Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima.
DECLARACIÓN
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Jamás me había sentido tan confundida como ahora, mi mente era un remolino de ideas que no llegaban a ningún lugar y me hacían suspirar reiteradas veces al observar a Natsu caminar a mi lado.
Recordaba la conversación que habíamos tenido a mitad de la noche, sus palabras, su mirada, su disculpa y su… ¿declaración? Aún no estaba segura de lo último, mi mente me decía que había sido una declaración pero las dudas, el temor a ilusionarme en vano refrenaban la idea. ¿Qué debía hacer?
Había aceptado darle otra oportunidad, había aceptado volver a creer en él, pero no era tan sencillo, no dejaba de recordar todo lo que había sucedido y mi corazón se entristecía.
-¿Lucy? –una vocecita aguda atrajo mi atención-. ¿Sigues enojada con nosotros, Lucy?
-No estoy enojada –le respondí amablemente.
-¿Entonces por qué suspiras tanto?
-Eso es… -detuve mis palabras tratando de encontrar alguna explicación y solo volví a suspirar-. No lo sé, Happy, tal vez es porque extraño usar mi magia.
Pude sentir como la mirada de cierto pelirrosa se clavaba en mi rostro pero fingí no darme cuenta, aún no me sentía lista para hablar con él, aún no sabía cómo debería actuar. Cogí al pequeño gato azul en mis brazos y me apresuré en igualar mi paso al lado de Sting, sabía que Natsu no trataría de hablarme sobre ese tema cerca del rubio.
Caminamos por unas horas con ligeras charlas entre todos, Sting preguntaba sobre Fairy Tail y Natsu respondía sus dudas, cada cierto tiempo tenían alguna pequeña discusión que Rogue detenía rápidamente y continuaban conversando. Hicimos una pausa en nuestro camino para almorzar y luego continuamos. Durante toda la mañana sonreí todo lo que pude y actué lo más natural, de rato en rato alzaba mi mirada hacia el nublado cielo, el mejor reflejo de mi estado de ánimo.
-Parece como si fuera a llover en cualquier momento –dijo Lector después de haber caminado un buen trayecto.
-Deberíamos buscar un lugar para refugiarnos por hoy –añadió Rogue deteniendo su avance-. Mañana llegaremos al gremio, por hoy descansemos.
-Buscaré un poco de agua y los alcanzo –dije aprovechando la oportunidad y antes de que pudieran detenerme salí corriendo en otra dirección.
Antes de volver a estar en un lugar donde no pudiera escapar de la mirada de Natsu necesitaba reordenar mis ideas. Corrí esquivando las ramas y los troncos de los árboles hasta que mis piernas reclamaron que me detuviera. Apoyé mi espalda en uno de todos los árboles tratando de regularizar mi respiración y observar el lugar al que había llegado. Estaba en medio de un bosque, según Sting al atravesarlo llegaríamos a la ciudad donde se encontraba el gremio de Sabertooth así que era territorio casi seguro.
Cerré mis ojos un momento disfrutando la tranquilidad del lugar, aún faltaba mucho para que anocheciera pero el cielo nublado le otorgaba al lugar un ambiente misterioso, me sentía como si hubiera escapado por un momento de la realidad.
-Una señorita tan bonita no debería estar por aquí sola.
Abrí los ojos sorprendida y enfoqué la vista en una abuela que venía caminando en mi dirección; sonreía amablemente y su andar era lento, en una de sus manos llevaba una esfera de cristal y en la otra un bastón que usaba para apoyarse.
-¿Estás pérdida, mi niña? –añadió al alcanzarme.
-Solo estaba paseando un poco –respondí tranquilamente cuando se detuvo frente a mí.
-Pareces muy triste –sus palabras me sobresaltaron-. No deberías subestimar la mirada de una anciana como yo, he visto a muchas personas y los ojos reflejan lo que el corazón siente. Tus ojos muestran tristeza, confusión, pero también muestran mucho amor, ¿estás enamorada?
Mi mente se había quedado en blanco al escuchar las palabras de la mujer, me sentía como un libro abierto ante una desconocida.
-Vamos, cuéntame pequeña, ¿quién es él? –poco a poco mi mirada se centró en la esfera de cristal que ella sujetaba, su voz sonaba tan amable, tan cálida y en la esfera podía observar pequeños borrones de colores que me atraían, las palabras de la mujer se volvieron como el arrullo de una madre y las imágenes empezaron a volverse más nítidas. Podía verme sonriendo, y al lado mío estaba él, me abrazaba y en su rostro mostraba esa gran sonrisa con la que se había ganado mi cariño-. Dime su nombre.
-Natsu –susurré mientras una lágrima resbalaba por mi mejilla. Apenas su nombre abandono mis labios sentí como el suelo bajo mis pies desaparecía, todo lo que había a mi alrededor desaparecía y me vi sumida en una completa oscuridad.
