Ninguno de los personajes de Harry Potter me pertenecen, todos pertenecen a la grandiosa Rowling.

Hola amigs que me leen, hoy estoy muy feliz así que se me ha dado por actualizar algo triste. Soy algo alrevesada. Escribí esto mientras escuchaba la canción de Lose you de Pete Yorn.

Les recomiendo, si es que pueden, escuchar algo de música ambientada entre lo tierno y triste, así no se, pienso que se crea más atmosfera, por que el fic, al menos a mí, no me termina de convencer, siento que algo le falta.

Reviews.

RociRadcliffe

Hola ¿Cómo estás, guapa?, bueno gracias por tu recadito. En cuanto a las clases de baile, debemos de ser más convincentes. Bueno un nuevo capítulo que espero no te aburra. Nos leemos luego.

MaferPotter

Hola ¿Cómo andas?, no sabes cuánto me alegra ver tus mensajitos que siempre son muy divertidos. Me alagas con tus comentarios; te lo agradezco. Quisiera que me dijeras si ya estoy aburriendo, porque tengo varias historias así de tono mielocito y no sé si subirlas o cambiarle la acción.

Saludos.

sakuu-an

Hola, ¿Qué tal andas? siempre es bueno encontrar a nuevas personas que leen mis shorts. Sale espero este capítulo también te agrade. Besos.

Aelita1993

Hello ¿Qué tal?, bueno gracias por tu review. ¿Quién no querría clases de bailes con Sev? Deberíamos de escoger un nombre para su academia de baile. Tendría mucho éxito. Sale, besos.

Amelia Badguy

¡Hola!, no sabes cuánto me rio con tus recaditos. ¡Me encantan! Jajaja. No dejes que nadie te calle y te quite esa felicidad. ¡Lucha contra los hermanos mayores!, lo bueno que yo no tengo. El mío es pequeño. Y reitero lo que dices. Sev es único.

Yumiko Takemiya

¡Hi! ¿Cómo estás? Bueno, pues me encanto ver tu mensajito. Ese Moody siempre con sus negatividades, verdad? Ni que Severus pudiera volar a toda la orden de Fénix. Ahí puro amigo; Sirius, Lupin, Dumbledore… un segundo…me pregunto por qué no la ha deshecho aun. No importa. Otra cosa, si voy a editar el capitulo, tienes razón, pero ahora me costó tanto actualizar que no me quedan fuerzas para editar el otro. Tal vez el viernes lo suba corregido. Gracias. Besos.

minerva91

Hola ¿Qué tal?, Dumbledore y sus pachangas. Ni hablar. Muchas gracias por seguir la historia. Espero tu opinión.

jesica-haruzuchia

Hola ¿Qué tal?, de acuerdo.

Bueno muchas gracias por tu recadito que me hace muy feliz =D y en cuanto a lo de Ron y Harry, aun no se me ha ocurrido nada. Tranquila, ya llegaran las ideas. Espero XD.

-------------------------------------------------------------

Una amistad dificultosa

7.- Solo un mal sueño.

– ¡Por tu culpa mis planes fallaron, asqueroso traidor!, todo era perfecto; ahora morirás. Tendré el placer de arrastrarte conmigo al infierno–Una voz cansada pero amenazante como una serpiente, gritó lo anterior furioso.

En el lugar; que parecía ser una gigantesca mansión, Hermione sentía mucho frio; temblaba notoriamente mientras a la lejanía vio la presencia de su profesor levantarse con dificultad debido a las múltiples heridas que cruzaban su cuerpo. Harry estaba tirado en el suelo a unos metros de ella.

No recordaba cómo había llegado ahí, estaba mojada, sucia de polvo y sangre que al parecer no era suya además de que no encontraba su varita por ningún lado. Tenía miedo. Demasiado como para moverse articuladamente. El espacio húmedo y escalofriante no ayudaba con su sensación de pánico. Y tampoco la escena que estaba presenciando.

Lord Voldemort alzó su varita apuntando directamente al profesor.

– ¡Severus!–gritó la joven con pánico.

El hombre se giro a verla asustado.

– ¡Morte errante!–El hechizo salió de la varita de un agotado Lord Voldemort, quien al notar su innegable derrota, decidió llevarse consigo a uno de los mayores culpables de su caída.

La castaña no podía creer lo que veía.

El hechizo morado se dirigió con rapidez hacia Severus Snape, quien apenas podía mantenerse de pie.

– ¡No, Severus, por favor!–gritó la joven totalmente fuera de control.

Al impacto de la maldición directo a su estomago, que le hirió gravemente, el profesor de pociones cayó al suelo apenas respirando.

