VIVIENDO EQUIVOCADO

POR: Nythan—kun

Capitulo 7: CONFIANZA Y ENCANTO

(Sakura)

Desayunaba lentamente mis tostadas y un gran vaso de jugo de naranja, tenía que preguntarle a mi hermano lo de las malas miradas a Syaoran ya que anoche no había podido hacerlo, había estado muy ocupada toda la noche pues había demasiada clientela y para colmo de males mi hermano se tardó un poco en llegar lo que hizo que el trabajo fuera un poco duro, claro también estaba algo lenta con eso de tener a Syaoran tan cerca y es que creo que me pasé la mitad de la noche viéndolo a él y la otra mitad tratando de atender a las personas.

—Syaoran —suspiré en medio de la cocina y eso fue el peor error que pude cometer pues escuché que los pasos de alguien estaban muy cerca, demasiado cerca para mi gusto y no podían ser los pasos de nadie más que no fuera mi hermano pues mi padre ya se había marchado a la excursión.

—¿Qué dijiste monstruo? —preguntó mirándome con una mirada algo rara, mas rara que las miradas que estoy acostumbrada a recibir de parte suya.

—Ya te dije que… —traté de defenderme —…no soy un monstruo… —pero antes de poder continuar con mis defensas sin sentido Touya me frenó en seco.

—¿Qué dijiste?

—Bueno yo…—no podía decirle que Syaoran me robaba suspiros pues estoy segura que lo acabaría y con eso de las miradas que le hace no cabe duda, pero… creo que esto sería una ocasión para preguntarle lo de las miradas —bueno yo quería preguntarte ¿Por qué miras tan mal a Syaoran? Lo he notado y creo que es un chico muy amable y…

—¿A quién miro bien?

—Yo sé pero por alguna razón lo miras a él peor que a todas las personas, Syaoran no es un mal chico si es por eso que lo miras mal, además me cae muy bien y siempre puedo contar con él cuando lo necesito, nos hemos hecho muy buenos amigos y yo…

Estaría bastante bien que te callaras, ya has hablado demasiado y se te puede salir algo sin querer.

—Es por eso que no me lo aguanto —dijo secamente, y su mirada estaba algo molesta —¿en serio crees que no lo he notado?

—¿Notado que? —pregunté algo nerviosa esperando cualquier respuesta que este me fuera a dar, ¿acaso se dio cuenta de cómo miraba a Syaoran yo? pues con esa mirada que tenía no creo que fuera una respuesta imposible.

—Nada Sakura, notado nada, no tengo nada en contra de ese chiquillo —esa respuesta no era normal en lo mas mínimo —te estaba jugando una broma y tu como eres un monstruo ingenuo y despistado siempre te las crees —sonrió con lo que yo describiría una mirada de burla.

—Ya te he dicho que no soy un monstruo Touya —le grité mientras dirigía mi pie a el de él para darle un pisotón que lo hiciera gritar y que desahogara mi rabia —y Syaoran no es un chiquillo —pero no conté con que mi hermano quitara su pierna y la mía se estrellara contra el piso haciéndome retorcer de dolor bien disimulado.

Si que eres torpe, pisas por arte de magia a Syaoran que no se lo merece y a tu hermano que deberías romperle una pierna no eres capaz de asestarle ni siquiera un golpecito.

Retorciéndome de dolor miré el reloj y pude ver que era demasiado tarde, tomé mi maletín y me dirigí al recibidor a colocarme los zapatos.

—Oye —llamó mi hermano —no olvides que hoy abriremos algo tarde así que no es necesario que te afanes tanto.

—Tranquilo ya lo sé —grité mientras salía de la casa y cerraba la puerta hasta ya no poder ver mas a mi hermano.

Y como se me iba a olvidar que abriríamos tarde si era gracias a ese horario que yo podría estar hasta un poco tarde en la casa de Syaoran haciendo los ejercicios de matemáticas y era gracias a ese horario que yo podía pasarme la tarde sabiendo mas de su vida.

¿No se supone que vas a estudiar?

Se supone, pero siempre hay tiempo para más cosas ¿no?

(Syaoran)

Esta mañana me había levantado un poco más temprano y con demasiadas ganas de ordenar la casa y esta vez ordenar la casa no era arrumar cosas sobre otras, no señor.

Rápidamente empecé con el arrume de libros y revistas que tenía sobre la mesa, era una gran pila de estos así que traté de acomodarlos lo mejor posible que fuera y que se vieran decentes, luego seguí con la ropa que había por todo el apartamento haciendo que este se viera mas desordenado de lo que posiblemente pudiera estar, y efectivamente al levantar las distintas camisas, medias y demás prendas mi apartamento se vio un tanto mejor, limpié un poco el piso con una escoba y un trapeador, llevé mi cuerpo al ultimo destino que me faltaba por asear, la cocina.

Solo de pensar en esta se me ponía la carne de gallina, no era un gran alivio lavar trastos tan temprano como creía que era pero era algo que tenía que hacer para lograr que todo se viera bien así que empecé con mi labor y el solo toque de agua fría en mis manos me retorció todo, pero en fin, entre mas rápido empezara mas rápido terminaría.

Cuando por fin acabé con mi última labor no pude evitar esbozar una sonrisa viendo todo el apartamento, se veía tan bien, es mas no recuerdo haberlo visto tan bien desde que llegué aquí.

¿La llegada de Sakura te hace ordenar?

No tenía nada que ver con la llegada de Sakura, simplemente quería ordenar un poco y nada más.

El ruido de mi despertador me alertaba que se me estaba haciendo tarde, así que me desvestí y me metí a la ducha rápidamente pues no quería llegar tarde, me bañé en poco tiempo y me vestí en mas poco tiempo aun, me peiné o despeiné eso debía decidirlo el que me viera y fui a la cocina a desayunar algo.

