Todas contra él

Nota hp'sworld: Todas contra él será un fic basado en la película 'John Tucker must die' que en castellano lo tradujeron como 'Todas contra él'. Casi todo el fic girará en torno al argumento de la película. Debo decir que es una buena película romanticona con un toque de humor bastante bueno y que si tenéis oportunidad de verla la miréis, con todo esto, debo decir que el hermano pequeño de John Tucker, en la película, no existirá en el fic, así que variaré el final de la película, y con esto, ya puede empezar el cap.

Resumen: Edward Cullen es el chico más guapo y el mejor jugador de básquet, además sus padres son extremadamente ricos… Es un rompecorazones experto y sabe controlar a las chicas, pero ¿qué pasaría si una chica lo quiere dejar en evidencia?

Disclaimer de la autora: Nada de esto es mío, solo la idea de juntar 'Todas contra él' y 'Crepúsculo' en una misma línea. Todos los personajes de Crepúsculo son de Stephenie Meyer, así respectivamente las características que represento aquí en los personajes son de los que tienen los derechos de la mencionada película "John Tucker must die" además de la trama. Tengo que decir que no tengo ninguna compensación económica por escribir esto, solo quiero divertirme y hacer pasar un buen rato a los demás.

Capítulo 7 – Eddie es un romántico cabrón

#Point of View Bella#

Yo diría que aparecerá en unos 30 segundos, más o menos.

Pasaron unos 25 segundos y volvió a sonar el teléfono.

¡Como un reloj! Es ya la quinta llamada… ésta es la desesperada – ironizó Tanya.

Cogí el teléfono y sabía que era Edward.

¿Diga? – pregunté como el que no quiere la cosa.

Hola soy yo – explicó y al ver que no decía nada prosiguió –. Edward – sabía que le iba a dar mucha rabia si no lo conocía a la primera –. Edward Cullen – dijo dándose por vencido.

¡Oh! Ese Edward… Hola, acabo de llegar… ¿Qué pasa?

¿Has pensado que vas a hacer el sábado? – preguntó con voz sexy.

Las chicas decían que me acercara a la ventana por señas y fui hacia allí. Cogí el teléfono y me fui hacia ellas.

– Sí, sí… Lo he pensado y… ¡oh mierda! – actué.

– ¿Qué te pasa? – preguntó queriéndome proteger.

– Un pervertido esta rondando la casa… y creo que le veo. Está en un jeep – finalicé entre risas por culpa de las chicas pero Edward no me escuchó.

– ¿Enserio? – cuestionó Edward que parecía preocupado –. ¿Quieres que me acerque a ver? – preguntó solícito.

– He despertado a Charlie y ahora va salir con la escopeta de largo alcance… – dije haciéndome como que me estaba calmando. Cosa que le puso más nervioso aún.

– ¡Vale, vale! Entonces, hablamos luego – me colgó y huyó del lugar, no sin antes encender el parabrisas y dar marcha atrás y tirar los cubos de la basura de la señora Flowers, la vecina de enfrente. Nos reímos toda la noche…

Pensamos que si era capaz de rondar mi casa, ya era hora de darle una cita a Edward de verdad. Cosa en la que todas estuvimos de acuerdo. En nuestra primera cita quedamos en el restaurante donde yo trabajaba que se llamaba "Je t'aime". Él me había cogido la mano mientras pasábamos por el restaurante. Fui hacia las mesas en las que antes le había con mis amigas pero él tiró de mí.

– ¿Qué? ¿No cenamos aquí? – pregunté un poco contenta.

– No – dijo con solemnidad –. Mejor cogemos algo para llevar… ¿Confías en mí? – me preguntó con ojos de perrito abandonado –. ¡Dime que sí!

– Me lo tendré que pensar… Hmmm, ¡solo si me dices dónde vamos! – especifiqué.

– ¡Sí o no!

– De acuerdo… – dije sin otro remedio.

Salimos por una puerta de la derecha. Pude ver a ¿Marisa? ¿Paula? ¿Jazmín? ¿Vanesa? No, esos no eran su nombre. Solo sabía que era la que me había contado lo del plan de Edward. La camarera que había llorado en contármelo. Me vio de la mano de Edward Cullen y me dio pena. Era otra de sus víctimas. Se escuchó un estruendo y cuando miramos hacia atrás, todos los platos que llevaba ella se le habían caído y ésta había huido llorando.

