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AVISO -PÁSALO SI QUIERES-
He cambiado los títulos de los cap. 4,5 y 6, aparte de que en cada
uno escribo en negrita el título.
Mis sinceras disculpas. He tenido un hiatus terrible, lo sé.
De recompensa pienso dejarles algo de ''acción'' 7u7 en el sentido más romántico...
Ah, ... 3,634 words para ustedes a diferencia de otros capítulos que eran entre 2,100-2,800 words...
No es mucho.
Realmente lo siento mucho... Ya podré actualizar más a menudo.
Les pido que no se
vean la película sin antes terminar este fanfic:3 gracias.
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El protagonista está en mí.
Se levantó y salió a recorrer el pasillo en busca de nada. No sabía donde ir y quería aliviar su pena; Recordaba sólo todo lo que ocurría y no podía encontrar ningún culpable. Parecía cada vez que el aire le faltaba. Apoyándose contra la pared comenzó a respirar profundamente con continuidad, durante un buen rato. Tosía y volvía a tratar de respirar. Le salían lágrimas de tanto toser. Y, cuando ya no pudo mantenerse más de pie por la falta de oxigeno, se dejó caer desplomándose en el suelo su cuerpo.
En esos instantes Gorguo buscaba a Isuke en su habitación. — ¿Dónde está...?—
Haruki miraba el paisaje desde su balcón recordando el día y el Duque se encontraba observando la luna llena; Todo a la vez en que Isuke estaba en el suelo tirada.
Gorguo salió de la habitación y comenzó a recorrer el pasillo, encontrándose a la cortesana tirada en el suelo.
¿Como iba yo a saber que... En esos segundos y fatales días... Una fuerza más oscura que los celos... Y más fuerte que el amor... Había empezado a apoderarse de Isuke?
En una habitación, entre sábanas y almohadas, se encontraba yaciendo la pelirrosa junto a la misma cortesana que la atendió y a un doctor. Gorguo estaba realmente preocupado pero por suerte parece que la había hallado a tiempo.
— ¿Cuándo estará consciente?— Preguntaba la señorita.
— Como muy pronto mañana.— Contestó el doctor.
Haruki se sentó en el borde de su cama mientras miraba como Isuke estaba tumbada en esta; su espalda sobre un cojín grande.
— ¿Entonces? ¿Por qué has venido?—
— Isuke quería visitarte.—
Sí, quería hacerlo. Había quedado inconsciente y en cuanto despertó recordó todo lo ocurrido...
Gorguo, el Duque... La quedada...
Se sentía cobarde y no era capaz de literalmente contarle que se tendría que acostar con el vejestorio aquel. Había la chica tomado la cama como posesión propia pero no le importaba a la pelirroja, de hecho le hacía sentir bien que entre ellas dos se hallara confianza. Pero mágicamente su mirada en ese momento deseaba posarse en aquel cuerpo tan atrayente y se lo permitió sin timidez alguna aún delante de ella.
Hubo un rato de silencio hasta que Isuke lo rompió.
— ¿Qué ocurre?— Preguntó algo molesta.
La pelirroja se sorprendió y sonrojó; parecía que hubiera sido descubierta. Todo ese tiempo en que estuvo Isuke en su casa le parecía perdida y también se dio cuenta de ello. Pero lo dejó pasar como si fuera su imaginación.
— Ah, no. Nada Isuke-sama. ¿Por qué?—
Por más cosas que hiciera atrevidas, Isuke acabaría dejándolas pasar. Su mejilla era apoyada en su mano izquierda mientras miraba a Haruki. La pelirroja se colocó sobre la cama y antes de que se lanzara sobre ella, esta última doblegó su pierna derecha hacia ella mientras se sentó en defensa propia, pero no le dio tiempo de apartarse.
— ¿¡Qué haces!?— Decía sonrojada empujando a Haruki. Esta la abrazaba fuertemente del cuello mientras se quejaba de un dolor; Si no fuera por su pierna no habría una separación entre ellas dos.
— Ouch... ¡Eso duele!—
— ¡Isuke no tiene la culpa de que seas tan idiota y te claves mi rodilla en el estómago porque quieras!—
— ¿Por qué no me dejas abrazarte?— Decía mientras se rodeaba el vientre con sus brazos. La pelirrosa entonces extendió sus piernas.
