Hola!

Bueno, no había podido actualizar ya que entré a clases y eso me ha tenido ocupada, ya que primero es la escuela XD, aun así aquí les traigo un capítulo más.

Death Note no me pertenece sino a Tsugumi Obha y a Takeshi Obata. Yo no gano nada con esto


Capitulo 7: Fall in Love.


Abrió los ojos con pesadez y se revolvió un poco más entre las sábanas, le era desalentador levantarse los lunes. Los odiaba, tanto o más que el gato naranja de las caricaturas. Se restregó los ojos quitándose algunas lagañas y persiguió a estirar el cuerpo. Tal vez su cansancio se debía en parte a desvelarse por estar jugando videojuegos.

Tomó una muda de ropa y salió directo a ducharse; prefería hacerlo en las mañanas, cuando no había ningún alma rondando más que la de él. Además, detestaba tener que bañarse a sabiendas de que alguno de los otros huérfanos pudiese verlo.

Ya estando dentro del cuarto de baño, se metió a una de las regaderas. El agua caliente sobre su piel pálida lograba despertarlo, hasta que el sonido de la puerta abrirse lo sacó de su ensoñación. Terminó de ducharse lo más rápido posible, ya le habían arruinado su momento de soledad y lo único que deseaba era largarse de allí. Cuando salió de la regadera se topó cara a cara con la última persona que se hubiera imaginado ver.

—Near, ¿qué haces aquí?

—¿No es obvio? —objetó el chico mostrándole la toalla que sostenía en su mano izquierda.

—Yo siempre vengo a esta hora, ¿por qué jamás habíamos coincidido?

—Suelo venir más temprano, hoy me quedé dormido —contestó con simpleza. A Matt le sorprendió lo último. Eran alrededor de las siete de la mañana y si Near solía llegar antes, eso significaba que era bastante madrugador.

El pelirrojo ya no supo qué más decirle. Tomó su pijama y se dispuso a salir. Pero antes de tomar el picaporte de la puerta, una interrogante surcó en su mente. Detuvo su acción y dirigió de nueva cuenta su vista hacia Near. Este se percató y le devolvió la mirada. Se mantuvieron así algunos segundos, hasta que el Matt comenzó a hablar.

—Sé que no somos amigos ni nada parecido, de hecho, luego del trabajo que hicimos juntos podríamos considerarnos como "conocidos que hicieron una tarea en equipo", pero debo preguntarte algo, si no quieres a Linda, ¿por qué no se lo dices de una buena vez? —cuestionó. Sus palabras parecieron hacer eco en el lugar. Near solo tomó un mechón de su cabello y comenzó a enrollarlo.

—Yo ya le dije que no le correspondía y aun así ella sigue insistiendo —respondió con frialdad, Matt frunció ligeramente el seño.

—Escucha, Linda es mi amiga, así que háblale claro de una vez. Te aseguro que ha de haber alguien que sí la aprecie.

Near pareció ignorar el comentario ya que pasó de largo y se metió a una de las regaderas. Matt se acercó a donde el chico se había metido. Antes de que el joven abriera la llave del agua, volvió a seguir la conversación.

—¿Tú eres acaso el que la ha de apreciar?

—No, yo no. Pero conozco a alguien que sabría hacerlo mucho mejor que tú —declaró con cierta molestia ante la actitud del chico y dicho eso salió rápidamente.

Near comenzó a bañarse pensando en las palabras de Matt. Si ese era el caso, ¿por qué Linda insistía tanto? Ella era el tipo de chica que podría estar con cualquiera, ¿por qué lo había escogido a él? Aquella reflexión le hizo sacar una conclusión. Debía alejarla pronto, por el bien de él y el de la misma Linda. Ahora ella acaparaba gran parte de sus pensamientos, lo cual le impedía concentrarse y, como bien había dicho Matt, ella se merecía algo mejor que él.


Todos estaban adormilados en las clases. A nadie parecía gustarle el hecho de que fuera lunes. Matt, por suerte, ya había superado un poco ese tema y estaba concentrado en ese nuevo videojuego que había dejado sin terminar en la noche. Se encontraba por enfrentar al monstruo que lo llevaría al último nivel; en ese punto ya no escuchaba las palabras del profesor de Geografía, quien hablaba en un idioma desconocido para él. Estaba a punto de derrotarlo, cuando de pronto escuchó el sonido de la puerta abrirse lo que le ocasionó un sobresalto y que apretara un botón equivocado, haciendo que su enemigo tomara ventaja. La frase Game Over se hizo presente en la pantalla. Refunfuñó y levantó la vista para ver de quién se trataba, fue una verdadera sorpresa cuando vio a Roger frente a toda la clase. Guardó el juego y le miró con atención, no quería que el anciano le volviese a confiscar su amada consola.

