Disclaimer!! Harry Potter y sus personajes pertenecen a JK Rowling, así que yo me conformo con tomarlos prestados para este fic.
Un golpeteo molesto proveniente de la puerta le despertó de repente. Lo reconoció, tía Petunia golpeando la puerta, pero…No lo había hecho en todo el verano. Confundido Harry se levanto de la cama y se dirigió hacia la puerta a abrirla, cuando lo hizo se encontró cara a cara con su tía. Esta lo miraba con una sonrisa maliciosa que no le dio buena espina, le tendió una carta, reconoció la caligrafía. Sin expresión alguna la abrió y comenzó a leer. Cuando terminó ciertas frases seguían rondado en su mente, así que había hallado protecciones más eficientes y ahora habían retirado su guardia para no molestarlo. Suspiró, ahora entendía el porqué de la sonrisa de tía Petunia.
…Una de las desventajas mi niño es que no se puede realizar magia dentro de la casa y no puedes salir, pero recuerda que todo eso es por tu seguridad…
"Esto no es bueno".
-Entonces… ¿Cuales son mis tareas de hoy tía Petunia?-preguntó sin dejar traslucir ningún sentimiento en su voz o rostro.
Ella tan sólo le extendió un papel con la otra mano.
Harry tragó duro.
HP/HP/HP/HP/HP/HP/HP/HP/HP
Le dolían las manos…y la espalda, y el cuello y las piernas y las rodillas y… Le dolía todo.
Eran las siete de la noche y se encontraba lavando los trastos que habían utilizado los Dursley para la cena, lo cual en otras ocasiones tan solo hubiera fastidioso. Pero es que había estado todo el día barriendo, por lo que le habían quedado las manos con ampollas, la piel sentida, y también había trapeado (con un franela) y pulido, por lo que sus brazos y en especial sus manos sufrían demasiado ante la actividad. El contacto con el jabón era terrible.
Menos mal que antes de empezar todo se había zampado un par muffin´s y una lata de jugo, además se había escondido una barra entre las ropas. No le habían dado de desayunar, de comer y al parecer tampoco le darían de cenar. Al menos la idea de comida esperándole en su habitación le consolaba y animaba.
Maldito Dumbledore, seguro esto era un plan suyo.
Cuando terminó tío Vernon lo agarro del cabello con brusquedad y lo dirigió hacia afuera, en el patio de atrás, lo tiró al piso tomó la manquera y lo mojó totalmente, con agua helada. Sin poder evitarlo Harry empezó a temblar y a ponerse azul, la noche era fresca y el viento no hacía más que empeorar su situación. Sin poder controlar las pequeñas convulsiones de su cuerpo se dejó hacer cuando el hombre le quitó los zapatos, luego lo llevó a la fuerza jalándolo del brazo hacia su habitación, lo tiró dentro y sin decir nada se fue. Cuando Harry levantó la mirada palideció, menos mal que se le había ocurrido decirle a Hedwig que se quedara en Hogwarts, pero que nadie la viera. La ventana estaba tapiada con madera, había desaparecido su foco, dejando una vela en su lugar, no estaba su cama, su baúl había desaparecido, todo lo que había quedado, comprobó, eran las ropas viejas de Dudley y Vernon, sus ropas del colegio desaparecidas, un par de sabanas y una colcha vieja en el suelo y la vela. "Esto está empezando a darme miedo"
Sin esperar más se cambió de ropas, sacando de nuevo ropa interior de su escondite y se cubrió con las sabanas y la colcha al mismo tiempo, pegándose todo lo que pudo a la vela. Tomó una botella completa de agua aliviado y algo de comida. Tenía que pensar.
Su conclusión luego de estar pensando todo el día era que Dumbly quería quebrarlo para que regresara corriendo a sus brazos.
¿Pero qué hacer?
Sí se iba tendría que escapar todo el tiempo de los dos bandos, si se quedaba se arriesgaba a vivir bajo condiciones peores que las de antes de ir a Hogwarts. Excepto que tendría buena comida y podría atender debidamente sus heridas. Además estaría a salvo de los mortífagos. No era tan malo, ya había sido tratado como esclavo durante años, unos días mas no podían ser tan terribles.