Rápidamente preparé un par de huevos y un poco de jugo y digo poco pues solo exprimí dos naranjas y el líquido que salió de ellas no fue bastante.

Comí esto lo mas rápido posible y cepillé mis dientes en igual de tiempo, tomé mi maletín y salí del apartamento, mis pasos eran apresurados, demasiado apresurados teniendo en cuenta que no iba nada tarde, es mas, al juzgar como hice las cosas creo que era demasiado temprano y el reloj de mi mano lo confirmaba, así que procuré andar un poco mas lento y tratar de empezar a comportarme como unos días atrás, pues estos días yo no era el Syaoran de siempre, estos días me sentía inmune y exento a cualquier cosa.

La puerta de la preparatoria estaba frente mió y rápidamente ingresé a esta, llegué a donde debería tomar mi clase y me senté en mi puesto, Eriol que ya estaba allí me miró al igual que su novia, pero ninguno dijo nada, solo noté sus risitas algo picaronas como si supieran algo que yo no y esto no me agradaba así que no les puse mucha atención y me dediqué a esperar la llegada del profesor.

Minutos después la puerta del aula se abría y yo no pude dejar de pensar que era el profesor, pero no, no era este, era Sakura Kinomoto que llegaba todavía agitada y mirando a todos lados, supongo que tratando de ubicar al profesor.

Desde que cruzó la puerta no la había dejado de mirar y mi mirada no se retiró hasta que ella estuvo bastante cerca y me saludó o bueno saludó a Tomoyo, Eriol y a mi.

—Buenos días —Fue su saludo.

—Buenos días —Correspondieron a su saludo Eriol y Tomoyo mientras yo simplemente guardaba silencio y me dedicaba a mirarla.

Ella giró a donde me encontraba después de haber dejado su maletín al lado y volvía a saludar.

—Buenos días Syaoran ¿Como estas?

—Bien Sakura, estoy bien —dije mirando sus cejas para evitar ver esos ojos suyos —¿hablaste con tu hermano?

—Si —respondió — dijo que no tenía nada contra ti y se te mira mal es porque así ve a todo el mundo y es que mi hermano es así realmente.

—Así que a todo el mundo ¿eh? —Ella asintió con la cabeza y se volteaba a ver quien entraba al salón pues la puerta se había escuchado —al sujeto que trabaja contigo no lo mira así —le dije antes de que terminara de voltearse del todo.

—Tienes razón Syaoran, pero supongo que es porque son amigos desde hace mucho.

—¿Supones? —pregunté de una manera algo sugerente.

Ella simplemente terminó de voltearse y escuchar a la profesora que ya había ingresado y se disponía a dar comienzo a la clase, al parecer ese comentario mío la iba a tener pensando el resto de día y no era muy alentador esto pues se supone que tendría que ayudar a la hora de resolver los ejercicios.

(Sakura)

Hoy estaba viviendo el día más eterno de toda mi vida.

A mi mente se le había colado tanto que la tarde de hoy sería la tarde mas buena de mi vida que todo pasaba lentamente y esto no era nada alentador, pero por lo menos ya solo quedaban unos minutos de clase y esto era estupendo, así que decidí ponerme a hacer algo en lo que quedaba de día estudiantil, pues los ejercicios de química que el profesor había colocado en el tablero no se iban a resolver solos o eso pensé.

El mejor ruido que jamás había escuchado en toda mi vida me alertaba que era la hora, que era la hora de estar con Syaoran Li y que los próximos minutos se irían tan rápido.

Empecé a ver los rostros de las personas a mi alrededor, unos alistaban sus cosas y salían del aula, algunos en grupos, otros solos, Tomoyo todavía alistaba sus cosas y su novio la esperaba ya de pie.

Ellos estaban juntos en esto de los ejercicios y ellos sabían los sentimientos que le tenía a Syaoran así que sabía que no iba a haber una invitación por parte de ninguno de ellos para hacer el trabajo en grupo ni nada que se le parezca.

Una vez Tomoyo terminó sus cosas se levantó de su asiento y se despidió de Syaoran y de mí.

—Hasta mañana chicos —dijo mientras se acercaba un tanto a mi para susúrrame algo —espero que aprovechen la tarde —este susurro había logrado alterarme los nervios y mi cara era la primera parte que lograba sentirlo.

—Cállate —le dije y me alejé un poco mientras notaba la sonrisa de Eriol, supuse que no había sido complicado que este se imaginara lo que Tomoyo me había dicho.

—Hasta mañana —escuché a Eriol decir aun con su sonrisa y se acercaba a Tomoyo para luego marcharse y desaparecer de mi vista.

Sentía aun mi cara algo caliente pero lentamente el calor descendía y yo supuse que los rubores también.

—¿Vamos Sakura? —Después de varios minutos escuché la voz de Syaoran —¿o te falta algo? —yo negué con la cabeza y eché dentro de mi maletín como cayeran unos cuadernos.

—Vamos Syaoran —dije mientras me perdía en su rostro y me quedaba así unos segundos y casi por arte de magia el calor regresaba a mi cara.

—¿Te sucede algo Sakura? Tienes el rostro algo rojo ¿acaso tienes fiebre? —Si Syaoran supiera porque estaba colorada, pero creo que ese era el momento perfecto, el momento perfecto para decirle lo que sentía.

