Capítulo 6: Si la montaña no va a Mahoma...
2ª parte
N/A: Hola de nuevo. Sí, me he tardado más de lo que dije en la parte anterior, y lo lamento mucho ;_; *hace múltiples reverencias*. Creí que me iba a llevar menos tiempo editarlo, pero entre unas cosas y otras no pude acabarlo a tiempo, lo siento. Pero ya está aquí, capítulo seis terminado con esta parte xd
Para no haceros ilusiones os diré más o menos que tardaré un mes en subir el próximo capítulo, quizá algunos días más o algunos menos, pero ya no diré semanas porque luego no soy capaz de cumplirlo x3
Y bueno, espero que os guste la segunda parte, y comentad :3
Cinco minutos después, Koizumi apareció cargado de recipientes de comida, que dejó en el banco, entre él y Kyon. Éste miraba la comida con algo de inquietud. Hacía ya más de una hora que empezó a tener hambre.
—Puedes comértelo todo si quieres. Yo ya he comido antes —Sonrió Koizumi.
—Menos mal, estaba esperando que lo dijeras —Dijo Kyon sin más, agarrando un recipiente de tonkatsu y unos palillos y empezando a comer con algo de ansiedad.
Mientras comía, Kyon miró los recipientes con más detenimiento, y se dio cuenta de que eran de nuevo sus platos favoritos, al igual que el otro día en el restaurante. Miró a Koizumi con mala cara mientras masticaba.
—¿Está bueno? —Preguntó el esper con una sonrisa.
—No sé que tramas con esto, pero empiezo a mosquearme —Comentó Kyon tomando otro recipiente.
—Ya te dije el otro día, planeo matarte y casarme con Asahina-san —Sonrió, mientras Kyon le miraba con rabia—. Ah, por cierto, también tenía previsto tener diez hijos con ella.
Éste casi se atragantó al escucharlo y tomó rápidamente un trago de té del vaso que le había traído. Koizumi no pudo aguantarse y echó a reír.
—Lo siento, ¿estás bien? —Preguntó aguantando aún la risa.
Kyon le echó una mirada asesina y siguió comiendo.
—Estaré mejor cuando te dé una paliza.
—Viendo cómo te dejaron aquellos tipos el otro día, esperaré sentado —Sonrió.
—¿Quieres que empiece ahora? —Preguntó con agresividad, levantando el puño.
—Sólo bromeaba —Dijo el esper sonriente, poniendo una mano delante de él.
—No sé a que viene ese ataque tan gratuito. Además, siempre te doy golpes y te quedas como si nada.
—Quizá es que me gustan tus ataques tsunderes repentinos —Sonrió.
Kyon miró enojoso hacia otro lado, con algo de color en sus mejillas.
Después de arrasar con la comida en escasos cinco minutos, quedaron un rato en silencio, sentados y mirando como pasaba la gente.
—Siento lo de antes —Dijo Koizumi de repente, rompiendo el silencio.
—¿Nn? ¿El qué? —Preguntó Kyon algo despistado.
—Haberte dejado solo. Me encontré con Takada-san y se me pasó el tiempo hablando con ella.
—Ah, eso. No importa —Comentó éste distraído.
—Cuando terminé de hablar con ella no te vi y te busqué, entonces escuché que me llamabas dentro de aquella atracción. Cuando te encontré te vi bastante asustado y me preocupé. Fue obra de Nagato-san, ¿verdad?
—…Sí. Ella misma me entregó la pistola de agujas y me dijo qué tenía que hacer.
—Estoy seguro que no lo hizo con mala intención. Nagato-san es muy noble. Seguramente lo hizo con algún buen propósito.
—Me imagino... De todas formas, hablaré con ella más adelante.
—¿Qué fue lo que ocurrió allí dentro?
