Capítulo 7: Perdiéndola de nuevo

POV EDWARD

No me podía quedar allí parado con lo que Alice me estaba diciendo, aunque me pidió que no subiera no iba a perder ni un segundo más sin saber cómo se encontraba ella, sin intentar llevármela conmigo, la convencería , no sabía de qué manera hacerlo pero lo haría.

- Alice, voy a subir, la voy a llevar conmigo, avisa a los demás- mi voz salía con un gruñido.

- Espera Edward no subas, no…-le colgué el teléfono, quería subir ahora, ya mismo, no había tiempo que perder.

Pase por la recepción sin pararme en el mostrador para anunciar mi llegada, fui directamente a los ascensores y en cuanto llego uno pulse el botón del segundo piso.

El recibidor se hallaba en calma, no había nadie a la vista, lo cruce rápido, quería llegar cuanto antes a ella, algo me decía que no estaba bien, que algo le sucedía.

Al traspasar la mitad del recibidor me llego su voz, asustada, pidiéndole a alguien que la soltara, que la hiciera daño, eso pudo conmigo, me lance a la puerta de su despacho.

Abrí la puerta de un golpe y lo que me encontré al abrirla fue… no creía que me pudiera contener, si no fuera porque…lo mataría allí mismo.

Jacob la tenia agarrada por las muñecas y se encaraba a ella, le preguntaba por mí, haciéndola daño.

- Suéltala- fue lo único que pude decir, si seguía portándose así con ella no me quedaría otro remedio que quitarle del medio yo mismo.

- ¿Quién eres tú? ¿Quien te crees que eres para entrar así en el despacho de mi prometida?-exigió mirándome desafiante, arrogante, destilaba odio por los ojos.

- He dicho que la sueltes, YA- le pedí, mis pies no me respondían y a pesar de que no quería cometer una locura me estaba acercándome peligrosamente a él, a la mínima que le volviera a hacer daño a Bella tendría que intervenir y si me lo ponía muy difícil no sabría si yo me contendría.

- Y yo te he preguntado quien eres- me reto, a mí, no sabía con quien estaba hablando, no tenía ni la menor idea.

De golpe al acercarme un poco más a él me llego un olor pestilente, un olor que me quemaba la garganta, conocía ese olor, lo conocía bien. Nos habíamos enfrentado a ellos hacía varios años, no llegamos a pelear, pero nosotros pensamos que al retirarnos tanto tiempo del lugar ya no quedaría ninguno, sin duda nos equivocamos. El al parecer no tenía conocimiento de esto, no sabía todavía lo que era, en lo que se convertiría. Esto me puso más alerta aun, tenía que retirar de allí a Bella, la tenía que retirar ya, si el entraba en fase estando cerca de ella… eso sería mortal para ella.

Sabíamos que tenían más facilidad para entrar en fase cuando estaban alterados y ese era sin duda el momento que estábamos viviendo. Que el aun no supiera de su condición no quería decir que no pudiera entrar en fase aquí y ahora mismo.

- Suéltala, no te lo voy a volver a repetir.- intente parecer sosegado aunque mi cuerpo y mi voz no ponían mucho de su parte

- Es el Sr. Cullen, ayer toco para nosotros en el restaurante- logro decir en un susurro Bella, su presión sanguínea en las muñecas estaba descendiendo, ese inútil le estaba cortando la circulación y como siguiera así le podría partir ambas muñecas.

- OH ya veo ya…el pianista ¿y se puede saber que se te ha perdido aquí?- decía con ironía.

- Jacob, suéltala, ahora.- mi voz fue tajante o lo hacía ahora o…

- Suéltame... me haces daño

No aguante mas, termine de acercarme a ellos si entrar en fase en ese mismo momento me interpondría entre Bella y el, pero no iba a consentir que le hiciera más daño, que le partiera las muñecas. Le agarre ambas manos y con un movimiento rápido y fuerte las aparte de ella.

- ¿Qué te crees que estás haciendo?- me miro sorprendido, sin duda no se esperaba eso.

- Ya basta Jacob…déjame sola, márchate…y tu también Edward, iros los dos.

- Edward, asíque eres tú, el famoso Edward.

- Jacob…- advirtió Bella.

- Ya hablaremos tu y yo Bella, no creas que esto se va a quedar así no…- dijo Jacob mientras salía por la puerta del despacho mientras me lanzaba una mirada de desprecio, de ira, de venganza.

Me acerque a ella, se la veía tan desvalida, tan dañada, no sabía que había podido pasar pero verla así me mataba.

- ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?- que pregunta más tonta, pues claro que le había hecho daño, no sé que me pasaba pero estando con ella me sentía tan…

No pude evitarlo y me dio igual si sentía mis manos frías o si me las rechazaría, pero le cogí las muñecas con mis manos, podía notar como bombeaba el corazón rápido para que pudiera llegar la sangre a sus muñecas.

Levante la cabeza y la mire, no podía dejar de mirarla a los ojos quería pasarme así el resto de mi existencia, con ella a mi lado, para siempre.

- Edward… ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado sin que te viera Jessica?

- Eso ahora no importa ¿Cómo estas tu?

- Bien…yo...no se.- Estaba confundida, avergonzada.

- No hables Bella.

- Ya pero es que…

- Bella, déjalo.

Intentaba no parecer deseoso de abrazarla, de besarla allí mismo, de llevármela de allí, para siempre. Entonces vi que sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas, lagrimas que ella luchaba por contener sin éxito, Pude ver como caían, rozándole la cara, sus ojos vidriosos pedían un beso, un abrazo, consuelo.

- El no es así, créeme, Jacob no… él nunca…yo no sé como el…

- Bella…- no quería que siguiera sufriendo, no tenía que hablar más de eso si no quería, pero ella parecía que quería aclarármelo todo y yo…yo no podía dejarla así.

Mi cuerpo no hizo caso a mi cerebro pero escucho a mi muerto corazón. Envolví su cintura con mis manos, la atraje para mi, creí que ella me rechazaría, que me impediría que la abrazara pero lejos de hacer eso se apoyo en mi pecho, pude sentirla, tan cálida, pude sentir su aroma, tenía su cuello a escasos centímetros de mi boca, que olor mas delicioso, mi garganta la llamaba a gritos, pero a pesar de que no sabría si podría resistirlo el masoka que habita dentro de mí se acerco más a su cuello inhalando más profundamente su aroma. Era embriagador, dulce, delicioso, quería llenarme entero de su olor, quería hacerme inmune a él, quería ponerme a prueba, quería demostrarme a mí mismo que no la haría daño, que jamás la haría daño.

Deje que se desahogara, que derramara las lágrimas que tuviera que derramar yo mientras podría disfrutar de tenerla entre mis brazos, aspirando su aroma, emborrachándome de ella.

- Lo siento yo…- señalaba mi jersey, lo tenía mojado por sus lagrimas y tenia pequeños manchurrones negros, me imagine que sería de su maquillaje.

- No te preocupes por eso Bella, no tiene importancia ¿tu estas bien?

- Yo… me da vergüenza que hayas tenido que presenciar todo esto el…el no es así créeme. Nunca se ha puesto violento con nadie y menos conmigo. Jake es incapaz de matar a una mosca, el no…

- Bueno Bella, entonces ¿Qué le ha motivado para esto?

- El dice que yo…

- ¿Qué tu qué? Mira nada le da derecho a tratarte como te ha tratado, nada ¿me oyes? nada. Nada que digas, hagas o pienses, nada le da derecho a un hombre a tratar así a una mujer.

- Ya, ya lo sé…pero te vuelvo a repetir que él jamás ha hecho nada parecido.

- Bueno y "según el" ¿qué has hecho para que te trate así?

- Me confundí.

- ¿Qué? ¿Como que te equivocaste? no entiendo, por lo que veo estabais celebrando algo ¿la pedida de mano? ¿En qué te equivocases?-dije mientras señalaba la tarta que estaba encima de la mesa.

- En el nombre.

- ¿Qué? Mira sigo sin entenderte, si no me lo quieres decir vale, Per…- no me dejo terminar la frase, se armo de valor y de golpe me soltó.

- Te nombre a ti en vez de al – sus mejillas enseguida empezaron a tener un deliciosa tono rojizo.

La miraba intentando asimilar lo que me acababa de decir o mejor dicho insinuar, ¿acaso le había dicho que me quería, a eso se refería con que se había equivocado?

Esta vez el que se armo de valor fui yo, si erraba en mi pregunta me sentiría fatal, pero si acertaba…entonces eso sería harina de otro costal.

- ¿Le dijiste que me querías?-me lance, se lo pregunte, en cuanto las palabras salieron de mi boca su corazón empezó a latir más deprisa, estaba nerviosa.

- Si...yo...-logro decir.

Me quería, me quería a mí, era tal la emoción que sentía en esos momentos que rodee su cara con mis manos y la atraje hacia mí, intente ser cuidadoso , controlar mi fuerza mientras la besaba, no quería hacerla daño. Sus cálidas se posaron una vez más en mi nuca, jugando con mi pelo.