– ¡No, no, no, Severus!–La niña hizo el ademan de comenzar a correr hacia Snape.

– ¡Alto, mocosa engreída sangre sucia! Ahora es tu turno, muy pronto te reunirás con él en el infierno. Ave…–

–Expeliarmus–El mago oscuro salió despedido hacia un lado hasta chocar con la pared.

Esta vez el hechizo provino de una voz joven y llena de fuerza y coraje.

Un cansado y algo herido Harry Potter apuntaba a Lord Voldemort enfurecido.

–No permitiré que le toques un solo cabello, escoria. Ahora estas derrotado. Serás solo un mal recuerdo, olvidado por todos ahora que termine con tu miserable existencia–

Hermione salió corriendo directamente con dirección a donde se encontraba el hombre temblando.

Al acercarse se arrodillo a su lado, sin saber qué hacer.

Con la visión de su cuerpo herido.

Queriéndose morir ahí mismo.

Las lágrimas rápidamente aparecieron en su rostro.

Eso no le podía estar pasando.

No era real.

–Pro…profesor –murmuró sollozando la joven, echándole un vistazo a la horrible herida que tenía en el abdomen.

–Granger –contestó este con el típico tono de voz que utilizaba en las clases.

– ¡Aveda Kedavra!–conjuró Potter con fuerza infinita, una ligera sonrisa de triunfo y furia en sus ojos.

El cuerpo de Voldemort empezó a quemarse entre sus gritos de dolor, cayó de rodillas al suelo maldiciendo y poco después solo quedaron vestigios de su cuerpo sin vida.

El joven Gryffindor cayó un poco después de rodillas contra el suelo.

Giró la vista hacia donde su amiga alzaba cariñosamente y temblante la cabeza de quien en tiempo pasado considerara su enemigo.

– ¡Maldición! –gritó el Gryffindor golpeando con los puños el suelo, para después aprisionar su cabeza entre sus manos frustrado. Se recostó agotado.

No podía evitar sentirse culpable por el estado de Snape, tomó su varita con las pocas fuerzas que le quedaban y convoco rápidamente su patronus en busca de ayuda para el profesor. La voz se le quebró mientras le daba el mensaje a su ciervo.

– No seas tan dramático, Po…Potter, lograste derrotarlo. Lo has hecho muy bien. Mas te vale que escuches esto que no pienso volverlo a repetir: estoy orgulloso de ti. –dijo Snape con esfuerzo.

Harry comenzó llorar inaudiblemente.

¿Cuántas personas más iba a perder antes de poder vivir en paz? ¿Quién iba a decirle pedante y arrogante ahora? Y si no fuera porque estaba tan confuso, se hubiera reído de eso.

– Hermione…–murmuró Severus mirando a los ojos a la joven. Quien temblaba afectada por lo que pasaba.

– No, no hable, va…va estar bien, no diga nada; ahorre energía–mencionó Hermione entre su llanto.

– Basta, Hermione, yo tengo que decirte... es solo… –

"Un mal suelo" –se repetía la niña mentalmente.

– Esta, es nuestra última conversación y yo jamás aprendí a hablar con señas–intentó bromear el profesor de pociones.

A pesar de la agonía, el Slytherin le hablaba dulcemente, algo que logro que el llanto de la joven, volviera a surgir con más intensidad.

– Pare de llorar, se ve más guapa cuando sonríe, niña–dijo Severus.

Ante esto, la joven sonrió ampliamente, y en el rostro de Snape se dibujo otra suave. Levantó su mano hasta llegar a la mejilla de la niña, acariciándola lentamente.

– ¿Sa-sabes cuánto te quiero no, Hermione?–preguntó susurrante el hombre.

–Por…por supuesto. Y yo a ti Severus. Por favor, no te vayas. No me dejes. Tu dijiste no me dejarías sola – Lo miro a los ojos suplicante, el simplemente le sonrió.

–No… me iré a ningún la-lado. Siempre estaré con-…contigo. ¿No te detengas por nada, de acuerdo? Jamás. Promételo. Eres lo mejor que me ha sucedido. Se feliz, Hermione, vamos hazlo por mí– La mano que acariciaba su mejilla fue perdiendo fuerza y la mano que se sostenía de sus hombros también.

–No… no Sev, reacciona, Severus háblame, por favor. Yo te lo prometo, solo quédate conmigo–

La joven agitó un poco a su profesor quien empezó a cerrar sus ojos carbón.

