¿lo ven? La razón por la que deben dejar review es que si lo hacen, me insipiran para escribir ¡por eso hay dos capítulos el día de hoy! :D
Me inyectan muchos animos, no sé como agradecerles.
Capítulo 7
No es seguro aquí
-"No es seguro aquí"- habló con cuidado tras la pared opaca y acomodó sus lentes, quedando en silencio al notar otra de las enfermeras pasando por el lugar, debajo de las ropas supuestamente sucias, introdujo un pequeño dispositivo a través de uno de los agujeros del muro.
El rubio pecoso la escuchó con cuidado y asintió, tomando el pequeño aparato y mirando serio su silueta –"Emily…"- comenzó –"no encuentro a Kon y no me iré hasta hacerlo"
-"te estás tomando demasiado en serio una misión que está resultando ridículamente peligrosa, Max…"- replicó en voz baja–"ni siquiera sabes dónde te encuentras o qué cada segundo estas expuesto…"
-"Soy un STARS, cumpliré mi misión hasta el final y esa es encontrar a Rei Kon…"- susurró apretando el pequeño aparato que cabía en la palma de su mano contra su pecho –"no moriré aquí…"
-"quedarás atrapado, que es peor…"- dijo ella y colocó su mano en el muro –"Max, tengo que irme ya…podrían descubrirme"
-"Recuerda grabar todo lo que veas…"- Dijo el rubio presionando el dispositivo y sacando de este una pequeñísima aguja la cual clavó sobre su cuello, intentando contener el dolor, presionó de nuevo hasta introducirla dentro de él. Al terminar devolvió el objeto a la chica –"podrías programar esta cosa para que sea menos dolorosa…"
La chica sonrió levemente-"traeré otro rastreador en cuanto pueda, antes de que el sistema rechace el que tienes…"- susurró bajando el rostro –"he de admitir que esta máquina de extracción es impresionante al menos"
Max sonrió ampliamente –"he sido, navegante, médico militar, policía, deportista famoso"- se incorporó más animado –"creo que puedo con esta extracción"- la chica sonrió igualmente y se contagió del entusiasmo de su compañero, asintiendo repetidamente –"debo irme ya…"
Max suspiró –"saluda a mamá…"- hizo una pausa –"y Emily, consígueme otros dos rastreadores en cuanto puedas…"
-"lo intentaré…"- dicho eso se levanto y buscó salir de ese pasillo y luego tras una puerta roja.
-"… ¿En dónde te encuentras, Kon?"- pensó mordiendo sus labios –"En qué parte de este laberinto te encuentras…"
Extendió su mano enguantada para intentar abrir la puerta pero estaba fuertemente cerrada así que su ceja se alzó sobre sus ojos color jade –"¿Kon?"- le llamó desde afuera y miró los alrededores de esa hermosa residencia blanca –"Soy yo, Masefield…"
La puerta se abrió levemente y los ojos del susodicho le miraron desde adentro –"no quiero hablar con nadie…"- susurró e hizo ademan de cerrarla, pero Masfield colocó su pie para evitarlo
-"Kon, pequeño gatito…"- sonrió condescendiente –"estás solo en este lugar ¿y no quieres hablar?"
-"no me llames gatito…"- intentó cerrarla nuevamente con sus manos temblorosas
-"me disculpo"- quitó entonces su pie y suspiró –"entiendo que Lee vino a molestarte el otro día, así que estoy aquí para hacer las paces contigo en su nombre…"- dijo sonriendo y haciendo una leve reverencia –"¿puedes abrirme la puerta?"
-"no"
-"¿estás asustado por la presencia de Hiwatari?"- preguntó, sentándose en la mecedora del pórtico y mirando la hermosa playa de arena blanca, acariciando el gato blanco que siempre solía descansar allí
-"no, ya no…"- susurró, ahora apoyando su espalda tras la puerta y cerrando sus ojos–"le envíe a la primera puerta…"
Masefield rió un poco –"sabes, eres encantador cuando eres cruel…"- hizo entonces una pausa –"fui bueno contigo, esa vida…"
-"y luego hiciste algo para arruinarlo…"- el gato que hace unos momentos acariciaba Masefield, se levantó y fue del sitio.