– ¡Venga! ¡Dime a dónde vamos! Odio las sorpresas – hablé cuando estábamos fuera del restaurante. La vista era preciosa, se extendía un oscuro cielo reflejado en el mar.

– ¡Pues…! Podría decírtelo pero tendría que matarte… Vamos – sentenció y nos reímos a coro, su risa era música para mis oídos.

Tenía que concentrarme en la tarea y no en esos ojos, en nada. Concéntrate. Corrimos hacia el muelle.

Voilà ¡Ahí esta nuestra mesa! – dijo mientras señalaba con un dedo un pequeño barco sacado de alguna película.

– ¡Ohh Dios mío! – solté sin querer.

#Point of View Alice#

Entramos en el restaurante disimuladamente para no nadie se fijara en nosotras. Miramos y remiramos todo el restaurante. El restaurante al cual todas habíamos estado, al que Cullen nos había llevado.

– ¿Dónde están? – preguntó Rosalie.

– ¿Dónde se han metido? – inquirió Tanya.

– ¡Esperad! – expresé mirando hacia la cámara oculta que llevaba Bella la cual conectaba con mi pantalla –. Parece que está oscuro allí fuera… – sentencié cuando una camarera que estaba recogiendo algo roto, llorando nos indicó que fuéramos.

No sé porqué pero seguimos el consejo de esa chica. Fuimos a fuera y solo vimos el lago que había al lado del restaurante.

– ¡Puede que sí que estén a fuera! – comenté preocupada por no encontrarles.

De repente, una figura apareció en el lago. Era un barco, EL BARCO, el de Edward. La había llevado al barco. Quería impresionarla.

– ¡No me lo puedo creer! – expuso Tanya -. El barco ha llevado a alguien más en él… A… a mí nunca me ha llevado en barco.

– ¡A mí ni siquiera me dijo que lo tenía! – expresó Rosalie.

– ¡No está preparada para esto! – expresé preocupada mientras mi pantalla hacia sonidos raros –. ¡Ahhh! Mierda, los pierdo… los pierdo – expuse enfadada y Tanya empezó a darle golpecitos en mi pantalla –. ¡Ehh! – dije y a la vez aparté la pantalla de su alcance.

#Point of View Rosalie#

Cogimos prestado un pequeño bote con motor.

– ¡Venga tenemos que cogerles ahora mismo! – propuse.

– No puedo… este motor es una mierda – puntualizó Tanya.

– ¡No puedes ir más rápido! – metió prisa Alice.

– ¡No! – dijo enfadada Tanya.

– ¡Dame un remo! Hasta remando voy más rápido – concretó Alice furiosa.

– ¡Sí! Imagínate que es un ballenero… y… ponte en plan Greenpeace con ellos – dije señalando el barco de Edward y empecé a darle con fuerza al motor –. ¿Qué? ¿Qué es ese ruido? – señalé mientras se ahogaba el motor.

– Nos ha dejado tiradas… – habló Alice.

– Muy hábil la loba de mar… ésta. Ha ahogado el motor – dijo Tanya mirándome a mí.

– Te voy a dar yo, loba de mar – dije enfadada mientras cogía una red para cazar peces y le di al motor –. ¡Veis! Ya funciona… – pero en vez de salir de allí, el motor se ahogó de verdad, es decir, cayó al agua.

– ¡Vale no pasa nada! Para esto se inventó el móvil – manifestó Tanya mientras sacaba el móvil –. ¡Ooohhh, ooohh no… no tengo cobertura! – Alice y yo nos miramos.

Alice y yo sacamos el móvil rápidamente de nuestro bolsillo. Lo miré y remiré pero no había cobertura. Ese era el peor día de mi vida.

– ¡Chicas tengo cobertura! – gritó emocionada Alice.

– ¡Déjame ver! – inquirió Tanya mientras lo cogía con tan mala suerte que se le cayó en el agua. Antes de culparla por todo lo sucedido nos miramos unas a otras.

– ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! – chillamos las tres a coro.

#Point of View Bella#

Era la primera vez que estaba completamente a solas con Edward. No sé cómo explicarlo pero… si pudiera tener la cita soñada, no sería esa. Me gustaría algo más íntimo y menos opulento. Quería impresionarme y eso me desagradaba. Parecía que fuera su nuevo trofeo o algo por el estilo.

– Pide un deseo… – dijo mientras señalaba a una estrella fugaz que se había desvanecido hacía poco, yo cerré los ojos y pedí un deseo. Edward se me acercó más –. ¿Te gusta todo esto?