—Sabes Syaoran… quiero decirte algo —mi corazón latía a mil por hora y aumentaba progresivamente a medida que los segundos pasaban, no recordaba que mi corazón estuviera así en ningún minuto de mi vida y yo empezaba a sentir la sangre acumularse en mi cabeza, mientras observaba por el rabillo de mi ojo a Syaoran mirándome fijamente —tu… tu…

—Muy bien muchachos abandonen ya las aulas —esa voz era la voz de un profesor que me paraba en mi intento de declaración —¡hey! Ustedes dos —decía refiriéndose Syaoran y a mi —salgan ya del recinto… —el profesor nos miró con algo de picardía antes de seguir —¿o… interrumpo algo?… ya sé, se iban a declarar su amor ¿eh?

Con las palabras de este profesor desconocido para nosotros Syaoran y yo nos miramos algo sonrojados y nos habíamos alejado también, claro que el profesor si le había atinado a lo que iba a hacer yo, pero no a lo que iba a hacer Syaoran.

—¿Que dice? —Dijo Syaoran aun sonrojado y con sus manos en los bolsillos mientras se dirigía a la puerta de salida del aula —¿vienes Sakura? —me preguntó y yo asentí con la cabeza aunque este no pudiera verme, pues estaba delante mió y con la mirada hacía el frente.

—Se ven muy bien —gritó el profesor desde adentro del salón que nosotros ya habíamos abandonado y yo pensé que si alguien lo decía era por algo y que Syaoran era para mi o por lo menos eso era lo que quería pensar.

—Que profesor más loco —dijo Syaoran para mí y me desilusioné un poco al pensar que a Syaoran no le había gustado la idea en lo más mínimo.

—Si demasiado loco Syaoran —dije mientras suspiraba resignadamente.

Salimos de la preparatoria y nos dirigimos sin perder demasiado tiempo a su apartamento, ninguno de los dos decía mucho, él porque era así y yo porque estaba mas entretenida estando a su lado.

El camino hasta el apartamento había sido demasiado corto y ya estábamos frente a este, Syaoran buscó las llaves en su maletín y yo esperé hasta que este las encontrara, abrió la puerta lentamente y se hizo a un lado para que yo pudiera pasar.

Entré a su apartamento con demasiada cautela al igual que la primera vez que lo había hecho, mirando de un lado a otro y con mucho cuidado, esperando a los padres de Syaoran, esperando que aparecieran, pero no estos nunca llegaban a aparecer y Syaoran nunca hablaba de estos, así que me propuse a revelar la historia tras los padres de Syaoran y a que este me la contara pues me interesaba demasiado su vida.

—Pasa Sakura y toma asiento mientras preparo algo para comer, pues no comemos nada desde el descanso y supongo que tienes hambre —la verdad no tenía mucha pero ¿Cómo rehusarme a una invitación como esa?

—Espera Syaoran, quiero ayudarte —le dije en medio del salón.

—No tienes que hacerlo, eres mi invitada y pues… creo que no esta bien que me ayudes.

—¿Me vas a ayudar en los ejercicios Syaoran? —Pregunté y él asintió mirándome —entonces déjame que te ayude con la comida, quiero ser útil en algo y pues si no voy a ayudar mucho en los ejercicios… quiero ayudarte en la cocina.

—Como quieras Sakura —dijo algo resignado —vamos entonces a cocinar.

Nos dirigimos a la cocina, una cocina como todas solo que esta estaba demasiado limpia, muy ordenada y olía bastante bien, no cabía duda que la madre de Syaoran era bastante ordenada o tal vez él era bastante ordenado.

—¿Qué vamos a preparar Syaoran?

—Bueno Sakura… la verdad es que no soy un cocinero experto —me dijo agachando un poco la mirada —supongo que abriremos algunas latas, prepararé una ensalada y algo de arroz —esbocé una sonrisa al ver la actitud de Syaoran, una actitud que jamás había mostrado, era increíble ver que un chico como él tuviera un corazón tan sensible aunque yo ya me había dado cuenta de eso —espero que no te molestes.

—¿Te alimentas de enlatados muy a menudo?

—Bueno…yo —estaba tan distinto a como se veía por lo general, era agradable verlo así y sabía que este era un buen momento para que Syaoran pudiera confiar en mi y que pudiera hacerse aun mas mi amigo —yo… por lo general si como enlatados

—Lo presentí Syaoran, pero hoy no, hoy vas a comer bien —dije y miré su rostro que estaba con algo de incertidumbre y confusión —si solo comes enlatados supongo que ni siquiera notaste que en el mercado te traje muchas cosas deliciosas para preparar, así que creo que sería bueno usarlas ahora.

—¿a que te refieres? —preguntó y creo que mi sonrisa se hizo un poco mas grande, ¿Cómo era posible que un chico tan inteligente en matemáticas y otras cosas fuera tan lerdo en otras?

—Me refiero a que voy a preparar algo para ti Syaoran y no voy a aceptar un no como respuesta —le dije pues sabía que vendría a quejarse.

—Pero Sakura yo…

—Tómalo como un pago por ayudarme en los ejercicios y es que en verdad quiero agradecerte, así que dime donde están las sartenes y la carne que te traje porque supongo que no la has usado, mientras tanto tu puedes ir haciendo la ensalada ¿Qué te parece? ¡Ah! Y otra cosa ese día también te traje una salsa negra podrías alcanzármela.

—¿Salsa negra Sakura y cual es? —era tan distinto definitivamente, él siempre parecía saber de todo pero ahora no tenía idea de nada.

—La salsa negra es la de color negro —le dije burlándome un poco y esto no parecía desagradarle demasiado —ahora dime ¿donde están las ollas?

—Están bajo es gaveta —respondió mientras abría la nevera y sacaba la carne, unas verduras y una botella de vinagre y las colocaba sobre la mesada.

Me dirigí a sacar un sartén y noté que sobre este se encontraba el material para preparar un pastel que yo le había comprado en una ocasión para que le pidiera disculpas a su madre, pero que al parecer jamás lo había hecho, no presté demasiada atención a esto y tomé el articulo metálico que necesitaba para que Syaoran se diera un manjar, hoy Syaoran sabría que yo podría ser la mujer de sus sueños.

