es G.I.R., de Invasor Zim, propiedad de Nickelodeon y Viacom... (ojala no me demanden...).
Y ahora si... tengo escrito hasta el capitulo 16 de esta historia, en gran parte por flojera y decidia no he subido los demas capis, pero tambien es porque estoy algo desanimada por esta historia... Sin embargo, ultimamente estoy algo mas interesada en terminar HP y la Busqueda, pero casi he decidido que si retomo la escritura de esto, tendre que ir atras a los primeros capitulos para retocarlos y cambiar varios detallitos... Sin embargo, me gustaria saber que piensan ustedes, lectores, al respecto de esta idea... les gustaria ver un HP y B "recargado"?
Diganmelo en una critica ok? )
