Aquí os dejo un nuevo capi, espero que os guste, bueno os dejo con él, gracias por los reviews, y por seguir leyendo, bueno os dejo con el capi buybuy.

Esto va de venganzas pendientes.

Las semanas en Howarts, se le estaban haciendo interminables a Hermione, ya que por más que buscaba no encontraba la solución a su problema.

Dumbledore le había dado permiso para acceder a la sección prohibida con la condición de no entrar con nadie más, y que nadie la pillara entrando allí.

Se pasaba casi todo su tiempo libre allí metida, tenía que inventar ciento y una excusas para que Severus y Regulus no la acompañaran a la biblioteca y había comenzado a evitar a Lily de manera casi imperceptible.

Pero ella no era la única lista en Hogwarts, Lily también lo era, y se había percatado de ello.

Hermione la estaba evitando y había veces que disfrutaba poniendo a la chica en apuros solo para ver que nueva excusa o pretexto le inventaba esta vez.

Pero por otro lado le intrigaba el saber a que se debía esa forma de evitarla al parecer le estaba ocultando algo.

Y Hermione debería haber supuesto que algo le tenía que haber llamado mucho la atención a James de Lily, además de su belleza y su inteligencia, y estaba apunto de descubrir que Lily además era bastante curiosa y si se empeñaba en averiguar algo al final lo conseguía.

Y su determinación era una de las cosas que la llevaría en un futuro a ser la señora Potter, y la madre de un chico de diecisiete años que se encontraba en una cama de la enfermería de ese colegio en ese mismo momento.

Y precisamente él era la razón por la que Hermione evitaba a Lily, no era capaz de mirarla sabiendo en el estado en el que se encontraba Harry, se sentía culpable, y muy mal por no poder ayudarlo, pues al parecer no había ni una sola poción que siendo mezclada con otras te hiciera viajar a otro tiempo, y mucho menos encontraba algo que la ayudara con eso de la maldición imperdonable que había recibido Harry en su lugar.

Por otra parte se encontraban los merodeadores, Sirius en estos días estaba un poco enfadado, ya que tanto James como Remus se comportaban de forma extraña hasta Peter se había dado cuenta y eso ya era un logro, pues el chico aunque no era tonto era muy despistado en cuanto a estas cosas.

Lo peor de todo es que con esos dos cada uno en su mundo, él era el único perjudicado pues no podía ejecutar ninguna de sus bromas sin ellos.

Pues las ideas de Sirius Black para las bromas eran divertidas pero también complicadas y necesitaba ayuda para ejecutarlas.

Remus por su parte era el encargado de crear el sistema de las bromas, y de inventar algunas bastantes buenas, si por que aunque Remus era la voz de la sabiduría del grupo el chico no era un santo y aunque su cara reflejaba siempre expresión tranquila sabía muy bien como ejecutar algunas bromas bastante buenas.

Por otro lado estaba James que era el experto en bromas fáciles de ejecutar, divertidas y sobre todo espontáneas.

Peter por su parte se encargaba de la vigilancia mientras estas eran preparadas con cuidado, pues el chico era un poco torpe y siempre acababa metiendo la pata a la hora de preparar las trampas.

Aunque más de una vez había aportado ideas bastante buenas para utilizar con Snape.

Pero de un tiempo a esta parte, al parecer a James y Remus su musa se les había escapado pues no había manera ni de que le ayudaran ni tampoco de que inventaran algo.

Estaba paseando por los pasillos de Hogwarts solo cuando escucho la voz de su mejor amigo, casi su hermano justo en una de las salas que solo ellos conocían.

-¿Qué demonios pasa?, ¿por qué siempre la estoy buscando?- se acercó a la puerta con cuidado de no hacer ruido.

-Tengo que averiguar que me esta pasando, tengo que acabar con esto rápido o me volveré loco.-

Sirius pensó:

-"Ya lo has hecho, cornamenta amigo, estas hablando solo."-

-Y encima Remus siempre buscándola, y hablando con ella como si fueran amigos de toda la vida.- Sirius escucho un fuerte golpe y supuso que su mejor amigo acababa de darle un puñetazo a algo.