Al voltear el rostro noté que Syaoran picaba la lechuga de una manera algo increíble era bastante rápido y me sorprendía ver que alguien que al parecer no sabía mucho de cocina cortará algo de esa manera, decidí no entretenerme mas y empezar con mi labor, me hice a su lado y coloqué la carne sobre el sartén, la puse a fuego lento y después de unos minutos rocié sobre esta la salsa negra que a Syaoran le había costado tanto encontrar, en ese instante pensé que así podría ser nuestra vida de casados, pero en fin.

—Huele delicioso, eres una gran cocinera —dijo Syaoran. Una sonrisa se posó en mi rostro pues no era común oír a Syaoran haciendo cumplidos.

—Gracias… pero eso que hiciste tu también… se ve bien —y en verdad que se veía bien, era una lechuga picada en trocitos ordenados bajo la bandeja que era donde la había servido, sobre esta un poco de tomate y algo de cebolla, el liquido que supuse era el vinagre le daba un toque como de rocío matutino bañando las plantas y para rematar esto unos pepinos picados de forma redonda adornando el lado de la bandeja —me parece increíble que no sepas cocinar.

—¿Acaso insinúas que soy un inútil Sakura Kinomoto…? —Yo negué con la cabeza y apagué la estufa pues no quería que se quemara —um…pues comparado contigo en la cocina creo que lo soy —sonrió un poco —pero ya me la pagaras en los ejercicios… ¿comemos?

—Si, me parece que ya todo esta listo.

—Entonces dirígete a la mesa y ya te llevo la comida ¿vale?

—Pero… —quería negarme, ya le había ayudado preparando, ¿Por qué no ayudarle sirviendo?

—Pero nada Sakura, iras y no hay discusión, no quiero que hagas más ¿Esta bien? ya ayudaste demasiado, es mas, creo que gracias a ti me daré una de las mejores cenas de mi vida y creo que eso no es demasiado alentador.

—Como quieras —dije haciendo cara triste, pero por dentro estaba saltando de emoción, yo Sakura Kinomoto iba a ser atendida por Syaoran Li y esto era simplemente agradable.

Me senté y esperé unos minutos a que Syaoran trajera los platos de comida, no tardó demasiado y ya los había colocado sobre la mesa, no habíamos preparado mucho así que las porciones no eran demasiado grandes, pude notar que mi plato tenía un poco mas que el suyo y sonreí como tonta por eso, seguramente Syaoran se había servido un poco menos por el hecho de que era su invitada.

En serio crees eso. ¿No será acaso que quedo feo?

Le di una probada a mi comida y en ese momento mi rostro debió iluminarse. La comida estaba deliciosa y recordé las palabras de mi hermano diciéndole a Yukito que si comía de lo que yo preparaba le podría dar dolor de estomago y demás, pero con lo que probaba sabía que esos insultos y burlas de mi hermano eran simplemente eso, insultos y burlas.

—Cuando lo olí Sakura, olía delicioso —Syaoran me sacaba de mis pensamientos —ahora que lo pruebo —paró un poquito mientras comía mas y lo saboreaba —esta mucho mejor.

—Hablas… en serio Syaoran —él asintió con la cabeza y se dedicó a seguir comiendo, mientras yo simplemente sonreía y comía lo mas despacio para poder estar frente a él un poco mas.

Comimos en veinte a veinticinco minutos, claro que él terminó mas rápido que yo y se dirigió a la cocina, escuché el ruido del agua caer y supuse que estaba lavando su plato aunque esto era lo mas lógico, al acabar yo me dirigí a donde Syaoran y efectivamente lo hacía, Syaoran se percató de mi presencia y se giró para verme.

—Deja allí el plato, lo lavare enseguida.

Este vez no me quejé pues lo mas lógico era que no pudiera hacer mucho para evitar que Syaoran cambiara de opinión, simplemente acerqué el plato a su puesto actual y esperé en la puerta a que terminara.

—Ya esta —dijo dando una palmadita y frotándose las manos —ya podemos empezar —yo asentí falsamente pues empezar con los ejercicios no era realmente lo que quería, quería hablar un rato con él o quien sabe que otra cosa.

—¿En verdad te gusto la comida? —Eso había sido una pregunta tonta pues ya me lo había dicho —¿no le falto sabor?

—Estaba deliciosa Sakura, lo mejor que he probado —aclaró sonriendo levemente.

—No exageres Syaoran, tu madre o padre deben cocinar igual o mejor que yo —su sonrisa anterior había cambiado en lo que dura un parpadeo, Syaoran miró al suelo y supuse que yo había metido la pata, pero que mas daba, si quería a Syaoran tenía que enterarme de su vida. Me acerqué a él un poco y le pregunté suavemente —¿acaso dije algo malo? —el negó con la cabeza, pero aun no levantaba su mirada, seguía en ese estado algo desalentador para mi —nunca hablas de tus padres y no me agrada que lo hagas, eres bastante amable y cada vez que te los nombro gruñes o cambias el tema —guardé silencio un momento mientras Syaoran levantaba su mirada lentamente y me miraba algo triste —me gustaría que me contaras si algo sucedió entre tu y ellos, soy tu amiga o al menos procuro serlo al máximo, ¿Puedes contarme? o ¿Es tan grave?

Syaoran se quedó quieto y callado un buen rato, solo movía sus ojos y apretaba sus puños con fuerza, no parecía el Syaoran que era tan difícil de inmutar, al parecer esta era la versión triste de él.