– ¡SEVERUS!, POR FAVOR DESPIERTA, ¡SEVERUS! –

El hombre término de caer en aquel sueño profundo, su mano resbalo hasta caer al suelo haciendo un ruido seco y en su rostro se relajo como si durmiera.

– ¡NO, NO, NO! – La castaña se lanzó al pecho del hombre llorando amargamente, sintiendo un vacio tan inmenso que le hacía doblarse en dos de dolor. Tomo la mano fría de Snape apretándola contra su mejilla bañada en lágrimas. Sentía un nudo en la garganta que deseaba que terminara por ahogarle. ¿Qué había hecho mal? ¿Por qué le castigaban de esa manera?

– ¡Tú me lo prometiste! ¡Dijiste que no me dejarías sola jamás! ¡Tú lo prometiste!– gritó mirando el cuerpo sin vida de Severus.

Golpeo el suelo con su puño cerrado mientras su llanto le dejaba casi sin respiración.

–Hermione…– escuchó una voz suave que le llamaba e intentaba separarla del cuerpo del profesor tomándola de los hombros.

– ¡MALDICION HARRY SUELTAME! ¡DEJAME EN PAZ! ¡NO TE ATREVAS A TOCAR-TOCARME!– la chica se levantó descontrolada, sus brazos cubiertos de sangre.

–Todo estará bien, Hermione– Harry tomó de ambos brazos a la Gryffindor que gritaba descontrolada.

– ¡NADA DE HERMIONE! ¡NO DIGAS QUE TODO ESTARA BIEN, POR QUE NO ES ASI! ¡SI EL NO ESTA NADA VA A ESTAR BIEN HARRY!¡NI SIQUIERA SE COMO DEMONIOS LLEGUE AQUÍ! –

–Tranquila, shhh, todo está bien– la abrazo y apretó en su pecho, mientras ella intentaba, moviéndose frenéticamente, liberarse de su agarre.

– ¡No digas nada!, ¡solo no digas nada, Harry, no digas…na-nada! – hundió su cabeza en su pecho durante algunos minutos, aun sollozando.

La sangre empezó a empaparle los talones. Como ríos fue cubriendo la estancia. Harry había desaparecido. Grito aterrada encogiéndose en el suelo abrazando sus rodillas.

Se apagó la luz y todo fue oscuridad.

-------------------------------------------------------------------

Despertó cubierta de sudor y lagrimas.

Sollozando aun.

Suspiro cuando se relajo un poco.

Solo una pesadilla.

Una pesadilla.

Un mal sueño. Nada más.

Pero había sido tan…real.

Había esperado ver la sangre en sus brazos, quemándole la piel, recordándole una perdida tan terrible a la que había sido apresada con cada centímetro de tela carmesí.

Escucho un espantoso trueno que le hizo brincar. Se abrazo de sus rodillas mirando la oscuridad que le rodeaba, sintiéndose algo atrapada. Decidió finalmente colocarse los zapatos. Busco rápidamente entre su ropa un pantalón sencillo y una chamarra de mezclilla.

Salió caminando silenciosa de la sala común, anonada por los muros del castillo.

¿Qué rayos había sido esa pesadilla?, jamás había pensado de esa manera, aunque ahora que lo analizaba, ese mal sueño representaba uno de sus peores temores.

Y había sido puntual; el mundo mágico no estaba en sus mejores momentos; el profesor había desaparecido presurosamente de la cena. Además de que estaba lloviendo horrores y tronaba. Ella odiaba los truenos.

Antes de lo que hubiera querido, se encontraba frente una pared muy conocida. Sus pasos la habían llevado hasta la habitación de cierto profesor de pociones; esta se encontraba detrás de un muro con contraseña, aunque también anexa a su despacho.

– "Chestnut"–murmuró la joven y las piedras comenzaron a abrirse hacia los lados como apartándose al tacto de la Gryffindor. La puerta de madera se encontraba ya frente a ella, cuando dudo unos segundos antes de tomar la manija.

Era un hecho que él ya estaba dormido, le despertaba se molestaría y diría algo así como "Granger no se patética fue un sueño así que regrese a su sala común. Y veinte puntos menos para Gryffindor." Y sin duda eso no ayudaría a su humor. Aunque, tal vez podría solo echarle un vistazo, para tranquilizarse. Porque no podía evitar sentir cierta cosquillita de preocupación o temor, se sintió apenada por su dramatismo. ¿Solo había sido un sueño, no?

Vacilante abrió la puerta, sin hacer ruido. Camino el pasillo hasta la puerta del fondo, donde se encontraba el dormitorio del profesor.

