Al fin pude regresar! Seguramente pensaron que había abandonado la historia (No los culpo), pero por fin encontré un espacio para poder continuar. Todavía tengo trabajos pendientes en la facultad, pero al menos los problemas han disminuido y me siento un poco más tranquila.
Trataré de no volver a tardar en actualizar, no quisiera abandonar la historia.
Anonima yDragoViking. Espero y les guste la continuación
Bueno, no les quito tiempo, a disfrutar.
Capítulo 6 "Sentencias anuladas"
El señor Sánchez era conocido como un hombre de temer, ya que él protegía celosamente a su mujer y a su bella hija. Pero sabían que era un hombre confiable, honrado, caritativo y muy amable. Siempre donaba parte de su salario a organizaciones que ayudan a niños en pobreza o a construcciones de hospitales infantiles. Muchos pensaban que donaba a esas fundaciones porque tenía un afecto a los niños como un amoroso padre que consintió hasta casi malcriar a su única hija. Pero todos estaban muy equivocados, ya que el señor Sánchez realmente realizaba esas acciones por que eran una penitencia, de un pecado que había cometido en el pasado, algo que no tenía perdón, aún si el más afectado lo había perdonado, pero ¿La niña? ¿Lo perdonaría? Cada noche lo carcomía esa pregunta, pensar en la pobre niña que murió, cómo él le había arrancado su futuro en ese descuido. No había día en que al momento que hacer las donaciones no pensara en el rostro agónico de esa niña.
- ¿Señor Sánchez?
La voz de su secretaria lo sacó de sus pensamientos. Entraba a su oficina con muchas carpetas
- Aquí están los registros del primer trimestre, junto con las ventas y las adquisiciones de la mercancía.
- Gracias, lo checaré en el almuerzo
- Si señor
Las clases habían concluido y Sam no estaba muy contenta por lo que Danny les había dicho a Tucker y a ella.
- ¿Llevar a Emily a ver a sus padres? ¿Estás loco?
- Ya sé que suena mal, pero no se me ocurre nada más. Miren, tal vez mi fama de chico fantasma pueda ayudarnos con credibilidad, pero en este caso no creo que funcione sin Emily
- Danny tiene razón, además, seguramente sus padres piensan que ella ya cruzó, van a molestarse si les decimos lo contrario sin pruebas –Apoyó Tucker.
- Entiendo, pero se me hace muy cruel llevarla a ver a su padres cuando se supone ya rompió lazos con ellos.
- Lazos terrenales –Señaló Tucker -¿No has escuchado de los espirituales? Una vez mi abuelita me dijo que nosotros al recordar a nuestros difuntos, nos atamos a ellos de buena manera, dejando su memoria en nuestros corazones. Eso nos dijo cuando falleció mi abuelito. Creo que apenas voy entendiendo lo que dijo.
Un auto hizo sonar su claxon, y vieron que se trataba del padre de Paulina, el señor Sánchez. Vieron cómo saludaba a su hija y volteaba a ver de nuevo al frente, pero enseguida su mirada se llenó de horror. No entendieron por qué, al voltear ellos no encontraron nada que pudiera asustarlo. Emily por su parte, también se quedó viendo al mismo punto que él, justamente a la banqueta. Ella comenzó a escuchar gritos, gente hablando de quién sabe qué, pero destacaba una voz diciendo "¡¿Qué he hecho?!", esa voz grave que no podía quitarse de la cabeza.
- ¿Emily? ¿Estás bien?
Cuando reaccionó, Sam estaba frente a ella, viéndola preocupada.
- Me siento muy extraña, escucho voces en mi cabeza
- ¿Y qué dicen? –Se apresuró a preguntar Danny
- Alguien grita "¿Qué he hecho?" con mucha desesperación y dolor, esa voz grave de nuevo.
- Quizás fue el responsable –Intuyó Tucker.
- Puede ser, pero obtendremos más respuestas ahora.
- ¿En verdad estará bien esto? –Preguntó Sam
- Confía en mí Sam –Pidió Danny mientras le tomaba la mano
- Está bien Sama, así sabremos quién causó el accidente.
Ella asintió insegura, pero al ver la confianza que le transmitía Emily sonrió un poco más. Esa sonrisa le recordaba perfectamente a esa niña que siempre le alentaba a probar algo nuevo, como un jugo de frutas que le dio a probar en un día en preescolar, durante el receso. Se sorprendió de recordar algo así ¿No se supone lo había olvidado todo?
