Momento de una nueva entrega de Los malos siempre ganan. Empecemos como se debe y espero que les guste el resultado.
Fallas estratégicas
Varios policías se encontraban patrullando las cercanías de uno de los bancos más importantes del área sur de Midchilda, puesto que las informaciones obtenidas tras rigurosos estudios les habían señalado que ese sería el nuevo punto elegido por la mafia de Jail Scaglietti para perpetrar sus robos. Los policías estaban divididos en dos grupos: El más cercano al banco estaba comandado por Fate, y el otro grupo un par de manzanas más alejado, era liderado por Nanoha. Los civiles no estaban enterados de nada debido a que los grupos policiales se encontraban escondidos y en estado de vigilia, pues así podrían esperar tranquilamente a que se movieran los criminales.
Nanoha había finalmente hablado con Fate acerca de la información secreta que le había compartido su amigo Yuuno. Había sido un tema bastante delicado de tratar, y ambas estuvieron meditando largamente lo que deberían hacer para así atrapar a Scalietti, pero al final decidieron que sería lo mejor. Si las cosas salían bien, al final conseguirían desmembrar al grupo completo.
─ ¿Están todos litos para actuar cuando dé la orden? ─ dice Fate en voz baja a su equipo, y todos asienten al unísono.
─ ¿Estamos seguros de que es aquí que se cometerá el próximo robo? Este lugar es tan tranquilo que me aburre ─ dice Vita con tono cansino.
─ Estoy ciento por ciento segura de que es aquí. Ya lo vas a ver ─ responde Fate tranquilamente.
El grupo terminaría esperando un par de minutos hasta que pudieran notar las primeras señales de actividad sospechosa, cuando se acerca un furgón a la entrada principal del banco. Fate confiaba ciegamente en la información que le había dado Nanoha. Confiaba en que todo saldría exactamente como estaba planeado, pese a todos los problemas que sabían debían enfrentar.
En efecto, del furgón sale nada menos que Cinque, uno de los miembros del grupo delictivo liderado por Jail. Era la señal que necesitaban todos para tener su blanco correctamente fijado.
─ Estamos a la espera de sus órdenes, Fate-san ─ dice Ginga con tono bastante serio.
Fate por su parte permanece en silencio, esperando a que saliesen los demás criminales de la banda Scaglietti, y efectivamente salen Due y Sein, y las tres chicas sacan sus armas. Esa era la última señal que necesitaba Fate.
─ ¡Ahora! ¡Vamos!
Todo el pelotón comandado por Fate sale raudo para detener al grupo, pero el trío criminal parecía saber de antemano que las estaban esperando, pues ellas son las primeras en disparar contra los policías usando armas automáticas de alto calibre.
─ ¡Al suelo! ─ ordena Fate, y todos se esconden antes de ser blanco de las balas.
─ ¿Cómo se dieron cuenta de que las esperábamos? ¡Alguien se tuvo que rajar y decirles que íbamos a estar aquí! ─ dice Vita con furia y sosteniendo fuertemente su pistola.
─ Due, nosotras nos encargamos, así que encárgate tú de robar el banco ─ señala Cinque sin dejar de disparar.
─ Esto es bastante divertido ─ dice por su parte Sein ─. Es una lástima que Quattro no viniera esta vez. Le habría encantado darle algunos tiros a la policía.
Due toma las bolsas y se mete en el banco para cargarlas de dinero. La operación dura sólo unos cuantos segundos, puesto que el tiroteo de afuera había asustado lo suficiente a los empleados y no pusieron objeción alguno a las exigencias de Due. Sale con las bolsas completamente repletas y las lanza al interior del furgón mientras gritaba a sus compañeras que su parte ya estaba hecha, por lo que éstas retroceden y entran al furgón sin dejar de disparar.
─ ¡Se van a escapar! ¡Esas perras se van y no podemos hacer nada! ─ dice Vita con rabia y con ganas de salir a intercambiar disparos con la banda.
─ ¡Nanoha, el objetivo se va a escapar! ¡Están usando armas automáticas para atacarnos! ─ advierte Fate usando su radio.
─ Recibido. Vamos a tomar las precauciones necesarias ─ responde Nanoha desde el otro lado.
A Fate y su equipo no les queda otra alternativa que esperar a que el otro equipo llegara lo más rápido posible. No podían surgir para responder a los disparos de Sein y Cinque, así que sólo les quedaba aguantar y esperar, cuando algunas patrullas salen, y varios policías salen de las ventanillas para disparar.
