Habíamos pasado la luna de miel viajando, conocimos Europa en todo su esplendor, yo me había encargado de mostrarle todos los lugares que conocía y ella se encargo de darme todo un recorrido cultural mostrándole sus obras favoritas. El último lugar era Copenhague, una de las pocas ciudades en la que ninguna de las dos habíamos estado con anterioridad, era hermosa y lo más hermoso era su puerto de Langelinie, donde se encontraba "Den Lille Havfrue" la pequeña señora del mar, una hermosa escultura de bronce representando a una hermosa joven cuya mirada se encontraba perdida en el horizonte entre las olas y el cielo. Su expresión llena de añoranza y sufrimiento, era una de las mejores obras existentes, y a mi punto de vista era un trabajo excelso.
-¿Sabes la historia? – La voz de mi sirena me saco de mis pensamientos.
-Sí – respondí con voz serena – Ella se enamoro de un príncipe y por el renuncio a ser una sirena, prefirió una vida llena de sufrimiento, pero este se enamoro y se caso con otra, condenándola a convertirse en espuma de mar.
Sus ojos azules se encontraban observando con añoro el océano que se encontraba frente a nosotras.
-Sabes, no creo que fuera culpa del príncipe…- Sostuvo mi rostro suavemente entre sus manos. – Yo creo que el destino fue el culpable.
-¿Por qué lo dices?
-¿Por qué cuando el despertó, el vio a la princesa del otro reino y dentro de su inconsciencia escucho el bello canto de alguien. –Sus ojos se llenaron de lagrimas – Cuando la pequeña sirena se volvió humana perdió su voz, el no podía saber que era ella.
-Eso es injusto, ella sacrifico todo por el
-Sí, pero él no lo sabía, no lo supo nunca y ella prefirió convertirse en espuma de mar a asesinarlo en su noche de bodas, creo que eso es el amor verdadero. Ella prefirió morir a hacerlo sufrir.
-Como pudo el casarse con alguien que no era ni la mitad de hermosa que ella, eso me parece increíble.
-Tal vez fue ignorancia, pero – sus brazos me rodearon – Yo por ti me volvería espuma de mar.
-Eso no será necesario, yo te pertenezco. – Selle mi promesa besando sus labios. – Por siempre.