—Chicos, de seguro mi visita les sorprende, pero es para dar un aviso importante. Como ya sabrán, las fechas navideñas están próximas, así que he venido a pedirles su colaboración para el evento que habrá en el orfanato.

Los huérfanos se miraron unos con otros. Roger jamás pedía ayuda y menos a ellos, además de que las cenas navideñas en Wammy's eran bastante básicas. No había nada de especial y en cuanto a los regalos, él mismo los compraba, solo tenían que dejarle una carta dirigida a Santa Claus y Roger les traía sus pedidos por más estúpidos que fuesen.

—¿Y qué haremos para celebrar en esta ocasión? —preguntó una chica que se sentaba en el centro del salón. Roger le sonrió.

—Al igual que en todos los años, celebraremos con una cena, pero esta vez será diferente. Este año tenemos invitados especiales, miembros de la organización Better Children's Life vendrán a acompañarnos, por lo cual hay que dar una buena impresión.

Matt identificó ese nombre de inmediato, esa era una de las tantas fundaciones que ayudaba económicamente al orfanato. La idea de celebrar en grande era un plan con maña de Roger para quedar bien ante esos desconocidos; el anciano no lo hacía por ser una buena persona.

Luego de un discurso un poco más profundo respecto al tema, Roger salió del salón de clases dejando perplejo a más de uno. Solo había una cosa clara: en los días siguientes, cada habitante de Wammy's House estaría bastante ocupado.


Reino Unido se consideraba un país donde reinaba el clima frío y aún más siendo época navideña. Las calles se encontraban cubiertas por una capa de nieve, la cual impedía ver dónde se pisaba. Winchester también era una ciudad gélida, por aquella razón, tanto Matt como Mello decidieron salir del orfanato completamente abrigados. El encargo que Roger les había dejado era traer un pino para colocarlo en la sala de estar del orfanato. Debía ser el más grande y el mejor, según las palabras del director; él quería dar una excelente impresión con la fundación que vendría a pasar las fiestas decembrinas.

Matt frotaba sus manos una con la otra para así lograr un poco de calor. Al rubio no parecía inmutarle el frío, aunque lo único que quizás le desagradaba era el hecho de tener que usar zapatos, normalmente siempre andaba descalzo y la sensación del calzado no le era acogedora. Se detuvieron frente a un puesto cercano de árboles navideños, un señor regordete los atendió y les pidió que pasaran a escoger un pino.

Mientras miraban cada uno de los árboles —aunque en realidad a los ojos de ellos todos eran iguales— Matt rompió el silencio; se sentía con el deber de contarle a su amigo lo sucedido con Near el día anterior. Cuando comenzó con su relato, Mello parecía que lo ignoraba, cuando en realidad le ponía mucha atención, tal vez demasiada. Todo tema que tuviera el nombre de Near —y Linda— de por medio, era interesante.

—No entiendo por qué te molestaste en hablar con la oveja, sabes de sobra que él ignora a todo el mundo —concluyó, luego de escuchar todo el discurso del pelirrojo.

—No lo sé. Creo que solo me nació hacerlo. Pero me molestó que fuera tan indiferente respecto al tema.

—¿Tú? ¿Molesto? —se burló—. Vaya, eso sí que es raro, siempre eres paciente.

—Por eso somos amigos, ¿no? —Mello solo se le acercó para darle un golpe en la cabeza, pero en el fondo sabía que aquello era verdad.

Luego de unos minutos de silencio, el chico de ojos verdes volvió a hablar.

—Yo creo que deberías aprovechar la temporada para aclararle tus sentimientos.

—¿De qué idioteces estás hablando, Matt? —interrogó el rubio exaltado.

—Sobre lo que sientes por Linda —le respondió como si fuese lo más obvio del mundo—. Te aseguro que tienes oportunidad, no le eres indiferente.

—Pero si discutimos todo… Espera… ¿qué estupidez estás diciendo? ¡A mí no me gusta!

—¿En serio? —le preguntó divertido a la vez que enarcaba una ceja.

—Sí. Ella es ruidosa, molesta, tiene un carácter inestable…

—Y por eso te gusta. Son bastante similares.