— Me hubiera dolido tu caída sobre mí, idiota.—
Su mirada se centró de nuevo en el cuerpo de ella. Algo pedía el simple hecho de mirarla.
— Por favor... Isuke lleva rato esperando a que dejes de comportarte como un perro en celo.— Decía cruzándose de brazos, sonrojada, mirando a otro lado.
— ¡Isuke-sama! ¡Perdóname!— Mencionó mientras se volvía a lanzar sobre ella, con una gran sonrisa. La abrazó con fuerza porque sabía a la perfección que vendría el forcejeo ahora y los idiotas.
— ¿¡Ehh!?— Isuke se ruborizó al extremo de parecer un tomate mientras la trataba de apartar pero no tenía suficiente fuerza para ello. — ¡Fuera!—
— ¡Guau! ¡No quiero más ''idiotas''!—
— ¡Suéltame!— Gritaba tratando de apartarla; pero no podía. Haruki sólo se adhería más a ella y reía. — ¡Basta de reír tanto, idiota!—
— ¡Guau!— Mencionó, esta vez dejando de reír y un tanto colorada. Se quedó dibujada entonces una sonrisa en su rostro. Debía de admitir que estar sobre sus pechos era algo cómodo; tal como se veía.
— ¡Déjame!— Isuke continuaba sonrojada, y mucho. Aunque se quedó quieta; No podía actuar más porque en el fondo era agradable la chica. — No me digas que ahora tienes complejo de perro.— Decía tratando de parecer molesta pero no lo conseguía.
— ¡Te quiero, ama!—
— ¡Deja de bromear y compórtate!—
La pelirrosa se encontraba ligeramente alzada por el cojín que tenía en su espalda y sus dos piernas estaban juntas mientras que Haruki, con su cabeza sobre el pecho de ella, dejaba pasar entre sus piernas las de Isuke por no aplastarlas.
Suspiró profundamente después de ello y quedaron viéndose los ojos. Se veían coloradas.
— Ahora obedece a tu ama y aléjate.—
— ¿Qué? Bueno...—
Haruki la soltó y cuando iba a quitarse de encima la pelirrosa mágicamente abrazó su cuello trayéndola con fuerza y le dio un corto beso.
La pelirroja juntó su frente con la de Isuke y recibió otro beso pero tierno de parte de esta y correspondió. Este se prolongaba y fundía en pasión; La cortesana abrazó por el cuello a su mísera mientras doblaba una de sus rodillas pudiendo sentir como su propia pierna se apoyaba contra la chica dando a entender como ansiaba en hacerse una con ella. Se apartó Haruki de sus labios pero en ese mismo instante Isuke mordió su labio inferior; El castigo de tratar de dejar el fuego por encender.
— ¡Hey!— Mencionó Haruki con una mueca de dolor aunque en el fondo le haya encantado aquello.
En cuanto fue soltada, besó a la pelirrosa con intensidad. Nada malo había ocurrido, todo es parte del juego.
Sus corazones se encontraban acelerados a mil por hora. Parecía que perdía las fuerzas de seguir abrazando a la mísera de lo bien que se estaba sintiendo permitiéndole a esta última sútilmente liberarse de tus brazos. Dejó los labios de Isuke para con brusquedad ajuntar su boca al cuello de esta y rápidamente cerrarla haciendo rozar sus dientes con la piel tan suave que ella tenía haciéndola estremecer de lo excitante que resultaba aquello.
Isuke desde el beso que plantó en los labios de ella se encontraba bastante roja mientras que Haruki, en cambio, ligeramente. Besó con lentitud aquella piel recorriéndola hasta la de su mandíbula a la vez que la pelirrosa estiraba su cuello al lado contrario en que recibía ''el amor'' para dejar más visible su piel. Besó aún más rápidamente a la chica mientras desataba la cremallera de su vestido y apareció un gemido apagado, como tratando de ser retenido.
