NI SAILOR MOON NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI.


—si gustan esperarme en las salas del edificio, iré por el auto. —

—esta bien— dijo Michiru

Haruka se perdió entre los pasillos. Michiru se dirigió junto con Hotaru a las salas de recreación del lugar. En cuanto entraron las caras de todos se giraron a verlas, sus humildes ropas contrastaban con aquellos trajes elegantes y de diseñador. Con toda la dignidad que pudo guio a su hija para que se sentara, pero no pudo evitar notar que unos sillones más adelante estaba una familia con su pequeño hijo. Michiru suspiro y la oleada de tristeza regreso.

Aquel pequeño no solamente lucía unas ropas elegantes y de un costo que pocos se podían permitir, si no que estaba platicando feliz de la vida junto a sus dos padres que se desvivían en escuchar al pequeño, le contestaban interesados. El niño sonreía y proseguía con sus relatos.

¡Cuán diferente era el mundo de ese pequeño y el de Hotaru!

Estaban en el mismo edificio, respirando el mismo aire, a un par de metros de distancia, y la diferencia era abismal, mientras ese pequeño vivía entre oropeles y lujos, su hija a su tierna edad ya conocía lo que eran las privaciones y la pobreza. El pequeño era la adoración evidente de sus padres y su hija había sido arrojada a la calle por el suyo. Y su madre no tenía ni siquiera un techo que ofrecerle.

—¿señorita?... —

—¿perdón? —

Un encargado de seguridad estaba parado a un lado de ellas mirándolas con cierta desconfianza.

—buenos días, disculpe pero… ¿Quién la dejo entrar aquí? —

—eh…lo que pasa es que…—

—vienen conmigo— La voz de Haruka se hizo presente, Michiru suspiro aliviada por lo oportuna que era Haruka. Todos alrededor las miraban muy interesados. —llegaron en la noche…Mas tarde las registro—

—¡arquitecta Tenoh! claro…disculpen, con su permiso. —

El guardia huyo rápidamente del lugar.

—¿nos tienes que registrar? —

—sí, son las reglas de seguridad del lugar, quien vive aquí se registra por….—

Hotaru se levantó del sillón y se aliso un poco la falda aprovechando que Haruka y su madre hablaban sobre temas poco interesantes. Al parecer las personas habían dejado de prestarles atención. Comenzó a buscar que tan lejos estaban del salón de juegos recreativos hasta que se encontró con la mirada azul del niño que estaba sentado con sus padres a unos metros. El niño la miraba fijamente, pero Hotaru no sintió hostilidad o antipatía. Al contrario, el niño la miraba con mucho interés.

—bueno pues vámonos el coche ya está afuera—

—bien, Hotaru vamonos— llamo Michiru. Hotaru se levantó del sillón y comenzó a seguir a su madre. Volteo antes de salir. El niño le dedico una sonrisa y agito su mano despidiéndose, Hotaru apenas correspondió el saludo.

—se ve que eres muy conocida por aquí—

Decía Michiru mientras Haruka le abría la puerta del deportivo, la del cabello aguamarina quiso aparentar indiferencia al tremendo auto que poseía la rubia. Pero en el fondo se habia quedado de piedra ante el deportivo color rojo, que imponía respeto.

—bueno no somos muchos los que vivimos aquí, es natural que el personal nos conozca a todos. —

Haruka después de abrirle la puerta a Hotaru ingreso al vehículo y se fundió en las calles de la ciudad.

—espera, como pueden vivir pocos si el edificio es muy grande. —

—es un piso por departamento, y las áreas sociales son exclusivas de los habitantes, el publico en general no esta admitido…además en un edificio terminas conociendo a todos…todos los peces se conocen después de nadar en la misma pecera—

—sí, pero eso no explica que te tengan tanto respeto—

—ah eso es por que yo fui parte del equipo de arquitectos que diseño este edificio, entre otras razones…—

—¿en serio? —

—sí, desde que era estudiante en estados unidos—

—ya veo, y a todo esto ¿Por qué arquitectura? ¿Dónde estudiaste? — pregunto Michiru visiblemente interesada en iniciar una plática que la distrajera del modo violento en el que Haruka manejaba. Dios santo esa rubia conducía como el mismo diablo —¿siempre lo pensaste? —

Haruka volteo a verla un instante.