Otra vez estoy sola
Me arrodillé abrazando mis rodillas reconociendo esa sensación, las lágrimas escaparon de mis ojos mientras me sentía absorbida por todas esas emociones que me lastimaban.
¿Qué había pasado con la Lucy valiente?
Bajo mis pies parecía encontrarse un gran espejo que reflejaba las cosas que habían sucedido a lo largo de mi vida, como si observara una película.
Las escenas del espejo retrocedieron hasta la fecha de cuando ingresé al gremio y la silueta de alguien apareció al lado de la Lucy del espejo sin que me dejara ver su rostro, sentía que alguien había estado conmigo siempre, pero no lograba recordar su nombre, solo podía ver su figura como si se tratara de una sombra pero que siempre estaba ahí.
Pensar en esa sombra me generaba una gran tristeza que atravesaba mi pecho, quería que desapareciera ese dolor… abracé con más fuerzas mis rodillas y la oscuridad a mi alrededor se sintió más espesa, empezaba a asfixiarme.
-¡Lucy!
Una voz resonó en medio de la oscuridad, parecía tan cálida, tan segura, me resultaba familiar pero no lograba recordar a quién le pertenecía.
-¡Luce!
Nuevamente la misma voz resonó y esta vez la imagen de unas sandalias negras y un pantalón blanco atravesaron mi mente por un segundo.
Volví a observar el espejo asustada, en el me mostraba mi figura en mi departamento escribiendo, la Lucy de la imagen sonreía y conversaba con alguien que estaba echado en mi cama, pero nuevamente solo era la sombra de una persona. La imagen se distorsionó un momento y volvía a mostrarme mi figura, pero esta vez no sonreía, tenía los ojos hinchados por llorar mientras observaba a Lissana conversar con esa sombra.
Pero también pude ver en los ojos de esa Lucy una mirada de amor. La misma mirada que había visto incontables veces en el rostro de mi madre cuando observaba a mi papá.
"El amor es una cosa maravillosa, Lucy, el amor nos hace fuertes"
Las palabras de mi madre resonaron en medio de toda esa oscuridad y las imágenes bajo mis pies se distorsionaron hasta que empezaron aparecer varias de ellas rodeándome.
En todas aparecía yo en algún momento importante de mi vida desde que ingresé al gremio, mi primera misión, la primera vez que fui con Erza y Gray a un trabajo, cuando fui secuestrada por Phantom Lord y todos me defendieron, mis días en mi departamento, los días en que estaba triste y los días en los que me veía con una gran sonrisa. Todos ellos tenían algo en especial que atraía mi atención, en todos estaba esa sombra a mi lado
El dolor que sentía al pensar en esa silueta empezó a disminuir con la calidez que me embargaba.
"A veces el amor puede ser doloroso, pero debemos ser valientes para luchar por el"
La voz de mi madre volvía aparecer en mi mente calmando mi tristeza, quería saber quién era esa silueta…. Quería saber de quién era esa figura que me había acompañado desde que ingresé al gremio, esa silueta a la que observaba con tanto amor.
Quería salir de esa oscuridad, mi corazón anhelaba que esa sombra viniera por mí; aun volviendo a ver lo doloroso que había sido el último mes junto a esa persona, tenía recuerdos tan hermosos con él, había tantos momentos en los que se mantuvo a mi lado.
¿Dónde estaba él ahora?
Por mi mente pasó la imagen de una cabellera rosada.
En mi pecho donde antes había sentido dolor, tristeza y un vacío, sentí como si un pequeño fuego se encendiera sobreponiéndose a toda esa obscuridad que trataba de enterrarme. El fuego se encendió en mi cansado corazón y las lágrimas se detuvieron, aunque no había nadie más en esa oscuridad algo en mi interior me repetía que no estaba sola.
Me levanté y cerré los ojos sintiendo ese fuego de mi corazón repartirse por mi corazón, no sabía dónde estaba, no sabía cómo salir de ahí, no recordaba el nombre de esa persona, ni su aspecto. Pero tenía el recuerdo de su calidez en todo momento, tenía el recuerdo de la seguridad y el amor que sentía hacia esa persona.
Algo en mi mente me decía que él podría encontrarme, él podría escucharme aun cuando ni yo podía escuchar mi propia voz. No podía salir de este lugar sola, solo él podría salvarme, solo él…
-Luce –la voz que había escuchado en un inicio rebotó en medio de la oscuridad, esa voz sonaba angustiada y eso me dolía, pero también recordé una gran sonrisa-. Luce, por favor… -la voz suplicaba y yo quería ir hacia ella, quería consolarla, decirle que no se entristeciera.
"El amor puede vencer la magia más oscura, puede derribar todas las barreras"
Las imágenes frente a mi empezaron a resplandecer, donde estaba la sombra empezaba aparecer la figura de un joven de pelo rosado, en la mayoría de ocasiones sonriendo a mi lado, en otras protegiéndome, tenía una mirada muy cálida al observarme. Entonces me percaté de un detalle, la calidez con la que observaba a Lissana era muy similar a la forma en la que él observaba a Erza o alguna compañera del gremio.