Bien, se quedaba, pero tendría que traer más comida, lo que tenía no le alcanzaría. El problema era cuando, pues le habían dejado encerrado con llave. Bueno ya tendría una oportunidad. Mientras tanto lo mejor era dormir, pues seguro mañana sería un largo día.
Apagó la vela y se acostó sobre el suelo.
Se volvió a levantar al cabo de un rato.
Tenía miedo
No volver a ignorar mis instintos prometió.
Pues bien, sus instintos le decían que era mejor morir a continuar más tiempo en esa casa.
Comenzó a buscar el celular nervioso.
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Estaba preocupado, algo estaba muy mal. Había empezado a notarlo cuando se dio cuenta de que algo interfería su magia, debilitándola, absorbiéndola. Cuando había empezado a buscar el origen por medio de auras se dio cuenta. Un aura macabra y oscura rodeaba completamente la casa número cuatro, ya no estaba aquella cálida aura que desprendía Harry, solo esa oscuridad. Y bueno, no en balde había sido pupilo de una de las mejores mortífagos, por lo que rápidamente había deducido que era una barrera absorbedora de magia de 5º nivel. Luego estaba el hecho de que Harry no lo había ido a visitar, ni siquiera había puesto un pie fuera de la casa. Y ese extraño sentimiento de auras ocultas que daban la guardia del moreno ya no estaba.
Cuando su celular nuevo sonó, lo contestó con el corazón latiéndole fuerte y los ojos más fríos de lo normal.
-¿Malfoy?-preguntó una voz conocida
-¿Quién si no so bobo?-le respondió con falsa tranquilidad y burla
-Ya lo sé, idiota, es que estoy nervioso-Draco sonrió al escucharlo avergonzado, seguro de que se había sonrojado
-¿Y eso? Dime que pasa-preguntó ansioso pero sin demostrarlo
-Vamos no te hagas que seguro ya te diste cuenta de que algo anda mal
-Está bien si, dime ¿Por qué se han ido tus guardias, y por qué no has salido?, ¿Y qué hace ahí esa barrera absorbedora de magia de 5º nivel?, esa es magia muy oscura
-Vaya, veras esta mañana tía Petunia me entregó una carta de parte de Dumbledore, al parecer había encontrado una nueva barrera mágica que aumentaba increíblemente la protección, volviendo incluso innecesarios a los guardias de la orden del fénix, su ejército, por lo que sabiendo cuanto me molesta que me vigilen, los retiró, lo malo es que tenía dos desventajas, adivina…
-No puedes hacer magia ni salir de la casa-respondió Draco con voz helada, la ira dominando sus sentidos
-¡Exacto!, creo que todo esto es un plan para que mis parientes me quiebren, y de nuevo Dumbly sea el héroe de la historia, no te daré detalles, solo que me duele el cuerpo y agradezco haber traído comida. El caso es que tengo un muy mal presentimiento, creo que van a intentar llevar más allá todo esto, o no se, mis instintos me dicen que corra lejos de aquí, a riesgo mortal, y desgraciadamente mis instintos siempre tienen razón.
-Tengo un plan, tú no te preocupes, hoy a la media noche nos vamos-le dijo Draco con aparente tranquilidad.
-Yo…Esta bien…te espero
-Bien, tengo que ocuparme del plan, adiós
Le colgó y se quedó quieto unos minutos, luego se dirigió a la que había estado ocupando como su habitación y abrió su baúl, este tenía un encantamiento para ser ligero, y para poder guardar incluso dos elefantes, pues tenía un cuarto enorme dentro, lleno de estanterías. Poco a poco fue metiendo todo. Los objetos personales que había sacado durante su estancia y las cosas nuevas suyas y de Harry que habían comprado el día anterior. Cuando todo estuvo listo se dirigió hacia el parque, había dudado en acudir a Allen, pues sabía que vivía con su padrastro, el cual era mortífago, pero pese a apellidarse Rosier, Allen era un Malfoy, y para un Malfoy primero estaba la familia. Dejó el baúl en el lugar donde siempre se sentaba Potter, donde habían hablado por primera vez y tomó un taxi, por suerte el taxista era gay, por lo que sacó todo su encanto y consiguió que le llevara al lugar que necesitaba, pues él no tenía idea de dónde acudir. Estaba seguro de que el moreno estaba bajo llave, por lo que necesitaba conseguir herramientas para abrir la puerta. Y claro para librarse de esa bola de repulsivos muggles con los que vivía.