—Así que… ¿quieres saber de mis padres Sakura? —Escuché que después de un rato preguntaba mientras yo asentía con la cabeza casi al instante —vamos al salón, allí te contare todo y como debe ser, ni siquiera Eriol sabe lo que te voy a contar o por lo menos no a grandes rasgos y quiero que siga siendo así, nadie tiene que enterarse lo que te cuente ahora.

—Esta bien Syaoran…—sus comentarios no eran bastante agradables, era como si confiara y no confiara a la vez. Confiaba pues estaba dispuesto a contarme algo que nadie sabía aparte de Eriol y en unos minutos yo; y no confiaba pues me advertía que nadie tenía que enterarse, parecía que él creyera que en verdad yo pudiera salir corriendo y gritar a los cuatro vientos lo que fuera a contarme con relación a sus padres —puedes confiar en mi.

Nos dirigimos al salón y al llegar tomamos asiento, yo un sillón que se encontraba en frente donde se había ubicado él, pues quería ver su cara a pesar de que la que tenía en ese momento no era bastante buena y enseguida se sentó la había bajado al suelo.

A pesar de que el silencio era algo común en Syaoran este silencio no era normal, este silencio venía con algo de melancolía incluida, Syaoran aun no se atrevía a hablar, lo mas posible porque era grave pero yo estaba dispuesta a aguantar, quería escuchar su historia y además como dijo Eriol en una ocasión: Acércate a Syaoran y conviértete en su amiga, en mas que eso y averigua porque es así y pues… era lo que iba a hacer.

—Mis padres negociaban con mercancía, por toda Asia y sus alrededores —¿negociaban? —Pero hace diez años —empezaba a hablar Syaoran, bueno estaba mas bien narrando que otra cosa —me encontraba en clase… todavía recuerdo la operación que estaba resolviendo en el tablero —guardó silencio un rato para luego susurrar y suspirar —trescientos veinticinco por doce. Cuando el director de la escuela me llamó y me dijo que Wei el mayordomo de la familia me estaba esperando afuera pues había ocurrido algo con mis padres… en ese momento no me parecía nada grave —dijo soltando un bufido —supuse que era lo de siempre, que el barco en el que viajaban se había retrasado pues las tormentas eran graves o que mamá se había enfermado nuevamente pues ella sufría recaídas muy a menudo o que papá no había podido hacer el negocio tan anhelado —Syaoran tomó un poco de aire y yo me sentía algo mal, una parte de mi lo quería escuchar pero la otra lo quería acallar pues se le notaba el dolor —al salir de la escuela nos subimos a el carro de la familia, bueno limusina donde estaban mis cuatro hermanas que también deberían estar en clase.

—¿Tienes cuatro hermanas? —pregunté pero mi pregunta no fue respondida.

—Al llegar a casa pude ver por la ventana de la limusina un gran número de vehículos estacionados, se situaban al costado de los jardines y… sonreí —no me pasó desapercibido como presionaba sus manos sobre la tela de su pantalón —Sonreí pues podía reconocer los carros de la familia, todos y cada uno de los carros de la familia, supuse que nos reuniríamos como nunca lo hacíamos, supuse que había que celebrar pues el negocio había sido un éxito, pero nunca supuse lo que vendría unos minutos después.

—Syaoran no tienes que continuar… si no quieres —tuve que intervenir pues Syaoran estaba mal —no te sientas obligado.

—Si quiero Sakura —dijo él —y tú querías escuchar, así que… no me detengas —yo asentí y guardé silencio —al entrar a la casa yo… pude ver que había tenido razón, toda la familia estaba, pero no como yo la imaginaba… el silencio que en ese instante bañaba la casa, era la cosa mas contradictoria del mundo, recuerdo que ese día me pregunté ¿como era posible que hubiera tanto silencio si había tanta gente? Di un vistazo a todos los presentes, algunos con lágrimas en sus ojos, otros serios y yo todavía sin entender nada Sakura, no entendía nada. Mis hermanas todas mayores que yo parecían ya haberlo notado, pero yo todavía no, yo no entendía y lo peor es que nadie parecía dispuesto a contarme que mierdas ocurría en la casa —quería callar a Syaoran pero supuse que lo mejor era dejarlo terminar pues si ya había empezado refrenarlo sería una falta de respeto, creía yo —por fin uno de mis tíos daba un paso al frente, era gracioso pensar que este creía que iba a ser fucilado por mi y mis hermanas pues por su cara y su manera de andar no se podría pensar otra cosa, pude ver como mis hermanas se tomaban una de la otra, las cosas a esas alturas ya eran algo duras, las cosas no eran lo que creía —nada iba bien yo esperaba otra historia y no la que venía al parecer y todo empeoró cuando vi el rostro de Syaoran ¿acaso eso era… una lagrima?

—Syaoran detenté —fue lo único que pude decir y me fijé que este quitaba lo que efectivamente era una lagrima de su mejilla —mira como te pusiste, no debí preguntarte nada.

—Recuerdo sus palabras —al parecer Syaoran no estaba dispuesto a parar y yo de sentirme como la tonta mas grande del mundo —recuerdo que cuando se disponía a hablar todos guardaron aun mas silencio, ya no había llanto, es como si no supieran la noticia y quisieran escucharla ¿Para que escucharla nuevamente Sakura? ¿Para que? —Syaoran preguntaba como hablando para él solo, pues a estas alturas yo todavía no sabía cual era la noticia aunque ya la suponía —a esas alturas mis hermanas ya habían comenzado a llorar, yo no, que ingenuo. Mi tío tomó aire antes de empezar a hablar, antes de empezar a decir que mis padres estaban en un viaje de negocios, antes de decir que una gran tormenta había azotado los mares de Hong Kong y antes de decirnos… —él se quedó cayado un momento, yo sabía que era el momento de interrumpir el error que fue preguntarle a Syaoran de sus padres.

