~- CAPÍTULO TRES: FIN DE SEMANA -~ Parte Uno

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- Danza Húngara número seis, como despertador –

Shinji se limpió los ojos tras apagar el despertador, sintió en su boca una sensación de adormecimiento, pero pensó que se debía a que se había quedado boca abajo. Kaworu dormía plácidamente, volteó a ver el calendario y evidentemente era día sábado, descanso para los estudiantes, días dedicados a hacer proyectos e incluso visitas entre otras cosas. El Neuer Enlightment sostenía talleres de artes y demás durante estas jornadas de fin de semana, lo informaron a principio de curso, por lo que Shinji y Kaworu se habían matriculado a la clase sabatina de ensamble de música, que comenzaba a las doce del mediodía, además el día domingo habrían de tomar el curso de dibujo, y cocina doméstica una hora después. Estos dos talleres fueron asignados por el mismo directivo, que pretendía dar una educación íntegra a sus protegidos.

Finalmente se puso de pie y se vistió con su uniforme deportivo, unas pantuflas y salió del cuarto para ir a los jardines traseros, a tener un momento de tranquilidad, como si estar dentro del edificio le fuere asfixiante. Caminó por los pasillos recibiendo unos pocos saludos que le otorgaban algunos compañeros de clase, lo cual pareció ser coherente después de ser mencionados en los libros de historia moderna. Aún no sabía por qué el director Fuyutsuki había evadido su pregunta, bien la fama podía traerle cosas buenas como cosas malas, aunque si fuere visto como un héroe muy seguramente le daba una plusvalía. Al salir por el gran arco que daba a los jardines se topó con Rei, quien parecía estar leyendo una novela, o algún libro sobre jardinería. Al ver que no había nadie más cerca, se sentó en la banca donde ella estaba, del otro lado de ésta.

- Buenos días, Shinji, te has levantado temprano hoy – indicó Rei, con una brevísima sonrisa dibujada en sus labios, sin voltear la vista.

- buenos días Rei, ¿se puede saber que estás leyendo? Pareces muy entrada en tu lectura – mencionó Shinji, con cierto interés, observando su silueta cubierta por ese conjunto de ropa deportiva color rojo oscuro que parecía hacer contraste con sus ojos color rubí.

- Una lectura que me recomendó el profesor de literatura, se titula "la vida de madame Suviere", escrita recientemente, el año pasado – respondió ella, parpadeando pero sin dejar la vista de su libro

- ya veo, sólo pasaba para ver cómo te encontrabas… nos veremos después, ¿vale? – dijo Ikari, mientras se iba a levantar pero la mano izquierda de Rei sostuvo su muñeca, lo cual impidió que se fuera

- no te vayas, Shinji – replicó ella con un tenue aire de súplica.

Él le miró con sorpresa, y se volvió a sentar, mirándole fijamente.

- no quise que te sintieras mal, siéntate, quisiera hablar contigo – mencionó ella, tras haber cerrado su libro, correspondiendo la mirada atenta de él – si no te molesta.

- por supuesto que no – mencionó amistosamente, con una ligera sonrisa – ¿de qué quisieras platicar?

- No te he preguntado nada sobre como lo has pasado todo este tiempo, desde la última vez que nos vimos – mencionó ella, con un tono más emotivo.

- Ah, bueno, eres la primera que se interesa en ello – indicó él, volteando a ver al frente, donde unos bellos pinos adornaban la entrada a un bosque profundo – pues como sabrás, tuve el proceso de readaptación psicológica, estuve estudiando un poco sobre aritmética y cosas así, leí un par de libros, viajé incluso a la antigua Rusia, a ver algunos vestigios de una plaza, unos edificios llamados Kremlin, estuve pensando… en las cosas que sucedieron cuando éramos pilotos de Evangelion, de cómo te conocí… me han dicho que recuperaste la memoria, pensé en mi padre, en Misato, en Asuka, y… en ti, me preguntaba de vez en cuando cómo te habría ido, donde habrías estado.

