Raptado…

En Hogwarts, el despertar de los miembros de la orden y los maestros fue amargo. No sabían siquiera que era lo que había pasado, solo muchas llamas y luego nada.

Las familias se empezaron a reunir, James levantaba su varita de entre los restos de Walburga pero el grito desesperado de Lily lo preocupó:

-¡Harry!-gritaba ella -¡Harry!-lo estaba buscando y no lo encontraba

Dumbledore en esos momentos buscó el lugar donde Gellert lo había encadenado, pero solo estaban las cadenas. Sintió dentro de sí un gran sentimiento de culpa y el odio surgió con toda intensidad para Grindelwald. Aquel odio que sintió cuando su hermana caía "muerta" por un rayo mal lanzado en una simple discusión.


La dimensión oscura…

Cuando todos se aparecieron allá, las llamas de las velas bailaban ferozmente. Se pudieron escuchar unos truenos, y Grindelwald llegó pateando lo primero que se encontró.

La victoria estaba en sus manos, su plan era un regreso glorioso a la sociedad y solo obtuvo una derrota junto con la huída. Descargaba su mal humor por cada poro de su cuerpo, una energía negra lo rodeaba, su poder se estaba descontrolando.

Los mortífagos observaban como su nuevo líder tenía peor genio que Voldemort y no dudaban que Grindelwald los matara si le fallaban solo una vez.

Salazar solo estaba ahí parado, con una mirada tranquila y superior, observando el gran berrinche de Gellert.

-muy interesante esta visita el mundo actual, pero yo me retiro-dijo Salazar interrumpiendo el silencio como si nada mientras empezaba a caminar a su habitación, con un movimiento de cabeza, le ordenó al crow que tenía al joven mago en brazos seguirlo.

Gellert no había dicho nada por lo primero, no quería dar explicaciones por su extraña derrota. Pero al ver como Salazar se llevaba a su rehén, protestó:

-y… ¿A dónde llevas a mi prisionero?-se cruzó de brazos y Slythering se detuvo para hacerle frente

-necesito saber más sobre las costumbres y la vida actual-empezó con gran parsimonia -¿Qué mejor fuente que la mente de un joven mago actual? Además, se que solo lo usarás para divertirte un rato después de tu patética derrota, yo pienso aprovechar que sigue vivo para estudiarlo-

Después de las duras palabras de Salazar, Grindelwald solo le dirigió una mirada de odio y se fue rápidamente a encerrarse en el gran salón. Gellert se había tragado su orgullo y poder para no empezar a discutir con Slythering, no consideraba buena idea ganarse enemigos recién empezada su campaña.


La habitación de Salazar…

No era un simple muchacho él que tenia en frente.

Cuando llegaron a su habitación, le ordenó al crow que dejara al joven sobre la cama y que se fuera. Que no lo molestaran. A regañadientes Barty obedeció y se fue.

Salazar observaba minuciosamente al muchacho, parecía común como cualquier otro joven. Pero si no lo hubiera visto conjurar ese gran infierno sobre la tierra, hubiera dudado como cualquier otro. Gellert no lo había notado, y tampoco podía sentir ese poder que desprendía el joven por estar enojado consigo mismo.

Él no era frío y malo como lo describía la historia, solo era muy, pero muy selectivo en cuanto a los estudiantes y las personas que trataba, por eso era amigo de Godric. Ahora que observaba detenidamente al muchacho, lograba ver una cicatriz en su frente en forma de relámpago; como hipnotizado acercó su mano poco a poco a su frente, el tiempo se detuvo mientras posaba su mano en la frente.

-estimado señor Potter, me complace informarle que a sido aceptado en el colegio Hogwarts de…-

-muy difícil, muy difícil, ¿Dónde te pondré?..-

-¿hablas pársel? ¿Por qué no lo dijiste?...-

-Sirius Black ha escapado de Azkaban…-

-cuarto campeón del torneo de los tres magos…-

-la orden del fénix es una agrupación secreta formada por…-

-¿Heredero de Merlín?-

Despegó su mano rápidamente un poco asustado. Pudo ver ciertas cosas importantes en la vida del joven mago, pero no tenía idea de que significaban.

Se alejó despacio y se fue a sentar en un sofá que estaba a lado de un balcón, se quedó observando en la oscuridad de la noche a su invitado, que para nada era ordinario.