—en realidad y si te soy honesta, no. Me daba igual una universidad u otra, me sorprendió saber que en estados unidos me había aceptado una de las universidades más prestigiosas. No lo pensé dos veces y me fui del pais lo que yo quería era alejarme lo más que pudiera de Japón —

—¿Por qué? —

Haruka se revolvió un poco incomoda

—no me gustaba mi vida y necesitaba reiniciar en otro lado sentía que si me quedaba aquí seguiría siendo "la niña flacucha de la boca chueca"— explico con una sonrisa de oreja a oreja. Michiru trago saliva contrariada.

—discúlpame, no debí decir eso. Siempre fui muy apartada de las burlas y los apodos entre los estudiantes, créeme de verdad, en la escuela siempre fui respetuosa con los compañeros es que la sorpresa de verte tan cambiada a cómo te recordaba fue…—

—tranquila, no pasa nada de gravedad. — Calmó Haruka — irme lejos era lo que necesitaba fue una buena experiencia y hasta ahora no me puedo quejar, conocí gente maravillosa, contactos importantes, tengo un buen empleo… una carrera que termine amando…en fin he ganado bastante—

—pero… ¿no encontraste a alguien que te atara a estados unidos?, la mayoría de los universitarios que logran salir del país muy rara vez regresan—

Haruka freno con cautela, el semáforo marcaba una luz roja. Se mordido el labio con tensión Analizo un poco la pregunta de Michiru antes de responder, la aguamarina la miraba expectante. Incluso Hotaru dejo de mirar el paisaje para concentrarse en lo que iba a contestar. Se revolvió un poco incomoda en el asiento de que precisamente Michiru fuera la que le hiciera esa pregunta. ¡Ni siquiera mina que era tan indiscreta!

—claro que sí, hubo una persona importante, pero…—

—¿y que paso? — la apremio Hotaru muy curiosa.

—…nuestras maneras de pensar eran muy diferentes, nos dimos cuenta que juntas no íbamos a llegar a nada y finalizamos la relación en los mejores términos posibles y sobre Japón no había pensado quedarme una gran temporada aquí, solo terminare unos compromisos y veré que sigue con mi vida…ya llegamos, ¿prefieren ir primero a ver los muebles o quisieran pasar directamente a la ropa? —

—creo que primero a la ropa, por los muebles no te preocupes. Creo que un colchón inflable será suficiente no queremos ser una carga muy pesada…—

Michiru se desabrocho el cinturón de seguridad con un sentimiento de culpa, era evidente que Haruka se había sentido muy incómoda de hablar de esos temas. Ella lo único que quería era sacar un tema de conversación que le permitiera conocerla más, no preguntarle directamente sobre su vida amorosa como toda una indiscreta. Ella no le había pedido santo y seña de su vida marital con Rubeus.

—tonterías, creo que ustedes llegaron en el momento indicado. Quería remodelar el cuarto y que mejor que tener una segunda y una tercera opinión—

Haruka bajo del vehículo muy animada, queriendo dejar el tema de su relación muy atrás. Era en el fondo un recuerdo doloroso teniendo en cuenta como había terminado todo…Y no quería ensombrecer el día con algo que ya había pasado. Además, estaba muy contenta con la compañía. de alguna manera ver a Hotaru mirar a todos lados con curiosidad y alegría le hacía sentirse bien. La niña le simpatizaba mucho, y le gustaba verla sonreír, quizá por el hecho de que cuando la conoció no podía ocultar su cara de tristeza. Y contribuir un poco a su alegría le daba mucha paz.