Pasó a sus clavículas a saborearlas como trataría con el resto de lo que quedaba por explorar mientras bajaba el vestido dejando ver sus pechos por completo. De donde nacían fueron rodeados por sus manos y los levantó ligeramente. Deleitar el simple hecho de que ella esté tratando de ocultar el placer que siente y aún así lograr hacerla gemir era algo de lo más excitante. Entonces alzó su mirada para encontrarse con los ojos de su amada quien pasaba sus manos por su espalda como invitándola a ir más lejos. El roce con la yema de sus dedo hacía erizarse la piel de Haruki y es que desde hace rato sentía un hormigueo entre sus piernas pero este simple tacto lo aumentaba más.
Abrazó a Isuke y con la lengua comenzó a lamer, delicadamente, sus pezones. Uno por uno erectándolos. Podía sentir mientras abrazaba a la chica como su espalda se arqueó ligeramente. Sus manos bajaban más aún el vestido dejando visible todo el tronco de la chica. Era rápida la respiración de Isuke, se separó de esta para lograr quitarte el vestido por completo pero entonces ella misma fue quien se lo acabó quitando, aún muy sonrojada, roja. Haruki observaba su cuerpo; Quería terminar lo empezado. Era hermoso, era el de una chica perfecta junto su agresividad. No había sido necesario casi ningún estimulo de Isuke para literalmente mojarse aparte de aquellas caricias.
Quiso acercarse a ella pero en ese momento un pie se colocó sobre su intimidad, ejerciendo presión en esta. Retrocedió un tanto hacia atrás obedeciendo; Resultaba algo molesto después de todo pero sobretodo divertido.
— A Isuke le toca.—
Dejó paralizada a Haruki y más sonrojada de lo que estaba. Agarró el cuello de su camisa mientras la besó, inclinándose hacia delante. La pelirroja no se podía soportar con el peso extra que iba aumentando cada vez y cayó de espaldas contra el colchón con Isuke encima. Por no molestar a Haruki decidió aguantarse con sus manos y rodillas el cuerpo pasando a morder la piel del cuello de la pelirroja estirando a la misma vez esta sin hacer mucho daño. Una mano acariciaba, con las yemas de aquellos dedos, su abdomen. Comenzó a estremecerse por eso que ocurría y porque la chica, que, dominaba ahora, juntaba la rodilla con su intimidad. La sensación de hormigueo ahí creció y esos simples hechos junto el de ser ahogada en besos por su cuello le hacía arquear su espalda ligeramente. Los brazos de la pelirrosa pasaron por debajo de los suyos y la abrazó mientras aún besaba su cuello, haciéndole escapar un gemido ruborizada. Esta vez su respiración se aceleraba y más al sentir como una mano, acariciando sensiblemente su piel mientras se acercaba a ahí abajo, pasaba por debajo de su pantalón y después bajo la ropa interior.
La abrazó fuertemente al sentir como dos dedos de aquella mano en movimientos circulares fregaban cerca de su clítoris; Había dado con el punto clave sin más. Quería abrazar, desgarrar, lo que fuese. La respiración se había disparado y lo más cercano era el simple hecho de abrazarla con fuerzas. Levantó su cadera al sentir como venía aquella sensación tan agradable después de un rato de tratar. Isuke lo sabía, así que aceleró el ritmo haciéndole dar un largo gemido. Arrastraba sus talones por la sábana aún alzando la cadera hasta que el peso de Isuke la dejó sin esa posibilidad colocando todo su peso contra ella; en su cara se dibujaba una sonrisa algo traviesa ya que sabía que sin permitirle hacer eso duraría todo un rato largo.
Y fue un largo tiempo que
jugaron entre ellas...
Bueno, se amaron.
— ¡Daya!— Decía Chitaru en cuanto vio Isuke marchar de ahí.
Entonces esta dejó de caminar a prisas.
— Lo siento, Ranjit. Pero no vengas hoy.—
— Está bien. ¿Qué me dices de otro día? Incluso tú podrí-...— No terminó, fue interrumpida.
— ¡No podemos!—
— ¿Q-qué... ocurre?—
Hubo unos segundos de silencio mientras Isuke miraba a Haruki tristemente. De alguna forma, la pelirroja se incomodaba ante tal actuación. Ya no le sonreía, algo parecía darle mala espina.