El chico estaba pensando en que demonios podría tener a James así cuando recibió la respuesta de él mismo:

-Tengo que sacar a esa Hermione Dumbledore de mi cabeza.-

Sirius entrecerró los ojos, así que ella era la culpable de que dos de sus mejores amigos lo estuvieran dejando de lado, eso no se quedaría así no señor.

Se fue de allí mientras pensaba en como hacer para demostrarle a James y a Remus que esa no era trigo limpio por muy niña buena que se hiciera pasar.

Hermione se encontraba en la biblioteca leyendo un libro de pociones, estaba acompañada de Severus que le indicaba diferentes cosas sobre las pociones, y sus efectos.

La verdad es que eso no estaba muy segura de que la ayudara mucho, pero al menos podría intentarlo, tal vez sabiendo todos los diferentes efectos pudiera averiguar algo.

Aunque estaba segura que solo si daba con las pociones indicadas y hacía la prueba podría averiguar algo.

Claro que esa no era una opción, pues no podría estar echando en un caldero una poción tras otra para ver que resultaba de la mezcla, ya que podría crear una buena explosión.

Por eso escucho los efectos y apuntó en una hoja los que más creía que podrían servirle.

Así llevaba ya varias semanas, aunque había decidido ese día ir a la sección prohibida después de eso iría a visitar a Harry después de la cena y a continuación a su cuarto.

Aunque desde el día de la amenaza con la serpiente había decidido volver a cerrar su cuarto con cantidad de hechizos, y revisaba todo antes de cerrarla bien para no encontrarse alguna sorpresa.

-Mira Dumbledore esta poción es el filtro de los muertos, es bastante fuerte y además complicada de hacer…- Snape dejo de hablar al ver que ella estaba mirando a algún lugar en la biblioteca, él dirigió su vista al punto que ella estaba mirando y se encontró con James Potter, intentando una de sus conquistas.

Hermione frunció el ceño, estaba molesta por algo y no sabía el motivo, ver a Potter en esa situación le resultaba molesta, y debió reflejarse en su cara por que Snape la miró enfadado y cerró el libro con brusquedad, pero aun así ella no le hizo caso, entonces levanto el libro a cierta distancia de la mesa, y lo dejó caer eso si consiguió la atención de ella, pero no solo de ella.

-Dumbledore la verdad es que la mesa es muy atenta al escucharme pero no creo que le vaya a servir de algo lo que le estoy explicando.-

-¿Qué dices?- pregunto esta sorprendida.

-No me lo puedo creer, nada déjalo será mejor que nos veamos mañana, espero que estés más despejada.- cogió sus cosas y despidiéndose de ella salió de la biblioteca no sin antes dedicarse con James miradas de intenso "afecto".

El joven Potter desvió su mirada café a donde estaba la chica que miraba la puerta sin entender que le pasaba a Snape, y el por que se había ido así.

-Pues nada, que remedio.- se levanto cogió el libro que tenía delante y se dispuso a llevarlo a la estantería correspondiente y así lo hizo.

No se dio cuenta de que James se despedía de la chica y la seguía muy disimuladamente.

Ella miró a todos lados para que no la descubriesen, acercándose poco, a poco de manera que nadie pudiera sospechar y mirando bien el no ser descubierta, James vio como se escabullía a la sección prohibida.

Con intriga la siguió de forma sigilosa.

Ella comenzó a coger libros de los estantes, y a echarles ojeadas, había veces que se paraba en algunos bastante rato, otros sin embargo los soltaba solo con mirar el titulo.

James la observaba con cuidado de no ser descubierto, últimamente cada vez que la veía acababa espiándola, como si fuera un maldito delincuente.

Hermione soltó un libro más en la estantería bastante fastidiada.