—Syaoran yo… —cada vez me hacía mas tonta, no podía hablar nada.

—Antes de decirnos… —Syaoran bajó la mirada y esta vez sus lagrimas salieron un tanto mas, yo me acerqué y me senté a su lado, limpié las lagrimas de su ojo derecho pues a ese lado yo me había colocado, iba a seguir con el otro lado pero este detuvo mi mano tomándola de la muñeca y continuó hablando —que la embarcación donde viajaban mis padres había naufragado y no habían sobrevivientes —un frió estruendoso recorrió mi cuerpo de pies a cabeza, aunque la noticia que iba a decir él yo ya me la esperaba, pero una cosa era suponer y otra oír —después de esa noticia los llantos volvieron, cada vez mas fuertes, mis hermanas ya habían comenzado a llorar y yo simplemente seguía de pie asimilando conceptos, una que otra lagrima recuerdo que salio de mi rostro pero no mas, no me tendí a llorar sobre el suelo, no abracé a nadie, no me desgarré. Mi prima trató de acercarse a mi, supongo que para abrasarme, yo… le hice un alto con mi mano y le di la espalda —yo seguía escuchando a pesar que no quería ya y la mano de Syaoran aun apretaba la mía, con fuerza y delicadeza depende lo que dijera, al parecer unas cosas le afectaban mas que otras y yo simplemente no las veía, también las sentía —me dirigí a la puerta y me senté en uno de los jardines de la propiedad Li

—Detente —exigí, pero este no pensaba detenerse. Solté mi mano de su agarre y esta vez no pudo detener que limpiara sus dos ojos, pues verlo llorar no era uno de mis planes para esta tarde.

—¿Sabes Sakura? no sé como pero me quedé dormido, el día que recibí la noticia de la muerte de mis padres, me quedé dormido y no desperté hasta el otro día —Syaoran suspiró—los días transcurrieron, bastante normal luego del sepelio, lo único raro era que siempre tenía a alguien sobre mi cuidándome, supongo que tenían miedo que yo tratara de reunirme con mis padres o algo así —mi corazón se retorció al oír estas palabras —mi tío, el que nos dio la noticia tomó los negocios —Syaoran se veía mas calmado y retiraba mis manos de su rostro para encargarse el mismo de la tarea que era limpiar sus lagrimas —mis hermanas y yo no teníamos edad para eso y yo aun no la tengo.

No dejé de sentirme mal, yo le había nombrado a sus padres tanto, yo la chica que seguramente mas lo quería en ese instante era la que más lo había lastimado.

—yo… yo…

—Cuando cumplí once años creyeron que era bueno que me alejara de ese ambiente y me viniera a un pueblo calmado de Japón, Wei vivió conmigo un año y… cuando creyó que era lo suficientemente grande y sensato para no quitarme la vida regresó a Hong Kong por ordenes de la familia, ellos querían que me independizara y tomara riendas de mi vida, claro que me mandan dinero a cada rato.

—¿Por eso no cocinas bien? —Pregunté sintiéndome como una tonta, esta vez eran mis ojos los que se empezaban a humedecer —Nunca nadie te enseño y yo…

—Por eso no cocino bien y porque jamás me interesó aprender —dijo levantándome la mirada y dándose cuenta que yo lloraba —pero hoy que probé tu deliciosa comida me entraron muchas ganas de aprender —Syaoran dirigió sus manos a mi cara y pensé que los roles habían cambiado pues ahora era él quien quitaba las lagrimas de mis ojos, las lagrimas que al parecer no querían cesar pues mi cara no quería dejar de sentir el tacto de sus dedos en mi rostro —y espero que me puedas enseñar en alguna ocasión Sakura Kinomoto —dijo retirando la ultima lagrima de mi mejilla y sonriendo levemente.

Recuerdo el día que le hice mercado, ese día pensé que la vida de dos chicos de la misma edad no podía ser tan distintas, que equivocada estaba, si bien yo había perdido a mi madre cuando yo era pequeña no había punto de comparación, yo tenía a mi hermano y mi padre ¿y él?.

—Lo siento Syaoran —fue lo único que dije —yo… hoy

—No tienes porque disculparte Sakura y no digas mas, ¿decir lo siento? Te sorprenderías al saber cuantas veces escuché esa palabra.

Syaoran seguía pensando en sus padres, no había duda, aunque ya no lo demostrara, fijé mi mirada en él y se notaba todavía ese brillo que le dan las lagrimas a los ojos en su vista, no sé que me impulso pero me abalancé sobre Syaoran y lo abracé, no fue un abrazo cómodo, pues mi cara daba contra su hombro derecho y mis brazos envolvían su pecho y espalda.

Syaoran no reaccionaba, seguía quieto, pero lentamente fue retirando su brazo derecho para pasarlo alrededor de mi cuello, por mi nuca para ser exactos, estaba correspondiendo a mi abrazo y eso me hacia sentir bien después de una metida de pata como la que yo había tenido, su brazo pasando por mi cuello era una sensación agradable.

Ahora si estas feliz, lo haces sufrir y estas feliz.

Pues… si estaba feliz, aunque esa no era precisamente la forma en que quería pasar la tarde.

(Syaoran)

Después de varios segundos de estar abrazados Sakura me soltó y yo hice lo mismo, no fue desagradable, fue… ¿reconfortante? Si creo que esa era la palabra perfecta para ese momento, claro que contar mis intimidades personales y vida privada a la gente no era para nada reconfortante, pero que importaba, le conté eso a Sakura y confío en ella.

¿Desde cuando vas por ahí abrazando amigas?

