N/A: tarde muy tarde, lo sé, pero… aquí está..

Combo complis 2x1 si no leyeron Fairy tales, les espera :D

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y Kathy Reichs, solo somos dueñas de nuestra super imaginación *cries* porque si fuésemos dueñas de Bones este capítulo no estaría publicado aquí, lo estarían viendo en la pantalla de sus televisores.

-

__________________________________________________________________________-

Cap 7

En el avión camino a Washington, Brennan dormía. Y soñaba. Mientras en el Jeffersonian esperaban impacientes sin imaginar, tan solo Ángela, todo lo ocurrido entre ellos. Booth aprovechaba los últimos momentos para tocarla; le acariciaba el pelo, la mejilla, le besaba la frente… ella no había soltado su mano en ningún momento. Unas pequeñas turbulencias hicieron que se despertara y al ver el rostro de su "compañero" sonrió.

-¿Aún no llegamos?-

-No, media hora más y estaremos de regreso a casa- sonrió

-¿Y no podremos ni besarnos, ni abrazarnos, ni nada?-

-Si podremos, pero tendrá que ser en privado, no quiero que nos separen…-

-No va a ser sencillo, Seel…- le miró con tristeza y se acercó para besarle.

-Lo sé…- la abrazó- Pero existen los armarios del Jeffersonian, las salas de interrogatorios y nuestros departamentos-

-Y el coche, y los hoteles…- sonrió- Por cierto, gracias.-

-¿Gracias por qué?-

-Por no haber dejado de buscarme durante tanto tiempo. Por encontrarme.-

-Tenía que hacerlo, no podía dejar que te alejaras de mí-

-Te quiero, Booth- susurró acariciándole la mejilla.

-Y yo a ti…- le besó la frente, luego de unos minutos volvió a hablar- Creo… que iré al baño- sonrió- Ya vengo…-

-Espera, te acompaño- le cogió de la mano- Aunque yo iré al de mujeres, claro- sonrió.

-Ok, vamos…- cuando llegaron al sitio Booth entró – Ya vengo…-

Cada uno entro al baño correspondiente, pero Brennan terminó primero y espero fuera, apoyada en la puerta del servicio de mujeres. Cuando Booth salió, lo cual le pareció una eternidad y a penas fueron cinco minutos, sonrió tiernamente, sin moverse de su posición.

-Por fin…-

-Tampoco me he tardado mil años- rió el- ¿Vamos?-

-No, espera…- le sujetó de la camisa- …solo un poco…-

-¿Qué va a hacerme Doctora Brennan?-

-Cuando bajemos de aquí no voy a poder tocarte, ni besarte, ni mirarte a los ojos…quiero aprovechar unos minutos, no demasiados… si el agente especial Booth está de acuerdo, claro.-

-Pues en ese caso, tiene permiso para hacerme lo que quieras…-

Le llevó hasta dentro del baño y allí no se anduvo con rodeos. Fueron besos y caricias lo que se repartieron durante un corto tiempo. Y miradas, muchas miradas repletas de amor. Y silencios. Les gustaba estar así, callados, frente a frente, mientras notaban el ligero tacto de sus pieles. Por suerte para ambos, en los viajes de ese tipo nadie se daba cuenta de nada; los pasajeros dormían, leían, escuchaban música…pero nunca se percataban de la ausencia de nadie.

-Huesos… ¿Y si vienen al baño?- ella lo seguía besando-Dios… ¿Y si nos descubren?-

-Decías que podía hacerte lo que quisiera… ¿no?- le desabrochó el primer botón de la camisa- ¿Me vas a ayudar?-

-Piensas ha… ¿Aquí en el baño?...-

-¿Está mal?- se detuvo, mirándole con ojos de buena chica- ¿Está prohibido?-

-Pues…- balbuceó- Mierda… me has puesto nervioso-

Temperance rió, también algo nerviosa.

-Lo siento, cielo- le acarició la mejilla- No tenía ni idea de que aquí… bueno…entonces paramos.- comenzó a abrocharle la camisa.