— ¡Alto!— Gritó Shiena. — ¿Qué ocurre contigo, Inukai? Estás muy perdida.—
Sí. En cuanto más veía como las siete y media se acercaba, más perdida en sus pensamientos.
— Creo que deberíamos de descansar, Shiena.— Comentaba Haru. — Estamos... cansadas.—
Eran las siete y media.
— ¡Es la hora! ¡Hoy vamos a salir más temprano que nunca!— Gritaba Shin'ya alegre.
— ¿Qué? Tú te quedas junto nosotras. ¡No tenemos la culpa de que surjas tan tarde!—
Isuke marchaba por las escaleras pero entonces Haruki agarró su muñeca.
— ¡Isuke!—
La mencionada se giró bruscamente. — ¿¡Cómo!?—
— I-isuke-sama...—
La pelirrosa soltó una risa. — ¿Qué ocurre?—
— Deja que... vaya a casa a cambiarme.— Le respondió sonriendo.
— Isuke quisiera ir a tu casa. Este es un lugar problemático, ya sabes... El vejestorio.—
Haruki quedó sorprendida; creía que ella no quisiera estar 'en un lugar pobre'. Pero asintió aún sonriendo. — Entonces yo te esperaré en casa... No tardes mucho, Isuke-sama.—
El pecho de Isuke se oprimía, sentía como se encogía el interior; parecía que se quería tragar así misma. El corazón le pesaba. Esas palabras dolieron, como el hecho de no poderle explicar todo. Tenía un nudo en la garganta mientras la miraba ... Ella sonreía como siempre, como si nada. Eso empeoraba todo... Pero debía de hacer un esfuerzo.
— No hagas esperar a Isuke. Rápida.—
Haruki besó su mejilla y marchó corriendo a casa. Dejándola sonrojada, pero un ligero sonrojo. Quedó cabizbaja.
— Qué alegre está Haruki, ¿No creéis?— Comentaba Suzu.
— ¡Jaja! Se divierte últimamente con Isuke.— Decía Shin'ya.
Isuke sólo ignoraba los comentarios mientras volvió a alzar la vista; la veía marchar a la vez que sus ojos se humedecían. Subió las escaleras y esta vez de verdad parecía morir, desvanecer... ¿El corazón? El corazón... El pecho... O algo, en sus entrañas, dejaba de funcionar correctamente. Sentía como el aire de nuevo le faltaba; Se estaba haciendo más común de lo normal la sensación. Parecía robar su vida por instantes, era la anterior sensación. Subió las escaleras marchando.
— Buenas noches.— Dijo con neutralidad a todas.
Haruki se acostó en su cama mientra miraba el reloj que tenía colgado en la pared. Ya eran las ocho y cuarto. — No quiero parecer impaciente, Isuke-sama... Pero realmente creía que eras de las personas puntuales.— Suspiró. No sabía que hacía hablando sola ¿Era eso normal? Podría correr millas de la adrenalina que recorría por su cuerpo; iban a quedar... ¿A quedar en casa? Oh, bueno. Algo extraño planearon, sólo para verse. Pero tal vez el dinero le pueda permitir comer algo fuera.
— No me hagas escalar un elefante de nuevo...—
Parecía que todo le iba redondo, había encontrado a alguien interesante y pronto estaría forrada de dinero que gran parte enviaría a su familia, o eso parecía. Miles acuden al Moulin Rouge en un mes de personas, ¿Por qué no al show? ¡Tiene incluso cancán tántrico!
— Doctor... ¿Cuándo?— Preguntaba, de nuevo, aquella cortesana pasada de edad.
—... Señorita... Mademoiselle Isuke va a morir. Tiene tuberculosis.—
Gorguo la miró, con ojos más que abiertos. No lo podía creer.
— ¿Mi gorrioncito morirá?— Preguntó. Sus ojos se cristalizaron.
Fue un silencio largo. El médico extraía sangre de la pelirrosa que se encontraba en sábanas.
— No debe de saberlo, Marie.— Siguió, su voz quebraba pero volvió a tomar firmeza. — ... El show ha de continuar... —
La mísera de la cítara había esperado. Y ahora, por primera vez, sentía el filo helado de los celos.
Gorguo le había explicado que la chica estaba con el Duque y esa fue la gota que inundó todo en el mundo de Haruki.