Hogwarts…

Dumbledore no dijo nada desde lo ocurrido, rápidamente se fue a encerrar en su despacho y aunque la mayoría de los habitantes del castillo esperaban respuestas y explicaciones; el director no salió hasta 10 minutos después.

Llevaba puesta una capa oscura y sencilla de viaje, en su mano derecha su varita y en la otra una pequeña bolsita de piel. Todos le abrieron paso pues tenía una mirada decidida pero Lily y James no se despegaban hasta que llegaron a la puerta de Hogwarts. Un enorme thestral esperaba, y el matrimonio detuvo al director unos momentos.

-¿A dónde vas?-preguntó entre sollozos Lily, quien no aceptaba no tener a su hijo en esos momentos

-a buscar a Harry-contestó Dumbledore con una mirada fuerte y decidida

-¿sabes donde está?-preguntó de inmediato James

-no-contestó mientras se montaba en el animal y los dos Potter se vieron desilusionados por un momento hasta que Dumbledore habló de nuevo –pero no regresaré sin él- después de estas últimas palabras, se el thestral emprendió el vuelo, dejando pequeñitas a las dos personas del castillo.

Mientras volaban, Albus pensaba en todo lo que le esperaba. Se culpaba por muchas cosas en ese momento, pero principalmente por la desaparición de Harry. El muchacho que había cambiado su vida ahora estaba en manos de su peor enemigo, si conocía a Gellert, sería desalmado con Harry y no se perdonaría si algo le pasaba. Por otro lado, el regreso de Grindelwald significaba desgracias para el mundo entero, era algo fatal después de lo pasado.

Era como una fractura, el mundo sanaba todavía de sus golpes y no estaba preparado para uno nuevo como Gellert. Además del gran poder que sintió en su enemigo, vio algo que los demás no. Era mas joven de lo que debería, pues se suponía que debía tener la edad de él, pero sin embargo se veía joven y fresco, seguro otro de sus inventos y avances mágicos. Tantos años en Nurmengard le dieron tiempo para continuar estudiando, el total aislamiento le ayuda a las mejores mentes a despejar y resolver grandes problemas.

El viento le rozaba las mejillas y se las entumecía de lo fresco que estaba el ambiente, pero su expresión seguía siendo la misma, seria y decidida.

Antes de caer inconciente, su única preocupación era Harry. El muchacho se levantaba de una época de pena y sufrimiento, de un gran y oscuro poso sin fondo del que James y Lily lo ayudaron a salir. Los últimos días antes de la guerra, notaba a Harry tan distinto, completamente serio y de expresión tensa, decidido no solo a acabar con Voldemort si no también con su vida.

Ahora que había regresado a Hogwarts, estaba tan lleno de alegría. Lo escuchaba reír a diario, lo veía disfrutar de cada día y lo más importante; las manchas de su pasado se habían borrado de sus ojos esmeralda. Brillaban con pureza y el color era vivo y tranquilizador, le daba tanta alegría verlo tan feliz. Esperaba que las cosas no cambiaran…


Harry sintió un dolor de cabeza insistente y palpitante, una sensación de calor y algo húmedo en su frente. Abrió los ojos y se topó con el techo de la habitación, adornado con raras molduras. Se giró y algo resbaló de su frente, levantó su mano y era un paño blanco con un grabado verde el cual dejó de lado.

Se terminó de levantar y sintió por unos momentos que el mundo le daba vueltas hasta que enfocó cada figura en su lugar. Miró a su derecha y dio con la puerta de la habitación, para nada estaba en Hogwarts. Volteó a su izquierda y encontró a un hombre observándolo fijamente.

-que bueno que estás despierto-dijo el hombre mientras dejaba un libro que leía de lado, Harry lo miraba sin expresión alguna pues no sabía que le dolía mas, si el hecho de tener el medallón de Merlín colgando de su cuello de nuevo o su cuerpo enteramente aturdido. -¿no temes y quieres escapar?-preguntó el hombre mientras se acercaba un poco, el era un completo extraño para el muchacho y aún así seguía impasible

-¿debo tratar de hacerlo?-preguntó Harry suavemente mientras se quitaba unas cobijas de encima y se paraba, pero no le duró mucho el placer de sentir el suelo pues sus rodillas fallaron. Por fortuna el otro hombre lo detuvo y lo ayudaba a sentarse en la cama

-si yo fuera tú, no haría eso-dijo apacible, entonces Harry no pudo aguantar la curiosidad de preguntar

-¿Quién es usted?-el hombre detuvo lo que estaba haciendo y se quedó quieto como estatua. –pensé que me diría a la primera señor Slythering-dijo Harry para sorpresa del hombre que abrió un poco los labios de la sorpresa y no supo que decir.

