Madrid, España. Era una mañana bastante calurosa pero llena de vida en la plaza San Toro. Los pájaros volaban por todas las calles mientras los niños corrían de un lugar a otro con juegos y risas. Se escuchaba música por todos lados, gente intentando ganarse la vida de forma humilde mientras intentaban al mismo tiempo alegrarle la vida al prójimo. Mujeres tratando de vender artesanías a los turistas y los turistas tratando de conquistar a aquellas mujeres. Cocineros gritando a todo lo que dan para que sus camareros les puedan llevar la comida a los clientes antes de que se enfríe. Pero sobretodo, como cada mañana en aquella plaza había mujeres gitanas bailando ante los espectadores. Mujeres de todo tipo de piel, unas tan claras como la nieve y otras tan oscuras como la noche, pero todas con orgullo gitano.

Todas las mañanas eran iguales en aquella plaza ubicada en el corazón de Madrid. Gente divirtiéndose mientras otras trataban de ganarse el pan de cada día. La gente ya se conocía, ya que lo único que llegaba a cambiar en aquella plaza eran los turistas, porque para la gente obrera, ese lugar se había hecho su hogar.

"¿Qué es el destino? Acaso es algo con lo que se nace ya escrito, oh es una lucha diaria sobre hacer lo que uno cree que es correcto. Habrá diferencias entre el destino de vida, y el destino amoroso. ¿Un pájaro es un pájaro o solo el sueño de uno? ¿La realidad existe?" decía un inspirado joven de ojos negros y tez morena.

"¡Primo te puedes callar de una vez por todas!" respondía un irritado joven ante la reflexión de su primo.

"Tranquilo Gustavito, vamos bien que has de haber extrañado mis monólogos sobre la realidad" proclamó un joven de forma divertida mientras le daba un codazo a su primo Gustavo.

"¿Extrañar? Pff... En cada una de tus cartas me mandabas al menos dos hojas sobre esas preguntas raras tuyas"

Gustavo De la Torre, un joven alto de ojos y pelo negro con piel blanca, nieto de Fernán de La torre eh hijo de Luis Macario De la Torre y su esposa Ricarda Madero estaba pisando tierra española por primera vez en diez años. A la edad de ocho años había sido enviado a Paris, Francia a un internado ya que igual que su primo había sido algo rebelde desde niño. Sin embargo, a diferencia de este, el no pudo defenderse tan bien y esta rebeldía termino llevándolo a otro país durante diez años. Alejado de su tierra a la edad de ocho años decidió regresar a esta ahora como un joven de dieciocho para poder estudiar medicina, la carrera que lo había apasionado desde niño. Sin embargo también había sido dicho desde niño que su destino era "apoderarse de la hacienda familiar por el bien de su padre" aunque a Gustavo jamás le había interesado. Hace alrededor de un año decidió enfrentarse a su familia diciendo que iría a escuela de medicina, pero como era de esperarse esta noticia solo causó drama. Su padre lo había amenazado que si no seguía su verdadero destino, se olvidará que tenía familia. En ese entonces a Gustavo le faltaba muy poco para graduarse de la escuela, y como no tenía dinero prefirió engañar a su padre que abandonaría la idea de hacerse doctor. Un año después el joven regresa a España después de diez años para enfrentarse con su familia, solo que ahora con el apoyo de una beca, y el de su primo.

"¡La próxima vez podías avisarme cuando se te ocurra regresar un mes antes!" regaño el joven a su primo menor.

La llegada de Gustavo estaba planeada en ocurrir en exactamente un mes. Sin embargo este mando una carta a su primo donde le avisaba que llegaría esa mismo día, en unas cuantas horas.

Gustavo había sido recibido por su primo en el puerto Larreta, un puerto no muy lejos de la plaza donde se encontraban. El encuentro había sido bastante conmovedor, ya que era la primera vez en diez años que estos primos se veían. Durante todo este tiempo se habían estado comunicando a través de cartas, pero nunca en persona.