... ¿No querer estar con el vejestorio? A nadie le puede atraer alguien con esa personalidad... Y aspecto... Tsk. ¿Después de todo Isuke siempre estuvo interesada en lo que no tengo? ¿Dinero? ¿Diamantes?
Una presionada Haruki se encontraba frente el ensayo sentada en una silla. Otoya se coloca delante de ella y no con muy buenas intenciones; tapaba la vista. Había anteriormente explicado el porqué de estar ahí, pues, quería de alguna forma ser consolada aún por... esas ''desconocidas'' que ya sospechaban desde un inicio de haber algo entre ella y la cortesana. Tampoco es que quisiera distorsionar la obra, pero ahí se sentía mejor que en su propia casa o eso quería creer.
Le preguntaban de vez en cuando, sobretodo Haru, su estado y en qué poderla ayudar. Todas en el fondo parecían entenderla y conocer a Roxanne. Entonces alzó la vista hacia la cara de Takechi.
Ella acudió a la torre... Aún a pesar de su mal, a salvarnos...
— Mi querido Duque.— Decía, vestida de negro. Una luz azul oscura resaltaba su piel haciéndola más pálida. — Espero no haberle hecho esperar...—
... No podíamos hacer otra cosa que esperar.
— No te preocupes, Shakespeare. Tendrás tu final...— Decía Otoya acercándose a su cara sin más en un tono divertido y burlón. — ... ¡Una vez que el Duque tenga el suyo!— Haruki se levantó a la vez que la empujaba hacia un lado mandándola caminar pasos más lejos de ahí. Fue corriendo Shiena y se interpuso delante de Otoya quien quería acercarse a la pelirroja.
— ¡Pienso hacerte pedacitos!— Mencionaba mientras Kenmochi la inmovilizaba abrazándola fuerte. Se quedaron todas quietas al escuchar a Shin'ya hablar.
— Nunca te enamores de una mujer que se vende.—
Se acercaba a Haruki y quedó cara a cara.
— Siempre... termina... ¡Mal!—
Su grito resonó en toda la sala. Aunque no pareciera, aparte de sus compañeras de obra, habían cortesanas en la sala que se habían vuelto ''actrices'' desde que comenzó la idea de la obra en Moulin Rouge. La pelirroja miraba su alrededor, tratando de no mirar los ojos de Shin'ya.
—La chica tiene una ridícula obsesión conmigo.— Decía caminando mientras se quitaba unos guantes negros alargados que se ajustaban a la perfección a su mano y parte de antebrazo. Había delante de ellos dos una chimenea.
— Le sigo la corriente porque tiene mucho talento.— Isuke vestía un vestido largo y negro. — La necesitamos... Pero sólo hasta el estreno...—
— Tenemos un baile...— Mencionaba, en plena sala gigante, mientras caminaba hacia el centro. — ... En un burdel.— Llevaba un pantalón negro y un chaleco rojo que disponía de cremallera; esta estaba abierta mostrando debajo su camisa blanca. Todas la miraban con atención. — ¡Cuenta una historia... sobre una prostituta...—
La luz fue enfocada en Otoya. ¿La habían confundido con una cortesana o era parte de todo? Takechi sólo trataba de hallar quien era el encargado de las luces, enrabiada. — ... Y un hombre que se enamora de ella!—
Ya veía como se acercaba sin más la de ojos claros con intenciones no muy bonitas por aquellas tijeras. — Primero, hay deseo.— Quiso apuñalarla en la cara con las tijeras, pero la mano de Shin'ya agarró su muñeca inmovilizándola. — ¡Luego pasión!—
Entonces la soltó pero esta volvió a tratar con un último intento fallido. — ¡Luego, sospecha!— Agarró la muñeca de manera dolorosa para Takechi. — ¡Celos! ¡Ira! ¡Traición!— Seguía mientras que retorcía su mano, inmovilizándola, que retrocediera hacia atrás a la vez que caminaba la peliplateada. Entonces agarró con su mano disponible los dedos de Takechi, abriéndolos y haciendo que caiga las tijeras al suelo. — ¡Cuando el amor se vende...—
— Tsk...— Era un golpe bajo a su orgullo, pero sobretodo algo doloroso para su muñeca. No había traído más tijeras y gruñía porque el dolor se volvía insoportable. Continuaba retrocediendo.