Cuando entro sus ojos instintivamente buscaron la figura del hombre, quien se encontraba sentado en un sillón. Dormía plácidamente aunque se le notaba incomodo en esa posición. Al verlo sintió una inmensa felicidad y se acerco a él de puntitas.

Se le veía tan relajado que deseo con todas sus fuerzas arrogarse sobre sus rodillas y quedarse dormida ahí mismo.

Poco a poco, vigilando cada uno de sus pasos, se acercó hasta Severus Snape, le miro aletargada y le tomo del brazo suavemente.

Al segundo una mano se cerró sobre su muñeca con fuerza. Atónito le miraba un profesor de pociones adormilado.

– ¿Señorita Granger? ¿Qué demonios está haciendo aquí?–preguntó el hombre irguiéndose lentamente, sin soltar la muñeca de la joven. Hizo un gesto de dolor al terminar de sentarse.

Pero la joven no respondió. Se quedo parada con el mismo gesto espantado

– ¿Granger? ¿Se encuentra bien?–cuestiono el profesor con preocupación. Estaba pálida con rastros de lágrimas en el rostro, fría como la nieve y venía a buscarle a las dos de la madrugada en su habitación. Tenía muy bien justificada su preocupación

–Si no me dice que tiene no puedo ayudarla–

He inesperadamente (al menor para él) la joven se lanzó y le abrazo. Apretándole como si le fueran a arrancar de sus brazos.
El profesor de pociones se quedó inmóvil. Escuchando algunos sollozos muy bajitos. Se quedo de piedra, como estatua.

Correspondió al abrazo torpemente. No era demasiado afecto al contacto humano aunque se sentía tan… bien.

–Granger…– murmuro suavemente.

"¿Existirá algún libro que diga como tranquilizar a una chica que irrumpe en tu cuarto de madrugada?"

"Si existe yo quiero una copia, no me volverá a tomar despistado."

–Es que yo…solo…un mal sueño, nunca había soñado algo…tan…tan real, era tanta sangre y usted…estaba muer..Merlín soy una tonta–dijo la chica entrecortadamente.

Un escalofrío recorrió la espalda de Severus.

–Una pesadilla nunca va a ser real, señorita sabelotodo–dijo él sencillamente.

Poco a poco la castaña se separo de él. Para fortuna de su espalda y sus costillas.

Se genero un incomodo silencio entre ellos.

–Yo…–dijo la joven apenada–Lo-lo lamento, no debí de haber venido–

–Tranquila Granger, ahora que ha comprobado que sigo aquí–el profesor movió las manos de una manera tan graciosa mientras fruncía el ceño que la Gryffindor no pudo evitar soltar una risilla– Sera mejor que vaya a su sala común a dormir. La joven asintió.

–Aunque pensándolo bien es demasiado tarde y…–otra sonrisa escapo de los labios de la joven, Severus la miro intensamente…

"Cuando los niños tienen malos sueños duermen acompañados"

"Eso no aplica aquí, Severus"

"Por supuesto que sí, es lo mismo en otros términos"

–Entre a la cama, niña miedosa, yo tengo que preparar algunas pociones para la enfermería–

Hermione obedeció sin chistar. Las sabanas olían delicioso como el perfume del profesor, su respiración se relajo rápidamente mientras cerraba los ojos.

– ¿Y mi beso de buenas noches?–preguntó la joven con voz adormilada.

–No estará hablando enserio– El hombre se revolvió incomodo.

–Por supuesto que sí, nunca he hablado más enserio, si no me lo da, no podre dormir–

El arrogante jefe de casa se acercó a la Gryffindor dudoso.

–Buenas noches, Hermione– dijo Snape cuando ya se encontraba cerca de su oído.

Se acercó rápidamente y deposito un beso en la comisura de los labios.

–Buenas noches, profesor–

El hombre se le quedo mirando unos segundos antes de desaparecer por la puerta.

Salió con dirección al aula de pociones.

Al llegar se sentó cansadamente en su silla.

Se permitió reír amargamente, atrapando su cabeza entre sus manos y frotando su cara con frustración.

"Solo un mal sueño"

Como odiaba las esperanzas falsas.

"El sueño es hermano de la muerte". Virgilio

---------------------------------------------------------

¡Hola! ¿Qué tal?, bueno no se ustedes pero siento que me estoy repitiendo un pelín. Espero puedan decirme si les agrado, ya que este es un capitulo de prueba por que lo encontré bajo miles de contraseñas y no sabía qué hacerle. También esperaba subirle de tono, pero como voy a entrar a la escuela, me tardare un ratito en actualizar.

Espero ansiosa sus opiniones.

Adiós.