-No… ya comenzaste- la cogió de la cintura- Tendrás que terminar…-

-Pero que indeciso es mi hombre…- bajó sus manos hasta el cinturón, sonriendo pícaramente- No tenemos demasiado tiempo…-

-Mmm… Exactamente- miró su reloj- Veintidós minutos-

Y veintidós minutos fueron. Corto, pero intenso. Cuando mejor son las cosas, menos duran. Aterrizaron en DC justo a las siete de la tarde. Ángela, que había quedado en recogerles en el aeropuerto, ya estaba impaciente por ver que sus amigos no aparecían a través de la puerta acristalada y de repente los vio. Brennan soltó la mano de Booth y sonrió a su mejor amiga, la cual se acercó lo más rápido posible a abrazarla; Brennan correspondió emocionada.

-¡Angie! Angie…¡Cuánto tiempo! No puede ser…- decía mientras esta la estrujaba.

-Cariño, yo también me alegro de verte… pero me estas dejando sin aire- rió.

-Perdón- se soltó- ¿Cómo estás? Te veo muy guapa… ¿Qué has hecho en mi ausencia?-

-Todo bien, ¡pero qué importa lo que hice yo!... quiero que me cuentes TODO lo que hiciste en este tiempo…-

-Estuve sola e intentaba entretenerme con cualquier cosa. Que hice hasta yoga, Angie…- miró a Booth y sonrió- Después ya no.-

-Claro Ángela no ves que soy la entretención ambulante- sonrió con orgullo- Por eso todos me quieren…-

-Lo sé Booth- dijo la artista riendo- ¿Qué tal si nos vamos ya?- comenzó a caminar hacia la salida- ¿Dónde los dejo? ¿Se quedarán juntos?-

-A mi me dejas en el Jeffersonian, que necesito trabajar. ¡Ya mismo!- sonrió- ¿Tú te quedas conmigo, Seel, o vas a irte a casa?- dijo rodeándole por la cintura.

-¿Piensas trabajar a las siete de la tarde? ¡Estás loca!, no vas a ninguna parte…-

-¿A no? ¿Y qué vas a hacer? ¿Secuestrarme? Una situación un poco paradójica siendo agente del FBI.- rió, acercándose hacia su rostro- Yo voy a trabajar- le susurró antes de seguir andando.

-Como quieras…- dijo él algo decepcionado –No me quedará de otra que dormir en el sillón de tu oficina…-

Treinta minutos después Booth y Brennan entraban al laboratorio con un par de cafés y rosquillas en la mano, ya que Booth insistió en que si no paraba a comprarlas moriría de hambre toda la noche, él se acomodó en el sillón y se cubrió con una manta mientras ella revisaba los millones de mails y carpetas que habían en su escritorio producto de su larga ausencia. A eso de la medianoche Booth cayó totalmente rendido, quedándose dormido en el sofá abrazado a uno de los cojines mientras Brennan aun seguía trabajando.

Una hora después, también cansada, se acercó hacia Seeley. Cuando lo vio tan dormido lo cubrió con otra manta mientras se acomodaba a su lado. Después lo besó. Él se movió, abriendo un poco los ojos.

-¿Ya es de día?- preguntó aun medio dormido.

-No, perdona cielo, no quería despertarte. Sigue durmiendo…-

-Ven acá- le hizo un espacio para que se acomodara mejor en el sillón- ¿Ya terminaste?-

-Sí. Había tanto acumulado que por poco me ahogo…- sonrió- ¿Estás cómodo aquí?-

-Si… estoy cómodo en cualquier lugar si estoy contigo-

-Ay, cielo- le acarició el pelo, después le besó en los labios- Entonces… ¿vas a seguir durmiendo?-

-Eso depende…- la besó- ¿Vas a dormir tu también?-

-Mmm, pues….- se levantó- ¿quieres dar una vuelta? ¿Te llevo a algún lado del Jeffersonian?-

-Está bien- se levantó del sillón sonriendo - Sorpréndeme…-

Temperance le agarró de la mano y lo dirigió a su antojo por todo el Jeffersonian. Le obligó a cerrar los ojos. Y entonces entraron a la parte del museo. Intentó pasar desapercibida por el guardia de seguridad de la zona. Una vez en el lugar elegido, cerró la puerta.

-Ya puedes mirar…- sonrió- ¿Qué te parece? La cama de Cleopatra… este lugar me lo indicó Angie…-

-Wow, es precioso…- miraba asombrado- Pero si te lo indico Ángela solo puede significar una cosa…-

-¿Qué? ¡¡No!!- sonrió- ¿Por quién me tomas? Yo no soy Angie… -

-Claro que no lo eres, ella es una clase de…- puso cara de estar pensando- Aprendiz tuya- rió- Entonces… ¿Nos sentamos aquí a mirar lo bonito que es el techo?-

-Claro…- dijo en voz baja, empujándolo hasta sentarlo en la cama. Después se quitó la camisa y la lanzó al suelo.