— ¡Basta, déjala!— Shiena gritó, corriendo hacia ellas dos. Entonces soltó Shin'ya a la chica.
— ... no hay confianza!— Dijo mientras dio una patada a las tijeras, pues, la chica se había agachado a recuperarlas. — ¡Sin confianza, no hay amor!— Takechi quedó quieta, mirándola desde el suelo para encontrarse con la mirada de Shin'ya que volvió a agarrarla de su muñeca con brusquedad y levantó a la chica del suelo estirando de esta misma. — ¡Los celos... Sí, los celos!— Dijo soltando a la chica y se giró hacia la dirección de la pelirroja, mirando a esta. — ¡Te volverán LOCA!—
Hubo entonces un silencio largo, momento de reflexión para Haruki.
— El tipo sólo podía decir que... ''¡Roxanne! No debes de ponerte en esa luz roja...'' —
Todas la miraban atentamente. Parecía realmente perder la cabeza.
— ''Recorres las calles por dinero... Y ni te importa si está mal o está bien...''— La pelirroja se inquietaba.
Había un nudo en su garganta.
— ''¡No tienes que ponerte ese vestido esta noche...''—
Uno muy gordo.
— ... Pues no tienes que venderle tu cuerpo a la noche!—
¿No sería ese su corazón tratando de salir de las entrañas?
Hubo un largo silencio. La pelirroja la miraba con seriedad.
— Sus ojos, fijados en su cara... Su mano, sobre su mano... Sus labios recorriendo su piel...—
— Roxanne... Así que es eso...— Mencionaba, acercándose Haruki a ella. — ¿Por qué mi corazón llora?—
— ¡Sentimientos que no se pueden controlar! — Animaba la de ojos violetas con su sonrisa.
— ... Tiene libertad de dejarme pero que no vaya a decepcionarme y por favor que me crea cuando le diga que la amo...—
— Cuando esta producción sea un éxito... ya no serás una bailarina de cancán.— Decía el Duque, acercándose a la silla en que se encontraba Isuke, a su oido. — Y serás una actriz.— Susurró. — Yo te convertiré... En una estrella...— Continuaba susurrando mientras su mayordomo abría una caja en donde se mostraba un hermoso collar lleno de diamantes.
— Acéptalo... Como un regalo del majarás a su cortesana.— Decía, aún susurrando, mientras se lo colocaba a la chica.
— Y... ¿Y el final? ¿Acaso será que la cortesana... se quede con el majarás?— Preguntó. Se cuchicheaban entonces.
— Deja que Gorguo tenga su final novelesco.—
Haruki marchó de ahí corriendo. Volvería a casa.
Pareció resultar estar ahí incluso más doloroso... Pues sabía que el Duque desde hacía tiempo quería una noche junto Isuke...
— ¡No!— Gritó Isuke en cuanto le vino a la cabeza la imagen de la pelirroja.
— ¿No? ... Ya veo... Se trata de tu propia música mísera, ¿Eh?—
Y de sus brazos Isuke marchó. Parecía que el aire le volvía a faltar, restregaba su ojo quitándose una lágrima. No las podía aguantar más. Entonces se giró, el Duque la había estado siguiendo en el recorrido.
— Mi querido Duque...—
— ¡Silencio! ¡Tú... me has hecho creer que... me amabas!—
La chica volvía a marearse. El oxígeno faltaba.
Roxanne... ¿Por qué mi corazón llora? Son sentimientos que no puedo controlar...
Isuke recibió una cachetada del Duque para luego ser empujada golpeándose contra el suelo. Se sentó encima de ella y agarrándole el collar, se lo arrancó sin más. La pelirrosa podría haberle enfrentado si no fuera por el mareo que tenía y el oxígeno que empezaba a escasear; Era lo poco que vio, pues, entonces despertó y se encontró con aquel trabajador de piel negra, el mismo que la había rescatado del caer del columpio. Se encontró intacta, vestida, con un ligero dolor en la cabeza por el golpe pero en cambio, el Duque estaba en el suelo tirado inconsciente.
