Capítulo 6: tú me importas

Nick se despidió de sus compañeros de trabajo deseándoles un buen fin de semana y bajó las escaleras, había estado toda la mañana esperando que llegara esa hora, pues había llegado el momento de su cita con Jeff. Con ganas de ver al rubio, salió a la calle y vio que estaba apoyado en la pared, mirando algo en el móvil. Se acercó y le dio unos golpecitos en el hombro.

- Buenas tardes - dijo sonriente y algo sonrojado

- Hola - Contestó Jeff en seguida, levantando la vista del móvil y guardándolo en el bolsillo.

- Gracias por venir - Nick le ofreció la mano para saludarle, pero Jeff le abrazó con fuerza. El moreno sonrió y se agarró fuerte a el. Tras un largo abrazo, se separaron y el rubio dijo:

- Venga, vayámonos, he traído la moto.

- De acuerdo

Caminaron hasta el vehículo y Jeff sacó los cascos de debajo del asiento, pasando uno a Nick y poniéndose él el otro. Ambos subieron y el chico le dijo:

- Agarrate fuerte ¿Eh?

Nick asintió y se sentó detrás del rubio, agarrándose con mucho cariño, pudo sentir el calor del cuerpo de Jeff contra el suyo propio y se sonrojó de nuevo, se sintió feliz y muy a gusto. Jeff vio como el moreno se había aferrado a el con fuerza, pero no le importó, incluso esbozó una ligera sonrisa, luego agitó la cabeza y se terminó de abrochar el casco para luego arrancar la moto.

Condujeron en silencio hasta llegar a su trayecto final, Jeff aparcó en cuanto vio un hueco libre y sonrió.

- Bueno, ya estamos aquí – Nick se soltó para no alargar demasiado el momento y se quitó el casco, pasándose la mano por su pelo intentando arreglarlo un poco – Cada día que pasas con Kurt te pareces más a él, mírate, igual de pijo – Rió y le despeinó con su mano libre.

- Ja, ja, ja... te crees muy gracioso eh...

- Lo soy – Nick volvió a sonreír.

- Eso te lo crees tú – Le entregó el casco y después de guardarlos en su respectivo sitio, entraron en la bolera uno al lado del otro, rozándose los brazos de vez en cuando, hecho que provocaba un sonrojo en sus mejillas – Te voy a pegar la paliza de tu vida...

- Se te olvida que soy el campeón – Dijo llenándose el pecho de aire para hacerse el chulito. Jeff era un auténtico payaso, pero cuando estaba nerviosa, lo era aún más. Aún así, le gustaba ver reír a la gente, y más si era alguien como Nick - ¿No tienes un poco de hambre aunque sea? Iba a pedir una pizza...

- Una pizza. A las cuatro y media de la tarde. Claro. Tiene mucho sentido – El moreno rió incrédulo por lo que su amigo decía y pidió su número de calzado al dependiente de la bolera.

- ¿Por qué no? Cosas peores se han visto – Jeff se encogió de hombros y fue a coger su calzado a la vez que Nick, sin querer, se rozaron sus manos y ambos las apartaron corriendo, mirándose con la boca medio abierta y sin saber que decir. Una corriente había recorrido su brazo por ese mínimo roce con su piel. Negó con la cabeza y lo dejó pasar.

Ambos se calzaron y guardaron sus zapatos en la taquilla, después fueron a una pista libre, la que había mas al fondo y Jeff resopló.

- Vale, pediremos la pizza luego ¿De acuerdo?

Nick se rió y asintió mientras cogía una de las bolas.

- Ummh, hace tiempo que no juego.

- ¿Eso es excusa para cuando te gane? - Nick levantó la ceja y negó en silencio.

Nick no se concentraba, solo podía ver a Jeff dando saltitos y diciendo tonterías y la bola se fue por el lado sin derribar ni un solo bolo en ninguna de sus dos tiradas.

- Vaya, lo tengo muy fácil - Dijo apoyando la mano en su hombro.

- Eso parece - Dijo casi murmurando.

Se sentó viendo el turno de Jeff, el cual se concentró como todo un profesional, aunque Nick tenía la vista fijada en su trasero.

- Deja de mirar, se va a dar cuenta - Se dijo a si mismo con una voz casi inaudible.

Jeff consiguió derribar todos los bolos entre las dos tiradas y se sentó al lado del moreno.

- Lo siento - Dijo en modo broma- Creo que no hay color.

- Creo que voy a buscar algo de beber - Dijo Nick algo apenado.

- Oye, que solo es un juego.

- No es por eso…. - Contestó mientras se marchaba.

Jeff se pasó la mano por la cara, ese no solía ser su comportamiento normal con Nick, con otros colegas menos conocidos quizás, pero no con él, pero estaba tan nervioso por todo lo que estaba pasando que no estaba siendo el mismo.

Cuando el moreno volvió le ofreció la bola y le dijo: - Ánimo, esta vez lo vas a hacer mejor.

Nick sonrió y lanzó de nuevo, tirando algunos bolos.

- ¿Lo ves?

"Eres tú el que me inspira" Pensó mientras lanzaba de nuevo.

Tras unos cuantos lanzamientos más, decidieron sentarse un rato a descansar.