-"Kon, gatito…sé que confías que esta, maquina, es perfecta…"- comenzó Masefield suspirando –"pero no puedes pensar que eres: Jing, o Sheng, o Song…"
Rei se hizo ovillo tras la madera y ocultó su rostro, sabía que tenía algo de razón: en sus otras vidas no era tan cobarde. Pero aún así Masefield le daba casi tanto terror como Hiwatari –"¿podrías dejarme solo?"
-"está bien…"- suspiró el otro, levantándose con pesadez y ahora caminando fuera del pórtico, mas Rei le detuvo antes de hacerlo
-"Oye, Brooklyn…"- susurró abriendo la puerta finalmente, anudando sus manos sobre su estómago –"¿tú también crees que debería salir?"
El pelirrojo se giró lentamente y le miró con una sonrisa –"Oh Kon, yo pienso que tu deberías hacer lo que te haga feliz…"- extendió sus brazos, señalando ese lugar –"y si este lugar es lo que te hace feliz, ¿qué tiene de malo?"
-"hay…"- comenzó a hablar –"demasiados extractores dentro…"
-"no puedes culpar a tu padre por intentarlo…"- dijo con sus manos en su cintura ahora–"en su testamento decía claramente que destinaría todos sus fondos multimillonarios en extractores para sacarte…cinco años en este lugar es bastante tiempo…"
Rei bajó el rostro pero no dijo nada, siempre tuvo problemas con él, por embarcarse en diseñar un proyecto que sus familiares siempre consideraron peligroso.
-"pero tuviste éxito Kon"- sonrió el inglés –"la máquina es un éxito y este lugar es tu creación"- caminó entonces, dándole la espalda –"eres como un dios…"
Rei asintió levemente y bajó el rostro sonriendo tímidamente, no reparando que Masefield también sonreía: pero esa sonrisa tenía todo menos buenas intenciones.
Masefield despertó finalmente y presionó uno de los botones para abrir la compuerta de la capsula acolchada donde se encontraba. Buscó con su mirada jade a su compañero, Hitoshi, quien tecleaba al final de la habitación. Su acompañante era alto y de cuerpo fornido y atlético, piel morena y cabellos azules, una vez le tuvo cerca le rodeó con sus brazos y acarició su rostro con su nariz –"¿qué estás haciendo?"- preguntó mirando la pantalla–"comandos para comida ¿hablas en serio?"
-"mi hermano está adentro Masefield…"- dijo tecleando –"no quiero que se asuste tan rápido…el de verdad cree que está realizando un trabajo"
-"oh…piensas demasiado en él…"- dijo sentándose sobre el teclado táctil compuesto por luces –"lo sacaremos antes de desconectar todo esto…"- dijo revirando la vista- " el no matarle lo hago por ti…"- comentó distraído mirando las muchas capsulas en ese lugar –"porque él me destruyó antes…"
Hitoshi rió –"en un juego de trompos…"
-"es el deporte nacional de Japón desde el 2200"- terció revirando la vista –"mi equipo tenía mucha fama, sabes"
Hitoshi siguió riendo -"deberías agradecer que perdiste, si no te hubiesen secuestrado a ti, y tu equipo hubiese muerto"- detuvo su carcajadas y suspiró, volviendo a teclear –"la fama es un castigo a veces…"-le miró de reojo –"y los genios son incomprendidos…"
-"Kon no es un genio…"- se escudó –"es un enorme vegetal con una mente activa…y cuando desconectemos todo esto morirá con sus estúpidas memorias pasadas"
Hitoshi quedo en silencio ante eso.