—creo que vi por aquí una tienda de ropa infantil muy bonita— dijo Haruka caminando junto a Michiru. —sí, es ahí—

señalo el lugar y procedieron a entrar. Michiru miro entre horrorizada y paralizada la lujosa tienda. Los maniquíes infantiles mostraban prendas de diseñador elegantes, estilizadas, a la última moda. Una amable dependienta que tenía más apariencia de supermodelo que de vendedora se acercó hasta Hotaru y Haruka para atenderlas. Michiru solo miro hacia las letras azules con plata que daban a conocer el nombre del diseñador.

Catus Benedetto

Era inconfundible ya que las prendas tenía en el cuello de las camisas o en la parte baja de las faldas, las inconfundibles orejas de gato de la marca. ¿Cómo podría confundirlas? Si cuando ella era una niña sus padres la llenaban de ropa de ese diseñador. Por eso sabía que todas y cada una de aquellas prendas no eran para nada baratas.

—buenas tardes, señor…señorita, ¿buscaban algo en especial? Algún tipo de prenda o quizá quieren ver lo último de la temporada—

Samantha les sonrió e hizo caso omiso de las ropas que llevaba la niña. Estaban hechas una pena, dio un vistazo rápido para ver la situación de la pequeña y ver qué tipos de prendas se ajustarían a ella y al presupuesto de sus padres, la niña parecía ser una niña refinada. Y seguro que eso lo saco del bombón de su padre que parecía tener la solvencia económica suficiente como para enseñarle lo mejor de la colección. Solo se encogió de hombros, quizá la pequeña lucia así de descuidada porque su madre ni siquiera era capaz de arreglarse un poco, había que ver la facha de aquella mujer cuyas ropas estaban igual de viejas y ordinarias que las de su hija.

Increíble que algunas personas ni siquiera pusieran un mínimo de esfuerzo por arreglarse un poco, y era una lástima porque la mujer era muy hermosa. Pero bueno, le pagaban por darles una ayudadita a los pequeños, de los adultos se encargaban otras marcas, y por dios que esperaba que Dior, carolina Herrera, Calvin Klein, Jimmy Choo, Elizabeth Arden, Channel o quien fuera le tendieran una manita a aquella desubicada mujer.

Samantha hecho a volar su imaginación como la mujer soñadora que era. ¿estarían divorciados? Tal vez, quizá era la visita mensual del padre y no soporto ver a su hija asi de descuidada, tal vez la madre estaría en depresión por el reciente divorcio al haber sufrido el engaño de su marido con su secretaria y…bueno basta, ella tenía trabajo que hacer.

—¿Cómo que estaba buscando para la pequeña? —

Haruka miro a su alrededor con pánico, no tenía idea de cómo debía vestirse una niña. O qué clase de prendas le gustarían a Hotaru. Ella desde niña siempre fue muy simple y andrógina. Siempre con un short, un pants y una blusa holgada, llevaba apenas unos años interesándose en la moda. Pero Hotaru era obviamente otro tipo de niña se veía a todas luces delicada y femenina del mismo tipo de su madre. Estaba prácticamente perdida, Hotaru y la vendedora la miraban con expectativa. Ella decidió que era una completa ignorante en esta nueva área. Y decidió agacharse para estar a la altura de la niña.

—Hotaru…— tomo sus hombros con delicadeza —…elige la ropa que más te agrade, la señorita y yo te diremos si se te ve bien o te daremos sugerencias, pero la decisión final es toda tuya—

—¿en serio? — pregunto Hotaru incrédula— ¿Cuántas prendas debo de comprar…? —

—las que tu creas que necesitas de verdad— contesto Haruka.

—me parece una excelente decisión señor— felicito Samantha a Haruka, y con más gusto comenzo a guiar a Hotaru por la tienda, siempre era un resoplido de aire fresco encontrar a un padre consiente de que su hijo o hija podría tomar libres decisiones sobre algo tan personal como la ropa. Casi no existían personas así, y estaba acostumbrada a aquellos padres asfixiantes que imponían aun sin darse cuenta, su gusto y sus decisiones sobre las de sus hijos.

