La Maldición de Romeo & Julieta

Todo club de teatro o compañía teatral esperan mucho tiempo para interpretar la clásica obra de William Shakespeare, ¿La razón? "Todos los que interpreten a Romeo y Julieta terminaran juntos" ¿Qué sucede cuando tu novio está a punto de interpretar ese papel con tu mayor enemigo?


Capitulo 7: "Ambiciones que se acompañan de promesas"

Missy nunca había sido ambiciosa, o al menos nunca lo había querido. Odiaba esa parte de ella, con toda su alma, esa parte que era capaz de cualquier cosa por lo que quiere, era capaz de hacer daño, de herir, de matar incluso. Por eso lo odiaba, su lado ambicioso, el que salía cuando su voz cambiaba, se volvía arrogante y malvada. La primera vez que apareció esa fase fue a los trece años, poco después de la separación de sus padres.

Missy se paro en la puerta de su casa, cargando una maleta dispuesta a ir con su madre, la extrañaba y mucho, apenas habían pasado unas semanas desde su separación, ella estaba dispuesta a dejarlo todo, tomar un camión a chicago y ver a su madre, quedarse a su lado. Pero se interpuso en su camino ella, su "nana", la persona que se supone debería de cuidarla ahora que está sola, quien sería una verdadera madre para ella a pesar de no estar casada con su padre, a pesar de cuantas madrastras podría tener, esa nana.

Su nana le grito que no lo hiciera pues no había nada para ella en chicago, le dijo la verdad, la más fría pero pura verdad. Su madre no la quería, no había luchado por la custodia de Missy pues la consideraba un estorbo para sus próximos planes. Pero Missy no le creyó aquella vez e hizo algo horrible, la golpeo pero inmediatamente se arrepintió, por eso corrió a abrazarla, estrechar a su nana entre sus brazos y llorar por la triste verdad. Le prometió ya nunca ser así, ya nunca tratar de hacer daño.

La segunda vez que ese lado apareció fue cuando se mudo a Seattle, y se lo oculto a su nana, era la niña buena en casa, la dulce con Carly y la ambiciosa que trataba de deshacerse de Sam, pero la frenaron y fue entonces cuando la conoció, la verdadera amistad, una bella joven japonesa que le entrego su amistad sin pedir nada a cambio, con la que lloro cuando se puso traicionada, la que la hizo darse cuenta de cuan especial es. La que le repetía a diario una frase que se volvería en su sostén "Eres ordinaria, tan ordinaria como una flor en un invierno nevoso". En ella confiaba, solo en ella, pues ella le mostro como debería de ser la verdadera amistad, ella le mostro como darse cuenta cuando las cosas iban mal, como ahora.

Esa última frase que menciono en ese momento, "¡dios mío! Mi alma presiente desgracias" no se trataba solo de un dialogo de la obra, era algo real, cierto. Le pidió al director le diera unos momentos para traer de regreso a Freddie, salió corriendo en busca del chico, lo vio correr detrás de Sam y acelero el paso, no iba a permitir que su conquista se fuera.

- Freddie, lo mejor es que lo nuestro termine aquí – escucho decir a la chica que tanto odiaba, la que desde lo más profundo de su corazón deseaba su no existencia.

El se quedo ahí, estupefacto. Missy sintió la gigantesca necesidad de abrazarlo decirle que todo iba a ir bien, que la otra chica no era importante y que ella lo podía hacer mejor. Pero se le adelantaron, justamente quien menos pensó pasaba por ahí, cargando una caja llena de las herramientas para su club.

Kumiko siempre fue ese tipo de persona que le gusta ver a los demás felices. Nunca pudo evitar pararse en la calle cuando veía a alguien triste. Mucho menos decepcionar a sus padres. Tal vez por eso no tardo mucho en aceptar la idea del intercambio aunque se tratara de estar ocho años lejos de casa, tal vez por eso aceptaba salir con todo aquel que se le declaraba, tal vez por eso no pudo evitar volverse amiga de Missy. Ella le inspiraba ese sentimiento de protección, de tener que protegerla, ella era frágil, no de cuerpo obviamente, Missy era frágil de alma y por eso era su deber protegerla.

Pero su lado amable salió a la luz en ese momento, justo cuando vio a Freddie tan triste. Se acerco a su espalda, puso una mano en su hombro para que él la volteara a ver algo extrañado.

-¿sabes? El que te amen por compasión es peor a ser rechazado – le mostro su sonrisa radiante con la esperanza de que él tratara de entender el mensaje – si en verdad la amas no rechaces ninguna de sus fases, son parte de ella y las tienes que aceptar y amar… demuéstraselo.

Kumiko siguió su marcha hacia el segundo piso, sin embargo al voltear un momento y ver entre las sombras a su amiga, le sonrió y giño el ojo, definitivamente tendría que decirle algo más tarde.

-Freddie – fue lo único que se le ocurrió a Missy hacer, llamarlo con el corazón roto para decirle algo realmente importante – ve con ella, yo le diré al director que tuviste algo importante que hacer.

-muchas gracias Missy – claro que él tenía un plan pero necesitaba ayuda, rápido. Salió corriendo rápidamente mientras que Missy esperaba a que las lágrimas dejaran de rodar por sus mejillas. Cuando eso sucedió tomo el teléfono celular y llamo a su casa.

-Hola – contesto Deilen, su nana.

-nana – llamo tratando de evitar un gemido de dolor, dolor sentimental – no te preocupes por hacer de comer, ya no voy a invitar a ese chico a la casa.