Sam había encontrado la dirección de los Wolf gracias a sus padres, ya que hace tiempo fueron amigos. Los padres de Sam querían saber por qué buscaban a la pareja, pero como tenían prisa, Sam les prometió contarle todo en la noche. La casa no era tan grande, era muy sencilla, pero lo que los alarmó fue un gran letrero de "En venta"
- ¿Se habrán mudado? –Preguntó Tucker
Un cartero pasó frente a ellos y subió las escaleras para dejar la correspondencia en la entrada.
- Oiga, disculpe –Se acercó Sam – ¿Sabe si la familia Wolf vive aquí?
- Sí, pero dentro de poco se mudarán, pobre matrimonio, ha sufrido mucho estos años, creo que les vendrá bien ese cambio.
El cartero se retiró, dejando a los tres amigos y a Emily en la entrada.
- Espero y alguien conteste –Dijo Tucker
Danny tocó la puerta varias veces, sin ninguna respuesta. Cuando ya se iban a dar por vencidos, alguien abrió la puerta. Emily enseguida la reconoció: su mamá. Una mujer arriba de los 30 años, cabellos castaños claros hasta media espalda y ojos azules claros. Vestía con un simple vestido celeste con zapatos negros cerrados.
- ¿Puedo ayudarles en algo? –Preguntó cortésmente
- Em ¿Señora Wolf? –Preguntó Danny algo nervioso
- Sí ¿Quiénes son?
- Mi nombre es Danny Fentom, ellos son Tucker Foley y Sam Manson
- ¿Manson? Espera, tú…tú eras la amiguita de Emily
- Sí, soy yo –Afirmó Sam –Y justamente queríamos hablar de ella con usted.
- ¿Sobre…Emily? –Notaron que no había hablado de ella en mucho tiempo
- Sí, es algo muy importante, le pido que confíe en nosotros.
La mujer asintió insegura y los dejó pasar. En la sala abundaban las paredes solas, pero con marcas de cuadros, debieron haberlos quitado, pensaron los cuatro. Emily paseó la mirada por el lugar, no recordaba nada de su casa, absolutamente nada. Vio las decoraciones, los muebles y aún así nada se le vino a la mente, ningún recuerdo ¿Por qué no recordaba nada de su hogar pero sí de su muerte? Se le hacía muy extraño. La señora Wolf les ofreció asiento en la sala, en unos sillones de un color grisáceo pero complementado con unos cojines rosas muy suaves. Entró a la cocina y preparó un té y unas galletas, tenía el presentimiento de que podría ser una charla larga. Llevó la bandeja amarilla de plástico hasta la mesa de café que estaba en medio de la sala, frente a los sillones. La depositó y después se sentó en un sillón pequeño, frente a los chicos.
- Gracias por las galletas –Agradeció Sam
- De nada –Asintió –Bueno ¿De qué querían hablar?
- Señora Wolf, espero que no tome a mal, pero queremos saber lo que recuerda de…bueno…del fallecimiento de Emily –Danny se sentía fatal por preguntar eso, pero no tenía opción.
- ¿Por qué quieren saberlo? –Preguntó con desconfianza
- Tal vez no me crea, pero su hija no está descansando, está estancada.
- ¿Cómo? –Preguntó sorprendida -¿Cómo es eso posible? Ella falleció hace mucho, no lo entiendo.
- Tranquila señora Wolf, ella está bien –Tranquilizó Danny
- ¿Pero cómo lo saben?
- Verá, yo soy ese chico fantasma del que se habla, y Emily no puede pasar al otro lado hasta resuelva asuntos pendientes.
- ¿Asuntos pendientes? ¿Qué clase de asuntos?
- Ella no sabe y tratamos de ayudarla a averiguarlos y resolverlos. Por eso quisiera que nos diga todo lo que sabe sobre ese día.
- ¿Y cómo sé que no es alguna broma pesada o algo así? –Preguntó con precaución.
- Podemos probárselo, pero le pedimos que no se altere –Advirtió Sam
- E-está bien –Asintió temerosa.