-¿Por qué si lo sabías preguntaste?-

-quería ver si podía ser honesto conmigo-respondió con tranquilidad

-sabes quien soy, eres un Gryffindor y aún así ¿no corriste cuando despertaste?-preguntó incrédulo – ¿no has leído en los libros de historia que soy malo?-Harry asintió para mayor sorpresa del fundador

-los libros pueden mentir, en especial los de historia-en ese momento sintió otra vez esa sensación palpitante en su cabeza y se la tomó con ambas manos, Salazar se acercó y lo empujó a recostarse de nuevo

-¿pero como sabías que no era malo?-

-puedo verlo en sus ojos, usted parece una persona asustada y dudosa-admitió Harry mientras con una de sus manos acariciaba el medallón

Salazar estaba muy interesado en lo que podía decirle el muchacho, incluso le pidió que le contara de los hechos más importantes que habían sucedido durante tantos años. No fue una muy larga plática, solo detalles superficiales, pero Slythering estaba muy dudoso sobre su futuro en ese tiempo.

Harry se levantó y tomó su túnica que estaba colgada cerca, se la puso como si nada ante la mirada sorprendida de Salazar.

-¿A dónde vas?-

-tengo que irme-respondió Harry

-pero hace unos minutos ni siquiera te podías parar, ¿Qué cambió en 20 minutos?-se paró y se plantó frente a Harry mientras el muchacho metía uno de sus brazos por los lados de la túnica y de repente se quejó –oh, lo olvidé-dijo Salazar mientras lo jaló a sentarlo de nuevo a la cama, tomó el pañuelo blanco de seda, mojado en algo de agua y lo talló un poco en la herida del brazo.

Harry se quedó callado, eso era extraño.

-no te pregunté como te llamabas-dijo el hombre mientras terminaba y dejaba el paño de nuevo en la mesa de a lado, el joven se paró de nuevo mientras decía

-Harry-extendió su mano –Harry Potter-los dos estrecharon manos

-y dime Harry, se que sabes que estamos en una muy vigilada mansión, sin mencionar que estamos en una dimensión a la que solo Grindelwald puede entrar ¿Cómo saldremos?- en primer lugar, Harry se impresionó por el plural

-¿saldremos?-el mayor asintió -¿usted es aliado de Grindelwald no?-el hombre solo se encogió de hombros

-tu viste que no participé en el ataque, has visto que no te he hecho daño y hemos platicado sobre las costumbres actuales-Harry asentía a cada cosa –me trajeron del inframundo con motivos de guerra, para hacer el mal, simplemente porque los libros de historia dicen que yo era malo, Gellert creyó que sería una gran adquisición a su orden-

-¿orden? Momento… ¿el pudo revivir muertos, planea traer mas?-empezó a caminar algo rápido dentro de la habitación y luego se dejó caer en la cama con ambas manos en los ojos

-¿pasa algo malo?-preguntó Salazar y entonces Harry se levantó decidido

-tenemos que irnos ya-


Caminaban silenciosamente por los pasillos uno detrás de otro, se aseguraban de que no hubiera nadie cada vez que iban a dar vuelta en un pasillo, pero todos estaban reunidos en un gran salón.

Dos puertas negras estaban entre abiertas y Salazar y Harry se quedaron escuchando unos momentos

-¿Quién es el muchacho?-preguntó Grindelwald a cualquiera que le pudiera dar una respuesta, entonces Bellatrix sonrió macabramente

-Harry Potter-respondió y entonces Gellert se levantó de su asiento rápidamente mientras se acercaba a Bellatrix para que les confirmara lo que él había oído

-¿Harry Potter, quien derrotó a Voldemort?-preguntó incrédulo

Del otro lado de la puerta, Salazar preguntaba:

-¿derrotaste a quien?- con un movimiento de mano, Harry le dijo que guardara silencio

-tráiganme al muchacho-ordenó y todos se levantaron de sus asientos

Salazar y Harry corrieron rápidamente a esconderse, debían salir de la dimensión antes de que se dieran cuenta de que no estaban. Salir era sencillo, regresar a la dura realidad no tanto. Harry tomó uno de los brazos de Salazar y juntos desaparecieron de ese oscuro lugar.