-¿aah? – su tono de desconcierto se convierto en un tono dulce de compasión – bueno en ese caso ¿Por qué no traes a tus amigas a la casa? – Missy no contesto, tenía muchas cosas en mente pero claro que tendría en cuenta la propuesta de Deilen, de su nana.

La tarde paso cansina, sin Freddie habían infinidad de escenas que eran imposibles de practicar. Tras horas de no hacer nada se dirigió a la salida, eran cerca de las seis de la tarde. Carly y Gibby se despedían en la puerta, Missy no pudo evitar querer poder tener una amistad con un chico en la que no terminara enamorada de él. Trato de salir rápidamente del recinto estudiantil pero al pasar a su lado no pudo evitar escuchar una frase salir de la boca de Gibby.

-recuerda convencer a Sam de ir mañana a Licuados Locos antes de la escuela – Missy acelero el paso, pronto volverían a ser novios Freddie y Sam

Ya afuera de la escuela tan solo pudo caminar, caminar y caminar hasta que se dio cuenta de esa manera nunca llegaría a casa, queda muy lejos de la escuela. Después de contar su dinero se permitió el lujo de tomar un camión a casa. La tarde era relajante a pesar del amontonamiento de gente que regresaba o al trabajo o a casa. Tal vez era momento de tomar en cuenta lo dicho por su nana. Tomo el celular para marcar.

-moshi moshi?* – contesto una voz femenina.

-Kumi-chan – dio un gritito lleno de felicidad al haber encontrado el número correcto - ¿quieres venir a mi casa a comer?

-precisamente por eso estaba a punto de llamarte – contesto con un claro tono de felicidad – la familia Clarión va a salir a cenar y yo no quiero incomodarlos. ¿Te importa que lleve a Cynthia Micaela?

-claro que no – contesto feliz, al parecer la tristeza de la escena de más temprano se había ido – te espero – y colgó

No tardo mucho en llegar a casa. Espero no más de unos quince minutos para que sus amigas arribaran, Kumiko venia realmente feliz y su compañera parecía algo extrañada al entrar en una casa desconocida. Deilen fue a abrirla puerta, Kumiko le reconoció inmediatamente por las fotos y le sonrió.

-mi nombre es Kumiko y ella es Cynthia Micaela – presento con la intención de crear un acercamiento con la denominada Deilen – somos amigas de Missy.

-adelante – dejo entrar con una inigualable amabilidad – la comida estará lista en una hora.

-muchas gracias, señora Robinson– esa fue Cynthia Micaela, quien trataba ser un poco sociable.

-no jovencita, mi nombre es Deilen Collins – rio de buena gana – soy...

-es mi nana – termino la oración la pelirroja Robinson – aunque seguramente dirán que ya estoy grande para tener una. Llámenla mi dama de compañía.

-Kumiko – llamo Deilen después de una larga sesión de risas provocada por lo anteriormente dicho por Missy – tengo entendido que eres japonesa, lamento no tener nada de tu país para comer. Hice sopa caldosa, espagueti rojo con mantequilla y pollo frito bañado en salsa mexicana.

-no se preocupe – se inclino Kumiko – ya me he acostumbrado a la comida de por acá, claro que no a ese tipo.

Las tres chicas fueron al cuarto de Missy, era momento de una larga plática. Al entrar Missy se recostó en la cama, mientras que Cynthia Micaela se recargo en la pared. Por unos momentos ninguna hablo.

-¿Qué paso? – Pregunto al fin Kumiko – siempre que me invitabas a tu cuarto era para que te hiciera sentir un poco mejor.

-la ama, de verdad que ama a Sam, no tengo oportunidad – lloro en sus brazos.

-no llores mi flor de invierno – le consoló. La dejo llorar hasta que sus fuerzas fueron menos. En la esquina de la habitación, Cynthia Micaela se encargaba en el escritorio maquillando en su mente lo que probablemente vendría – te prometo que yo hare que él te ame.

-¿enserio? – pregunto Missy esperanzada.

-claro que si – a veces, Kumiko no podía reprimir su impulso por proteger a su mejor amiga, lo bueno que esta vez, Missy no tendría que sacar su lado ambicioso, alguien lo haría por ella. – antes cuenta ¿Cómo te enamoraste de Freddie?

-me empezó a gustar desde la primera vez que lo vi actuar, pero me enamore cuando hizo su primer antagónico – recito de manera risueña.

Cynthia Micaela suspiro, su trabajo como simple observadora había terminado antes de empezar, si iba a salvar vidas, tendría que intervenir.


Nihao…

Antes que nada:

*Se escribe con signo unilateral ya que es japonés y así se escribe en ese idioma.

Muchas gracias por leer y por los tres reviews del capítulo anterior. La verdad es que yo no considero a todos los villanos malos y por eso quiero que los conozcan… ya conocen un poco más a Missy y un poquito a Kumiko… ¿Qué papel jugara Cynthia Micaela?

Este tipos de capítulos vienen después de haber visto algún anime en el que el héroe sea el malo… agradézcanle a Code Geass esta vez. Les voy a dar un pequeño avance de los próximos capítulos:

El antagónico que a todo mundo le fascino será revelado. ¿Sam se verá tentada a olvidar su relación con Freddie? Nuevos personajes aparecen. ¿Carly quera hacerle de Cupido? Los planes de Kumiko se pondrán en marcha. Freddie deberá de aceptar lo que le vendrá a suceder. Y nuevos versos de la maldición serán revelados…

Arigatou Sayonara