-Mmmm… ¿Esta es una nueva forma de mirar el techo?- bromeó- ¡Ya se!... es más cómodo…-

-¡Ajá! Eso es. Una nueva forma de mirar el techo. Cómoda, divertida, entretenida… - se sentó sobre él, haciendo que colocase sus manos en la cintura de ella- ¿Qué me dices? ¿Te animas?-

-Pues claaaroo… qué mejor que mirar el techo- levantó la vista.

-Seel…- sonrió, acariciándole los labios con un dedo- No hables más. Actúa…-

-Que conste que tú lo pediste…- sonrió antes de comenzar a besarla apasionadamente.

Y ahí empezó lo que fue el comienzo de una fantástica noche bajo el techo del Jeffersonian. Tan fantástica que no finalizó hasta la madrugada. Quedaron dormidos bajo las sábanas de una magnífica cama, una cama con historia, con pasado y con presente, y por supuesto con futuro. No habían pasado demasiadas horas cuando unos golpes despertaron a Temperance. Entonces se percató de dónde estaba. Se envolvió la sábana al cuerpo pero no le dio tiempo a avisar a Booth del error que acababan de cometer… y de pronto una figura apareció tras unas enormes estatuas egipcias.

-¡Ángela!- susurró Brennan, asustada y agradecida a la vez de que no hubiera sido otra persona.

-¡No me lo puedo creer!... Temperance Brennan siguiendo mis pasos…¡¡INCREIBLE!!-

-¡No! ¡¡No es así!! Y baja la voz, por favor- le hizo una señal con la mano- Pasamos la noche aquí y necesitábamos un lugar para dormir. No es lo que parece.- se miró- Mierda… si no estuviera desnuda sonaría más creíble, ¿verdad?- preguntó con resignación.

-Ajá… mira, me voy ¿Ok?, pero debes contármelo TODO, ¿Me oíste?-

-Angie, intenta que nadie entre mientras nos vestimos ¿vale? Y gracias- la besó en la mejilla- Gracias por entrar tú primero.-

-No te preocupes nadie entrará aquí…- se dirigió hacia la puerta y se fue.

Se acercó a Seeley y lo movió despacio.

-Tsss… Booth…- lo besó- Booth, despierta. Booth, son las 7, acaban de abrir el laboratorio, rápido…-

-Nooo… cinco minutos más por favor- dijo abrazándola.

-Escúchame, cielo… ¡ya hay gente en el Jeffersonian! Nos van a descubrir. ¡Levántate!-

-¡¡Ya!! Ya oí…- dijo mientras se tapaba como podía para empezara a buscar su ropa que estaba repartida por toda partes.

Se vistieron rápidamente y acomodaron todo lo que se había desordenado o caído de su respectivo lugar la noche anterior, luego de eso se dirigieron a la oficina de Brennan donde Ángela les había dejado un par de cafés y unos sándwiches para que desayunaran, Booth los cogió y le propuso a Brennan ir a cambiarse a sus departamentos, no podían estar con la misma ropa del día anterior.

Dos semanas en la realidad. Dos semanas en DC y todo volvía a ser como antes; bueno, no todo. La relación de Booth y Brennan era desmesurada. Aprovechaban cada momento que pasaban juntos, e incluso comenzaba a aprender a manejar la situación cuando no estaban solos. Sabían mirarse e incluso darse un beso cuando los demás no miraban, pero esa suerte no estaría ahí siempre.

El nuevo caso seguía su rumbo.

Temperance seguía trabajando. Booth también lo hacía. En el Jeffersonian, Cam le actualizaba la información sobre la autopsia a la Doctora. Su "compañero" esperaba detrás. Y la miraba.

-Eso es todo por ahora, Brennan.-

-No podemos saber cómo murió.-

-Todavía no. Deberías ir con Booth a hablar con los padres de la chica.-

Ella giró la cabeza y sonrió, mientras bajaba las escaleras hacia la salida del laboratorio.

-Deja de mirarme así…- le susurró antes de salir.

-No te miraba a ti… estaba mirando a Cam- sonrió burlesco.