—Lo que ocurre siempre en mis pesadillas desde hace dos años. Ryoko Asakura —Respondió Kyon decaído—. Siempre es igual, tengo pesadillas de todo tipo con ella. Sueño que me persigue por callejones oscuros con su cuchillo y con esa sonrisa tan odiosa; que se me aparece por todos sitios, en la cara de la gente; que se ríe de forma siniestra…
—Así que esa es la causa por la que te encuentro casi siempre decaído en la preparatoria. Intentas mantener tu expresión malhumorada, pero por tu cara puedo notar cuando has tenido una pesadilla. Tus ojos están tristes y te ves desanimado —Comentó Koizumi compasivo.
—Veo que ahora te dedicas a averiguar mis estados de ánimo. ¿Quieres que te dé una medalla al mérito stalker o algo? —Añadió Kyon con sarcasmo.
—Vaya, echaba de menos tu sarcasmo —Comentó el esper con una sonrisa—. No me considero stalker, sólo me preocupo por ti.
Kyon miró molesto hacia otro lado.
—…Lo peor de todo… es cuando consigue alcanzarme y me apuñala, como aquella vez en el universo alternativo —Continuó explicando al poco rato, abatido—. Sé que son sólo sueños, pero parecen demasiado reales… Maldita sea, no quiero estar al borde de la muerte otra vez, es horrible.
—No tienes porqué tener miedo, estoy aquí para ayudarte. No pude hacerlo en el universo alternativo porque Nagato-san me pidió que no os acompañase, pero la próxima vez no dudaré en hacerlo. Por algo tengo poderes, ¿cierto? No quiero estar tres noches sin dormir de nuevo por culpa de la preocupación —Confesó el esper.
—Tres noches… ¿sin dormir? —Preguntó Kyon confuso.
—Exacto. Cuando estuviste en coma.
—Pero… ¿No fue Haruhi la que se quedó los tres días a mi lado?
—Por supuesto, ella también estuvo contigo todo el rato —Sonrió—. Comenté con Asahina-san y Nagato-san el quedarme también por las noches y el mayor tiempo posible durante el día. Suzumiya-san parecía un poco molesta por la decisión, pero terminó aceptando.
Kyon entrecerró los ojos mirando a Koizumi con mala cara, algo perturbado por la confesión.
—Entonces… ¿Faltaste a clase también esos tres días? —Preguntó mosqueado.
—Así es. Recibí una penalización por parte de la agencia, aparte también de la que recibí por buscar el hospital donde ingresaste sin el consentimiento de mis superiores —Sonrió como si nada.
Kyon seguía mirándole algo perturbado.
—Y todas esas penalizaciones… ¿te dan igual?
—No es eso. Pero siento que al menos merecieron la pena, sobre todo cuando te vi despertar —Sonrió, haciendo que Kyon se sonrojase levemente.
Después de la pequeña charla, un relámpago cubrió todo el cielo nocturno y luminoso de Amagasaki, seguido segundos después de un estruendo.
—Vaya, parece que se acerca una tormenta —Comentó Koizumi.
—Eso parece —Respondió Kyon desinteresadamente, mirándose los cordones de las deportivas, hasta que vio caer pequeñas gotas alrededor de sus pies—. Creo que es mejor que volvamos al hospital.
Comenzó a llover más fuerte. La gente que se encontraba en el festival empezó a correr apresurada tapándose con lo que tenían a mano y resguardándose donde podían. Kyon se puso la capucha de su abrigo y Koizumi se tapó como pudo con su brazo mientras corrían por la calle, en dirección al hospital.
Cuando llegaron, la puerta corredera de la entrada estaba cerrada. Tampoco había nadie de guardia por los alrededores, y por más que llamaban, nadie acudía.
—Genial, ¿y ahora qué hacemos? —Se quejó Kyon mirando desde el porche cubierto de la entrada cómo llovía a mares.
—Pues… Supongo que nuestra única opción es ir a una habitación de hotel barato, dónde probablemente tengamos que compartir una muy estrecha cama —Respondió Koizumi seriamente, recalcando las tres últimas palabras.
Kyon le miró con desagrado.