- Eso me alegra, Shinji – dijo ella, con una sonrisa más amplia y una mirada tierna que causó el sonrojo de Ikari – yo he pensado en bastantes cosas, y a decir verdad tu apareces en muchos de mis pensamientos, como si una parte de mí se sintiera atraída hacia ti… como si necesitara de tu presencia, ahora mismo.

- ¿de mi presencia? ¿necesitarme? – preguntó él, asombrado.

- Así es, o al menos es lo que comprendo de esto… por mi parte he estado leyendo un poco sobre la vida cotidiana que llevan las personas de Tokio 2 y de otros lugares, no he viajado por que los aviones me provocan ascuas, así que todo este tiempo he permanecido en Japón, el director Fuyutsuki me aconsejó que debía expresar cuanto sentía a quien debía, aunque también me dijo tener cierta mesura en ello... ¿has pensado en mi, entonces? – pregunto ella, lo cual desconcertó un poco a Shinji

- Ah, esto… pues… sí – tartamudeó él, lo cual causó una risita divertida e inusual en la peli azul, quien parecía divertirle la cara toda roja de Ikari

Él le miró avergonzado por su color, ella se paró y le plantó un beso en la frente, y se dirigió rumbo al edificio y Shinji le siguió, llegaron hasta una esquina del solitario comedor, tomados de la mano. Ikari aún no procesaba bien que Rei hubiere actuado así, y le hubiere tomado simpatía a ese carácter tímido suyo. Ambos tomaron los alimentos de la barra y tras volver a sus lugares comenzaron a conversar, uno a lado del otro.

- dime, que has pensado sobre mi – requirió Rei, echando una mirada de interés a Shinji

- verás… no planeaba decirtelo de este modo, pero… son muchas cosas, nostalgia, y los típicos ¿Cómo serán?... pero finalmente nos volvemos a ver, y no sólo eso – indicó él – pero dime, ¿y tu, en que has pensado?

- en bastantes cosas, pero sobre todo, en esa necesidad que me causas, que cuando estoy cerca de ti me envuelve completamente en un calor muy agradable… Asuka nos mataría si descubre que estamos desayunando juntos – mencionó ella, volviendo a tomar un poco del vaso de agua que tenía.

- no veo la razón para que ella reaccione así – replicó él – pero sería interesante saber qué esta pensando ella ahora mismo.

- ¿por qué? –

- Por que es interesante saber lo que piensan las demás personas, quiza así fueren mejores y más faciles las relaciones humanas… ¿y que me puedes decir de tu compañera de cuarto? – preguntó Shinji, cambiando un poco el tema para que ella no se sintiera incómoda.

- No tengo, duermo sola a diferencia de las demás mujeres del instituto… ¿Qué tal te llevas con el quinto elegido? – preguntó ella, interesada.

- Nada fuera de lo común, aunque tiende a ser bastante extraño en ciertas ocasiones, muy extraño – mencionó Shinji.

- ¿podrías hacerme un favor, Ikari? – pregunto ella, mirando fijamente al tercer niño.

- claro – respondió Shinji

- ¿podrías venir a ayudarme esta noche con la tarea de aritmética? No acabo por entender bien lo que vimos y como tu has estudiado por tu parte eso pienso que me puedes guiar bien, ¿puedes? – preguntó suplicante Rei.

- Ah, sí, parece que sí… ¿Cuál es tu dormitorio? – preguntó él, sacando un trozo de papel de su bolsillo y un bolígrafo de ahí tambien,

- 120, de los últimos – respondió ella

- ¿está bien a las seis y media de la tarde? –

- sí –

- entonces ahí estaré a esa hora –

- gracias, Shinji-kun – respondió con un tono dulce y una mirada amistosa a Ikari, quien se guardó el papel muy bien, y prosiguió a terminar su comida.

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Nota de Autor: tres bien, ahora se viene lo bueno con Asuka, no crean que se olvida a la alemana… gracias por los reviews y espero que más se animen a leer esta historia.