─ ¡Ya era hora de que aparecieran! ¿Es que esta balacera no se oía desde donde estaban? ─ cuestiona Vita irritada.
El furgón acelera y empieza la huida, a lo que el grupo comandado por Nanoha les persigue para impedir que escapen. Nanoha misma sale de una ventanilla y dispara repetidas veces contra la puerta trasera del furgón, pero las balas no hacían ningún daño. Las puertas del furgón estaban revestidas con material blindado, y Nanoha termina desistiendo de seguir disparando. Fate y los demás van corriendo a sus respectivas patrullas, determinados todos a no permitir que las secuaces de Jail Scaglietti se escapara. Pero cuando ya todos los policías estaban llevando a cabo la persecusión, la puerta trasera del furgón se abre, y de allí surge un enorme gatling que estaba fijado al suelo del furgón y estaba bajo el control de Cinque, quien de inmediato abre fuego contra todos los policías.
─ ¡Tengan esto, y esto, y esto! ─ grita Cinque entre risas demenciales.
─ Mierda, esto va bastante mal ─ Fate hace varias maniobras para esquivar las balas, pero una alcanza a impactar contra una llanta de la patrulla ─. Esto va mal, este no es nuestro día ¡Vita!
─ ¡Estoy en eso! ─ Vita se pone a disparar, pero el constante movimiento en el auto le hace muy difícil apuntar correctamente ─ ¡Testarossa, se supone que fuiste la mejor en la obtención de licencia para conducir ¿No puedes mantener esta cosa equilibrada?
─ ¡Puedes probar a conducir con una llanta reventada, y luego me dices si es fácil hacerlo!
Fate realmente estaba teniendo dificultades para mantener la marcha, y el rin de la llanta ponchada estaba haciendo ruidos que sólo señalaban peligro. En cuanto a las otras patrullas, ninguna era capaz de acercarse demasiado al furgón debido a que Cinque les respondía usando el gatling. Aquel trío delictivo parecía indetenible... parecía.
Pero tanto Nanoha como Fate habían señalado un plan B para estos casos, y es que más adelante había un grupo de policías liderado por Verossa, y ellos serían capaces de detener el furgón sin vérselas con el gatling. Tenían que empujar un poco más, y las criminales caerían en la trampa.
─ Ellas no se van a escapar. No podemos permitir que escapen...
Pero extrañamente el furgón da un giro imprevisto y se mete por un callejón, lejos de la trampa que la policía había montado. Tanto Nanoha como Fate se quedan boquiabiertas, y las patrullas terminan frenando de manera forzosa, viendo todos cómo el furgón había desaparecido en la oscuridad.
─ ¡Mierda! ¡Los teníamos! ¡Estaban justo en nuestra palma y las muy perras se nos escapan! ─ Vita desquita su rabia con el capó de la patrulla, y Fate sólo queda en silencio, viendo que todo había fallado.
─ Esto es una locura ¡No pudieron haber sabido de nuestro plan! ¡Han estado un paso por delante en todo momento! ─ manifiesta Ginga, también molesta ─ ¿Cómo es que ellas se dieron cuenta de lo que íbamos a hacer? ¡Esto tuvo que ser producto de una filtración! ¡Alguien nos ha vendido!
─ Calma todo el mundo, que nada ganamos si nos ponemos en esa actitud ─ dice Fate ─. Tenemos que pensar en lo que acababa de ocurrir y tratar de encontrar una explicación. Hayate no se tomará nada bien que tres criminales se nos hayan escapado de esta manera.
Vita se lleva las manos a la cabeza mientras se lamentaba y maldecía. Todos los demás policías también estaban frustrados, y especialmente se notaba que lo estaba Nanoha. Aquello no podía estar pasando.
Guarida Scaglietti
─ ¡Batacazo en el banco, bitches! ─ Sein lidera una entrada triunfal en la sala mientras exhibía el botín robado ─ Hubieran visto las caras que pusieron aquellas pánfilas de Testarossa y Takamachi. Las dejamos sin palabras.
─ ¡Las felicito, mis niñas! Eso es ser un verdadero criminal ─ Jail abraza fuertemente a cada una de las campeonas ingresantes, y luego él mismo pone el botín sobre la mesa ─. Muy bien, mis queridos desadaptados sociales, esta noche tendremos otra cena por todo lo alto ¡Yo me encargo de traer el postre!
