Muy bien amables lectoras y lectores de FF, acá está el nuevo capítulo de esta historia. Un aviso importante -aunque los que leyeron el adelanto sabrán que es-, este apartado contiene LEMON.

Mis agradecimientos a: kusajishi-chiru perdona, pero esa era mi intención, la de dejar picada a la audiencia, acá está el nuevo capítulo; EthereldCrow tu comentario fue el segundo para la vez anterior, y no importa si tu review es corto, el punto es que pases por acá, saludos; Sakura-Jeka al igual que tú, también me reí con las burlas que recibió Ichigo, sin embargo, todo lo soporta con tal de estar con Rukia, ya pronto verás más revelaciones; Akemi227-chan gracias por estar pendiente de esta adaptación/ficción,espero que para este capítulo también puedas comentar -me refiero al IchiRuki XXX-; ShinigamiJazzDark89 aquí tienes el nuevo capítulo de esta historia, y si, tienes razón al decir que solo hay fanservice de aquella -o como la mayoría le dice "Melones-Chan"-; ACCHB acá esta la continuación de "En Defensa De Amor", disfrútala y de paso coméntala, saludos; Claw-13 aquí tienes tu dosis IchiRuki, que hoy está algo fuertecita, ya verás que otras situaciones les depara a este par; y Clan Yuki tranquila amiga, acá está tu dosis IchiRuki grado M, y yo también te entiendo si no dejas comentarios, pues yo también paso a full.

Había dicho que si tenía 10 reviews para el capítulo anterior, subiría el de hoy. Pero no podía dejar las cosas como estaban, así que después de ocho comentarios, decidí actualizar. Aunque esta vez espero que pasemos de los 45 reviews (hay 38 hasta el día de hoy).

Por cierto, no me culpen si sufren de hemorragia nasal o ataques al corazón. Aunque desde ya les aviso que además de este lemon, hay otro más en camino. Sin más charadas… Buena lectura.

Disclaimer: Para mi desgracia ni Bleach ni el IchiRuki me pertenecen, todo es obra de Kubo Tite. Tampoco esta historia es mía, el crédito es para la escritora estadounidense Lori Foster. Lo único realmente mío, es la adaptación y el trabajo que hago al reajustarla a Bürichi.

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Capítulo 07

Recapitulando…

-Muy bien. Me olvidaré de los libros si prometes decirme lo que te gusta.

-Me gustas tú...

-Ya sabes a lo que me refiero...

-La forma en que me estás hablando me lleva a pensar que mis fantasías se van a hacer realidad en cualquier momento, lo que hace que me sienta a punto de explotar... Sin embargo, hay algunas cosas de las que me gustaría que habláramos antes de que nos distraigamos.

"¿Distraerse?", pensó ella. "¿Así era como llamaba Ichigo al hecho de hacer el amor con ella?" Muy incómoda, Rukia le preguntó:

-¿A qué te refieres?

-A la foto... Y por qué diablos has tenido que traértela.

oOoOoOoOoOo

Bendito fuera el bueno de Kon. Eligió precisamente aquel momento para comenzar a ladrar. Rukia se incorporó para ver que una perra de raza golden retriever bastante grande se había acercado a olisquear al pequeño chihuahua. Ella trató de levantarse inmediatamente, completamente alarmada, pero Ichigo la detuvo.

-Es Phyon. Es una perra muy buena, conejita. No le hará daño.

Efectivamente, la perra comenzó a juguetear con Kon, a pesar de que este la recibió algo agresivamente. Phyon comenzó a correr todo lo que le permitía su correa para que el chihuahua la persiguiera. Este se esforzó tanto por alcanzarla que se tropezó con su propia nariz y consiguió dar una voltereta completa sin parar. Cuando se quedó sin correa, comenzó a aullar, por lo que Phyon regresó corriendo al lugar en el que él se había quedado.

-Creo que Kon está enamorado -comentó Rukia, con una sonrisa.

-Pobrecillo. Me pregunto si Phyon guardará fotografías de otros perros sólo para volverlo loco.

Rukia se volvió para mirarlo. "¿Estaría celoso?". No. Aquello era absurdo. El Gobernador Fujikata representaba valores morales para ella, NO un atractivo sexual. Ichigo debía comprenderlo.

