Capítulo 7

Regina miro a Emma sorprendida por sus propias palabras, pero la rubia afortunadamente decidió no realizar ningún comentario. Ambas terminaron sus respectivos desayunos prácticamente en silencio, no en uno de esos silencios incomodos que solían plagar sus encuentros años atrás, sino un silencio cómodo, confortable, en el que cada una estaba perdida en sus propios pensamientos.

¿Estas ocupada hoy en la noche? – pregunto Emma al terminar el ultimo trozo de su pancake.

Tengo algo de trabajo atrasado – respondió Regina.

Bueno considerando que tú eres tu propia jefa creo que podrías extender tu plazo de entrega ¿No crees?

Tal vez – respondió Regina sin saber bien a que estaba llevando esa conversación - ¿Por qué lo preguntas?

Bueno creí que Henry y yo podríamos cenar contigo nuevamente – respondió Emma.

Cenamos juntos anoche – dijo Regina dejando su crepe sobre la bandeja en el escritorio y tomando una posición más rígida.

No hagas eso – dijo Emma sin notar que las palabras dejaban sus labios.

¿Qué no haga que Sheriff Swan? – pregunto Regina levantando una ceja.

Solo estoy preguntando si quieres que cenemos juntas con nuestro hijo nuevamente o no, no tiene nada que ver con lo que ocurrió anoche – en el instante en que las palabras dejaron sus labios Emma supo que había cometido un grave error.

¿Y qué cree que ocurrió anoche Señorita Swan? – pregunto Regina poniéndose de pie.

¡Nada! – Exclamo Emma sabiendo que cualquier cosa que dijera seria interpretada de otra forma - ¡¿Por qué eres así?!

¿Así como? – pregunto Regina, ambas se encontraban de pie esta vez.

Así, levantando todos esos muros alrededor tuyo, impidiendo que ninguna persona entre y sea capaz de establecer un contacto real y sincero, simplemente pensé que podías necesitar una amiga

No necesito una amiga – interrumpió Regina a Emma, sus puños tornándose blancos por la fuerza con que aferraba el borde de su escritorio.

Sigue repitiéndote eso y tal vez se haga verdad – dijo Emma, a continuación salió de la oficina sin mirar atrás.

Regina permaneció de pie durante algunos minutos más, sus manos aun aferrando el borde de su escritorio, su respiración algo agitada y su cuerpo algo tembloroso. Regina podía sentir la magia quemando sus venas, luchando por escapar y ella sabía que no podía permitirlo. Regina cerro los ojos y haciendo uso de toda su fuerza de voluntad intento recordar momentos relajantes y felices, recordó a Rocinante y las horas que había pasado montándolo, recordó a su padre intentando hacerla feliz de la forma que pudiera, recordó a Daniel amándola por quien era, y finalmente recordó la primera vez que sostuvo a Henry entre sus brazos. Con ese último recuerdo Regina pudo sentir los latidos de su corazón ralentizarse, su respiración volver a la normalidad y de a poco soltó el borde del escritorio, al cual aún se mantenía aferrada y logro volver a tomar asiento.

Demás está decir que la morocha no logro concentrarse por el resto del dia, y aunque a Regina le preocupaba la cantidad de papeleo que comenzaba a acumularse en su oficina, en ese momento le preocupaba más volver a retomar el control sobre su magia.

Regina permaneció el resto del día en la oficina, masajeando su sien e intentando avanzar algo en el trabajo que aún le quedaba por hacer. Al mediodía su secretaria ingreso para preguntarle si deseaba algo para almorzar pero Regina solo le solicito más café, esperando que la cafeína la ayudara en algo con el dolor de cabeza y le diera algo de energía para continuar el día.

Finalmente la hora de salida llego, Regina camino hacia su auto y antes de que pudiera pensar en nada más se encontraba en la mansión. Sin preocuparse siquiera por encender las luces, Regina subió su habitación y apenas alcanzo a sacarse los zapatos y su chaqueta antes de caer prácticamente desplomada sobre la cama.

Al salir de la oficina de Regina, Emma volvió a su departamento ya que su turno en la estación no comenzaba hasta después del mediodía. Emma sabía que Regina había tenido un pasado duro y difícil, por supuesto no conocía todos los detalles, pero eso no evitaba que la mayoría de las veces se molestara con Regina. Además Emma tenía su propio pasado y cada nuevo rechazo de Regina le provocaba una tristeza que no estaba segura de poder explicar.

Henry y Snow se encontraban en el colegio y David se encontraba en la estación, Emma se encontraba sola en el departamento. Después de darse una larga ducha y aburrida de hacer zapping sin encontrar nada que captara su interés, Emma decidió ir a Granny's.

¿Qué te traigo Em? – pregunto Ruby acercándose al ver ingresar a su amiga.

Lo usual – Ruby asintió mirando de forma extraña Emma, notando que algo ocurría con su amiga y dispuesta a llegar al fondo del asunto.