La fortaleza de Merlín…

Aparecieron ante un conocido paisaje, por lo menos para uno de ellos. Estaba tal y como lo recordaba, como la última vez que pisó ese lugar. Las cascadas corrían con grandeza a los alrededores, el clima era templado y agradable y en esos momentos ya era de noche.

Salazar admiraba el lugar al que habían llegado, era hermoso y se respiraba paz y tranquilidad, cuando miró frente a sí, se topo con Harry, pero no tenía la túnica de Hogwarts.

-creo que me encantaría saber tu historia-dijo Slythering interesado en el lugar donde estaban y como un muchacho de 16 años tenía tan increíble poder

-¿lo podemos dejar para otro día?-preguntó cansado mientras empezaba a buscar algo o alguien con la mirada.

Recorrieron el lugar de arriba abajo pero estaba vacío. Se encontraba oscuro y tenebroso, parecía no haber sido visitado en un mes, el lugar se mantenía con algunos rastros de la batalla anterior. Cobijas por doquier, algunos platos y vasos, ropa, muñecos de felpa y otros objetos personales.

-pareciera que esto era un refugio-dijo Salazar al ver el desorden y Harry suspiró

-no está equivocado-con un movimiento de mano, todo se guardó o volvió a su lugar. Las luces del lugar se encendieron, las antorchas avivaron sus llamas y el lugar se hizo cálido y reconfortante.

Harry caminó hasta un sillón cercano y se dejó caer con pesadez. Salazar lo acompañó y se sentó con más dudas que al principio, todo ese mundo era extraño y nuevo para él, además de que su reputación fuera pisoteada en la historia.


Hogwarts…

No había rastros de Harry y ya había pasado un día. Era la 1:00 p.m. y el día era oscuro y nublado, con algunos truenos, signo de que pronto empezaría a llover.

Dumbledore no había vuelto ni mandado un mensaje, todos se estaban impacientando de no tener noticias. Lily y James se la llevaban parados en la puerta de entrada de Hogwarts, no perdían la esperanza de ver a Albus llegar junto con Harry, o simplemente ver a su hijo, corriendo hacia ellos.

Lily se recargó en el hombro de James mientras lo abrazaba.

-él está bien cariño-consoló James mientras le acariciaba el cabello –sabes que es un muchacho fuerte-

Escucharon algo detrás de ellos, voltearon y eran Sirius y Regulus quienes se ponían unas capas de viaje y traían unas escobas cerca.

-¿Qué hacen?-preguntó James, entonces su amigo le puso una mano en el hombro, con una sonrisa.

-voy a buscar a mi ahijado-los ojos de James brillaron con esas palabras y Lily sonrió

-gracias muchachos-


Calles de Londres…

Los dos caminaban bajo la lluvia, se refugiaban cada vez que podían de la tempestad pero no les importaba en lo más mínimo mojarse. El mayor admiraba cada edificio, la gente y todo a su alrededor, hasta el cielo le parecía otro.

-me podrías decir ¿Por qué no nos aparecimos en Hogwarts?-preguntó Salazar mientras paraban bajo un árbol, los dos llevaban las capuchas puestas y Harry tenía su uniforme del colegio de nuevo.

-no puedo-contestó mientras se dejaba resbalar al suelo y se recargaba en el árbol, Slythering se acercó rápidamente a él con expresión preocupada

-¿todo bien?-preguntó mientras le levantaba la cara

-en primera no se que hechizo aplicó Grindelwald en mí, y no estoy tranquilo con eso-empezó con una larga lista –estoy preocupado por lo que pueda hacer con ese poder, puede traer muertos, hacer caos y yo…yo…-no continuó, debían llegar a hogwarts lo más rápido posible

Siguieron caminando otro tanto hasta que se encontraron con un perro. Salazar lo miró como algo normal, pero Harry se veía contento por que el animal estuviera ahí. ¿Acaso los perros habían cambiado en mil años?