"Perdón" contesto el joven de tez blanca.

"Tu regalo será que no te pegue con la escoba como mereces" dijo el primo de este.

Después de haberse encontrado y sobretodo haberse dado un fuerte abrazo, el joven mayor de la familia De la Torre decidió llevar a su primo a aquella plaza que tanto formaba recuerdos de su niñez.

"Sigo sin creer que ya han pasado diez años" menciono el joven de tez morena a su primo.

"Me acuerdo todas las veces que veníamos de niños a esta plaza. Realmente no ha cambiado" contesto Gustavo mientras miraba cada detalle de aquella plaza en la cual estuvo mucho tiempo de niño.

"Todas las veces que me peleaba con mi padre venía a este lugar. De hecho hubo varias ocasiones en las que inclusive me quede a dormir aquí" dijo Gustavo con un tono melancólico mientras recordaba ciertas situaciones de su niñez.

"…"

"Prácticamente vivía aquí. Era uno de los pocos lugares donde realmente me sentía en paz"

"Comparto aquel sentimiento…"

"No te pongas así, yo soy el que no ha venido aquí en una década, tu vienes cada día"

"…"

La conversación paso de ser una donde se recordaba momentos melancólicos de la niñez de estos dos primos, a una más seria.

El primo de Gustavo era el mejor amigo de este. De hecho lo consideraba más como su hermano que cualquier otra persona. Sin embargo a pesar de los años, hubo una que otra cosa que nunca pudo entender de su primo.

No ha cambiado, cuando hablamos de un tema que tiene que ver con la familia se empieza a quedar callado poco a poco. "Porque… ¿nunca me hiciste caso?" cuestiono Gustavo a su primo antes que este quedara callado por completo.

"¿Qué?" respondió confundido el joven de tez morena.

"Tú sabes a lo que me refiero. Por muchos años te dije que vinieras a Francia conmigo, tu odias a nuestra familia y…"

"No los odio"

Está evitando la pregunta, justo como siempre. "…Aparte cuando conociste a Anabelle te dije que te fueras con ella a Francia. Estarías con la mujer que amas y con un familiar que no está desquiciado"

El joven De la Torre solo se rio ante la última parte dicha por su primo Gustavo.

¿¡Acaso nunca crecerá?! Pensó Gustavo ante la reacción burlona de su primo ante lo último dicho por él. "Siempre te has quejado de nuestra familia, pero aun así nunca dejas España por más de un mes. Cualquiera pensaría que te habrías fugado de aquella casa en cuanto tuvieras como diez años. Digo, lo más lógico es que te hubieras ido ya hace tiempo, a Francia lo mas probable ya que hay esta tu prometida"

"No me quejo, solo digo la verdad. La mayoría de nuestra familia es un asco, hubo muchas veces en la que planee fugarme cuando era niño"

"Y aun así sigues de veintiún años sin salirte de aquella casa"

"…"

Gustavo solo se quedó viendo como su primo iba adquiriendo aquella mirada perdida que lo identificaba cada vez que recordaba algo que le dolía. De los dos el siempre había sido el más alegre, bueno realmente el más alegre de toda su familia. A pesar de todas las tristezas que vivió este de niño, nunca perdió esa estrella en sus ojos. Pero como todo ser humano, hay momento que pierde aquella chispa. Gustavo estaba presenciando aquel momento por primera vez en diez años.

"Destino" contesto de forma seria mientras veía a un par de palomas que acababan de aterrizar en una fuente ubicada enfrente de los dos jóvenes.

Creo que tendremos esta platica otro día reflexiono Gustavo al ver como su primo trataba de evitar responder hacia esta pregunta.

"...destino, realmente, ¿crees en eso?" pregunto Gustavo mientras caminaba al lado de su primo, el cual estaba acercándose cada vez mas a la fuente donde se encontraban aquella palomas.

"Si, aunque mi opinión del destino es muy diferente a la de la mayoría"

"¿Qué quieres decir?"