- Emily, hazte visible
La nombrada obedeció y apareció sentada en el respaldo del sillón a un lado de Tucker. La señora Wolf soltó la taza de té y ésta se rompió en miles de pedazos. Sus ojos no la engañaban, ahí estaba su pequeña, justamente con la había mandado ese día a la escuela: su vestido, sus zapatos, su cabello suelto. Comenzó a llorar y trataba inútilmente de ahogar sus sollozos.
- Mi…mi…mi bebé –Dijo entre fuertes sollozos.
Emily voló frente a su madre, quien la intentó abrazar, pero la traspasó y un frío espantoso la recorrió de pies a cabeza. Fue entonces que se dio cuenta de la realidad, por un momento pensó volver a tener a su pequeña, pero esa acción la trajo a la realidad.
- Hola mamá –Saludó Emily sonriendo levemente.
- Hola mi bebé –Le ofreció asiento a un lado de ella, y Emily aceptó gustosa -¿Pero por qué mi bebé sigue en este mundo?
- Como dije, tiene asuntos pendientes y ella no sabe cuáles son. Creemos que uno de ellos es saber quién fue el responsable del accidente.
- Le preguntan a la persona equivocada –Suspiró amargamente –Yo no sé quién fue el que le quitó la vida a mi niña. Le pregunté cientos y cientos de veces a mi esposo y jamás me dijo, siempre me contesta que no sabe, pero sé que me está mintiendo.
- ¿Tiene idea de por qué le miente? –Preguntó Tucker
- Tal vez él conocía al responsable, no lo sé –Negó con la cabeza –Pero en verdad he querido saber la respuesta para hacer pagar al que le hizo esto a Emily.
- ¿Hacerlo pagar? –Pregunto Sam con cautela
- ¡Claro! Día y noche lloré por mi hija, preguntándome quien había sido el bastardo que me la quitó. Ese maldito debería estar en la cárcel, o muerto ¡Para que sufra lo que yo sufrí!
Ese grito asustó a Emily y la hizo caer al suelo, asustando a su madre.
- ¡Emily! ¿Te encuentras bien?
- Sí, no sentí nada, ventajas de un fantasma –Contestó mientras se incorporaba y flotaba frente a su madre, quien sonrió aliviada, pero con cierta tristeza.
- Señora Wolf ¿A qué horas llega su esposo? –Preguntó Danny
- No falta mucho, creo que una media hora, si quieren pueden esperarlo.
- Gracias señora Wolf
- Por cierto –Volvió a tomar asiento –Si Emily ha estado aquí ¿Por qué no nos ha visitado? –Volteó a ver a su hija, quien le contestó:
- Por que no sabía cómo regresar, llegué a un lugar dónde me dijeron que esperara mi turno para pasar, pero nunca llegó y luego la encargada me mandó de misión para encontrar a Danny, porque los guías espirituales habían desaparecido.
- Y sin ellos, ningún fantasma puede pasar –Aclaró Danny –Y también le dijo sobre sus asuntos pendientes, son dos cosas que debemos atender.
- Ya veo, se oye muy peligroso y complicado.
- Lo es, pero debemos hacerlo, por el bien de Emily y de los demás fantasmas que quieren irse a descansar.
- Entiendo. Discúlpenme un momento, debo ir por el recogedor a la cocina, no recogí la taza que quebré
La mujer se levantó y caminó hacia la puerta de la cocina y desapareció de la vista de los chicos.
- Vaya, pensé que sería más difícil –Se sorprendió Tucker
- Yo también, pero no se alteró tanto como esperaba –Dijo Sam
- Tal vez entendió la situación –Intuyó Danny
- Y también superé este suceso
Se asustaron al ver pasar a la señora Wolf con escoba y recogedor.
- Disculpe, no queríamos hablar a sus espaldas
- No se preocupen, supongo que esperaban que estallara en llanto o en negación ¿No es así?
- Em…bueno… -La verdad esperaban más drama, pensó Danny.