-¿Ah sí?- dijo nada más meterse en el coche- Explícame eso.-

-Pues nada- sonrió- Simplemente la estaba mirando-

-Pues yo juraría que tus ojos volaban en mi dirección, pero si tú dices que no….no te lo voy a discutir.- guardó sus cosas en la guantera.

-Mira Brennan déjame decirte…- la miro fijamente a los ojos- Que tienes toda la razón, te estaba mirando a ti, ¿A quién mas iba a ser?-

-A cualquiera. ¿No? Los ojos están para eso, para mirar.- sonrió.

-¿A sí?- preguntó- Al primero que vea que estas mirando le disparo en la frente-

-¿En serio?- rió, agarrándole de la mano- Entonces ya puedes empezar…- dijo antes de besarle.

-Yo no cuento, a mi me puedes mirar todo lo que quieras…- fue su turno de besarla.

De camino a casa de los padres de la víctima, ambos pensaban en una forma de explicar todo lo sucedido. Entre tanto pensamiento sucedían algunas miradas. Pocos besos, pues su comportamiento seguía siendo todo lo discreto que ellos mismos permitían. Eso sí, ciertas caricias bailaban sobre las rodillas de ambos, aprovechando el parón de los semáforos. Estaban en un duelo por el control del volante cuando se detuvieron en la estancia de aquella familia y Brennan tuvo una sorpresa no demasiado agradable.

-Ya te digo que la próxima vez conduzco yo, Seeley.- bajó del vehículo dando un portazo- Oh, dios…-

-¡Tempe!, ¿No me vas a dar un abrazo?-

-¿Qué haces aquí?-

-Pensé que te alegraría verme- sonrió – Ahora soy tu nuevo compañero-

-Será una broma… mi compañero es Booth.-

-Pues no lo es, me he reintegrado, he venido para quedarme y recuperar todo lo que dejé aquí-

-¿Todo lo que dejaste a…?- se dio la vuelta- Es una auténtica locura.-

-No lo es…- se acerco a ella

-Sully… déjanos trabajar.- susurró, mirando a Seeley por encima del coche y haciendo un gesto para que la salvara de aquella conversación.

-Trabajemos entonces, ya tendremos tiempo de hablar de nosotros y ponernos al día-

-Vaya vaya- dijo Booth cuando llegó hasta ellos- ¿Y a ti que te trae por acá?-

-Soy tu nuevo compañero… genial ¿No?-

Su presencia claramente los incomodaba, aun mas a Booth, sabía que Sully había regresado con un propósito bastante definido para su gusto, pero no iba a dejar que nadie la separara de él, por mucho que ellos dos hubiesen tenido algo en el pasado, por mucho que ella estuviese al borde de irse lejos con él.

Sully trataba por todos los medios de quedarse solo con Temperance pero la situación definitivamente no estaba a su favor, Booth se las empeñaba en aparecer justo en el momento menos oportunos y si no era él, era ella la que lo buscaba, casi desesperadamente como si no quisiera quedarse a solas con él. Siguieron trabajando en el caso hasta que milagrosamente caminó hacia el despacho de su "compañera" y vio que Booth no estaba ni remotamente cerca, era la oportunidad que había estado esperando desde que llegó.

-Estoy trabajando- dijo Brennan al escuchar los pasos, estaba completamente concentrada en su trabajo, apoyada en su escritorio y con la mirada fija en el ordenador.

-Si mal no recuerdo siempre tenías tiempo para mí, no creo que ahora sea distinto-

-Sully…- dejó lo que hacía para mirarle- ¿Eres omnipresente? ¿Qué quieres ahora?-

-Hablar, saber que has hecho en estos mmh tres años que no hemos estado juntos.-

-Vivir, por supuesto. Trabajar. Ya me conoces.-

-Claro… ¿Qué harás esta noche?- se acercó a ella poniendo una mano en su hombro- Podríamos recordar los viejos tiempos-

-Estoy ocupada- apartó su mano- Además, ya tenía planes.-

-¿Con Booth?- rió- ¿Sabe el FBI que te estás acostando con él?-

-¿Qué?- su cara de asombro fue más que evidente- ¿Qué narices estás diciendo? ¿De dónde te has sacado eso?- pasó de estar asombrada a estar enfadada- ¿Y quién te crees que eres para venir después de tanto tiempo con esos comentarios?-

-Por favor Temperance, sabes que es verdad lo que digo ¿Lo sabe el FBI o no?-

-No es asunto tuyo. Mi vida no es asunto tuyo. No tengo por qué explicarte qué relación tengo con Booth- se levantó, andando hacia él.