-Esto es una porra no consigo encontrar nada, ¿para que sirven estos miserables libros sino me dicen nada?- dijo esta fastidiada.

-Al final Ron y Harry tendrán razón y no todas las respuestas están en los libros y si eso es así entonces a Harry no le queda mucho.- cogió otro libro más y le echo una ojeada mientras que decía:

-Maldito idiota mira que ponerte delante de mí, imbécil.- se quedo leyendo ese libro y al cabo de unos minutos sus ojos se abrieron y un brillo misterioso apareció en sus ojos.

James lo percibió y sintió algo raro por dentro, en su mirada se apreciaba el brillo de cuando acabas de encontrar algo muy bueno para hacer una muy buena travesura.

Hermione cerró el libro y corrió a la salida de la sección prohibida, James casi no tuvo tiempo de esconderse, pero por poco lo consiguió.

Vio pasar a Dumbledore con una sonrisa en el rostro y cuando creyó que ya había salido salió él.

Llegó la hora de la cena, James había estado paseando por el castillo intentando encontrar a sus amigos sin mucho éxito.

Al llegar al hall su vista enfocó a cierto Slytherin al que le tenía muchas ganas desde hacía tiempo, una sonrisa parecida a la que Dumbledore portaba en la biblioteca adornó el rostro del merodeador.

Miró a sus lados para que no lo vieran y saco su varita susurró un hechizo por lo bajo, y después se escondió detrás de una estatua que se encontraba allí.

Lucius Malfoy ni se inmuto cuando sintió como un pequeño pinchazo en la espalda, total eso solía pasarle.

Después de ver entrar a Bella en el gran comedor él la siguió pues tenía algo que hablar con ella sobre esa apuesta que tenían.

James salió de su escondite para dirigirse al gran comedor no quería perderse nada de lo que sucediese.

Cuando estaba llegando a los relojes, se topo con que Remus, Peter y Sirius estaban allí.

Remus apoyado en uno de los relojes con las manos cruzadas en el pecho, Peter hablando con un Sirius que parecía en su propio mundo más que escuchando a su amigo.

James llego donde ellos portando la sonrisa de antes y deseando entrar al gran comedor con ellos para pasar un buen rato.

-Chicos.-

-James, ¿dónde estabas metido?- pregunto Sirius.

-Buscándoos.- dijo este.

-Pero si nos citaste aquí hace media hora.- dijo Peter.

-¿Yo?, que va.- dijo este extrañado.

Remus levanto la mirada del suelo, y dejo sus pensamientos por un momento, si James no les había citado, ¿qué demonios estaba pasando?

Ninguno le dio demasiada importancia a ese detalle y Remus decidió cenar, después se preocuparía por lo que fuera que estuviese pasando.

-Venga corramos que esto va a ser bueno.-

-¿Qué hiciste?- pregunto Sirius con una sonrisa, ese era su James.

-Ya veras, corred.- los cuatro corrieron a el gran comedor, cada uno se sentó en un sitio en la mesa de Gryffindor, y James se quedo mirando a la mesa de Slytherin.

-¿Qué pasa James?- pregunto Remus.

-Espera y veras.-

Lucius Malfoy, siempre tan respetado y tan admirado por algunos ingenuos que lo pensaban un líder se encontraba hablando con Bellatrix.

-Bueno y, ¿cómo vas tú?- dijo este que le acababa de decir que ya había conseguido un beso.

-Las cosas con calma se consiguen mejor, déjame a mi ritmo y ya veras que esto será genial.- prometió la chica y al girarse para ver a Lucius, se echo a reír sin poder controlarse.

El chico rubio de Slytherin que le encantaba mesarse el pelo y tenerlo siempre bien colocado, la miró extrañado.

Bellatrix atrajo la atención de los demás y más carcajadas se dispararon por todo el gran comedor.

Remus, Sirius y Peter, miraban a James mientras se reían y murmuraban que eso había sido genial.

El chico de ojos cafés no se reía estaba esperando a que Lucius buscara un culpable, y se lo daría quedaría claro que era una venganza.