Él la levantó y se puso de pie. Los perros seguían jugando y estaban armando un buen jaleo. Sin embargo, Rukia no les prestó atención. Ichigo acababa de agarrarse el bajo de la camisa y se disponía a sacársela por la cabeza. Ella ni siquiera parpadeó. La parte superior de su cuerpo era muy hermosa. El vello naranja cubría su bien formado torso. Tenía unos esbeltos y prominentes músculos en los hombros, que se marcaban con cada uno de los movimientos con los que doblaba la camisa y la co locaba encima del respaldo de la silla. A continuación, flexionó un hombro y comenzó a hacer girar la cabeza.

-¿Qué estás haciendo? -preguntó Rukia, casi con la boca seca.

-Aquí hace bastante calor y me encuentro algo rígido tras haber saltado de tu maldito balcón tantas veces.

De repente, cuando se giró, Rukia vio que tenía un hematoma sobre las costillas.

-Ichigo, ¿qué te ha ocurrido ahí?

-Nada. Debió de ser cuando golpeé el suelo al abalanzarme sobre él. No tenía ni idea de que hubiera tantas piedrecillas por todas partes.

-Lo siento mucho...

-No tienes por qué sentirlo, Kia... -susurró él. Entonces, comenzó a desabrocharse los pantalones. Rápidamente, Rukia dio un paso atrás-. Voy a cambiarme antes de que tengamos nuestra pequeña charla sobre esa fotografía. Volveré en un segundo.

"¿Cambiarse? ¿Y qué iba a ponerse? ¿Menos ropa?", meditaba ella. Ya lo pasaba Rukia bastante mal cuando en el gimnasio sólo llevaba unos pantalones cortos, una camiseta y unas deportivas. Sin embargo, en el gimnasio siempre estaban rodeados de gente. Allí no había nadie. Estaba segura de que, si Ichigo comenzaba a exhibirse, ella se convertiría en la agresora.

Él tardó sólo un minuto en regresar.

-¿Tienes hambre, Kia?

Miró a su alrededor y, automáticamente, dio un paso hacia él. Aquel hombre destilaba atractivo sexual. Llevaba unos pantalones cortos y nada más, lo había hecho aposta el muy... Se dio cuenta de que nunca antes lo había visto descalzo. Tenía unos pies grandes, salpicados de vello naranja y tan sensuales como el resto de su cuerpo.

Lentamente, Rukia permitió que su mirada fuera subiendo. Fue admirando cada centímetro de su cuerpo. Pantorrillas musculosas y con vello naranja claro. Bonitas rodillas. Muslos increíbles...

El corazón se le aceleró. Ya sabía de primera mano lo fuertes que tenía los muslos. Tragó saliva y siguió subiendo. Entonces, vio el inicio de los pantalones cortos. Un poco más arriba vio... ¡Kami-Sama! Rukia dejó escapar un suspiro, que fue en parte un silbido y en parte una exclamación. En circunstancias normales, se habría sentido escandalizada consigo misma por su comportamiento tan poco femenino, pero el suave algodón le moldeaba el sexo de una manera que... Ichigo tenía razón. Los preservativos pequeños no le habrían servido (N/K: Ya sabemos que TODO en él es grande, *¬*).

Cada vez le resultó más difícil respirar. Como una mujer inteligente, educada y moderna, sabía que el tamaño no importaba. Aquel no había sido en absoluto su problema con Grimmjow. Entonces, ¿por qué parecía haber explotado un volcán en su interior?

Mientras lo miraba, incapaz de apartar los ojos, algo vibró. Fascinada, observó cómo Ichigo comenzaba a tener una erección. Se llevó una mano a la garganta. Ichigo, en cambio, no se movió.

Rápidamente, decidió que sería más fácil continuar su viaje visual en vez de concentrarse en aquella parte en concreto. Admiró la firmeza de su abdomen. Aquello no la ayudó en lo más mínimo. El vello que le cubría el vientre parecía tan suave que sintió la tentación de acariciarlo. Lo deseaba tanto...

En aquel momento ya no le importaba si se excedía. ¿Cómo podía retener una mujer el pensamiento racional cuando se veía enfrentada a tal provocación? Estúpida fresa provocadora…

Había deseado a Ichigo casi desde el principio. Cada día, los sentimientos parecían hacerse más fuertes. Aparte de su agudo sentido de la cautela y la decencia, no parecía haber razón alguna para esperar.