No sé desde cuando o bueno si sé, desde hoy, y creo que lo iba a tener que hacer mas a menudo porque sí era lo necesario para llegar a sentirse tan bien, lo quería volver a hacer.

—Syaoran el treinta y siete me dio 354X + 52Y —¿Syaoran el treinta y siete me dio 354X + 52Y? por un momento no entendí nada, pero luego recordé que estaba realizando los ejercicios con Sakura —¿Cuánto te dio a ti? —dijo esperando mi respuesta.

—Bueno me dio… —rápidamente tomé una hoja de papel y empecé a resolver el ejercicio que a ella le había tomado bastante tiempo hacer, sabía que si a ella le había tomado alrededor de diez minutos a mí me tomaría, tres, dos minutos resolverlo.

—¿Qué ocurre Syaoran no lo has resuelto?

—Si… ya… lo… reso…lví —dije alargando esta respuesta al máximo para que ella no se diera cuenta que me faltaba un poco.

—¿Cuál es tu respuesta?

—Bueno… Sakura, te aseguro que no es la misma tuya.

—Lo supuse —comentó algo frustrada —no puedo, no puedo, no puedo —dijo provocando una risa leve en mi, pues la rabieta que estaba haciendo podría hacer reír a cualquiera —estas cosas son demasiado complicadas.

—No lo son Sakura, pero como algunos son buenos para la cocina, son malos para las matemáticas —dije en tono burlón, aunque a Sakura pereció no causarle demasiada gracia teniendo en cuenta que ella sabía porque yo no cocinaba tan bien, pude ver como agachaba la mirada y apretaba el lápiz en su mano —oye Sakura ya no te preocupes, te conté todo porque confió en ti y si siempre que abra la boca para decirte algo te vas a colocar así…um… dímelo y jamás te diré nada —sonreí —ven hazte a mi lado… te explicaré, será mejor ¿no?

Primero la abrazas, luego la sientas a tu lado ¿Qué sigue? ¿Qué se siente en tus piernas? ¿Qué se acueste en tu cama?

¿Qué? No era lo que quería, quería explicarle, ella no estaba entendiendo y yo entendía demasiado, que clase de amigo sería si no le explico.

Sakura se levantó de su sitio, muy torpemente, trompicó la mesa, tiró los lápices y tumbó el vaso de jugo que yo había servido para ella hace un rato.

—Rayos —farfulló —mira lo que hice, debo ser la chica más tor…

—La chica más distraída e interesante del mundo —interrumpí —no te preocupes, lo limpiaré enseguida.

—Yo lo haré Syaoran

—Um… muy bien Sakura tienes dos opciones… la primera: que la mesa se quede sucia y no podamos hacer nada porque no me dejaste limpiar y la segunda: que me dejes limpiarla —ella pareció pensar —¿Cuál escoges?

—Elijó la numero… tres —¿Qué? —la opción que dice que tu te sientas, te relajas y dejas que yo vaya a la cocina traiga algo con que limpiar y tu no dices nada —esa no era ni siquiera una de mis opciones, pero esta respuesta me dejó quieto —vuelvo enseguida.

Sakura se retiró de mi vista y no tardó demasiado en volver, comenzó a limpiar la mesa alzando una de sus cejas, estaba tan concentrada en su labor, ella se esforzaba demasiado, era… era… era… tan… era tan… no sé que era pero me agradaba.

¡Hey! ¿La vas a seguir viendo o te dedicas a otra cosa?

Mi conciencia tenía razona así que di un respingo y volví de la luna que en ese caso era la cara de Sakura a la tierra que era mi libreta.

—Ejercicio treinta y ocho

—¿acaso no me vas a esperar? —preguntó Sakura que ya había terminado con su labor

—Te dije que yo limpiaba pero como eres terca —ella gruñó un poquito y se apresuró a dejar el trapo con el que había limpiado, en la cocina.

Al volver ella tomó asiento a mi lado y empezamos a resolver lo que quedaba, y era mucho y lo peor era que después de darle por horas la mente flaquea un poco y todo era para mañana.

De repente el reloj de mi apartamento empezaba a tocar campanadas. Dependiendo el número de campanadas se sabía que hora era, en este caso tocó siete.

—Rayos Syaoran ya es muy tarde, no voy a llegar a tiempo —dijo algo preocupada.

—Eso es seguro Sakura —dije algo divertido con la situación —y sabes otra cosa chica despistada.

—¿Qué?

—Traes puesto el uniforme de la preparatoria y no creo que puedas trabajar así y… a menos que quieras ir a trabajar con uno de mis pantalones tienes que ir a tu casa a cambiarte.

—Que despistada soy Syaoran, debo ser la chica más torpe del mundo.

—Tal vez lo eres —me miró algo mal —pero si cambias dejare de ser tu amigo y además creo que quejándote aquí no vas a conseguir mucho, vamos te acompañaré a tu casa si quieres

¿Qué?

—Pero Syaoran ¿y los ejercicios que faltan?

—¿Eso es un… no quiero que me acompañes? —Ella negó con la cabeza —entonces no te preocupes, recuerda que ese día te dije que nuestros ejercicios serían los mejores y voy a cumplir mi palabra, no hay mucho problema si tengo que trasnocharme y además todo sea porque Sakura saqué su primer diez en matemáticas ¿no?

Nuevamente ¿Qué?

—Eso es algo a lo que no puedo negarme —sonrió —pero prometo que este favor te lo pagaré

—Haz lo que quieres… ¿vamos? —ella simplemente asintió con la cabeza.

(Sakura)

Y ahí estábamos Syaoran y yo de camino a mi casa, el día de hoy todo pareció voltearse de una forma hasta graciosa, primero yo fui a su casa ahora él va a la mía, segundo él llora y a los segundos yo. Solo faltaba que Syaoran se lanzara a abrazarme aunque no creo que lo hiciera.