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"Que grosero, vaya manera de cortar" pensó Harry mirando fijamente el celular en la mano. "Supongo que debí de haber pedido más explicaciones, pero…no pensé que reaccionaría de esa manera, me descolocó"
Aún demasiado aturdido como para reflexionar correctamente, sacó su mochila y guardó ahí la ropa interior húmeda y el celular, sacó unos jeans, una camiseta, una sudadera, sus deportivos más resistentes y un suéter, todo en negro, pues no sabía que esperar. Decidió dejar toda la ropa de segunda mano ahí, sacó su i pod y comenzó a escuchar las canciones, de las cuales solo había escuchado una cuantas, pues había pedido que le descargaran todas las canciones de unos grupos que había descubierto ese mismo día en una tienda de música. Lo que hacía el dinero, todavía recordaba como brillaron los ojos de el empleado aquel cuando Malfoy le ofreció aquel trato, ojalá que lo haya valido, porque le habían pedido un buen de grupos. Escucho atentamente una que estaba pasando en esos momentos, vio de quien era Bon Jovi, These Days decía, la puso desde el principio y se recostó en la pared cerrando los ojos. Le gustaba como empezaba, con unas hermosas notas de piano, de repente acompañada de una guitarra y se escuchaba la voz de un hombre.
Estaba paseando, solo un rostro en la multitud
Tratando de evitar la lluvia
Vi a un rey vagabundo con una corona de corcho
Me pregunté si yo podría acabar igual
Hay un hombre en la esquina cantando viejas canciones de cambios
Todo el mundo tiene una cruz a sus espaldas con la que cargar estos días
Una batería se escuchó, la canción era buena, sin poder evitarlo pensó en su propia cruz…
Ella llegó buscando un refugio con una maleta llena de sueños
A la habitación de un motel del boulevard
Supongo que quiere ser como James Dean
Ha visto todos los discípulos y todos los "quiero ser"
Nadie quiere ser uno mismo estos días
Aún así, no hay nada a lo que agarrarse, más que a estos días.
Estos días, las estrellas parecen inalcanzables
Estos días, no hay ninguna escalera en las calles
Estos días, son rápidos, el amor no dura en esta época de descortesía
No queda nadie excepto nosotros estos días
Jimmy Shoes se rompió las dos piernas intentando aprender a volar
Desde la ventana de un segundo piso, saltó y cerró los ojos
Su madre le dijo que estaba loco - él dijo "mamá tengo que intentarlo"
¿Es que no sabes que todos mis héroes murieron?
Y supongo que prefiero morir a consumirme lentamente
…Eso en especial se quedó en su mente, ¿No era acaso lo que él estaba haciendo?, todo sus héroes, su concepto del bien y el mal habían sido pisoteados, ya no tenía nada, sólo existía, por eso la venganza se había vuelto su motivo de seguir…tal vez había olvidado durante un momento que valía la pena luchar por un mundo mejor…de repente se sorprendió a sí mismo cantando débilmente el coro…
Estos días, las estrellas parecen inalcanzables
Estos días, no hay ninguna escalera en las calles
Estos días, son rápidos, el amor no dura en esta época de descortesía
No queda nadie excepto nosotros estos días
Sé que Roma aún está en llamas
Aunque los tiempos han cambiado
Este mundo sigue girando, girando, girando y girando
Estos días
Estos días, las estrellas parecen inalcanzables
Estos días, no hay ninguna escalera en las calles
Estos días, son rápidos, el amor no dura en esta época de descortesía
No queda nadie excepto nosotros estos días
No hay tiempo que perder
No queda nadie a quien culpar
No queda nadie excepto nosotros estos días
Suspiró, bueno, él si tenía a alguien a quien culpar…"Pero supongo que a lo que se refería es a que es hora de tomar acción y dejar de lamentarse, no hay nadie afuera que vaya a cumplir nuestras metas por nosotros, que vaya a reparar nuestras vidas, hay que avanzar, pues el mundo sigue girando con o sin nosotros" reflexiono. Cuando notó lo mucho que le había hecho pensar una canción sonrió "Si, es una canción hermosa, siempre me ha gustado mucho la música, ya tenía tiempo que no escuchaba", suspiró hondamente y siguió escuchando canciones, borrando las que no le gustaban. En algún momento quedó recostado en él piso, y más tarde, completamente relajado, se durmió sin poder evitarlo. Había sido un largo día después de todo.