Y por lo que veía, el gusto de esa pequeñita no estaba del todo desatinado, combinaba bien las ropas y elegía las prendas más sofisticadas y sabia reconocer cuando una prenda no le favorecía. ¡hasta parecía una princesita de cuento de hadas! Samantha se la paso asintiendo complacida a su joven clienta, y solo un par de veces tuvo que corregirla y orientarla por mejores vestidos y accesorios.

Suspiró fascinada, aquel rubio tan guapo y gallardo se encontraba platicando con la niña acerca de cómo le quedaban las prendas, se le veía tan atento y tierno. Incluso intervino inteligentemente cuando la madre se había acercado para reprender a su hija y decirle que no llevara tanta ropa, a Samantha le pareció una exageración, la niña no llevaba las grandes bolsas que llevaban por montones los niños caprichosos que solían frecuentar la tienda, la pareja platico unos minutos apartada de ellas.

—señorita, aprovechando que están tus padres ocupados—

—¿si? — pregunto Hotaru quien decidió que no era muy prudente decirle a la vendedora que Haruka y su madre no estaban casados.

—déjame tomarte unos datos para iniciarte como cliente—

—¿ah? —

—sí, todos los niños que compran en Catus forman parte de un club, con cada compra acumulan puntos que les sirven para comprar alguna prenda extra, se les manda un paquete de regalo en su cumpleaños, incluso pueden ganarse un viaje a parís en la semana de la moda para ver lo último de nuestros diseños, o viajes a centros recreativos infantiles de todo el mundo—

—¿en serio? —

—sí, ¿te interesaría llenar el formulario? yo ingresare tus datos al sistema, cualquier duda puedes preguntarles a tus padres—

—si—

Hotaru comenzó a anotar sus datos, su nombre y su fecha de cumpleaños eso era fácil, su dirección y cogido postal, titubeo un poco. ¿Qué se suponía que debía poner? ¿la dirección de su casa o la del departamento de Haruka? Bueno eso lo dejaría para después.

Gustos o hobbies. Hotaru lo pensó un momento. Ella no asistía a ningún club en la escuela, no practicaba algún deporte o instrumento, había querido hacerlo pero su padre siempre alegaba que no tenían el dinero suficiente para comprar los materiales de pintura o instrumentos musicales. Bueno le gustaba mirar el cielo y las estrellas. Escribió eso para no complicarse demasiado.

Viajes y lugares turísticos favoritos. Eso era complicado, sus padres no salían de vacaciones como los de sus compañeros, Hotaru en las vacaciones de verano siempre se la pasaba encerrada en su casa o jugando en el parque de enfrente pero no hacia muchas cosas, normalmente salía con su madre un par de veces al centro de la ciudad a visitar un museo gratuito o sentarse en un parque a tomar helado. ¿Qué escribir? Bueno le gustaba mucho el templo Hikawa y lo conocía muy bien ya que su madre y ella iban seguido y según había leído en la placa del templo era un sitio turístico muy importante.

—¿tienes alguna duda? — pregunto la dependienta al ver la cara evidente de confusión de Hotaru.

—Estoy bien gracias—

Con torpeza siguió llenando el formulario intentado contestar lo mejor posible. Haruka se acercó a pagar al final había convencido a Michiru de llevarse todas las prendas que eligió. Hotaru se acercó a la rubia y le jalo la camisa con timidez.

—¿Qué pasa? —

—¿podrías poner tu dirección? Es para unirme al club de la marca—

Haruka se sorprendió Hotaru no le parecía la típica niña Fashionista que deseara unirse a ese tipo de frivolidades, pero sonrió con gentileza seguramente era la primera vez que la invitaban a unirse a algo, y aunque fuera una tontería seguramente Hotaru quería pertenecer a algún lado o que la tomaran en cuenta. Asintió y de buena gana escribió su dirección.

—listo Hotaru—

—vuelvan pronto—declaro la dependienta mirando a la pequeña familia, estaba segura que la niña le pidió a su padre su dirección entonces era obvio que estaban divorciados, además la actitud distante de la mujer le indicaba que estaba deprimida seguro su ex marido le había hecho algo, pero entonces ¿Por qué su ex marido la miraba con tanto respeto y admiración? como envidiaba a la chica de cabello aguamarina, ella también quería a alguien que la mirara como ese rubio la veía.