– Bueno… ¿cuándo aparecen los delfines? – pregunté irónicamente.

– ¡Ya! – lo dijo con un deje de tristeza y seguidamente soltó una risa por compromiso.

– No, no, no… no me mal interpretes. Está muy bien pero ¿tanto miedo te da salir de ahí y ser tu mismo? – pregunté mirándole a esos ojos que me derretían en esos momentos.

– ¡Vale! Es justo pero ¡es terrible intentar impresionarte! – dijo devolviéndome la mirada.

– ¿A mí? – solté una pequeña risita de nerviosismo.

– ¡Ohhh, Bella! ¡Por favor! Surges de la nada… y tienes a todo el instituto comiendo de tu mano – expresó cosa que me enrabió. Yo existía antes de ser "popular".

– ¡No creo que sea tan controladora! – señalé destilando veneno en cada palabra –. ¡No! Tú eres el capitán del equipo y… y… el tío más popular del instituto…

– Sí, supongo que sí tengo suerte – lo miré con mala cara y rectificó –. ¡Vale! Tengo mucha suerte, por eso, sería una locura no aprovecharla. ¡Mira Bella…! puede que, a veces, parezca muy lanzado… pero es mi forma de ser… tengo que poner todo el corazón en lo que hago – finalizó acariciando mi cara.

Se acercó a mí, inclinando su cabeza, para alcanzar mis labios. Su mano izquierda atrapó mi barbilla pero me separé de él. No me apetecía en esos momentos besarlo. No me gustaban sus palabras. Pero, no podía resistirme al encantó de su mirada ni al de su voz.

– ¡Es una forma fácil de que te lo partan! – dije consciente de que algún día, si el plan iba bien, se lo iba a partir.

– Bueno, por suerte he dado con la forma de protegerme contra ello… – hizo una pequeña pausa y después abrió la boca –. Bailo que te pasas – explicó mientras daba una vuelta y me ofrecía su mano.

– ¿Qué? ¿Qué? – pregunté desconcertada. Cogí su mano, me dio unas cuantas vueltas y después me precipitó hacia atrás –. ¡Ohh Dios mío! No estaba preparada para esto – comenté en voz alta cosa que me avergonzó.

– ¡Casi me hago profesional! – señaló mientras ponía música lenta –. Tuve una oferta para fin de curso – dijo mientras cogía el cuello de su camisa y se lo estiraba a lo John Travolta.

– ¡Vaya! – expresé impresionada. Y me dio una última vuelta.

#Point of View Tanya#

– ¿Dónde te habías metido? – preguntamos las tres a la vez.

– ¡Tenemos que hablar! – expresó Alice con mirada de cuéntame-todo-lo-que-haya-pasado –. No hemos podido localizarte… ¡te he estado llamando toda la noche! – dijo de malas maneras cosa que nunca le había visto hacer.

– Bueno, ttt… todas habéis salido con él… ¡Ya lo sabéis! – señaló desvinculándose del tema.

– No en alta mar… ¿Qué pasó en el barco? – pregunté con mi mirada de cuéntame-todo-lo-que-ha-pasado-o-eres-mujer-muerta.

– ¡Nada! – expresó con sinceridad –. ¡De verdad! – añadió porque la mirábamos como si no fuera así –. Solo hablamos… y estuvo… mm… bien.

– ¿Solo hablasteis? – pregunté incrédula –. ¿De verdad no se puso en plan íntimo… sin ponerse como íntimo? – la miramos todas y vimos esos ojos. Esos ojos que todas pusimos en su momento.

– ¡Muy bien! Le está diciendo todo lo que ella quiere oír – apuntó Rosalie –. La única forma de ver hasta cuánto la quiere, es forzarle con Bella es en el hotel, después del partido – dijo sabiamente Rose.

– ¡Vale! Sí, puedo hacerlo – dijo Bella infligiéndose ánimos mentalmente.

– ¡Ohh no! ¡Ohh no! Conozco esa mirada… te tiene hechizada – comentó Rose.

– ¿Qué? ¡NO! Yo… eh… venga ya – tartamudeó.

– ¡Venga ya! Tú no puedes entrar descentrada en la final… tú – se quedó muda Rosalie.

– Bella todas le creímos… pero, es imposible saber qué piensa de verdad ese tío – finalicé con asco.

– ¡Sí que es posible! – comentó Alice. Cogió una de sus cámaras y se fue sin decir nada.