-Yo creo que sí, cuando me fui jamás quedamos en que ya no éramos nada-

-Yo lo di por terminado. Y ahora, por favor, me gustaría seguir trabajando…-

-Bueno bueno, lo dejaré hasta aquí… por ahora- se acercó a la puerta de la oficina- Recuerda que el FBI no acepta relaciones amorosas entre compañeros de trabajo- rió antes de salir completamente de ahí.

-¡Imbécil!- gritó, sin recordar donde se encontraba. Después miró la pantalla de su ordenador y comenzó a recoger sus cosas.

Después de salir a toda prisa, siendo el centro de atención en el Jeffersonian, cogió su coche y lo condujo hasta casa de Seeley. Ahora más que nunca deseaba besarlo. Pasar tiempo con Sully le hacía ver lo buena que había sido su decisión, lo agradecida que estaba por haberse marchado. Llamó a la puerta de su novio como si no hubiera mañana, hasta que apareció ante ella con esos bóxers y ese imponente torso descubierto.

-Quiero hablar.-

-Huesos yo…- le dijo mientras la hacía pasar-Yo… entiendo si es que quieres estar con él, de alguna manera sabía que esto pasaría algún día y…-

-¿¿Qué??- dejó su bolso en el suelo y cerró la puerta de un "taconazo", después le besó. Un beso intenso en el que llevaba pensando durante todo el camino.- Es de ti de quien estoy enamorada…-

-¿De verdad?- la miró a los ojos- Prométeme que no te irás con él, que no te interesa…-

-Te lo prometo. Acaba de estar en mi despacho y venía a decirte que lo sabe… sabe que estamos juntos y no sé cómo se ha enterado.-

-Es imposible que lo sepa…- la abrazó- Solo está jugando, intenta atraparnos pero no lo logrará-

-¿Sabes que quiero estar siempre contigo?- dijo en voz baja, acercando a tientas su mano hasta la de él, para entrelazarlas.

-¿A sí?- la miró a los ojos- Cásate conmigo…-

Ella mantuvo la mirada con ese ligero parpadeo que anunciaba su sorpresa. No se lo creía. Tampoco se creía la respuesta que ahora mismo había cruzado su mente tan veloz cómo había sido la proposición de Booth.

-¿Qué has dicho?- movió la cabeza, intentando concentrarse de nuevo- Repítelo, por favor.-

-Dije…- se puso de rodillas-…que te cases conmigo-

-Sí- dijo con avidez, sujetando el rostro de Seeley con ternura- Seré tu mujer.-

-¿De veras?- la miró serio- Dame un momento…- y se fue corriendo al baño, segundos después volvió con una cajita bastante antigua- Lo tengo guardado desde hace años, estaba esperando a la persona y el momento perfecto… era de mi abuela- dijo nervioso- Espero que te guste-

-Seeley, es precioso…- sonrió- No sé qué decir…no me han entrenado para esto. Yo… yo nunca esperé que algo así me sucediera… - le miró con timidez- ¿Tengo… tienes que ponérmelo para cerrar el trato?-

-Bueno… si, digo solo… solo si de verdad lo quieres…-

-No encuentro mejor respuesta que la que ya te he dado… - sonrió, acercándose hacia su rostro para besarlo.

-Gracias- le dijo antes de besarla con ternura.

Y entre uno de sus fugaces besos, a ambos se les ocurrió la mejor forma de todas las existentes de cerrar una petición tan importante como es el matrimonio. Las caricias de Seeley nunca habían sido tan embaucadoras y furtivas; las de ella nunca tan tiernas y especiales. En busca de la perfección más absoluta, intentaron ver el cielo antes de llegar a él; ninguna de las estrellas había brillado tanto como ahora. Quizás el amor esté sobrevalorado, pero aún así, cuando se siente de verdad, es como la magia: increíble, poderosa y capaz de parar el tiempo. Tiempo que avanzaba lentamente sólo por ellos. Tiempo que se atrevía a regalar tiempo. Un tiempo que, gracias a un sí, se había convertido en una palabra: siempre.

N/A: los reviews son gratis!!!!