- Bueno... - Murmuró Nick sentándose en una de las mesas del bar delante de la pista de bolos – Creo que estoy pillando el truco a esto de los bolos – Soltó una pequeña risa y llamó al camarero para pedir unas bebidas mientras descansaban, aunque en realidad no habían hecho mucho.

- Siempre te pasa lo mismo, pierdes la práctica pero luego me ganas... aunque si es verdad que hace mucho que no venimos, y menos solos – Sonrió y pegó un trago a su Coca-Cola.

- Eso es algo que acaba de cambiar, deberíamos hacer esto a menudo.

- Sí, estoy de acuerdo, al menos una vez cada dos meses en la bolera, no está mal.

Nick se encogió de hombros y Jeff restregó su mano contra el pantalón, quitándose el sudor de los nervios que últimamente estaban apoderándose cada vez más en su interior por esa corta distancia que le separaba de él, por eso carraspeó, para quitar ese tenso e incómodo silencio entre ellos.

"Resulta bastante irritante estar así con él por algo que no me puedo sacar de la cabeza, deberíamos hablarlo cuantos antes" Pensó Jeff mientras miraba hacia su bebida, jugueteando con el vaso entre sus manos.

- Mira Nick yo...

- Jeff...

Ambos se miraron y rieron porque lo habían dicho a la vez, el rubio negó con la cabeza y asintió para que él empezara a hablar, al mismo tiempo que el moreno hacia lo mismo. Al final Jeff optó por empezar.

- Estamos actuando diferente a como lo haciámos antes... - Murmuró mirándole de una vez por todas.

- Lo sé, me doy cuenta... - Dijo Nick vergonzoso por lo que estaban a punto de hablar.

- No sé que es lo que está pasando.

- Yo sí lo sé – Contestó tras tragar saliva – Y quiero decírtelo, pero me da miedo.

Nick miró muy seriamente a Jeff y al rubio le asustó todo lo que podía decir en esos momentos, temías las consecuencias, pero lo dejó hablar.

- Tú y yo somos amigos ya un buen tiempo y nos llevamos muy bien.

- Sí...

Nick se puso a temblar un opco, no quería ocultar más sus sentimientos, tenía que decirlo todo, estaba sufriendo por cada minuto que pasaba a su lado sin que el muchacho supiese todo lo que sentía.

- De un tiempo a esta parte mis sentimientos hacia ti han cambiado – Dijo al fin. Jeff se agarró la tela de la camisa con fuerza y le miró en silencio - ¿Entiendes lo que quiero decirte? - Dijo mirándole a punto de llorar – Me gustas, y no poco, desde hace ya una temporada, siempre te tengo en mi mente... y desde que nos besamos... Se que fue un accidente, pero mis sentimientos se hicieron más fuertes y no puedo ocultarlos más. También sé que yo no te gusto y que eso no te importó lo más mínimo, pero tenía que decírtelo.

Suspiró, había hablado algo rápido, pero él mismo pensaba que si no lo soltaba todo de golpe, no lo haría nunca. Jeff seguía callado y lo miró con pena.

- Sí que me gustas... - Dijo con un hilo de voz – Pero no puedo darte lo que quieres, no ahora.

Nick lo miró de nuevo tras agachar la cabeza unos segundos y Jeff siguió hablando – No sé que pasa por mi mente ahora mismo, siempre me han gustado las chicas, lo sabes, pero ahora ya no estoy tan seguro, desde ese beso, todo mi mundo se ha puesto patas arribas, y está claro que me importas. Pero mi mente es un caos y no puedo darte una respuesta - Le acarició un poco la cara y le dijo – No quiero hacerte daño Nick, ¿vale? Pero tampoco puedo salir ahora contigo, no sin antes aclarar lo que me pasa.

- Lo entiendo... - Nick hizo el intento de levantarse, porque no le gustaba para nada permanecer así delante de él, tan frágil, tan vulnerable, tan... vacío de alguna manera u otra. Sabía que su historia no era un final feliz cómo el que tenía Kurt o Santana pero... bueno, al menos el beso le dejó confundido. Espera, ¿eso puede significar algo verdad?

- No, no te vayas – Alcanzó su mano y le obligó a que se sentara dónde estaba antes - ¿Has entendido lo que te quería decir verdad?

- Sí, por eso, no me he ido – Soltó una pequeña risa nerviosa – Digamos que he reaccionado demasiado tarde. Pero tranquilo. No me voy a ir. Y menos ahora – Sonrió tiernamente y apretó su mano con fuerzas.

Jeff se levantó de su asiento y se arrodilló delante de Nick, acariciándole la mejilla con cuidado, tan sólo un simple roce, para después quitar su mano y mirarle fijamente.

- Mira, sé que te pido mucho. Pero tan sólo quiero un poco de tiempo, quiero estar seguro de que esto que está pasando está bien, que lo que sea que tengo aquí dentro se siente bien y no como si estuviera perdiendo a una de las personas más importantes de mi vida – Sonríe tiernamente y se acerca a él, quedándose a centímetros de sus labios de nuevo, sólo que esa vez era intencionado. Dejó un suave beso en los labios, que duró muy poco pero Nick ya estaba temblando y sentía como cada poro de su piel reclamaba la cercanía de aquel rubio que le volvía loco con tan sólo rozarle. Le respondió con delicadeza y acarició su mejilla unos segundos - ¿Despacio?