Se acercó a él. El Pelinaranja lanzó un gruñido de anticipación. Saboreando el momento, Rukia le colocó las manos en los costados, gozando con el tacto de la cálida piel, tan tensa sobre los fuertes músculos, y comenzó a acariciarlo.

-Quiero tocarte, Ichigo -susurró.

-Hazlo.

"¿Cómo era posible que una simple palabra pudiera parecer tan provocativa?". Cuando volvió a mirarlo, vio que la erección que tenía era plena. Muy plena. "¿Y sólo por tocarle la cintura?"

-¿Te gusta? -le preguntó, intrigada.

-Sí...

Envalentonada por sus palabras, Rukia le rodeó la cintura para llevar las manos hasta la parte inferior de la espalda, muy cerca del trasero. Aquella postura la hizo acercarse al tórax.

-Hueles tan bien, Ichigo...

-¿Es ahí donde de verdad quieres tocarme, Kia?

-No -admitió ella.

-Ya me parecía...

-Estamos en el jardín...

-No puede vernos nadie.

-Pero...

-Soy un hombre, no un colegial. Puedo controlarme. No ocurrirá nada a menos que tú lo digas. Siéntete libre para tocarme todo lo que quieras y detenerte cuando lo desees.

-¿Me besarás mientras lo hago?

-Será un placer, conejita...

Aquel beso fue diferente. Rukia no se dio cuenta de que él se había estado conteniendo, de que, hasta aquel momento, no había sentido toda la carnalidad que podía haber en aquel contacto. Fue un beso devorador, apasionado y abrumador. Le haría el amor en aquel momento. Ichigo lo comprendió y gozó ante las perspectivas.

Una y otra vez, le introdujo la lengua entre los labios, acariciándola seductoramente. Ella se sintió consumida por el deseo. A pesar de todo, no se olvidó de su cometido. Comenzó a acariciarle suavemente el ombligo. Sintió que el vientre se le había puesto muy rígido y que parecía ponérsele más duro a medida que ella le iba tocando más, tanto que parecía granito más que carne. No obstante, el vello era tan suave y naranja como había imaginado.

Al fin, consiguió encontrar la cinturilla de los pantalones. Tocó el suave algodón y, por fin, la firme y larga solidez de su pene. Los dos gruñeron de gozo.

Ichigo tensó los dedos y apartó la boca de la de ella para poder tomar aire.

-Eso es, Kia...

Rukia se podría haber pasado una hora explorándolo. La fascinaba a muchos niveles. Recorrió suavemente la longitud de su masculinidad, midiéndolo. Entonces, sin que pudiera evitarlo, bajó un poco más la mano y acogió en la palma los testículos. Oyó que él gemía de placer.

-Tranquila...

-¿Así?

-Sí...

De repente, él volvió a besarla, tan apasionadamente que Rukia se olvidó de lo que estaba haciendo. Le soltó y fue a rodearle el cuello con los brazos, al mismo tiempo que él la abrazaba con los suyos. Tenía los labios henchidos y la cabeza le daba vueltas. Entonces, Ichigo le agarró el rostro y comenzó a darle suaves besos en la barbilla, en las mejillas, en la frente...

-¿Sabes lo que creo, Rukia?

-¿Qué?

-Que es justo que ahora me toque a mí... Creo que te encantará que te toque, te lo prometo, aunque, para ello, deberíamos ir al interior de mi apartamento... Mira, Kon se ha quedado dormido con su amiga.

Rukia giró la cabeza y vio que Phyon se había quedado dormida de costado, sobre la gruesa hierba. Kon estaba acurrucado a su lado. Componían una imagen tan adorable que Rukia sintió que el corazón se le deshacía y que los ojos se le llenaban de lágrimas.

-Esta noche -susurró Ichigo a su oído-, quiero dormir acurrucado a ti igual de cerca.

No le dio oportunidad alguna de responder. La tomó en brazos y la llevó al interior del apartamento.

-Kon...

-Deja que disfrute de su libertad en el jardín. Dejaré la ventana abierta. No tengas miedo, conejita. Lo oiremos si nos necesita.