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Se habían estado evitando durante todo el día; luego de haber vuelto de ocultar más que enterrar el cuerpo de su padre y su padrastro respectivamente, no se dijeron nada. Sólo se miraron a los ojos, Natalie había levantado su mano para darle una leve y tierna caricia el rostro, en un mudo apoyo y consuelo. Él sólo le sonrió un poco, se dio la vuelta y se fue. Él sabía que no había matado a ese maldito por su madre, o la de Nate, o por su propia vida. Él lo había matado en el nombre de Natalie. Había visto sus ojos inyectados en sangre, vacíos por la maldición, había devorado hambriento con la mirada cómo su mano temblorosa se había dirigido hacía su propio corazón luego de firmar el ansiado documento, y sonrió, justo en el momento en el que la daga que sostenía se clavó firme y mortal en pecho, y retiró la maldición, sólo para poder observar el momento justo en él que el hombre que había dañado a Nate, fuera consciente de su inminente muerte. Nunca olvidaría esa mirada. Fue la primera vez que vio odio en su más puro estado. Y seguro la única vez que disfrutaría el verlo.
Tal vez Natalie siempre lamentaría el que ambos hubieran perdido la inocencia, volviéndose asesinos ese día, sentiría el peso de la muerte de su propio padre en sus hombros.
Pero el por siempre llevaría dentro de sí el remordimiento de saber que lo había disfrutado. Se había sentido feliz cuando la luz se extinguió de los ojos del hombre.
El era un asesino.
Era igual a él, al menos en ese sentido.
No lo había hecho por sobrevivir, aunque no hubiese sido necesario lo hubiera matado…
Solo por el placer de asesinar a quien la daño.
Sentía que enloquecería, porque a pesar de todo…no se arrepentía…para nada.
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En algún momento de la madrugada, la puerta comenzó a sonar quedamente; Harry despertó sobresaltado, tal vez fuera Malfoy, pero no estaba de más ser algo paranoico, no es su situación. Así que en silencio, sacó su capa de invisibilidad y se la colocó encima, guardando el i pod, con movimientos fluidos se dirigió con su mochila hacía una esquina donde se podía esconder entre las sombras. No que sirviera de mucho pues era invisible, pero así se sentía más seguro, y cada pequeña sensación de seguridad era bien recibida en ese momento. Cada sonido de la cerradura hacía aumentar la adrenalina en su sangre, estaba nervioso, pero mantenía una fiera expresión y su decisión de defenderse en caso de ser necesario.
La puerta se abrió.
Draco Malfoy entró por ella.
-¡Potter, apresúrate!, ¡No tenemos mucho tiempo antes de que noten mi presencia!-susurró alarmado mientras sin mirar atrás se dirigía hacia la alacena, el único espacio que quedaba sin ser baño, habitación, cocina o comedor. Hizo el mismo truco que con la puerta de Harry, y entró con este, el cual sabía continuaba bajo la capa invisible. Ambos tomaron lo que encontraron primero y cuando ya no quedaba nada se apresuraron a salir por la puerta de atrás. Malfoy guiando y el moreno siguiéndolo, al menos ya se había quitado la capa.
Harry se extrañó cuando notó que se dirigían al parque, pero decidió no preguntar, eso sí, empuñó mejor la varita. Sentía que algo iba mal, no sabía qué, pero algo no estaba bien. Entonces lo escuchó. Un débil sonido…un siseo…
-Que humanos tan idiotas, salir sin protección…Más idiotas estos, al no notarlos…No…mi magia…
Harry mentiría si dijera horas después que entendió todo rápidamente y actuó de acuerdo a su lógica y razonamiento rápidos y brillantes. En realidad sólo se tomó la molestia de entender lo suficiente.
Sensación de peligro + serpiente mágica + necesidad de protección + algo está pasando = Huir lo más rápido posible.
Actuó rápido, tiró la jaula vacía de su lechuza, lanzó sobre ambos la capa de invisibilidad y concentrando toda la magia que pudo reunir con la maldita barrera algo alejada encogió su baúl, el cual fue rápidamente soltado por el rubio.