El joven de tez morena le indico a su primo un lugar a lado de la fuente que se encontraba en el centro de la plaza San Toro, dándole a entender que tomarán los dos asiento. "Digamos que fuiste creado con el propósito de ser pintor, esa fue la única razón por la que naciste, para hacerte el mejor pintor de toda España. Desde que tienes memoria te repiten que serás pintor, esa es tu única meta, tu destino. Sin embargo un día te das cuenta que no puedes ni dibujar a una vaca, pero que puedes bailar un buen flamenco. Poco a poco te vas dando cuenta la pasión que tienes no sólo por el flamenco, si no por el baile en general. Odias pintar, amas bailar, así que decides dar la noticia ante tu familia, pero ellos reprochan esa decisión con la excusa que tu verdadero destino es ser pintor. La pregunta es ¿Quién dice que tu destino era ser pintor? ¿Acaso tu destino no era ser bailarín? ¿Acaso tu destino no era vivir una vida de pintor para darte cuenta que tu verdadera pasión era ser Bailarín?" concluyó el joven De la Torre mientras alimentaba a unas palomas con un pedazo de pan que acababa de encontrar.

Gustavo se quedó bastante sorprendido ante la respuesta de su primo. Desde niños este siempre le había dado buenos consejos, pero aun así había veces que lo seguía sorprendiendo.

El día estaba a todo lo que da, risas y alegrías eran escuchadas aunque eran lo más lejos en la que se encontraba la tranquilidad de Gustavo.

"Me van a odiar" dijo en un susurro.

"A mí me odian y sigo vivo. Aparte ¿Desde cuándo te importa tanto la opinión de nuestra familia?" cuestionó el joven. El conocía bien a Gustavo, y sabía que la opinión que tenía su familia sobre sus decisiones le importaba en un más mínimo. Fue por eso que la respuesta de su primo le impresionó bastante.

"Tengo miedo... eso es todo" respondió Gustavo.

"Todo saldrá bien"

Mientras el primo de Gustavo de la Torre trataba de darle apoyo a este, hubo algo que interrumpió la conmovedora escena. De repente más gitanas empezaron a bailar. Las melodías de la guitarra española empezaron a hacerse más fuerte cada vez. No solo gente gitana empezaba a bailar, si no que también gente no gitana, pero como si no fuera todo ahora hasta canto había.

"No me digas que todavía hacen esto" interrogó Gustavo a su primo mientras este empezaba a pararse de la banca donde se encontraban.

"Es tradición ¡Cómo crees que sería olvidada!" respondió el joven De la Torre mientras empezaban a unirse al círculo de la gente gitana

"Vamos Gustavo. De seguro es una señal, apenas acabas de llegar a tu tierra española y ya te espera baile gitano" intentaba animar el joven a su primo a que este se uniera al baile que formaba parte de su cultura, su niñez, y sobre todo, su sangre.

"Primo ha pasado mucho tiempo, ya hasta se me olv..." no pudo terminar de negar la oferta Gustavo ya que este había sido agarrado por una joven morena de ojos y pelo café oscuro.

La música empezaba a cambiar de una tonada delicada y pegajosa a una fuerte y apasionada. Los colores se mezclaban cada vez más. Entre más avanzaba la melodía más gente tanto gitana cómo no gitana se unía al baile clásico de la plaza San Toro, y de Madrid.

"Vamos joven ¡No sea amargado!" regaño entre risas esta misteriosa joven a Gustavo.

"No soy amargado, solo que tengo más de diez años que no participo en un baile gitano" respondió este.

"Eso significa que alguna vez lo ha hecho, el recuerdo regresa solo, solo déjese llevar" dijo entre sonrisas la joven morena mientras integraba al joven al círculo.

Mientras Gustavo estaba comenzando a interesarse en aquella joven gitana, su primo bailaba a más no poder con aquella melodía tan clásica de su hermosa España. Entre más avanzaba la melodía, más salía su lado gitano.