El gran perro blanco meneó la cola y ladró, se acercó a Harry y este lo acarició.

-gracias por venir-dijo mientras lo abrazaba por el cuello y el perro se quedaba quieto.

Se adentraron en el bosque con extrañas razones, pero Salazar seguía a Harry quien parecía saber lo que hacía. Luego de estar lejos de cualquier humano, Harry se descubrió la capucha y se agachó al perro.

-¿todavía lo puedes hacer?-le preguntó al animal que ladró y enseguida fue rodeado por una luz blanca, iluminó los árboles cercanos por un momento.

Cuando la luz disminuyó, había un hermoso dragón blanco de piel lisa. Salazar se acercó sorprendido al animal, no solo por su color, si no porque se suponía era un perro. El dragón extendió las alas y se agachó lo más que pudo hasta quedar a nivel del suelo.

Harry pasó a su lado y empezó a subir al animal, ahora que lo pensaba, era algo extraño pues nunca había oído de nadie que montara un dragón, tenían que volar bajo un hechizo de invisibilidad. Salazar también subió pero antes de emprender el vuelo, Harry agitó su mano para poner el hechizo, pero no salió nada, solo un pequeño rayo que se desvaneció en el aire.

-no puedo concentrarme-admitió, pero entonces el fundador lo hizo por él.

-no te preocupes-el dragón se hizo invisible junto con los dos magos y ahora si empezó su camino a Hogwarts.


La dimensión oscura…

Los crows se retorcían el suelo por su ineptitud, se habían equivocado con Grindelwald, no les daría el placer de matarlos; primero los torturaría.

-¡¿Cómo se les pudo escapar un muchacho de 16 años semi-aturdido y bajo un potente hechizo confusión?!-todos los crows se miraron entre sí

-¿confusión?-preguntó Bellatrix temerosa

-¡si, así es!-respondió fuertemente -¡Ese muchacho no está conciente de su ser, ese hechizo es un invento mío que utilizo para dar tortura a mis enemigos!-estrechó los ojos y miró a sus crows con ganas de aplicarlo en ellos, se acercó a uno bajito y gordo con cara de rata, algo calvo. Apuntó con la varita a su cuello –sirve para causar dolor hasta llegar a un punto donde…-Peter tragó –mueres sin remedio-

Todos se levantaron entre disculpas y promesas.

-buscaremos la forma de traerlo de vuelta gran señor-dijo Lucius con una reverencia y empezaron a salir uno por uno del gran salón

Bellatrix se quedó unos momentos más.

-¿gran señor?-Grindelwald levantó la cabeza ante el llamado, sus planes estaban frustrados, él no era alguien acostumbrado a la derrota y ahora…un muchacho de 16 años se le había escapado bajo sus narices. –Creo que el muchacho Potter no escapó solo-ante esto, Gellert la incitó a continuar –el señor Slythering no se encuentra en los márgenes de la zona tampoco-

El mago se levantó de su gran asiento enojado, no podía ser que fuera traicionado por uno de los suyos. Cabía en su cabeza la posibilidad de que el león no fuera como lo pintaran, Salazar nunca se mostró muy convencido de su plan, aún cuando le daba tan altas esperanzas de salir victorioso en esta nueva guerra. Pero, se suponía que el Slythering odiaba a los sangre-sucia, ¿Qué hacía con un muchacho cuya madre era así? Quizás solo había salido, no estaba seguro de nada en esos momentos.

Entró ahora un hombre-lobo, uno que la sociedad había dado por muerto, su nombre era "Fenrir" y le traía unas cosas que le había pedido.

El licántropo depositó en una mesa cercana un gran saco cosas adentro, empezó a sacar una por una las cosas, mientras hablaba con voz ronca.

-la copa de la condesa, el collar de la ladrona, el cetro del viejo y la varita del conquistador-puso cada uno de los objetos sobre la mesa, algo que solo ellos entendían en ese momento. –Todo lo relacionado con Lord Voldemort fue destruido, no quedó nada de él, ni siquiera sus restos-

Grindelwald en un principio estaba contento de tener todo lo que necesitaba frente a sí, pero su mirada se oscureció cuando el licántropo le dijo que no había encontrado nada sobre Voldemort. Bellatrix quien seguía en la habitación sonrió y desapareció rápidamente, pero al cabo de unos segundos llegó con un paño manchado de sangre. Gellert lo miró por un momento no sabiendo que decir, pues no entendía la sonrisa de la mujer

-Lord Voldemort tenía la misma sangre que el muchacho Potter-Gellert sonrió descaradamente mientras tomaba el paño de manos de su servidora, tenía todo listo y estaba por comenzar.


