Hola. Siento haber estado inactiva tanto tiempo, pero el bloqueo se agarro a mi como una garrapata. Espero poder actualizar mas seguido. Mientras eso pasa, disfruten de estos dos capitulos y dejenme sus Reviews, que aunque no los contesto todos, por falta de tiempo (y de internet), los leo con mucho cariño.


"Danny, el bebé no deja de moverse." Gruñó ella entre los brazos de su esposo. Somnolienta y fastidiada a la vez. Los últimos días, el bebé se movía más de lo normal y sobre todo en las noches. Si no le molestara tanto, le parecería divertido que su futuro hijo prefiriera la noche que el día para moverse. Pero con cinco noches sin poder dormir bien, no había muchas cosas que le parecieran graciosas. "Háblale" volvió a gruñir y con trabajo se giró, para quedar de frente a él. Este se revolvió en su lugar, le sujeto el hinchado vientre entre las manos y comenzó a murmurar palabras irreconocibles, sin abrir siquiera los ojos. El bebé dejó de moverse al poco rato y se quedó dormido, igual que ella.

Danny le golpeó el vientre con el puño. Pero no se sintió como un golpe fuerte. Danny volvió a golpearle el vientre y esta vez tenía una sonrisa oscura en la cara y largos colmillos. Y a pesar de que tampoco se sintió fuerte, este le dolió un poco más, pero la sensación fue extraña, más bien como una arcada, ¡de esas que tu cuerpo siente cuando estas a punto de vomi…!

Se despertó sobresaltada y volvió a sentir la arcada desde el centro de su cuerpo, se incorporó tan rápido como pudo y vomitó todo el contenido de su estómago y una buena cantidad de ectoplasma en el balde que Danny le llevaba todas las noches por si acaso. Pero eso no alivió las arcadas. Sintió las manos de él rodearle la cintura para calmar las arcadas, pero fue inútil, cada 9 segundos volvía a sentir una.

"Sam, ¿Qué pasa?" la voz de Danny sonó llena de ansiedad al ver que la cara de su esposa estaba más blanca de lo que la hubiera visto nunca y eso entre penumbras.

"No sé. Es extraño." De nuevo. "Es como querer vomitar, pero..." De nuevo "Pero sin sentir alivio una vez que lo hago." De nuevo. "Viene de aquí" Y se señaló el vientre justo antes de sentirlo de nuevo. "Haz algo Danny, háblale, por favor." De nuevo.

"Tienes puesto el brazalete, ¿no?" le preguntó y ella levantó la muñeca para que el pudiera ver que si lo traía puesto. Se acercó mucho a su vientre y comenzó a tararearle lo primero que le vino a la mente.

"¿Defying Gravity? ¿Es en serio?" Ella le miró con exasperación mientras le invadía otra arcada.

"Eso es todo, nos vamos." Le dijo y la tomo en brazos.

"Danny, no puedo volar, estoy embarazada." Protestó pero la sensación no cedió. Así que le rodeó el cuello con los brazos.

"Nuevas noticias, tu bebé si vuela." Le dijo sujetándola por debajo de las rodillas con una mano mientras alcanzaba su teléfono con la otra. Marcó el segundo número de su marcado rápido y emprendió el vuelo. Al tercer timbre, alguien contestó al otro lado.

"¿Cielo?" La voz preocupada de su madre llenó el silencio.

"Mamá, algo le ocurre a Sam, la llevo en brazos al laboratorio. Prepara todo para un análisis de emergencia por favor."

"Claro cariño, mantén la calma."

"Te veo en 3 minutos." Colgó. "Tranquila Sam, ya casi llegamos."

"Este bebé va a estar castigado de por vida." Apenas pudo pronunciar entre arcadas.

"Lo dice la mujer que de adolescente seguía hasta el fin del mundo al niño revoltoso que se creía héroe, sin permiso de sus padres."

"No hubieras durado ni un minuto sin mí." Otra arcada, la sensación se hacía cada vez más familiar, pero no por eso menos incomoda. Cerró los ojos.

"Eso es un poco cierto." Le dijo con una media sonrisa atravesando el techo y media casa para llegar al sótano de sus padres. "Llegamos Sam."

"Siéntala aquí, Danny." Le ordenó su madre en pijama, con el cabello suelto y un poco alborotado, señalando la silla estilo dentista en un extremo del laboratorio. Su padre se encontraba frente a un monitor con el pijama sobre su traje de spandex naranja. Danny obedeció bajándola con cuidado. "¿Que sientes, linda?" le preguntó con delicadeza sin dejar de moverse, conectando y desconectando cables y oprimiendo botones.

"Algo como arcadas cada ciertos segundos." Maddie dejó de moverse.

"¿Te duelen?" le preguntó a centímetros de su cara, examinándola con cuidado.

"No, pero son muy molestas, me hicieron vomitar, pero no sentí alivio." La expresión de Maddie se relajó en un segundo y le dedicó una sonrisa maternal.