Tanto el joven de mirada tan profunda como la noche, como su primo Gustavo y realmente todos en su familia tienen sangre gitana. El abuelo Fernán De la Torre había tenido a sus tres hijos con una joven gitana llamada Rita Lobo. Una dulce mujer de piel morena clara con pelo café y ojos miel claro. Según cuenta el abuelo Fernán, este conoció a su esposa en un baile justo como este. Fernán iba caminando mientras una bella joven bailaba entre su gente justo aquí, en esta misma plaza. El tiempo paso y la señorita Rita Lobo termino siendo esposa de Fernán. La sangre de Rita hace que los tres hijos de la familia De la Torre sean mitad gitana, sin embargo esto vario en la siguiente generación. El papa de Gustavo, Luis Macario se casó con una joven blanca, la cual es Ricarda Madero. Por esto Gustavo, y sus dos hermanos Carmen y Víctor De la Torre tienen alrededor de un cuarto de sangre gitana. En cambio Guillermo José De la Torre procreo a sus dos hijos con una joven gitana de tez morena clara, pelo negro y ojos grises oscuros como su hijo menor Fabián. Esta joven tenía como nombre Alejandra Jiménez. Fabián y su hermano mayor tienen tres cuartos de sangre gitana gracias a su madre. Lamentablemente, la señora Alejandra Jiménez murió cuando su hijo mayor tenía cinco años de edad, hace ya dieciséis años.

Alejandra les había enseñado a sus hijos a amar su herencia gitana, desde muy pequeños ella les había mostrado parte de su cultura. Sin embargo, ya que su madre murió cuando estaban tan pequeños, no pudieron aprender más por parte de ella. Fabián realmente nunca le tomo importancia, más su hermano era otra historia. El joven de ojos negros vivió más su cultura gitana ya que sentía que tenía a su madre más cerca de él.

No recordaba lo divertido que eran estos bailes, pensó Gustavo mientras seguía el baile que creía haber olvidado, sin embargo al parecer aquella joven tenía razón, el recuerdo llega solo, solo tenía que dejarse llevar.

"Entre tanto que me ha hecho bailar, no le he preguntado su nombre señorita" dijo Gustavo ante su compañera de baile, mientras este la hacía girar.

La joven quedo callada, pero seguía mirando a Gustavo con una sonrisa divertida, y algo dulce.

El baile estaba a punto de llegar a su clímax. Aplausos y bebidas, hombres y mujeres, niños y ancianos todos unidos.

En cuanto la guitarra dio su última melodía, todo el público se unió ante un grito de satisfacción. La gente empezaba a recuperar un poco el aliento perdido en aquella danza tan tradicional de su hermosa tierra española.

"Josefina Cruz. Es bueno tenerlo de vuelta, joven Gustavo De la Torre" pronuncio la joven morena mientras le daba un saludo a Gustavo en forma de respeto.

Este quedo algo confundido, ya que la gitana parecía reconocerlo, pero él no la recordaba. "Disculpe, pero ¿De dónde nos conocemos?"

"No se preocupe, realmente nunca nos habíamos conocido. Lo que pasa es que yo y mi abuelo hemos trabajado con su familia por bastantes años. Me hice amiga de su primo y este me contaba de usted. Realmente me alegra que haya decidido regresar a su tierra" contesto la joven.

"Vez Josefina, te dije que mi primo era un amargado" dijo de sorpresa el joven de ojos negros, ya que ni Josefina ni Gustavo vieron de donde vino.

"¡No seas grosero que tu primo no es amargado!" regaño la joven gitana a su amigo.

En ese momento Gustavo solo quería matar a su primo. Acabo de regresar hace unas horas y ya estas avergonzándome pensaba Gustavo mientras le mandaba una mirada asesina a su primo, el cual captó enseguida.

"Josefina, ¿Quieres enseñarle a mi primo la hacienda en cuanto lleguemos?" preguntó el joven a Josefina ya que había notado que su primo agarro cierto interés por la gitana.