—Listo los muebles llegaran en un par de horas—

Michiru se encontraba con Hotaru escogiendo algunas mochilas escolares. Haruka se había quedado con el encargado de la mueblería para ajustar los detalles de la compra. Fue una auténtica odisea ponerse de acuerdo, ella quería la recamara más económica que había, Hotaru por su parte había insistido en llevarse una idéntica a la que tenía Haruka, y Haruka por su parte se portó inflexible al querer comprarles una maravilla de cedro tallada a mano con gran detalle, cuyo precio en el mercado era impagable. Fueron más de dos horas discutiendo los pros y los contras y las tres estaban tan aferradas a su decisión que tuvo que ser el encargado quien les diera la cuarta opción. Una recamara amplia, cómoda como lo pedía Haruka, con un sencillo estilo minimalista como el que quería Hotaru. Y a muy buen precio que era lo que pedía Michiru. El trió no pudo oponer resistencia a esta nueva opción y asintieron encantadas y un poco cansadas de hablar sobre muebles durante dos horas seguidas.

— ¿tan rápido? —

—la mueblería es famosa por sus entregas inmediatas. —

Haruka sonrió y se giró a ver la canasta de compras de Hotaru. Frunció levente el ceño. Un sacapuntas, un borrador, una pluma y un cuaderno. Miro la mochila que llevaba Hotaru. Sencilla, muy sencilla, casi desechable.

— ¿esa te gusta? ¿Por qué llevas tan poco material? — Haruka tomo un kit de lápices y de plumas gigantesco —mira este tiene mucho más —

Hotaru negó con la cabeza.

—así está bien Haruka, yo soy muy cuidadosa con mis cosas. Y el cuaderno es solo por unos días en lo que recupero mi mochila con mis cuadernos y libros de texto, en realidad solo me falta una pluma por que la anterior casi no tiene tinta, es que me la paso escribiendo cuentos e historias—

Haruka miro a Michiru con interrogación.

—Mañana lunes Rubeus trabaja desde muy temprano, aún tengo las llaves de la casa, iré por las cosas de Hotaru y los papeles importantes—

—Entiendo— Haruka miro a Hotaru. — ¿entonces lo único que te falta es una pluma? — la niña asintió y Haruka tomo una hermosa pluma del estante donde se encontraban todo tipo de marcas italianas. Hotaru la miro asombrada.

— ¡no puedo aceptarla! Es muy costosa la voy a extraviar— dijo mirando con embeleso la negra pluma de esmerado diseño.

—acabas de decirme que eres muy cuidadosa con tus materiales—Hotaru hizo un puchero al verse descubierta, Haruka encontró este gesto muy gracioso y se abrazó a Hotaru— anda acéptala, para ser escritor se necesita una gran biblioteca y una bella pluma. —

Michiru vio como Haruka y Hotaru se adelantaban a la caja, quería decir algo como con la ropa y los muebles pero esta vez se quedó callada. La cara de ilusión de Hotaru al ver aquella pluma tan elegante. Su hija desde que tenía uso de razón soñaba con una pluma así. ¿Cómo quitarle la ilusión? Soltó un largo suspiro mientras veía como Hotaru tomaba la pluma que Haruka acababa de pagar y la abrazaba contra ella emocionada.

—ay, voy a deberle mucho a esta chica—

—¡Michiru! Corre que tenemos que comprar ropa para nosotras— decía Haruka mirando para todos lados con emoción.


—ay estoy que cansada estoy— exclamo Hotaru dejándose caer en la silla de los comedores comunes que ofrecía el centro comercial. Haruka le sonrió.