—Sakura —¿acaso será que me va a abrazar? —hace frió ¿eh? —bueno no todo podía ser perfecto pero que mas daba y si Syaoran tenía frió y no había traído chaqueta… pues…

De nuevo ese impulso mió de arrebato me hizo acercarme a Syaoran lenta y muy tímidamente, no tardé demasiado en estar a su lado y enganché mi brazo alrededor del suyo, como si fuéramos nov… bueno ustedes saben que y si imaginaba esto la timidez me ganaría y hubiese tenido que soltarlo y no quería, el no respondió con desagrado a esta situación, al igual que cuando lo había abrazado en la tarde y yo no podía estar mas feliz.

—De esta forma llegaras vivo a tu casa —dije en tono bastante tímido mientras miraba al frente pues mirarlo a la cara era algo que no podía hacer.

—Creo que lo haré… pero… —guardó silencio un rato y yo supuse que Syaoran iba a preguntar que ¿porque lo había hecho o algo así? Y sin querer tendría que revelar mis sentimientos —Sakura de regreso a mi casa no te voy a tener a ti y creo que en ese momento si me moriré de frió.

Yo sonreí y lamenté tener que trabajar esta noche, pues Syaoran parecía estar diciendo cosas más bonitas que de costumbre y nada parecía fastidiarle.

Si por ti fuera te quedarías toda la noche con él.

La verdad sin dudarlo ni un momento, claro no de la forma en que piensan ni mucho menos, pero es que es más entretenido pasarla con Syaoran que en la cafetería con mi hermano y los clientes que para mi son simplemente eso: familia y entrada de ingresos extras.

En fin, seguí caminando muy feliz de tener a Syaoran enganchado a mi brazo y sabía que esto se lo iba a pagar de alguna manera y lo bueno del asunto es que yo Sakura Kinomoto tenía claro como hacerlo, como devolverle el favor de los ejercicios y como devolverle la confianza que había depositado en mí, pero de tanto pensar y pensar me di cuenta que solo quedaba doblar la esquina y llegaríamos a mi casa. Por primera vez no quería llegar.

—Es al doblar la esquina —dije algo triste, Syaoran no dijo nada y simplemente seguimos caminando hasta llegar.

—¿Así que aquí es? —Dijo mirando la casa, mientras yo soltaba su brazo —sube te espero aquí hasta que estés lista.

—Entra Syaoran, no te preocupes no hay nadie en casa y no tienes que preocuparte porque mi hermano te mire mal ni nada por el estilo —comenté con tono de burla sabiendo que Syaoran me había dicho lo de las miradas —siéntate —dije ya estando adentro —ya bajo… um… ¿quieres algo de beber?

—¿Acaso no tienes afán Sakura? —Preguntó —sube y alístate. Ya te acompañe a tu casa… —Syaoran se sonrojaba un poquito, ¿Syaoran se sonrojaba un poquito? —te acompañare… a… la… cafetería.

Esta vez ni siquiera me negué, pues no quería hacerlo, quería que Syaoran pasara todo el tiempo del mundo conmigo.

—Vuelvo enseguida —dije dirigiéndome y saltando de la felicidad por las escaleras.

Entré a mi cuarto y tomé algo de ropa, me quité el uniforme casi arrancado y lo boté no sé a donde, no quería perder tiempo, por eso motivo no tuve la sutileza de colgarlo ni mucho menos, me coloqué unos jeans que me gustaban mucho y si me gustaban a mi ¿Por qué no a Syaoran? Tomé una camiseta algo ajustada y no quería llevar chaqueta tal vez por eso de que si yo abracé a Syaoran por frió tal vez ahora él me abrasaría a mi, pero en fin decidí tomar una y la llevé en mis manos.

Al bajar Syaoran estaba sentado tal y como se había quedado cuando lo dejé, simplemente frotaba sus ojos con lo que parecía sueño.

Y todos los ejercicios que faltan por resolver, pobre chico no va a poder dormir en toda la noche.

—Ya terminé de vestirme —dije y este parecía dar un respingo y me miraba. Lo mas lógico de una chica en una situación como esa sería preguntar ¿Qué tal me veo? ¿Te gusta como me queda? O cosas así por el estilo, pero estas preguntas jamás salieron de mi boca aunque de su boca si salió un:

—Te… vez muy bien Sakura —dijo provocando un sonrojo mutuo —y lo mejor es que no tardaste demasiado, yo creí… que las chicas tardaban en todo eso de arreglarse pero tu eres distinta —dijo sonriendo un poco, aun con sus mejillas encendidas levemente.

—Gracias Syaoran y gracias por todo —el pareció no entender eso ultimo —digo eso pues, te portaste muy bien conmigo y te vas a trasnochar también, gracias.

Syaoran se acercó a mi y quitó la chaqueta de mis manos para colocármela, un gesto tan simple pero que significaba tanto para mi, la verdad no sé que tanto significara esto para él pero no importaba.

Salimos de la casa, ambos un poco separados y nos dirigimos a la cafetería.

—¿Sabes Sakura…? —Yo volteé a verlo —todavía… tengo frió

Entendí la indirecto y me acerqué para engancharme a su brazo como lo había hecho de ida a mi casa minutos atrás y definitivamente quería que esta noche jamás se acabara.

NOTAS: feliz añoooooooooo, espero que la hayan pasado de maravilla.

Todavía tengo resaca pero aquí esta el capitulo 7.

Creo que la vida de adolescente es mejor sola, por eso excluí a los padres de Syaoran y al padre de Sakura lo mandé de excursión.

Me encantaría que me dijera como quedó.

Me voy a dormir porque tengo sueño.

Mucha suerte.