-Nos tendieron una trampa, sube a la escoba-susurró mientras montaba a la escoba y metía el mini baúl en la bolsa de la chaqueta que traía. Draco sólo montó tras él dejando los libros que tenía entre sus brazos caer al suelo y mientras arrancaban hacía el parque los "desilusionó" a ambos, pronto gritos comenzaron a escucharse y sintieron la magia surgir salvaje, como una ola de poder devastador tras ellos. Aceleraron.
Cuando llegaron al árbol sólo había un baúl, para sorpresa de Harry quien no sabía que esperar, pues todo lo que había dicho el rubio fue "a donde siempre". Aterrizaron rápidamente. Draco tomó el baúl, y ordenó al ojiverde que se sujetara firmemente de él.
Pronto sintieron el familiar tirón a la altura del estómago y el mundo de volvió un remolino de colores.
Tan sólo que más violento de al que estaban acostumbrados…
Un golpe seco sobre el suelo, dolor, cansancio y todo fue oscuridad para ambos.
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-Ama Natalie hay intrusos al inicio de la propiedad-dijo en tono preocupado un elfo doméstico, creía recordar que se llamaba Olik.
La joven siguió observando el danzar del fuego de la chimenea y ordenó con voz modulada y seria.
-Avisen a mi hermano, si siguen vivos es porque tienen permiso de entrar, tal vez sean invitados suyos, tráiganlos, pero manténganse en guardia.
- Si señorita, pero ama, están inconscientes.
-Llévenlos a las habitaciones correspondientes, que continúen inconscientes pero atiéndanlos-contestó simplemente.
-Si señorita
Luego de la ida del elfo se levantó elegantemente y se dirigió hacia "las habitaciones correspondientes" mientras reflexionaba con tranquilidad.
Sentía una extraña tranquilidad invadirla. Melancolía.
Caminó cuidando sus movimientos, lento. No era ilusa, sabía que la libertad tenía su precio. Se habían convertido en asesinos. El inocente Allen no se daba cuenta. Ella, mientras era poseída por su propia magia y sentimientos había alcanzado a comprender. Había dejado la tarea de dar el golpe final a él. Nunca le confió su seguridad.
Pero no se engañaba, él lo había disfrutado.
Lo había visto en sus ojos.
Que sabor tan amargo tenía la libertad.
No dejaría el que él vislumbrara aquella parte de su interior. Aquella que su padre había sembrado como una semilla, y se había desarrollado rápidamente entre la amargura de su corazón y la soledad del castillo. Con su padre como única compañía. Allen nunca llegaría a comprender completamente el por qué era su salvador. La perversión, la tentación, la malicia, el odio, la frialdad, el engaño. Ella se había criado en un ambiente, ella había alimentado diariamente aquella parte oscura dentro de ella, en su corazón. Pero luego había llegado Allen, su amado Allen, y le había mostrado un mundo lleno de luz, sin perversión, sin segundas intenciones ocultas, dónde no tenía que ser una pequeña arpía seductora para sobrevivir. Donde temerosa se internó y del cual se enamoró.
Pero siempre sería una Weiss en el fondo, siempre estaría aquella parte oscura y contaminada de sí, que había aprendido a aceptar y conducir.
Llegó a la perta de caoba tallada y se paró frente a ella. Sonrió calculadora, ambos eran poderosos. Suspiró fastidiada de sí misma y dejando atrás las enseñanzas de su padre se internó en la habitación curiosa y cautelosa. La varita escondida por las mangas de su vestido morado de terciopelo. Avanzó con suavidad, embriagándose de la magia en las auras de ambos. Se acercó a una en especial, la de un muchacho moreno con ropas extrañas color negro. Sintió granas de llorar. Era tan hermosa, poesía pura. Hablaba de dolor, poder, amor y una alegría sencilla y simple, como la de un bebé, hablaba de los misterios del mundo, de pasión. Era luz, era mor del más puro. Nate se sintió en casa. Se sintió como si ella misma se librara de un peso, que se aligeraba su alma, e incluso, aquel rincón de su alma que ocultaba al mundo, se estremeció e iluminó.
Una lágrima rodó.
Era el mismo efecto que tenía Allen en ella.
En ese momento entró Allen, parecía algo preocupado, tal vez el no había invitado a alguien después de todo.
-Nate, aléjate de ellos por favor-le pidió en voz baja, casi un siseo, y cortés.
