Este es el final y espero que les haya gustado un poco.
7. ¿Final o principio?
Las lagrimas rodaba por la mejillas y sus manos aferraban su vientre; sentía que la perdería a ella también y eso lo dejaría muerto en vida, abrió los ojos y ya solo se vislumbraba la silueta de Shinou, Murata se pregunto ¿Qué había hecho para recibir ese castigo?
…Nada…
Escucho que una voz, decía dentro de él.
…Nada…
Sus sentidos se desvanecieron e intuyo que cuando despertara se encontraría solo, el silencio se había interpuesto en su felicidad pero para su mala fortuna el mismo lo había invitado; las preguntas que debió hacer a su rubio; no habían sido formuladas y los malos entendidos arrastraron todo a su paso dejándolo sin nada a que aferrarse. Perdía a su hija y su amante sin siquiera poder… a una conocerla y al otro verlo por última vez. Era un genio, un sabio… sin armas para luchar por su propia felicidad ¿de que le servía esas tan mencionadas vidas anteriores si no había aprendido de ellas?
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El camino era largo y el ya deseaba partir, entre sus brazos llevaba esa pequeña luz inocente y pura. La figura amada sobre la cama iba difuminándose y Shinou se permitió derramar una lagrima por el hombre que dejaba en ese mundo; deseo poder conocer el físico de su hija; se la imagino en sus brazos como una nena de piel blanca y cabellos negros, con ojos como los propios… hubiese sido hermosa…. ya no había tiempo. Sintió su corazón ligero y su mente que perdía conexión con todo; acuno de nuevo la luz y sintió lo gratificante de su calor; ese pedazo de universo tendrían una nueva oportunidad algún día. Quien sabe tal vez en un golpe del destino terminaba de nuevo en el vientre de Ken… no podía ser egoísta y desear que este le guardara fidelidad, eso no era justo.
Una mano lo tomo enérgico del antebrazo; tenia una fuerza sobre humanas y el rubio pensó que eran los que vendrían por él y por Antje* -bueno ese nombre lo había escogido él y como no podía discutirlo con Murata, ese llevaría-. La misma fuerzo lo retuvo y lo halo, el rubio se resistió, mas la misma mano lo aferraba sin dejarlo dar un paso .Una voz imperiosa se escucho dentro de ese especie de limbo; frontera entre los dos mundos.
…¡¿Adonde vas? ¡No puedes dejarlo… no puedes dejarnos!
-¿Quién eres? –la figura, se acerco y los rasgos de Daikenja se fueron formando- … Mi sabio.
-Shinou… ¡¿cuando mi Rey ha huido como un cobarde?
-No huyo… yo… le dejo en libertad.
-Es muy cómodo decir eso, cuando lo dejas vacío.
-Él no me ama… yo lo obligue…
-¡Tonterías! De los dos… el tenia miedo, de que solo mi reflejo amaras en él… tu de que su amor fueran solo los vestigios del mio… recuerdos… y ambos… se equivocaron; pero son humanos y se les permite; lo que no es permitido es jugar con la vida de un ser que fue creado por ustedes, a pesar de eso… ni ella, ni su vida, ni su futuro les pertenece.
-Dai…
-No Mi rey; no hay excusas o explicaciones, estas escapando llevándote su corazón… nuestro corazón…
-Murata asegura que no es tu rencarnación.
-Mi alma vive en él y es la suya; el la forja con cada paso que da, la moldea con sus propias emociones y sentimientos; somos uno y a la vez diferentes, yo fui el pasado y él, el futuro y tu… nuestro compañero.
-Pero… no se que hice.
-Te lo he dicho, no lo compares conmigo; no me busques en él.
-¡No lo hago!
-Eso lo se yo… pero Ken no.
-Lo amo.
-Si, lo sentimos, lo siente.
-¡¿Y entonces?
-No olvides que es joven, a pesar de que alma es milenaria… él solo es un chico.
-Ya es tarde.
-No lo es, si tienes la fuerza de resistirte a tu propia decisión.
-Esta en peligro; por mi hija y por mí.
-Esta gestando el fruto de nuestro amor, ¿que mujer o doncel no esta en peligro haciendo eso? Tu cuerpo se amolda, se debilita y… crea. Es el principio de una vida y es delicado; pero su fuerza esta aquí -el de cabello largo toco el pecho del rubio- y sus sueños están aquí –y esta vez rozo la pequeña luz que titilo- ustedes son nuestra vida ¿Cómo seguiremos existiendo sin vosotros?
-Al hacer el contrato me borraron la vía, ya no puedo de regresar… por que no se el camino.
-Oh, y es por eso que estamos aquí.
-¿Estamos?