—Nos quedaremos aquí hasta que abran y punto.
—Cómo quieras, no me importa esperar —Dijo Koizumi sonriente, cruzándose de brazos y apoyándose en la pared.
Éste le miró de nuevo con desagrado y se dispuso a esperar de igual forma, pero pasaron treinta minutos y nadie aparecía. La lluvia tampoco parecía cesar y un viento gélido comenzaba a levantarse, haciendo que Kyon se encogiese de frío.
—Podemos quedarnos aquí fuera a pasar la noche. No se está tan mal, ¿verdad? —Sonrió el esper.
Se quedaron unos minutos en silencio. Después de debatir dónde deberían pasar la noche, Kyon no tuvo más remedio que aceptar con toda la desgana del mundo quedarse en casa del esper. No le apetecía quedarse a dormir en su casa vacía y solitaria.
Tomaron el tren, y a las once de la noche llegaron a Nishinomiya. La casa de Koizumi estaba algo más cerca de la estación, así que sólo tardaron unos quince minutos en llegar a pie.
Nunca había ido a casa de Koizumi. Creía que vivía en un bloque de apartamentos parecido al de Nagato, pero cuando lo vi, me fijé en que era bastante distinto. Era un bloque mucho más pequeño que el de ella, apenas tenía cinco plantas y parecía algo más familiar. Cada piso del edificio tenía un pasillo al aire libre, como si fuese una terraza, y el piso más alto parecía tener una casa menos que los demás, formando la pared como una especie de tejado inclinado. Ni siquiera tenía portero, como el edificio de Nagato. Supongo que los vecinos se conocerían mejor aquí.
—Perdón por el desorden —Dijo Koizumi al abrir la puerta de su casa.
—¿Cuál desorden? —Preguntó Kyon arqueando una ceja al ver la pulcritud de su casa.
Koizumi sonrió.
—Creo que será mejor que ponga los abrigos a secar. Están empapados.
—Como quieras —Kyon le entregó su abrigo, inspeccionando todo desde la entrada.
Koizumi se apresuró y fue a dejarlos a un lugar donde se secasen, dejándole en el sitio.
Vaya, no es muy diferente de la entrada de mi casa.
—Ya está, los puse encima del radiador —Dijo Koizumi apareciendo de nuevo.
Kyon miraba a todos lados con desconfianza mientras permanecía parado en la entrada. Koizumi le miró con una amable sonrisa.
—No te quedes ahí. Puedes pasar al comedor si quieres —Sonrió.
Éste le echó una mirada desafiante durante unos segundos.
—Sí, la verdad es que hace frío para quedarse aquí —Comentó, y se dirigió hacia donde le había indicado el esper, mientras éste le siguió con su típica sonrisa.
Tuve que pasar por su cocina antes de llegar al comedor, ya que era la única forma de acceder.
Me pregunto si el arquitecto de esta casa recibió el título cambiándoselo a un traficante de órganos en algún callejón oscuro. Bien, creo que es hora de dejar esa clase de películas durante una temporada.
Cuando entré, todo estaba predeciblemente ordenado, como era de esperarse de "don sonrisa perfecta". Tenía una mesa de estilo japonés en el centro de la sala, un sillón bastante grande pegado a la pared y una televisión de pantalla plana con un pequeño mueble al lado. Había una ventana con una terraza bastante amplia, y eché un vistazo por ella. Se podía ver gran parte de la ciudad. Bueno, es normal viviendo en un cuarto piso. Qué envidia, desde mi ventana apenas se pueden ver dos o tres casas más allá.
—Por favor, toma asiento —Le invitó el esper amablemente.
Kyon no vaciló un instante y se dirigió rápidamente a sentarse cerca de la mesa, con los brazos y piernas metidos bajo ella, cerca del calefactor.
—La verdad es que hace bastante frío —Comentó Koizumi.
—Demasiado.