Me di cuenta de que dejaba de respirar y poco a poco la fui apartando de mí.

La sujete de las manos y se quedo largo rato mirándome, me podría pasar la horas muertas perdido en su mirada.

Note como mi mirada se intensifico.

- Bella yo… yo no te quiero confundir con lo que te voy a decir, se que estas comprometida y que esto no está bien pero…

- ¿Que, qué me quieres decir?- me pregunto.

- Ya no tengo fuerzas ni voluntad para mantenerme alejado de ti

- No... No te alejes...

- Bella yo...yo no puedo evitar esto que siento por ti yo...

La puerta se volvió a abrir, callándome

- Bella...OH perdón, yo... no... No sabía que tenías compañía. Perdón- dijo Jessica marchándose rápidamente.

- Nos tenemos que ir- le anuncie

- Yo no me puedo ir ahora, tengo mucho trabajo, tengo que hacer...

La volví a besar era una forma más que efectiva para callarla.

- No hables, solo sígueme.

La cogí de la mano y salimos de la agencia. Tenía que sacarla de allí antes de que pudiera pasarle algo malo.

No le dije el destino hasta que me pregunto, se quedo extrañada cuando le informe del destino.

- Es mi casa.

- ¿Tu casa?

- Si, hoy se casa mi hermana y a mí me toca ejercer de padrino así pues…

Me miraba sorprendida, si abriera un poco más los ojos se le saldrían de las cuencas.

- Pero yo no estoy invitada y además tampoco voy vestida para una boda, yo…

- No te preocupes, nos están esperando, además no creo que Alice tenga algún inconveniente en prestarte algo de ropa.

Al traspasar el umbral de la puerta nos encontramos con mis padres, se los presente y me quede extrañado por la ausencia de los demás. Carlisle me informo de donde estaban, iba a preguntar por Alice cuando de pronto se puso al lado de Bella, se presento y rápidamente la condujo escaleras arriba.

- No la agobies mucho Alice…- mi pequeño monstruito a veces podía ser muy pesadita.

- ¿Es ella verdad?-quiso saber Esme.

- Si, es ella, la quiero, no te puedes imaginar cuanto.

- Me alegro hijo, me alegro, ahora vete a preparar si no quieres que a Rosalíe le entre un ataque de nervios, ya sabes cómo se pone.

Subí a mi cuarto y cuando empezaba a cambiarme pude oír a Alice hablar con Bella, sabía que era de mala educación escuchar las conversaciones de los demás, pero yo quería saberlo todo de ella.

Una sonrisa se dibujo en mi rostro cuando escuche que me quería. Baje las escaleras para esperarla, para verla descender, a pesar de ser el padrino y de tener que acompañar a mi hermana al altar no me quería perder ese momento. Cuando la vi bajar mi respiración se corto, realmente era hermosa, Alice la había engalanado con un largo vestido turquesa y adornado su pelo con pequeñas florecillas.

La boda paso sin ningún contratiempo. Al caer la tarde me recordó lo del desfile, así pues nos despedimos de todos y nos encaminamos para allá. Ella parecía disfrutar del desfile, y yo no podía quitar mis ojos de ella, no me importaba que diseñador desfilara o qué modelo estaba posando para los fotógrafos, yo tenía ante mí a mi Diosa, a mi amada, a mi mitad.

Me informo que después del desfile tendría lugar una fiesta y ella tendría que asistir. No me importaba iría con ella al fin del mundo si así me lo pidiera.

Estábamos a punto de cruzar el pasillo cuando un olor familiar pero desagradable al igual que los pensamientos me puso en alerta.

- Espera un momento aquí Bella, no te muevas por favor.

Asintió y estaba a punto de dirigirme para allá cuando me di la vuelta para besarla.

Seguí el olor y allí estaba él, recostado en un coche pensando…

- Bueno, por fin doy contigo, cuánto tiempo Edward ¿Qué hay de tu vida?

- James, ¿se puede saber que haces aquí?

- Fui a tu casa y descubrí que se estaba celebrando una boda y ¿sabes lo más sorprendente? No estaba invitado ¿te lo puedes creer? Después de tantos años.

- James aléjate de mi ¿quieres?

James había sido amigo de la familia durante un tiempo. Las cosas habían acabado mal entre nosotros, pues se empeñaba en cazar de la manera tradicional en nuestro territorio y eso nos había causado más de un problema.

- Veo que estas acompañando a una humana.

- Ni se te ocurra acercarte a ella James, mas te vale no acercarte.

- No entiendo vuestra fijación por unos simples ejemplares de caza, son humanos por Dios Edward, alimento para nosotros ¿te imaginas a un león saliendo con una oveja?