- Despacio – Confirmó enseguida con una sonrisa en la cara y asintiendo con la cabeza. Feliz por lo que acababa de pasar y por sacarse lo que tanto llevaba guardando.


Kurt andaba nervioso por la habitación, tenía un montón de ropa sacada, al principio la estaba dejando perfectamente arreglada en la cama, pero ahora ya había un buen montón.

- ¿Qué me pongo, qué me pongo? - Dijo mirándose al espejo mientras cogía una camisa azul clara - Tengo que estar perfecto, Blaine tiene que verme perfecto, esta cita significa mucho y... No, esta camisa no...

Cogió un traje gris claro, y se volvió a mirar, poniéndoselo delante de él para ver como le quedaba - Uff, que horror... No no.

- Oye Kurt, deja de dar esos pasos de elefante - Dijo Santana abriendo la puerta de golpe - Me estás poniendo nerviosa.

- Es que no me decido con la ropa.

- Eres un caso...

- Mira quien fue a hablar, la que aún va en ropa interior.

- Tonto... - Dijo cogiendo una corbata y tirándosela - Estás genial con todo y al ricitos le vas a gustar igual...

Kurt asintió con la cabeza y la chica se fue de la habitación tras hacer una mueca, entonces cogió una camisa azul oscuro y un chaleco negro.

- Ummh, esto ya es otra cosa... ¿Qué pantalones podría combinar con esto?

Escuchó a su amiga tropezar y luego empezando a soltar alguna palabrota y sonrió un poco.

"Los dos igual de nerviosos, vaya par... Pero es que tanto a mí como a ella, estos chicos nos importan de verdad..." Sonrió y tras ponerse la camisa y el chaleco se miró.

- No, negro no, es muy serio... Quiero ir guapo... - Se paró un momento delante del armario y sacó unos tejanos oscuros pero sin acercarse a los negros de antes, se los puso y sonrió mirándose delante del espejo – Vale, creo que ahora si añado las converse negras... - Cuando acabó se miró en el espejo y sonrió, estaba perfecto, pero aún así necesitaba la opinión de Santana, así que salió de la habitación yendo en su busca - ¡San! - Entró en su cuarto - ¿Aún estás así?

Santana estaba parada delante del armario, sacando varios vestidos y colocándolos en la cama. Empezaba a ponerse nerviosa y cada vez tenía menos tiempo para arreglarse, por suerte lo disimulaba bastante bien pero sus uñas estaban empezando a pagar el precio de sus nervios.

- ¡Santana! Tus uñas estaban muy bien pintadas y mira como están ahora... - Ésta se las miró y suspiró, ahora tenía el doble de trabajo. Kurt al mirarla así suspiró y empezó a coger algunos vestidos – Teniendo en cuenta que vais a un restaurante este, este y este fuera, son demasiado serios, y estos cuatro también, muy provocativos, vas enseñando demasiado los pechos – Guardó los vestidos en su sitio y se quedó con tres, uno rojo, uno negro y otro gris.

- Cuando la conocí iba de negro y no quiero ir igual – Cogió el negro y lo puso en su sitio – Me gusta más el gris...

- Pienso lo mismo, además tiene un poco de escote y vas a estar brutal, tus curvas serán perfectas – Le entregó el vestido y se esperó a que se lo probara. Santana lo alisó una vez se lo puso y sonrió, le quedaba como anillo al dedo y alineaba su figura a la perfección.

- Gracias Kurtie... - Se giró sonriéndole y se puso los tacones – Por cierto, estás muy muy guapo, Blaine se enamorará de ti, más aún quiero decir.

- Sht, cállate, no digas esas cosas... - Murmuró ruborizándose y se fue al lavabo para peinar su tupé - ¿Sabes ya como peinarte? - Gritó desde allí.

- Creo que me dejaré el pelo suelto y natural, osea medio ondulado – Fue hacia allí para empezar a arreglarse ella también.

Cuando al fin terminaron de arreglarse, salieron del piso y caminaron hacia el coche, Santana se puso al volante y Kurt se acomodó en el asiento del copiloto.

- San, esta noche tienes una segunda oportunidad con Rachel.

- Lo sé, he tenido mucha suerte de que sea tan buena.

- Y de que le gustes de verdad - Añadió Kurt.

- No quiero meter la pata de nuevo - Dijo algo seria - Ella es todo lo que he buscado siempre y de verdad necesito que esto salga adelante, así que por mucho que mis impulsos quieran, me controlaré.

- Eso está genial San, yo quiero conocer mas a Blaine, estoy muy enamorado de él, y quiero que la cosa vaya a mas.

La chica aprovechó que habían parado en un semáforo en rojo para mirarle de reojo y esbozar una sonrisa.

- Bueno, basta de cosas dulzonas, que al final me va a sentar mal la cena antes de comerla... - Ambos rieron mucho y la chica siguió conduciendo.

Por otra parte Rachel tocó a la puerta del cuarto de su hermano.

- ¿Estoy bien? - Dijo entrando a la habitación de Blaine.

El chico se giró para verla, con su vestido ajustado rojo el cual le marcaba perfectamente la figura.

- Estás preciosa - Le contestó abrazándola.

- ¿Y tú? Dejame verte bien, guapísimo - Se apartó de el un poco para ver su ropa. Una camisa de un color veis muy clarito y unos pantalones negros – El hecho de que no lleves pajarita me asusta...