Cuando llegó a la cama, se tumbó encima con Rukia aún en brazos. Ella había conocido antes su fuerza, pero no por ello dejó de sorprenderla. La trataba como si fuera tan ligera como una pluma.

-Creo que llevas puesta demasiada ropa. Kia -susurró-. ¿Qué te parece si te lo quitamos todo?

Antes de que Rukia pudiera pronunciar palabra alguna, Ichigo ya le había sacado la blusa por la cabeza.

oOoOoOoOoOo

Ichigo sabía que, si le daba mucho tiempo para considerar las cosas, ella decidiría que no era adecuado que hicieran el amor a media tarde y con la ventana abierta. Sin embargo, estaba cansado de darle tiempo. Y es que él se había dado cuenta de que Rukia se sentía muy cómoda tocándolo sexualmente e Ichigo estaba seguro, aunque ella no lo supiera, de que tendrían un futuro juntos.

En el momento en el que le quitó la blusa, extendió las manos para agarrarle el broche del sujetador. Oyó que ella tenía la respiración entrecortada y sintió la urgencia de sus uñas sobre la piel de los antebrazos.

El sujetador era de encaje blanco. Ichigo podría haberse pasado una hora admirando el modo en el que realzaba sus pechos. En vez de eso, soltó el broche frontal y apartó las copas para saciarse visualmente.

-Eres tan hermosa...

Rukia pareció avergonzarse y se cubrió rápidamente con las manos.

-Ishida estaba equivocado. El rosa y el negro van muy bien juntos.

-¿De qué estás hablando? -preguntó. Su rubor se había transformado en confusión.

Un mechón de su cabello se le había soltado. Ichigo lo utilizó como una pluma para acariciarle el rostro.

-El cabello negro y el pezón rosado... Es una combinación muy sexy.

-Oh -susurró ella, ruborizándose aún más-, pero, ¿qué tiene Ishida que ver con...?

-Y ese rubor tan delicioso -dijo Ichigo. No quería hablar de que Ishida había tenido entre los dedos uno de sus tangas-. Eres muy hermosa, Rukia, y no quiero que te avergüences conmigo.

Con suavidad, le agarró las muñecas. Entonces, le inmovilizó las manos sobre el colchón, a ambos lados de la cabeza. A continuación, la soltó. Los senos comenzaron a temblar por el modo tan nervioso en el que ella respiraba...

-Pero yo...

Ichigo ahogó sus protestas inclinándose sobre ella e introduciéndose un pezón en la boca. Rukia arqueó la espalda y le enredó los dedos entre su cabello naranja. Suavemente, él siguió chupando, utilizando la lengua para conseguir que el pezón se le irguiera completamente. Cuando levantó la cabeza, vio que ella tenía los ojos completamente cerrados y el labio inferior entre los dientes. Estaba muy tensa.

-¿Te ha gustado, conejita?

Sin abrir los ojos, Rukia asintió. Ichigo sonrió. Entonces, admiró su cuerpo. Tenía el torso tan esbelto y los senos tan erguidos... Le acarició suavemente los costados y centró su atención en el broche de los pantaloncillos de mezclilla.

-Quiero que estés completamente desnuda. Quiero verte entera... -susurró. Rukia abrió los ojos rápidamente-. Cuando estés desnuda, podré desnudarme yo también. Piensa lo agradable que será...

-Sí...

Suavemente, le quitó los dedos del cabello y volvió a levantarle los brazos por encima de la cabeza.

-Me encanta verte así, Kia, extendida sobre mi cama... Ahora, no te muevas.

Ella accedió y se agarró con fuerza a las sábanas. Ichigo le quitó las sandalias con facilidad, pero se tomó su tiempo en besarle cada centímetro de su piel. Le desabrochó muy fácilmente los pantaloncillos cortos. Lentamente, le bajó la cremallera y observó cómo ella contenía la respiración.

Ichigo le extendió los dedos por las caderas y fue bajándole poco a poco los pantaloncillos. Tenía unas piernas hermosas, largas y esbeltas. Las braguitas que llevaba puestas eran del mismo encaje que el sujetador y dejaban entrever las azabaches hebras que le cubrían la entrepierna. La deseaba tanto que le dolía, pero no quería precipitarse comportándose como un animal.