Aquí tienes – dijo Ruby entregándole a Emma su pedido - ¿Quieres hablar de eso?

¿Hablar de qué? – pregunto Emma mientras comenzaba a masticar sus papas fritas.

De cualquiera sea la causa de la cara que traes – respondió Ruby sonriendo.

No estoy segura de poder explicarlo – dijo Emma dedicándole una sonrisa triste y cansada a su amiga.

¿Tú y Regina han estado peleando nuevamente?

¿Cómo sabes que tiene que ver con Regina? – pregunto Emma algo sorprendida.

No lo sabía, acabas de confirmarlo – respondió Ruby sonriendo – Regina estuvo aquí el otro día, tenía ojeras y no se veía – Ruby hizo una pausa – No lo sé, se veía diferente.

¿A qué te refieres con diferente?

No lo sé, diferente – respondió Ruby encogiendo sus hombros – Se veía cansada como si no hubiese estado durmiendo bien los últimos días, o meses.

Emma permaneció en silencio, pensativa durante algunos minutos mientras continuaba comiendo su almuerzo.

¿Entonces? – pregunto Ruby,

¿Entonces qué? – pregunto Emma sin saber a qué se refería su amiga.

¿Han estado peleando?

No, no realmente – respondió Emma. Deseaba poder contarle a su amiga que Regina estaba teniendo pesadillas, tal vez Ruby podría darle algún tipo de consejo, pero no podía hacerlo, no podía traicionar la confianza de Regina de esa forma - ¿Cómo ayudas a alguien que no quiere ser ayudado?

Ruby permaneció en silencio durante largos minutos, observando a Emma comer su almuerzo.

Tal vez – dijo finalmente – Tal vez la ayudas sin que ella lo sepa.

¿A qué te refieres?

No lo sé, simplemente estando con ella, escucharla cuando desea hablar, no presionándola. Tal vez podrías hablarle de tu pasado para lograr que ella se abra a ti, de esa forma ella confiaría en ti.

Eres la mejor Ruby – dijo Emma sonriéndole a su amiga.

Lo sé – respondió la mesera poniéndose de pie para continuar con su trabajo.

Emma termino su almuerzo y luego de caminar durante al menos una hora por la ciudad, finalmente se dirigió a la estación para comenzar su turno.

Hola – saludo Emma a su padre.

Hola Em – saludo David poniéndose de pie y abrazando a su hija - ¿Todo en orden?

Todo en orden – respondió Emma sonriendo - ¿Todo bien por aquí?

Todo bien, tranquilo como siempre, supongo que no debemos quejarnos.

Yo no lo estoy haciendo – respondió Emma sonriendo.

Bueno iré a casa, tu madre quiere preparar una cena especial esta noche y debo hacer las compras.

¿Especial? – Pregunto Emma levantando su ceja mientras tomaba asiento - ¿Intentara hacer la lasagna con la receta de Regina nuevamente?

Si – respondió David riendo – Pero actúa sorprendida cuando la veas esta noche.

¿Cuándo se dará por vencida y aceptara que nunca va a salirle igual?

Espero que pronto, hemos comido lasagna diez veces en las últimas dos semanas – respondió David, ambos rieron – Bueno, cuídate Emma.

Nos veremos en la cena papa – ambos se abrazaron.

Emma volvió a tomar asiento frente a su escritorio, no tenía demasiado trabajo que hacer más que revisar las propuestas que presentaría el día siguiente en la reunión del consejo. Había adelantado la mayoría del trabajo en casa de Regina la noche anterior, solo tenía alguna que otra forma que completar y algunos papeles que firmar, pero nada más que eso.

El día en la estación paso lento y tranquilo, Emma no dejaba de pensar en Regina y en formas de ayudarla. Cansada de darle vueltas al asunto sin encontrarle solución alguna, Emma decidió salir a patrullar los alrededores de Storybrooke, antes de salir chequeo que su radio estuviese conectada, su celular funcionando y las cosas en la estación se encontraran en orden, finalmente cerro todo con llave y subió al patrullero de la estación.

Después de dar vueltas casi hasta el final de su turno, y haber pasado más veces de las que realmente le correspondía por la mansión de Regina, Emma decidió regresar a la estación. Le había resultado curioso que todas las luces en la mansión se encontraran apagadas, Emma sabía que Regina tenía que estar allí porque después de la oficina ese era el único lugar que frecuentaba. La rubia sintió tristeza al saber que Regina regresaba a un hogar vacío todos y cada uno de los días de su vida, ella misma lo había padecido por más de diez años luego de escaparse del orfanato y sabia mejor que nadie que la soledad era un arma de doble filo.

Después de regresar a la estación Emma termino su turno y finalmente regreso al departamento, donde la esperaban sus padres y su hijo, se dio una ducha rápida y luego ayudo a terminar de poner la mesa.

Esta exquisita – comento David mientras Emma y Henry intentaban camuflar sus risas.

No es como la de Regina – murmuro Snow apesadumbrada.