—ya lo creo, pequeña. Hemos caminado por el centro comercial como cinco veces—

—sigo pensando que lo que compraste no era necesario, podíamos comprar ropa más barata Haruka—

—Michiru…es mil veces mejor comprar un pantalón de cien dólares que quince de 10, esas prendas no duran mucho. Además, no te preocupes puedo costearlo—

Michiru miro hacia la mesa con vergüenza

—te juro que en cuanto comience a trabajar te lo pagare todo—

—de acuerdo, pero no hay prisa. —Haruka le sonrió bondadosamente. Michiru se sintió relajada después de verla sonreír de esa manera. —vaya que hambre tengo, ¿Qué se les antoja comer? Personalmente a mí me encantan esas ensaladas que ofrecen ahí. Iré a pedir una, pero ustedes que desean. —

—pues no se…— dijo Michiru viendo a su alrededor. Se sintió un poco incomoda al ver como algunas personas se giraban para verlas descaradamente. —lo que tu decidas está bien—

Haruka alzo una ceja.

—¿lo que yo decida? —

—si—

—¿y si yo decido que no quiero elegir por ti? — Haruka se acercó a ella y con delicadeza la levanto de su silla— vamos Michiru…hay demasiadas opciones, creo que vi un restaurante de sushi por ahí. Toma — dijo entregándole unos billetes— compren lo que más le apetezca. Yo iré por una ensalada—

Dicho esto, Haruka se dirigió al lugar, estaba viendo el menú del día cuando percibió la penetrante mirada de una mujer de mediana edad que la miraba como si quisiera torturarla. Haruka decidió ignorarla y procedió a ordenar y pagar la cuenta. Le entregaron su número de ficha y comenzo a retirarse.

—cerdo golpeador—

murmuro la mujer en cuanto Haruka paso a su lado. La rubia volteo a verla con cara de sorpresa y tuvo que enfrentarse al odio que se podía vislumbrar en ese rostro. Tardo unos segundos en recomponerse y sin decirle nada camino hacia donde estaban Hotaru y Michiru.

Miro fijamente a su ex compañera de preparatoria. Los moretones no estaban ni cerca de desaparecer, al contrario, se veían muy claros. Su labio roto también gritaba a los cuatro vientos que alguien la había golpeado. Miro a su alrededor, varias personas las observaban de reojo. Unos con desaprobación, y otros prácticamente querían desaparecerla con una mirada. Obviamente creían que ella era la que había golpeado a Michiru. Apretó los puños con rabia e impotencia. Ella jamás le tocaría un pelo a Michiru o a nadie, y el que si lo había hecho seguramente estaría ahorita disfrutando de la vida de lo lindo sin esposa e hija que le dieran molestias.

¡él era el cerdo golpeador que merecía que toda la sociedad lo condenara! Que merecía un justo castigo por aquello que estaba haciendo. Respiro pausadamente, bien viéndolo fríamente Michiru lo eligió a él, ella era en cierto modo culpable por permitir algo así. Pero bueno Michiru solo tenía dieciséis años cuando se enamoró de Rubeus, era inmadura, soñadora y romántica. Se equivocó y todo el mundo tenía derecho a equivocarse. Aunque no tenía derecho a arrastrar a Hotaru a una vida así

¡basta!

Se reprendió a sí misma. Ella no era nadie para meterse en la vida de Michiru, ella le había pedido que confiara en ella y si la juzgaba tan duramente no lograría ganarse esa confianza. Además, así Michiru fuera completamente culpable de todo, ella le tendería la mano igualmente. Michiru y Hotaru necesitaban ayuda y ella no podía negárselas. Pero ¡era tan molesto que la gente pensara que golpeaba a Michiru! Seguro estarían ahorita pensando lo peor de ella y…

— ¿Haruka? —

— ¿eh? —

— ¿estás bien? — Pregunto Michiru con preocupación —te ves molesta por algo—

—ah no, lo que pasa es que…—

—si ya te arrepentiste de que Hotaru y yo…—

— ¡no! No claro que no, es que…—

Y la respuesta llego para Michiru en cuanto un grupo de jóvenes pasó a su lado y miro a Haruka con reprobación, un hombre alto de cabello castaño no se pudo contener.