"Si el joven Gustavo no se opone, será un placer" respondió.

"No tiene que llamarme joven, con Gustavo estoy bien, Josefina" informo Gustavo a la gitana, mientras está se empezaba a sonrojar un poco.

Al ver la escena, el primo de Gustavo solo pudo decir una cosa, "Si todo marcha bien ¡Seré tío en unos meses!" dijo mientras sonreía de forma inocente, aunque tanto su amiga, como su primo lo tomaron de forma opuesta.

"¡OUCH!" grito el joven mientras se sanaba la cabeza.

"Discúlpeme Gustavo, pero en este momento no puedo ir a la hacienda con ustedes, los veré al rato" se despidió Josefina sin antes darle otro golpe a su amigo.

"Prácticamente soy su jefe, ¡Y te trata mejor a ti!"

"Eres un imbécil primo" dijo Gustavo ante su primo entre risas mientras iban caminando hacia la casa De la Torre.

"¿Estás listo?" cuestionó el joven a su primo, sabiendo que en cuanto llegarán a la casa de su familia, el drama empezaría.

"No pero ya que, vamos" respondió Gustavo mientras él y su primo se dirigían a la hacienda que no había visto en diez años.

"Solo recuerda que no estás solo, esta vez estaré hay para ti" intentaba dar ánimos el joven a su primo.

"Díez años y sigues siendo el mismo. Bailas por todo, haces tus comentarios idiotas, y me das apoyo" dijo en forma de agradecimiento Gustavo ante su primo. "Tú nunca cambiarás Sebastián"

"Para eso está la familia" respondió Sebastián a su primo.

Una familia se empezaba a reunir después de diez años. La escena era muy conmovedora en Madrid, España. Sin embargo en otra parte del mundo, Estados Unidos para especificar, la escena era todo lo contrario a la de una familia amorosa.

Después que Candy había decidió mandar al carajo a la sociedad para poder ser feliz con su amor, las cosas en la casa Andrew habían cambiado un poco, especialmente con la tía abuela Elroy. La tía daba por muerta a Candy, ya que según la tía, aquella huérfana era una malagradecida que condenó a la familia que le dio de comer por muchos años.

La tía nunca había querido del todo a Candy, es cierto que después del incidente con la pérdida de memoria de Albert la tía empezó a respetar a Candy, sin embargo con esta última decisión que tomo la pecosa, la tía abuela Elroy desarrollo un odio profundo hacia Candice White.

Maldita huérfana. Sabía que tu adopción solo traería más desgracias. Esta vez te pasaste Candy. Esta vez me asegurare que pagues, pensaba la tía abuela mientras intentaba idear un plan para vengarse de Candy.

Favorcitos reflexionaba el señor Leagen ante la propuesta del joven Fabián De la Torre. Desde que sus hijos Eliza y Neal habían sido encarcelados, tanto el cómo su esposa han estado haciendo lo imposible por sacarlos de aquellas celdas.

Fabián no es precisamente el joven más inteligente que hay, aparte que tiene fama de ser caprichoso. Si me arriesgo y hago este trato con el no tengo garantía que realmente me ayudara a sacar a mis hijos de la cárcel. La propuesta que había hecho Fabián De la Torre al señor Leagen le cayó como un cubo lleno de hielos, ya que le dejo frio el cuerpo como nunca antes.

El señor Leagen decidió pararse de su escritorio y caminar hacia la ventana de su oficina. El día era efectivamente hermoso aquella tarde, pero este hombre solo pensaba como sus hijos nunca podrían volver a ver aquella luz. "…secuestro" dijo en un susurro.

Un hombre de edad avanzada estaba peleando con sus demonios internos sobre hasta dónde estaría dispuesto a pelear por la libertad de sus hijos. Sin embargo en Nueva york una joven rubia de ojos azules estaba celebrando a más no poder gracias a la criatura que llevaba en su vientre.