Koizumi sonrió y se fijó en el pequeño reguero de agua que habían dejado en el suelo al entrar. Estaban empapados por la lluvia.
—Vaya, será mejor que nos cambiemos antes de que dejemos esto peor —Comentó—. ¿Quieres darte un baño?
—¿Hay agua caliente?
—Sí. Aunque quizá debamos bañarnos juntos para ahorrar agua —Añadió Koizumi con gesto serio.
—Creo que sería más efectivo que te encerrase en la terraza y te duchases con la lluvia —Respondió Kyon con sarcasmo.
—Iré yo primero —Sonrió Koizumi, dándose por vencido—. No tardo —Añadió saliendo del comedor mientras Kyon le miraba con mala cara.
Genial, ahora se me ha olvidado preguntarle cómo se enciende la tele. Bueno, supongo que no será tan difícil.
Kyon alcanzó el mando a distancia que se encontraba en el centro de la mesa. Para su asombro comprobó que tenía demasiados botones y dudó un instante si encenderla por si tocaba el que no debía.
¿Pero qué es esto, un mando a distancia o un aparato para contactar con formas de vida extraterrestres? Parece algo que usaría Nagato. Y la tele tampoco parece tener botones…
Suspiró apretándose el puente de la nariz y volvió a dejar el mando de nuevo en la mesa.
No quería pensar demasiado en el hecho de que tenía que quedarme a pasar la noche en casa de Koizumi, e incluso que en un momento tendría que usar su baño. El pensarlo me hace sentir incómodo.
Intenté librarme de pensamientos extraños y me puse a inspeccionar el comedor, aunque con cuatro cosas contadas tampoco es que hubiera mucho donde inspeccionar.
Me sentía algo mal husmeando las cosas de los demás, de hecho, no estoy acostumbrado a hacerlo, pero cuando pienso que son de Koizumi, la sensación de culpa desaparece. Se lo merece por la vergüenza que me ha hecho pasar últimamente.
Me acerqué sigilosamente al televisor y me arrodillé frente a él. Tenía un mueble debajo que no iba a dejar escapar. Lo abrí y para mi asombro descubrí que tenía una Play Station 3, e incluso una Xbox. ¿Desde cuándo le gustan los videojuegos a este tío? Y no tiene una, sino dos videoconsolas. Y yo me tengo que conformar con la Play Station 2, que encima está medio estropeada por culpa de mi hermana, que a veces se emociona demasiado jugando y le da golpes. En fin…
Cerré el mueble de debajo de la tele algo indignado y fui directo a abrir el que había al lado, que me llamaba más la atención. Cuando lo abrí, me dio la sensación de que Koizumi había atracado un videoclub entero. Por cierto, ¿aún existen esos sitios? Es igual. Me atrevería a decir que había más de cien películas en DVD allí dentro. ¿Es que no se las puede descargar de Internet como hacemos todos?
Dudé un poco, pero me atreví a sacar algunas para ver de qué trataban. Había de todo; películas de acción, aventuras, policíacas, misterio… ¿románticas? Arrugué la nariz y volví a meter en el mueble ese dorama japonés que acababa de encontrar.
Me empezaba a aburrir de encontrar géneros de cine tan extraños, hasta que la carátula de otro DVD me llamó la atención. Lo saqué con algo de temor y cuando vi la portada me quedé en blanco. ¿Pero qué dem…? Esto no puede ser verdad. Imaginaros algo que Koizumi jamás tendría. Pues lo tiene. Exacto, era un videojuego hentai. Me acerqué la carátula aún más a la cara para comprobar que estaba en un error. Sí Kyon, en la portada hay una chica semidesnuda con un traje de colegiala hecho jirones y poniendo cara de no pasárselo mal. Puede que no haya visto muchas así en la vida real, bueno, sin contar con Asahina-san y los trajes provocativos que Haruhi le hace ponerse, pero creo que eso no cuenta del todo.