Con un dedo, trazó el triángulo del vello púbico. Se moría de ganas por saborearla, por tenerla completamente desnuda y abierta...

-Ichigo...

-¿Sí?

-No creo que pueda esperar tanto. Mi paciencia no es tan fuerte como la tuya...

-Sólo un poco más...

Lo ayudó a que le quitara los pantalones. A continuación, le tocó el turno a las braguitas. Por fin, estaba completamente desnuda ante él.

El aroma de su excitación le resultó embriagador. Le besó el vientre, las caderas y el interior del muslo. Iba alternando entre besos sua ves y bruscos. Algunas veces le lamía la piel y se la mordisqueaba suavemente. Rukia se re torcía de placer, sin saber lo que la siguiente caricia le iba a deparar.

Tras separarle las piernas, Ichigo comenzó a lamerle la unión del muslo con la entrepierna, justo donde la piel era muy suave y delicada.

-Ichigo, por favor...

Sin prestar atención a sus palabras, él volvió a subir sobre su cuerpo. Rukia lo agarró con fuerza y lo besó, mientras las manos de él le cubrían los senos. Tenía los pezones tensos y los pechos henchidos por el placer. El Pelinaranja le agarró los pezones y comenzó a hacerlos girar, apretándolos, tirando de ellos.

-Ichigo...

-Shhh...

Volvió a besarla, silenciando sus protestas y sin dejar de atormentarle los pezones. Cuanto más la excitara, más disfrutaría sus caricias. Rukia movió las piernas, llena de inquietud, has ta que él la inmovilizó con una de las suyas. Atrapada debajo de Ichigo, ella casi no podía moverse, lo que convenía perfectamente a Fresa-Kun.

-Quiero que estés tan lista como lo estoy yo, Kia.

-Ya lo estoy.

-No...

Con una sonrisa en los labios, le acarició las costillas, el vientre y, por fin, entre las piernas. Tenía el vello húmedo, los labios hinchados y resbaladizos por el flujo que los cubría. Ichigo tuvo que contener el aliento.

-Bueno, ahora, tal vez sí lo estés.

Le introdujo el dedo corazón, aunque sin profundizar mucho. Ella era mucho más sensible precisamente allí, en la abertura, por lo que comenzó a hundirse suavemente, a estimularla. Gozó con los gemidos de placer que ella emitía, con el modo en el que su cuerpo se re torcía de placer para moverse con él.

-Yo debería... Debería estar haciendo algo, Ichi...

-¿Y qué es lo que quieres hacer?

-Tocarte.

-Todavía no. Yo estoy tan a punto como tú.

-En ese caso, deja de jugar.

Ichigo estuvo a punto de echarse a reír. Ruki a lo divertía tanto... Siempre lo hacía sonreír.

-Muy bien. Dime qué te parece esto.

Ella echó la cabeza hacia atrás al sentir que él le introducía un poco más el dedo, que empezaba a meterlo y a sacarlo y a hacer que se humedeciera aún más. Mientras lo hacía, le iba besando el cuerpo. Cuanto más se acercaba al sexo de Rukia, más se tensaba ella.

-Ichigo...

-Calla...

Le separó los muslos y, tras tomarse un mo mento para disfrutar de su aroma, la cubrió con la boca. Ella lanzó un grito de placer y se arqueó con fuerza.

Cuando sintió el primer roce de la lengua en sus labios bajos, tensó el cuerpo alrededor del dedo de Ichigo. Él no dejaba de lamer, de acariciar y, finalmente, de apretar el clítoris suavemente entre los dientes para besarlo más profundamente.

Rukia trató de apartarse de él, pero él se lo impidió, inmovilizándola por completo. Le encantaba sentir la curva voluptuosa de las posaderas entre las manos, su sabor, escuchar los sonidos apasionados y salvajes que ella emitía. A medida que su excitación fue alcanzando el clímax, comenzó a acariciarla con otro dedo, tensándola, llenándola por dentro. Rukia se levantó para ofrecérsele más plenamente, para unirse más íntimamente a él.