Mello solo lo fulminó con la mirada. Llamó al encargado del local y le señaló el pino elegido, ya quería irse. Cuando Matt comenzaba a comportarse de forma extraña y decir cosas "sin sentido", era indicador de que el frío —o el calor, dependiendo de la temporada— le había congelado algunas neuronas. Pagaron el árbol —el cual a pesar de no saber distinguir entre los mejores y peores, tenía buen aspecto— lo cargaron entre ambos chicos y se retiraron del lugar directo al orfanato.


Linda terminó de colocar la última bota en la pared de la chimenea. Detestaba el invierno, para nadie era un secreto, pero la navidad le daba alegría y siempre la esperaba con demasiada ilusión. Y aunque ya no creía en Babbo Natale, le seguían trayendo regalos, eso era bueno.

Tomó una caja repleta de adornos navideños y se dirigió a colocarlos. Se trataba de fundas para los picaportes; al parecer tendría una ardua tarea que ejercer.

Cuando comenzó a colocarlos alcanzó a divisar a Near, quien parecía entablar una conversación con el director. Se acercó para reclamarle al chico ya que él también debía ayudar, pero en cuanto iba a llegar a donde se encontraban, ambos se retiraron. Los siguió hasta su destino el cual era la oficina del director. Se acercó, sabía que era inapropiado, pero su curiosidad la venció esta vez. Puso una oreja cerca de la puerta para poder escuchar con más claridad.

—Near. —Aquella voz la identificó de inmediato como la de Roger—. Tienes claro lo que significa la visita de la fundación, ¿verdad? Ya sabes lo que debes hacer.

Por parte del joven no escuchó respuesta. Se acercó un poco más para escuchar, en ese momento la puerta fue abierta. Linda cayó de espaldas ante la mirada perpleja de Near. La chica se levantó de inmediato completamente ruborizada, la habían descubierto en una situación bochornosa.

—Lo lamento —se disculpo el chico, ella solo le miró par luego negar rápidamente.

—Descuida fue mi culpa… es que yo… yo… —Debía pensar algo rápido, sino quedaría como una chismosa—. Yo tenía que colocar estos adornos —le sonrió de manera nerviosa para luego enseñarle la caja que se encontraba en el suelo.

Near enfocó su vista en el objeto y solo asintió para después retirarse del lugar. Linda tomó la caja y salió corriendo. Había sido demasiado vergonzoso, solo esperaba que el chico le hubiera creído, detestaba ser mala mentirosa.


Luciana siempre fue una chica ordenada, pero ahora lo que mantenía en su cuarto era un completo caos. No se podía caminar debido a toda la ropa que estaba tirada en el suelo. La castaña se revolvió el cabello exasperada. La cena navideña sería pronto y no encontraba nada adecuado que ponerse, todas sus cambios de ropa ya los había usado o no estaban acorde a la ocasión; además, había que agregar el hecho de que habría visitas importantes, por lo cual debía dar una buena imagen y, como si la presión no fuera suficiente, estaba el hecho de que debía verse bonita para él.

Recordó uno de los consejos de la página, ese dictaba algo parecido a cautivarlo, además de ser sutil y tierna. Ella siempre había sabido ejercer los últimos adjetivos, pero el primero la había dejado pensativa. "Cautivarlo" eso quería decir "gustarle físicamente". Nunca se había detenido a pensar si le atraía o no a Near. No era fea, eso lo sabía, pero a los ojos del albino, ¿ella sería bonita?

No podía más con la duda. Salió de su habitación, recorrió un par de pasillos hasta estar frente a una puerta. Tocó un par de veces, no tuvo que esperar demasiado ya que abrieron casi al instante, dejando ver a un sorprendido Matt.

—Linda, ¿qué haces aquí? —le miró extrañado, ya que la chica ni siquiera se dignó a contestarle. Se abrió paso para poder entrar a la habitación. Mello también se exaltó al verla.

Ninguno de los chicos se atrevía a decir nada, solamente posaron su mirada en ella como exigiéndole una explicación. Linda frunció el seño ligeramente, tomó aire y prosiguió a hablar.

—Nosotros somos amigos, ¿cierto? Por eso he venido con ustedes, así que quiero que sean honestos… ¿Qué piensan de mí? —soltó de pronto, dejando extrañados a los chicos.

—¿En qué sentido? —cuestionó Matt.