- Rach, no seas así, sabes que sólo las llevo en los estrenos de musicales...

- Ya lo sé bobo, es que estoy muy contenta de que sea nuestra noche. No me lo tengas en cuenta – Sonrió dulcemente y le peinó un poco – Tenías un rizo mal puesto – Dijo aguantándose la risa.

- Gracias hermanita – Se miró en el espejo antes de ir al salón con su hermana - ¿Estás preparada?

- No.

- Eso no me lo esperaba – La miró confundido - ¿Qué quieres decir?

- No me malinterpretes, no lo digo en el mal sentido, sólo que Santana es muy impulsiva y que quiera ir lento sólo por mí me... trastoca un poco.

- Le gustas de verdad y lo sabes – La abrazó por el hombro.

- Me encanta Blaine... es lo mejor que ha llegado en mi vida tan inesperadamente – Apoyó su cabeza en su cuello y suspiró – Bueno, que sepas que la cena tiene pinta de estar deliciosa y que todo va a salir genial, os enamoraréis, os casaréis, me daréis unos sobrinos preciosos... - Empezó a reír.

Blaine rió y dijo – No corras tanto hermanita... Aunque sí que espero que salga bien, sabes lo que siento por ese chico.

- Lo sé.

- No quiero precipitarme, pero quiero decirle todo lo que siento... Bueno, depende de como vaya la noche.

- Eso está bien, ya me lo contarás todo luego.

- Y tú, ¿eh? - La chica asintió sonriendo y entonces tocaron al timbre.

- Son ellos – Dijeron los hermanos al unísono y ambos se pusieron nerviosos.

Blaine recuperó la compostura enseguida y fue a abrir la puerta, allí estaban los dos amigos, esperando radiantes y sonrientes.

- Buenas noches – Dijo haciéndoles pasar y tras cerrar la puerta le dio dos besos a Santana – Wooh Santana, estás preciosa.

- Lo sé – Contestó tras recibir los besos – Tú tampoco estás mal ricitos.

Blaine se rió un poco, luego miró a Kurt de arriba a abajo y se sonrojó ligeramente, le dio un suave beso en los labios que hizo temblar al muchacho y dijo: - Tú estás guapísimo.

Kurt se puso tan nervioso que no pudo ni contestar, solo asentir y caminar por el pasillo detrás de Santana la cual se reía un poco al ver la reacción de su amigo al beso de Blaine.

- Hola chicos – Dijo Rachel saliendo del cuarto y luego se quedó mirando a la morena sin decir nada más. Al menos hasta que Kurt la abrazó saludándola – Hey Kurt – Le dio un beso en la mejilla y fue hacia Santana, quién se estaba acercando a ella sin dejar de mirarla. "Joder, está preciosa" pensaba cada vez más alto por cada paso que daba hacia delante.

- Buenas noches Rach – Sonrió y se inclinó para dejar un suave beso en sus labios acariciando su mejilla suavemente, se separó al cabo de unos segundos al darse cuenta de lo que había hecho y susurró – Perdón, sé que dijimos lo de ir lent-

- Sshhh... no te preocupes, está todo más que perfecto – Dejó un corto beso en sus labios y se separó de ella, ambas miraron a Kurt y Blaine y se sonrojaron por la forma que tenían de mirarlas. Rachel entrelazó su mano con la de Santana y murmuró - ¿Nos vamos y les dejamos intimidad?

- Por supuesto Rach – Santana sonrió y fue a despedirse de Kurt antes de irse de allí – Pásalo bien esta noche cariño y no pienses en nada más que no sea vosotros dos – Murmuró la latina en su oído para que sólo él la escuchase y se separó dando un beso en la mejilla a Blaine y esperando a que Rachel terminara de hablar con su hermano.

- A por él tigre – Rió y abrazó a Blaine muy fuerte – Disfruta mucho y a por todas.

- No te vayas del restaurante sin hacerlo oficial al menos.

- No te pases Blainie... - Le susurró entre risas – Te quiero, hablamos luego.

- Te quiero Rachel - contestó Blaine y vio como su hermana salió de la sala acompañada de Santana.


Las muchachas no tardaron mucho en llegar al restaurante, Rachel no tenía ni idea de donde le iba a llevar la morena, así que se limitó a seguir su breve conversación en el coche. Una vez en el local, la chica se sorprendió de lo sencillo pero a la vez elegante que era aquel lugar. Encontraron un buen sitio, en el piso de arriba, teniendo unas preciosas vistas de la ciudad.

- Espero que te guste - Dijo Santana sentándose.

- Es un sitio genial, nunca había venido aquí.

Santana sonrió y Rachel la miró, viendo el brillo que le provocaba en la piel, la tenue luz de las velas que habían en la mesa y se sonrojó un poco.

- ¿Ocurre algo?

- No no - contestó cogiendo la carta y escondiéndose un poco detrás de ella.

Se puso a leer en los platos y vio que la mayoría de ellos, por no decir todos, eran vegetarianos.

- Oh, te has acordado - Dijo temblorosa de la emoción.

- Claro - Le contestó guiñándole un ojo.