Lucius extrañado miró a su lado derecho y dijo:

-¿De qué demonios os reís?-

-Toma esto te ayudará a averiguarlo.- dijo Narcisa desde detrás entregándole un espejo de su mochila.

Cuando Lucius se miró en el espejo, grito de asombro y terror, eso acrecentó las risas pues el grito había sonado como el de una chica de el grupo de las populares.

Es decir el grupo de las pijitas y tontitas de turno.

Lo que le devolvía la mirada era un chico de orejas más grandes de lo común, ojos de colores diferentes, una palabra en la frente que decía:

-"Tontainas."- y lo que le hizo gritar fue que su preciado pelo rubio había desaparecido por completo, en su lugar no había nada, no es que se le hubiera cambiado de color o algo parecido, no, es que se había vuelto calvo de tirón.

Sus ojos se entrecerraron y busco por el gran comedor al causante de esto, ese individuo acababa de ganarse un paso al otro mundo de ida pero no de regreso.

Sus ojos repasaron cada mesa del gran comedor hasta que una persona la única que no se reía y que lo miraba fijamente le devolvió la mirada.

-James Potter, como no.- susurro este mientras se levantaba y salía del gran comedor pensando en ese maldito cretino y buscando algún motivo por el que le habría echo eso.

Tras salir del gran comedor las risas comenzaron a apaciguarse, al poco de salir Malfoy llegó Hermione con una enorme sonrisa en su rostro.

Se sentó en su sitio en Slytherin y dirigió su mirada a la mesa de Gryffindor, busco con sus ojos color miel a una persona.

Cuando recibió una afirmación su sonrisa se agrando un poco más.

Remus no se había perdido detalle de ella, esa sonrisa aunque le gustaba le daba mala espina, intento buscar a quien era que ella sonreía pero no era capaz de identificar de quien se trataba.

Él no era el único que se molesto ante esa sonrisa dirigida a alguien que no podía adivinar quien era sino que James nada más verla había fruncido el ceño.

Desde la mesa de Slytherin otra persona si que vio al receptor de la sonrisa de ella y no le hizo mucha gracia.

Los merodeadores comenzaron a comer al igual que todos los demás.

De repente una inmensa explosión se oyó en la mesa de los leones, para ser más exactos en el sitio donde se encontraban los merodeadores.

Los profesores se levantaron todos a una preocupados, pues una nube negra tapaba a los chicos por lo que no podían saber como se encontraban.

-¿Pero qué demonios ha pasado aquí?- la voz de la directora de Hogwarts era severa y se notaba enfadada, se dirigió a la mesa de Gryffindor para intentar divisar a sus alumnos.

Al llegar al lugar la cara de Mcgonagall cambió radicalmente y pasó a abrir la boca por completo.

La humareda se disipo poco a poco pero según lo iba haciendo, las risas iban despertando en la gente que se atrevía a reírse de los merodeadores, lo que no tenían problemas para no hacerlo.

Los cuatro ¿chicos? dejaron de toser al momento en que la humareda se disipaba, el primero en hacerlo fue Sirius.

Enfocó su vista y se encontró delante de él, a una chica bastante fea, de pelo color rojizo, vestida, con vestido rosa chillón, y se podría decir que no es que conociera la palabra dieta.

La chica dejó de toser en ese momento, y pudo divisar a la persona que tenía a su derecha, una chica, de cuerpo medianamente bien, pero con demasiado trasero, de cabello largo hasta los hombros de color castaño claro vestida con una minifalda de cuero negro, que hacía juego con su pequeño top, descubriendo un abdomen con pelo y unas piernas que claramente necesitaban una repasada miraba sorprendido a el que tenía delante que a su vez miraba a el de su izquierda.

Una chica de cabello negro azabache de ojos color café, con un pecho exagerado, con un vestidito de flores una cinta en el pelo que hacía juego con su vestido estampado, que era realmente horrible, con el mismo problema en las piernas que la otra chica de delante de él, pero que miraba sorprendida a la que estaba a su izquierda.