- James no te lo voy a decir otra vez, no te acerque a ella.

- Como tú digas… - dijo alejándose, sabía que no me haría caso, era un mentiroso compulsivo al igual que un excelente cazador, si la olía…

Cuando llegue donde deje a Bella, ella no estaba, en su lugar encontré a un hombre que dijo llamarse Paúl y me comunico que dejara en paz a Bella, que se estaba reconciliando con su novio.

- ¿Dónde está?

- Déjalos muchacho, déjalos que sean felices, no te metas más en su vida.

Deje allí al tipo, no hacía falta que me dijera dónde estaba, podía olerla, seguí el olor y la encontré allí con él, tendría que haber hecho caso al tal Paúl, pues encontrármela allí con él, en sus brazos, besando esos labios que eran solos míos. Nuestras miradas se encontraron pude ver el dolor en sus ojos y la victoria y la venganza en los ojos de él.

Corrí, quería salir de allí cuanto antes, no quería martirizarme más con esa visión. Cogí el coche y pise el acelerador todo lo que pude.

No sabía cómo pero había llegado a su casa, estaba demasiado absorto en mis propios pensamientos y parecía que había conducido con el piloto automático puesto. La vi entrar al apartamento con el amarrándola de la cintura. Me enervaba verle a él, verle tocarla y ella tocándole a él.

El móvil empezó a sonar dentro de mi chaqueta, lo cogí y mire el número.

- Dime Alice, ¿Qué pasa?

- ¿Dónde estás? ¿Estas con Bella?

- Estoy en frente de su apartamento, ¿por?

- ¿Está contigo?

- No, ha vuelto con su novio ¿Por qué Alice? ¿Qué pasa?

- Edward, James ha vuelto.

- Ya lo sé, le vi en el desfile, hable con él, se marcho.

- No, no se ha marchado, acabó de tener una visión Edward, le he visto atacando a Bella.

- ¿Dónde? – mi cuerpo se puso en tensión, no podía pasarle nada malo, no a ella.

- No lo sé, esta todo oscuro, y ella va con alguien, pero te puedo decir que va a ser pronto, lleva mi vestido puesto todavía.

Tire el teléfono al suelo y salí corriendo. Al llegar a su recibidor vi todo. James la tenía cogía por el cuello desde detrás. La pobre no podía respirar, la estaba asfixiando

- Suéltala James, mas te vale que no rehagas daño.

- OHHHH…llegaste¡ vaya si que te importa esta miserable humana!¿Te importa mucho Edward?-me reto apretándola aun mas en el cuello, si apretase un poco mas se lo partiría.

- Suéltala ahora mismo, YAAAAAAAAA.

- Pero mira, si ya te ha dejado a ti, "al gran Edward Cullen" te ha dejado por el por… ¿Cómo lo llamo Alice? Deja que piense…si ya lo tengo, te ha deja do por el CHUCHO.

- Eso a ti no te importa, suéltala James, suéltala ahora mismo. Suéltala si no quieres que…

- Si no quiero que Edward- me dijo apretándola un poco más el cuello, su corazón no dejaba de bombear sangre en un intento de hacer llegar la sangre a todos los rincones de su cuerpo.

Me lance contra él, no quería que acabase con la vida de Bella y si seguía hablando con él la mordería, estaba seguro de eso. No me importo donde estábamos, si había gente presente o no, nada de eso importaba ahora. Lo cogí de la cabeza y de un golpe se la arranque, descargue en el toda mi rabia, toda mi furia contenida por perder a Bella, por tener que dejarla en los brazos de ese…

La puerta del ascenso se abrió dejando escapar un haz de luz, dejando que se iluminara todo el recibidor.

- Alice encárgate de ella, yo me haré cargo de él.

Tenía que terminar el trabajo, tenía que deshacerme de James para siempre.

- Jake…- la voz de Bella salió en un susurro.

- Tranquila Bella ya me encargo yo. No te preocupes.

Mientras sacaba a James de allí para lo, Alice lo dispuso todo para que pareciese un atraco con violencia. Llamo a la ambulancia y a la policía informando de lo sucedido pasándose por una vecina.

Acabado el trabajo y antes de que llegasen los efectivos nos fuimos.

- Edward tranquilo, cuando lleguemos a casa hablamos ¿quieres?

Alice estaba preocupada por mí, pero esa noche no la iba a pasar en casa, ni esa noche ni muchas otras, me iría de Seattle, me iría lejos, Yo no la podía tener, pero tampoco era capaz de verla con otro y antes de cometer un locura prefería quitarme del medio.

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