-Pensé que lo habías entendido –y ahora dos voces dijeron al unísono- venimos por mi familia y no me iré sin ellos –la silueta de Murata y la de Daikenja del pasado; unidos como dos caras de un solo ser-Mi amor… -y el rubio fue abrazado por él ellos -volvamos y si no te lo permiten… Me quedare contigo…
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Gisela hacia la incisión y con ayuda de sus ayudantes limpiaban al padre y a la criaturita. La medico tenia un nudo en la garganta; más no se podía dar el lujo de llorar. La respiración del Soukoku era regular mas sus facciones parecían mostrar que sufría. La medico saco a la nena y la sostuvo un instante entre sus brazos, luego la entrego a las chicas; fue limpiada y cubierta para dejarla en su cunita -al lado del gran sabio-, no podían… llevársela, sin que le la hubiese conocido. Su carita era finita y preciosa… las ayudantes la acomodaron con lagrimas en las mejillas, era muy pequeñita y bonita pero… no respiraba.
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Wólfram había salido y estaba sentado detrás de la puerta; sus hermanos ya estaba ahí, pero ninguno se atrevía a hablar. Si esto seguía así, ni todo el ejército, de Shin Makoku evitaría que Yuuri estuviese con su amigo. Wólfram alzo la vista y miro a sus hermanos mayores.
-Shinou desapareció -estos lo vieron con incredulidad- El empezó a volverse cada vez menos visible hasta que… se fue.
-¿Y como lo tomo el gran sabio?
-Estaba inconsolable…. Afortunadamente la anestesia surtió efecto… pero cundo despierte…
-Por lo meno se queda la niña –dijo algo apenado Conrad.
-Gisela me dijo… que la ya no sentía su pulso… aun antes de que hiciera la incisión.
-…
-Esto es una tragedia- concluyo Gwendal.
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Caminaban apresurados temiendo no poder regresar; unos pasos mas y vieron la escena. Shinou apretó la mano de su amor y cruzo lo que faltaba del camino; algo le impedía salir y Daikenja/Ken aun lo halaba con todas sus fuerzas, el rubio comprendió que tal vez… si, arrojo la luz hacia el lado donde el Soukoku estaba y este soltó su mano para aferrar ese tesoro, al darse cuenta de la maniobra fue demasiado tarde, el rubio de nuevo se marchaba.
-¡No!- grito desesperado.
La luz empezó a crecer hasta convertirse en algo con forma y aferrado al cuerpo del Soukoku traspaso la línea y toma la mano de su rubio padre. Como si este gesto fuera la llave, Shinou termino por franquear. El Soukoku le mando un beso y regreso al cuerpo en la cama, mientras el rubio llevaba a ese ser hacia el cuerpecito en la cuna, la figura amorfa entro con rapidez y al hacerlo un suspiro emergió de la boquita de la muñequita de carne. Shinou fue reapareciendo; viendo como la Medico terminaba de aplicar Maryoku a la herida.
-¡Su alteza! Yo… pensé… que…
-Si… pero digamos que fue muy convincente –miro a Murata- y me recordó mis deberes como su pareja y como padre.
-Lo siento… la niña…
-Esta dormida; también fue un largo viaje para ella.
-¡¿Cómo?
-Puedes comprobarlo por ti misma.
Gisela corrió hasta la cuna y reviso los signos vitales… Si la recién nacida… solo dormía. Los ojos negros fueron abriéndose, se entrecerraron tratando de enfocar, mas una cara sonriente y unos bucles rubios, se acercaron lo suficiente.
-Aquí estoy… estamos –el rubio tomo a la niña de los brazos, de la chica de cabello verde y la llevo hasta el lecho –mira…
-Es hermosa o es mi amor de padre.
-Es lo más hermoso que he visto en mi vida… a excepción del padre.
-Adulador.
-Sincero.
-Te amo, rubio idiota.
-Y yo te amo a ti, Soukoku perfecto.
-Yo más bien diría… que soy normal.
-… No discutiré con un convaleciente; ¿estas bien o quieres descansar? por que los hijo de Cecile están afuera y por lo que creo… muy preocupados.
-Hazlos pasar; por lo menos para que la conozcan.
El rubio dejo a sus dos tesoros y camino hasta a la puerta; no sin antes aferrar las manos de Gisela.
-Gracias.
-Es mi deber su alteza.
-Eres una gran Medico.
La puerta se abrió y Wólfram se quedo paralizado… lo había visto desaparecer pero… ahí estaba.
-Lo se, es una larga historia y se las contare; pero ahora quiero que vean mi hermosa princesa.
Los tres asintieron y entraron a la habitación. Murata tenia en brazos el bultito miniatura mientras lo veía con adoración, los hijos de Cecile se acercaron y uno a uno pudo ver que Shinou no mentía… esa niña parecía princesa antigua.
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El de ojos verdes llegaba bastante cansado y dispuesto a terminar la madrugada acurrucado al cuerpo de su redondito esposo; más al abrir la puerta de su habitación. Yuuri lo miraba desde la cama sentado y con lo abrazos cruzados.
-¡¿Dónde estabas? ¡Ahora el infiel eres tú!
-…
-¡Contesta rubio del demonio!