Entonces Rachel se dio cuenta, esa chica realmente se preocupaba por ella, se había acordado de algo que mencionó brevemente en su primer encuentro, y habían ido a aquel restaurante, solo por ella.

- Gracias - Dijo intentando no llorar de la emoción – Es un detalle que te acuerdes.

- De nada, sé que es algo importante para ti y lo mínimo que puedo hacer es eso, acordarme – Sonrió y observó la carta una vez más. Rachel se quedó mirándola con una sonrisa en la cara y un brillo en los ojos no muy normal en ella, pero es que se veía tan preciosa con el ceño fruncido intentando pensar que plato escoger mientras se apoyaba en su mano derecha.

- ¿Te gusta lo que ves? - Dijo bromeando Santana sonriendo y desviando su mirada para observar a Rachel.

- No todo el mundo tiene la oportunidad de salir con alguien como tú – Contestó simplemente encogiéndose de hombros y provocando un ligero rubor en las mejillas de la latina, Rachel sonrió contenta por el resultado y levantó la mano para llamar el camarero. Cuando éste llegó les tomó nota y se fue a por su comida.

- Bueno... ¿voy a tener el placer de saber un poco más de Santana López? - Murmuró Rachel apoyando su cabeza entre sus manos – Me pareces una persona muy interesante. Y misteriosa – Soltó una pequeña risa y Santana se enamoró por completo de ese maravilloso sonido.

- Pues... soy una persona como otra cualquiera. Sólo que adoro componer y cantar, la actuación es mi vida y bueno... estoy esperando a que llegue el papel de mis sueños. Mientras tanto, me gusta entretenerme y pasar tiempo con una tal Rachel Berry.

La morena su ruborizó y apartó la mirada por unos segundos, tan sólo para beber un poco de vino que el camarero les había dejado antes. Santana la miró detalladamente, analizando cada rasgo de su perfecto rostro y sintiendo cada vez más como su estómago se encogía y las diferentes mariposas empezaban a aparecer.

- Y dime San... Santana.

- Puedes llamarme San si quieres.

Rachel volvió a sonrojarse y carraspeó ligeramente.

- ¿Trabajas en algo? - Le preguntó dejando la copa en la mesa.

- En estos momentos no, me sabe mal que Kurt me mantenga, pero yo quiero trabajar en lo que me gusta.

- Bueno, en eso somos iguales, yo tampoco trabajo ahora mismo, me da tiempo para hacer el musical, pero vivimos de lo que saca mi hermano en los conciertos... Bueno... Mejor hablamos de otra cosa.

- Sí, ahora que ya hemos roto el hielo - Dijo Santana pasando el dedo por el borde de la copa.

- Es un poco cutre empezar la conversación con el trabajo, pero estoy algo nerviosa.

- Yo no muerdo, salvo que quieras... Es broma, es broma - Se rió un poco.

Rachel se rió también, la verdad es que el humor de Santana le hacía relajarse, se sentía cada vez mas cómoda y con mas ganas de conocer a esa chica que la estaba enamorando cada vez mas con cada gesto.

- Rach... ¿Entonces crees que podemos volver a empezar de cero?

- Claro... Es lo que quiero, me importas...

Entonces el camarero llegó interrumpiendo la charla y haciendo que ambas se sonrojaran notablemente y luego se echaran a reír. El muchacho dejó el primer plato de ambas y volvieron a quedarse solas de nuevo.

- Que oportuno el pelirrojo - Farfulló Santana - A ver, ahora que había cogido confianza...

Rachel viendo que a su compañera le costaba expresar lo que sentía a veces extendió la mano para coger la de la morena. Ésta sorprendida, pero alegre, se la cogió con fuerza.

- Me alegra mucho que aceptases volver a salir conmigo – Murmuró Santana acariciando el dorso de su mano con su dedo pulgar mientras observaba sus manos unidas. Sonrió cuando supo que encajaban a la perfección.

- No te iba a dejar escapar... me negaba – Se sinceró Rachel sin dejar de mirarla ni un segundo – Además, no tengo siempre la oportunidad de salir con alguien de sangre caliente tan guapa como tú que por cierto... no te lo he dicho antes pero, estás preciosa.

Santana se ruborizó y dijo – Tú estás perfecta.

Rachel sonrió y apretó su mano antes de dejarla para empezar a comer, la verdad es que de los nervios no había comido mucho anteriormente y en esos momentos estaba hambrienta. Santana sonrió y empezó a comer también, notando la falta de contacto pero aún así la cercanía que sentía siempre que podía ver a Rachel, fuera la distancia que fuera.

- Entonces, ¿un musical? - Preguntó la latina.

- Sí, es bastante original, algo nuevo y refrescante.

- ¿Pregunto mucho si digo de qué va?

- No, para nada, es un musical romántico y trágico sobretodo. El chico protagonista no tiene familia, no tiene amigos, no tiene a nadie tan sólo tiene un piano, y talento, mucho talento para escribir. Entonces un día conoce a una chica, se enamora de ella perdidamente y empieza a componer canciones para ella, ella se las roba y se hace famosa a su costa pero aún así él no para de escribirle porque la ama. Aunque sabe que le está utilizando. Y bueno... al final, ella muere asesinada y vuelve a quedarse solo – Santana se quedó con la boca abierta, era una idea bastante original – Y el otro día hicimos nuestra primera canción... gracias a Kurt y a ti.