"¿Y la sensación viene desde el vientre? ¿Como si le ocurriese al bebé?" Su sonrisa comenzó a irritar a Sam un poco. ¿Por qué no le decía de una vez que le estaba pasando si era obvio que lo sabía?

"Sí." Le contestó con el ceño fruncido. La sensación era más fastidiosa con el pasar del tiempo.

"¿Qué le ocurre, mamá? Sólo hasta ese momento Danny se atrevió a hablar.

"Tiene Hipo." Contesto su padre, levantándose del ordenador y dirigiéndose a las escaleras. "Junior tiene Hipo."

¿Hipo? ¿Eso era posible?

"¿Hipo? ¿Eso es posible?" Danny expresó sus dudas antes que ella, como siempre.

"Oh, cariño, sí que lo es. A ti te daba más hipo que a Jazz. Así que no me sorprende que se repita la historia. ¿Es la primera vez que lo sientes, Sam?" Ambos padres se quedaron perplejos.

"¿Cree que esta es la cara de una mujer que ha sentido hipo fetal en su vida?" Le contestó ella cubriéndose la boca porque las ganas de vomitar le volvieron.

"Ten, bebe esto." Se acercó Jack extendiéndole un vaso con agua.

"Sólo eso, ¿agua?" Preguntó Danny aun sin poder creerlo. Sam se bebió todo el vaso de agua de un tirón.

"Sip." Le contestaron sus padres al unísono.

"Eso lo calmara poco a poco." Maddie le tomó la mano a Sam y le dio un fuerte apretón. "Tranquila Sam, el brazalete funciona bien. Tu bebé sigue en muy buenas condiciones. Claro que sigue sin dejarnos ver si es niño o niña, pero… ya lo sabremos a su tiempo." Sonrió.

"Gracias, Maddie." Sam le regresó el vaso y le dedicó una sonrisa tímida. "Esto es muy nuevo para mí." Danny se acercó a ella para sujetarle la otra mano.

"No te preocupes, Sam. De todas formas, Jack siempre me mantiene despierta en las noches con sus ronquidos." Le susurro divertida.

"Oí eso." Dijo el aludido con el ceño fruncido y todos soltaron una carcajada.

Cuando terminaron de reír Danny le murmuro algo en el oído a Sam y ella sonrió y asintió. La sensación era cada vez menos frecuente y de menos intensidad.

"Mamá, Papá, me alegra decirles que hemos decidido los nombres del bebé." Dijo Danny sintiéndose muy relajado aunque en el reloj marcaban las 4:21 de la mañana.

"Oh, Cariño, ya era hora." Le contestó su madre con entusiasmo juntando las palmas de las manos. Su esposo le paso el brazo por los hombros.

Danny y Sam se miraron y ella le animo a hablar a él con una sonrisa.

"Bueno, decidimos llamarle Amelia, si es niña."

"Amelia" Maddie probó el nombre en su boca, con una sonrisa mientras su esposo fruncía el ceño durante un segundo antes de recibir un leve codazo en las costillas.

"¿Amy?" se aventuró a preguntar él.

"SI, y antes de que comiences, papá, Sam te dirá como decidimos llamarle si es niño." Todos se quedaron en silencio.

"Decidimos," dijo y le invadió la última arcada. "Decidimos llamarle Jack." Dijo con una sonrisa satisfecha. Y en un segundo, la cara de su suegro se ilumino como la de un niño en navidad y saltó en su dirección. "¡Wow, Wow! Bebé a bordo, ¡bebé a bordo!" dijo levantando ambas manos para frenarlo de lo que probablemente sería uno de sus famosos abrazos de oso asfixiantes. Pero él sólo cambio su dirección un poco y saltó sobre su hijo. Lo levantó en volandas, mientras le sacaba el aire.

"No saben lo feliz que me hacen." Dijo entre sollozos un poco ridículos en un hombre de su complexión. Y ella no pudo evitar reírse al ver la expresión de su marido y la mirada de fingida aflicción que le dedicó. Ella sólo se encogió de hombros. Maddie volvió a tomarla de la mano.

"Gracias cariño." Le dio un apretón de mano y la abrazó suavemente. "Aunque ahora no escucharemos el fin de esto." Dijo con una sonrisa mitad amable mitad fastidiada. Ambas miraron en dirección de sus esposos, que aun daban vueltas uno en los brazos del otro. La sonrisa no abandono sus rostros.

"Podemos llamarle Madeleine como segundo nombre." Dijo ella en un susurro que no supo de donde vino, apretándole la mano a Maddie. Los ojos de su suegra se llenaron de lágrimas discretas y volvió a abrazarla suavemente. "Oh, Sam." Los Fenton podían abrumarla demasiado con su amor por el contacto humano. Pero después de tratar con ellos tanto tiempo, había llegado a acostumbrarse. El Hipo de Amy se había ido.