—¿Soy bonita? —preguntó, un poco enojada, con las mejillas intensamente rojas.

Matt pareció meditarlo un segundo, Mello también dejó de comer su barra de chocolate solo para buscar las palabras adecuadas para decirle a Linda. La castaña se estaba exasperando, mordió su labio inferior para poder controlar sus nervios. El pelirrojo fue el primero en hablar.

—Bueno… pues… para mí tú eres como una hermana o una prima, eso sería incesto ¿sabes? —respondió, Linda solo rodó los ojos y Mello se golpeó el rostro por la nada inteligente respuesta de su amigo—. Pero si quieres una respuesta, sí, para mí eres bonita, pero no eres mi tipo.

La chica le sonrió con dulzura para luego dirigirle la vista al rubio, quien se encontraba recostado en su cama.

—¿Y tú? —volvió a preguntarle, pero no pudo evitar desviar la mirada. Con Mello no sentía demasiada confianza.

—Mira… —carraspeó un poco, por una razón desconocida se estaba sintiendo algo nervioso—. Eres algo baja de estatura para tu edad, además eres un poco sosa. Tienes una pequeña espinilla en tu mejilla izquierda. Tu cabello no está tan mal, pero ese peinado no te ayuda. Y bueno, digamos que no tienes mucha delantera, te falta desarrollarte más.

Linda se sonrojó completamente y por instinto se cubrió el pecho. Salió avergonzada del lugar sin siquiera despedirse. Matt escuchó sus pasos alejarse. Clavó sus verdes ojos en los azules de Mello para exigirle una explicación, pero este ni siquiera pareció querer aclararle el porqué de su repuesta.

—¿Por qué le dijiste eso? —cuestionó a sabiendas de que no le contestaría.

El rubio lo ignoró por completo. Matt dejó de insistir, de cualquier manera el que tendría que disculparse sería Mello y no él, por lo que decidió olvidar el tema jugando una partida en su consola. Mello por otra parte volvió a degustar su tabla de chocolate, aunque ahora le sabía diferente. Sentía un poco de cargo de conciencia, pero no se disculparía. Lo que dijo era la verdad, era lo que él pensaba, no había dicho ninguna mentira.

Ampak ti si lepa se mi —susurró tan quedamente que su compañero no pudo oírlo.


La cena de navidad llegó más rápido de lo que cualquiera se hubiera imaginado. Los huérfanos se encontraban vestidos de una manera formal, desde los más pequeños hasta los mayores. Todos se sentían diferentes a como los demás días, se percibía una atmósfera "elegante".

Roger estaba en una de las mesas del centro —la más grande de todas—, conversando animadamente con tres hombres que iban vestidos de traje, los cuales se podían identificar como los representantes de la fundación Better Children's Life. En esa misma mesa también se encontraba el chico número uno en Wammy's que parecía estar absortó en la plática aunque no participaba demasiado.

Near sabía que esa visita era muy importante, incluso tuvo que ponerse un traje con corbata, el cual era bastante incomodo para su gusto. También tuvo que utilizar calzado, pero de manera disimulada se quitó los zapatos mientras los demás adultos conversaban. Aflojó un poco el nudo de la corbata negra al igual que el traje. Detestaba esa clase de formalismos —ya que debido a la ropa no podía sentarse de la manera en la que siempre lo hacía—, pero debía acatarlos. Era su deber.

El director y las otras personas se enfrascaron en una conversación que a él le pareció absurda, así que decidió distraerse mirando a sus demás compañeros. Todos lucían contentos y felices, o por lo menos lo aparentaban bastante bien. Se sentía tan ajeno a ese sentimiento. Al girar su rostro hacia la derecha observó a Matt y a Mello parados cerca de la entrada del comedor. Una casi imperceptible sonrisa se dibujó en sus labios. A los chicos les habían obligado a utilizar una vestimenta formal al igual que a todos. Matt llevaba un traje color blanco con bies en las bastillas color dorado que hacían resaltar su blanca piel y su rojo cabello, su camisa era roja y su corbata negra, usaba el saco abrochado como todo un caballero; la pose que tenía era aparentemente relajada y mantenía ambas manos en los bolsillos del pantalón. Near pensó que el pelirrojo padecía algo parecido a la abstinencia, debido a que no podía jugar con su consola.

Y Mello, al contrario de lo que él hubiera pensado, no se veía tan incómodo. También llevaba traje, pero el de él era de color negro, usaba una camisa blanca y esta tenía el primer botón sin abrochar, claro no llevaba corbata en su lugar tenía una cadena con una cruz cristiana. El saco era también negro y solo iba abrochado por el botón de en medio.