La latina no pudo evitar sonreír jugando con la comida en el plato - ¿Soy como tu musa? - Dijo bromeando con cierto tono de diva en su voz.

- Eres mi inspiración...

La cena fue muy tranquila y llena de buenos momentos. Las chicas habían decidido dar un paseo antes de volver a sus respectivas casas. Querían estar mas tiempo juntas, y esa noche estaba especialmente preciosa como para desperdiciarla. Por lo que Santana llevó a Rachel a una avenida peatonal que había cerca del restaurante, llena de luces y vida, donde unos pequeños farolillos que iban de fachada en fachada parecian pequeñas estrellas. Se cogieron de la mano sin dudarlo, entrelazando los dedos y Santana sintió un calor por su cuerpo que nunca antes había sentido.

- Algo tan sencillo como cogerte de la mano, y es una de las cosas mas bonitas que me han pasado - Rachel la miró sin decir nada y ella prosiguió - Nunca antes había hecho esto con una chica, dejarme llevar por lo que siento, y me gusta mucho. El tacto de tu piel es algo maravilloso... ¿Sabes qué?

- Dime Tana.

- Es que creo que me estoy enamorando de ti sin ni siquiera conocerte.

A Rachel se le cortó la respiración durante unos segundos, sintió un vuelco en su corazón y sonrió como una niña pequeña.

- Me has dejado sin palabras.

- No digas nada, entonces - Contestó la latina, dándole después un suave beso en los labios.

- Me gustas de verdad Santana - Dijo Rachel en voz baja.

- Me alegro de oírlo, porque no pienso dejarte escapar Rach.

De nuevo lo había hecho, unas frases y la había desarmado completamente, tenía ese poder con ella, y le encantaba sentirse así.


Kurt miraba a su alrededor mientras esperaba a Blaine en salón, estaba haciendo algo en la cocina y ni siquiera sabía el qué – Creía que íbamos a cenar fuera – Dijo mientras se levantaba del sofá.

- Yo también lo pensaba... hasta que se me ocurrió la fantástica idea de que, si nos queremos conocer mejor, tienes que saber que soy el mejor cocinero que conocerás en tu vida – Asomó la cabeza por la puerta de la cocina y le sonrió para después desaparecer y entrar en el salón con dos platos, dejándolos en la mesa perfectamente decorada para la ocasión.

- No he tenido la ocasión de decírtelo pero, estás muy guapo y la mesa es perfecta – Sonrió y se sentó esperando a Blaine.

- Gracias – Cantó ligeramente y después se echó a reír. A Kurt le encantaba escucharle reír y el hecho de que le dio las gracias cantando no ayudaba a que su sonrisa disminuyera. Quería que esa noche fuera perfecta.

- Espero que te guste – Se sentó y empezó a comer, esperando la respuesta de Kurt. Éste se llevó la mano a la boca e hizo un gesto con la mano mientras le observaba con los ojos abiertos.

- Esto está buenísimo – Dijo por fin cuando tragó la comida – Sabes tocar instrumentos, sabes cantar, los deportes se te dan bien y además sabes cocinar, creo que he encontrado al hombre perfecto – Soltó una pequeña risa y siguió comiendo.

- Bueno, ahora va siendo hora de que te conozca yo un poco, ¿no crees? - Le guiñó el ojo mientras sonreía.

- Pero yo no soy tan interesante como tú...

- No digas eso, a mí me pareces muy, muy interesante, cuéntame un poco que haces en Vogue. ¿Ves? Trabajas en Vogue, eso es muy emocionante ¿No?

- Bueno, la verdad es que tampoco es para tanto, solo voy buscando modelos y poniendo fotos... Y a veces diseño...

- ¿Diseñas?

- Sí...

- Eres genial, Kurt, seguro que tus ropas son preciosas... Quizás podrías ayudarnos con el vestuario del musical.

Kurt se sonrojó al escuchar el halago de Blaine y dijo tras tragar - Sí, sí que podría, pero no has visto nada mío para ver si es bueno.

- Pero confío en ti...

Eso le llegó a lo mas profundo de su ser y sonrió sinceramente.

- Si se da el caso, será para mi todo un honor ayudarte, Blaine.

- Trato hecho entonces - Dijo alzando su vaso para que brindase con él - Kurt le siguió y continuaron cenando - ¿Quieres el segundo plato ya?

- Si está tan bueno como el primero, te doy un beso que no vas a olvidar - Dijo sin quererlo.

- Vale, lo tendré en cuenta.

Kurt se puso nervioso, su subconsciente lo había traicionado y Blaine se marchó a la cocina silbando.

"¿Estás tonto o qué te pasa?" Se dijo a si mismo mientras miraba al muchacho irse.

"Así que si este segundo plato está tan bueno como el primero me dará un beso que no olvidaré jamás... es una buena oferta" Rió mientras preparaba el plato y después negó con la cabeza "Pero no quiero que se sienta incómodo, ya habrá tiempo para no olvidar ni uno sólo de sus besos" pensó. Nada más acabar cogió el plato y el de Kurt y salió al salón con una sonrisa en la cara.

- Pues de momento huele bien – Escuchó por parte del chico y no pudo evitar reír.

- Kurt, sabes que no tienes que hacer nada que no quieras ¿verdad? - Puso los platos en la mesa mientras le miraba serio y después se sentó.