#Point of View Alice#

– Me encuentro tras las líneas enemigas. En la fortaleza donde los pensamientos ocultos y los secretos masculinos salen a la luz como microbios bajo el microscopio – dije mientras enfocaba la cámara hacia mí –. ¡Ehh ya vienen! – dije y la enfoqué para que se viera el escenario. No es que estuviera muy cómoda en aquel tubo de ventilación. Pero era la mejor oportunidad que había.

– ¡Les vamos a machacar! – dijo Sam Ulley, el mejor amigo de Edward. Los del equipo de básquet se tiraron unos cuantos pedos, los muy cerdos, cuando entraron en el vestuario –. ¡Ehh, fíjate! – señaló su culo y se tiró un pedo.

– ¡Qué asco! – pronuncié bajito mientras intentaba que el olor a pedo se fuera completamente.

– ¡Mirar sin manos! – dijo uno de los de básquet y se tiró un pedo.

– ¡Qué asco! – expuso Edward simulando asco –. Muy bueno – y le dio una palmadita en la espalda al gorrino que se tiró el pedo.

– ¡Ohh Tommy! ¿Nachos? – preguntó mientras con la mano hacía un gesto de apartar el olor.

– ¡Me encantan los nachos! – dijo con cara de tonto.

– ¿Hoy nos vamos de juerga, tío? – preguntó Sam a Edward –. Los del equipo habíamos planeado ir hoy…

– No, no creo. Creo que voy a salir con Bella – dijo Edward.

– ¡Venga ya! ¿Voy a tener que encargarme de todas las tías, solito? – preguntó irónicamente.

– ¡Supongo! – comentó derrotado.

– ¡Venga! Va tío… ¿vamos a pillar a unas tías o te vas a portar como una? – preguntó provocando que todos los del equipo, que habían seguido la conversación, empezaran a silbarle y a darle imaginariamente con un bolso.

– ¡Te has pasado! – expresó Edward señalándolo.

– ¡Edward, por favor! Por favor, ¡dime que ya te la has tirado! – dijo haciendo como que estaba rezando.

– ¡Tíos, tíos! No descorchas un Bourdeos del ochenta y dos solo porque lo tengas a mano – expresó con una chulería nata que hizo que quisiera tirarle la cámara a la cara aunque la rejilla de ventilación me lo impidiera.

– ¡Ohh, por favor! – comentó Sam como si no se lo pudiera creer.

– ¡Lo bueno lleva su tiempo! – dijo Edward con una ceja levantada.

– Tío ¡tú estás pillado! – proclamó Tommy. Mientras todos le daban "latigazos" con la toalla mojada.

– ¡Ehh! ¡Eh! Yo no estoy pillado ¿vale? ¡Edward Cullen no está pillado! – finalizó de mal humor –. ¿De acuerdo? – hizo una pausa y luego continuó –. ¡Digamos que esta noche voy a meter algo más que canastas! – y hizo el gesto de meter una pelota de básquet en la canasta.

– ¡Bingo! – expresó Sam diciendo que había metido canasta.

– ¡Descorchar y follar! – proclamó Tommy cosa que agradó a los del equipo y todos empezaron a cantarlo mientras algunos daban palmadas imaginarias y otros bailaban moviendo el culo.

– ¡Eddie es un romántico cabrón! – expresé en voz alta mirando la cámara.

Nota Hp'sworld: Bueno, esta vez no hecho esperar tanto ¿no? Es que parece que la inspiración vuelva a casa cuando tengo exámenes (y no es mentira). Espero que os guste este capítulo... El próximo cap. se llamará ''Allí me cole y en la habitación de la profesora me planté''. Perdonadme las faltas de ortografía que no son muchas, pero alguna se me escapa y sobre todo los porqués que los suelo escribir bastante mal… Y muchísimas gracias por los reviews que enviáis y muchas gracias también a las que me agregan a favoritos, de verdad, muchas gracias. No sabéis cuanta ilusión me hace encender el hotmail y encontrar mensajes en la bandeja de entrada… Intentaré actualizar lo antes posible, lo prometo y con respecto a los reviews, tengo que decir que no podré contestarlos porque tengo unos cuantos problemillas con mi ordenador… Pero como tengo la Selectividad no creo que actualice pronto. Lo siento por no contestar a los reviews… Por favor, dejad comentarios aunque sea para decirme lo mal que lo he hecho, please…