Reaccioné de mi estado anonadado y saqué los demás DVD que había al lado de éste; unos diez. Sí, todos eran hentai, incluso tenía algunas películas. En serio, ¿esto es verdad? Viniendo de Koizumi no lo podía creer. De Taniguchi me puedo esperar que tenga toda la habitación llena de esto, o incluso toda su casa, ¿pero Koizumi? No sé si salir de esta casa por mi propia seguridad ahora mismo, por lo que pueda pasar.
—¿No sabes que es de mala educación fisgonear las cosas de los demás? —Dijo Koizumi en su oído, de repente.
Kyon se sobresaltó y miró hacia atrás, encontrándose demasiado cerca a Koizumi, agachado detrás de él y con una sonrisa. Quiso alejarse pero sus calcetines aún húmedos resbalaron, haciendo que cayese sentado en el suelo.
—Veo que has descubierto mi pequeña colección privada —Sonrió como si nada.
—¿Para qué demonios tienes eso? No parece propio de ti —Preguntó Kyon aún intentando alejarse del esper.
—Todos los seres humanos tenemos necesidades, ¿no es así?
Kyon se quedó en blanco, sin poder articular palabra.
Espera, ¿qué? ¿Tiene hentai para…? Dios, no quiero ni pensarlo. Yo he visto revistas de ese tipo porque me las presta Taniguchi, no soy capaz de comprarlas, pero no se me ocurriría… Aparte, vivo con mis padres y mi hermana, bueno, y el gato también. Por mi equilibrio mental, espero que no lo diga en serio…
Cuando me fijé más atentamente en Koizumi, comprobé que tenía el torso desnudo. Sólo llevaba los pantalones del pijama, aparte de tener el pelo mojado y una toalla en los hombros. Genial, lo que faltaba para ponerme más nervioso. Le he visto así bastantes veces en verano, cuando vamos toda la brigada a la piscina, pero ahora se veía más atractivo de lo normal. Espera, ¿qué mierda acabo de pensar? Creo que los sueños con Asakura me están volviendo paranoico.
—Los tenía reservados para ti, como castigo por haberte ganado en el festival —Dijo Koizumi señalando los juegos con la barbilla.
—¿Eh? ¿Para mí?
—Sí. Para que los pudieses jugar y aprender cómo ser una buena maid para complacer a tu amo Koizumi —Añadió el esper como si nada.
—¿Qu…? —La cara de Kyon era un cuadro.
Koizumi echó a reír a carcajadas, haciendo que Kyon se molestase y le golpease con fuerza en la cabeza.
—Primera regla de una maid: no golpear a tu amo —Explicó el esper masajeándose el golpe de la cabeza—. A no ser que estéis haciendo otras cosas…
Se acercó lentamente a Kyon, que aún seguía sentado en el suelo y algo anonadado, quedando a pocos centímetros de su cara.
—¿Quieres hacer otras cosas? —Le susurró en el oído, haciendo que éste se sobresaltase y ruborizase por completo—. …Otras cosas como bañarte. Hace rato que he dejado el baño libre.
Koizumi sonrió, separándose de Kyon que tenía la cara completamente roja y le miraba con incredulidad. No pudo evitar echar una pequeña risa al ver su cara.
Ésta se tornó de la incredulidad al enojo, mirando a Koizumi con desagrado. Se levantó del suelo con fastidio y se dirigió al baño, dejando al esper de pie en el comedor con una sonrisa compasiva.
Quince minutos después de marcharse, Kyon apareció de nuevo en el comedor.
—Eh… Oye Koizumi, ¿no tienes pijamas más pequeños? —Preguntó con fastidio.
Koizumi dejó la tarea que estaba haciendo de ordenar los DVD's que Kyon había sacado y se giró para mirarle. Le había dejado en el baño un pijama suyo antes de bañarse; una camiseta de manga larga y unos pantalones elásticos también largos. Algo viejos, pero bastante cómodos y cálidos. A Kyon le quedaba algo largo, ya que era más bajo que el esper. Por suerte, de la cintura no le quedaba demasiado grande, ya que ambos tenían complexión similar, aunque le seguía estando ancho.