— ¡maldito golpeador! — dijo antes de retirarse con su grupo de amigos. Dejando al trio de mujeres en la mesa totalmente boquiabiertas. A su alrededor la gente comenzó a murmurar. Y Haruka solo atino a agarrar una servilleta y jugar con ella.

—Lamento mucho eso— dijo Michiru mirando a su alrededor

— ¿Por qué te disculpas? —

—es mi culpa que la gente te mire así y te diga cosas, lamento eso también—

Haruka sonrió y acaricio con timidez su rostro, precisamente en el lugar en el que había sido golpeada.

—ay Michiru, tu no pediste que te golpearan ¿o sí? —

—no, pero no es justo que tu cargues con la culpa de…—

—no te preocupes, yo sé que no soy un "cerdo abusivo" y como te habrás dado cuenta ya estoy acostumbrada a la desaprobación de la gente desde hace mucho tiempo, desde la preparatoria. Supongo que escuchaste los rumores…déjalo no es gran cosa, no dejaremos que esto arruine nuestra comida ¿o sí? ¿Tú qué opinas Hotaru? ¡Vas a dejar que se arruine este momento?—

Hotaru que se encontraba mirando la charla muy interesada, negó con la cabeza.

—No, ellos no son nadie para hacernos perder la cabeza— respondió.

Haruka le sonrió.

—gracias….eres muy buena— dijo Michiru. Haruka iba a responder pero en ese momento llegaron las meseras con la comida.

—seré todo lo buena que quieras pero cuando como no conozco a nadie, buen provecho— Michiru se rio divertida al ver la cara feliz de Haruka al ver los alimentos, parecía una niña pequeña. Se giró a su hija y pudo jurar que ambas tenían la misma expresión de júbilo al ver la comida.

—Bueno pues buen provecho— dijo divertida comenzando a comer.

El ambiente transcurrió relajado y cuando estaban a punto de terminar la comida el celular de Haruka sonó.

—hola, ¿ya estás aquí? — pregunto Haruka mientras se limpiaba la boca con una servilleta. Michiru volteo a ver a la rubia y la evidente sonrisa que esbozaba. —bien, estoy en los comedores, perdona por adelantarme decidimos pasar a comer…si vengo acompañada, ¿Por qué? — Haruka miro su teléfono extrañada. —rayos me va a matar un día de estos…siempre me deja con la palabra en la boca—

— ¿algún problema? — pregunto Michiru contrariada, quizá Haruka se iba a ver con alguna mujer y ella y Hotaru haciendo mal tercio.

—nada, es que una amiga me pidió vernos hoy. Más bien me lo exigió. Anda muy rara desde hace días….ah pues tú la conoces, es mina aino—

— ¿mina aino? — Michiru intento hacer memoria. — ¿la capitana de voleibol? — pregunto con total desagrado esperando que fuera solo una coincidencia.

¿Por qué Haruka y Mina Aino eran amigas? No podía ser posible.

CONTINUARA…


na: chachan ! me pidieron que los hiciera mas largos y este capitulo que les traigo lo es. espero que les guste y deje con ganas de mas. muchas me han expresado la actitud rara de mina, pues en el siguiente capitulo van a descubrir la razon.

ahora si se habran dado cuenta michiru tampoco le agrada la idea de mina, ¿pondran a haruka en jaque? no se, aun lo estoy considerando. y estoy considerando la posibilidad de conocer a la haruka que fue universitaria en estados unidos y de quien se enamoro y por que terminaron. ¿les gustaria?

asi como tambien estoy considerando algo para navidad. solo espero que los tiempos me sean suficientes. y logre publicarlos antes del 24 de diciembre.

debo tambien agradacer a los comentarios tanto con cuenta como anonimos, espero que me sigan comentando y animando a continuar, me da gusto que esta historia agrade y pues hoy es mi dia libre asi que tengo todo el tiempo del mundo para contestarles ¡por fin! sus reviews.

agradezco sus comentarios, y por aqui nos leemos.