- Eh, no he dicho que no quiera – Levantó las manos como si fuera inofensivo y sonrió de medio lado – Ya te he besado antes, no tengo porque no volverlo a hacer.

- Kurt...

- Vale, lo dije sin pensar – Se puso a reír y después siguió comiendo tan tranquilamente - ¿Cómo lleváis el musical? - Dijo para cambiar de tema.

- Tenemos la primera canción hecha, es perfecta, y hace poco empecé la escena final. Creo que va a salir todo bien.

- Seguro que saldrá genial, tu hermana y tú tenéis mucho talento – Asintió con la cabeza y siguió comiendo – Rachel me contó la idea mientras desayunábamos el otro día y he de decir que es una idea maravillosa.

- Es una locura – Negó con la cabeza riendo antes de coger el vaso de vino y beber un poco.

- Es un triunfo asegurado.

- Gracias por confiar en mí, bueno en nosotros.

- Tú has dicho que confías en mí, yo te demuestro que el sentimiento es mutuo.

Ambos se miraron, sonrieron y se sonrojaron.

- ¿Te gustaría quedarte un rato después de cenar? No sé , a ver una película o algo.

- Me encantaría.

- Oye Blaine ¿Por qué Rachel y tú tenéis apellidos distintos?

- Es porque sólo somos hermanastros. Mi madre se casó con su padre hace ya algunos años, eramos unos críos – Rió - Yo la quiero mucho, es mi hermanita querida.

- Ahora lo comprendo ¿Estáis muy unidos, eh?

- Sí, y eso que al principio no nos llevábamos muy bien, sinceramente, pero con el tiempo nos hemos hecho muy amigos.

Kurt sonrió al ver lo feliz que era Blaine con su hermana, verlo feliz le hacía sentir bien a él también.

- ¿Y tú y Santana? ¿De qué os conocéis?

- Ah, es una buena historia, me mandaron diseñar unos trajes para una sesión de fotos y una de las chicas era ella. Entró al vestuario quejándose de que le apretaba en los pechos y al final acabó invitándome a un café.

- Que curioso...

- Mucho, vino hecha una furia, como es ella cuando saca ese temperamento que tiene, y acabó convirtiéndose en mi mejor amiga.

- Me alegro de que os llevéis tan bien – Sonrió.

- Y yo, es una chica estupenda.

- Es curioso que un amigo tuyo, fuese colega de uno mío - Dijo refiriéndose a Nick y a Jeff - Y gracias a eso nos conociésemos ¿Qué probabilidades hay, en un sitio como New York de que eso pase?

-Muy pocas, pero me alegra mucho de que se conozcan, gracias a eso, he tenido la oportunidad de conocer a un hombre maravilloso - Contestó Kurt sonrojándose. Blaine también se sonrojó y se rió un poco.

- Tienes razón, agradezco que mi hermana me convenciera para irme de fiesta ese día.

- ¿No ibas a salir?

- No tenía ganas estaba muy cansado, porque había trabajo esa tarde y bueno... muchas horas cantando quieras o no tiene su precio – Rió.

- Me alegro de que aceptaras.

- Yo también – Ambos sonrieron y se miraron contentos, con un pequeño rubor en las mejillas. Kurt se levantó y se alisó los pantalones con las palmas de sus manos.

- Bueno, ¿vamos a ver esa película? - Se encogió de hombros y le miró fijamente.

- Vamos – Fueron hacia el sofá y se sentaron no muy lejos uno del otro, más bien cerca, incluso sus cuerpos se rozaban - ¿Qué peli quieres ver? Tengo Moulin Rouge...

- ¡Me encanta esa película! "Come What May" es una de mis canciones favoritas – Se mordió el labio y después le miró – Ah por cierto – Acercó su rostro al de él y dejó un beso en sus labios, muy tierno, y que duró apenas unos segundos, pero que aún así provocó nervios en ellos y diferentes sensaciones, cada una de ellas buenas – Te lo debía, porque el segundo plato era igual de delicioso o incluso mejor que el primero.

- Gracias – Susurró ruborizado fijándose en los ojos azules de Kurt, y desviando su mirada cada dos por tres hacia su boca. Cerró los ojos y volvió a acercarse, al mismo tiempo que él, hasta que sus labios volvieron a encontrarse pero esta vez en un beso más profundo. Kurt siguió el beso y Blaine agarró la cintura del chico para acercarlo mas a él.

- Blaine, eres muy atractivo - Dijo para luego profundizar el beso con algo mas de pasión.

El chico se dejó llevar un poco por sus impulsos y abrazó a Kurt con fuerza e introdujo un poco la lengua dentro de su boca.

El pulso de ambos aumentó y su respiración se aceleró. Kurt acarició la mejilla de Blaine con cariño y éste le pasó suavemente la mano por toda la espalda.

Ambos sabían lo que estaba pasando, estaban dejándose llevar por la atracción que sentían por el otro. Ninguno quería acelerar las cosas, pero tampoco querían parar, se miraron y apoyaron la frente del uno en la del otro, se sonrieron y sin decir nada se besaron de nuevo.

"Me gusta tanto" Pensó Kurt "Es el hombre de mi vida".