Cuando Ichigo sospechó que ella estaba a punto de alcanzar el orgasmo, se incorporó y sacó un preservativo de la mesilla de noche. Rukia protestó con un grito por la espera por lo que, en el momento en el que se colocó el preservativo, Ichigo se le colocó entre las piernas y la penetró sin dejar de besarla. Ella estaba muy tensa, pero tan húmeda que sabía que no le haría daño. Con un profundo movimiento, se hundió en ella completamente. Rukia levantó las piernas para rodearle la cintura. El Pelinaranja encontró un ritmo que comenzó a conducirlos a los dos rápidamente hasta el clímax.

La boca de ella devoraba la suya, le mordía el labio inferior, le aspiraba la lengua, alternadamente le llamaba "Ichi" o "Ichigo". Le encantaba todo de ella... De repente, él comprendió que la amaba. Ojalá pudiera hacérselo entender.

Con el corazón saliéndosele del pecho, le deslizó una mano por el trasero y le levantó las caderas para poder penetrarla más profundamente. Aquello fue lo único que hizo falta. Ella comenzó a sentir los espasmos del orgasmo y comenzó a gritar y a jadear de modo que llevó a Ichigo hasta el suyo. Cuando Rukia comenzó a temblar y a retorcerse debajo de él, se dejó caer sobre ella y gritó su nombre.

Dos segundos después de que el cuerpo de Ichigo se quedara completamente inerte, Kon comenzó a ladrar histéricamente. Sintió que Rukia se tensaba, por lo que se ofreció inmediatamente.

-Yo iré a por él.

-Gracias...

Cuando se incorporó de la cama, vio que ella tenía los ojos cerrados, el cabello completamente revuelto y el maquillaje corrido. Estaba cubierta de sudor, tal y como él había predicho.

Gracias a todos los dioses, Rukia por fin era suya…

oOoOoOoOoOo

Ichigo trató de despertarla con un beso en la frente. Rukia gimió, se colocó de costado y siguió durmiendo. Se habían pasado la noche haciendo el amor y, aparentemente, Rukia no estaba acostumbrada a tales excesos. En reali dad, él tampoco.

Le había sorprendido la frecuencia con la que deseaba a la muchacha y, lo mejor de todo, era que a ella no le había importado en absoluto. Des pués de la cuarta ocasión, Ichigo había notado que Rukia estaba completamente rendida. Por eso, la había ayudado a ponerse el pijama y había permitido que Kon entrara en la habitación (N/K: Que lindo nuestro Fresa-Sama… ˄˄). Ella no había protestado cuando el perro se les metió entre las sábanas ni cuando él la había tomado entre sus brazos y la había tenido abrazada toda la noche.

Ni siquiera se había despertado. Ichigo com prendió en aquel momento lo agotada que había estado y cómo habían terminado por pa sarle factura sus preocupaciones.

Odiaba tener que despertarla en aquel momento, pero no quería marcharse sin despedir se de ella. Kon parecía igual de decidido a impedirle que lo consiguiera. El animal se había colocado a los pies de la cama y parecía estar protegiéndola... De él. Cuando levantó al perro de la cama, Rukia abrió por fin los ojos.

-¿Ichigo?

Al escuchar su voz, él sintió que una insidiosa calidez se le extendía por el pecho.

-Después de lo de anoche, ¿de verdad esperabas que fuera otro hombre el que te despertara?

Ichigo vio cómo la expresión de su rostro reflejaba primero confusión y luego comprensión.

-¿Qué demonios estás haciendo aquí? -le preguntó ella, cubriéndose inmediatamente la cabeza con la sábana.

-Yo duermo aquí. Esta es mi cama, ¿recuerdas? Como te vi tan cansada, decidí ponerte el pijama, así que no tienes por qué escon derte.

-No se trataba de eso...

Ichigo se dio cuenta de que se refería a su aspecto. "Tonta", pensó él.

-¿Tienes idea de lo sexy que estás así de desaliñada?

-¿De verdad?

-Sí. Me hace desear volver a desnudarte y meterme de nuevo en la cama contigo... Pero, desgraciadamente, tengo cosas que hacer, así que sólo quería despertarte para despedirme de ti.

Una esbelta mano salió de debajo de las sábanas. Hizo un gesto con el que lo animaba a que se marchara.

-Estaré fuera dentro de un segundo.

Con una sonrisa, Ichigo se puso de pie.

-Tendré el café listo y esperando, Kia.

-Iré enseguida.