Se veían muy atractivos, cada vez que las chicas pasaban cerca de ellos, solo sonreían y comenzaban a cotillear entre ellas. Al parecer el aspecto formal de la cena había agradado a algunas personas, en su mayoría mujeres. Incluso el albino podía jurar que más de dos compañeras de clase le observaban desde lejos y reían completamente sonrojadas. Si había alguna chica que le interesara ver, no era ninguna de ellas. Solo había una, a la cual debía encontrar una manera de alejarla.

Todo comenzaba a tornarse aburrido para Mello, ya estaba harto de ese ambiente tan hipócrita. ¿Por qué el anciano de Roger tenía que ser de esa manera? Si se hubiera tratado de otra cena normal como en años pasados, jamás hubiera mandado a hacer todo este disparate.

Cuando estaba dispuesto a retirarse fue cuando la vio llegar, acompañada de otras cuantas chicas que pasaron inadvertidas para él.

Ahí estaba Linda. Llevaba un vestido strapless de color azul rey, largo, con un lazo que pasaba por su cintura. Hubiera jurado que había crecido un poco, pero eso era debido a los tacones que portaba. El cabello lo llevaba extrañamente suelto y completamente liso, lo cual enmarcaba su rostro. En pocas palabras, estaba preciosa.

Near también la observó llegar, de reojo, pero prefirió no moverse de su lugar. No debía hacer el asunto más grande, así que prefirió ignorarla. Se concentró en la plática que ahora mantenían en su mesa.

Mello se acercó a la chica a paso lento, ante la mirada de suficiencia de Matt. El rubio se aclaró la garganta antes de llegar hasta ella y pareció que todo lo que tenía grabado en su mente se le borró de repente al estar frente a Linda. Dudó un poco antes de hablarle.

—Linda, te ves muy bien.

—¿Entonces ahora sí te parezco bonita? ¿No habías dicho que era una sosa, fea y pecho plano? —le espetó con cierta molestia. Mello le miró fijamente.

—Lo lamento, no era mi intención; lo dije sin pensar… era una broma —inventó lo último, pero fue algo más de sus palabras lo que le sorprendió, ¿acaso él se había disculpado?

—En ese caso está bien, te perdono —le sonrió y Mello le devolvió el gesto.

Matt solo los miraba, para él hacían buena pareja, solo necesitaban una pequeña ayuda y ¿qué mejor que la de él? Aunque Mello no lo aceptara abiertamente a él le gustaba Linda y ella solo tenía que abrir los ojos para darse cuenta de que su amigo era mejor que Near. El pelirrojo no sabía qué era más difícil: si hacer que Mello aceptara sus sentimientos o sacarle a Linda al albino de la cabeza.

Las chicas que habían llegado con Linda se disiparon para darles privacidad a ella y a Mello, este solo la escoltó a donde estaba Matt para así poder mantener una conversación entre amigos. Reían, hacían bromas y de vez en cuando había uno que otro pequeño golpe por parte de la chica, comentarios estúpidos de Matt y amenazas jamás cumplidas de Mello. Había un ambiente bastante familiar.

Linda buscó con la mirada al Near, encontrándolo en la mesa del centro. El albino se percató de la insistente mirada de ella pero decidió ignorarla, no había razón para prestarle atención y menos si su plan era alejarla. Fingió participar en la conversación para que dejara de mirarle. Ella al ver que el chico no le prestaba la más mínima atención, se decepcionó. Había recurrido a Ross —una chica bastante femenina y según otros tantos "popular"— para que la ayudara a vestirse y a arreglarse para verse bien. Quería ser bonita para Near y este parecía que no le interesaba en absoluto. Suspiró de forma triste, tanto Matt como Mello se percataron de la acción.

—¿Te sucede algo? —le preguntó el pelirrojo.

—Nada, es solo que tengo un poco de sed, eso es todo —mintió, de cualquier manera era navidad y no quería agobiarlos con sus penas.

—Si quieres puedo traerte algo… —sugirió Mello, Matt lo detuvo del brazo cuando este parecía que iba a alejarse.

—No, ustedes quédense aquí, yo traeré algo de beber, además yo también tengo sed —dicho esto Matt se retiró, para adentrase entre la multitud de gente que había.

Linda y Mello se quedaron unos minutos sin decir nada, hasta que el rubio rompió el silencio.