Kurt se recostó lentamente en el sofá y Blaine se acomodó para seguir besándolo, le metió lentamente la mano por debajo de la camisa y le tocó un poco el pecho.

Le dio unos suaves y rápidos besos por los labios, la cara y el principio del cuello.

- Eres un muchacho muy hermoso - Dijo mirándolo directamente a los ojos.

Volvieron a besarse de nuevo, esa vez fue Kurt el que inició los besos. Blaine se dejó llevar de nuevo y tras un rato, separó los labios de Kurt y se levantó la camiseta para quitársela.

Kurt se mordió el labio al ver un poco del torso desnudo del moreno. Le pareció muy interesante lo que estaba sucediendo y aunque tenía algo de miedo, no dijo nada. Entonces Blaine paró de golpe.

-No... Así no...

Kurt le miró algo confuso y Blaine dijo - Me gustas, de verdad que sí, pero no quiero precipitarme, no quiero meter la pata, no contigo Kurt... -Volvió a colocarse la camisa y se sentó a su lado desviándole la mirada.

Kurt negó con la cabeza para despertarse después de todo lo que acababa de pasar y se recompuso en el sofá, sentándose a su lado y cogiendo su mano. Blaine le miró sorprendido e hizo una mueca con sus labios.

- No te preocupes...

- No me gusta que te lleves esta impresión de mí – Murmuró serio mirando sus manos entrelazadas, Kurt le miró raro y levantó su cabeza por la barbilla para que sus miradas conectasen.

- También estaba formando parte de lo que acaba de pasar, no lo olvides, si alguien tiene la culpa aquí somos los dos – Sonrió y dejó un beso tierno en su boca, alargándolo un poco más de lo que esperaba – Me gustas mucho y aún así tampoco estaba preparado, aunque parezca todo lo contrario.

Blaine soltó una pequeña risa y se llevó una mano a la frente – Me encanta que pensemos igual. Al menos sé que así no te perderé.

- No me perderás nunca a este paso – Rió y le abrazó apoyando su cabeza en su hombro – Me encantas Blaine.

- Me encantas Kurt – Colocó su cabeza sobre la suya - ¿Quieres seguir viendo la peli?

- ¿Empezarla quieres decir?

Ambos rieron un poco – Sí, empezarla – Blaine sonrió y Kurt asintió con la cabeza, entonces abrazados empezaron a ver Moulin Rouge. En buena compañía.


Santana y Rachel llegaron con el coche hasta donde vivía la chica. La latina decidió bajar del coche para despedirse de ella como era debido.

- Lo he pasado muy bien esta noche – Dijo Rachel caminando hasta el portal.

- Y yo, gracias por tu compañía.

- ¿Gracias? Soy yo la que debo darte las gracias por mostrarme como eres en verdad.

- Pocos conocen esta Santana, y mas que la vas a conocer, Rach - Ella asintió y le regaló un dulce y corto beso en los labios

Santana sonrió y le agarró por la cadera para besarla ella de nuevo, esta vez mucho mas largo y mas intenso.

Al separar sus labios, Rachel tembló un poco, la miró a los ojos, su corazón y su boca desearon otro beso mas, tan solo uno mas. Santana ya se alejaba, pero ella le cogió de la mano para pararla. Esta se giró y Rachel sin decir nada mas la besó de nuevo.

- Nos vemos pronto - Dijo soltando su mano despacio.

- Cuando quieras, preciosa - Ella asintió y la latina le guiño el ojo para luego entrar al vehículo

"Creo que te amo" pensó mirándola marchar.


Terminó la película y Kurt miró a Blaine antes de fijarse en la hora, era tarde, y ya iba siendo hora de que se fuera a casa.

- No es que quiera irme pero... va siendo hora de que me vaya – Le dio un beso en la mejilla y se levantó.

- Claro, te acompaño a la puerta – Agarró su mano y fueron hacia la entrada de su casa. Kurt se paró y se giró para plantarle cara, le agarró de las mejillas y le besó suavemente, enredando sus manos en sus rizos.

- Gracias por esta noche tan inolvidable.

- Gracias a ti por darme la oportunidad de entrar en tu vida – Volvió a besarle y justo en ese momento notó como alguien abría la puerta. Se separó y vio que era Rachel.

- ¡Kurt! Creía que ya estabas en tu casa. Dame un segundo, Santana aún no ha arrancado le digo que estás aquí y así os vais juntos – Salió de su casa y fue hacia el coche para hablar con la latina.

- Vaya sonrisa tiene tu hermana en la cara.

- Y puedo ver la de tu mejor amiga desde aquí también.

- Vaya dos – Rió y volvió a besarle de nuevo – Me voy, te llamo mañana ¿vale?

- Perfecto – Acarició su mejilla suavemente y dejó un corto beso en sus labios – Que descanses.

- Buenas noches – Se separó de él y fue hacia el coche. Cuando llegó carraspeó para que se dieran cuenta de que estaba allí y Rachel se separó de Santana.

- Perdón – Se ruborizó un poco – Voy a entrar, mañana hablamos.

- Claro princesa – La besó suavemente por última vez y la dejó marchar. Santana sonrió y se giró para ver a Kurt cuando ya estaba segura de que entró en casa – Vaya noche ¿no?

- Sí San... vaya noche.


¡Muchas gracias por los reviews, favoritos y follows a todos! ¡Sois geniales! 3