Diez minutos más tarde, Rukia entró en la cocina con el cabello bien cepillado y recogido con una coleta y un vestido de color celeste con un corazón rojo al lado derecho. Te nía los ojos hinchados, pero, a pesar de todo, Ichigo deseó volver a poseerla de nuevo. La noche anterior ni siquiera había conseguido quitar el hambre que sentía por ella. De hecho, no creía que lo consiguiera en cien años.

-Mira, Ichigo. Supongo que debería admitir que mi mejor momento no es por la mañana -dijo, justo antes de dar un enorme bostezo.

-Creo que el café te ayudará. Siéntate y te serviré una taza.

-Gracias.

Rukia tomó asiento y el perro se dirigió directamente a ella. La joven se inclinó para colocárselo en el regazo y depositar varios besos en la redonda cabeza del animal.

Al chico fresa le habrían ido muy bien algunos de aquellos besos. No era que estuviera celoso del animal, ni que no comprendiera cómo se sentía, pero Rukia casi no lo había mirado.

Le entregó una taza de café y, al mismo tiempo, se inclinó sobre ella para depositarle un beso sobre los labios.

-Esta sí que es la manera adecuada de saludar después de una noche de satisfactoria lujuria -dijo él.

Rukia lo miró asombrada y tomó un sorbo de café. No volvió a hablar. Con dos sorbos más, la taza quedó completamente vacía. Ichigo le preparó rápidamente otra taza y se sentó enfrente de ella.

-Te acuerdas de lo que ocurrió anoche, ¿verdad?

-Claro que sí. Ninguna mujer en sus cabales se olvidaría de una noche pasada contigo, y mucho menos de una noche como esa (N/K: ¡Que envidia!).

-Gracias. Sólo quería asegurarme, dado el modo en el que perdiste la consciencia.

-Lo siento -susurró ella. Entonces, se tapó el rostro con una mano.

-Yo no. Necesitabas dormir.

-Esa no es excusa para ser grosera.

-No fuiste grosera, sino que yo me excedí. Créeme, no tengo queja alguna.

-Pero...

-No tengo quejas, Kia. ¿De acuerdo?

-Yo tampoco tengo quejas, Ichigo. De hecho, creo que te debo algunos favores...

-Puedes devolvérmelos esta noche.

-¿Por qué esta noche? Yo creía que en estos momentos, tal vez podríamos...

-No me tientes, Kia. Nada me agradaría más que llevarte de nuevo a la cama, pero tengo que marcharme. Regresaré por la tarde.

-Yo creía que estabas de vacaciones.

-Y así es, pero quiero hablar con esos dos tipos, con Kaien y Grimmjow, y luego pasarme por la comisaría para ver cómo van las cosas con nuestro intruso.

-No estoy segura de que me guste la idea.

-¿Por qué?

-No tengas ese aspecto tan receloso, Ichigo. No te estoy ocultando nada importante.

-Entonces, ¿significa eso que me estás ocultando algo que consideras de poca importancia?

-¡No! No tergiverses mis palabras. Es que estoy segura de que ni Kaien ni Grimmjow tienen nada que ver con mis problemas.

-En este tipo de situaciones el agresor suele ser alguien que la víctima conoce y, más frecuentemente, alguien con el que se ha relacionado sentimentalmente. Mira, no te tomes esto a la tremenda, pero me gustaría que me prometieras que no te vas a marchar a ninguna parte mientras yo esté fuera.

-No tengo ningún sitio adonde ir. De he cho, había pensado en terminar mi artículo. Cuando lo haya hecho, podré comenzar con tu entrevista.

Ichigo no quería hablar de la maldita entrevista en aquellos momentos. Se puso de pie y se acercó a ella.

-Hoy tenemos muchas cosas que hacer, conejita.

-¿Sí?

-Sí. Hoy vamos a comenzar con tus clases particulares, ¿te acuerdas?

-Sí.

-Pero me aseguraré de que las disfrutes -sugirió él al ver lo desilusionada que Rukia parecía.

-De acuerdo.

-Esta noche, es la ceremonia de la Sociedad Histórica. Van a hacer un homenaje al Gobernador Fujikata. Pensé que, tal vez, deberíamos ir.

-¿Lo dices en serio? -preguntó ella, muy emocionada.