"Efectivamente señora Marlow, usted está embarazada de 3 semanas" anuncio por quinta vez el doctor de la rubia ya que esta le había pedido que repitiera la noticia una y otra vez porque seguía sin creérsela.

Susana estaba sonriendo a más no poder.

"¿Acaso ya le dio la noticia al padre?" preguntó el doctor ya que este no se había enterado del chisme del año entre Terrence Grandchester y Susana Marlow.

"El padre se encuentra de viaje, en MUY poco tiempo iré a darle la noticia. Créame él lo que más quería era que ya empezáramos a tener hijos. Con esta noticia nuestra felicidad empezara finalmente" dijo alegremente Susana ante su doctor.

"Me alegra ver que el amor todavía prevalece. Bueno señora me tengo que ir, cualquier cosa solo llámeme, con permiso" finalizo el doctor mientras salía de la habitación de la rubia.

En muy poco tiempo por fin tendremos nuestra familia Terry, pensó Susana mientras imaginaba la vida feliz que según ella tendría ahora con Terry.

Sin embargo lo que Terry estaba haciendo en estos momentos era todo menos en pensar en su ex prometida.

"Terry… ¿ya sabes qué horas son? Tenemos que levantarnos" regaño Candy a su rebelde ingles ya que este no se había querido levantar de la cama desde la noche anterior.

"Sigo cansado, acaso no recuerdas quién fue la que no me dejaba dormir" respondió Terry a una ya sonrojada Candy.

"¡TERRY!" grito una sonrojada y avergonzada Candy.

"Estoy jugando amor" dijo cariñosamente Terry mientras besaba a su dulce tarzan pecosa.

Desde la noche pasada esta pareja de enamorados no había hecho nada más que no fuera demostrarse su amor. "Te amo Terry" pronuncio Candy a su dulce rebelde inglés.

"Yo también, Candy" Contesto Terry.

Cada minuto que pasaba la pecosa con su amado, era millones de veces mejor que cualquier cuento de hadas que alguna vez pudo haber escuchado. ¿Cómo no amar aquellos ojos azules?, aquellos ojos llenos de dulzura, como de rebeldía. Candy escuche atentamente como pronunciaba mi nombre. Su voz es tan relajante, con solo oírlo me siento segura, protegida, feliz. Termino de pensar Candy mientras seguía viendo los ojos del hombre que amaba.

"Esta vez ganas" dijo Candy a Terry antes de plantarle un beso lleno de amor en los labios de este.

Al parecer esta pareja seguirá viviendo en su luna de miel por otra tarde, y otra noche. Cuando el amor llega, nada lo detiene, y lo que les sobraba a esta pareja era eso, amor.

Una rubia rogaba ante los ángeles que nunca más la separaran del hombre que amaba, mientras justo en esos momentos otra le gritaba hasta al diablo porque su esposo apareciera.

Después de que Madeline había terminado de leer el chisme que todo Nueva York estaba hablando, una extraña sensación en su vientre hizo que cayera directo al piso. Esta extraña sensación cambio de un malestar a un dolor

"¡AHHHH!" grito una y otra y otra vez Madeline.

No, no no no no, ¡Esto no puede ser!

Al parecer unas personitas habían decidido venir a este mundo mucho antes de lo esperado.

"¡AYUDA!"

"..."

No respondía nadie.

Lo único que había en aquella habitación era silencio, un silencio que solo se acomulaba ante los temores de la joven.

El dolor que se acumulaba en el vientre de Madeline era demasiado grande, pero para empeorar el asunto la joven castaña empezó a sangrar, empezó a sangrar demasiado.

No, no moriré, ¡Mis hijos no morirán carajo!

Poco a poco, con todas las fuerzas que tenia, Madeline empezó a arrastrarse por el piso para llegar al teléfono. Cada segundo que pasaba era más dolor, y más sangre en la habitación. Con muchos esfuerzos la joven pudo llegar a su objetivo, pero hubo un problema.