Mientras ella se alejaba un metro, el se adelantó pasando a su lado. Cuando vio al chico rubio que se encontraba inconsciente su mirada se endureció.
-Así que eso fue, Nate cariño sabes que yo soy parte Malfoy, pues entre los Malfoy existe algo así como un llamado de sangre, todos tenemos un tatuaje, este lo activa, tiene muchas funciones, pero una de ellas es llevarte a ti y a quien decidas proteger hacia aquel miembro de la familia que pueda darte esa protección.
-En este caso tú-le espetó ella con voz dulce.
-Exacto-aceptó este dirigiéndole una media sonrisa-Manly atiende a nuestros invitados, póngalos en habitaciones juntas, que sean las de invitados de honor, ya saben qué hacer después-le habló al aire, sabiendo que esa elfo era la encargada de cuidar a los "intrusos", de otros y de sí mismos.
Cuando los invitados desaparecieron y se quedaron solos la situación se volvió incomoda, así que el adolecente se giró y comenzó a caminar hacia la salida. Cuando estaba en el umbral de la puerta escuchó la voz de ella y paró.
-Todos tenemos un lado oscuro Allen, mientras no se descontrole, debemos aceptarlo y dominarlo.
-Lo disfruté Nate, y no me arrepiento
-Lo sé, yo lo torturé lentamente y disfruté cada pedazo de miedo en su mirar. Pero él nos hizo daño, el me hizo daño para siempre y no me arrepiento. Muchos tenemos un asesino dentro, yo te ayudaré a controlar al tuyo y tú me ayudarás con él mío. Estaremos bien Allen, te salvaré la próxima vez, y tú me salvarás, y mientras no lo hagamos a un inocente, no debemos de preocuparnos demasiado, mientras tengamos más luz que oscuridad, mientras estemos juntos y podamos amar, podremos seguir viviendo con nosotros mismos. Piénsalo- le pidió al final.
--Lo maté en tu nombre.
-Mi nombre es tuyo-le susurró al oído mientras pasaba a su lado.
Él tan sólo se quedó ahí, enfrentando sus demonios.
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Cuando despertó su primer pensamiento fue para Draco, recordaba haberlo sentido caer en seco a su lado, seguro también había caído inconsciente, eso lo llevaba a su segundo pensamiento "¿Dónde estoy?". Aquello no se sentía como el duro suelo en el que recordaba haber caído. Empezó a concentrarse en sentir alguna presencia. Siempre había sido bueno en eso, sintió a alguien a su lado, lo único que supo fue que no era Draco. Aún tenía la varita en un bolsillo así que con movimientos apenas perceptibles, metió su mano en el bolsillo. De repente, sin previo aviso, se tiró al lado contrario y con agilidad apuntó hacia la presencia desconocida. Todo en un segundo.
-¿Dónde estoy?-le preguntó ferozmente al elfo que lo veía sorprendido.
-En la Mansión Weiss señor invitado-le respondió una voz chillona, demasiado para ser de varón, incluso en un elfo.
-¿Dónde está Malfoy, el otro con el que estaba?-preguntó alarmado y confuso.
-En la habitación de al lado señor
Entonces sin esperar más se dirigió a la salida. "Mierda, ¿La puerta a la derecha o a la izquierda?" pensó nervioso "Bien esto sonará raro pero juraría que siento a Malfoy en la derecha, pues como sea, ¡La de la derecha será!".
Cuando entró a la habitación ahí estaba el rubio, se apresuró a llegar a su lado y le observó cuidadosamente. Tenía las mismas ropas de antes, pero estas lucían limpias, cosa rara pues aterrizaron en el suelo, tierra para más detalles, dura tierra. Parecía estar bien. Tenso, muy tenso, con el ceño levemente fruncido, pero sin heridas visibles o algo más. Así que con un suspiro de alivio se dejó caer a su lado. De repente se percató en un hecho que de alguna manera había pasado por alto. Estaba totalmente molido. Luego de todo un día de trabajo forzado, no alimentarse adecuadamente, casi sufrir una hipotermia por el "baño" que le dio Tío Vernon, dormir un par de horas en el suelo, tener dos arranque de adrenalina contando el que acababa de tener y haber tenido semejante viaje en traslador y un pésimo aterrizaje. Soltó un gemido y dejó al sueño reclamarlo.
