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Capítulo 7: La cita
Ya era de mañana y Pacifica había dado vuelta su habitación buscando el álbum.
-¿¡Donde esta!?, ¿¡Donde esta!?, ¿¡Donde esta!? -Decía con desesperación la rubia- Estoy segura que lo deje sobre el escritorio antes de ir a cenar.
-Pacifica baja a desayunar -Le habló su madre desde la cocina-.
-Ya voy...solo estoy buscando algo -Le respondió ella-.
-Si no bajas ahora tendrás que prepararte el desayuno tu sola, tu padre y yo ya vamos tarde a la obra de caridad -Comunico la mujer-.
-Ya que...tendré que buscarlo más tarde -Se dijo la rubia un tanto apagada-.
La rubia salió de la habitación y se dirigió al comedor a desayunar-.
Su madre le sirvió un plato de huevos con tocino en forma de carita feliz y un vaso de jugo de naranja.
-Ya nos vamos, nos vemos a la tarde -Le dijo su padre-.
-Suerte reuniendo fondos para mejorar el hospital -Les sonrió la rubia-.
Los padres de la rubia se fueron, unos minutos después alguien tocó la puerta-.
-¡Ya voy! -Gritó la rubia desde el comedor-.
Al abrir la puerta se encontró con una sorpresa... Dipper Gleeful se encontraba ahí apoyando uno de sus brazos en la pared y el otro en su cadera.
-Hola hermosa -Le dijo el castaño con los ojos entrecerrados y una sonrisa seductora-.
La chica entro en pánico y cerró la puerta de golpe, tomó aliento y la abrió de nuevo.
-D-Dipper, hola -Le sonrió la chica que ya había aceptado sus sentimientos hacia el castaño-.
-Al parecer hoy si estas feliz de verme -El castaño soltó una risa-.
-Ehh si, pues verás... -La chica tomó aliento- ¡Dipper Gleeful no se como lo has hecho y aunque odie admitirlo... te has robado mi corazón! -Admitió sonrojada-.
-Sabía que tarde o temprano lo admitirías -Se rió- ¿Por que no vamos a comer algo como te propuse la otra vez?
-Lo siento pero ya tenía planes con Gideon -Se lamentó la rubia-.
-Ugh Gideon -Se molestó el chico- siempre sales con él ¿Por que no me das la oportunidad de salir contigo? Podríamos ir a la cafetería ¿Te gustan los panqueques, no?
-¿Cómo lo sabes? -Miró sorprendida al castaño-.
-Acabas de decírmelo -Sonrío-.
Ambos soltaron unas risas por un buen rato.
-Ya pero enserio...no puedo cancelarle a Gideon. -Manifestó la rubia-.
-Solo envíale un mensaje con alguna excusa, solo será una vez no te preocupes, no es como si dejaras de verlo -Le hizo entender a la rubia-.
-Bueno si solo será una vez no creo que haya problema -Se rasco el brazo-.
La rubia saco su celular y escribió: "Hola Gid, lo lamentó pero no podré ir a tu casa hoy, creo que beber tanto jugo Pacifica no me hizo bien :(, tengo mucha tos y creo que es contagiosa, dejemos lo para mañana ¿Si?"
A lo que el albino no tardo en contestar: "No hay problema Paz, te advertí que beber algo cuyo contenido son dinosaurios de plástico no te haría bien, cuídate :)"
-Listo, ya lo cancele -Dijo la rubia guardando su celular-.
-Entonces... ¿Ya nos vamos? -Le preguntó el castaño-.
-Solo espera -La rubia subió a su habitación y sacó un par de lentes falsos se su mesa de noche y luego bajo-.
-¿Para que quieres esos lentes?
-No voy a arriesgarme a que Gideon o alguien de la cabaña me vea saliendo contigo-.
La rubia se saco la chaqueta de buso y se soltó el cabello, finalmente se puso los lentes.
-Wow -Dejo escapar el castaño-.
-¿Cómo me veo? -Preguntó la rubia jugueteando un poco con su cabello suelto-.
-Hermosa -Era la primera vez que el castaño veía a la rubia con el cabello suelto, esta vez lo que había dicho no era una actuación-.
-"¿Qué es este ardor en la cara?" -Pensaba el castaño-.
La rubia soltó una risa tímida.
-¿De que te ríes? -Preguntó un tanto molesto el castaño-.
-No es nada, lo que pasa es que es la primera vez que te veo sonrojado -Volvió a reírse tímidamente mientras se le ruborizaban las mejillas-.
-¿Sonro... -El castaño al darse cuenta se tapó las mejillas y le dio la espalda a la rubia-.
La rubia volvió a reír.
-Mejor ya nos vamos -Le dijo a la rubia mientras extendía la mano-.
La rubia le tomó la mano al castaño y ambos se fueron rumbo a la cafetería, lo que ellos no sabían es que el demonio había estado vigilándolos y tomándoles fotos con una cámara instantánea.
Los dos jóvenes llegaron a la cafetería y tomaron asiento, los atendió una mujer delgada de unos 55 años.
-Hola Linda Susan -Le saludo la rubia- ¿Como esta el señor cara de perro?