Una chica de pelo negro azulado, ojos azules, y cuerpo aceptable, vestida con un traje de conejita de club, pero que se le notaba perfectamente que entre las piernas lo que había no concuerda muy bien con el regalo a la vista para cualquier depravado.

-¿Sirius?- el aludido miró a su derecha y se encontró con la joven del pelo negro azabache y ojos café.

Un momento, ¿ojos café?

-¿James?-

Sirius se echo a reír sin poder controlarse cuando el aludido afirmó.

-¿Qué demonios te has hecho?-

-¿Y tú conejita de play boy?- Sirius se detuvo al escuchar esa alusión y se fijo en su aspecto, y su risa se corto al instante.

Las risas en el gran comedor estallaron cuando los cuatro chicos se miraban unos a otros y después de echarse la culpa unos a otros sin remedio a averiguar quien les había echo eso se echaron a reír, al compás de todos los de el gran comedor.

Hermione reía contenta al ver las caras de los cuatro chicos, pero ahora más cuando Sirius comenzó a hacer bromas con su nuevo aspecto, al parecer esos cuatro tenían el don de hacer las bromas, pero también el de recibirlas con buen humor.

Así que lo que ella consideraba una venganza se convirtió en un buen rato para todos los que se encontraban en el gran comedor.

Snape aunque disimuladamente también sonreía ante el espectáculo de esos cuatro, la verdad es que sino fuera por ese odio que habían sentido desde que se conocieron en el tren él y James nunca abría pensado en meterse con esos cuatro.

Pero el altercado en el tren era difícil de olvidar y lo que le hicieron en su quinto año, también, pero lo que no podía perdonar era que James le había salvado la vida, aun siendo su enemigo, cuando en esos momentos el chico deseaba estar muerto antes de enfrentarse a lo que se avecinaba en dos semanas.

La navidad llegaría y con ella su presentación ante alguien al que no acaba de calar.

Hermione se levantó de su mesa con lágrimas en los ojos de la risa y se dirigió a la enfermería para poder ver el estado de Harry.

Al llegar a la enfermería se dirigió a las cortinas que cubrían la cama de Harry, las abrió y se topo con que el chico no se encontraba en la cama, salió de estas y se dirigió al despacho de madame Pomfrey eso no era bueno.

La señora Pomfrey no se encontraba allí salió corriendo a el gran comedor para hablar con Dumbledore, pero al llegar descubrió con asombro que el director tampoco se encontraba allí, algo estaba pasando y no le habían informado de nada, y ella con la broma echa no se había percatado de nada.

Corrió todo lo que pudo al despacho de Dumbledore dijo al contraseña y la gárgola la dejo pasar, pero cuando intentó entrar en el despacho la puerta estaba cerrada y no se abría.

Tenía un mal presentimiento y lo único que le podía confirmar si era cierto o no, se encontraba en posesión de los merodeadores por lo tanto necesitaba su ayuda y además inventarse algo para explicar el por que ella conocía dicho objeto.

Y su otra posibilidad era entrar en la torre de Gryffindor y robarlo del cuarto de estos, pero para eso necesitaba entrar en la sala común de Gryffindor y no sabía la contraseña.

-El encantamiento desilusionador.- pensó en voz alta, esa sería su salida.

Corrió hasta la torre de Gryffindor se escondió detrás de una de las columnas dijo el hechizo y espero a que algún alumno llegara.

Estaba impacientándose cuando una alumna de segundo curso llegó a la entrada dijo la contraseña y Hermione se escabulló con rapidez hacía dentro.

Recorrió con la vista toda la sala, y sintió nostalgia por su tiempo.

Se encaminó hacía las escaleras del cuarto de las chicas sin pensar, y no se dio cuenta de que alguien bajaba.

Tropezó de frente y cayo de culo al suelo quejándose del dolor.

Delante de ella oyó otro quejido, y no se dio cuenta de que su hechizo se había desvanecido.