Ichigo se puso muy celoso al ver su reacción. Fujikata representaba su ideal de hombre, y para Ichigo ese ideal estaba tan lejano como la luna.

-No será una visita social, conejita. Quiero tener la oportunidad de hablar con tu Gobernador y parece que esta será la mejor ocasión para hacerlo.

-No es sólo mi Gobernador. Además, sé que no sientes mucha simpatía por él, Ichigo. Lo sé.

-Si coopera conmigo, no tendré queja al guna.

-No creo que haya nada que pueda decirte, pero me gustará volverlo a ver.

Como Ichigo no quería seguir hablando sobre Fujikata, se inclinó sobre Rukia para besarla. Sintió que Kon comenzaba a mordisquearle la barbilla y la oreja, haciendo todo lo posible para alejarlo. Ichigo se apartó para mirar al perrito.

-¿Dónde está tu juguete?

Kon irguió las orejas y se bajó rápidamente al suelo para dirigirse al recibidor. Regresó a los pocos segundos con el pequeño chihuahua de peluche y lo depositó a los pies de Ichigo. Este se echó a reír.

-Eres un perro muy listo. Muy bien. Puedo jugar durante unos minutos, pero eso es todo. Rukia, termínate el café. Tienes cereales en el armario y fruta en el frigorífico. Sírvete lo que te apetezca, ¿de acuerdo?

-Gracias.

Diez minutos más tarde, Ichigo salía por la puerta. Aún seguía jugando con Kon, que se esforzaba todo lo que podía para arrebatarle el peluche.

-Están los dos locos -comentó Rukia, riendo.

-Es un perro muy fuerte y no se cansa de jugar -dijo, lanzando por última vez el peluche para Kon. Cuando el animal regresó con él corriendo, Ichigo negó con la cabeza-. No. Ahora que juegue Rukia contigo.

El animal recogió el juguete y se lo llevó rápidamente a su dueña.

-Genial. Muchas gracias -observó ella, entre risas.

Ichigo le hizo levantar la barbilla para darle un largo beso.

-Si necesitas algo mientras yo esté fuera, sólo tienes que llamarme al móvil -le dijo él con sus frentes unidas.

Sabía que tenía que marcharse rápidamente, antes de que decidiera que no se iba a marchar en absoluto. Aquel día iba a obtener algunas respuestas. Cuanto antes, mejor. Entonces, regresaría casa con Rukia. Muy pronto, todo habría quedado resuelto.

Continuará…

Noti-Kuchiki: Espero que nuevamente les haya gustado el capítulo grado M para Bleach. Reitero que no olviden comentarlo y así pasemos de los 45 comentarios. No sean malas/os y contribuyan a la Liga IchiRuki, miren que el enlace está abajo.

Acá les dejo adelantos del próximo capítulo:

-Tonterías. Ha estado tratando de enseñarte a defenderte y te ha estado siguiendo por todas partes, vigilándote y haciendo de tu bienestar el motor de su vida. Además, está como te mira, Rukia... Ichigo no es la clase de hombre que diga lo que siente, pero, si yo tuviera que adivinarlo, diría que tú eres una distracción muy importante para él.

-Déjeme explicarle una cosa -dijo. Sin prisa, agarró el brazo de Grimmjow y se lo retorció del modo adecuado hasta que el tipejo lanzó un grito de dolor-. Kuchiki Rukia es mía. Terminaré casándome con ella. Cualquiera que la insulte me insulta a mí.

-…

-¿Qué? ¿No querías saber lo que siente por ti? Claro que sí. A mí no me importa. Ichigo es muy duro y siempre anda con el ceño fruncido, de eso no hay ninguna duda, pero cualquier hombre que oculta su pasado tan celosamente tiene muchas heridas. Me gustaría verlo feliz y da la casualidad de que creo que tú puedes conseguirlo. Así que, sea lo que sea lo que yo pueda hacer para animar las cosas, cuenta conmigo.

-…

-Sí, viene a esta sala para traer onigiris dos veces al día. Al principio, yo no lo comprendí. Pero hice lo que Kuchiki me había sugerido. Gracias a ella, ahora estoy casado con Miyako. Al menos para mí, fue amor a primera vista.

¿Qué tal?, ¿fueron buenos adelantos? Hasta luego y cuídense mucho. Se les aprecia, su amiga Kuchiki9474.