La mujer miró extrañada a la chica.
-Disculpa ¿Nos habíamos visto antes? -Le preguntó-.
La rubia había olvidado por completo que llevaba disfraz.
-Yo emm... -La rubia guardo silencio-.
-Tráiganos 2 platos de panqueques por favor -Dijo el castaño rompiendo el momento de tensión-.
-Claro, como guste, es un honor que alguien de una familia como la suya coma en mi cafetería -La mujer se retiró hacia la cocina-.
El comentario de la mujer llamo la atención de la rubia.
-¿Por qué elegiste este lugar? -Preguntó la rubia- Es normal que venga gente como Gideon o yo, pero jamás me imaginaría que alguien como tu entrara aquí.
-Vine aquí porque se que este es uno de tus lugares favoritos -Dijo el castaño apoyando uno de sus antebrazos en la mesa mientras miraba a la rubia-.
-¿Me estuviste siguiendo de nuevo? -La rubia levantó una ceja-.
-Nada de eso, se muchas cosas sobre ti, más de lo que te imaginas, tu banda favorita es Varias Veces, tu color favorito es el rosa fuerte, tu mascota pesa 7 kilos, tu segundo nombre es Elise, eres buena en el mini golf, haces tu propia ropa, y te gusta coleccionar recuerdos de tus vacaciones.
-¿Cómo puedes saber tantas cosas sobre mi? -La rubia estaba realmente sorprendida-.
-Tus ojos me lo dicen -Sonrió el castaño-.
Los ojos de la rubia resplandecieron y sus mejillas se sonrojaron con el cumplido.
En ese momento llegó Linda Susan.
-Aquí tienen -La mujer les sirvió los platos-.
-Gracias -Sonrió la rubia-.
-Gracias -Le siguió el castaño, pero a diferencia de la rubia este lo dijo en un tono serio-.
-Sabes, tu sabes mucho sobre mí, pero yo...yo no se casi nada de ti -Dijo la rubia mientras miraba hacia la ventana-.
-Bien, ¿Que quieres saber? -Dijo el castaño apoyando sus brazos en la espalda del asiento-.
-¿Por que tu y Mabel son así? -Miró la rubia seriamente-.
-¿Disculpa? -Al castaño le sorprendió la pregunta-.
-Quiero decir...¿Por que sus personalidades son así? -La rubia seguía igual de seria-.
-¿A que te refieres? -El castaño estaba intrigado-.
-Mabel es una persona muy extrovertida, manipuladora y posesiva... Y tu por otro lado eres frío, misterioso y meticuloso, pero ambos comparten una característica en particular...siempre quieren conseguir lo que quieren a toda costa -La personalidad de la rubia era completamente distinta en ese momento-.
-Prefiero no hablar de eso, es algo de mi vida que no quiero recordar -El castaño apoyo uno de sus codos en la mesa, apoyo la mejilla en su mano y miró hacia otro lado-.
-Oh lo siento... No debí preguntarte algo como eso -Se lamentó la rubia-.
-No es tu culpa -Respondió el castaño-.
Ambos guardaron silencio el resto de la comida. Cuando habían terminado llamaron a la cuenta.
-Yo pago -Respondió el castaño sacando una faja de billetes-.
Los dos chicos se fueron de vuelta a casa de la rubia.
-Gracias por lo de hoy Dipper -Le agradeció la rubia-.
-Cuando quieras -Sonrió el castaño-.
-Ah si, casi se me olvida, -La rubia saco un papel del bolsillo de su pantalón- aquí esta mi número -Le dio el papel al chico-.
-Gracias -El castaño guardó el papel-.
-Bueno adiós -La rubia abrió la puerta de su casa-.
-Adiós Pacifica -El chico se dio vuelta y comenzó a irse-.
-¡Dipper espera! -La rubia iba corriendo tras el chico-.
-¿Qué suce... -esta vez fue él el que no pudo terminar la frase pues la rubia había posado sus labios en los suyos-.
-Puedes llamarme Paz -Le dijo sonriente al castaño-.
-Claro -Le sonrió de vuelta-.
Los dos jóvenes se separaron y cada uno siguió su camino.
En la mansión la castaña estaba tendida en el sofá del salón mientras leía una revista de modas.
-Joven ama ya he regresado -Habló el demonio entrando en la habitación-.
-¿Cómo te fue? -Preguntó interesada la castaña-.
-Mírelo por usted misma mi joven ama -El demonio le mostró las fotos-.
La castaña se reía por cada foto que iba viendo
-Oh Will esto es perfecto, con esto tengo mi victoria asegurada -Volvió a reír- sigue así, mientras más fotos mejor.
En ese momento el chico entro a la mansión y la castaña tuvo que guardar las fotos.
-¿Cómo te fue? -Preguntó la castaña risueña-.
-La rubia finalmente esta cayendo -Rió el castaño- ahora iré a mi habitación a seguir leyendo ese álbum para obtener más información.
El chico iba subiendo las escaleras cuando su hermana le habló.
-Oye, no se te ocurra enamorarte de la rubia -Sonrió con malicia la castaña-.
El castaño no respondió y siguió su camino.
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