La banda entera comienza a aplaudir ante las palabras de Jail, y Vivio se levanta del sofá, claramente satisfecha por el resultado del robo, pues eso era la prueba que necesitaban para confirmar que Einhart ahora trabajaba para ellos desde la policía.
─ Mi linda y sensual mascota se ha portado de maravilla. En cuanto venga debería darle un premio por ser una buena chica ─ dice para sí misma mientras todos celebraban, y maliciosamente se relame los labios al pensar en el premio del que hablaba.
─ Maldición. Si no fuera porque el día de hoy había amanecido con fiebre, hubiera estado allí para saborear en persona esa humillación a la policía ─ dice Quattro, quien tenía una compresa en la frente, pero igual se sentía con ánimos de celebrar.
─ Vivio, debo admitir que tu plan ha superado todas nuestras expectativas ─ confiesa Une ─. Esa chica, Einhart Stratos, realmente nos será muy útil de ahora en adelante.
─ Lo sé. Mi linda novia está dispuesta a lo que sea por mí ─ presume Vivio.
Comisaría
─ ¿Alguien me pude explicar qué demonios pasó? ─ Hayate da un golpe sobre el escritorio, perpleja al saber del fallo ─ Hemos asignado a todos los policías disponibles a la zona de robo, lo dotamos del mejor armamento de que disponemos, teníamos un plan bastante elaborado y nos habíamos asegurado de coordinarnos al más mínimo detalle para prevenir fallos ¿Alguien me explica cómo pudimos fallar?
─ Lo sentimos, Hayate ─ susurra Vita bajando la cabeza.
─ Alguien las previno. También venían preparadas con armamento de guerra para responder a nuestra operación ─ se excusa Ginga.
─ ¿Y se puede saber quién soltó que nosotras íbamos a llevar a cabo esta operación? ¿Alguien me puede responder?
No podía evitarlo, Hayate estaba furiosa ante el fallo de un plan que debía ser perfecto. Nanoha y Fate no podían hacer otra cosa que presentar inútilmente excusas para apaciguarla. Y en la puerta de la sala de reuniones estaba Einhart, cuyo semblante serio no daba ninguna razón para sospechar de ella. Al menos así podía seguir con Vivio, aunque eso significara convertirse en una traidora.
Más adelante
Nanoha estaba en su oficina con las manos en la cabeza, intentando pasar el dolor de cabeza que le había significado la media hora de sermones y gritos dedicado por Hayate. Las cosas habían salido completamente mal, pese a que todo debería haber funcionado. Las secuaces de Jail Scaglietti se habían escapado sin que nadie tuviera oportunidad de hacer nada para impedirlo, y en ese momento Fate aparece con una taza de café en la mano. Su rostro denotaba el mismo mal humor que tenía la cobriza.
─ Todo esto falló. Hubo en error en la información o alguien se chivó nuestros planes...
─ ¿Podríamos dejar ese tema para después? Me duele demasiado la cabeza para pensar en ello ─ corta Nanoha con un deje de agresividad que enseguida notaron Shario y Signum, las cuales habían estado charlando en la puerta ─. Estoy tan mal como tú, Fate-chan, y por eso te pido que no toquemos por ahora el tema. Esto ha sido sencillamente terrible, y quiero olvidar todo por un par de horas antes de tener que asumirlo.
Shario y Signum estaban completamente sorprendidas. Aún en los peores momentos y condiciones, Nanoha siempre se había dirigido a la rubia con una sonrisa, pero esta vez ni hacía amago de ello. Las dos agentes vieron eso como algo preocupante, y más cuando Fate salió de allí sin decir absolutamente nada. Si de pronto esto pasaba en aquella pareja inseparable, era señal de que las cosas habían adquirido un especial matiz de gravedad, pero tanto Signum como Shario no vieron oportuno el momento para decir nada al respecto.
CONTINUARÁ...
¿Les sorprendió que Nanoha respondiera de mala manera a Fate? ¿Habrá posibilidad de arreglar la situación? Realmente me encanta poner las cosas en tensión máxima en momentos clave xD. Y así termino el capítulo. Nos leeremos muy pronto, y espero que lo pasen bonito mientras esperan por el próximo capítulo.
Hasta otra