—Lo siento, no soy tan pequeño como tú —Se burló con una sonrisa.
—Que yo sepa, sólo eres seis centímetros más alto que yo, así que no alardees.
—Me temo que no tengo pijamas de tu talla —Sonrió—. De todas formas, te ves bastante adorable con ese, pareces un niño pequeño al que le queda grande la ropa.
Koizumi se giró de nuevo y siguió colocando los DVD que le faltaban. Kyon le miró con desagrado y rubor en su cara, doblándose los puños de la camiseta y el bajo de los pantalones.
—Bueno, ya está —Finalizó Koizumi cerrando el mueble y levantándose de su posición.
—Oye, Koizumi… ¿Dónde se supone que vamos a dormir? —Preguntó Kyon con algo de temor.
Koizumi se cruzó de brazos y se llevó la mano a la barbilla, haciendo un gesto pensativo mientras Kyon le miraba con el ceño fruncido.
—Pues sólo tengo una cama, y no tendremos más remedio que compartirla, así que no sé si dormir sería la palabra… —Comentó con gesto serio.
Kyon se quitó la zapatilla y se la lanzó, pero el esper la esquivó.
—Era broma —Dijo sonriendo como si nada, recogiendo la zapatilla del suelo y entregándosela a Kyon, que se la arrebató de la mano con violencia—. Si quieres puedes dormir en mi habitación. Yo dormiré en el sofá.
—Ni hablar. Yo dormiré aquí, no me importa —Decidió Kyon.
—…Como quieras, pero aquí hace más frío que…
—Me da igual —Le interrumpió.
—Te aseguro que mi habitación no es nada del otro mundo, pero está bien, si no quieres dormir allí te traeré aunque sea una manta —Sonrió el esper, saliendo del comedor.
Conociéndote, no sé si eso de que tu habitación no es nada del otro mundo sea verdad. Y con lo que he descubierto hace un rato en ese mueble, no quiero ni saber qué tendrás allí metido.
Un instante después, Koizumi regresó cargando una manta y una almohada.
—Qué suerte, encontré una almohada de sobra en mi armario —Comentó—. ¿Seguro que quieres quedarte aquí?
—Seguro —Afirmó Kyon.
Koizumi dudó un poco, pero acabó accediendo.
—Está bien. Entonces aprovecharé para hacer alguna tarea atrasada de clase.
—¿Te vas a poner a hacer tarea a estas horas?
—Sí —Sonrió, mirándose el reloj de pulsera—. Sólo son las doce y media, tengo algo de tiempo. Estoy acostumbrado a dormir poco de todas formas. Cuando Suzumiya-san crea espacios cerrados de madrugada, mis superiores me avisan a la hora que sea, por eso tengo que estar siempre alerta. De todas formas, ya que estos últimos años sus alteraciones han bajado bastante, puedo dormir algo mejor, aunque aún sigo recibiendo avisos.
Koizumi sonreía como si nada, lo que irritaba bastante a Kyon.
—Oye Koizumi, sé que no es muy agradable despertarse de madrugada, te lo digo yo que tengo una hermana a la que le gustan las películas de miedo y luego le cuesta dormir por la noche, así que no hace falta que estés siempre sonriendo —Dijo algo cansado.
—No, no sonrío por eso. La verdad es que he estado agotado por ello hasta hace poco, cuando la actividad bajó.
—¿Entonces? No hace falta que finjas esa estúpida sonrisa, ahora no estamos con Haruhi —Recriminó.
—Quizá no esté fingiendo y sonría por otra cosa.
Kyon le miró extrañado, apartando luego la mirada con molestia.
—Bueno, es una pena, pero no puedo quedarme aquí toda la noche, por mucho que lo desees —Sonrió.
—Sí, claro. Por mi puedes irte ya.
—Está bien. Iré a hacer la tarea antes de que se haga más tarde.