-¿Qué haces tú aquí Dumbledore?- Lily Evans era la perteneciente a esa voz Hermione levanto la vista sorprendida y dijo:

-¿Puedes verme?-

-Por supuesto que te veo, ¿qué haces tú en esta sala?, ¿cómo has entrado?, ¿para qué?-

-Muchas preguntas a la vez, espera y te explico.- dijo esta levantándose.

-Espero que sea muy buena por que sino el director gustara de saber esto.- dijo esta enfadada.

-Evans espera, escúchame un momento.-

-Empieza.- dijo esta mirándola desconfiada.

El caso era que no podía hacer más que decirle la verdad pues su mente no era capaz de buscar una mentira en ese momento en el que lo único que le preocupaba era saber donde estaba Harry.

Hermione le comento que solo había entrado para mirar una cosa de vital importancia en un objeto que los merodeadores poseían, que no pensaba robarlo que solo quería comprobar una cosa nada más.

Lily al ver que se lo pedía de esa forma acepto lo que ella le decía y le dijo que intentaría que los chicos no subieran si venían pero que se diera prisa.

Hermione corrió a las escaleras de los chicos, y subió lo más rápido que pudo intentando que nadie la viera, busco los cuartos de los de Séptimo y luego miró los nombres que en la puerta aparecían.

Cuando llegó al cuarto toco con cuidado de no hacer mucho alboroto, nadie abrió ni contestó la puerta así que Hermione la abrió echo un vistazo y no se encontró con nadie así que entró cerró tras de si y miró el nombre de los baúles, ahora la duda era ¿quién de los cuatro lo tendría?

Miró en el primer baúl y no lo encontró, lo que si encontró fueron muchas revistas de quiddich y un montón de pergaminos escritas.

Se fue al de enfrente y busco en el, pero tubo la misma suerte, este contenía de toda clase de cosas, pero sobre todo ropa, y alguna que otra comida.

Se fue al de al lado y sin duda dedujo que sería el de Remus, todo estaba muy bien colocado y estaba lleno de libros por todos lados, además de que rebuscando encontró un mapa lunar.

Pero no estaba el mapa, Hermione se dirigió al último que le quedaba estaba segura de que sería o de James o de Sirius, al igual que el que contenía revistas de quiddich podía ser de alguno de esos dos, se decantaba por James.

Abrió el baúl y se encontró con todo revuelto, este si que era un desastre, le recordó a Ron y Harry, aunque Harry era más ordenado que Ron, también tenía lo suyo.

Buscó en el baúl y se topo con un pergamino lo cogió sonriendo ese era el mapa del merodeador.

Comenzó a meter las cosas en el baúl y cuando estaba por guardar la última cosa se percató de que era la capa de invisibilidad la miró antes de guardarla y la doblo con cuidado mientras decía en un susurro el nombre de Harry.

Cerró el baúl y cogió el pergamino de encima de la cama, sacó su varita y dijo:

-Juro solemnemente que esto es una travesura.-

El mapa comenzó a mostrar su contenido y Hermione lo abrió repasando cada parte de este, pero no encontró a harry por ninguna parte, su mirada se posó en la torre de Gryffindor y vio a Lily hablando con Remus, Peter, y Sirius.

-¿Dónde esta James?- lo busco por la sala común pero el nombre del chico no aparecía, dejó de buscarlo para irse de allí cuando sintió que alguien le quitaba de las manos el mapa y sintió una varita en su espalda mientras que en su oído escuchaba la voz de James decir:

-Esto es allanamiento de morada y lo que estabas apunto de hacer robo.- Hermione sintió un escalofrío recorrerla por completo cuando sintió que este la giraba para que la mirara, en los ojos de James solo se veía enfado y su varita seguía apuntándola en esta ocasión al pecho.

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Espero que os haya gustado os dejo perdonad que no os conteste a cada uno su reviews por separado, pero es que no tengo tiempo, hasta el próximo capi buybuy.