Se sentía furioso y frustrado, realmente quería llorar y llamar a papá para que solucionará todo el maldito problema, sin embargo no se atrevía a decirle que su vida era un maldito desastre aunque sus notas eran buenas, vivía con un gato y que en el maldito año todos habían rechazado una cita con él.
No podía llamar a papá. Esa fue su decisión cuando llegó a la puerta de su departamento arrugando una carta en su mano derecha.
-Sebastian-escucho su nombre dentro de su departamento y esa no era la voz de Hunter. El muy maldito estaba con alguien más ahí. Sacaría de inmediato a esa persona y obligaría a su casi ex mejor amigo a ayudarlo a solucionar lo de la Universidad.
Cuando abrió la puerta sus convicciones se fueron al suelo. Porque no era cualquier persona la que estaba ahí, sino que era Kurt y Hunter conversando. Por eso se fue a su habitación sin saludar, aunque en todo eso siempre alguien tenía que delatarlo.
-Cher-susurro cuando el gato se paseó en sus piernas y luego apareció Hunter tras él.
-Bas-dijo con una sonrisa burlona.
-Cuando terminen de hablar que se marche y te vas detrás de él-dijo queriendo entrar a su habitación y azotar la puerta, pero Hunter lo detuvo.
-Qué pasó-dijo sorprendido con la hostilidad del castaño.
-Ahora que dejaste de reírte con el maldito de Hummel quieres saber-le gritó sabiendo que Kurt escucharía.
-Ese maldito prepara almuerzo para ti.
-¡Me importa una mierda Clarington!-gritó tirándole la maltrecha carta en la cara- ¡Me expulsaron de la universidad!-en ese punto debió saber qué no saldría nada bueno de su boca, pero aún así siguió-yo no copie y tu sabes que no lo he hecho jamás. Según ellos sí.
-Debe haber un malentendido. Tienes que ir a hablar. ¡Dile a tu papá!-dijo intentando dar con una solución mientras le sacaba una foto a la carta con su teléfono.
-Claro. Voy a ir y contarle eso a papá. Después de todo no tiene ningún problema-dijo mordaz y atrayendo la atención de su amigo.
-Pero es abogado y puede ayudar, no puedes…
-No puedo hacerle eso. No ahora-dijo empuñando las manos y bajando la mirada.
-Él no te reclamará. Te conoce y sabe que esto jamás…
-Mi mamá se está muriendo-dijo con los ojos llenos de lágrimas- Hablé ayer con papá, lo llamé y cuando escuche su voz tan neutra supe que algo pasaba. Mamá está internada, hace una semana le descubrieron cáncer-dijo sintiendo como las lágrimas bajaban y luego los brazos del rubio lo envolvieron de forma protectora. Entonces fue cuando se soltó y comenzó a llorar en el pecho de su amigo.
Pasaron algunos minutos cuando consiguió tranquilizarse. Pero la presión en su pecho se mantenía y la preocupación no se iba.
-Hay que solucionar esto y luego te marchas a verla-dijo separándolo y poniendo una mano en su hombro-Vamos a almorzar y hablemos-dijo el rubio mostrando la carta-en cuanto a tu madre. Ella es una Smythe, nunca dudaría de su capacidad de hacerle frente a algo tan cabrón como el cáncer.
-Gracias-susurro quitándole la carta de la mano-almuercen, hablamos luego-dijo entrando a la habitación y Cher siguió sus pasos. Se encerró, se acostó en su cama y el gato saltó en su pecho. Lo acaricio y sintiendo su ronroneo se durmió.
Había decidido quedarse para saber qué sucedía. Cuando Hunter le contó no supo cómo reaccionar, porque su padre superó el cáncer y seguía junto a él, esperaba que la señora Smythe lo logre también.
-Creen que Sebastián copió en su último examen-dijo viendo como el castaño servía dos platos con spaghetti, el favorito de su mejor amigo.
-Qué pruebas tienen-murmuró sentándose frente al rubio.
-No lo sé-dijo sintiéndose en confianza con Kurt, después de todo habían compartido durante los días anteriores varias tazas de café para saber algunas cosas de interés mutuo.
-Sebastian debe defenderse si o si el lunes a primera hora.
-No va a querer-dijo sabiendo lo que haría su mejor amigo.
-No es opcional. Lo tendrá que hacer. Me acompañas luego de almorzar a buscar unos libros para que trabaje en su defensa.
-Me va a odiar-susurro Hunter pensando en obedecer.
-Ya nos odia sólo por estar aquí. Así que no te preocupes. Todo irá bien.
Sólo esperaba que Hummel no se equivocara. Porque de ser así pendía de un hilo su amistad con Sebastián y la carrera de su amigo.
-A mi no me hará caso-dijo el rubio cuando metían los libros en el bolso de Kurt. Sí, se habían ido luego del almuerzo a buscar el material para Sebastián.
-¿Cómo lo sabes?-susurro cruzando su bolso y caminando por el pasillo junto a Hunter.
-Lo conozco desde la escuela. Sé que no hará lo que le diga y está tan desanimado con lo de su madre que no lo hará.
-Entonces-dijo con una sonrisa-lo obligare. Dame tus llaves-dijo deteniéndose justo fuera de la biblioteca-si te necesito te llamaré-dijo decidido.
-Espero esto sirva sino me odiara de por vida-murmuró entregando sus llaves y despidiéndose del castaño, quien con toda la seguridad que tenía camino al departamento de Sebastián.
Aunque una vez estuvo dentro sintió que no tenía que estar ahí. Lo que vio lo dejó sorprendido. Allí junto a la puerta de entrada había un bolso azul.
- No sé qué planean pero pueden ahorrarselo. Me marcho a casa- dijo Sebastián tomando su mochila y poniéndola en su hombro derecho. Mientras Cher lo seguía.
-No puedes huir del problema. Tienes que enfrentarlo-dijo Kurt tapándole el paso.
-Mi madre se está muriendo. Prefiero pasar mi tiempo junto a ella antes que aprobar un examen.
-Tu mamá no morirá hoy. Inténtalo y arregla lo del examen. El lunes después de hablar en la Universidad puedes irte-dijo con tranquilidad.
-Ni siquiera me conoces y no eres nadie para tratar de entender lo que estoy pasando. No sabes nada de mi Hummel.
-Mi padre día a día enfrenta el cáncer y ambos seguimos nuestras vidas aún después de lo cruel que puede ser la enfermedad. Por eso sé por lo que…
-No me refiero a eso. No me conoces. Por tanto no tienes idea de cómo pasaré esto. No se trata de que hayas o no pasado lo mismo.
-Bien-dijo suave y moviéndose a un lado, decidió caminar a la cocina.
-Idealmente te vas-dijo mirándolo extrañado y sin abrir la puerta.
-Alguien debe cuidar a Cher y el departamento.
-Hunter vendrá a cuidarlo, no me interesa tenerte de chismoso entre mis cosas. Andate.
-Puedo ayudarte-dijo volviendo en sus pasos y depositando algunos libros en la mesa de centro que estaba delante del sofá.
-No quiero tu ayuda-dijo abriendo la puerta y mostrando la salida.
-Te dejaré estos libros aquí. Vendré por ellos el lunes en la tarde-dijo marchándose de ahí y escuchando el portazo que Sebastián dio cuando salió al pasillo.