-Rubio demonio, cariño.
-¡No, eres un rubio del demonio! ¡Y un maldito infiel! –eso tenía que parar por el bien de todo el castillo o se inundarían por el poder del Maou que ya se hacia presente.
-A ver mi preciosidad morena, te contare todo; pero promete que no te preocuparas.
-No te prometo nada –un beso que le quería extirpar hasta las amígdalas lo convenció y recibió a su rubio- Bien te escucho -dijo mimoso Yuuri.
El rubio relato todo y como también todo se había resuelto, por supuesto que Yuuri se presentaría al día siguiente… mas tarde ese día para ver a su amigo y su familia.
-Wólfram…
-Mmm
-Promete que nunca me engañaras.
-Ni en esta vida… ni en la otra.
-Ni yo.
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Con nuestros protagonistas; el rubio aun no se cansaba de ver a su hija y recargado sobre un brazo delineaba la figura amada.
-Ya duerme; que mañana tendremos muchas vivistas y no quiero que te quedes dormido.
-¿Y si esto es un sueño?
-No lo es… tócame, estoy aquí y… ustedes también.
Abrazados y formando una perfecta protección para su hija; los dos se quedaron dormidos.
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Y no en balde era el gran sabio; al día siguiente había visitas del pueblo y de sus amigos que desfilaban deseando conocer a la hija de su sabio. Shinou no la perdía de vista cuando pasaba de brazos en brazos. Ken estaba recostado sobre una otomana oyendo la incansable conversación -más bien cuestionamiento- de Yuuri; aun así, no soltaba la mano de su pareja, en caso de que no permitiera que su hija fuera conocida y mimada por otros.
-¿Duele mucho?
-No… solo sientes que te cortan con un cuchillo de cocina y sin filo… te van abriendo en canal para…
-¡Murata! –Grito asustado y molesto el Maou- estas mintiendo.
-Si.
-Eres un abusivo.
-Mira Yuuri; duele como cualquier herida y ni lo sientes por que te anestesian.
-Oh… pero mírate, no te puedes ni parar.
-¿Y que esperabas? tu ya has sido herido en batalla y también necesitaste reposo.
-¡Wólfram! –grito Yuuri y una mancha rubia llego derrapándose hasta él
-¿Que pasa?
-Estoy listo.
-¿Para que?
-Para que nazca.
-Bueno… que bien... pero…
-Shibuya aun no es tiempo –contesto Murata viendo que el de ojos verdes, no sabia salir de semejante situación.
-Pero tú ya me ganaste y eso que tengo más tiempo yo.
-Fue por las circunstancias.
-…
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Ken arropaba a su nena mientras el rubio… ¿donde estaba? Como ya se podía mover y caminar normalmente. Salió con su hija en brazos y camino buscando a su ahora esposo. La habitación que tantos disgustos le había causado estaba abierta y entro con algo de angustia. Shinou guardaba un paquete cuando giro para verlo.
-¿Que hacen vagando con este frio?
-Venimos por ti.
-Oh mis niños; ya voy… solo estaba guardando… los recuerdos.
-Para que los quieres si aquí estoy, y soy tangible. Mi rey –dijo Ken mirándolo con deseo.
-Te aprovechas de que traes a Antje en brazos.
-Bueno ¿vamos?
Si.
Y los tres se encaminaron a su habitación; ahí la niña fue depositada con todo amor en su cuna y el matrimonio se dirigió a su tálamo.
Los besos volaban por toda la piel de ambos y sus cuerpos se reconocieron como dueños del otro. El miembro del rubio irrumpió en la entrada de Ken y este lo recibió gustoso y plenamente consiente de que se amaban y que ya no habría mas silencios.
-Shin...
-…
-Antje no será hija única.
-¡Si lo será! No me quiero arriesgar a perderte.
-Eso fue por que me sentía deprimido; si me cuido bien no habrá complicaciones.
-No lo creo.
-Veremos.
-No.
No es que Ken fuera masoquista o algo parecido pero sentía que su niña no debería crecer solitaria. Imre y Zelig von Bielefeld se tenían uno al otro y parecían las dos partes de un solo rubio; pero su niña estaría sola ¡Oh no! si en sus manos estaba tendría un hermanito o hermanita, y que Shinou se preparara.
Pero eso ya seria después; ahora pensaba disfrutar de su esposo e hija y seguir fastidiando su amigo, sobretodo con que sus gemelos no habían heredado de él mas que su… apellido y en segundo lugar. Mientras él tenía a su preciosa pelinegra… de ojos azules.
Fin.
Antje: Tolerancia.
Imre: Gran Rey
Zelig: Bendecido
Y con final feliz para que no haya linchamiento jejeje
Agradeciendo a: Natheril, Izumi Masen v.B, Lady Angela von Spitzberg, NUMENEESSE, monique y a todos los lectores anónimos por seguir esta locura hasta el final y Cumplí uno, me faltan dos mas jejeje.