—No sé como tienes ganas con la hora que es —Bostezó Kyon.
—La culpa es de cierta persona que no me ha dejado dormir estas últimas dos semanas —Sonrió.
—La culpa es tuya, nadie te obliga a acompañarme en el hospital.
—Sí, puedes que tengas razón… —Dijo algo melancólico, irritando a Kyon.
—Bueno, buenas noches —Intentó finalizar molesto.
—Buenas noches —Sonrió Koizumi, dirigiéndose a su habitación, y parándose un momento antes de salir del cuarto—. Por cierto, si vas a ver alguno de los DVD hentai, no hagas demasiado ruido, por lo que puedan pensar los vecinos.
—¡No tenía intención de hacerlo, idiota! —Gritó Kyon alterado, lanzándole de nuevo una zapatilla, pero Koizumi cerró la puerta riendo, antes de que le alcanzase.
Aún podía escuchar a Koizumi reírse mientras recogía la zapatilla. Molesto se dirigió hacia el sofá y se arropó rápidamente con la manta, tapándose hasta la nariz.
Alcé la vista para mirar por la ventana. Las luces nocturnas iluminaban la ciudad. Parecía que había parado de llover, y maldije por querer estar en cualquier lugar menos en casa de Koizumi. En mi casa por ejemplo. Echo de menos dormir en mi cama y ser despertado por los gritos de mi hermana. No quise pensar mucho más en ello. Hacerlo me ponía demasiado triste, e intenté pensar en otra cosa. Pensé en porqué querría Nagato que jugase a ese juego tan horrible de esta tarde. Supongo que sería para librarme de mi miedo hacia Asakura, aunque no entiendo cómo sus poderes o utensilios de alien podrían ayudarme con eso. De todas formas, tenía que hablar con ella la próxima vez para que me aclarase algunas cosas.
Intentaba no pensar en nada más para poder dormir, pero mi cabeza no paraba de dar vueltas.
De repente, se me vino a la cabeza lo que me acababa de decir Koizumi hace un momento. "Quizá no esté fingiendo y sonría por otra cosa". ¿Qué habría querido decir? La verdad es que últimamente su sonrisa parecía más sincera que cuando le conocí, sobre todo estas últimas semanas. Aunque sigue fingiendo cuando le sonríe a las estupideces de Haruhi. Parece que sólo a mí me sonríe sinceramente, y me hace sentir incómodo.
Cuando pensé en ello, un fuerte calor subió a mi cara, y el frío que tenía se disipó de repente. Me molestó sobremanera y me di la vuelta en el sofá, intentando dormirme de una vez e intentando no pensar en la estúpida sonrisa de Koizumi.
Pues hasta aquí el capítulo seis. Espero que os haya gustado y que haya merecido la pena la espera.
El próximo capítulo tendrá una pequeña sorpresa al final. También tendré que dividirlo porque me quedó igual de largo que este, pero bueno, así habrá más suspense (?) xD Es una sorpresa que llevaba siete capítulos esperando escribir, y espero que me haya quedado bien Dx El próximo capítulo sabréis de qué hablo, espero no tardar demasiado.
Aclaraciones: No quise hacer a Koizumi OOC con eso del hentai ni nada por el estilo, sólo quise inventarme un poco los gustos personales que tendría, ya que en el anime apenas se sabe nada de su vida ni de su forma de ser, porque casi siempre está actuando. Espero que los personajes no me queden demasiado OOC, hago todo lo posible para recrear su personalidad, pero si lo hago, hacérmelo saber, por favor Dx
N/A: Por favor, si leéis el capítulo, no os olvidéis de dejar un comentario o una crítica constructiva, esto anima mucho a continuar a los escritores, sobre todo a principiantes como yo. No os cuesta nada y la autora (yo) os lo agradecería mucho. No es motivador hacer un fanfic con dedicación y esfuerzo y que nadie se moleste en comentarlo y dar su punto de vista. ¡Gracias!