No te sientas mal – dijo Henry sonriendo – Mama es la mejor, pero tu estas definitivamente en segundo puesto. Además mira a Emma, ella ni siquiera es capaz de hacer huevos sin incendiar la cocina.

Golpe bajo – dijo Emma mirando a su hijo – pero es verdad.

Supongo que siempre hay alguien peor que uno mismo – comento Snow.

Bueno gracias por defenderme mama – dijo Emma fingiendo estar ofendida.

Lo siento Emma pero es la verdad – todos rieron frente al comentario de Snow.

Al terminar, todos ayudaron a recoger la mesa y mientras David y Henry se encargaban de limpiar Snow y Emma se trasladaron al sofá.

¿Cómo están las cosas con Regina? – pregunto Snow mientras bebía la taza de café que David le había traído.

Ya sabes – respondió Emma suspirando – es Regina.

¿Te refieres a que se niega a aceptar ayuda a pesar de saber que la necesita?

Exactamente – respondió Emma mientras bebía su propio café.

Hace que me recuerde a alguien que conozco – comento Snow.

No estamos hablando de mí ahora – se defendió Emma.

Ambas se quedaron en silencio durante algunos minutos.

¿Qué sabes de su pasado? – pregunto Emma.

No mucho – respondió Snow – Solo que Cora era demasiado estricta con ella.

¿Qué estás pensando? – pregunto Emma al ver que Snow se sumergía en sus pensamientos durante algunos minutos.

Regina nunca me conto nada, pero estoy muy segura de que Cora la maltrataba cuando era pequeña. Una vez le pregunte como se había hecho la cicatriz que lleva en el labio, sus ojos se llenaron de lágrimas y no volví a verla al menos durante una semana.

No debe haber sido fácil – comento Emma sumergida esta vez en sus propios pensamientos.

Es tan diferente de la mujer que conocí – comento Snow de repente – Ella estaba tan llena de vida Emma, de amor, de esperanza, cuando volví a verla en el castillo para la boda con mi padre todo era tan diferente, era como mirar a otra persona – comento con tristeza Snow.

Emma decidió no comentar que casarse con un hombre cuarenta años mayor y contra su voluntad podría cambiar a cualquier persona. Nunca había tocado ese tema con su madre y tampoco deseaba realmente hacerlo, suponía que Snow tenía una buena imagen de su padre y no le correspondía a ella manchar ese recuerdo.

¿Qué hay de su padre, Henry?

Henry amaba a Regina, era una buena persona pero él nunca logro enfrentarse a Cora. Siempre apoyo a Regina en las decisiones que ella tomara y permaneció a su lado hasta el final.

Emma permaneció en el sofá por varios minutos luego de que su madre se había ido.

Ve a dormir Emma – dijo Snow acercándose a su hija – Henry está esperándote para que le desees las buenas noches – diciendo eso se acercó a su hija y deposito un beso en su frente – Buenas noches.

Buenas noches – respondió Emma.

¿Has visto a mama hoy? – pregunto Henry apenas Emma hubo ingresado en la habitación.

Si, la vi hoy a la mañana.

¿Cómo se encontraba?

Bien – respondió Emma.

Sabes que yo también puedo decir cuando alguien está mintiendo – dijo Henry incorporándose en la cama y mirando fijamente a su madre - ¿Se pelearon?

Tuvimos una pequeña diferencia – respondió Emma mientras comenzaba a buscar su pijama. Nunca en su vida había usado pijamas para dormir, pero ahora que debía compartir la habitación con su hijo, se veía obligada a hacerlo.

¿Diferencia? – pregunto Henry levantando una ceja, en un gesto que Emma reconocía como una marca registrada de Regina.

Escucha Henry – dijo Emma suspirando y tomando asiento sobre su cama – Las cosas no van a solucionarse simplemente de un día a otro – Emma luchaba para encontrar las palabras que le permitieran explicarle a su hijo la situación en que se encontraba su otra madre, sin revelar demasiada información – Esto es algo que va a llevar tiempo y tienes que entender que no es algo que yo pueda explicarte, son problemas de adultos y los adultos debemos resolverlos.

¿Pero tú vas a ayudarla verdad? A resolver lo que sea que mama tiene que resolver.

Estoy intentándolo – respondió Emma con sinceridad.

De acuerdo – respondió Henry.

Bien, ahora es hora de dormir, tienes colegio mañana – dijo Emma intentando aligerar el ambiente – Buenas noches Henry – Emma beso a su hijo en la frente.

Buenas noches – murmuro Henry.

Emma apago las luces e intento dormir, pero el sueño no venía. La conversación que había mantenido con Snow la mantenía despierta, no podía dejar de preguntarse a que tipos de castigos había sido sometida Regina durante su niñez, por que su padre nunca la había defendido pero por sobre todas las cosas se preguntaba cómo había sido la Regina que Snow había conocido, esa mujer llena de amor y esperanza, Emma deseaba conocerla y esa misma noche se propuso que haría todo lo que estuviese a su alcance para lograrlo.