¡Hola personitas!
El día de hoy les vengo a traer el color naranja, y todos saben que significa, ¿no? Pues que ya estamos en el tercer año de este par de tortolitos, vale, este par de amigos. Este va sobre las materias optativas y el inconveniente que representan para Sirius. Espero que les guste ^^
¡A leer!
Disclaimer: Todo el universo y los personajes pertenecen enteramente a Jotaká, si fueran míos Harry no llevaría gafas y sus ojos serían grises.
Adivinación.
Era en tercer curso cuando los alumnos escogían sus materias optativas, y era por eso que Sirius odiaba ese grado, ¿por qué más materias? Tenía bastante con las que llevaba hasta el momento como para todavía tener más tareas, exámenes, clases…
—No hay remedio, Sirius, tienes que escoger una pronto -Le recordaba Lily, aquella tarde estaban sentados en la orilla del lago negro bajo la sombra de un gran abeto, observando los folletos de las materias optativas intentando decidirse—, pensemos, ¿te gustan las Criaturas Mágicas?
—Claro, verlas de lejos, no tener que cuidarlas, si no tendré hijos, ¿que te hace pensar que quiero una mascota? -Respondió él, rodando los ojos en una mueca de fastidio. No quería saber nada sobre la escuela, por eso se había alejado de Remus que cada vez que lo veía no hacía más que agitar esos condenados folletos frente a su nariz, reclamando una respuesta.
Ellos ya habían elegido sus optativas y lo habían hecho parecer tan sencillo que a Sirius le provocaba un poco de envidia, Peter y James se habían decidido por Adivinación pues decían que sería una materia fácil y no tendrían que matarse con números y extraños lenguajes, pero para él la adivinación no tenía nada de atractivo, él creía que saber que te sucedería al día siguiente le quitaba emoción a la vida. Y Remus iba de un lado para otro con su folleto sobre Runas Antiguas comentándole a quien quiera que se dejara lo maravillosas que eran.
Lily soltó una risa ligera ante la frustración de su ¿amigo? -la verdad era que a esas alturas, ni ellos mismos sabían si eran más que compañeros de clases— y arrojó los folletos al pasto antes de tomar su cabello y anudarlo en un moño bajo con su varita mágica, luego se acostó con la mano sobre sus ojos. Sirius sólo la observaba con cautela.
No sabía que pensar de ella. Era verdad que en el último tiempo se llevaban muy bien, solían encontrarse en los jardines o en cualquier parte del colegio para charlar, pero ni él ni ella se miraban demasiado cuando los amigos de ambos estaban cerca; su amistad era como un secreto entre ambos. No tenía bien en claro porque no quería compartirla, pero no quería.
Le agradaba sentarse a su lado y hacerla reír, pues su sonrisa de dientes blancos lo hacía sentirse reconfortado. Le gustaba el modo en que su cabello se convertía en un incendio en cuando lo tocaban los rayos del sol, y tenía una inmensa curiosidad por saber cuantas pecas adornaban su nariz de bolita y su cuello de piel tan tersa como los duraznos, pero nunca se había atrevido a tocarla ni un poco a excepción de la vez en que había posado su mano en su hombro. Tal vez se debiera a que ella tenía un severo trauma con la picazón y la caída del cabello.
Agitó sus pensamientos junto a su cabello, y llevó su vista de nuevo a los folletos que reposaban tranquilamente en el pasto, agitándose con el viento. Uno de ellos llamó su atención, pues el título estaba subrayado una y otra vez con tinta, lo tomó y le sorprendió ver que se trataba de Aritmancia, una sonrisa creció por su rostro.
Lily se hallaba contemplando como el calamar gigante esperaba a que las aves bajaran a por un poco de agua y después las atrapaba entre sus grandes tentáculos y las sumergía hasta el fondo del lago negro, cuando sintió que al fin Sirius se movía hacia los folletos. Los había dejado allí simplemente porque sabía que alguno tendría que atraerlo, y, aunque tal vez nunca lo admitiera, estaba cruzando los dedos para que escogiera Aritmancia, la única optativa que ni sus amigos ni los de él habían elegido, pero ella sí.
—¿Qué hay con la Aritmancia, pelirroja? ¿De qué va? -Inquirió Sirius, provocando que el interior de ella se pusiera a bailar una conga o algo parecido.
—Trata sobre la adivinación, pero empleando la numerología -Contestó ella conteniendo el entusiasmo en el tono de su voz—, gracias a la Aritmancia fue que se descubrieron las propiedades mágicas del número siete, es muy interesante. ¿Por qué? ¿Te atrae?
—Tal vez -Confesó él, con el ceño fruncido mientras hojeaba el papel en sus manos—, me gustan los números.
—Entonces esta es tu optativa -Le aseguró Lily, con su sonrisa incandescente. Y Sirius no pudo más que asentir.