- Tranquilos, entiendo eso. Verán, cuando todo pasó realmente quedé perturbada y llegué a querer suicidarme. Incluso me tuvieron que llevar en camisa de fuerza a un hospital psiquiátrico por mis constantes atentados contra mi vida –Se agachó y comenzó a recoger los pedazos de porcelana –Debo decir que fue horrible todo el proceso, todos trataban de hacerme entender que mi hija se había ido para siempre y nada me la traería de vuelta, pero me negaba rotundamente, y cuando lo aceptaba, me quería morir. Pasé años ahí, me sentía muy mal, completamente desolada, pero un doctor me tuvo piedad de esas terapias tan duras y me ayudó a entender mejor todo esto. Es verdad que mi hija se había ido de una fea manera, pero él me dijo que mientras yo viviera con ella en mi corazón, podría darle paz a mi angelito – Se levantó del suelo y miró a los tres amigos –Créanme que al principio me burlé de eso y le grité, pero él me dijo pacientemente que si no dejaba ir a mi hija, no podría descansar en paz. Pensaba que eran así como cosas espirituales, no lo sé, pero lo pensé por varios días y llegaba a lo mismo que me decía el doctor. Tardé bastante en superar la muerte de Emily, y también mis deseos suicidas, pero ese doctor me ayudó a darle de nuevo sentido a mi vida, de pensar que mi bebé estaría en un mejor lugar ahora y que yo debía seguir siendo fuerte por ella, vivir mi vida con ella en mi corazón y nunca olvidarla como mi niña consentida y cariñosa. Y ahora que la veo aquí, creo que el doctor tenía razón –Sonrió al borde de las lágrimas –Me alegra ver a mi niña una vez más, aún sabiendo que deberá irse. Ya no tengo la necesidad de retenerla como lo tenía antes, porque gracias a ese doctor y a todos, salí adelante y ahora quiero ayudar a mi bebé a que tenga el descanso que se merece.
- Gracias mamá –Sonrió feliz Emily.
- Que lindo señora Wolf –Dijo Sam sonriendo enternecida
- No fue fácil pensar así, requerí demasiada ayuda –Sonrió y se limpió las lágrimas –Pero salí adelante, y estoy segura que eso hubiera querido Emily ¿O no? –Volteó a verla
- Así es –Asintió energéticamente –Esa es mi mami, una luchadora incansable.
- Gracias angelito.
La puerta se abrió, dando paso al señor Wolf, y Emily por puro susto se hizo invisible. La señora Wolf de inmediato fue a recibir a su esposo con un beso en la mejilla, pero su esposo prestó más atención a los chicos. El señor Wolf era un hombre de la misma edad que su esposa, pero de cabellos azabaches con rayos azules a la luz, peinados hacia atrás, y ojos castaños oscuros. Llevaba un traje gris plateado, camisa blanca y corbata azul oscura.
- ¿Quiénes son ustedes? –Alzó la ceja, desconfiado
- Oliver, cariño, ellos vinieron a preguntar unas cosas
- ¿Sobre qué?
- Sobre nuestra hija Emily
- Ella murió hace 10 años ¿Por qué debería hablar con un grupo de adolescentes de una niña que ni siquiera conocieron?
- Yo la conocí, soy su amiga Sam –Se levantó
- Aún así ¿De qué quieren hablar?
- Sobre su fallecimiento –Dijo Danny, pero enseguida notó cómo se tensaba el señor Wolf y su cara de desconcierto se tornaba furiosa
. ¡¿Y ustedes qué les importa eso?! Ella ya se fue.
- No es verdad, ella está estancada y no puede irse a descansar
- ¡Mentirosos! Seguramente son de esos charlatanes que se gana la vida haciendo creer a los demás que hablan con los muertos –Acusó el señor Wolf
- No es verdad, podemos probarlo
- ¡No me interesa! ¡FUERA DE MI CASA!
Literalmente tomó a los tres amigos por las camisas y los aventó afuera de la casa. Los tres rodaron por las escaleras, y Emily no tardó en llegar a ellos.
-¿Están bien todos? –Preguntó la pequeña del grupo
- Parece ser que tu papá será el más difícil de convencer –Declaró Tucker mientras se sobaba la espalda adolorida.
- Nunca pensé que lo vería así –Volteó Emily a ver la casa –Me asustó y por eso no me volví visible.
- También se nota que oculta algo, no hay duda que sabe quién fue el del accidente –Acusó Sam
- Y lo está defendiendo –Complementó Danny
- ¿Pero por qué? –Preguntó Tucker
- Tendremos que averiguarlo a como dé lugar –Sentenció Danny
Las cosas se pondrán más interesantes de ahora en adelante ¿Por qué el señor Wolf no revela quién mató a su hija? ¿Qué ocultará todo esto?
Próximo capítulo: "¿Quién mató a quién?
Dejen sus reviews para animarme a continuar, y les pido paciencia por si no tengo chance de actualizar.
Hasta la próxima.