Él tenía una mirada especial para mi… ¿cómo no me había dado cuenta?
-Despierta ´por favor, Lucy… -rogó nuevamente la voz-. No me dejes….
No, jamás podría dejarlo solo, no ahora que había entendido todo lo que él significaba para mí, todo lo que yo significaba para él aun cuando se hubiera equivocado.
-Quiero ir a su lado –pensé con todas mis fuerzas, apretando una de mis manos a mi pecho a la altura de mi corazón.
-Di su nombre –respondió una voz en la oscuridad.
-Luce… -susurró la voz de él delatando que lloraba.
-Natsu… -respondí mientras las lágrimas escapaban de mis ojos al sentir que él sufría.
La oscuridad a mi alrededor empezó a quebrarse como si se tratara de un gran espejo para dar paso a una gran cantidad de luz que me cegó.
Cuando abrí los ojos me encontré observando el cielo y alguien me abrazaba con fuerza contra su pecho cubriéndome un poco de la lluvia que caía sobre nosotros. Volvía a encontrarme en el bosque, pero mi mente aún se sentía nublada recordando todo lo que había sucedido, el cuerpo que me sujetaba temblaba.
-Hey… Natsu… -dije en un tono bajó aún algo débil tratando de que me escuchara, inmediatamente el temblor del cuerpo se detuvo y él alzó su rostro observándome sorprendido. Sonreí tristemente al ver como un par de lágrimas se habían quedado en sus ojos sorprendidos, prefería verlo sonreír, amaba ver a ese pelirrosa sonriendo con su mirada llena de vida y entusiasmo-. No llores… por favor.
-Luce despertaste –respondió observándome detenidamente, la sorpresa había dado paso a la esperanza-. ¿Estás bien? ¿No es una ilusión, verdad? Luce…
-Estoy bien –le interrumpí al ver como parecía que empezaba a desesperarse-. Solo un poco cansada y…
Sorpresivamente Natsu volvió abrazarme con fuerza, esta vez mi rostro quedó oculto en su pecho, todo el frío que había sentido en ese oscuro lugar desapareció en la calidez de sus brazos.
-Estoy tan feliz de que estés aquí conmigo, Luce –dijo sin dejar de abrazarme-. Cuando llegué estabas tirada en el suelo, completamente fría y pálida… traté muchas veces de calentarte con mi fuego pero no despertabas… pensé que te había perdido
-Natsu…
-No vuelvas a irte sola –continuó mientras me separaba un poco, lo suficiente para que pudiéramos observarnos a los ojos y encontré esa mirada cálida que me había salvado en medio de esa oscuridad-. Luce sin ti la vida pierde sentido para mí, no puedo imaginarme en un futuro en el que tú no estés, quiero estar junto a ti ahora y siempre. Perdóname por haber tardado tanto en darme cuenta, pero te aseguro que nada ni nadie podrá separarme de tu lado desde ahora –con una de sus manos limpió con delicadeza las lágrimas que corrían por mis mejillas-. Te amo, Lucy.
Sus últimas palabras impactaron en mi corazón, y las lágrimas se derramaron en mayor abundancia, pero esta vez eran lágrimas de felicidad, una felicidad tan grande que no podía contenerse. Su cálida mirada, sus fuertes brazos rodeándome y esa sensación de que solo nosotros dos existíamos hicieron que aceptara lo inevitable.
-Yo también te amo, Natsu –respondí con todo el amor que sentía-. Te he amado todo este tiempo y te seguiré amando eternamente.
Mi pelirrosa favorito me mostró una gran sonrisa que hizo saltar a mi corazón de alegría mientras nuestros rostros se acercaban para sellar con un beso nuestras palabras.
Aún no sabía lo que había sucedido, pero en el fondo agradecía a esa anciana que había aparecido y me había hecho ver lo inmenso que era el amor que sentía hacia Natsu, qué me había hecho entender que él también me amaba.
A partir de ese día empezaría una nueva aventura para nosotros y sin importar lo que se presentase sería valiente, lucharía por este amor y estaba segura de que él también lo haría. Juntos éramos invencibles.
FIN
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N/A: Tardé demasiado en subir el capítulo y me disculpo con todos los que estaban siguiendo la historia. Espero les guste este final, a mí me encantó escribirlo y casi se me sale una lágrimita.
Recuerden escribir sus comentarios y críticas, para que pueda ir mejorando. Sus reviews son mi mejor motivación para escribir :3 Muchas gracias por haberme acompañado en esta historia hasta el final.
Diana: Gracias por todo tu apoyo, en serio, aquí el final de este fic, inspirado en una canción que escuché recientemente :3
Gabe Logan: El Star dress de Lucy ya aparecerá en el otro fics que llevo escribiendo :3