—¿No quieres ir un rato al balcón? —dijo mientras señalaba dicho lugar.

—Pero hay que esperar a Matt…

—De seguro él verá que nos fuimos. Matt es un poco idiota, pero tampoco es que se vaya a perder —bromeó logrando sacar una risilla a la chica.

Ambos se alejaron hasta el punto previamentee señalado. Near ya no pudo más con la curiosidad que lo embargaba y se volteó completamente para ver la situación.

El paisaje que se observaba a través del cristal era espectacular. Wammy's jamás había estado tan adornado, por lo cual el jardín estaba rebosante de alegría, repletó de lucecillas que parpadeaban de distintos colores. Linda suspiró de nueva cuenta, pero esta vez de manera nostálgica.

—Siempre me gustó la navidad, sobre todo pasarla en familia —confesó Mello, la chica puso una mano sobre su hombro para confortarlo.

—Yo también extraño esas navidades. Y aunque ame estas fechas, también me siento triste.

Mello giró su mirada hacia la de Linda y esta al ver esos profundos ojos azules cayó en medio de un trance y Mello también.

Estaban tan absortos en su momento que ninguno se percató de una tercera presencia cerca de aquella ventana.

—¡Así que ustedes serán los primeros! —gritó una voz chillona, haciendo que los chicos salieran de su ensoñación y voltearan a ver de quién se trataba.

Era Ross, una de las amigas de Linda y la encargada de armar alborotos en todo el orfanato.

—¿Primeros en qué?—cuestionó curioso Mello.

—¿Qué no ven lo que está sobre ustedes? —les respondió señalando un objeto arriba de sus cabezas.

La sorpresa fue encontrarse con una ramita de color verde, adornada con un listón rojo. La identificaron de inmediato: un muérdago.

—Espera Ross, yo no… —comenzó a balbucear Linda.

—Vamos, aunque sea chiquito, es una tradición.

Todos se percataron de la situación que estaba ocurriendo y rodearon a los chicos en espera de que cumplieran con la "tradición", tal y como Ross decía. Near también observó el ligero alboroto que se estaba formando, por algo desconocido para él tuvo un mal presentimiento. Se excusó con los presentes en su mesa diciéndoles que tenía que retirarse al baño, aunque en lugar de ir ahí se encaminó hacia donde se estaban reuniendo los demás.

—Anda, solo uno. Es algo que tienen que hacer —suplicó Ross.

—Pero… pero… —Linda no sabía cómo librarse. Además, si accedía, ese sería su primer beso. Acción que estaba guardando para Near, no podía hacerlo, no con Mello…

Por su parte el rubio no sabía cómo reaccionar, solo se quedó mirando a la muchedumbre suplicando por un beso. Todos canturreaban y decían frases como "háganlo, es la tradición" o "bésense, bésense" estas cada vez se hacían más insistentes. La castaña quería huir, correr y encerrase en su habitación, pero parecía que sus pies se habían fundido con el suelo, no podía moverse.

Near se abrió paso entre todos los demás chicos para quedar detrás de una huérfana de muy baja estatura, lo cual le permitía ver todo claramente. Aunque la escena con la que se encontró fue un poco bizarra y extraña para él.

Mello y Linda, Linda y Mello.

Mello le tocó un hombro provocando la atención de ella y la miró fijamente. De cualquier manera solo era un beso, ¿qué podría pasar? Al tenerla frente a frente no pudo contenerse y acercó su rostro para que sus labios se unieran con los de Linda. Cerró los ojos por instinto al igual que ella.Y lo último que pudieron sentir fue los labios de cada uno presionándose contra los del otro.


Y para esta estancia se preguntaran ¿y el Near/Linda? Bueno, ponto lo habrá, pero esta escena es necesaria. Y complace otros gustos.

Antes que nada, muchas gracias por sus reviews y por seguir apoyando el fic.

GRACIAS A TODAS!

También gracias a LizAckerman, ella me ayudo en algunas cositas en este capítulo.

Y a Hikari Blossom, gracias por ser mi beta.

¿Siempre agradezco mucho, no?

Por cierto, Babbo Natale es Santa Claus o Papá Noel, así se le llama en Italia.

Y Better Children's Life no existe, bueno según yo.

Un adelanto del siguiente capítulo es que este se enfocara un poco más en Near, es el protagonista y siento que pocas veces toco su punto de vista.

Gracias por leer

Ellie…