Seguían volando sobre el dragón, Harry estaba seguro de que estaban cerca de Hogwarts pero se sentía inquieto. El dejar las cosas así con Grindelwald le daba un raro presentimiento. Ese hombre había conseguido un enorme poder durante el eclipse y aunque él no debía preocuparse por eso, porque por el momento el hombre no lo consideraba un enemigo al cual debiera quitar de su camino; se preocupaba por lo que pudiera hacer su director para acabar con esto.

Pasó su mano distraídamente por su cicatriz, el miedo de volver a su antigua vida estaba más creciente que nunca.

Salazar observaba cada movimiento del muchacho, inclusive podía notar el miedo que sentía pero ¡rayos! En toda su vida, nunca lo había confundido tanto una persona como Harry. Ahora sentía que se quedaba pequeñito a comparación del gran mago que había sido en sus tiempos, las cosas cambiaron, las personas cambiaron, la historia cambió

Podían observar el castillo de Hogwarts a lo lejos y el dragón apresuró el paso para llegar de inmediato. Cruzaron el lago negro y los escudos protectores de la escuela, aterrizaron suavemente varios metros de la entrada.

La lluvia seguía azotando cada vez más fuerte, al bajar de Hedwig, Harry pudo notar que había dos personas en la puerta. Obviamente era una de ellas su madre por el cabello rojo que se notaba sobre todas las cosas, la otra seguro su padre porque no imaginaba a su madre abrazada de otro hombre.

-¿quito el hechizo?-le preguntó Salazar a Harry y el muchacho asintió.

De la nada, un gran dragón blanco apareció ante la vista de todos aquellos que miraban hacia afuera del castillo, a su lado, dos personas.


Lily ya había visto ese dragón con anterioridad, no tenía comparación. Con sus esperanzas en alto, se soltó de su esposo y comenzó a correr en medio de la lluvia, James no tuvo más remedio que seguirla. Ambos corrían rápidamente acortando la distancia entre ellos y a quien querían ver. Pronto quedaron frente a frente y Lily lo abrazó fuertemente.

-¡Harry! Por dios…Harry-lo envolvió en un gran abrazo mientras susurraba muchas cosas, James se le unió y juntos lo abrazaron sin prestar atención a la otra persona por el momento.

James se despegó y miró a los ojos a su hijo solo para asegurarse que era él, la lluvia corría por sus rostros pero nunca podría confundirlo. Tenía unos raspones, se veía cansado pero era Harry.

El muchacho se sintió seguro de nuevo, no es que con Salazar no lo hubiera estado, pero estar con su familia lo ayudaba a tranquilizarse, así que decidió dejarlos encargarse del asunto y cerró los ojos para poder descansar.

James sintió que su hijo se desvanecía en sus brazos y rápidamente lo levantó ante la mirada preocupada de Lily.

-solo está exhausto-dijo un hombre que estaba cerca de ellos sobresaltándolos

-¿Quién es usted?-preguntó James


otro final cardiaco? jaja

que tal?!

tienen a una autora super contenta escribiendo...deberían sentirse orgullosos.

por que actualizé? primera: Hoy es mi graduación! wii, segundo: ando super feliz por que no me mataron! tercera: les había dicho que me encantan sus reviews?

ahora a la información:

sin duda que Salazar Slythering bueno es un cambio drástico...aunque pueden esperar eso y más en este fic.

se que tienen unas dudas sobre lo que le llevó fenrir a Gellert, pero...muajajajaja...no sabrán de que trata hasta en unos capítulos.

esto cada vez se pone más difícil...(me refiero a los problemas de la historia) y todavía falta lo peor.

miles de gracias por todos sus reviews, hacen que me sonroje.

¿acaso tengo que ponerle un virus a la tachita de arriba para que dejen sus comentarios? no insinuo que le haya puesto un virus que destruye archivos, quema computadoras y que incendia discos duros...¿como piensan eso de mi?...aunque...bueno. "causa y consecuencia"

nos vemos en los reviews...

anypotter