El dolor no la dejaba agarrar el teléfono, no podía estirar el brazo, el dolor era demasiado.

La joven solo empezó a llorar y llorar cada vez más, sentía que su mundo se hiba para abajo. Nunca antes la joven sentía la muerte más cerca.

Sangre, más y más sangre.

Madeline empezó a golpear el mueble para ver si así el teléfono pudiera caer al piso, y con muchos trabajos lo consigo. ¡Por fin tenia el teléfono en la mano! ¡Por fin podría hablarle al doctor para que viniera a salvarle la vida a sus hijos!

Pero hubo un problema...

Entre tanto dolor y lágrimas, la joven no podía recordar el numero.

"Por favor ¡Qué alguien me ayude!" gritaba la joven por ayuda, sentía que si se quedaba ahí, sus hijos morirían por su culpa.

Madeline hacia hasta lo imposible por recordar el número del doctor.

Para intentar limpiarse un poco la sangre decidió quitarse el suéter que tenia puesto, en cuanto se lo quito una tarjetita colo blanco salio volando. Madeline nunca había visto un pedazo de papel tan hermoso.

Esa tarjeta era la del doctor, donde estaba escrito su número.

Madeline agarro la tarjeta y empezó a llamar al doctor con el mejor esfuerzo que podía, ya que toda la pérdida de sangre la había debilitado mucho, ya casi ni podía ver de lo débil que estaba.

Pero la joven pudo, pudo marcarle al doctor.

"¿Bueno?" se escucho una voz ronca a travez del telefono.

"..."

Pero nadie contesto de vuelta.

"Bueno.. ¿Bueno, hay alguien hay?"

No se escuchaba nada más que la voz de un doctor confundido, ya que nadie respondía de regreso.

Madeline al momento de terminar de marcar el último número del teléfono del doctor, había caído.

Lo único que se podía ver en aquella habitación era una mujer embarazada que apenas respiraba, acostada en un piso lleno de sangre

"¡No!" grito un asustado Albert.

"¿Albert te encuentras bien? Pregunto George al ver como Albert se había palidesido derrepente.

"Si George, perdona no se que me paso" respondió Albert. No entendía porque se sentía tan agitado. De repente sintió cómo si algo lo hubiera golpeado en el corazón, se sintió débil, triste, era realmente una extraña sensación de poder explicar.

"¿Todo esta bien?" volvió a preguntar George.

"...si" respondió Albert.

Aunque nada estaba bien en esos momentos. Albert no sabia que justo en esos momentos su mujer y sus dos hijos estaban luchando con permanecer con vida. Entre más tiempo pasaba, más iba ganando la desgracia.

ADELANTOS DEL PROXIMO CAPITULO

No puedo creer que estoy haciendo esto.

"No tengo tiempo señor Leagen, ¿Cual es su respuesta?"

"Joven Fabian... yo..."

"Viejo rápido que mi tiempo es presiado"

"..."

"¿Y bien?"

"Acepto. ¿Quien es la víctima?"

Fabian sonrió ante la respuesta de aquel hombre. Pero sobretodo por ver como temblaba de miedo.

"Tenga" dijo Fabian mientras le entregaba una foto de la víctima.

Los ojos del señor Leagen quedaron más abiertos que nunca, mientras su piel palidecio un poco, "...n... no!"

Hola cx estoy segura que muchas de ustedes han de pensar que me ausente por lo que dije en el capítulo pasado, sin embargo la razón principal fue mi escuela. ¡ME ESTA MATANDO!

Bueno el viernes que viene salgo de vacaciones por dos semanas :'D así que tendre muchooooooooo más tiempo (hasta ganas de subir nuevo capítulo diario me dan c:)

así que si no actualizo esta semana TENGAN POR SEGURO que lo hare al final de esta. Y por haberme ausentado poes actualizaré mucho en mis vacaciones

Cómo siempre mcuhas gracias por seguir leyendo y los quiero a todos :D

Bueno, nos vemos hasta la próxima! C: